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La Familia Hashibira

Summary:

- AU Moderno Kimetsu
- Advertencia de Parejas No-Canon o que pueden no gustar.

Pequeñas historias de como se ha ido formando la Familia Hashibira, el como comenzo todo hasta un punto en el que divertidas ocasiones entre la familia suceden, cada vez mas divertidas y locas.

Notes:

La historia de como comenzo desde el punto de vista de Douma Hashibira, del como conoció a la mejor mujer del mundo.

Chapter 1: Como conocí a vuestra madre

Chapter Text

- Douma! Tienes ya dos hijos compórtate como un hombre de verdad! - le grito su medio hermano con furia al ver que este no le prestaba atención.

- Como tú dices hermano, tengo dos hijos, uno niño de 2 años y otra niña de 1 año, y se supone que debería estar en mi casa cuidándolos, no estando en una reunión familiar donde todos los presentes a dicha reunión no saben hacer nada más que chismear sobre cosas que no les importa - dijo Douma con una vena en su frente.

Él se llamaba Douma Hashibira, sus padres eran los patriarcas de la Familia Hashibira, una de las familias más importantes de la sociedad actual, desde niño lo habían educado para ser el nuevo patriarca de la familia junto a una mujer con la que se había comprometido desde su nacimiento.

Lamentablemente él no estaba interesado en eso, a sí que cuando los patriarcas murieron, y le dejaron sus bienes a él, se quedó con todo el dinero y las empresas las había repartido entre sus medios hermanos, con todo el dinero de sus padres, y el futuro dinero que tendría por cada 10% de cada empresa, él ya no tenía que trabajar en múltiples años.

Él había pensado en vivir con su prometida felizmente, como un buen matrimonio, pero lamentablemente ella murió un mes después de dar a luz a su segunda hija. Él al principio había estado triste, pero tampoco es que hubiera compartido mucho con esa mujer. El aunque no la amaba, la iba a cuidar mucho como un debido esposo, pero sucedió esta tragedia.

Él al tener muchas sirvientas en su casa, no tenía de porque preocuparse de sus hijos, pero realmente su familia, era el único problema que tenía últimamente. Decían que debió aprovechar para casarse con otra mujer de una familia adinerada, él lo pensó, pero vio el historial de cada una de las mujeres elegidas por su familia y por el bien de sus hijos él sabía que no debía acercarse a ninguna.

- Douma, hablas de que eres un padre responsable, pero te veo cada día pasando la noche en el casino que cuidando a tus hijos! - lo acuso su media hermana.

Douma suspiro, sus hijos aún no había ni desarrollado un cerebro para pensar, su hijo mayor, Gyutaro sabía hablar y estaba aprendiendo a leer y escribir en la guardería, sus cuidados personales, y saludables estaban a cargo de las sirvientas, y siempre que él quería jugar con él, Douma siempre estaría disponible, su hija a veces lo llamaba porque si, y siempre intentaba cumplir sus caprichos pequeños, el cuándo se aburría y sus hijos no lo buscaban, pasaba su tiempo en el casino de al lado de su casa.

Si sus hijos lo querían con ellos, con solo una llamada de las sirvientas y él estaría allí en menos de 10 minutos. Douma se retiró de la mansión sin importarle mucho su familia, se fue con su coche negro conducido por su chofer.

Douma mientras iba a su casa, vio la fuerte llovizna que hacía, daba gracias a que hoy era domingo y sus hijos se habían quedado en casa. De repente él se encontró con un atasco enorme, su familia ya lo había enfadado mucho y con el atasco él ya estaba a punto de explotar y romper algo.

De repente miro afuera y vio un bar nocturno, a Douma se le ocurrió una gran idea y sonrió enormemente con felicidad fingida, le dijo al chofer que fuera a casa y que él ya vendría caminando. Douma salió y fue al bar nocturno con rapidez.

Al entrar vio que la mayoría de empleados, eran más bien empleadas que por un poco de dinero, podría tener un acoston con cualquiera de ellas. Douma rodó los ojos, muchas de esas chicas no eran de su tipo, por lo que bebería unas cuantas copas para ponerse borracho y elegir a la primera que parezca buena en la cama.

Douma se sentó en una mesa alejada para no ver a los demás clientes y enseguida alguien le atendió, Douma miraba su reloj con intensidad, y cuando vio a la chica que lo iba a atender simplemente subió la mirada y se asombró por lo que veía.

La muchacha que había aparecido para atenderle, parecía un poco dañada en su cara, bueno dañada era poco, realmente parecía irreconocible.

- Q-Que desea ordenar? - pregunto la chica que parecía temblorosa. Douma por alguna razón calma su enojo anterior y dijo con una sonrisa.

- Mm, un poco de vino, que sea del fuerte por favor, ah y por cierto... - dijo Douma mientras sacaba algo de dinero y se lo daba a la chica.

- ¿Eh? Pero si no he dicho cuanto valía el vino señor - dijo la chica confundida.

- Es una propina, para una chica tan bonita como tú - dijo Douma y ella asintió con tranquilidad y fue a traerle su vino.

Era cierto que la chica estaba irreconocible por su cara, y parecía haber sido magullada, pero por alguna razón sintió que su voz era claramente hermosa y bonita por lo que seguramente si ella no hubiera tenido esos tipos de golpes en su cara, hubiera parecido increíblemente hermosa. Le pareció algo molesto el hecho de que estaba golpeada cuando parecía de por lo menos 19 o 20 años de edad.

De repente unas chicas pasaron al lado suyo susurrando.

- ¿La pobre Kotoha fue otra vez golpeada por el dueño? Es injusto, ella es su esposa desde los 18 años y él la obliga a trabajar aquí para servir a otros hombres, el dueño es un sinvergüenza, se acostó con ella apenas cumplió la mayoría de edad y la golpea dos años después de casarse - susurro una.

- Pero sabes que no nos debemos meter en los asuntos del dueño y su esposa, este es el único empleo donde podemos ganar algo para vivir - susurro la otra. Douma bufo, realmente ese hombre no sabe respetar a una mujer, quien diría que la pobre jovencita golpeada era realmente la esposa del mismo dueño?

Douma miro el nombre del bar nocturno con detenimiento y noto algo que lo sorprendió, ese mismo bar pertenecía a su propia familia. Douma pensó seriamente en cambiar al dueño por otra persona, él podía perfectamente despedirlo como si nada, después de todo, él era mejor que el hombre ese en todos los sentidos.

Cuando la chica que al parecer se llamaba Kotoha apareció a darle el vino, Douma vio por detrás a un hombre gordo y furioso yendo hacia ella. Kotoha volteo y al verlo se arrodilló rápidamente en el suelo, el hombre al parecer fue a darle una patada en la cabeza, pero antes de dársela el hombre no noto que alguien le había dado una más rápida en el abdomen y lo aparto furiosamente.

El dueño del bar se arrodilló adolorido, y miro al culpable de su dolor, quien más iba a ser si no Douma, este lo miraba con una mirada congelante. Las empleadas se acercaron a la escena pensando en si deberían parar la pelea formada.

- ¡Quién demonios te crees tú para darme una patada! ¿¡Qué acaso no me conoces?! Soy el dueño de todo lo que estás pisando! - grito el dueño y Douma lo miro de una forma que lo hizo callar.

- ¿Oh? En serio, porque si yo no recuerdo mal, tú eres un simple empleado que organiza este lugar, todo lo que estás pisando ahora es de mi propiedad... O acaso no reconoces a tu propio jefe? - dijo Douma mirándolo con sus ojos tan extravagantes.

El hombre al mirar la característica de los ojos de Douma se asustó y se arrodilló y miro a las demás empleadas para que se arrodillen.

- ¡Douma-sama! - grito el hombre asustado.

- ¿Oh? ¿A sí que ahora sí que me reconoces? Tch, basura - dijo Douma poniendo su pie en la cabeza del hombre, haciendo que la cabeza del hombre se estrelle contra el suelo.

- Nadie puede serle descortés a una señorita delante de mí, y mucho menos tocarla - dijo Douma con una sonrisa escalofriante. El hombre sudó frío e intento excusarse.

- ¡E-Ella es mi esposa, Douma-sama! Ella misma quiso conquistar a otros hombres intentando trabajar aquí - dijo el hombre intentando salvarse el pellejo, pero simplemente lo hizo cavar su tumba.

Douma miro a los guardaespaldas del lugar, ellos iban a detenerlo antes, pero al oír al propio dueño llamarlo jefe, significa que ese era su máximo superior.

- Desde hoy esta basura no será nunca más vuestro jefe, os asignaré a otra persona, mientras tanto... Sacad a rastras a este imbécil de mi vista - dijo Douma con una voz escalofriante que hizo que todos los empleados volvieran a sus sitios y los guardaespaldas arrastraran al anterior dueño.

Douma cuando acabo suspiro sin ánimos y vio que Kotoha lo miraba sin expresión. - Oye señorita... ¿Quieres venir conmigo? - pregunto Douma dándole su mano.

Kotoha lo miro sorprendida y asintió sin hablar. Douma se quitó su abrigo y se lo paso a Kotoha, principalmente era por si tenía frío, y la otra razón era porque su uniforme era un poco revelador, el rubio fue a por su paraguas y le dio la mano a Kotoha para que lo siguiera.

Douma no sabía por qué, era una necesidad que de repente había tenido...