Chapter Text
Cierto día, Kim Hongjoong comenzó a sentir una picazón inusual en la garganta.
Extraño. No solía enfermarse muy seguido. Todavía no entraban al otoño, por lo que sus defensas estaban en su plenitud.
Decidió ignorarlo.
***
La picazón evolucionó a una tos seca y molesta. Hongjoong se despertaba y se iba a dormir tosiendo y estaba seguro de que, si no tuviera tantas cosas que hacer durante el día, estaría ocupando ese tiempo tosiendo sin parar.
—Hyung. —Wooyoung se acercó a él cierta noche después de haber llegado de un largo día en el estudio—. ¿Quieres que te prepare algo? Esa tos no suena muy bien.
—Estaré bien —contestó Hongjoong, restándole importancia—. No he estado tomando suficiente agua. Debe ser por eso.
Nuevamente, Hongjoong decidió ignorarlo.
***
Para el siguiente mes, Hongjoong seguía tosiendo, y cada vez era más complicado contenerse durante el día. Los miembros comenzaron a preocuparse. Incluso sus fans le pedían que fuera al doctor cuando hacía lives y veían que no paraba de toser.
Estaban tomando un descanso luego de estar varias horas ensayando. Hongjoong se sentó en el piso y apoyó su espalda contra la pared, sintiendo su pecho subir y bajar rápidamente, aquella picazón que se había vuelto tan familiar atormentando su garganta. Sabía que, si no bebía agua en ese momento, le vendría un ataque de tos.
Estaba a punto de pedirle a Jongho que le acercara la botella de agua que estaba junto a él cuando la mano de alguien más apareció frente a su rostro, sosteniendo una botella distinta. Hongjoong alzó la mirada y se encontró con el bello rostro de Seonghwa, su cabello mojado con algunas gotas cayéndole por el rostro. Estaba usando una camiseta negra sin mangas que marcaba sus músculos y Hongjoong no pudo evitar que sus ojos se detuvieran por un momento en el sudor que corría por sus brazos.
Su corazón dio un vuelco. Sin poder evitarlo, comenzó a toser y tomó rápidamente la botella que le ofrecía Seonghwa para poder calmar su garganta.
Después de casi un minuto tosiendo, Hongjoong finalmente logró calmar su garganta y cerró los ojos, dejando caer su cabeza contra la pared. Escuchó movimiento a su lado y sintió piel rozando la suya, por lo que supuso que Seonghwa se había sentado junto a él. Podía imaginárselo perfectamente mirándolo con aquellos ojos suyos tan redondos y brillantes, su ceño fruncido en señal de preocupación.
—¿Cuánto tiempo llevas teniendo esa tos horrible? —le preguntó. Hongjoong abrió los ojos y ladeó la cabeza en su dirección, encontrándose exactamente con la mirada que había visto en su mente.
—No mucho —mintió—. No te preocupes. Se me pasará en unos días.
Esta vez, Seonghwa le dio una mirada desaprobadora.
—No me digas que no me preocupe por ti —dijo, sus ojos recorriendo cada parte del rostro de Hongjoong—. Si parece que soy el único de los dos que lo hace.
El corazón de Hongjoong volvió a dar un vuelco y soltó una risa para camuflar la tos que se le escapó. Seonghwa se quedó con él hasta que el descanso terminó y lo ayudó a levantarse cuando Yunho los llamó a todos para continuar.
Una vez más, Hongjoong decidió ignorar su estado.
***
Hongjoong realmente no estaba tan preocupado por su tos constante hasta que, cierto día, después de toser sobre el dorso de su mano, lo encontró teñido de sangre.
Eso no se lo esperaba. Si bien sus ataques de tos eran cada vez más fuertes, nunca había llegado a toser sangre hasta ese momento. Por suerte, estaba solo en su estudio. Temía lo que pudieran decirle los demás productores (o peor, Mingi) al ver sangre en su mano.
Hongjoong escondió su mano ensangrentada en el bolsillo de su sudadera y se dirigió al baño. Una vez ahí, se miró al espejo y se dio cuenta de que no solo tenía sangre en la mano, sino también en las comisuras de la boca. Se chequeó los dientes y la lengua y descubrió que estaban en igualdad de condiciones. Sin perder más tiempo, se lavó las manos y la cara y se enjuagó la boca para eliminar todo rastro de sangre.
Cuando volvió al estudio para seguir con su trabajo, intentó no pensar en la macabra imagen de su apariencia que le había devuelto el espejo.
***
Después de ese día, Hongjoong nunca dejó de toser sangre y, por más que intentó ocultarlo de los miembros, no pudo hacerlo por mucho tiempo. No cuando vivía con dos de ellos bajo el mismo techo.
Jongho fue el primero en descubrirlo y no de la mejor forma. Hongjoong estaba tranquilamente tomando un vaso de agua mientras conversaban sobre las canciones que debían grabar durante la semana cuando, de pronto, se atoró y comenzó a toser dentro del vaso.
El agua se tiñó de rojo.
—¿Hyung? —Jongho miró con horror el vaso ensangrentado—. ¿Por qué… estás tosiendo sangre?
En lugar de responder, Hongjoong se limpió la sangre de la boca con la manga de su chaqueta.
—No le cuentes a Wooyoung o se va a poner como loco.
—Bueno, yo soy el que se pondrá como loco en este momento—contestó Jongho, sus cejas fruncidas, y Hongjoong no sabía si estaba preocupado o molesto—. No es primera vez que te pasa, ¿no es así? ¿Cuánto tiempo?
—Solo ha pasado un par de veces más —mintió. Ya llevaba casi dos semanas tosiendo sangre todos los días—. No es la gran cosa.
—¿No es la gran cosa? —repitió Jongho, incrédulo—. Hyung, es sangre. Eso significa que hay algo mal dentro de ti, no es algo para tomárselo a la ligera-
—Jongho. —Hongjoong lo interrumpió antes de que siguiera hablando—. Estoy bien. Me siento bien. Eso es lo importante ahora mismo.
—Hyung-
—Te prometo que iré al doctor si comienzo a sentirme peor —afirmó Hongjoong con una sonrisa para transmitirle seguridad—. Tenemos muchas otras cosas de las que preocuparnos ahora mismo. Esta semana hay que terminar de grabar y luego tenemos más ensayos para prepararnos para el comeback…
—No podemos hacer todo eso sin nuestro líder —recalcó Jongho con una mirada acusatoria—. Más te vale que cumplas tu promesa, hyung.
—Lo haré —prometió Hongjoong, sintiendo la sangre devolviéndose por su garganta al tragar saliva—. No le digas a los demás, ¿ok? No quiero que se preocupen de más, menos ahora.
Jongho no parecía estar muy de acuerdo, pero después de unos segundos, asintió.
—No me hagas arrepentirme de confiar en ti.
Hongjoong volvió a tragar saliva, la sangre que no quería dejar su boca recordándole el peso de su mentira.
***
Una semana más tarde, Hongjoong estaba en su habitación cuando le vino el peor ataque de tos hasta el momento.
Estaba recostado sobre su cama, la laptop sobre sus piernas mientras revisaba las grabaciones que habían hecho durante la semana, cuando sintió aquella picazón familiar en su garganta que le indicaba que estaba por toser. Dejó la laptop de lado, tomó algunos pañuelos de su mesita de noche para evitar mancharse de sangre y se los acercó a la boca justo a tiempo para recibir el producto de su tos.
Sin embargo, luego de esa tos le siguió otra, y otra, y otra, hasta convertirse en un ataque que comenzó a impedirle respirar. Hongjoong se sentó sobre la cama e intentó alcanzar más pañuelos, pero los espasmos de su cuerpo no le permitieron moverse. Muy pronto, los pañuelos ya no fueron capaces de contener tanta sangre y esta comenzó a derramarse a través de los dedos de Hongjoong, manchando su cama y el piso. Todo el cuerpo de Hongjoong dolía, el ardor en su garganta y en el pecho producto de los impactos en su diafragma le hicieron creer que estaba por vomitar su estómago y pulmones juntos. Sus extremidades se debilitaron tanto que no pudo seguir sosteniendo los pañuelos contra su boca y los dejó caer al suelo, dejando que los chorros de sangre escaparan libremente.
Hongjoong pensó que iba a morir.
—¡Hyung! —Hongjoong escuchó la voz de Wooyoung a la distancia—. ¡Hyung! ¡¿Qué está pasando?!
Hongjoong ni siquiera podía mirarlo. Sus ojos estaban llenos de lágrimas que le nublaron la vista y le impedían saber dónde estaba. Sin embargo, supo que estaba justo a su lado cuando sintió una calidez posarse sobre su espalda y su mano.
De pronto, Hongjoong sintió algo obstruyendo su garganta. La fuerza de su tos aumentó para expulsar lo que sea que estuviera impidiéndole respirar y sintió la mano de Wooyoung darle palmaditas en la espalda en un intento por ayudarlo o consolarlo. Hongjoong tosió, y tosió, y tosió.
Después de lo que se sintió como una eternidad, la cosa que estaba bloqueando su garganta salió disparada de su boca, acompañada de un montón de sangre. La tos se detuvo y Hongjoong sintió el alivio inmediato de su cuerpo, respirando pausadamente y tragando saliva para aliviar el dolor de su garganta. La mano de Wooyoung seguía en su espalda, acariciándola de arriba hacia abajo, y Hongjoong podía imaginar la mirada que estaba dándole, pero aún no tenía fuerzas para abrir los ojos.
Un momento después, las caricias de Wooyoung se detuvieron y Hongjoong escuchó un grito ahogado. Eso lo hizo abrir los ojos de inmediato, por mucho que le pesaran, y miró a Wooyoung para saber qué le había pasado. Sin embargo, Wooyoung no lo estaba mirando a él. Hongjoong siguió la dirección de sus ojos.
Ahí, en el piso, entre toda la sangre, se hallaba un puñado de pétalos de color rosa pálido. Estaban apilados en una bola tan arrugada y manchada que, para Hongjoong, no cabía duda alguna de que era lo que hasta hace unos minutos estaba dentro de su garganta, impidiéndole respirar.
—¿Qué mierda, hyung?
Hongjoong alzó la mirada al escuchar a Jongho, a quien no había visto hasta entonces.
—¿Hyung…? —dijo Wooyoung con un hilo de voz—. Eso… salió de tu boca…
Esta vez, Hongjoong sabía que no tenía más excusas para ignorar lo que sea que fuese su problema, porque incluso él estaba completamente horrorizado.
***
—No puedo ir al doctor por esto.
—Hyung-
—¿Quién demonios me va a creer si le digo que me salió una bola de pétalos por la boca?
—¿Estás seguro de que no te tragaste una semilla por accidente?
—¡Claro que estoy seguro, Wooyoung!
Después de limpiar el desastre sangriento de Hongjoong, Jongho y Wooyoung se quedaron en su habitación para hablar de lo que acababa de pasar. Para alivio de Hongjoong, no había vuelto a toser hasta el momento, lo cual le otorgó un merecido descanso a su pobre cuerpo. Un descanso a medias, al menos, ya que llevaban casi media hora discutiendo sobre lo que debía hacer Hongjoong ahora.
—¿Entonces qué, hyung? —Wooyoung era el más alterado por todo lo que estaba pasando—. ¿No piensas hacer nada?
—Esto se me tendrá que pasar en algún momento… —dijo Hongjoong, su voz ronca producto de su garganta sensible.
—¡Llevas casi tres meses tosiendo sin parar! —exclamó Wooyoung—. No creas que no me di cuenta. Podrán haberme ocultado lo de la sangre, pero esa tos horrible la escucho todos los días. Esto ya no se te pasó, hyung. Es algo grave.
Hongjoong soltó un suspiro pesado y miró a Jongho sentado en la silla de su escritorio. Hace ya varios minutos que había dejado de participar en la conversación para mirar su teléfono, sus cejas fruncidas mientras leía en absoluta concentración.
—¿Tú no piensas decirle nada, Jongho? —Wooyoung se dirigió a él antes de que Hongjoong pudiera preguntarle qué estaba haciendo—. No puedo creer que estés ignorando lo que está pasando por mirar tu maldito teléfono.
—Pues a diferencia de ti, estoy haciendo algo para ayudar a hyung en lugar de discutir con él —contestó Jongho—. Hyung tiene razón en algo y es que no le van a creer si dice que escupió pétalos. Es absurdo. Incluso si se hubiera tragado una flor en algún momento, se habría desintegrado en su estómago.
—¿Lo ves? —dijo Hongjoong, mirando esta vez a Wooyoung, quien rodó los ojos y se cruzó de brazos.
—Ok, ya entendí, es inútil ir al hospital. ¿Qué vamos a hacer, entonces? No tenemos idea de lo que tiene hyung, si es que tiene cura o si va a seguir tosiendo y vomitando hasta desangrarse por completo.
Ambos miraron a Jongho, esperando que propusiera algo, pero eso no ocurrió. Jongho seguía mirando su teléfono y, esta vez, parecía tener las cejas aún más fruncidas que antes. Sus pupilas se movían rápidamente mientras leía.
—¿Jongho? —Hongjoong intentó llamar su atención—. ¿Encontraste algo?
Después de unos segundos, Jongho despegó los ojos de la pantalla de su teléfono y miró a Hongjoong, quien se sorprendió al ver la mirada que tenía. Se veía preocupado.
—Encontré algo, pero… —Jongho se pasó una mano por el rostro, una señal de estrés—. Va a sonar completamente absurdo.
—Toda esta situación ya es absurda —dijo Wooyoung. Hongjoong estuvo de acuerdo—. Creo que nada de lo que digas nos va a sorprender realmente.
—¿Sabían sobre la existencia de la enfermedad de Hanahaki?
Hongjoong y Wooyoung se miraron y negaron con la cabeza al mismo tiempo.
—Entonces les contaré de lo que se trata. —Jongho volvió a mirar su teléfono—. Es una enfermedad en la cual el enfermo vomita y tose los pétalos y flores de una planta que está creciendo en su interior. Los síntomas incluyen tos, fiebre, fatiga, dolor en el pecho, desmayos, falta de aire y sangrado abundante.
—Bueno, el sangrado ciertamente es abundante —comentó Wooyoung, volteándose para mirar a Hongjoong—. ¿Tienes otros síntomas además de la tos y el sangrado?
—Todos menos los desmayos, aunque no descarto que pueda pasarme con toda la sangre que pierdo cada vez que toso.
Después de ese breve intercambio, ambos volvieron a mirar a Jongho, quien tomó aire antes de continuar.
—La enfermedad empeora a medida que transcurre el tiempo. El enfermo comenzará con una tos seca y luego, cuando la planta florezca, expulsará los pétalos. Lo más común es que sean uno o dos pétalos al principio, pero irán en aumento a medida que la planta siga expandiéndose dentro del cuerpo.
—¡Hyung escupió un puñado de pétalos! —exclamó Wooyoung, indicando en dirección al montón de pétalos que habían dejado sobre un plato en el escritorio de Hongjoong.
—… Eso suele suceder cuando el enfermo evita toser por mucho tiempo —contestó Jongho, mirando a Hongjoong—. Lo que tiene sentido en el caso de hyung, que le ha estado ocultando esto a todos por un buen tiempo.
—¿Y eso qué significa? ¿Que inconscientemente aceleró el crecimiento de la supuesta planta en su cuerpo y ahora va a seguir escupiendo pétalos por montones?
Jongho ignoró la pregunta de Wooyoung y continuó leyendo.
—A medida que el tiempo avance, el enfermo expulsará cada vez más pétalos y, cuando esté en la última etapa de la enfermedad, expulsará flores enteras. Esto implica que la planta ya se habrá extendido y florecido por todo su cuerpo.
Jongho tomó una pausa y nadie se atrevió a hablar. El mensaje implícito detrás de las palabras que acababa de decir ya eran respuesta suficiente a sus dudas.
—Cuando esto ocurra… el enfermo morirá, ya sea desangrado por sus heridas internas o ahogado por las flores en su interior.
—“Cuando” —repitió Hongjoong—. O sea que no hay otra opción. Es una enfermedad mortal.
Jongho asintió.
—Qué mierda… —Wooyoung miró a Hongjoong, el horror evidente en sus ojos—. Esto no puede estar pasando…
—¿Cómo es que llegué a tener esta enfermedad? —Hongjoong ignoró con todas sus fuerzas los lamentos de Wooyoung para centrarse en lo más importante—. ¿Es contagiosa? ¿Es autoinmune? ¿Tiene alguna cura o estoy condenado a morir sin razón?
Hongjoong escuchó a Wooyoung sollozar, pero se obligó a mantener la mirada en Jongho. Él tampoco se veía demasiado bien, pero al igual que Hongjoong, estaba obligándose a seguir leyendo.
—Esta enfermedad se contrae cuando la persona está experimentando un amor no correspondido.
Hongjoong sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.
—No existe ningún tratamiento para detener su avance —continuó Jongho—. El enfermo tiene solo dos opciones: puede someterse a una cirugía para extraer la planta y las flores de su interior, arriesgándose a perder la capacidad de amar, o esperar que su persona amada corresponda a sus sentimientos. De lo contrario, su único fin será la muerte.
Luego de escuchar a Jongho, ninguno supo qué decir. La habitación se quedó completamente en silencio, los sollozos de Wooyoung siendo lo único que lo interrumpía.
Hongjoong estaba absorto en sus pensamientos. No podía creer que estuviera pasándole esto.
Sí que puedes creerlo.
Bueno, sí podía creerlo. Lo que realmente no podía creer era que estuviera pasándole algo así después de tantos años.
—¿De quién estás enamorado, hyung? —preguntó Jongho, rompiendo el silencio.
Hongjoong sintió su cara arder.
—¿Puedo no decirlo?
—Considerando la situación en la que estás… eso no es una opción.
—Creo que es mejor que opte por la cirugía —dijo Hongjoong en un intento por desviar la conversación, pero no esperaba que Wooyoung se volteara a verlo como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.
—¡¿Estás demente?! —Wooyoung lo tomó del brazo y lo sacudió—. ¡¿Acaso quieres perder tu capacidad de amar?! ¡¿No te has puesto a pensar que quizás dejes de amarnos a nosotros también?!
Eso… Hongjoong no lo había pensado.
—La cirugía solo le quitaría la capacidad de enamorarse —aclaró Jongho, mirando su teléfono—. La planta se alimenta de los sentimientos por la persona amada y es necesario removerla desde su origen, por lo que no solo le quitaría los sentimientos por esa persona, sino también la capacidad de volver a albergar sentimientos románticos en absoluto.
—¡Sigue sonando horrible! —Wooyoung volvió a mirar a Hongjoong—. Hyung, ¿de verdad no quieres volver a enamorarte nunca más?
Hongjoong lo meditó por unos segundos y llegó a la conclusión de que no le importaría no volver a enamorarse en el futuro. Nadie más podría llegar a ocupar el lugar que ya tenía él en su corazón.
—Oh, por Dios. —Wooyoung soltó la mano de Hongjoong y se cubrió la cara en señal de frustración—. No puedo creer que de verdad estés considerándolo. ¿De verdad no tienes esperanza alguna de que esta persona corresponda a tus sentimientos? ¿Quién demonios es?
—Eso no impor-
—¿Es Seonghwa-hyung?
Al escuchar su nombre, Hongjoong sintió aquella picazón familiar en su garganta y la tos no tardó en aparecer. Wooyoung se estiró para alcanzarle pañuelos antes de que manchara las sábanas que acababan de cambiar. Tosió un par de veces contra los pañuelos y, cuando los apartó de su boca, vio un pétalo de color rosa en medio de las manchas de sangre.
—No es él. —Hongjoong volvió a toser—. ¿Cómo creen? —Otra vez—. Seonghwa es… —Una vez más—. Mi mejor amigo…
—Tal parece que mientras más lo niegues, más te castiga esa planta —dijo Jongho—. Mira cuántos pétalos hay en esos pañuelos ahora.
Hongjoong los miró: ahora había un total de cuatro sangrientos pétalos. Sintiéndose avergonzado y agotado, Hongjoong dobló el pañuelo y usó lo poco que quedaba sin manchas para limpiarse la boca.
—¡Lo sabía! —exclamó Wooyoung de pronto—. ¡Siempre supe que todo ese tira y afloja que se traen de hace años iba a terminar con alguno de ustedes dos enamorándose de verdad!
—¿Cuánto tiempo llevas enamorado de él, hyung?
Hongjoong siguió limpiándose la boca, mirando hacia un punto fijo en la pared mientras pensaba en qué decir. No quería admitir sus sentimientos en voz alta, porque eso significaría revelar un secreto que solo había mantenido para él hasta entonces. Y no estaba seguro de estar listo todavía.
Otra picazón en la garganta, otro pequeño ataque de tos.
—Ya basta de negarlo —insistió Jongho—. Por favor.
—… Cuatro años —susurró Hongjoong, pero su voz estaba tan ronca y débil que no pudieron escucharlo.
—¿Cuánto?
—¡Cuatro años! —exclamó esta vez, provocando que volviera a toser sobre el pañuelo.
—Hyung… —Tal parecía que Wooyoung no se esperaba esa información—. Eso es mucho tiempo.
—Es extraño. —Jongho devolvió la mirada a su teléfono—. Según lo que dice aquí, los síntomas de Hanahaki deberían aparecer durante el primer año en el que la persona comienza a albergar sus sentimientos románticos no correspondidos.
—¡¿Qué importa eso ahora?! —Wooyoung volvió a tomar la mano de Hongjoong—. Hyung, tienes que confesarte.
El corazón de Hongjoong se detuvo por un momento.
—¡No lo haré! —Hongjoong se soltó del agarre de Wooyoung—. ¡No voy a arriesgar mi amistad con él ni la relación entre todos nosotros por esto!
—¡Hyung, si no lo haces vas a morir!
—¡Voy a morir de todas formas porque Seonghwa no siente lo mismo por mí! —Hongjoong tosió contra el pañuelo, sintiendo una punzada en el pecho por una razón completamente distinta a la enfermedad—. Al fin y al cabo, es por eso que estoy en esta situación, ¿no? Mi amor no es correspondido…
Wooyoung y Jongho no supieron qué decir. Al estar en completo silencio, Hongjoong finalmente comenzó a sentir el peso de todo lo que conllevaba padecer de la enfermedad de Hanahaki y se sintió abrumado. Tenía ganas de llorar al punto de desmoronarse en su cama y no quería hacerlo frente a ellos.
—Necesito estar solo.
—Hyung-
—Voy a estar bien. Solo… —Hongjoong se pasó las manos por el rostro—. Necesito pensar por mi cuenta y no puedo hacerlo con ustedes aquí. Vayan a dormir, mañana tenemos ensayo.
—No creas que vas a ir a ensayar en este-
—Está bien. —Jongho interrumpió a Wooyoung antes de que pudiera terminar su oración—. Si nos necesitas, solo toca la pared.
Hongjoong asintió, sus manos todavía cubriendo su rostro, y esperó a escuchar el sonido de la puerta cerrándose para, finalmente, dar rienda suelta a sus sentimientos.
Esa noche, Hongjoong se durmió entre lágrimas, sangre y pétalos rosas.
