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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-07-12
Words:
1,052
Chapters:
1/1
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8
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56
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590

Bonito, lindo, dulce

Summary:

Y es que eso era, simplemente. El bonito, lindo, hermoso de Martín.

—La re puta madre que lo parió, a ese hijo de puta y todos sus amigos, y la re concha de su puta madre, por qué no se va a chupar una pija, infeliz, desgraciado, se cree el muy poronga, forro conchudo, quien lo quiere…—decía, el tal Martín.

Ah, si. El bonito, lindo, dulce de Martín.

Notes:

Holaa
Leí muchos fics hermosos BraArg en portugués, donde Br y Arg hablan en portugués, y Arg ocasionalmente en español
Ya no puedo imaginarme a Brasil hablando solo español, así que acá Brasil habla más que nada PT y Martín español (de Argentina). Brasil ocasionalmente habla en español (neutro).

Si alguien lee esto y no se entiende un carajo lo que dice Brasil en portugués, le puedo agregar una traducción en algún lado jajaj
(O si alguien que de verdad habla portugués lee esto y nota algo raro, acepto ayuda)
Estoy enamorada de estos dos desde que vi los fanarts de Nikkiyan en Instagram, y se me ocurrió esto donde Brasil está medio perdidamente enamorado mientras que Martín está insultando a un random, y Brasil con corazones en los ojos

Si existiera el tag "Smitten Luciano Da Silva" lo pondría

Como sea
Espero lo disfruten

Traducciones rapidas:
Brigando = peleando
Doce = dulce
Cara = chabón/hermano

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El cabello rubio y lacio de Martín, que cae suavemente sobre los lados de su frente en forma de flequillo. Su piel blanca y sin imperfecciones (por su obsesiva rutina de cuidado de la piel), y su mandíbula larga y pronunciada, de alguna forma más “filosa” que la de Luciano.

 

Sus facciones finas, que formaban ese rostro suyo; un rostro tan afilado y severo, pero suavizado por sus delicados labios y sus mejillas.

 

Y las tímidas pecas en sus cachetes, que eran imperceptibles la mayor parte del año, pero que adornaban su rostro cuando tomaba sol. El lindo Martín.

 

Y es que eso era, simplemente. El bonito, lindo, hermoso de Martín.

 

—La re puta madre que lo parió, a ese hijo de puta y todos sus amigos, y la re concha de su puta madre, por qué no se va a chupar una pija, infeliz, desgraciado, se cree el muy poronga, forro conchudo, quien lo quiere…—decía, el bonito, con sus también bonitas cejas, fruncidas.

 

Ah, si. El bonito, lindo, dulce de Martín. 

 

—Luciano, ¿me escuchas, boludo? Voy a matar a ese forro, y lo voy a hacer bien mierda ¿me entendés? ¡Agh! —le decía su dulce Martín, que era aún más dulce cuando al que insultaba no era Luciano, para variar.

 

Aunque, en las ocasiones que sí lo insultaba, diciendo todos esos “boludo” y “pelotudo”, y combinaciones de otros insultos en su español tan característico (que a veces Luciano no comprendía del todo), aún así, seguía siendo tan lindo.

 

Aunque esto lo sabía solo Luciano. Eran rivales, enemigos, y más recientemente, una especie de amigos. Una especie de amistad en la que, la única forma de relacionarse era competir y pelear por quien era el mejor en cualquier cosa que hicieran. O bien, Martín se enojaba con alguien que no era Luciano, y Luciano trataba de detener a un Martín furioso para que no fuera a resolver las cosas a puñetazos. Para esto, intentaba distraerlo con su humor pesado característico, lo que terminaba con algún golpe del otro joven, harto de sus payasadas. 

 

—Si, si, te escucho Martín.

 

Luciano realmente no sabía cuándo había empezado a pensar en su rival y cuasi-amigo de esa manera; ¿cuando es que había empezado a relacionar al peleador, ácido, insoportable Martín con las palabras bonito, dulce, lindo ?

 

Aunque en realidad mentía; había sido en la última Copa del Mundo, cuando el Campeón del Mundo había levantado la copa victorioso, esbozando una sonrisa más cálida que el sol de Brasil.

 

Pero no había vuelta atrás. Desde hace tiempo había dejado de odiar a Martín. Ahora, todo lo que antes le parecía insoportable de Martín, le parecía lindo, enternecedor. Todo por ser simplemente parte de Martín.

 

Y aunque intentara actuar como antes, pelear con él, hacerse el malo, insultarlo, burlarlo, solo para hacerlo enojar, sabía que lo quisiera o no, ya no podía. 

Aunque no quisiera, se le escapaban atenciones especiales y cuidados con Martín, que antes no tenía, y que no tenía con cualquiera. Ya le importaba demasiado, y actuaba demasiado paciente y dulce con él sin darse cuenta, como para ocultarlo. Tal vez Martín aún no se daba cuenta, y carajo, Luciano realmente intentaba disimularlo.

 

---

 

—Ese pelotudo…lo tendría que hacer jugarme un partido, un fútbol cinco, sabes como lo hago mierda. O ni siquiera eso, hasta en un uno contra uno le paso el trapo —dijo Martin.

 

—Martin, no puedes resolver todo con un partido de fútbol —le respondió Luciano, sabiendo que esa era la (triste) realidad. Ah, sí todo en la vida se pudiera resolver con un fútbol cinco…

 

—Tch. Sino podría retarlo a una pelea y cagarlo bien a piñ–

 

—Tampoco puedes resolver todo con una pelea.

 

—Jaja. Mirá quien habla.

 

Luego de decir eso, se cruzó de brazos.

 

Ah. Aquí va.

 

É só você quem quer solucionar tudo brigando, cara. Eu sou um anjo. O anjo.  

 

—¿Vos, un ángel? —le contestó Martin, con una expresión entre desconfianza y disgusto.

 

Sim. Não acredita? —Luciano se agarró del hombro de Martin con la mano, en un agarre amistoso, acercándose un poco a él—. Se eu sou tão bom —dijo, haciendo énfasis en las últimas palabras.

 

—Un pedazo de pelotudo, eso es lo que sos, Luciano. Tão pelotudo, en tu idioma, para que lo entiendas.

 

Wow, obrigado —contestó con sarcasmo 

 

Pensó que el argentino se relajaría un poco al hacer bromas con él, y que eso ayudaría a que se olvide un poco del tema, pero parecía que cada vez se enojaba más. Como si con cada segundo pensara más y más formas de darle su merecido al tipo con el que estaba enojado.

 

---

 

Relaxa, loiro —le dijo a Martín—. Melhor se concentrar em algo mais produtivo, como em, hum…treinar para a proxima Copa Do Mundo, aunque vas a perder contra mi hagas lo que hagas , né? Contra o Rei Brasil aquí! —le dijo burlón, acercándose a su cara. Se irguió y lo miró desde arriba (era apenas un poco más alto), con una sonrisa socarrona. O al menos había intentado que fuera socarrona; lo más probable es que se viera como un perrito enamorado.

 

—¿¡Qué decís, pelotudo?! Obviamente voy a ganar yo, y no necesito entrenar para ganarle a alguien que no llegó ni a semis la última vez, ¿o no? No estás a la altura del campeón del mundo, boludito —le respondió desafiante el rubiecito, altanero. 

 

Era un comentario para que se enojara, se sintiera herido, esa había sido la intención de Martín. Se notaba. 

 

Debería estar enojado.

 

 

Enojado.

 



¡Al menos un poco enojado!

 

 

Ah, mierda. 

 

No le salía enojarse, con ese chico haciéndose el “canchero”, como él decía, y con esa expresión en su rostro…solo le parecía lindo.

 

Pero, bueno. Ya era suficiente. Tampoco podía dejarse en evidencia cada vez que el argentino le sonreía. Tenía que disimular un poco.

 

..mas, quem tem as 5 taças, e quem tem só 3, hum? O pentacampeão está em outro nível, doce

 

Ante este último apodo, Martín se sonrojó levemente, avergonzado. Y luego, sí; le dió un buen golpe.

 

—¡¿Qué decís, estúpido?! Tch, chupame un huevo, Lucho —dijo Martín, para finalmente marcharse, tan enojado que hasta se podía ver el humo salir de sus orejas. 

 

Ah, simplemente, el bonito, lindo, dulce Martín.


Y, tal vez, algún día, su bonito, lindo, dulce Martín.

Notes:

...amo escribir a Martín porque le puedo poner cosas en argentino ><