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No quería volver a verte

Summary:

Al ir a la biblioteca, Koko no esperaba volver a ver a Inui. Tampoco quería ver la cicatriz que le recordaba la discusión que tuvieron.

Notes:

Día 14. Cicatriz.

Work Text:

Hay algo que está haciendo que Koko no le pueda poner atención al libro que está leyendo. 

Se siente molesto. No sabe con exactitud qué es lo que lo está forzando a no dejar de ver la página llena de letras con párrafos que no comprende, al menos en este momento. Tal vez si pide prestado el libro y se lo lleva a casa puede solucionar el problema, aunque prefiere pasar tiempo en la biblioteca cuando no tiene ganas de regresar a casa. 

Hoy es de esos días, pero tal vez deba volver a casa cuando solo está aumentando su fastidio por no poder entender lo que le está pasando. Es así que con un movimiento poco violento, Koko empuja la silla hacia atrás, produciendo un sonido que debió haberse escuchado por todo el lugar. Esto es algo que le importa muy poco; incluso si le llaman la atención, las palabras de la bibliotecaria no le podrán importar menos. Sin embargo, hay algo que ocurre cuando levanta la vista para confirmar que no olvida nada. 

Está sorprendido por lo que ve. Quiere darse la vuelta y fingir que no lo notó. Se pregunta en qué momento llegó o si siempre estuvo ahí. Si es la segunda opción, entonces puede entender por qué no pudo concentrarse en la lectura. Es incomprensible, ya que no han pasado tanto tiempo juntos como antes. Tal vez desde que ocurrió el incidente que le dejó la cicatriz. 

No puede moverse. No está seguro si sea por los sentimientos que ha querido enterrar en lo más profundo de él. Ni siquiera sabe cómo podría iniciar una conversación. Y si por él fuera, seguiría con la distancia. Una distancia que le ha sido tan difícil mantener cuando algunas veces quiere ir a la casa de Inui al recordar todavía el camino;  caminar por todos los lugares que han visitado juntos y volver a sentir el toque de sus labios en los suyos. Claro, todo esto se trata de cosas que ha podido ocultar bien el impacto que tuvieron en él, pero que sigue recordando con mucho detalle. Ha sido bueno ocultando la importancia que tiene en su vida, sin importarle lo que pasó para que terminaran su relación. 

—Inupi. 

La sola mención del apodo que él le creó le deja una sensación amarga en la lengua que pronto es reemplazada por una dulzura cuando empieza a caminar y se da cuenta de todo lo que lo está rodeando. Deben ser aproximadamente las cuatro de la tarde, no mucho para las cinco. Es lo que infiere por un rato de sol que ilumina de una manera uniforme el piso de color caoba. Las ramas del árbol cercano se están sacudiendo, algunas golpean el cristal de la ventana; pero Inupi debe estar en un buen sueño como para no escuchar nada. Él solo está en un lugar
que no está lejos de la ventana, con su cabeza apoyada sobre la mesa y los brazos actuando como una almohada en la que apoya su barbilla. 

Ignorando todas las cosas que está pensando, Koko se acerca a la mesa, y esta vez trata de no hacer ningún ruido cuando mueve la silla para sentarse. Primero lo mira, no evita sentirse un poco idiota por estar ahí inmóvil, sin decir nada. Quizás es mejor esperar a que despierte. No, es mejor que todo siga así. Se recuerda que no hay nada que deba decir, ni siquiera dirá algo sobre la cicatriz que tiene en su rostro porque sabe cómo se originó y que se puede tratar de algo de lo que Inupi prefiere no hablar. Tampoco él quiere hablar de eso, no cuando es el culpable. 

Se deshace de cualquier pensamiento que tenga para extender el brazo para que su mano se dirija a sus mejillas, solo que antes de que llegue a tocar su piel, se detiene. 

«Mierda, ¿qué estoy haciendo?» se pregunta.  Si hace lo que está pensando, es probable que se despierte y lo mire por unos segundos antes de empezar a hacerle muchas preguntas que no quiere responder, aunque hay algo que le hace permanecer y observar su rostro. Sus rasgos son delicados. Tuvo que esperar hasta que la relación terminara para darse cuenta de las cosas que no notó. 

La cicatriz ya no se ve tan terrible como en el primer día, Koko observa sus manos y se pregunta cómo sus uñas fueron capaces de hacer eso. Una discusión entre los dos que terminó en la violencia y con sus sentimientos. 

“Vete de aquí, no te quiero volver a ver”, eso fue lo que dijo Inui, aún recuerda su mano ocultando la herida en su rostro. Él también obtuvo rasguños en sus brazos, no esperaba que las cosas terminaran así. Al menos nadie estuvo en casa ese día, no imagina las mentiras que tuvo que crear para no decir que se peleó con quien fue su novio. 

Koko no tiene muchos conocimientos sobre las relaciones románticas, pero sabe que el amor no tiene que doler. Se sintió terrible en los primeros días, no le dolió mucho la ruptura, sino la forma en la que sucedió todo. Y ahí está siendo un idiota, un imbécil, un… hay un montón de palabras despectivas que lo pueden describir en este momento, las hace a un lado porque su mente se ha quedado en blanco al ver que está abriendo sus ojos de forma lenta

—¿Qué haces aquí? Te dije que no quería volver a verte. 

No sabe si tiene que pedir disculpas, lo encuentra sin sentido cuando él daño ya está hecho. Hirió a Inui de una forma bastante cruel, merece sus mejores insultos. Claro, lo conoce tan bien que sabe que no le dirá ninguna mala palabra. Solo decidió que dejaran de verse y Koko no cumplió porque ahora los dos están viéndose fijamente, uno parece estar a punto de llorar. Tampoco es como si su relación antes de la discusión fuera la más sana. 

—Deberías irte, yo tampoco te quería volver a ver. 

Es mejor ser directo antes que decir un montón de palabras falsas. Está siendo honesto, no quiere volver a ver a Inui porque ahora que se está enfocando en la cicatriz, resulta ser una tortura para él. 
 
—Y ahora estás hablando conmigo —responde de una forma seca, puede notar el odio en su mirada—. ¿Por qué estás aquí? ¿Quieres herirme otra vez? 

—Tú también me hiciste daño. 

Una oración de cinco palabras de la que no se da cuenta de lo mal que sonó hasta que ve como Inui se levanta rápido de la silla. Al menos a estas horas de la tarde no hay nadie en la biblioteca que vaya a estar como testigo de una pelea de ex novios. 

—No lo hice, siempre te trataba bien. —Inui tiene los ojos cristalizados, si las cosas no hubieran terminado de una mala manera, lo estaría abrazando—. Y nunca te dije nada cuando un día eras cariñoso y al otro día eras frío. 

—¿Eso qué importa? 

—Fui un idiota, debí separarme de ti desde ese momento y nos habríamos evitado todo este sufrimiento. —Cada palabra que está diciendo la siente como si estuviera clavándole un cuchillo, Koko permanece inmóvil, espera a que Inui continúe—. ¿Y sabes por qué no lo hice? Porque me mentía a mí mismo diciendo que algún día cambiarías, que solo estabas pasando un… 

—Cállate, tu voz me resulta molesta —dice firme, ahora él es quien se levanta de su lugar, dispuesto a darse la vuelta. No debió haberse acercado a Inui. 

—Sé que encontraré a alguien mejor que tú. 

Eso es lo último que dice antes de irse de la biblioteca. Koko no hace nada para detenerlo, ¿y qué puede hacer cuando piensa que tiene razón? Inui merece estar con alguien que sea mejor él y que lo trate bien. No con alguien que acaba de decir cosas diferentes a las que pensaba. Lo mejor que pudo pasar entre ellos ha sido separarse. 

 

 

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