Actions

Work Header

El recuerdo que no se puede olvidar.

Summary:

Ieiri Shoko tenía 31 años y tuvo un hijo a los 17, no lo había visto en 14 años y no estaba ansiosa por hacerlo. Recordaba al bebé en los brazos de su padre esa unica vez que se había atrevido a mirarlo.

No sabía nada de él, no sus gustos, no su apariencia actual, no sus logros, miedos o alegrías. Le había pedido al padre que no le mandara ninguna foto. A veces tenía pesadillas donde su hijo la buscaría, o un día recibiría la noticia de que él había muerto sin conocerlo, pero aun no se animaba a establecer ningun contacto.

Entonces el día que Geto llega a declarar la guerra, no sabe como actuar cuando ese niño llega a buscarla.

 

O

La genealogía de Itadori es un poco diferente.

Notes:

Advertencias: Diferencia de edad, para adaptar un poco mas las edades, hay 17 años de diferencia entre [Shoko, Suguru y Satoru], y [Kugisaki, Fushiguro, Itadori], en lugar de solo 13 años.

Chapter Text

Advertencias: Diferencia de edad, para adaptar un poco mas las edades, hay 17 años de diferencia entre [Shoko, Suguru y Satoru], y [Kugisaki, Fushiguro, Itadori], en lugar de solo 13 años.

 

Ieiri Shoko tuvo un hijo, alguna vez; Ella tenía 17 años y fue a una fiesta sola, conoció a un hombre viudo que salía por después de la muerte de su esposa un par de años antes y Shoko pensó que no era importante contarle su propia edad.

Él era un hombre amable, tranquilo, congeniaron bien desde el principio y ella no vio oportuno contarle su propia edad, después de todo el negocio de la hechicería hacia que uno madurara antes de tiempo, Shoko había perdido la cuenta de cuantos cadáveres había visto, mutilaciones tratadas y victimas destrozadas por el mundo de la hechicería.

Entonces ella no le dijo su edad y cuando las cosas escalaron mas esa noche y las siguientes que siguió buscándolo, Shoko se guardo su edad para si misma.

El secreto no le duro mas de 6 semanas, cuando él la vio de casualidad con sus compañeros de año de la preparatoria, con el uniforme de la escuela. Él le había pedido que no lo contactara de nuevo y le recomendó no acercarse a hombres adultos si aún no era mayor de edad, se disculpó por todo y dijo que comprendería si ella quería ir a la policía.

Shoko no fue a la policía.

Tampoco volvió a contactarlo.

No hasta unos meses después, cuando-

—Oye, ¿No estas enferma o algo? Le pregunto Satoru un día normal de clases. Yaga se había ido y se preparaban para en entrenamiento del día.

—¿No? ¿Por qué?

—Bueno, no enferma, los enfermos no suben de peso como tú—

Shoko lo miro sin estar impresionada.

—Si un día consigues una pareja, considerare que no eres realmente tu y te han cambiado por alguien mas, Satoru.

—No, no, espera, no es solo eso. No subiste mucho de peso, solo un poco y hace unos meses tenías algo de anemia ¿No? Te veías pálida y eso.

—¿A qué quieres llegar?

—Mis seis ojos ven un parásito dentro de tí ¿No puedes tratarlo con tu técnica inversa o algo?—

Shoko había dejado de respirar por un momento, parpadeo un par de veces y se las arreglo para mantener una expresión neutral.

—Supongo que de la ultima misión, gracias por avisarme—

Salió del campo de entrenamiento, tomo su celular de entre sus cosas y corrió, una vez que estuvo fuera del gimnasio, llego a los dormitorios de chicas mientras marcaba el número del hombre. Apretó en marcar una vez, dos y tres. Él no contesto la primera vez, pero si la segunda.

—¿Shoko-san? ¿Necesitas algo?—

—¿Estas ocupado ahora mismo?— Le pregunto Shoko asomándose fuera de la puerta para garantizar que Utahime no estuviera cerca, aunque sabía que su senpai estaba en una misión con Mei-Mei fuera de la ciudad.

—Creí haberte dicho que lo mejor era que no nos volviéramos a reunir— Su voz tuvo un tono de desaprobación —Eres demasiado joven, fue mi culpa por no darme cuenta que eres demasiado joven, pero no es bueno para tí-

—Creo que estoy embarazada— Le dijo para cortarlo.

—¿Eh?—

—y... y no he estado con nadie mas que contigo— Le confeso cerrando la puerta. Hubo un momento de silencio en el que la persona del otro lado de la linea se sentó en la silla de su oficina.

—¿Es seguro? ¿Te has hecho alguna prueba?

—No—

—¿Donde estas ahora?—

—En... estoy en la escuela— Admitió sentandose en su propia cama.

—Ire a Tokio y te llevare a una clinica para que te hagas los éxamenes. Entonces podremos hablar correctamente del asunto. Llegare mañana a primera hora ¿Donde esta tu escuela?

—No me recojas aquí... en el hotel donde te quedabas ¿Te parece bien ahí?—

—Si, esta bien.

A la mañana siguiente, se reunió con un el hombre en dicho hotel, él la llevo en auto hasta una clinica en silencio y se quedo esperando en la sala de espera con ella hasta que les dieron los resultados.

[A veces Shoko todavía soñaba con ese momento, no eran sueño felices]

.

El hombre le dio opciones, tanto par asi quiería tenerlo como para que no, dijo que podría resguardarla antes del proceso, durante y después en su recuperación si decidía no tenerlo, pagaría sus facturas medicas, medicamentos y de ser necesario, un psicologo.

—¿Y si lo tengo?— Le preguntó Shoko esa misma noche en la habitación del hotel, se negó a volver a la escuela y aviso a Yaga que estaría fuera un par de días mientras solucionaba algo.

—Si lo tienes— Dice el hombre sentado a su lado en la cama —Entonces podemos hacer otros planes. Puedes deslindarte de responsabilidades si quieres, o puedes tener visitas cuando quieras, o puedes tenerlo a tiempo completo si así lo quieres. Te dare una pensión de cualquier manera.

Los siguientes meses, Shoko se las arreglo para conseguir talismanes que bloquearían la vista de Satoru y se los puso cada mañana alrededor del vientre debajo de la ropa, cuando tuvo demasiados meses y fue díficil ocultarlo, pidió una misión a largo plazo en otra prefectura y se marcho sin pensarlo mucho.

EL niño nació porque ella decidió que quería tenerlo, porque siempre había métodos para anular un embarazo sin importar la etapa en la que estuviera. Lo tuvo porque pensó que quiza ella cambiaría de opinión una vez que lo tuviera en sus brazos. Lo viera como lo viera, el hombre jamás le pidió que lo tuviera.

Pero una vez que el niño nació... Shoko no pudo sostenerlo, no deseo hacerlo. Se negó incluso a mirarlo en la sala de partos. La llevaron a una habitación para ella sola para que pudiera descansar y ella durmió sin importarle nada mas.

Desperto mas tarde ese día cuando la enfermera le trajo la comida, la cuna con el niño estaba ahí, a lado de la camilla, pero Shoko se negó incluso a verlo mientras comía. El hombre lo había estado cargando y alimentando con biberón desde que ella se negó a verlo antes, no dispuesto a insistirle u obligarla.

—Dijiste que podíamos haber otros planes— Dijo finalmente Shoko mirandolo, sentado en el sofa frente a la cama.

—Si, ¿Has decidido ahora?

—Llévatelo contigo— Le dijo mirándolo fijamente —Y mantenlo contigo—

—¿Quieres acordar alguna visita?

—No— Respondió de inmediato, frunció los labios por la brusquedad con la que respondió —No, solo cuida de él y.… y mantenlo a salvo.

El hombre suspiro pero asintió, como si ya se esperara esta respuesta desde hace algún tiempo.

—Muy bien, igual te seguiré mandando una cantidad de dinero cada mes por los siguientes dos años— Le informo levantándose del sillón —Y tienes mi número, por si cambias de opinión— Shoko no lo haría —¿Quieres al menos verlo o decidir su nombre?—

Ya sabían que sería niño, lo supieron desde que estaba embarazada y fue a los ultrasonidos las primeras veces, el hombre ya había elegido un nombre, pero Shoko no había querido escucharlo. Él estaba ilusionado con la idea de tener a este niño, incluso si no lo decía en voz alta, Shoko sabía de todas las cosas de bebé que había comprado, de la guardería que instalo en su casa. Había estado viviendo con él los ultimos meses del embarazo para que él pudiera cuidarla y llevarla al médico sin problema alguno; Shoko solo se encerraba en su habitación cuando el padre del hombre visitaba a su hijo, Shoko no quería que la familia de él la conociera y ella no quería que propia familia se enterara del asunto.

—Habías decidido uno ya ¿No? Usa ese.

—¿Y verlo? ¿Quieres cargarlo al menos, Shoko-san?—

—No, esta bien así— El hombre suspiro y asintió.

—Pediré que lo lleven al cunero entonces. ¿Te sientes cansada? ¿Tienes mas hambre? ¿Quieres caminar?

—Estaré bien. Quiero estar sola ahora mismo.

—Esta bien, llámame si necesitas algo.

Él y el niño se fueron, Shoko reviso su celular. No sintió nada mas que indiferencia cuando vio que nadie le había enviado ni un solo mensaje en su ausencia.

Días después, el niño no volvió a al habitación después de esa primera vez, Shoko se mantuvo tranquila en la habitación del hospital recuperandose con el hombre visitandola la mayor parte del tiempo para no dejarla sola con sus pensamientos y, para cuando finalmente le dieron el alta, Shoko considero seriamente no volver a la escuela y quedarse en esta ciudad.

Quedarse con su hijo, con el padre de su hijo.

Incluso si solo fuera porque este hombre estaba mas preocupado por ella que su propia familia, que sus compañeros de año, que sus maestros. Si se quedaba... si ella se quedaba...

[Abandono esa idea, aterrada de la idea de que alguien la quisiera y se preocupara por ella cuando nadie mas lo había hecho antes]

Cuando se despidió del hombre en la estación del tren para volver a casa [Un lugar donde nadie se preocupaba por ella] Shoko miro por primera y unica vez a su hijo, al niño al que había cargado por ocho meses y dio a luz hace menos de una quincena.

—Volvere a Tokio para acomapañarte a tus citas medicas— Le dijo el hombie mientras ella miraba al niño con atención, como para memorizarlo, él había tomado un mechón de su cabello y se nego a soltarlo —Puedo dejar a mi padre a cargo mientras estoy fuera. Si necesitas cualquier cosa en cualquier momento, llamame por favor, Shoko-san.

—Esta bien— Murmuro una vez que se alejo. Miro al niño y dirigio unas ultimas palabras al infante antes de subir al tren —Crece bien— Ahora miro a su padre —Jin-san, cuida de él— Le dio un ultimo beso en la mejilla y subió al tren con su mochila.

Ella dejo Sendai sin mirar atrás. Ni siquiera pregunta el nombre de su propio hijo antes de irse.

.

.

.

.

.

Ieiri Shoko tenía 31 años y tuvo un hijo a los 17, no lo había visto en 14 años y no estaba ansiosa por hacerlo. Recordaba muy bien el bebé en los brazos de su padre esa unica vez que se había atrevido a mirarlo, con una pelusa de cabello rosa y mejillas sonrosadas por el viento frío de primavera.

No sabía nada de él, no sus gustos, no su apariencia actual, no sus logros, miedos o alegrías. Le había pedido a Jin que no le mandara ninguna foto. A veces tenía pesadillas donde su hijo la buscaría, o un día recibiría la noticia de que él había muerto sin conocerlo, pero aun no se animaba a establecer ningun contacto.

Entonces el día que Geto llega a declarar la guerra, no sabe como actuar cuando ese niño llega a buscarla.

De hecho, ella nisiquiera había notado que él había llegado, de no ser que Geto se interrumpió a su mismo en su declaración de guerra para mirar al chico que llego por el sendero de la entrada, con una sudadera azul oscuro, pantalones de frío y una bufanda, lleva una mochila en su espalda y esta mirando un trozo de papel en su mano, una fotografía.

Ella no puede moverse por un solido minuto desde su lugar detrás de Nanami e Ino, mientras mira fijamente el cabello rosado.

—Eh-— Geto comienza —¿Se te ha perdido algo, niño?—

El niño se sobresalta. Lo mira con cautela y mira al Gojo, Shoko retrocede incluso si él no puede verla, eso llama la atención de Nanami.

—¿Ieiri-san?— Pregunta Ino en voz baja.

—Dile... dile que no estoy aquí, dile que se vaya. No estoy aquí, ya no trabajo aquí o algo— Dice retrocediendo sin dejar de mirar al niño —Nanami, dile que no saben nada de mi desde hace año o algo.

—Pero-

—Por favor— Ella suplica en voz baja. Desesperada, eso debe dar una señal, porque Nanami le hace una seña a Takuma y él la acompaña dentro, mientras él avanza para hablar con el niño.

—Estoy buscando a Ieiri Shoko-san, señor— ALcanza a escuchar.

—¿Eh? ¿Por qué buscar a Shoko?— Satoru pregunta, pero antes de que pueda contestar, Nanami habla.

—Ella ya no trabaja aquí.

—¿No?— Pregunta sorprendido, confundido. [Y decepcionado, ella puede escuchar su decepción, pero se niega a mirar]

—¿No?— A su vez pregunta Satoru confundido.

—Se fue, hace poco ¿Necesitas darle un mensaje o algo? Vere si puedo contactarla por ti— Nanami dice, ella no quiere eso. Nadie sabe del niño, ella nisiquiera sabe su nombre.

—Ah, bueno... no... no realmente, por favor, ¿Puede darle mi numero de teléfono y pedirle que me llame? Tengo que hablar únicamente con ella.

—Yo puedo hacer eso— Dice Satoru estirándose para sacar su celular, pero el niño le da un papel. Satoru lo mira confundido antes de guardarse el papel en el bolsillo.

—¿Tienes como regresar a casa, niño?— Le pregunta Nanami, pero el chico capta a la distancia a una mujer de cabello marrón alejarse, no puede ocultar de todo la tristeza por la comprensión de quien es, alejarse de él.

—Si, gracias por su tiempo, lamento la molestia, señores— Se inclina una ves y luego se da media vuelta, baja por los arcos torii rápidamente sin mirar atrás tampoco.

Pero entre los tres que se quedaron en su lugar, entre dos que no llevaban nada que cubrieran sus ojos, Geto Suguru es el que pregunta primero.

—¿Tenía los mismos ojos que Shoko?— Pregunta solo para estar seguro de que vio correctamente, pero no puede ser verdad ¿No? Shoko no tenía hermanos, ni primos, solo una tía que la cuido en la infancia.

[Porque si tenía sus ojos y se parecía a ella, solo podría ser...]

.

.

—¿Un hijo?— Mas tarde esa noche, Suguru se reune con Shoko en un bar que sabe que ella frecuenta después del trabajo. Ella esta ahí sentada con un trago en la mano y las manos temblando mientras se lo empina profundamente sin dignar a Suguru con una respuesta —¿En serio?

—Cierra la boca, tu tienes dos y-

—Tengo dos que no son realmente mías— Le recuerda Suguru frunciendo el ceño —Y Satoru también. No creas que no sé del hijo del asesino de hechiceros y su hijastra.

—Cierra la boca, no quiero hablar de eso— Lo corta de inmediato, su voz suena venenosa, furiosa de una amnera que nunca le dirgió a ninguno de sus compañeros. Aunque realmente nunca le pusieron atención a ella ¿No? —Tampoco es como si lo estuviera ocultando mucho, desaparecí tres meses en una misión y ni siquiera recibí un maldito mensaje, Suguru, el mensaje fue claro, preocupense por sus cosas, yo por las mías.

[EL resentimiento de 14 años formándose en su pecho, picando de manera desagradable en su ser]

Suguru parpadeo sorprendido, miro a Shoko en silencio y asintió.

—Bien, pero quizá deberías buscarlo, se veía bastante decepcionado mientras te veía alejarte—

—¿No tienes algo que hacer, como, no sé, matar gente?— Pregunta Shoko levantándose y arrojando dinero a la mesa. Ella se va sin mirar atrás. Aunque sabe que no estará sola mucho tiempo, cuando sale del bar, camina a un callejón y se deja caer en el suelo.

Un rato después, Suguru vuelve a sentarse a su lado en silencio en el suelo, escucha mas pasos y del otro lado, es Satoru el que se deja caer.

—¿Tú no querías?— Pregunta finalmente Suguru.

—Lo quería hasta que nació— Inhala profundamente —Conocí a su padre en una fiesta y lo seguí buscando después de la primera vez. Se dio cuenta de que era menor y dejamos de vernos, lo busque cuando supe que estaba embarazada. Me dio opciones, yo elegí la que quise.

No ha hablado de esto con nadie en toda su vida, no con la tía que la crio y tampoco con Utahime, con quien es mas cercana.

—Me fui porque quise, no porque Jin no me dejara verlo— Incluso cuando volvió a ver a Jin después de tenerlo, él iba a Tokio a llevarla a revisiones medicas, no la cuestionaba de sus decisiones y solo le daba consejos si ella se lo pedía.

Se acostó con él de nuevo algunas veces después de tener a al niño, cada vez deseando regresar con él y su hijo a Sendai, pero al final nunca lo pidió, incluso cuando la ultima vez que se vieron, él se lo pidió a ella.

—¿Como se llama?— Pregunto Satoru —El niño- no puedo decirle niño en mi cabeza toda su vida.

Shoko se burló, Satoru podría, ella había estado haciendo eso por 14 años.

—No lo sé— Murmuro finalmente —Su apellido es Itadori, pero nunca le pregunte que nombre eligió.

No vuelven a hablar del tema después de esa noche, dos meses después, Suguru es ejecutado después del desfile de los cien demonios. Shoko aparta la mirada y se queda callada respecto al tema, no le pregunta a Satoru de que hablaron y él no le cuenta.

[—Vive en Sendai, su abuelo esta enfermo y no parece que vivirá otro año, por eso fue a buscarla en octubre. Las gemelas saben, irán con él si no regreso—]

Ella no pregunta de que hablaron. 

[—Bueno, haré mi trabajo tardío como tío asegurándome de que todos esten bien entonces, porque ninguno de ustedes tiene la cortesía de decirme nada—]

Ella no pregunta, él no le dice. 

Hay un papel que fue quemado y cuyas cenizas estan ahora exparcidas en el viento. 

.

.

.

.

Ieiri Shoko tiene ahora 32 años, es julio y por primera vez en su vida, tiene frente a ella a su hijo... sobre una cama de metal y listo para realizar su autopsia, porque esta muerto, sin corazón. 

—Largo— Logra sacar desde lo mas profundo de su ser. 

—¿E-Eh?— Ijichi pregunta sorprendido, pero Satoru permanece en silencio desde su lugar en la entrada. 

Ella había escuchado del caso, de lo que paso, lo escucho de la propia boca de Megumi, de Satoru, de Yaga. Ya no es un secreto que tiene un hijo, pero tampoco es público. Sabía que Itadori, el hijo de Jin [Su hijo, de ella] se convirtió en el recipiente de Ryomen Sukuna el mes pasado tras ingerir uno de sus dedos y cortar a la maldición que los atacaba a él y a Fushiguro. 

Sabía de la ejecución secreta, sabía que su abuelo había muerto y se mudó a los dormitorios. 

Ella lo había estado evitando como si tuviera la plaga. 

Satoru al menos ayudo en eso y el propio Itadori no tenía ningún interés en verla, después de que el año pasado básicamente huyera de él. Sus heridas eran tratadas por el propio Satoru y nunca tuvo la necesidad de pisar la enfermería, Shoko lo prefería así. 

[Incluso si agradeció a Satoru por intervenir, personalmente a Yaga por aceptarlo en la escuela. Todos era lo suficientemente considerados para no mencionarlo frente a ella, ni siquiera su nombre]

[Ella seguía sin saber su nombre]

Y ahora estaba aquí, sin corazón, frente a ella. Estaba muerto, muerto, muerto. 

.

[Shoko escapaba como una rata cada vez que dislumbraba un solo cabello rosado desde que él llego a los dormitorios, se daba media vuelta y volvía a la enfermería, sin importarle que él la viera. ]

[Una vez lo escucho reirse, ella no había podido detenerse, escucharlo reír... por primera vez, Shoko se había asomado un poco de su escondite para ver que le causaba risa, uno de los perros de Fushiguro. ]

[Kugisaki Nobara es su otra compañera de año, ella no sabe de la situación, pero sospecha algo cuando su grupo y ella se cruzan en el pasillo, Itadori deja de bromear y mira a otro lado para noverla y Shoko hace lo mismo para no verlo a él. ]

.

[Satoru no le cuenta de él en partícular, le cuenta de las misiones y el desempeño en general del grupo. Habla de uno que tiene una fuerza sorprendente, para un humano normal, Shoko sabe que no es Megumi y esa no puede ser Nobara. 

Ella escucha atentamente]

.

—¡Largo! ¡FUERA! ¡DIJE QUE SALGAN!— Grita finalmente perdiendo la pacienta mientras aprieta con fuerza la camilla, no se da vuelta pero gira un poco la cabeza e Ijichi se sobresalta, él obedece de inmediato y Satoru un poco mas lentamente. Shoko siempre ha sido tranquila, casi despreocupada a opinión de todo mundo. 

Pero ahora mismo-

Ella llora, en voz alta, mientras tiene frente a ella el cuerpo de su hijo, llora hasta que la garganta esta a carne viva y se aferra al brazo del chico. 

Su hijo esta muerto y ella ni siquiera sabe su nombre. 

De repente, su cerebro comienza a reproducir imágenes que ella sabe que no existen, momentos que nunca sucedieron y recuerdos que no deberían estar ahí en primer lugar. Recuerda haber recuerda haber cargado al niño en el hospital, regresado a Sendai con Jin-san, las primeras palabras, los primeros pasos, sus sonrisas y momentos alegres mientras corre de lado a otro en casa o en el parque, su primer día de escuela.

Recuerda verlo crecer, incluso cuando sabe que nada de esto ocurrió, porque ella no estuvo ahí.

¿Y no es ese el problema? Si ella hubiera estado, ella hubiera visto todo eso.

Shoko llora hasta que se queda sin fuerzas, solo entonces siente algo de movimiento en la cama metálica, se sobresalta y se levanta de inmediato para ver, el agujero en su pecho se esta cerrando, lentamente, pero se cierrta y ella-

—¡SATORU! ¡Satoru, ven!—  

Los parpados de su hijo tiemblan, pero aun no abre los ojos, Satoru regresa a su lado y-

—¡Yuuji!— Satoru no la aparta, aunque siente que la toca y choca con ella, no puede moverla un solo centímetro lejos de su hijo para ocupar su lugar.

Yuuji, ese es su nombre.

—¿Yuuji-kun, me escuchas?—

—¿S-nsei?— Pregunta lentamente sin poder abrir los ojos del todo, pero el agujero en su pecho se cierra, no lo suficientemente a tiempo y Shoko se lanza adelante, a ayudar a curar esa herida con su propia técnica inversa, alcanza a ver lo que son rastros de un corazón volviendo a formarse.

Pero esta no es la energía maldita de Ryomen Sukuna, es la del propio Yuuji.

Es su solamente hijo. Que ha heredado probablemente su técnica de ella. La técnica de maldición inversa.

Para cuando Yuuji abre los ojos, lo primero que ve es a Shoko, pero no puede reconocerla del todo, eso es muy claro por la confusión comparada con el alivio que refleja al ver a Satoru a su lado sin las vendas de los ojos.

—¿Qué paso?— Pregunta en voz baja.

—¿Qué, que sientes?— Le pregunta ella mirandolo a los ojos, usa su técnica para curar cualquier otra cosa que no pueda ver, cualquier otra herida-

[Solo las físicas, ella lo sabe. Le que ella le ha provocado a este chico… quizá jamás pueda repararlo del todo]

[No esta segura de ser lo suficientemente valiente siquiera para intentarlo, pero ella puede reconocerlo]

- - - - -

- - - - -

- - - - -

Yuuji, ahora tiene un nombre para pensar en su hijo, se reincorpora a clases después de pasar un tiempo en entrenamiento con Satoru en su sótano, ella no esta muy feliz con eso, pero no es que tenga voz y voto mágicamente en la vida de su hijo después de evadir cualquier responsabilidad afectiva por los últimos 15 años y escapar como una cobarde cuando él la busco hace un año.

A pesar de sus sentimiento de antes, a pesar del arrepentimiento, Shoko se ve incapaz de encontrar una manera de acercarse a Yuuji para… cualquier cosa.

Hasta que Satoru la lleva con él al sótano un día.

—¡Sensei, ya volvió!— Yuuji dice feliz antes de verla a ella y su sonrisa muere un poco. Shoko traga saliva mientras lo mira desde detrás de Satoru —Ieiri-sensei, hola.

Algo en eso duele, pero ella lo ignora.

—Itadori-kun ¿Cómo has estado?—

Yuuji la mira con cautela, como no estando seguro de entablar una conversación con ella, mira a Satoru en busca de alguna guía antes de responderle cuando él hace un gesto.

—Bien.

—¿Cómo esta tu técnica inversa?—

Yuuji se encoge en hombros.

—Ahora entiendo porque el abuelo decía que tenía manos mágicas, supongo que tiene sentido—

El corazón de Shoko cae, se retuerce un poco. Porque ahora que lo piensa, es probable que su hijo haya sido un hechicero toda su vida y no tuviera a alguien que lo guiara, que le explicara de maldiciones y técnicas.

—Funciono hasta que se pudo, los médicos seguían diciendo que no era posible que el abuelo viviera tanto en su estado—

—¿Qué hay de Jin?— pregunto Shoko antes de arrepentirse. Pero tuvo que sentarse a leer los archivos de Yuuji después de que él reviviera en esa morgue hace dos semanas. El tutor de Yuuji fue Wasuke, el padre de Jin, desde que este desapareció hace tres años misteriosamente mientras volvía del trabajo.

Probablemente por una maldición o un usuario maldito, quizá estaba muerto o quizá estaba vivo, atrapado en un dominio.

—Otoo-san dijo que era algo tuyo—

Eso la hizo saltar, porque ella nunca le conto a Jin de la hechicería o su técnica ¿Él sabía? Si bien existían usuarios no malditos conscientes de la sociedad de hechicería, la mayoría reconocería el nombre de Gojo Satoru, no Ieiri Shoko.

Luego hubo silencio hasta que Satoru le dio un golpe con el codo en el brazo. Ella lo miro antes de mirar a su hijo una vez mas y extenderle un bolso lleno de ropa.

—La ropa de tu dormitorio sigue ahí, tus amigos no quieren que la toque— Se negaron incluso a dejarla entrar a recoger algo, ellos tomaron todo, desde la ropa hasta cualquier detalle que Yuuji tuviera en la habitación —Pero… te traje esto—

—Gracias, sensei—

Satoru entonces aplaudio con fuerza y una sonrisa loca.

—¡Bien! Entonces, Yuuji aquí heredo una buena técnica que definitivamente lo pondrá en el lado bueno de los superiores tan pronto sepan que esta vivo, él tiene que saber como usarla voluntariamente. Bueno, mas voluntariamente— Se señalo a si mismo —Otros simples hechiceros como yo tuvimos que pasar por uno de los peores traumas de nuestra vida para considerar despertarla.

—Es fácil, solo es… fyu y hwa.

—No, shh, suenas como Shoko— Le dijo Satoru sacudiendo la mano —Entonces, Shoko y yo vendremos a verte y luego te llevare con Nanami e Ino-kun. Deberías estar bien practicando con ellos, resultan heridos muy seguido.

- - - - -

Yuuji es cauteloso con Nanami al principio, parece un poco rencoroso con él, pero al mismo tiempo, Shoko sabe que mando a  Nanami a mentirle a la cara porque ella era una cobarde, pero no se niega a tratarlo. Hace caso a sus indicaciones cuando le habla de la técnica inversa, como tratarla y le da algunos libros de anatomía para que estudie.

—Te será mas fácil si sabes como debe ir un brazo, para poder hacerlo, debes visualizarlo— Explico mirandolo a los ojos.

Él tiene sus ojos, los que heredo de ella. Un poco mas brillantes, pero definitivamente de ella. Cada vez que usa su técnica, un aro dorado parece brillar en sus iris alrededor de la pupila. Ella normalmente le trae comida, o libros, algun juego para que no se aburra y luego se va inmediatamente si no tiene nada que enseñarle.

Ese día se queda.

Se sienta en silencio del otro lado del sillón mientras Yuuji abre el primer libro con un suspiro resignado, el muñeco de Yaga en su regazo, y empieza a leer. Se queda porque se dice a si misma que Yuuji puede tener preguntas del tema, pero una parte de ella sabe que eso no es verdad.

¿Me odias? Quiere preguntar.

[Ella comprenderá si la respuesta es si, Shoko ya se odia a si misma]

¿Esperabas conocerme alguna vez? ¿No me odiaste el año pasado cuando te evite? ¿Soy lo que esperabas que fuera?

Al final, no pregunta nada de eso. No pregunta nada y espera a que él diga algo, si quiere hacerlo.

Yuuji tampoco le pregunta nada que no este relacionado con los libros.

 

- - - - -

- - - - -

- - - - -

 

El evento de buena voluntad llega y con eso, la revelación de que Yuuji esta vivo, Satoru es tan infantil como siempre, metiéndolo en una caja y fingiendo que es un regalo sorpresa. Shoko sabe que si Yuuji se deja al descubierto, es probable que Utahime lo sepa, entonces la aparta antes de que todo comience y le cuenta la verdad.

HA tenido un hijo, no lo ha visto en 15 años hasta hace algunos meses, es el recipiente de Ryomen Sukuna y a heredado su técnica inversa.

Es un milagro que Utahime no se desmaye. Las dos están ahí cuando Yuuji sale de la caja y sus compañeros de año parecen incapaces de moverse, luego como lo regañan y lo abrazan con fuerza, negándose a soltarlo ni un solo momento. Cuando ellas se alejan junto a los profesores, Utahime le dice algo.

—Tiene tus ojos— Dice insegura, Shoko resopla.

—Si, todo lo demás es Jin-san. Aunque no estoy segura de quien heredo el carácter—

Jin-san siempre fue tranquilo cuando estaba con ella y la propia Shoko nunca fue así de animada, se sienta con los demás profesores mientras juega con sus dedos, mirando las pantallas antes de que empiece el juego, el director Gakunganji no esta, Shoko y los maestros de Tokio se esperan lo que les esta diciendo a sus alumnos, así que cuando la espera se hace insoportable, sale a buscar a Yuuji.

Los encuentra preparándose para salir.

—Yuuji— Es la primera vez que lo llama por su nombre, todos se detienen y la miran, los de segundo con confusión y los de primero con sospecha, pero Yuuji la mira y camina hacia ella sin importarle mucho —Los de Kioto… sabes que puede pasar.

—si, esta bien—

Shoko aprieta los labios, asiente y dudando un poco, estira los brazos para envolverlo en un abrazo. Aun es mas alta que él, incluso sin zapatos altos, pasa una mano por su cabello rosa, y la otra la mantiene en su espalda.

—Ten cuidado ahí ¿Por favor?

Él duda un poco, pero la abraza de regreso.

—si, esta bien— No la llama mamá, pero Shoko tampoco lo espera, esta mas feliz de que él no la aleje de su toque.

No le cuesta mucho encariñarse de su hijo, incluso si solo lo ha conocido por mas que un par de meses, pero Yuuji es tan fácil de querer que el corazón duele, porque esta segura que hubiera amado a ese niño desde el principio si no se hubiera resistido.

No espera que el la llame mamá, que la presente como tal o incluso que piense en ella de esa manera, Shoko esta feliz con verlo a salvo.

—Recuerda como usar la técnica inversa y recuerda sus consecuencias.

—Esta bien— Finalmente lo suelta y vuelve con los profesores, Satoru la esta esperando afuera de la sala donde ellos se preparan y vuelven con los demás profesores.

Como se esperaba, Kioto ataca a Yuuji, solo puede sujetarse con fuerza las manos [Para no estrangular a Gakuganji, ella lo haría, matarlo] Y esperar. El ataque de las maldiciones es una sorpresa, pero ella se queda atrás para atender a cualquier herido que salga de las cortinas, Satoru esta ahí y Utahime también, Shoko nunca ha sido la mejor en el combate, no como los demás.

Se queda atrás y espera que su hijo este a salvo.

Cuando todo termina y lo vuelve a ver, a lado del estudiante de Kioto que lo llama mejor amigo y hermano ella respira con alivio.

- - - - -

- - - - -

- - - - -

Luego… Luego llega Shibuya, y las cosas parecen estar a punto de irse al infierno.

 

 

 

Notas:

Ey, sabían que la edad de consentimiento en Japón era de 13 años? Ahora es de 16 desde 2020 o 2021 creo, pero aun así... es algo curioso .-.

Llevaba tiempo con esta idea de fic, donde Shoko era la madre de Itadori Yuuji, jaja ¿Qué opinan? Tengo otras donde Gojo y Suguru también son sus padres, pero eso involucra algo de Omegaverse, una incluso donde Toji es su padre, jaja. A ver que sale si las escribo.

 

Reescribi esto como 4 veces hasta que me gusto, jaja. Agradecimiento rapido a chatgpt que me resolvió algunas dudas, jaja. 

.

Basicamente Kaori murió dos años antes del inicio del fic, pero su cuerpo quedo tan destruido en el accidente que Kenjaku no pudo robar la técnica. 

 

Sukuna intento hacer el mismo trato de regresar a Itadori a la vida a cambio de 60 segundos, pero no le salió porque Itadori se curo a si mismo con RCT que heredo de Shoko. Jaja, que chingue a su madre Sukuna, porque Gege namas le da Power ups. 

Entonces Sukuna se quedo sin ese recurso. 

Sukuna: Chale, me chingo. 

 

Sukuna también: Tu mamá no te quiere. 

Itadori: La tuya tampoco, pendejo. 

Sukuna:

 

La diferencia es que Shoko si comenzo a querer a Yuuji, simplemente andaba en depresión. 

 

Yuuji no estaba muy feliz con Nanami al principio porque, bueno, se acuerda muy bien que hace un año, ese wey le mintió en la cara diciendo que Shoko no estaba ahí cuando fue a buscarla, pero se le pasa. 

Yuuji tiene la técnica de Shoko RCT y aparte la tecnica que heredo del alma de Jin (La otra mitad de Sukuna) desmantelar, jaja. Que chingue su madre, en esta cuenta escribimos OP a Itadori, porque el manga namas le da uno cada 10 que le dna a Sukuna y sus votos vinculantes sacados del *.

 

 

.

 

 

Lo que le paso a Shoko fue que el tren de la depresión postparto paso por ella y ya no pudo bajar. Esa madre estuvo potente para ella. 

 

 

 

 

Saben, cuando Yuuta salió con su plan de usar el cuerpo de Gojo y Shoko no se opuso, realmente no estaba tan sorprendida, si, el mame y todo de que a ella no le importaba, pero realmente, a Satoru no le importaba Shoko desde antes.

En el arco del pasado de Gojo, lo vemos mas apegado a Geto, incluso después, a Nanami. Pero nunca a ella. En todo el m anga ¿Hablaron cuantas veces solo ellos dos? ¿Dos o tres? Cuando Itadori despierta en la morgue, cuando lo liberan del sello, y, a lo mucho, en el evento de buena voluntad. Las demas veces es porque todo el personal esta reunido (Vease, la revisión del ataque o cuando se hace la reunión por la guerra de Geto)

Shoko era mas unida a Utahime y a sus kouhai, no a sus compañeros de año, se ve mal, pero ellos se excluyeron entre si mismos.

Porque si bien no todo es culpa de Shoko, tampoco es culpa de Gojo. Tuvieron que haber hecho un esfuerzo para una amistad, pero no recuerdo que ninguno de los dos lo hicieran.

Entonces, ella seriamente considera quedarse donde demostraron que si le importaban, Jin estuvo cuidandola todo su embarazo desde que se entero, se preocupo por su bienestar e incluso después de tener a Yuuji, fue a Tokio a llevarla a revisiones medicas y todo.

.

 

 

 

Tuve una prima que se embarazo y no le dijo a nadie, NADIE SOSPECHO NUNCA, no fue que la llevaron al hospital por una apendicitis y salió con un hijo, jaja. No se lo han perdonado y todavía se rien de eso, pero en el momento fue aterrador para sus papás. El escuincle tiene veintitantos ya. 

 

.