Chapter Text
Sylvester estaba en el balcón contemplando el cielo nocturno, una brisa pasajera toco sus mejillas, estaba recordado los acontecimientos de hace unos días, presencio la mejor ceremonia de unión de las estrellas jamás antes vista, ni la ceremonia del expríncipe Sigiswald y Lady Adolphine era tan majestuosa. Su hija adoptiva se casaba por fin con su hermano pequeño, Rozemyne llevaba un ornamentado y muy lujoso vestido azul obscuro del mismo tono que su cabello con bordados exquisitos del mismo color de cabello y ojos que su hermano y Ferdinand llevaba un traje azul claro del color de su cabello con bordados del color de cabello y ojos de Rozemyne. La pareja combinaba en perfecta sincronía, una vez firmado el contrato Rozemyne convocó la corona de la Diosa de Luz y la puso sobre su cabeza, y Ferdinand convocó la capa del Dios de la obscuridad y la coloco sobre la capa que llevaba puesta y pronunciaron al unisonó la oración de la pareja suprema al terminar la oración la capa del dios de la oscuridad salió volando y oscureció el gran salón donde se encontraba asimismo la corona de la diosa de la luz salió volando y se formaron miles de estrellas sobre el cielo nocturno, hasta este momento todo parecía muy similar a la ceremonia del expríncipe Sigiswald, lo extraordinario sucedió después, Sylvester por un instante le pareció ver una figura translucida y vio como tomaba con sus manos dos hilos y los anudaba de forma experta. Al principio pensó que era una alucinación suya, y pensó “realmente estoy demasiado estresado”, últimamente se encontraba con muyo trabajo, desde que su hermano se fue hacia Arensbach su carga de trabajo se vio aumentada drásticamente y una vez que su hija adoptiva se marchó para formar un nuevo Ducado junto con su hermano se volvió aún peor, nunca se hubiera imaginado la enorme carga de trabajo que tenían esos dos, él pesaba que estaban sobrados de tiempo ya que ambos tenías pocos criados y no pensaba que pudieran realizar tantas actividades, pero que equivocado estaba, se dio cuenta de que tanto su hermano como su hija adoptiva estaban sobrecargados de trabajo y tanto ellos como sus criados eran excelentes y super eficientes, cosa que no podría decir de sí mismo ni de sus criados. Los murmullos a su alrededor lo sacaron de sus pensamientos y escucho a alguien mencionar el nombre del dios del matrimonio, “Sterrat”, y se dio cuenta de que no ere el único que lo había visto.
Sylvester siguió reflexionando sobre su vida y todos los errores que cometió en su vida, él no era apto para ser Aub y ni siquiera lo quería realmente, si pudiera entregar el pesto con mucho gusto lo hubiera hecho, si por el fuera le habría entregado el asiento de Aub a su hermano pero él se negó poniendo excusas como que no tendría apoyo político ni una facción que lo apoyara ya que había sido bautizado sin madre, ahora Sylvester sabia la verdad o por lo menos una parte, había entendido que su madre si es que le podría llamar madre al Chaocipher que era realmente, Verónica y sus acólitos probablemente abrían asesinado a Ferdinand en el momento que lo designara como el siguiente Aub.
Recordó el terrible momento en el que se vio obligado a asesinar a su propia hermana Georgine y las terribles escenas que vio cuando leyó sus recuerdos, desde el profundo rencor que guardaba por haberle quitado el derecho de competir legítimamente por el puesto de Aub y sido vendida como una misera tercera esposa de Aub Ahrensbash, hasta todos los abusos y la dura educación que le habían dado con la excusa de que la estaban preparando para ser la próxima Aub. En retrospectiva Sylvester se dio cuenta que en realidad todo ese abuso era para quebrar su espíritu y declinara voluntariamente su intención de competir por el puesto y contrario a las expectativas de su madre Georgine prevaleció y continuo obstinadamente en la competencia y fue lo que finalmente termino por ser vendida como tercera esposa.
Sin duda Georgine era realmente una excelente candidata a Archiduque, y Sylvester pensó “que hubiera pasado si ella hubiera sido la siguiente Archiduquesa en lugar de él”.
Sylvester tenía muchas preguntas y nadie que le diera respuestas o eso pensaba, recordó que había alguien que podría dárselas y se encontraba en cierta “habitación lujosa” dentro de la torre de marfil. Se armó de valor y se dirigió a la torre de marfil con su confiable guardia y primo Karlstad ya le había informado que iba a interrogar al prisionero de la “habitación especial” y Karstedt solo lo siguió en silencio, pudo notar que a pesar de que su primo ocultaba sus emociones muy bien y para los demás pareciera que tenía una cara de piedra, Sylvester pudo notar que no le era muy agradable la idea de volver a ver a la prisionera.
Una vez llegar Sylvester hablo primero.
- hola, madre, has tenido un bonito día- dijo Sylvester con sarcasmo ya no le parecía correcto llamarla madre, no después de todo lo que había hecho.
- hola, Sylvester, veo que al fin has recapacitado lo suficiente y necesitas a tu madre a tu lado para ayudarte a gobernar el ducado- dijo Verónica con locura en sus ojos, parecía que el tiempo que pasó en la torre blanca le había pasado factura.
Sylvester hizo una mueca por las ridículas palabas que dijo Verónica -Verónica tengo unas cuantas preguntas que hacerte y espero que respondas con claridad- dijo Sylvester de manera tajante ya si ocultar la hostilidad hacia ella.
- Veo que vienes por un consejo de Anhaltung, con mucho gusto te ayudare para traer de vuelta a Gebordnug y deshacernos de esos Chaociphers de los Leisegang- el brillo en sus ojos se intensifico y su locura era palpable.
Sylvester se quedó sin palabras y por un momento no supo cómo responder a sus absurdas palabras y decidió que esta conversación no llegaría a nada, entonces prosiguió con el plan dos.
-Karstedt inmoviliza a Verónica y has que habrá bien la boca- sin un momento de vacilación Karstedt la envolvió en bandas de luz u abrió su boca a la fuerza.
-Que estas…- Verónica intentó protestar, por fue tan rápido que no pudo reaccionar a tiempo, trató de zafarse de su agarre de las bandas de luz ya que ella tenía más maná que él, pero en ese momento un líquido amargo entro por su garganta, intentó escupirlo, pero la posición en la que estaba colocada era tal que solo se estaba ahogando, y sin más remedio tragó la mayor parte de su contenido.
- Sylvester tú, que le has hecho a tu madre- Sylvester no respondió, solo le colocó el aro para leer sus recuerdos tanto a ella como a sí mismo, y la recostó bruscamente en el suelo y empezó el verdadero interrogatorio.
Después de lo que pareció una eternidad finalmente se cortó abruptamente la conexión y Sylvester arrojo el aro de su cabeza al suelo y tratando de mantener la compostura salió rápidamente de la sala, una vez fuera y asegurándose que la puerta estuviera bien cerrada cayó de rodillas y con sus manos en el suelo empezó a vaciar su estómago, no había desayunado ese día, pero aun así los jugos gástricos salieron dejando un horrible mal sabor de boca.
Una vez se recompuso se limpió así mismo y al suelo y por fin dijo -lamento mi falta de decoro, pero lo que vi en los recuerdos de Verónica fue realmente repulsivo-.
-No hay problema, no sé lo que viste, pero conociendo a ese Chaocipher me imagino que debió de haber sido realmente espantoso- dijo Karstedt ya imaginando el sinfín de posibilidades.
-Vamos a un lugar más como para hablar- dijo Sylvester y Karstedt solo asintió con la cabeza.
Una vez instalados en la ya nostálgica habitación donde él, su hermano y su primo, tenían sus platicas privadas, a Sylvester le inundó un sentimiento de perdida, nunca se habría imaginado que su hermano no estaría más a su lado, y un sentimiento de autodesprecio empezó a apoderarse de él, no podía seguir así, tenía cosas más importantes que hacer, apartando esos sentimientos lejos, comenzó a contarle las terribles escenas que había visto, tenía que desahogarse con alguien y la única persona en la que podría confiar para eso era su primo.
Sylvester saco una botella de vise que tenía guardada y sirvió un vaso para su primo y uno pare él, y comenzó su relató a Karstedt con lujo de detalle todo lo que había visto, desde la terrible y cruel educación que recibió Georgine, todas las atrocidades, envenenamientos e intentos de asesinato de manera descarada por los secuaces de Verónica hacia Ferdinand. Las atrocidades que cometió en su venganza hacia los Leisegang, como se apodero de sus casas a través de las Diosas del Agua venenosas, la muerte de innumerables niños prebautizados y madres embarazadas, y en ese momento se dio cuenta, Heidemarie y su hijo por nacer fueron asesinados por la propia Diosa del Agua Venenosa de Karstedt y pudo ver como la cara de su primo se descomponía.
-Lo siento tanto Karstedt por haber sido un imbécil y no darme cuenta de todo lo que estabas pasando, tanto tu como todo el ducado, realmente no merezco ser Aub- la última frase la dijo con voz quebrada y agacho la cabeza -realmente no te culparía por dejar de ser mi caballero de escolta y dejarme, realmente no merezco tu confianza- dijo finalmente Sylvester después de una larga pausa.
-No, está bien, como tu caballero de escolta y Caballero Comandante, debí de ser más enérgico y haberte dicho abiertamente los problemas que estaban sucediendo, tanto yo, como mi padre no hicimos nada para detener la tiranía de Verónica y esto también es mi responsabilidad, no puedo culparte por todo, también es culpa mía por mantenerte en la ignorancia- realmente Karstedt también se sentía culpable, al principio no dijo nada ya que a él le parecía normal, su padre había actuado de la misma manera con su tío Adelbert, y nunca se cuestionó si era correcto o incorrecto, solo lo aceptaba como la forma de hacer las cosas y se acostumbró a nunca expresar sus pensamientos y solo permanencia en silencio sin decir nada. No fue sino hasta cierto gremlin entro a su vida que realmente se cuestionó si estaba haciendo lo correcto, vio como ella, a pesar sus temores, exponía y defendía sus puntos de vista y las cosas le parecían que estaban mal ya sea ante el Archiduque o el mismísimo Lord del Mal. Pero estaba tan acostumbrado a permanecer callado que le resultaba difícil exponer sus ideas, aun así, de vez en cuando daba su punto de vista a Sylvester o a Ferdinand en sus reuniones clandestinas, aunque le hubiera gustado ser más proactivo en eso, no sabía realmente como estructurar sus ideas.
Los dos decidieron que era suficiente por el día, realmente fue un día emocionalmente intenso para ambos y se fueron a sus respectivos dormitorios.
Sylvester se fue a su propia habitación, le hubiera gustado ir con Florencia, pero no estaba seguro si quería tener una plática similar a la que tuvo con Karstedt. Siguió repasando los descubrimientos que tuvo esa mañana y al recordar los visiones de todo lo que vio sus emociones empezaron a regresar de nuevo, culpa, arrepentimiento, tristeza, odio y desprecio hacia sí mismo, su maná se agitó, pero Sylvester no se dio cuenta, seguía sumido en sus pensamientos y emociones.
Se preguntaba un sinfín de ¿Qué hubiera pasado sí?, ¿Qué hubiera pasado si Georgine no se hubiera casado con Ahrensbash y hubiera sido la siguiente Aub?, ¿Qué hubiera pasado si hubiera detenido a su loca madre mucho antes?, ¿Qué hubiera pasado si hubiera salvado a su hermano del interminable acoso de Verónica?, ¿Qué hubiera pasado si hubiera impedido que su hermano se fuera a Ahrensbash como yerno?, en fin su auto tortura mental continuo y una vez más recordó a hermana Georgine, él tenía sentimientos encontrados, por lado deseaba que su hermana hubiera sido feliz y hubiera logrado ser Aub, pero a la vez, sentía odio, miedo y rencor hacia ella por tratar de tomar su Ducado a la fuerza. Innumerables personas murieron en esa batalla y creía que Georgine tenía un odio inmerecido hacia él, a fin de cuentas, en no le hizo nada a ella, al menos no directamente, en todo caso los responsables habían sido sus padres.
En ese momento de reflexión y autodesprecio pronuncio una oración a los dioses, si bien antes no creía que fueran reales, ahora no estaba tan seguro, de hecho, empezaba a creer reamente en ellos. No podía negar lo vio ese día de unión de las estrellas, y recordaba vívidamente cuando Rozemyne estaba impregnada del poder divino. “O poderoso Rey y Reyna de los cielos infinitos, O poderosos cinco eternos que gobiernan el reino mortal, Diosa del agua Flutrane, Dios del fuego Leidenschaft, Diosa del viento Schutzaria, Diosa de la tierra Geduldh, Dios de la vida Ewigeliebe, escucha mi oración y concede mi deseo, que mi hermana Georgine obtenga su felicidad y cumpla sus deseos si vuelve su hilo a formar parte del telar”. Con eso una gran bendición salió disparado del anillo de Sylvester y entro en pánico, no se había dado cuenta que su cuerpo se estaba sobrecargando de maná y al pronunciar una oración sincera salió disparado a través de su anillo. Se puso en pie y revisó su habitación y su cuerpo en busca de anomalías, pero no encontró nada raro, incluso se sentía mucho más en paz y la somnolencia se apodero de él, se dirigió a su cama y se quedó dormido enseguida, nunca se imaginaria las repercusiones que esa oración causaría.
