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Aurora

Summary:

Hashirama lo ha amado desde siempre, Madara lo ama sin saberlo. Quizás él debería contarle sus sentimientos y dejar que su cuerpo y su amor se le enreden en las manos y en el alma, pero de momento quiere permitirle divertirse como un chiquillo enamorado.

Work Text:

Hashirama ha estado enamorado de él desde el momento en que tuvo la buena suerte de conocerlo, y ha amado su carácter desafiante e intenso, su pésimo humor y lo nulo de su paciencia, él ama como su cabello negro se rebela con el aire que lo golpea y ama sus ojos negros o escarlata, adora sus sueños y sus ideas, y hasta la forma en que se molesta; pero Madara no se da cuenta. Para Hashirama él es un regalo del cielo, para Madara, Hashirama es solo un amigo.

Es por eso que Madara recibe ansioso y esperanzado las cartas de un enamorado desconocido, cada día deslizada bajo su puerta y se ha descubierto emocionado aguardando el papel que se desliza, y está tan encantado que ha contagiado a Izuna con su curiosidad y con la alegría de su corazón. Sus cartas hablan palabras hermosas sobre él, hablan sobre su cabello ondeando libre al ritmo del viento mientras blande su espada, expresan lo maravilloso de la transición de sus preciosos ojos negros a los peligrosos e imponentes carmesí, cuentan lo admirable de su fuerza y de su voluntad, su disciplina, su pasión, aclaran lo importante de sus sueños y lo admirable de su deseo de protección a los suyos.

Algunas veces él se pregunta quién es ese que cada día a la misma hora desliza una carta bajo su puerta, se pregunta quién será el que puede mantenerlo tras la puerta como un chiquillo enamorado, quién logra que se emocione y se muera de amor solo usando palabras bonitas; pero nunca se acerca a la puerta antes de que él se haya marchado, jamás abre la puerta ni trata de atraparlo, porque eso mataría la ilusión y su juego, así que él continúa cada día esperanzado de que no sea la última ocasión en que las palabras escritas lo hagan ilusionarse con historias bonitas de amor.

Y Hashirama no piensa detenerse, porque lo ama y sabe que lo hace feliz, por eso escribirá palabras que derramen su pasión y el amor por él, le escribirá su admiración y expresará su cariño, le recordará lo hermoso de su persona y lo bello de lo que está a los ojos, y se asegurará de que sepa cuan maravilloso es y que se sienta el más especial de todos los seres sobre el universo.

 

—Te digo que me dejó otra carta.

 

—¿Qué sentido tiene? —Hashirama le preguntó —te ha dejado cartas por meses y ni siquiera sabes quién es.

 

—No es importante —dijo sonriendo y Hashirama había fingido una risa. —Es algo nuestro, por eso no lo entiendes.

 

—¿Qué escribió esta vez?

 

Madara leyó: Me gusta tu sonrisa en la batalla y el sonido de tu espada cuando golpea, me gusta como tu cuerpo se mueve y baila, y amo como el viento mueve tu cabello negro, desearía que tus cabellos bailaran entre mis dedos y tu boca sonría después de darle mil besos, quisiera que tu cuerpo baile junto al mío y que tu amor me pertenezca solo a mí.

 

—Pero qué romántico —rio.

 

—Cállate —Madara peleó —no te burles.

 

—¿Eso te gusta?

 

Madara sonrió. —Sí —le dijo —me gusta mucho.

 

Tal vez algún día se lo diga, por ahora no, por ahora lo dejará ser feliz en ese juego que tanto ama y disfrutará de su sonrisa y lo brillante de sus ojos cada que lea sus cartas.

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