Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Entre helados y canciones
Stats:
Published:
2024-07-29
Completed:
2024-08-04
Words:
22,274
Chapters:
9/9
Comments:
96
Kudos:
141
Bookmarks:
6
Hits:
1,676

Entre helados y canciones

Summary:

Donde Álvaro trabaja en un puesto de helados y Paul toca en la calle, y las vidas de dos extraños se acaban entremezclando.

O, simplemente, un AU veraniego.

Chapter 1: PRÓLOGO

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Paul se sentó en la silla situada justo debajo de la ventana. Las vistas daban al patio interior del edificio, pero su piso estaba lo suficientemente alto como para, al menos, poder observar el cielo.

Sin embargo, era noche de luna nueva, así que, por mucho que se le buscara, el astro estaba completamente oculto, como si se estuviera escondiendo, como huyendo de algo. Paul suspiró, sintiéndose más identificado de lo que debería.

La contaminación lumínica parecía haber dado un poco de tregua, con casi todas las farolas de la calle apagadas, seguramente por algún fallo eléctrico. Eso, sumado a la ausencia de la luna, provocaba que algún que otro planeta y estrellas desamparadas brillaran mucho más intensamente de lo habitual, aunque no lo suficiente como para que Paul pudiera ver fácilmente en la oscuridad.

Pero decidió no encender ninguna luz. No quería enfrentarse a ningún tipo de foco, no quería ser el centro de atención de los fantasmas que brotaban de noche. Ya lo era para los de su cabeza.

Paul frotó sus manos, la ansiedad crepitando entre sus nudillos, sus huesos temblando sin razón y su cuerpo en tensión sin motivo concreto. Y Paul recurrió a lo único que era capaz de calmarle cuando nada tenía explicación: la música.

Demasiado inquieto, se levantó casi de un salto de la silla, sus dedos palpitando nerviosos, ansiando el roce de las cuerdas de una guitarra algo maltratada por los años a pesar de los cuidados de su dueño.

Paul cogió el instrumento del lateral de su cama, lo sacó de su funda y lo colocó sobre su regazo. Inmediatamente después, sin tan siquiera pararse un momento a afinar, comenzó a acariciar varios acordes.

Empezó tocando melodías aleatorias para poco a poco empezar a tocar canciones más definidas, esas que sonaban en la radio, en plataformas, en películas o en vídeos, replicando las letras originales e inventándose sin querer aquellas que no se había aprendido bien.

Le tocó nanas a los espíritus que observaban en los rincones del techo para que pudieran dormir.

Le cantó a los dioses que esperaban oír plegarias y recibieron cantos sin un mensaje claro.

Le regaló al viento canciones demasiado honestas como para alzar demasiado la voz.

Tocó y tocó hasta que por fin ahuyentó a los monstruos de su cabeza, hasta que los callos de sus dedos suplicaron clemencia y le forzaron a sucumbir al sueño.

Notes:

el prólogo es un poco intenso, pero confiad