Chapter Text
Día 1.
Obra: Twisted Wonderland
Ship: Floyd Leech/ Jade Leech y Azul Ashengrotto.
Palabra elegida: Revelación del sexo.
Título: Paternidad en duda.
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Esta historia se desarrolla pocos años después que los miembros de Octavinelle se graduaran como magos en Night Raven College. Azul ha establecido una pequeña cadena de restaurantes, mientras cuenta con los hermanos Leech como fieles colaboradores en el trabajo y en su vida personal.
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Azul Ashengrotto nunca creyó que su vida se complicaría aún más al enterarse que un bebé crecía en su interior. De por sí un embarazo era complicado de sobrellevar, y ahora debía sumar el asedio constante de los gemelos que conocía desde que eran niños, todo por el simple hecho de que uno de ellos era el padre de su hijo o hija.
—Ehh... Antes de hacer una fiesta de revelación del sexo, deberías revelar quién es el padre. —Comentaba Floyd con un gesto malhumorado al ayudar en la preparación de la reunión que se llevaría a cabo esa noche en el restaurante.
—No empieces con eso de nuevo. Te dije que no podremos saberlo hasta que nazca.
—Así que no sabré hasta entonces si tendré un sobrino o sobrina, un hijo o una hija.
—Bueno, no importa el resultado seremos familia todavía, ¿no? —Jade con una sonrisa decía, solo con el afán de fastidiar más a su hermano.
—Ah, borra esa sonrisa jactanciosa, crees que es tuyo o tuya ¿no?... Yo he tenido más sexo con Azul que tú.
—¿Es así? No llevo la cuenta, pero si sé que no importa la cantidad sino la calidad, ¿verdad Azul?
Azul al escuchar como era el centro de esa tonta y vergonzosa discusión, se alejaba de ambos sin decir más. Lo que menos necesitaba ahora era escuchar como le restregaban en la cara lo desvergonzado que había sido al permitirse una relación abierta con los dos. No podía negar que en su momento fue entretenido ser objeto del deseo de ambos, turnando su cuerpo para disfrutar del placer que los dos ofrecían a su manera, en diferentes lugares y horarios. Un desborde de lujuria que lo llevó a la locura, noches divertidas con un resultado no tan divertido.
Acariciando su vientre bastante abultado pensaba en cómo esos dos tomaban a la ligera traer vida al mundo, no parecían ser conscientes que este pequeño ser les cambiaría la vida en unas semanas cuando naciera, sin importar quien fuera el padre o tío de su bebé. Al menos su vida si daría tremendo giro, lo sabía porque desde ahora lo sentía así, no sólo su cuerpo cambiaba también su corazón. Un cálido sentimiento lo agobiaba, sentir romántico que se dirigía de forma molesta a uno de los gemelos, con quienes había acordado no tener un vínculo de amor al iniciar esta peculiar relación de tres.
Se reprochaba amargamente no cumplir el trato que el mismo impuso, pero nunca creyó que al final pudiera caer en los encantos de uno de los Leech, esos tipos igual de excéntricos en sus formas de ser. Rogaba que este sentimiento se esfumara como magia una vez que naciera el fruto de esta extraña relación abierta, por lo pronto debía disimular este enamoramiento con sus cambios de humor por el embarazo.
—Empiezo a pensar que esta reunión no fue buena idea —Decía Azul para si mismo mientras al oírlos discutir a unos metros, una rivalidad entre los hermanos que surgió al enterarse de este inesperado embarazo y la paternidad que se jugaba para ambos.
Malhumorado por esta reunión, las palabras antes dichas por Floyd resonaban en su mente, no le hallaba sentido saber el sexo de su bebé cuando no sabía quién era el padre. Sin embargo, todos sus empleados estaban entusiasmados por celebrar este momento y no podía dar la impresión equivocada, toda su vida era aparentar ser perfecto, que nada le afectaba, era el jefe que podía lidiar feliz con un embarazo y un negocio a la vez.
—Pececito dorado va a venir, ¿verdad? —Cuestionó Floyd muy animado minutos después, pregunta que bastó para enojar a Azul, que lo miró furioso— Ehh... ¿Por qué te enojas? Lo pregunto por que él es quien sabe el sexo del bebé y no puede faltar.
Azul dándose cuenta de su reacción al ver el gesto confundido de Floyd, desvío la mirada para disimular sus celos evidentes. Riddle era su médico de confianza, pero también era alguien que a Floyd le gustaba desde la escuela. Jade cerca de ellos, esbozó una sonrisa por esa escena, parecía que las hormonas alborotadas de Azul le jugaban en contra esta vez, confirmando algo de lo que tenía una leve sospecha.
—Oye, Floyd... ¿No dejaste hirviendo algo en la cocina? —Dijo Jade para deshacerse de su hermano y quedarse a solas con el embarazado— ¿Qué fue eso, Azul?
—¿Qué?
—Amas a Floyd, ¿verdad? Nunca me has dedicado esa mirada asesina llena de celos.
—No sé de qué hablas.
—Si sientes algo por Floyd deberías decírselo, porque tú le gustas mucho y él cree que tú me amas a mi.
—Que tonterías dices...
—Eso es lo problemático de los tríos, considera que estoy dispuesto a hacerme a un lado por la felicidad de los dos. —Con un gesto afligido decía, obviamente era fingido aunque sus palabras sonaron un poco sinceras. Este solo vio como Azul con un gesto molesto se alejaba sin afirmar, ni negar su tan gentil ofrecimiento.
—Azul, ¿puedo decirte algo?
—¡Qué diablos, no te aparezcas de repente! ¡Hiciste que la barriga me saltara de la impresión! —Era el regaño que le daba a Floyd que lo acorraló sorpresivamente cuando estaba a punto de entrar a su oficina.
—Bebé, perdóname por asustarte. —Floyd decía con una tierna sonrisa mientras sutilmente acariciaba el vientre de Azul, quien se sonrojó por tenerlo así de cerca en un momento como este. Apartándose de forma brusca lo hacía entrar a la oficina para hablar a solas.
—Vas a empezar con ese tema, hoy estás más molesto que de costumbre, ¿no puedes esperar hasta que nazca?
—La verdad no... Quiero saber si tu bebé es mío o no.
—Eres bastante molesto, ojalá no sea tuyo porque no puedo imaginar que salga igual a ti.
—Ehh~ Es lo que quieres, entiendo...
Azul al ver como su expresión decayó no pudo evitar sentirse mal por lo que había dicho, el Floyd que siempre lo molestaba y sonreía al hacerlo ahora amenazaba con llorar. —No quise decirlo así, es que...
—No importa si el bebé es de Jade, si yo me quedo contigo. —Con los ojos llorosos Floyd decía con un puchero, sus mejillas se tiñeron de un sutil rubor mientras su voz parecía reflejar la frustración que sentía al confesar indirectamente el amor que sentía por Azul.
—¿Qué?
—Sé que suena estúpido, pero creo que estoy enamorado de ti.
Azul no sabía que decir ante esa inesperada declaración de amor, su corazón empezó a latir con tal fuerza al punto que sentía su cuerpo estremecerse. Viendo su gesto frustrado al expresar tal sentimiento, sentía que podía verse reflejado en su patético rostro. Pensaba en lo tonto que sería quedarse con Floyd, después de haberse acostado varias veces con su hermano, pero en realidad parecía que a él no le preocupaba ese asunto y eran sus propios prejuicios los que lo ponían a la defensiva ante cualquier intento romántico.
—Sé que tal vez te gusta Jade... Él no te irrita tanto como yo, pero quería decírtelo porque reprimir este estúpido sentimiento me tenía bastante cabreado.
—Floyd... —Susurró su nombre antes de esconderse en su regazo en un abrazo que presionaba sutilmente su vientre a su cuerpo— No me gusta Jade, me gustas tú...
Al escuchar esas palabras Floyd esbozó una sonrisa a la vez que correspondía ese dulce abrazo, sinceramente no esperaba oírlas así que se sentía feliz, no tanto porque le había ganado una pelea a su hermano sino porque estaba enamorado de Azul y no creyó que el sintiera lo mismo por la forma en que lo trataba.
—Tu bebé me está pateando... Tal vez si es el bebé de Jade y está enojado porque nos gustamos.
—¿En serio no te molesta que pueda ser de Jade?
—No, porque sé que nosotros tendremos muchos bebés después.
—¿Quién dijo que tendré a tus bebés?
La respuesta a su algo coqueta pregunta fue un beso en los labios, un beso apasionado que no dudó en corresponder mientras sentía como su bebé inquieto seguía pateando. Minutos después, la reunión de revelación del sexo daba inicio, Jade notaba que algo pasaba entre su hermano y Azul por la forma en que se miraban; no se resentía por ser excluido del trío amoroso que habían formado, porque tenía sus propios planes, quizás sería más divertido ser testigo de una relación como la suya.
Avanzada un poco más la reunión numerosos destellos de color rosa llenaron el salón cuando Riddle con su magia revelaba el sexo del bebé ante todos. Azul se emocionó al enterarse que tendría una niña mientras los supuestos padres sonreían emocionados por la noticia, no importaba quien de los dos era el padre, de todas formas sangre Leech corría por las venas de esa pequeña que nacería pronto.
—Una niña, felicidades. —Comentaba Riddle al acercarse a Azul, que recibía las felicitaciones de sus invitados.
—Si, me hace muy feliz. Estoy seguro que mi abuela y madre se alegrarán en cuanto les cuente.
—Oye Azul, también tengo el resultado de la prueba de paternidad que me pediste, ¿quieres saber?
—Lo tiene... —Azul murmuró un poco pensativo— No, esperaré hasta que nazca.
—Que raro eres, pensé que estabas ansioso por saber.
—Lo estaba hasta hace un par de horas.
Riddle no entendía que quería decir, en realidad nunca sabía que pensaba Azul, pero por la sonrisa en sus labios suponía que tal vez seguir en la incertidumbre era parte de uno de sus perversos planes.
—Seré padre, tío o padrastro de una linda niña, aja~
—¡Floyd! —Le gritaba Azul por su comentario indiscreto, porque Jade estaba a su lado y no tenía planeado contarle hasta después de la reunión que había iniciado una relación amorosa con su temperamental hermano.
—Ah, no te preocupes Azul... Ya me di cuenta de sus sentimientos hace tiempo, solo espero que la bebé sea mía como recuerdo de lo que tuvimos.
—¡No lo digas así, es una bebé no una cosa que sirva como recuerdo!
—Ustedes si que son extraños, compadezco a esa niña... —Murmuró Riddle con seriedad al ver la dinámica de este trío, una relación bastante inusual que finalmente podría volverse normal, o eso parecía.
—Escuché que pececito dorado sabe quién es el papá de la bebé.
—Yo no sé nada, el resultado está dentro de este sobre.
Enojado Riddle aclaraba mientras trataba de guardar entre su ropa el sobre que despejaba la duda sobre la paternidad de la hija de Azul. En un rápido movimiento Floyd le quitaba el sobre, que una vez en sus manos nadie sería capaz de quitárselo.
—Floyd, no quiero saber, respeta mi decisión. —Con seriedad Azul advertía, obligándolo con su gesto enojado que le devolviera el sobre.
—Azul, no es sólo tu decisión... Jade y yo también necesitamos saber quién es el padre de Azulita.
—Fufu, si... Quiero saber si Azulita es mía.
—¡No la llamen así, es ridículo!
—Ya sé, hagamos de esta revelación del sexo en una revelación del padre.
—No, ya he tenido suficientes revelaciones por hoy.
Decía Azul mostrando su descontento aunque sabía que sería ignorado, porque una vez que los gemelos se empeñaban en algo no dejarían de hacerlo por mucho que les gritara o rogara. Al mirar ambos el resultado de esa prueba se miraron con complicidad y en un impulso se abrazaron alegremente, todo ante la mirada de los invitados de la reunión que no entendían que pasaba.
A las pocas semanas la hija de Azul nacía, su poco cabello reflejaba un color verdoso, señal de que sin duda era una Leech. En la habitación del hospital, Jade estaba más que feliz con su pequeña hija recién nacida en brazos, mientras Floyd sonriente se embelesaba viendo a su hermosa sobrina que casi pudo ser su hija.
—Azul, nuestro futuro bebé será más lindo ¿verdad? —Con un puchero Floyd decía acercándose a su cama se recostaba pesadamente a su lado.
—No creo que sea muy diferente de ella, ustedes son gemelos casi idénticos.
—Es cierto, pero si será más lindo, ¿ya podemos empezar a hacerlo?
—¡Claro que no!
Era el grito de Azul al sentir como Floyd lo acariciaba para provocarlo, no creía posible que él en su egoísmo estuviera pensando en tener sexo cuando su cuerpo todavía estaba adolorido por la cesárea realizada solo horas atrás. Egoísta, impulsivo e idiota, así era Floyd pero así lo amaba, no dudaba que posiblemente en un año estaría de vuelta en este hospital trayendo al mundo un hijo o hija de ambos.
Muchas gracias por leer la primera historia de este reto m-preg 💖 espero que haya sido de su agrado ✨
Se puede decir que esta historia quedó pendiente del reto del año pasado, así que me di gusto escribiéndola.
