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Español
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2024-08-06
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Ananké

Summary:

Ananké. Del griego ανανκη, que significa destino, una fuerza superior a los hombres

One shot polvorón,

Donde Álvaro y Paul coinciden en un campamento de verano como monitores y algo les une el uno al otro

o

Donde por miedo están a punto de perderse.

Notes:

hola jejeje es mi primer one shot, yo soy solo una chica de aus, así que espero que os guste <3

Work Text:

{Lunes, 1 de julio}

 

La alarma le sonó a Álvaro recordándole que, efectivamente, ya había llegado el 1 de julio. Era el tercer verano que trabajaba en ese campamento de verano durante el mes de julio, y aunque era algo que le encantaba, la realidad es que la primera semana siempre se le hacía bola. 

El día anterior habían tenido la reunión, y aunque a muchos compañeros les conocía de antes, otros eran completos desconocidos para él. Eso le preocupaba un poco, porque no le gustaba mucho socializar con gente nueva, y al final si iban a trabajar juntos no le iba a quedar más remedio.

Con todos esos pensamientos en mente, se vistió con la camiseta del uniforme, se puso un bañador, y se fue al colegio. Lo bueno era que estaba su mejor amiga Bea con él, los dos como monitores de un grupo de infantil, así que no sería tan malo.

 

***

 

Paul paró el coche para recoger a su compañera Ruslana. Ambos se habían conocido haciendo las prácticas del curso de monitor, y ese era el primer año que trabajaban juntos en un campamento. Le hacía mucha ilusión coincidir con ella, porque era de las pocas personas que conocía de la empresa. El día anterior habían tenido reunión, pero él no había podido ir, así que era todo novedoso. Sabía que iría bien, porque le habían puesto con Rus en un grupo de primaria, pero su timidez inicial le hacía ponerse nervioso.

-¡Buenos días Polito!-Dijo Rus, al abrir el coche.

-Qué animada te veo para ser las 8 de la mañana.-Dijo el chico, riendo. Rus le sacó la lengua y se abrochó el cinturón. 

Rus y Paul se habían convertido en algo así como uña y carne en todo el año que habían compartido juntos. Era como su hermanita pequeña, y le encantaba poder seguir compartiendo tiempo con ella. Eran tan inseparables que varios compañeros habían estado extendiendo el rumor de que estaban juntos, y sabían que iban a tener que lidiar con eso. No era algo que le preocupara, porque Rus tenía novia desde hacía 2 años, y él no tenía ningún tipo de atracción sexual hacia ella, pero llevaba tiempo sin conocer a nadie interesante y le preocupaba que en el campamento conociera a alguien y no tuviera oportunidades por ese rumor. Y es que Paul, aunque tuviera apariencia de kinki vacilón, era un romántico empedernido. Un romántico que se moría por compartir todo su amor con alguien, aunque ese alguien aún no había llegado.

Cuando llegaron al cole, ya había varias personas con la camiseta del uniforme sentados en la entrada. Rus saludó a una chica, que según le había contado había conocido el día anterior. Él buscó entre la sala y no encontró a nadie. Sabía que Nai estaba también trabajando, que había sido su tutora de las prácticas, pero no la veía por ningún lado.

-Vale, ahora en cuanto acabemos vais a ir a recoger a los niños de desayuno, que están con Naiara, Álvaro, Bea y Juanjo. Les vais llamando por curso, os los lleváis a vuestra columna, y cuando estéis preparados abro la puerta, ¿alguna duda?-Noemí, la coordinadora del campamento, les estaba dando las últimas instrucciones. Todo el mundo asintió, y fueron al patio donde había ya muchos niños jugando. Con ellos había 4 monitores con las camisetas distintivas. Una era Nai, a la que reconoció de lejos, pero el resto estaban de espaldas y no les pudo ver la cara. 

Noe pegó un grito y los monitores se giraron, y ahí fue cuando le vio. Uno de los chicos era bastante alto, como él. Tenía el pelo rizado en un mullet, un arito como septum y los ojos y la sonrisa más brillante que había visto nunca. Joder, era guapísimo, ¿cómo se llamaría? Tenía que ser Juanjo o Álvaro, pero no sabía quién era quién. Nunca se arrepintió tanto de no haber ido a la reunión del día anterior.

 

***

 

Paul no volvió a coincidir con el chico guapo que había visto por la mañana, porque había sido un día caótico y apenas había tenido tiempo ni para comer. Sin embargo, ya sabía que se llamaba Álvaro, que era monitor de infantil y que, junto con Juanjo, Martin, Bea y Suzete, era de los más antiguos de la empresa.

-¿En qué piensas?-El día había terminado, y estaba con Rus yendo a la reunión de final del día. 

-En nada.-Dijo él, contento.

-Ya te ha gustado alguien, ¿verdad?-Dijo Ruslana, levantando una ceja. 

-No me ha gustado nadie, pesada.-Dijo él, sacándole la lengua. Era mentira, lógicamente. Estaba deseando que la reunión empezara y que todos los monitores estuvieran dentro de la sala para volver a ver a ese chico misterioso y ver si tenía oportunidad de hablar con él. Había algo raro, algo que le decía que tenía que conocerle. 

 

***

 

-Vale, hay que organizar el teatro de por las mañanas, que empezamos mañana. ¿Alguien quiere ser voluntario?-Noe empezó a mirar a los diferentes monitores, y unos cuantos levantaron la mano. Paul pensó rápido: si salía en el teatro había más oportunidades de que el chico le viera, así que decidió levantar la mano él también.

-A ver, esperad que lo apunte. Tenemos a Juanjo, a Paul, a Bea…

En ese momento, Paul vio como Álvaro ponía la mirada en él. Se miraron a los ojos unos segundos, y el tiempo pareció detenerse. Estaba reparando en su presencia, y su cara delataba la curiosidad inevitable que sentía al no conocerle. Y de nuevo, esa sensación de que tenian que conocerse apareció. ¿Estaban destinados?

Había sido una buena decisión por su parte apuntarse al teatro.

 

***

 

Al salir, Álvaro se lío un cigarro y se quedó fumando en la puerta, junto con su amiga Bea y otras chicas de las que estaban en infantil. También se unió Naiara, con la que había trabajado el año anterior, pero a la que casi no conocía. Ese día había salido a descansar con ella, además de trabajar juntos en desayuno, y la verdad es que le había sorprendido para bien. Le había caído genial, y enseguida habían conectado mucho. 

-Estoy reventado eh, vaya día.-Dijo Álvaro, después de dar la primera calada.

-Ya ves.-Dijo Bea a su lado, también fumando. Al círculo que acababan de hacer se unió el chico nuevo, que Noe había llamado Paul. La verdad es que no le conocía, pero se había fijado en él ya desde por la mañana. Era alto, con el pelo castaño, barba y un corte en la ceja. Los pendientes en su oreja gritaban kinki a kilómetros, y esa apariencia…le perdía.

-Y tú nene, ya te vale.-Dijo Nai, dirigiéndose a Álvaro.-Todo el año pasado trabajando juntos y no me dirigías la palabra, imagínate mi cara cuando veo hoy que eres el tío más gracioso del campamento, ¡y yo perdiéndomelo!-Dijo riendo. Álvaro se fijó en la cara de Paul, que también reía. 

-Gracias, gracias.-Dijo Álvaro, saludando.-Es mi atractivo natural.

-¿El ignorar a la gente?-Pregunto Nai, con cara rara.

-El de dejar marca en las personas.-Dijo Álvaro, guiñando un ojo, peligrosamente en la dirección en la que estaba Paul.



{Jueves, 4 de julio}

 

Al salir de trabajar, Álvaro se había ido con una compañera a tomar algo. Bea no había venido a trabajar porque estaba mala, pero eso no iba a impedir que al salir el sevillano se tomara su café con hielo reglamentario.

Los 4 primeros días habían sido agotadores, pero la verdad es que estaba muy contento. Sus alumnos y alumnas eran maravillosos, le encantaba estar con peques y poder hablar con ellos y escuchar sus historias y razonamientos. Sentía que, con su trabajo, podía ayudar a otros, marcar su camino de alguna forma. Aunque fueran campamentos de verano.

Otros años no habían sido así para Álvaro. El año anterior había sido verdaderamente malo para él, porque le tocó trabajar cuando su corazón estaba en pleno duelo. Su pareja le había dejado, sin motivo aparente, y tuvo que sacar fuerzas de donde no las tenía para seguir yendo con la mejor cara al colegio. Y ni siquiera ese era un lugar seguro, porque los monitores…había un aura que no le gustaba, y lo había pasado verdaderamente. Pero este año estaba sorprendido de lo bien que se estaba llevando con prácticamente todo el mundo. Coincidía con bastantes en los descansos, en la comida…y eso les había hecho ir generando mucha confianza con varios. Estaba contento, y eso que no esperaba sentirse así de bien los días previos al campamento.

-Oye, ¿esos no son Paul y Rus?-Dijo su amiga Suzete, cuando estaban volviendo al coche después del café.

-Si, ¿qué hacen aquí? Si son ya las 18, hace casi dos horas que hemos salido.

Ambos se acercaron a ver a sus compañeros. Además, el hecho de que uno de ellos fuera Paul ayudaba. No podía negar que ese chico le atraía cada vez más, porque aunque parecía un kinki, la realidad era que encima era súper adorable con los chavales con los que estaba. Le veía a veces en la piscina, de lejos, y no podía evitar una sonrisa en su rostro. Eso y un montón de pensamientos intrusivos sobre lo bueno que estaba, lo mucho que le gustaría echarle crema de sol en la espalda y lo bien que le quedaban los bañadores.

-Pero bueno, ¿qué hacéis aún por aquí?-Dijo Suzete.

-Pues es que no me arranca el coche.-Dijo Paul, devastado, tirandose sobre el capó del coche que tenían cerca, que casualmente era el de Álvaro.

-No jodas amore, vaya putada.-Dijo Suzete, mirándoles-¿Cómo vais a iros a vuestra casa?

-Pues íbamos justo a coger un bus.-Dijo Rus, con el móvil en la mano.

-Os puedo acercar a algún sitio si queréis, que yo vivo un poco lejos y me toca conducir si o si.-Dijo Álvaro, mirándoles a los dos.

-Buah, si haces eso te hago lo que tú quieras.-Dijo Paul. Después, cuando fue consciente de lo que había dicho, se puso colorado, y esa imagen se volvió el imperio romano de Álvaro.

-Ya pensaré qué me dais a cambio.-Dijo Álvaro, divertido.-Anda, subid.

Paul se sentó de copiloto, y Rus en el asiento de atrás. Quedaron en que les acercaría a un punto intermedio entre su casa y la de Paul, que les ahorraría casi 40 minutos de transporte público.

En el camino, Álvaro decidió que era el momento de preguntar. Había escuchado rumores de que el chico estaba saliendo con Ruslana, y quería asegurarse de sí eso era así antes de seguir haciéndose ilusiones. Desde el primero día había sentido algo…especial hacia el chico. Como una conexión del destino, unas vibraciones que le decían que tenía que acercarse a él, que era su persona. Y él, que era muy de vibraciones, estaba convencido a descubrir si eso era así. Además, también quería conocerles un poco más, ya que todo el mundo que les conocía del campamento decían que eran la leche, pero él aún no había tenido la oportunidad de descubrirlo.

-A riesgo de meterme donde no me llaman…vosotros, ¿estáis liados?-Dijo Álvaro, provocando una carcajada en los chicos.-No sé qué es tan gracioso.

-Joder, es que lo piensa todo el mundo.-Dijo Paul, limpiándose una lágrima que le caía de los ojos de la risa.-De hecho si, llevamos juntos desde enero.

-Pablo, no mientas al chaval, que nos está llevando casi a casa.-Dijo Rus, dándole un golpe en el brazo.-No somos novios, yo tengo novia desde hace dos años. Y a este le gustan los chicos más que a mi.

-¿Tu también eres gay?-Preguntó Álvaro, intentando disimular su ilusión.

-Que va, soy bisexual. Pero vamos, que liarme con ella sería como liarme con mi hermana, rarísimo.-Dijo Paul, con una sonrisa.-Tu, ¿tienes pareja?

-No, no, yo estoy soltero, solo, solísimo, solipandi.-Dijo Álvaro, fruto de los nervios. Paul se rio con su reacción, porque le pareció la cosa más adorable del planeta verle nervioso.

-No me ha quedado claro, ¿cómo dices que estás?

-Cállate.-Dijo Álvaro, dándole un golpe como había hecho su amiga.

-Me voy a ir de este coche por agresiones físicas.-Dijo, haciéndose el ofendido, aunque seguía con una sonrisa en la cara.

 

***

 

Llevaban ya un rato en el coche, hablando tranquilamente como si se conocieran de toda la vida. A Paul cada vez le gustaba más Álvaro, era un chico súper gracioso y súper mono. Sin pasar por alto el detalle de que les estaba acercando a casa porque su coche había decidido no funcionar.

Una de las canciones favoritas de Paul, Lola, empezó a sonar en la radio, así que él se puso a cantar bajito. Álvaro, al escucharle, se sorprendió, porque la verdad es que el chico lo hacía increíblemente bien.

-¿Cantas?-Le preguntó Álvaro cuando acabó la canción. No quería interrumpirle antes, porque el sonido grave de sus cuerdas vocales le pareció mágico.

-Lo intento.-Dijo Paul, riendo.

-Mi amigo, el más humilde. Claro que canta, además es muy bueno.

-Y tú la más objetiva.-Dijo Paul, riendo.

-No, yo también creo que lo haces muy bien. Y eso que solo te he escuchado ahora un rato.

-Gracias.-Dijo el chico, sonriendo.

Justo en ese momento llegaron al lugar donde les iba a dejar Álvaro. Así que se despidieron dándole las gracias y quedando en verse al día siguiente.

Definitivamente: ese chico le atraía con cada parte de su ser. Pero no podía hacer nada porque, como dice el refrán, “no metas la polla donde tienes la olla”. Y ya sabía que, en esa empresa, era difícil manejar ambas cosas.



{Viernes, 5 de julio}

 

Para la actividad de hoy, cada grupo de infantil se junta con uno de primaria. 3 años A se junta con 1°A, 3 años B con 1°B….y así. A las 3:15 todos juntos en el patio ”.

El WhatsApp de su coordinadora sonó mientras Álvaro descansaba con Bea. Revisó con qué grupo le tocaba, y se dio cuenta que era el grupo de Paul y Rus. Aunque quiso disimularlo, se puso bastante contento. Cuánto más tiempo pudiera pasar con el chico…mejor. Quizá así se haría notar más, y podían llegar a hablar como algo más que compañeros.

A la hora indicada salieron al patio, y ahí estaban esperándoles. 

-¿Qué tenemos que hacer?-Preguntó Rus, al ver a todos los niños sentados.

-Jugar a mímica, es fácil.-Dijo Paul, antes de ponerse a explicar la actividad. Álvaro se vio a sí mismo mirando al chico con una sonrisa bobalicona en la cara, y se forzó a quitarla. No quería que nadie se diera cuenta de que se había pillado de ese chico, y mucho menos él.

-Es bueno, ¿eh?-Dijo Bea, acercándose a su oído.

-Y está bueno.-Dijo Álvaro, entre dientes.

-¡Cómo lo sabía! Si es que te conozco mejor que tú a ti mismo.-Dijo Bea, y el chico sonrió.

-…Álvaro y yo hacemos el ejemplo.-Escuchó que decía Paul.

-¿Qué?-Contestó el rizado, avergonzado. No había escuchado parte de la explicación, y no sabía a qué se refería. El chico se rió con su expresión y se acercó a su oído.

-Solo tenemos que representar una peli, ¿vale? Qué te parece…spiderman.

-Perfecto.-Dijo Álvaro, y ambos se pusieron a actuar para demostrarle a los niños cómo tenían que hacerlo.

 

***

 

-Me gusta.-Dijo Álvaro, cuando entró en el coche de su amiga.

-Lo sé.-Dijo Bea, riendo.

-Y mucho, vaya mierda. Es que es súper mono y súper atractivo, y trata tan bien a los niños…

-Tiene el bare minimun, tampoco le idealices.

-No, de verdad que no. El otro día les acerqué a su barrio y es súper simpático. Parece que tiene un mundo interior que…no se. Encima canta. Yo no puedo más.

-Vamos, que la situación está peor de lo que pensaba.

-Y tan peor.-Dijo Álvaro, resoplando.

-Bueno, la cena es la semana que viene. Veremos a ver qué pasa ahí, ¿vale?-La chica concluyó la conversación antes de arrancar. Eso era, tenía que tener paciencia. Sacaría sus armas en la cena.



{Miércoles, 10 de julio}

 

Era la hora del descanso, y Alvaro estaba con la clase dentro. Una niña le había pedido un rotulador, pero no tenían en el aula, así que tenía que ir a la clase de al lado a pedirlo, y dejarles solos 1 minuto.

-Vale Sofia mi amor, quédate en la puerta. Nadie puede salir, ¿vale? Ni abrirla. En menos de un minuto ven..

-Bú.-Una voz detrás de él hablo, asustandole como nunca en la vida. Al echarse para atrás del susto, Álvaro movió la mano tocando el paquete de quién fuera que estuviera detrás. Se giró lentamente cuando se recuperó del susto, y se encontró a la persona que menos esperaba.-Para la próxima, pídeme una cita antes.

-Serás tonto.-Dijo Álvaro, mirando a Paul directamente a los ojos.-¿Qué haces ahí?

-Vengo a dormir.-Dijo, tan tranquilo.

-¿En el pasillo?

-En esa clase.-Dijo, señalando la clase de enfrente de Álvaro.

-¿Y el susto tan gratuito? Te mato.-Dijo el chico, riendo.

-Parte del sueño.-Dijo él, guiñando un ojo.-¿Te toca descansar ahora? Por si quieres que nos echemos la siesta juntos.-Esas palabras revolucionaron el estómago de Álvaro. Joder, ojalá descansar ahora.

-Ojalá, pero estoy con la clase. Me toca en el siguiente turno.

-Qué pena…-Dijo el chico, poniendo pucheros.-Te veré entonces al despertarme, Alvi.-Ese mote en su boca se escuchaba…joder.

-Descansa, Polito.-Dijo Álvaro, dándole de su propia medicina al chico. Este sonrió y se dio la vuelta para volver a la clase donde iba a descansar.

Pero Álvaro ya no se iba a recuperar en todo el día, lo tenía claro.

 

{Viernes, 12 de julio}

 

Era el último día de la primera quincena, y por eso habían aprovechado para hacer la cena de fin de campamento ese día, en vez de más adelante. Álvaro estaba histérico perdido, tenía que salir en 15 minutos de su casa y aún no sabía qué ponerse. Se había maquillado ligeramente, pero nada le convencía. Era de esos días en los que se veía feo, y no sabía cómo arreglarlo

-Ponte el crop top que me gusta, el gris.-Dijo Bea, desde el teléfono. El chico estaba haciendo face time con su amiga, en un momento desesperado de encontrar qué ponerse.

-¿No será too much?-Dijo él, preocupado.

-Honey, tú eres tu much. Y por eso eres el mejor, así que no tengas miedo amor. Es un lugar seguro, ya lo sabes. Y si no, me pego con quien haga falta.-Dijo Bea.

-Eres la mejor.-Dijo él, emocionado. Su amiga siempre era capaz de sacarle de sus bucles y de conseguir que viera las cosas diferentes.

-Pues ya está, adjudicado. Te dejo que voy a vestirme yo.

-Ahora nos vemos amor.

 

***

 

Cuando Álvaro llegó a la cena, Paul y Ruslana ya estaban sentados, y no quedaba hueco cerca para sentarse con ellos. Aunque estaba un poco decepcionado, se sentó con Bea, Suzete y otras amigas, y estuvo entretenido en la cena.

Cuando ya estaban todos terminando de comer, y ya con un par de tintos de verano en el cuerpo, decidió levantarse con la excusa de ir a hablar con Nai, que estaba sentada junto con Paul y Ruslana. 

-Ya te vale tía, nos dejas abandonados en una esquina y no vienes ni a vernos.-Dijo, sentándose en el brazo de la silla.

-Que guapo amor, me encanta el crop top.-Dijo Rus, a su lado. Enfrente estaba Paul, que no le quitaba los ojos de encima.

-Gracias amor. Tú estás divina.-Dijo él, dándole un beso en el pelo.

-¿Y yo cómo voy?-Preguntó Paul.

-A ver, necesito una vueltita para verte.-Dijo el rizado, haciendo que el moreno se levantara y se diera una vuelta. Estaba muy guapo, no podía negarlo. Llevaba una camisa más abierta de lo que debería, con unos tejanos cortos y un collar plateado que, estaba seguro, se vería mejor desde abajo. Todo ese conjunto lo adornaba una barba recién recortada y un corte en la ceja, también repasado recientemente.

-No estás mal, aprobado.-Dijo Álvaro, con la cara más atrevida que encontró.

-Messirve.-Dijo el chico, sonriendo, antes de darle un trago a la cerveza.

-¿Vas a venir ahora a tomar una copa, no?-Dijo Nai.

-Hombre amore, para eso he venido.-Dijo él, guiñando un ojo. Y, aunque no estuviera mirando, notó la mirada de Paul recorrerle entero, haciendo una pausa en lo que él creía que eran sus labios.

-Pues en cinco minutos nos vamos, amor, así que acábate ese tinto de verano ya.-Dijo Nai, y Álvaro se levantó de nuevo para ir a su sitio y cumplir sus órdenes.

 

***

 

Cuando llegaron a la discoteca, Paul estaba ya bastante contentillo. Por el camino, había ido hablando con Rus de que Álvaro era muy majo, que le caía muy bien…y la realidad era que le gustaba bastante. Su energía de cervatillo, de persona feliz, todo le atraía hacia él.

Esa noche tenía una misión: hablar con él. Pero no hablar como hablaba con todos, sino hablar…hablar más de cerca. ¿Darse un beso? Quién sabe. Si tenía que saber, al menos, si ese chico sentía por él la misma tensión que experimentaba Paul todos los días al verle. El problema es que, en la cena, habían estado sentados en la otra punta. Así que, al Paul de hacía un par de horas, le había parecido muy buena idea emborracharse para acercarse ahora, en la discoteca, a hablar con él.

 Cuando entró a aquel sitio no le encontraba. No se habría ido, ¿no?

-Si buscas a Álvaro, está fumando fuera.-Dijo Bea, al pasar por su lado.

-Y tú, ¿cómo sabes que estoy buscando a Álvaro?-Preguntó Paul, riendose.

-Por dos motivos. El primero es que él ha hecho exactamente lo mismo, el segundo es que en esta fiesta sólo faltan él y Juanjo, y no creo que te interese este segundo.-Dijo Bea, guiñándole un ojo, antes de seguir caminando hacia la barra.

-Cazado.-Dijo Ruslana riendo desde su lado. Paul volteó los ojos ante la risa de la chica, y se dirigió a la barra para pedirse una copa. 

Al rato, vio a Álvaro aparecer por la puerta, y sus miradas se cruzaron. En cuanto lo vio sonrió, al igual que el rizado, que se acercó a él enseguida.

-Pero bueno Polcín, acabamos de llegar y tú ya con una copa en la mano.-Le dijo, agarrándole del brazo.

-Es que Rus va a querer irse en poco, así que tengo que aprovechar el tiempo.-Dijo este, sonriendo. Los ojos se le iban inconscientemente a los labios del rizado, y Álvaro lo notó. Decidió que era momento de pasar a la acción.

-Entonces habrá que aprovechar el tiempo, ¿no?-Dijo, recortando un poco más la distancia entre los dos. 

-¡Paul!-La voz de Suzete interrumpió el momento entre los dos chicos. Aumentaron la distancia entre ellos para mirar a la chica.-¡Es tu canción!-Ambos prestaron atención a lo que sonaba. Paul había participado en el teatro, y había bailado la canción del momento, Alondra, en uno de los días. Así que varios de sus compañeros estaban esperando a que él bailara como lo había hecho.

Paul negó con la cabeza, haciéndose de rogar un poco, pero no tardó mucho en ponerse a bailar haciendo un poco el tonto. Álvaro le miraba desde lejos, dentro del círculo, y pensaba en lo mucho que le gustaba ese chico. Iba a ser esa noche, lo sabía.

 

***

 

-Tienes que lanzarte.-Álvaro estaba hablando con algunos compañeros, cuando la voz de Martin apareció detrás de él.

-¿Perdón?-Dijo él, riendo.

-Si, tienes que lanzarte. Lleváis mirándoos toda la noche, y he escuchado a Rus decir que se van a ir en poco. Es el momento.

Álvaro miró hacia donde estaba el chico, y le vio hablar con Rus. Tuvo miedo de que su amigo Martin tuviera razón, así que se acercó a él.

-Hola polcín.-Dijo, agarrándole de la cintura por detrás.-¿Te apetece acompañarme a fumar? Estos son unos aburridos y no quieren salir.

-Pero si Paul no fuma.-Dijo Ruslana, divertida con la escena.

-Claro, vamos.-Dijo Paul, sin escuchar a Ruslana. 

Salieron a la calle, y buscaron un poyete que había cerca de la puerta para sentarse. Álvaro sacó un cigarro, pero antes de encendérselo miró a Paul a los ojos, sonriendo.

-¿Qué?-Dijo el chico, contagiándose de su sonrisa.

-Has sido un soplo de aire fresco en este campamento.-Dijo Álvaro, apoyándose en su hombro.

-¿Yo?-Dijo el chico, riendo.

-Sí. Eres tan puro Paul, y tienes un mundo interior tan guay y tan único, que ni mil monitores nuevos podrían haber generado en mí lo que has generado tú.

-¿Y qué te he generado yo?-Paul se movió para quitar a Álvaro de su hombro y así poder mirarle a la cara. Se pasó la lengua por los labios, como un gesto inconsciente, y Álvaro bajó la mirada ahí. Paul, al darse cuenta de dónde miraba el chico, no pudo evitar sonreír. Si el chico no lo decía, lo diría él.-Me gustas un poco.

Esas cuatro palabras fueron suficientes para que Álvaro cambiara la mirada de sus labios a sus ojos. Tenían un brillo especial, y mirándolos, Paul sintió una vorágine de emociones en su estómago. Iba más allá de un lío de una noche, de mera atracción sexual. Paul quería conocerlo todo de ese chico de pelo rizado, quería saber cómo le gustaba el café, qué cara tenía al despertar y cómo era su voz de cansado. Quería saber cómo había sido su primer beso, la primera vez que le rompieron el corazón, y quién volvió a cogerle la mano de nuevo. 

Los pensamientos del chico quedaron interrumpidos por los labios de Álvaro, que incapaz de decir nada, acortó la distancia entre los dos para besarle. 

Sus labios eran suaves, sabían a alcohol y a tabaco. Seguían el ritmo de Paul con una facilidad asombrosa, encajaban como si estuvieran destinados a besarse toda la vida. 

Sentían que estaban en un sueño.

-¡Un aplauso para esa pareja que está enamorada!-La voz de Ruslana, desde lejos, hizo que ambos chicos se separaran riéndose. Paul se tomó un segundo para mirar la imagen que tenía delante: un Álvaro absolutamente perfecto, con los labios sonrojados por sus besos, los ojos brillantes, y la sonrisa más bonita del mundo.

-¿Eso es que yo también te gusto?-Preguntó Paul, casi susurrando, con la voz más grave que le nació del pecho.

-Puede ser.-Dijo Álvaro, dejando un beso corto en sus labios antes de volver a separarse.Y tu, pedazo de ordinaria, ya podías haberte quedado dentro sin molestar.-Le dijo a Rus.

-Mimimimi, es que nos tenemos que ir, venía a avisar a Pablo.-Paul puso un puchero mirando a Ruslana, haciéndole ver que quería quedarse más tiempo. Pero Álvaro se fijó en la cara de cansancio que tenia la pelirroja, que indicaba que estaba muerta de sueño y necesitaba irse a su casa ya.

-Venga Paul, iros anda. Tenemos mucho tiempo para volver a repetir esto.

-¿Me lo prometes?-Dijo Paul, mirándole a los ojos, con sus dedos entrelazados con los del rizado.

-Te lo prometo.




{Viernes, 19 de julio}

 

La semana había sido una tortura para Paul, porque desde ese beso en la fiesta, no había vuelto a hablar con Álvaro. Durante el día, en el campamento, solo se dirigían el uno al otro para cosas del trabajo, o en las reuniones, pero nada más. Se había estado torturando cada noche, convencido de que había hecho algo mal y que no le gustaba al chico. No podía pensar que este le estaba mintiendo, pero se sentía traicionado. 

-¿Vamos?-Cada viernes, al salir de trabajar, se quedaban a tomar algo con sus compañeros. Paul no tenía muchas ganas, pero era tradición, y a Rus sí le apetecía, así que acabó cediendo.

Cuando llegaron al bar, Paul fue a pedir a la barra lo suyo y lo de Rus. Estaba esperando su turno cuando notó unas manos que le agarraban por la cintura, y toda su piel se erizo. Solo con el tacto y con el olor sabía quién era.

-Hola.-Dijo Álvaro, desde su espalda.

-Hola.-Dijo Paul, bastante seco, dándose la vuelta.

-¿Estás enfadado?-Preguntó Álvaro, escudriñando su cara.

-¿Y tú?

-Wow.-Contestó el sevillano.

-Sí, wow.-Dijo él, dándose la vuelta de nuevo.

-No sé por qué estás así.

-Piénsalo un poco y seguro que lo sacas.-Dijo el chico, bastante cortante, antes de pedirle a la camarera lo que quería. Álvaro no insistió más, y ambos se mantuvieron en silencio hasta que le dieron las cervezas a Paul, y este volvió a la mesa con su amiga Rus.

 

***

 

No quiero estar enfadados. Te quedas a hablar ahora???

Paul leyó ese mensaje por debajo de la mesa, sin levantar la mirada. Tenía al chico enfrente, y no quería que nadie más se diera cuenta de su sorpresa al recibir el mensaje.

Tengo que llevar a Rus ”, respondió el chico.

-Ruslana amigaaaaa, Bea hoy se ha traído el coche.-Dijo Álvaro, después de leerlo.

-Ay, si, te iba a decir si te apetecía venirte luego a tomar un café por mi barrio. Cómo sé que tu novia vive cerca, pues eso.-Respondió Bea, feliz.

-¡Claro! Pablo, ¿no te importa que te abandone?-Pregunto la pelirroja, mirando a su amigo.

-Sin problema.-Respondió él. No quería hablar con Álvaro, pero sabía que era lo que tenía que hacer para solucionar la situación entre los dos. Al menos, para que no fuera incómodo. Eran compañeros, y lo seguirían siendo durante una semana más, así que tenían que hacer algo.

Listo. Ya no tienes escapatoria, Polito ”.

 

***

 

Cuando todos se despidieron, los chicos se fueron hacia un banco de un parque que había enfrente del colegio. Álvaro estaba nervioso, porque aunque se imaginaba por qué podría estar Paul enfadado, le daba mucho miedo pensar que no iban a poder arreglar la situación.

Durante la semana, Álvaro había intentado mantener la distancia con el chico. No quería que, dentro del trabajo, los compañeros les dijesen cosas inapropiadas o les vacilaran con lo que sea que tuvieran. Ya había visto como otros compañeros lo habían pasado regular por eso otros años, y prefería mantener separado el trabajo de su vida personal; pero tenía la sensación de haberse equivocado.

-El año pasado Juanjo y Martin se liaron.-Soltó Álvaro de repente, al sentarse.

-Lo sé, me lo han contado.-Dijo Paul, sin entender muy bien por dónde iba a salir el de pelo rizado.

-Se metían con ellos, ¿sabes? Les vacilaban todo el rato. Hasta que un día Martin lloró y Juanjo se tuvo que plantar en la reunión diciendo que las bromas no hacían gracia. Todo era desde el humor, según ellos, pero lo pasaron mal. Los niños se enteraron, algunas familias se quejaron, y el jefe tuvo que hablar con ellos.

-Joder, qué horror.-Dijo Paul.-Vaya sociedad de mierda.

-Lo es.-Dijo Álvaro, suspirando.-Pero también pasó con Alex y Denna. Ellos se liaron el primer año. Todos los monitores pensaban que Alex se había liado con ella por ser amiga de la coordinadora, y hasta que no lo normalizaron, hubo mucha gente hablando de ellos. A sus espaldas. Estaba feo.

-Vaya empresa de mierda, entonces.

-No, no es ese el mensaje.-Dijo Álvaro, suspirando de nuevo.-En la empresa hay buen rollo, ya lo has visto. Pero lo de mezclar vida personal y trabajo…esto es como un pueblo. Todos se enteran y hablan.-Con esas palabras, Paul entendió el punto del chico.

-No querías que lo pasara mal y que hablaran de mí por ser el nuevo.-Terminó Paul, por el chico.

-Exacto.-Álvaro, por primera vez en toda la semana, le miró a los ojos.-Me moría por hablar contigo, por volverte a besar, pero me daba miedo…

-Pero es que no tienes que decidir por mi, Alvi, yo sé a qué me expongo. Soy mayor para decidir qué quiero hacer con mi vida, ¿no? Lo sabía cuando nos besamos en la cena. Asumí las consecuencias. 

-Lo sé…

-Ha sido una semana horrible.-Confirmó Paul.

-Para mí también.

-Podrías habérmelo dicho. Haberme escrito. Haber tenido esta conversación antes.-Dijo Paul, suspirando.

-¿Ha sido muy tarde?-Pregunto Álvaro, con miedo.

-No lo sé, Álvaro.-Dijo el chico, sin poder mirarle a la cara. Hubo unos segundos de silencio, ninguno se atrevía a hablar. 

-Lo entiendo.-Dijo finalmente Álvaro, bajito.-¿Lo pensarás? Por favor…no quiero…-Las palabras se le atragantaron. ¿De verdad le iba a perder por eso?

-Lo pensaré. Este finde, ¿vale? Te lo prometo.-Dijo Paul, levantando la cabeza de Álvaro sutilmente con la mano.-No estés triste.

-No estoy triste.-Intentó fingir el rizado.

-No me mientas.-Dijo Paul, mientras acariciaba sutilmente la mejilla del chico con el pulgar.-Habla conmigo, ¿vale? Este fin de semana. Si te angustias. Yo hablaré contigo. Pero no tomes decisiones pensando en qué querré o no querré yo sin decírmelo, ¿vale? Y el lunes…el lunes hablamos otra vez.

-Vale.-Dijo Álvaro, suspirando. Paul vio la cara del chico, y aunque de verdad creía que tenía que hacer un control de daños de lo que había supuesto esa semana para él, no pudo evitar pensar en las ganas que tenía de besarle de nuevo. 

-¿Te puedo dar un beso?-Preguntó tímido el chico, provocando una sonrisa en Álvaro.

-Tan kinki y tan dulce a la vez…-Dijo Álvaro, antes de acortar la distancia y unir sus labios con los de Paul, en un beso muy diferente al de la discoteca. 




{Lunes, 24 de julio}

 

Paul tardó en darse cuenta de que le daba igual cuánto tiempo hubiera pasado desde que se besaron hast que hablaron exactamente una hora. El viernes por la noche ya sabía que quería hablar con Álvaro, decirle que daba igual, y que quería conocer todo de él. Sin embargo, decidió que lo mejor era esperar al día indicado, y no precipitarse en su decisión.

Todo lo que le había dicho Álvaro de la gente hablando…no le gustaba. Le daba mucho miedo pensar en estar en el foco, porque él odiaba ser el centro de atención. Pero había aprendido, por las malas, que el miedo solo le paralizaba. Y, como decía su amigo Lucas: hazlo, con mucho miedo pero hazlo.

-¿Me echas crema en la espalda?-Dijo Álvaro, apareciendo de la nada.

-Claro.-Contestó el chico sonriendo. 

Mientras hacía esa acción tan…rutinaria y normal, ambos mantuvieron el aliento. Porque, aunque fuera algo normal, se sentía como algo íntimo.

-¿Hablamos luego?-Le dijo Paul al chico, en un susurro, acercándose a su oído. Notó su piel erizarse, y sintió que estaba ganando esa batalla.

-Claro.-Dijo Álvaro, girándose para mirarle.

-¿Te apetece venir a mi casa? No están mis padres, y vamos a estar más fresquitos ahí que en la calle. Además, tengo terraza para tus cigarros, así que es perfecto.-Dijo Paul, sonriendo.

-Me parece un plan perfecto.

 

***

 

Ya en casa de Paul, ambos estaban sentados en el sofá. Habían estado charlando todo el camino de cosas del campamento, de cosas que les habían pasado ese día y de lo cansados que estaban. Pero cuando llegaron ahí, ambos sabían que era momento de hablar.

-Voy a hablar, y esto me da mucha vergüenza, así que si no te miro no es porque sea un mal educado sino que es eso.-Dijo Paul, con una risa nerviosa, antes de empezar.-Hay una energía extraña que me atrae hacia ti desde el primer día. Es muy raro, no sé explicarlo. Pero me gustas mucho. Y me gustas mucho como para besarte, para quitarte la ropa y disfrutar de ti, pero también para conocer cada pequeño detalle de tu vida. Quiero conocer todas las facetas de Álvaro que quieras mostrarme, en toda su intensidad, que como has visto a mí no me falta.-Dijo el chico riendo.-Quiero decir, que a veces soy un poco intenso. Parezco un malote pero solo soy un chico que quiere amor y que le encanta demostrarlo. Esto es lo que soy, y no voy a cambiarlo. Si te gusta el pack completo, es tuyo. Pero si no, es el momento de decirlo, porque desde que te besé solo pienso en tus labios y es una mierda porque me desconcentrada en el trabajo, y…

-Seguro que eres sagitario de diciembre.-Dijo Álvaro, con una sonrisa en la cara.

-¿Qué?-Pregunto Paul, confundido.

-Tu horóscopo.-Dijo él, riendo.

-Ah, si, ¿qué tiene que ver es….

-Me encanta tu intensidad, Pablo. Me encanta pensar que solo puedes pensar en mis labios. Que quieras conocer todo de mí. Porque yo también quiero hacerlo. ¿Lo que dices de conexión? Lo experimenté desde el primer día, como un hilo del destino que me tiraba hacia ti. Las casualidades no existen, si lo hemos sentido los dos…

-No me vuelvas a llamar Pablo.-Dijo el chico, interrumpiendo su discurso.

-¿Por qué?

-Porque no soportaré que vuelvas a llamarme Paul nunca más de lo bien que suena en tus labios.-Dijo Paul, acortando bruscamente la distancia que había entre ellos para besarle.

Y así, en aquel piso pequeño de Madrid, ambos se dieron cuenta de que, efectivamente, las casualidades no existían. Estaban hechos el uno para el otro, y los besos, las caricias y los gemidos lo confirmaron. Había algo que les unía desde el primer día, y es que estaban destinados a encontrarse. Daba igual que fueran compañeros, eso era más grande que todo lo que podía venir. Habían encontrado a su persona en el planeta.

No podían esperar a seguir coexistiendo juntos, descubriendo cada rincón del mundo interior de cada uno.

 

Fin