Chapter Text
—Este está muy bonito.
Con un tono alegre, Goseng miró uno de los tantos productos que había en fila dentro de la tienda de artículos de ropa. Entre las muchas que habían en frente suyo no podía decidir por uno que pueda ser algo cómodo para ella.
Desde su lado también estaba Miseng, ella estaba con unos cuantos conjuntos de ropa en sus brazos mientras esperaba la elección de la chica mayor.
— ¿Creés que este sea bueno para Horyang? —le mostró la pequeña una camisa de mayor tamaño.
—Mmm… ¿No está lo suficientemente grande?
— ¿En serio habrá algo más grande que la talla de él? —se rió entre miradas suyas a las demás ropas colgadas del lugar.
—Bueno, él es como un oso enorme. Deberíamos comprar ropa con más osos en ella, se ve muy lindo de esa forma.
Miseng siempre le gustaba ver a Horyang con un aspecto tan adorable y más cuando usaba un poco de ropa que ella escogía. Ya habido unas dos veces que lo ha hecho, pero nunca pareció que él le disgustara en usar lo que ella eligiera.
Además, no solo ella pensaba lo mismo, también lo hacía Goseng cuando buscaba ropa. Siempre creía también que la ropa un poco más bonita podría en quedarle para Horyang, pero está vez se tomó en serio de buscarle algo bueno, aunque la pequeña de las dos debatía mentalmente si eso o algo mucho más lindo.
Al dejar la camisa en su lugar, Goseng dió un pequeño suspiro mientras ponía ambas manos en sus caderas. Observó aleatoriamente cada una de las camisas que había frente suyo.
—Bueno, no me decido por algo que pueda en quedarle aquí. —dijo ella mostrando decepción.
—Podrías venir con él para que pueda decidir que es lo que le queda —sugirió la pequeña con una sonrisa—. Y también puedes usar eso para saber que tipo de gustos tiene.
—Oh, cierto. Eso me parece una buena idea. Me pregunto si no tendrá problema con eso.
—Estoy segura que le gustará la idea. —dijo con una sonrisa.
Miseng sabía de lo que hablaba o al menos quería pensar eso. Siempre sentía que Horyang se ponía contento cuando estaba junto con Goseng, así que si estaba con ella aquí tal vez estaría de buen humor para estar escogiendo ropa.
Aunque no negará que algunas veces se imaginaba haber notado que él actuaba un poco "raro" cuando era solo con Goseng, como si… No, tal vez lo estaba imaginando.
Esa idea solo la ponía algo colorada de la cara.
—Por cierto Miseng, se supone que venía con nosotros Yihwa —miró a los alrededores algo preocupada—. ¿Sabés dónde se fue?
—Oh, creo que fue por allá.
La pequeña señaló hacia una dirección, una en la que Goseng dirigió su mirada. Si su memoria no le fallaba y con lo poco que había visto de este lugar, comenzó a deducir muy bien de dónde podrían estar las otras personas que faltaban.
Suspiró con pesadez, no pudo evitar sentirse aún más preocupada mientras un montón de ideas y escenarios visualizaba.
—Vayamos a comprar está ropa de momento. Hay que ir rápido hacia donde están ellos.
Miseng acató a las indicaciones de la chica y juntas no perdieron el tiempo en buscar rápido hacia el vendedor del lugar. Fue tanto la preocupación que invadía su cuerpo que corrió desesperada.
—Esto es un desastre, ¿no tienen nada aquí como en el piso 21?
Entre los pasillos de una tienda comercial de productos de alimenticios se mostró una chica de aspecto elegante y juvenil. Tenía un cabello negro que estaba recogido con una cola de caballo baja con ondas, haciendo resaltar la belleza de su rostro. Un atractivo que estaba siendo un poco opacado por el malhumor en el que se encontraba.
Todo aquel que pasaba y la miraba veían un pequeño broche que recogía su flequillo, uno que era reconocible para cualquiera que conocía la jerarquía de la torre. Una auténtica miembro de la familia Yeon y actualmente una regular que estaba subiendo la torre.
Goseng y Miseng la observaron detenidamente a lo lejos en el mismo pasillo, ambas preocupadas por el humor en el que se encontraba esa chica. Aún así, la pequeña no tenía tanto miedo de acercarse, aún si tenía ese aura que decía 'no acercarse', pero que de todos modos lo haría.
Al fin de cuenta, está chica era Yihwa Yeon, parte del equipo cerdo agridulce.
La misma energía de la pequeña Miseng fue un poco contagiosa, lo suficiente para hacer que Goseng también fuera con ella hacia Yihwa. Y en cuanto caminaba hacia ella no pudo evitar admirar el aspecto de la chica de cabello negro.
Traía una blusa blanca de mangas largas que le llegaban hasta por debajo de la muñeca. También traía un pantalón de vestir recto de color negro y unos slippers del mismo color.
Lo gracioso es que, es un conjunto de ropa que la misma Miseng le había elegido para ella, cosa que impresionó a la misma Goseng, al igual que Yihwa. Ésta última no pudo evitar alabar a la pequeña, comentando que tendría potencial para tener un buen ojo para la moda.
—Yihwa, ¿qué estás haciendo??
Increíblemente la pregunta de la chica llamó la atención de forma rápida de la mencionada. Su malhumor se había desvanecido un poco en cuanto las vio a las dos. Su rostro pareció igual de fruncido, pero con menos intensidad que antes.
—Oh, vinieron también —se mostró no sorprendidas de verlas, pero estaba claro que lo estaba cuando las vio con ella—. ¿Ya terminaron con sus compras?
—B-Bueno, si lo hicimos.
— ¿Qué pasa con esos nervios? —preguntó algo confundida— ¿Acaso me ves que muerdo?
—N-No, no es eso. —dijo Goseng.
Aunque no quería admitir en voz alta que Yihwa podría ser capaz de hacerlo, aunque no de forma tan explícita hacia ellos.
—Queria saber… ¿Por qué estás aquí?
Y como si su misma pregunta fuera algo de lo cual era digno de escucharse y relevante, Yihwa alzó el rostro y sacando el pecho con orgullo mientras ponía sus manos en la cintura.
Esa misma actitud y positivismo de Yihwa era de lo cual alegrarse, pero también era de lo que muchos en el equipo les preocupaba. Solo significaba que algo estaba planeando ella, y todos sabían bien que no podía en acabar de la mejor forma.
—Bueno, eso es porque hoy mismo me encargaré de hacer la cena. —mantuvo una leve sonrisa que desapareció su malhumor de hace rato.
— ¡¿Eh?!
Ambas chicas retrocedieron con las bolsas de las compras. Goseng temblaba del miedo, buscando alguna mínima señal de parte de Yihwa que esto era una especie de broma. Miseng estaba al borde de las lágrimas por el horror y miedo ante las imágenes de comida quemada que pasaban en por su cabeza.
Yihwa los miro en ese estado y sin saber que eran provocados por ella. Tenía curiosidad de porque se veían asustadas, sobre todo Miseng que era mucho más sensible y se preocupaba por ella.
Sin embargo, su atención volvió hacia los varios artículos que había en frente suyo. Tomó una de las cajas que tenía cerca y entre un suspiro de mala gana lo echó en la canasta que estaba en sus pies.
—Bueno, supongo no tendré de otra que llevarme uno para probarlo —dijo Yihwa—. Espero que esté bueno, sino voy a hacer una queja.
La despreocupada y enfocada actitud de la chica de llamas fue completamente extraña e inquietante para Goseng.
Siempre que se trataba de cocina o cualquier intento de que ella hiciera tal cosa se volvio algo aterrador para todo el equipo. Aunque ella lo haya aceptado, eso nunca detuvo a Yihwa en querer demostrar que podía cocinar.
—O-Oye, ¿cuál es la razón que hayas decidido en hacer la cena hoy? —preguntó.
—Pues debería ser mi turno, no es como si fuera un problema.
—Claro que lo es, se supone que hoy… Bueno, se supone que al menos Viole es quien haría hoy la cena para todos. —dijo Goseng.
Ante la declaración de la chica, Yihwa abrió un poco los ojos levemente sobresaltada. Su mirada se desvío para otro lado mientras se cruzaba de brazos por debajo de su pecho.
—Bueno… sobre ese tema…
—Ya traje estás verduras, ¿creés que sean más que suficientes para la noche?
Una cuarta persona se había presentado hacia las chicas con mera naturalidad, como si formará parte de esto. De hecho, si formaba parte de todo esto. Las otras dos lo vieron y notaron de quién se trataba, siendo el mismo Jue Viole Grace, un miembro de FUG, grupo criminal de la torre, un candidato asesino para matar al rey Jahad… y también miembro del equipo Cerdo Agridulce.
Pese a ser verse como una persona completamente siniestra a simple vista, resultó que era una persona tan buena que era difícil de decir cosas malas de él, aunque a veces actuaba de forma tan solitaria.
Todos aprendieron a ser tan amables con él hasta el punto de ser dependientes porque él tenía tantas cualidades. Desde lavar, cocinar y sobretodo, entre todos era el más fuerte de todos ellos.
Aunque claro, entre todos ellos estaba Yihwa, la única que no era capaz de aceptarlo por ser alguien de FUG, después de todo, ella pertenecía a los Yeon, una de las grandes familias y también enemigos del mismo grupo criminal en el que estaba Viole.
Sin embargo, luego de lo acontecido en el piso 21, la tensión entre la chica hacia él había disminuido un poco… aunque no dejaba de ser algo que se podía llegar a llamarse 'buenos amigos'. Podría decirse que ahora Yihwa lo toleraba, al menos eso es lo que le hacía ver Goseng y también Miseng, aunque está última los veía más que se habían vuelto amigos.
A veces la inocencia de una niña era complicada.
—Oh, menos mal que encontraste unas suficientes ahorita —dijo Yihwa inspeccionando la bolsa de plástico transparente que traía el chico—. Creo que están bien.
—Ya veo…
Viole pareció complacido por la respuesta de la chica y ella volvía a mirar la canasta en la que había estado en sus pies.
La recogió solo para que Viole coloque las verduras que había traído. Ambos empezaron a intercambiar algo entre ellos, como si fueran meros cómplices de los que no podía saberse si era algo bueno u oscuro.
Goseng debería de estar feliz que al menos ellos dos parecían estar bien uno con el otro, pero hablaba de Yihwa y ella siempre mostraba hostilidad hacia Viole hasta la más diminuta acción que éste hacía. Incluso si respiraba podía ser una clara señal de peligro.
—Disculpen, tengo una pregunta. —levantó la mano.
Ambos voltearon a verla curiosos por la interrupción que había hecho Goseng hacia ellos.
— ¿Pasa algo? —Yihwa se mostró confundida por su amiga, al igual que también lo estaba por verla algo tensa.
—B-Bueno… Tengo dos preguntas… —desvió su mirada a pocos centímetros de la chica hasta el chico que estaba a su lado—, sobre todo hacia Viole.
— ¿Qué sucede?
Él se puso atento hacia la chica, pero Goseng no sabía exactamente como leer a Viole. Su cabello siempre tapaba de arriba los ojos hasta medio de la nariz y eso era difícil para leer sus facciones faciales.
—Primero que todo… ¿Cuándo llegaste? ¿Estabas por aquí también comprando cosas?
— ¿Dé qué estás hablando? —Yihwa señaló al chico con el pulgar por encima de su hombro—. Él había venido con nosotros cuando salimos.
— ¡¿Eh?! ¿Lo hizo?
— ¿En serio no lo notaron? —se mostró atónita la pelinegro—. Ya se me hacía extraño que no le habían dirigido la palabra.
Esto hizo darse cuenta que Viole era tan silencioso que hasta unas dos personas no pueden notar su presencia. Demostraba de lo muy perceptible que era él y eso hasta un poco de miedo le daba a Yihwa.
— ¿Estás hablando en serio? —miró a Viole con mucha incertidumbre.
Miseng también miró a Viole con extrañeza, pero se acercó a él mientras iba cargando aún con las pocas bolsas de compras de ropa.
—¿Por qué viniste Viole?
—No, más importante. Mi segunda pregunta es, ¿Por qué dejaste que Yihwa cocina la cena hoy? No es que me queje ni nada…
De hecho, tenía muchas quejas y muchos 'peros' en la decisión de él. Nunca se había cuestionado las decisiones de Viole porque siempre llegaban a algo bueno, él siempre había sido una buena persona, pero esto era diferente.
La única vez que había decidido tener cuidado y también en no hacer que Yihwa cocine es cuando habían pasado una semana en el piso 21. Cosa que terminó en un desastre y que solo llevó a Viole en hacer la mayoría de las comidas por todos.
Siguió esperando un poco la respuesta de él, y en un breve segundo observó el rostro de Yihwa un poco ofendida. Hizo un leve puchero mientras colocaba ambas manos en la cintura.
Viole se puso en frente mientras observaba a Goseng a través de la cabellera que bloqueaba la vista de los ojos...
—Siento que debemos de darle una oportunidad de que ella pueda hacerla —al ver qué sus palabras no sonaban tan alentadoras, cambió la dirección y enfoque en ellas—. Bueno, eso es lo que pienso yo.
—Ni tu pareces tan seguro.
Yihwa se quedó callada mientras se alejaba un poco de ellos. Se sintió un poco indignada otra vez con los comentarios de su propio equipo con la idea de que no cocinara.
Realmente reconocía muy bien su carente talento culinario. Era decente, pero no muy bueno para el resto de los demás —realmente pensaba eso—. Sin embargo, eso no iba a desanimarla con querer en mejorar.
Tenía que hacerlo, tanto para los demás y para ella misma.
Lo que más le molestaba y preocupaba ahora sobre esto es en los comentarios de los de sus mismos compañeros y amigos. Entendía muy bien de Goseng su preocupación, pero podía manejar con eso, incluso también Miseng que pareció muy preocupada hasta caer en cualquier momento a los llantos.
No obstante, ¿por qué se sintió aún más molesta y decaída cuando también Viole dudaba?
¿Por qué debería de preocuparse por la opinión de él?
No lo necesitaba, solo requería que él le ayude de sus enseñanzas…, pero si realmente él tenía muy pocas esperanzas sobre ella en la cocina, también significa que ella también podría llegar a ser un defecto completo.
Ya no solo iba a ser su familia, sino también un mismo miembro de FUG que estaba menospreciando eso.
Tomó la canasta de la tienda dónde tenía las cosas que pensaba comprar para la cena. Comenzó a considerar irse para hacer esto por su cuenta mientras el resto estaba aún hablando de lo que serían cosas desalentadoras que le afectaría un poco a ella.
Sin embargo, antes de tan siquiera dar el primer paso hacia alguna lado, una mano le tomó por el hombro hasta ponerla un poco en alerta. Reconsideró en defenderse sin usar sus llamas, a menos que fuera necesario.
La idea fue quitada de su cabeza cuando volteó y vio que se trataba de Viole, mirándola mientras se mantuvo cerca y comenzó a agarrar la canasta de los brazos de ella.
— ¿Qué haces?
No sabe porque lo preguntó, simplemente fue lo único que se le ocurrió soltar de su boca. Había estado muy insegura de lo que él pensaba ahora luego de que él decidía acompañarlas, ayudarla en sus compras, dudosa de su cocina a pesar de que se mostraba que confiaba en ella, y ahora volvía para ayudarla.
— ¿Ayudarte, no? —preguntó—. Pensé que no te molestaba.
—No es eso, es solo que… Goseng cree que no puedo en lograr cocinar bien, pero tampoco parece que… ¿eh?
— ¿Qué pasa? —preguntó Viole.
— ¿Dónde están Goseng y Miseng?
Miró los alrededores y no vio rastro de las otras dos chicas que habían venido. No estaban en el lugar que se habían quedado y ahora solo estaba ella junto con Viole, y más que seguridad, se sintió más insegura con tenerlo a solas.
A este punto no era ingenua, sabe que no le hará nada, y menos estando en público, pero tampoco es que sea tan buena estar a solas con un chico, y uno que fuera muy apuesto como él, pero no es algo que le fuera olvidando que Viole es alguien raro y peligroso que debe de tener cuidado.
Él la miró muy normal, como si estar en una escena como está fuera de lo más normal.
—Me dijeron que se adelantarían y se irán a la casa mientras hacemos las compras.
— ¿Se fueron así sin más? —frunció el ceño hacia el chico mientras se quedó un rato pensando—. No puedo enojarme con ellas si tenían prisa, pero no es algo que me guste tampoco.
—Entonces está bien, ¿verdad?
—Bueno, no es que tenga una opción —no estaba siendo muy sincera consigo misma—, pero si aún estás bien con ayudarme, entonces no veo porque debería negarme.
—Si tu lo dices.
Acto seguido Viole se había dispuesto a caminar sin más mientras dejaba a una estupefacta Yihwa observándolo. Lo miró alejarse por el pasillo de los respectivos productos que estaban vendiendo allí la tienda.
Ella tenía la intención de agarrar la canasta de plástico que Viole le había quitado. Lo habría hecho en el instante en el que él estaba por alejarse, pero también se había percatado en esta acción tan caballerosa de Viole.
A veces Viole mostraba comportamientos tan aleatorios, eso siempre le hacía pensar sobre que es lo que pasaba por la cabeza del candidato a asesino. Aún así, no es algo que ella le moleste, ya no.
Sonaría algo raro viniendo de ella, pero desde lo ocurrido en el piso 21 cada vez lo entendía mucho menos…, pero también sentía que lo comprendía más.
No tenía sentido, pero así se sentía cuando estaba con Viole. Aunque no es como si le importara ya los detalles, su visión sobre las cosas ya estaban muy distorsionadas que ya no sabía que pensar.
Solo se dejaba llevar por la corriente de los acontecimientos que le pasaba en su vida.
De igual forma, tenerlo con ella para que le enseñe a cómo mejorar en la cocina fue más que suficiente para aceptar que le ayude.
—Oye Viole —hizo que se detuviera para voltear a verle a la cara—, ¿qué tal si compramos más de lo necesario? Para usar más provisiones.
—Tambien pensé igual, así que está bien.
— ¡Perfecto!
Alzó el puño en señal de victoria por haber conseguido convencer a Viole de su decisión —algo que fue a medias—. Esto le subió un poco el animo mientras se adelantó por el pasillo, dando pequeños saltitos como si fuera una niña.
Las acciones de la niña fueron extrañas, así es como Viole lo pensaba mientras la veía irse de esa forma. Aunque, no es para nada malo desde su perspectiva y solo le generó un cierto alivio.
— ¡¿Qué cenaremos que cosa?!
Prince se levantó de uno de los asientos de la sala de la casa mientras observaba a a Goseng parada ante todos con una mirada inquietante y nerviosa. Una gota de sudor pasando por su rostro era más que una prueba necesaria para saber que ella está hablando en serio.
Miseng también estaba algo asustada mientras se ponía junto con la chica de lentes, tirando de su sudadera.
—Oye Prince, ni siquiera ha mencionado como moriremos… No nos asustes así.
Entre los demás, Wangnan habló con una voz baja pero oyente para el resto. Sin embargo, no ocultaba su descontento y asustada expresión en su rostro mientras dejaba un libro que tenía en sus manos.
Llevó su mano hasta su cabeza mientras suspiró con pesadez agachado.
—Supongo que unos no pasaremos de este piso.
— ¡Oye, ahora tu eres el que nos asusta! —Prince contraatacó hacia su otro compañero.
El resto no quiso opinar nada, tenían sus propios comentarios guardados. No servían para nada ahora mismo que todo estaba hecho y su sentencia estaría cerca en unas horas cuando llegue el mismo diablo por la puerta de su casa, y está vez no hablaban de Viole.
—Miseng, ¿por qué no la detuviste?
— ¡Buaaaaah! ¡L-Lo siento mucho!
Entre los nervios, ella había comenzado a soltar lágrimas mientras solo seguía aferrándose de Goseng con temor.
—Ya déjala Prince, no es culpa de ella —Arkraptor le habló desde el otro lado—. Además, también Viole estuvo de acuerdo con eso.
—Eso lo hace mucho más extraño —admitió Horyang entre los tres mientras miraba a Goseng algo paralizada—. Seguramente debió tener un buen motivo.
—Esa lanzallamas seguramente le habrá seducido para que estuviera de acuerdo con ella. —Prince habló en regañadientes.
—Dudo mucho que Viole sea esa clase de personas que caen hacia las mujeres —Horyang le miró con una expresión neutral, aunque no cambiaba que en el fondo se sentía atemorizado—. Posiblemente sea otra cosa.
—Lo único que se me ocurre es que lo hizo por ser buena persona —agregó Wangnan mientras seguía mostrandose abatido—. Ya tenemos más de un mes juntos para saber que es un buen chico.
—De hecho…
Goseng habló mientras levantaba la mano hacia el resto de los demás, recibiendo las miradas de todo el grupo en la sala. Miseng se calló con ambos ojos llorosos para verla también en silencio.
—Hay una solución para salir de esta… —les miró a cada uno de los presentes mientras tragaban saliva, mostrándose muy nerviosos—. Supongo que estarán de acuerdo con eso.
