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Álvaro había ido a La pija y la kinki para publicitar una colaboración con una marca de maquillaje, se lo estaba pasando demasiado bien, se sentía como una charla con amigos, incluso cuando Carlos le preguntó por su ex, el cual había mencionado alguna vez en un directo por instagram, no dudó en hablar de él.
Es que me volvió muy loca - dijo el chico mientras intentaba sonar divertido mientras Carlos asentía entendiendo completamente su situación - Además no paraba de insistir en volver y venía hasta mi casa -.
Es que siempre -enfatizó - vienen arrastrándose - Carlos empezó a enumerar - “Perdóname, me he equivocado”, “yo te quiero”, “no volverá a pasar”, “no sé en que pensaba”, “él no es nadie”, ¿cuál de ellos no es nadie, cariño? - dijo divertido haciendo reír a las otras dos personas y siguió enumerando - ramos de flores, cajas de bombones, historias echándote de menos con canciones de Taylor Swift -.
Literal - rió - todos iguales, pero bueno todo superado -.
Sí lo has superado muy bien. - intercedió para continuar con la conversación Mariang - Y luego te fuiste a Madrid, ¿no? -.
Pues de hecho tiene algo que ver - ambos le miraron - no me fui con él, si es lo que pensáis, porque no, tampoco estoy tan malita -.
No te juzgaría, porque yo - Carlos se pasó un mechón invisible mientras usaba un tono divertido y no terminó la frase, todos empezaron a reír mientras Mariang le hacía alguna broma interna que Álvaro no llegaba a entender del todo.
Bueno, mmm. - pensó en que se habían quedado y Mariang habló - Madrid. - Álvaro asintió y continuó - Sí, claro. Mi ex era un pesado y yo estaba fatal, yo quería ir a Madrid desde hacía mucho tiempo, incluso me habían aceptado en un grado de estilismo bastante complicado de entrar, pero estaba en la mierda. Un día llegó mi mejor amigo de toda la vida desde Madrid y me dijo que me iba con él Madrid y nos fuimos -.
Pero bueno, ¿Así sin más? - preguntó Carlos.
A ver no, estaba mal y mi madre le llamó - rió - y él me había prometido que viviríamos juntos en Madrid cuando le ascendieran y justo ese día ascendió, tenía unos días libres, mi madre le llamó y pues vino a Sevilla -.
Ay pero como puede ser tan mono - dijo Mariang enternecida mientras Carlos miraba como Álvaro se sonrojaba un poco y escondía una sonrisa tras el vaso - ¿Qué edad teníais? porque las fechas no me cuadran -.
Pues yo - hizo cuentas - estuve un año sabático para estudiar para el examen y trabajar así que tendríamos unos dieciocho-diecinueve - Ambos fruncieron el ceño.
¿Pero de qué trabajaba? porque yo también quiero que me asciendan con dieciocho años - preguntó Carlos -.
Ah, claro, Pablo es jugador de fútbol - volvió a reír - siempre se me olvida que la mayoría no sabe que somos amigos.
¿Jugador de fútbol?¿Consiguió subir a segunda? - preguntó Mariang divertida y Álvaro negó mientras inclinaba la cabeza.
Él subió al primer equipo del Real Madrid - el sevillano dijo muy orgulloso, Carlos se atragantó mientras bebía y Mariang abrió mucho los ojos y la boca.
¿Al Real Madrid, Real Madrid? - preguntó sin creérselo mientras Carlos tosía para no ahogarse, Álvaro se acercó para ayudarle - ¿Carlos estás bien? - el chico asintió mientras volvía a beber y ya respiraba con tranquilidad.
Sí, el Real Madrid, es delantero, no me preguntéis por más porque no tengo ni idea- después del pequeño susto con Carlos, volvieron a bromear.
Joder, me esperaba, yo que sé, el getafe fútbol club - el otro chico dijo divertido.
No es el caso - contestó entre risas - lleva en la cantera del Madrid desde los catorce años - no pudo evitar soltar un puchero. La vena curiosa de Carlos quería preguntar más por el tal Pablo pero delante de cámaras no le parecía apropiado así que dejó pasar el tema. Siguieron hablando con normalidad y con un buen humor.
Un tiempo después, cuando salió el podcast, ese tema hizo enloquecer a la gente y empezaron a investigar y descubrieron quién era “Pablo” o mejor conocido como Paul Thin, quien se había cambiado el nombre cuando llegó a la cantera por una broma. Las redes sociales se llenaron de edits de él con su mejor amigo.
Desde que había llegado a Madrid había ido a varios entrenamientos y a algunos eventos del futbolista. Pablo era bastante introvertido y no le gustaba los eventos con mucha gente, así que le pedía que fuera para tener un lugar seguro al que acudir cuando su batería social se apagase. El sevillano estaba encantado con eso porque le encantaba los eventos sociales y él se ocupaba de ser el estilista personal del futbolista. Al igual que él había ido a eventos de Paul, cuando empezó a ser conocido en redes le pidió al más joven que le acompañara igual. Entonces encontraron muchos vídeos en los que estaban compartiendo espacio, nada especial ante los ojos del chico. También encontraron algún vídeo en el que el merengue hablaba de Álvaro de una manera muy tierna y dulce.
El sevillano suspiró viendo un edit con la canción That Way de Tate McRae en que obviamente los protagonistas eran su mejor amigo y él. Bea, Juanjo y Martin quienes estaban con él se giraron para mirarle.
¿Qué te pasa, amore? - la chica acarició su brazo y Álvaro solo giró el móvil para que los tres vieran el vídeo.
¿Que significa? No sé inglés. - preguntó Juanjo mientras fruncía el ceño, Martin suspiró y le tradujo - Do, la canción habla de dos amigos que no saben lo que son pero no se miran como si solo fueran amigos-.
Oh, que concreto - contestó mientras entornaba las cejas hacia Álvaro.
Lo sé - dijo mientras escondía su cabeza en sus brazos.
Bueno, esto es bueno, quizás también le gustas, no solo lo vemos nosotros, también lo ven esas personas - intentó consolar la madrileña.
O han visto a dos chicos y los shippean porque se aburren - los tres hicieron una mueca al escuchar al chico.
Quizás deberías descubrirlo - propuso Juanjo-.
Juanjo, soy su amigo, me quiero y me cuida como a uno, peor como a Elena - dramatizó - Elena es su hermana pequeña - aclaró.
Pues haz que cambie de opinión - dijo Martin mientras elevaba sus hombros.
Martin no puedo hacer que cambie de opinión, no es tan fácil, no es cambiar de camiseta - frunció el ceño.
A ver, tú te comportas como un amigo así que te ve como un amigo, compórtate como su novio y te verá como su novio - Martin seguía hablando tranquilo mientras bebía su batido.
Eso es una tontería, ¿que hago?, ¿le como la boca?-.
No - y comenzó a juguetear con la pajita - vivís juntos, ¿verdad? - Álvaro asintió - Pues ya sabes, usa su ropa. No le cocines porque lo envenenas - los tres soltaron una risa mientras el otro fruncía el ceño - pero pide comida, colócala y espérale para comer, cuando tu llegues tarde llámale y dile si te puede esperar. Recíbelo cuando llegue, cuando llegues que lo primero que hagas es acercarte a él. Recuérdale lo que te adora sus padres y lo mucho que le quieren tus padres a él. - los tres le miraban atentamente - No sé Álvaro, mira películas con él de esas que le gustan, pregúntale para que te las explique. Haz que estés siempre en su mente, pero sin ser pesado obviamente -.
Eso suena a manipularle un poco - dijo la chica.
Puede - puso una cara de niño bueno y luego se giró hacia al sevillano - usa sus camisetas del Real Madrid, Denna dijo que eso le encanta a Alex -.
¿Por qué parece que lo tenías pensado? - Juanjo frunció el ceño mientras miraba a su novio.
Me cae bien Paul, le gusta el cine, quiero citas dobles con él y Álvaro - se apoyó en el hombro del mayor y le sonrió tiernamente.
Yo pienso que deberías hablar con él - dijo Bea ignorando a la pareja.
Ya veré que hago, probablemente nada, para que lo sepáis -.
Álvaro estaba delante del armario de Paul mirando las camisetas mientras solo vestía un pantalón de deporte corto. Las palabras de Bea y Martin le hablaban como un demonio y un ángel en el hombro. Podía probar a ver que pasaba, solo esta noche, nada complejo como decía Martin, solo para ver su reacción. Abrió los cajones hasta que encontró una camiseta de Real Madrid pero era una antigua, era algo pequeña, con el nombre de Paul Thin y el número trece en la espalda. Ahora llevaba el veintiséis porque el trece ya lo tenían cogido. Acarició el número y sonrió al recordar que se conocieron el día trece de dos mil trece, por eso bromeaban que era su número. Sus pensamientos seguían en esa tarde de verano en la que los Suárez Delgado llegaron a Sevilla y se instalaron en la casa vecina cuando escuchó el timbre, probablemente siendo la comida, así que se puso la camiseta para abrir. Recibió al repartidor y después del intercambio de comida y dinero empezó a ordenar la mesa como lo haría en su casa. No iba a mentir desde que había empezado a vivir con el granadino el piso era como un piso de estudiantes, eso le entristecía un poco, los primeros años estaba bien pero ahora echaba de menos lo cotidiano de la vida, ya estaba más ordenado, porque eran más mayores, pero seguían teniendo unos horarios algo caóticos y más con los entrenamientos del más joven y los eventos del más mayor. El chico suspiró jugueteando con la vajilla “No soy su compañero de piso, no soy su bro” se repetía en la cabeza “Quiero ser su novio” alternaba esos pensamientos queriéndolos manifestar.
La mesa ya estaba lista, había colocado toda la comida y los platos en su sitio, uno en frente del otro, incluso había cortado algunos pedazos de pan y los había colocado en una canasta, se sentía orgulloso. Mientras seguía retocando los cubiertos escuchó como se abría la puerta así que con prisa se acercó a la puerta para recibirle como le había dicho Martin.
Hola - dijo Álvaro con una sonrisa y se encontró con una cara de cansada de Paul y la bolsa de deporte anormalmente llena.
Hola - ni si quiera lo miró simplemente entro rápidamente- me voy a dar una ducha - su tono parecía molesto mientras iba hacia su cuarto.
¿Ha pasado algo? - preguntó preocupado mientras le seguía.
Nada - suspiró - un compañero la ha liado un poco y el entrenador ha decidido que tenemos doce años así que nos ha castigado dando vueltas de más, además hoy me tocaba coger la ropa para lavarla y además - cogió el pijama del armario - apesto terrible porque no me ha dado tiempo a ducharme - esquivó a Álvaro y se fue al baño.
Álvaro suspiró, que mal momento, miró la bolsa tirado en el suelo y la cogió para meterla en la lavadora para que Pablo la pudiera poner mañana por la mañana y así lavar la ropa más fácilmente. Metió todo y todavía quedaba sitio, hizo una mueca y fue a su cuarto para meter ropa suya que usaba para el gimnasio.
Paul había salido de la ducha algo más calmado, iba directo a pedirle perdón por no saludarle bien. Al entrar a la cocina vio al chico inclinado metiendo ropa en la lavadora y tragó saliva al ver las piernas largas del chico y subió su mirada hasta al culo del chico, giró la cabeza como si eso permitiera tener una mejor vista, tuvo que esforzarse para apartar la mirada y se sorprendió al ver su nombre y antiguo número en la camiseta corta que llevaba el chico.
¿Esa es mi camiseta de Real Madrid? - Álvaro se asustó y se chocó con la encimera de la cocina, rápidamente el menor se acercó para asegurarse de que estaba bien.
Alvi - acarició la cabeza del chico y observó que no se había hecho nada grave - ¿Te duele? - el chico asintió mientras hacía un puchero - Ay, lo siento mucho - bajó sus manos hasta su rostro y lo acarició amablemente- solo te saldrá un moretón, no es nada grave, además con tus rizos no se notará -.
¿Seguro que no voy a tener una conmoción? - aunque mantenía el puchero su tono era más bien bromista.
Seguro - apretó las mejillas - y deja de hacer pucheros que me pongo triste - Álvaro rió, como pudo, y Paul no pudo evitar sonreír, se veía precioso riendo, tan cerca, con los labios haciendo piquito y con su camiseta puesta, “ah claro su camiseta” recordó - por cierto ¿Por qué llevas mi camiseta?- el granadino notó como el rostro de su amigo se sonrojaba, aunque no era nada raro de ver para él así que no le dio importancia, Álvaro se sonrojaba con facilidad. Para dejarle hablar quitó el agarre de sus mejillas y fue descendiendo por el hombro y brazo del otro chico.
Pues bueno - miró el movimiento del chico y luego puso su atención en su rostro - vi un tiktok de una chica que se ponía una camiseta de cuando era pequeña y quedaba guay, pero yo no tengo así que te quite esta ¿Te molesta? - Paul dejó el brazo del chico para coger el final de la camiseta y bajarla un poco, gesto que la tela no le permitió porque volvió a la normalidad dejando una línea en la que se veía el vientre bajo del mayor, se quedó observando esa zona mientras fallaba en que bajara la camiseta.
Esta es de cuando estaba en los juveniles, te puedo conseguir una de esta temporada - seguía intentado que bajara, aunque era más una excusa para mantener las manos cerca de la cadera del otro.
La intención es que sea un poco crop, Pablo - dijo con una risa, Paul elevó la mirada para verle - ¿No te gusta? -.
Me encanta, pero - apretó el agarre en las caderas del otro para después soltarlo - no me esperaba verte así-.
Pablo de verdad, si te molesta me la quito - intento salir del rincón de la cocina para salir para cambiarse pero el chico lo detuvo.
No, de verdad, estás - le miró de arriba abajo - increíble. Voy a cenar que me muero de hambre - intentó de cambiar de tema, su mente pensaba muchas cosas y ninguna parecía correcta sabiendo que se trataba de su mejor amigo.
Vamos - corrigió señalando la comida colocada- espero que no se haya enfriado mucho. - Paul giró su cabeza hacia la mesa y sonrió al verla puesta, era raro de ver - No hacía falta que me esperaras, hoy salía tarde -.
Hecho de menos que esto se sienta como un hogar, parece más un hotel donde comer y dormir de cualquier forma - miró hacia bajo, no era una mentira lo que decía, Pablo lo miró enternecido. Él pensaba lo mismo.
Alvi - su tono era tierno y el sevillano notó como unos brazos le arropaban, se escondió en el cuello del chico abrazado le de vuelta y sintiendo el olor característico de su mejor amigo. Paul no quería hacerse ilusiones, pensaba que esto no lo estaba haciendo por él como tal, si viviera con Bea o con cualquier otra persona también lo haría, él solo era afortunado de vivir con el mayor - cambiaremos las cosas para que no vuelva a pasar lo mismo, ¿te parece bien? Mañana salgo pronto podemos pasar la tarde junta, si quieres, claro - el chico asintió - ¿Cenamos? - volvió a sentir.
La cena había sido amena y Paul recordó y se disculpó por no saludarle de manera adecuada al entrar, cosa que el otro resto importancia. También le contó lo que había hecho su compañero de equipo para molestar al entrenador, la forma en la que lo contó hizo reír a Álvaro. Después fue el turno del mayor de contar cómo había ido su día, le comentó sobre la sesión que había tenido con otra influencer para escoger su estilismo para una sesión de fotos, la reunión con una marca y la pequeña escapada a una cafetería bastante privada con sus amigos. Esa calma que solo existía cuando eran ellos dos hablando habitaba el comedor. Cuando terminaron de cenar recogieron todo y se fueron al baño a lavarse los dientes mientras se peleaban juguetonamente para estar en centro del espejo y el lavabo.
