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Efecto Mariposa—Jegulus

Summary:

¿Y si Regulus encontrara un giratiempos minutos antes de morir?

Tal vez consideraría avisarle a su yo del pasado para que tome mejores decisiones.

Ahora. ¿Esto generaría el tan conocido efecto mariposa?

Acompáñame a averiguarlo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Capitulo 1

Summary:

Regulus de 1979 encuentra algo que le otorga una ultima oportunidad.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

La oscuridad en la cueva era opresiva, casi tangible, mientras Regulus se arrastraba por el suelo húmedo y frío. Cada movimiento era un esfuerzo monumental, su cuerpo agotado por el veneno que había consumido para completar la tarea que se había impuesto. Kreacher lo observaba con desesperación, sus grandes ojos llenos de lágrimas, sin poder hacer nada más que seguir las órdenes de su amo y esperar. 

 

Kreacher trató con todas sus fuerzas de impedir que su amo tomara del agua del lado pero fue imposible. Regulus tomó y eso atrajo a los inferis.

 

Regulus lo supo en ese momento, ya su fuerza lo estaba abandonando y el final estaba cerca. Su mente se aferraba desesperadamente a cualquier pensamiento que le diera un atisbo de esperanza. Fue entonces cuando su mano rozó algo duro y frío entre las rocas. Levantó la vista y Kreacher sonrió un poco.

 

Maravilloso elfo de los Black. 

 

Era un objeto que no debería estar ahí, perdido en el tiempo, esperando ser encontrado.

 

Un giratiempo.

 

—Amo Regulus. Kreacher encontró esto mientras usted bebía el veneno. De verdad no estaba planeado pero ¿podría ayudar no es cierto? 

 

Regulus asintió y tomó la mano de Kreacher, agradeciendolo. 

 

—Muchas gracias. Has sido un buen compañero, Kreacher. Es por eso que debes irte de aquí junto con el relicario.

 

—Pero amo. Debe haber alguna solución..

 

Regulus bajó la vista hacia su mano. La realidad de lo que tenía entre sus dedos se asentó lentamente en su mente debilitada. Una chispa de desesperación se encendió en su interior, transformándose en una idea temeraria. Sabía que no había tiempo para pensarlo demasiado; era ahora o nunca. Si tenía alguna oportunidad de evitar la tragedia que estaba a punto de suceder, tenía que actuar. No podía salvarse a sí mismo, pero tal vez, solo tal vez, podía salvar a su yo del pasado, y con él, a toda la familia Black de una condena segura.

 

Y probablemente al mundo mágico.

 

—Tal vez haya solución pero de todas formas debes irte. 

 

—Amo Regulus. Usted es muy valiente y un buen chico, no merece esto...

 

Regulus sonrió levemente. Kreacher era un elfo muy leal, jamás podría ver todo lo malo que su familia ha hecho, incluido Regulus.

 

—Creo que sí lo merezco, Kreacher. Has sido leal a mi familia y a mí en todo este tiempo. Es por eso que te confío este relicario. Busca a Sirius y traten de romperlo a toda costa.

 

Kreacher asintió. Se acercó unos pasos más a su Amo y sonrió un poco. Regulus estiró el brazo y palmeó el delgado hombro de su amigo elfo.

 

—Sí logro solucionarlo todo será distinto. Para tí, para mi. Para todo el mundo mágico. Tú no debes morir en esta cueva..

 

Kreacher se despidió una vez más y desapareció dejando a Regulus solo en la cueva rodeado de inferis. 

 

Con manos temblorosas, giró el giratiempo. El mundo a su alrededor comenzó a desenfocarse, los límites de la cueva se distorsionaron, los inferis se vieron tambaleantes y en un parpadeo, la oscuridad fue reemplazada por la familiaridad de su habitación en Hogwarts, la que compartía con Barty y Evan.

 

Si todo había salido bien, se encontraba en el año 1976 

 

La luz de la luna se colaba a través de las cortinas, bañando la habitación en un tenue resplandor plateado. Regulus del futuro cayó de rodillas en el suelo, sus fuerzas al borde del colapso, su respiración entrecortada y agitada. El veneno aún corría por sus venas, pero el tiempo había dado un salto hacia atrás, otorgándole unos preciosos minutos más. Lo suficiente para hacer lo que debía.

 

Regulus del pasado estaba sentado en su cama, un libro en la mano, y levantó la vista sobresaltado al ver la figura desaliñada y pálida que había aparecido de la nada. Sus ojos se agrandaron de sorpresa al reconocer, en medio de la penumbra, el rostro de aquel visitante.

 

—No tengo mucho tiempo, debes escucharme —jadeó Regulus del futuro, luchando por mantenerse consciente y en pie.

 

El joven Regulus parpadeó, su mente buscando una explicación lógica para lo que veía, aunque ya sentía en lo más profundo de su ser la verdad.

 

—Espera...¿Quién eres? —preguntó, su voz cargada de confusión y temor.

 

—No estás ciego. Soy quien crees que soy. Soy Regulus... del futuro.

 

El impacto de las palabras hizo que el libro cayera de las manos del joven Regulus. Estaba viendo una versión de sí mismo, envejecida por el sufrimiento y marcada por una desesperación profunda, una desesperación que resonaba en la voz del visitante. Esta persona que decía ser...bueno, el mismísimo Regulus tenía una cicatriz notoria en el rostro. Su cuerpo se veía delgado y totalmente demacrado. 

 

Las gotas caían de ese cuerpo que al parecer era el mismísimo Regulus años mayor.

 

Regulus joven se preguntó a sí mismo que habría sucedido en su vida para terminar viéndose tan mal.

 

El Regulus del futuro, sintiendo que el tiempo se agotaba, dio un paso hacia adelante, tambaleándose. Sabía que tenía que actuar rápido; cada segundo que pasaba lo acercaba más a la muerte que lo esperaba en la cueva. Pero antes de que pudiera hablar de nuevo, su yo más joven, aún incrédulo, lo interrumpió levantando su varita y apuntandolo.

 

—No bromees conmigo.—Este se rió y agregó.—Dilo ya, ¿eres Barty o Evan?

 

—Ninguno de ellos. Soy tú. Maldición, ¿Por qué debo ser tan desconfiado? —replicó el Regulus del futuro, la frustración y la desesperación mezclándose en su voz.

 

El joven Regulus, aún confundido, se cruzó de brazos, exigiendo una prueba, algo que solo él podría saber. Pero incluso mientras formulaba sus dudas, la gravedad de la situación comenzaba a hundirse en su conciencia. Este no era un simple juego, ni una broma. Algo verdaderamente terrible estaba a punto de suceder, y la única manera de evitarlo era confiar en la figura que tenía delante, en sí mismo.

 

—Dime...dime algo que solo yo sepa. 

Si eres capaz, entonces tendré que creerte.—Sugirió el joven Regulus, sus palabras cargadas de desconfianza y desafío. 

 

El Regulus del futuro hizo una pausa, su mirada fija en la de su yo más joven, buscando las palabras adecuadas para convencerlo. Suspiró resignado, se conocía a si mismo, siempre tan desconfiado por naturaleza. Debía seguir aquella petición.

 

—Tienes miedo...de que el honor y el deber te lleven a un destino del que no puedas escapar—murmuró, con voz ronca—. A veces te preguntas si hay algo más allá del peso del legado Black, algo que te permita ser libre de todo esto.

 

El joven Regulus se tensó,  sus ojos ensanchándose ligeramente. Ese era un pensamiento que nunca había compartido con nadie, ni siquiera con Barty o Evan. Era extremadamente íntimo, al captar todo comenzó a tambalearse, y aunque intentó mantenerse firme, su voz traicionó su creciente miedo.

 

—E-Eso podría saberlo B-Barty... —respondió, aunque su tono temblaba ligeramente.El Regulus del futuro negó con la cabeza, con un gesto lento y solemne.

 

—Sabes muy bien que no lo sabe. Ninguno lo sabe, excepto yo, es decir tú—respondió con firmeza—. Ahora escucha. Conseguí un giratiempo y vine aquí, pero no creo que dure mucho antes de que deba regresar. ¿No eres un mortífago aún, ¿cierto?

 

—Claro que no? deberías saberlo. Ni siquiera he llegado a los 16 años—replicó el joven Regulus

 

—Sí, sí. Bueno, serás alguien respetado dentro de poco para el Señor Oscuro. Ganarás su confianza y así descubrirás algo muy importante. Él llevará a Kreacher con él y con eso vendrán varias verdades. Entre ellas, descubrirás la única manera de derrotarlo. Confía en tus amigos, Regulus. Sé que piensas que estás en el lado ganador, pero no tiene por qué ser así. Lo sabrás, y cuando lo hagas, debes confiar...

 

—¿Confiar?. Yo tengo en quién confiar.

 

—Tus amigos... Sirius es complicado, no sé si te ayudará, pero mientras tanto, debes hacer un plan.

 

—¿Estás bien? Te ves muy pálido.

 

—Voy a morir, Regulus.—Su rostro se torna aun mas palido pero con toques de preocupación. Sus miradas se encuentran fijamente y ahí es cuando el Regulus joven puede verlo, el miedo. Él de verdad va a morir—Vamos a morir. Debes seguir mis indicaciones para evitar que esto suceda. En estos momentos debería estar en una cueva, siendo llevado a mi muerte. Debo hacerlo de todos modos, pero puedes revertir esto. Confío en eso. Sé que yo lo habría hecho si me hubieran advertido.

 

Las palabras del Regulus del futuro resonaron en la mente del joven, despertando dudas que había intentado ignorar. ¿Podría realmente estar equivocado sobre todo?

 

—Dime que hacer. ¿Cómo lo puedo solucionar? 

 

—Lo descubrirás, estoy seguro. Lo hemos hecho antes ¿sabes?. Pero actuar solo...no funciona

 

—¿Puedo confiar en Barty y Evan?

 

—Sí. Pandora y Dorcas también. Espero que puedas. Yo... no tengo todas las respuestas, pero es una alternativa. Supongo que lo descubriremos pronto.

 

El Regulus del futuro comenzó a respirar con dificultad, su mano temblorosa extendió un libro de tapa dura y color negro. El Regulus actual no lo reconocía, pero se veía como algo digno de un Black.

 

—¿Qué es esto?

 

—Anotaciones. De cosas que sucederán pronto. Hay una profecía...

 

—¿Profecía? No entiendo nada...

 

—Lo harás pronto. Regulus...debo irme, todavía es mi destino morir en esa cueva. Sólo recuerda lo que hablamos. Confía en tus amigos y cuestiona el lugar que elegiste. No es el correcto, y podría ser en un futuro el lado perdedor. Por favor, hazme caso.

 

—¡Lo arreglaré! ¡Lo prometo! 

 

Y sin más, desapareció, dejando a Regulus sumido en un silencio aterrador. Se sentía como si la habitación se hubiera vuelto más fría, como si una sombra lo estuviera envolviendo.

 

—¿Con quién hablabas? —preguntó Barty, entrando en la habitación y notando la confusión en su amigo.

 

Regulus notó su respiración algo intranquila. Exhaló fuertemente pretendiendo que con ello se fuera el miedo, pero no. Era extraño, ahora sabía que una versión adulta de él se encontraba muriendo en alguna cueva tenebrosa. Era algo jodidamente aterrador y esperaba que no tuviera que pasar por eso también. 

 

Su respiración se calmó y ahí recién volteó a ver a Barty, el cuál se encontraba de pie en la puerta con el ceño fruncido de confusión.

 

—Con nadie...—respondió Regulus, su voz apenas un susurro.

 

—Mmm, está bien. Fingiré creerte —dijo Barty con una sonrisa ladeada, aunque su mirada reflejaba una pizca de preocupación.

 

Barty caminó y dejó sus libros en su mesa de noche, había vuelto de la biblioteca y extrañamente sin Evan. Regulus habría preguntado sino se sintiera completamente aterrado todavía. 

 

Cuando notó que su amigo estaba a punto de sentarse en su propia cama, habló:

 

—Barty...—dijo, en voz baja casi inaudible. El castaño lo volteó a ver al instante, deteniéndose a medio camino.

 

—¿Qué pasa, Reg?

 

Regulus dudó por un momento, las palabras de su otro yo aún resonando en su mente. Finalmente, se decidió.

 

—Yo... ¿puedes abrazarme?

 

—Oh, Reg...—Barty se acercó y envolvió a Regulus en un abrazo firme, sintiendo cómo su amigo temblaba ligeramente bajo su tacto.—¿Otra pesadilla, cariño?

 

Regulus no respondió esa pregunta, pero no necesitó hacerlo. Barty comprendió, siempre lo hacía. La vida de un integrante de la familia Black siempre sería oscura y llena de pesadillas y sustos.

 

—¿Puedo confiar en ti, Barty? —susurró Regulus, su voz quebrándose un poco.

 

Barty lo sostuvo con más fuerza, su voz baja y seria. No lo pensó ni un segundo cuando contestó:

 

—Siempre, Reg. Siempre.

 

Mientras Barty lo abrazaba, Regulus cerró los ojos, deseando poder creerle, deseando poder confiar, pero las dudas seguían presentes, como sombras que no podía apartar.

 

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Notes:

♡Holis.
¿No aman Bartylus tanto como yo????