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Salida de paseo.

Summary:

(*)Trabajo que es más probable que no se termine.

Chile y México Sur se tienen tanta confianza que a veces Sur abusa un poco.
Chile se las perdona, pero ¿porqué? ¿cuál es el límite de ésta tolerancia suya? ¿Esta amistad que tienen?

Notes:

Hace rato que no subo nada a AO3, así que desempolvé éste borrador de idea que le había compartido a mi amorcito.
Tenía la idea de algo divertido y gracioso, pero no me agarró en buen momento como escritora.
A ver si puedo seguirlo siquiera jajaj

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Rapto

Chapter Text

Chile se apresuró a contestar el teléfono con gran alegría, sin ganas de hacer esperar al país al otro lado de la señal ni un segundo más de la cuenta. Su cola se sacudió casi de inmediato al oír las primeras palabras y sonrió como idiota nada más del gusto que le produjo el sonido de esa voz, antes de entender las palabras.

— ¿Ah? Perdona, se te escucha mal… o capaz soy yo.— rió tantito y se acomodó el teléfono entre el hombro y la oreja, mientras seguía acomodando la antena de su techo.— Mira que no me vas a creer donde estoy...— y otra risita, un tanto más nerviosa.

Chile negó algunos intentos por adivinar, pero la persona al otro lado del teléfono parecía apurada, así que dejó de jugar y mejor sí preguntó si es que estaba bien.

— ¿Qué? ¿Que dónde estoy? En mi casa.— y apartó las manos de la antena para empezar a apretar y retorcer tantito su cola, nervioso.— ¿Quieres venir? ¡Claro que puedo! No estoy en nada importante, bueno, si es salir tengo quizá que arreglarme… ¡Quiero decir, cambiarme de ropa!— se apresuró a corregirse, con ganas de golpearse la cara por casi decir una tontería y complicarlo todo.— ¿Ah? ¿Que crees que estoy bien así?

Bajó la vista, encontrándose sonrojado y un desastre de emociones cálidas ante algo tan sencillo, hasta que cayó en cuenta ¿cómo sabía México…?

— ¡Aguas!— le avisaron desde arriba, y de pronto Chile se encontró pataleando en el aire.— ¡Agárrate!— le ordenaron.

Dejó caer su teléfono por buscar aferrarse, crispó sus dedos alrededor de cualquier resquicio y usó también sus piernas y cola; caer desde tanta altura es su mayor miedo y lo evitaría a cualquier costo mientras continuaba expresando cuánto rechazaba la situación.

— ¡Me voy a morir!— chilló, mientras seguía pataleando, y trepa al sentir que se resbala.— ¡Afirma el vuelo, mierda! ¿Por qué tambaleas tanto? ¡No se te ocurra dejarme caer!

— ¡No te retuerzas tanto!— Sur soltó algunas quejas ante las revolcadas de Chile, que buscaba acomodarse, pero si seguían así se estrellarían ¡le desestabilizaba el vuelo!— ¡Tiemblas como maraca!

Pasaron cerca de algunos árboles y por buscar elevarse no pudo sujetarlo quieto en un lugar, así que con la siguiente maniobra Chile vió cumplida su peor pesadilla: quedó colgando, sujeto sólo por su cola que hacía constricción en la pierna de Sur. Ahora se encargó de gritar más fuerte.

Sur se cubrió los oídos. Aún debía concentrarse en aletear fuerte, donde pasaba todo el día sentado ya se le olvidaba cómo volar.

— ¡Tan fácil que es quedar en un lugar o tomar micro!— sollozó.— Pero no, ¡Torturas a tu mejor amigo así, Sur!

— ¡Si sigues así vas a ser puré de amigo!— le gritó de vuelta Sur, se ponía nervioso si le gritaban.

— ¡Te van a llegar un buen par de combos si no es importante, weoncito!— lo amenazó Chile, agitando el puño en su dirección.

Por fin, después de un rato, aterrizaron con torpeza; quedaron hechos una maraña y Chile aprovechó que estaban por fin en el suelo para desquitarse con Sur. Le asestó varios golpes, no muy fuertes, pero sí con mucho enojo.

— ¡Me sacas de mi techo!— lo regaña.— ¡Me dices maraca! ¡Casi muero!— siseó enojado.— ¿Crees que soy muñeco de trapo?

Sur se defendió como pudo, igual no era tanto, es más grande que Chile y no le estaba pegando fuerte, así que poniendo los brazos puede hasta darse lujo de reírse.

— ¡Ya, we!— y pudo sujetarle los brazos para detener los golpes.— ¿Seguimos vivos, no?— le sonrió con complicidad, le había fijado la vista directamente.

Chile se ponía blandito si se trataba de Sur, hacía ya un tiempo que tenía éstas sensaciones a las que no les quería dar nombre por cómo le complicarían la mejor amistad que tenía. Se sintió desarmado con la sonrisa del mexica y desvió la mirada, quizá el otro ya algo intuía y se aprovechaba de que el sudaca no le diría que no a nada si sabía cómo pedirlo.

— ¿No se la vas a perdonar a éste pendejo?— y buscó acercarse, siguiendo de cerca a donde huían los ojos de Chile.— Si no fuera importante no te busco, ¿sí sabes?

Chile se enojó y buscó distancia para pensar más claro, ¡no era cualquier cosa haberlo llevado a volar! No la dejaría pasar tan fácil.

— La... ¡la otra vez era para ver un gusano!— se quejó, elaborando apenas.— Pudiendo mandarme una foto o qué sé yo...

— ¡Pero que no se te olvide que después...!— iba a defenderse Sur, hasta que pareció recordar algo vergonzoso, porque se cortó y buscó defenderse por otro lado.— ¡Ah! ¿pero era o no importante?— se puso nervioso y al bajar la vista también, vió la cola del otro y se puso a jugar con ésta para disimular.— Además, siempre nos las arreglamos para pasarla bien... ¡y ahorita sí que sí es urgente que me "apañes"! como dices tú.

Chile se encogió en su lugar, pero ya más allá del tema, Sur sí se veía afligido y si sí podía ayudarlo ¿porqué no hacerlo? ¿Qué costaba?

Suspiró, rodó los ojos y cedió. Le respondió la sonrisa con una propia.

— ¿Qué necesitai?— se resignó, de mala gana.

Chile vió las plumas de Sur esponjarse y México lo miraba bien fijo con su sonrisa de niño mañoso al que se le cumple el capricho.

— ¡Mi chilito!— le chilló, lanzándose a abrazarlo.— ¡Usted no me falla nunca!

Fue con tanta fuerza que Chile se vió empujado hacia atrás y, aunque parecía todavía enojado estampado entre Sur y el pasto, su cola se movía feliz como respuesta al calorcito en su estómago.

Quizá sí lo amaba y muy probablemente ya lo sabía. Pero siempre el más aterrador es el primer paso.

Notes:

¡Espero les gustara!

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