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Encantado de conocerte

Summary:

Apretó los dientes y, sin dudarlo, se plantó junto a la camioneta y lanzó un puntapié contra una de las llantas, palmeando sus bolsillos en búsqueda de una llave hasta dar con ella, rayando la pintura del cofre y de las puertas, golpeando con sus pies la carrocería para intentar dar algunas abolladuras, tal vez robarle la placa. Aunque intentó poncharle las llantas con la llave sin mucho éxito.

"¿Cómo es que lo hacen parecer tan fácil?" gruñó, frustrado, incorporándose y apartándose el cabello rubio del rostro. "Ni siquiera la puedo atravesar."

" ¿Sabes? Tengo un bate de béisbol en mi auto, por si quieres causar daño real."

...
Después de que Hyunjin descubra a su novio siéndole infiel y sale a destrozar su auto en venganza, conoce a un extraño chico que le ayuda a ello mientras Taylor Swift suena de fondo.

Notes:

La verdad namás estaba escuchando Blank Space y se me ocurrió así que sólo lo hago por mero placer JAJAJA literalmente no es la gran cosa pero espero sea divertido Y SI, TIENE MUCHAS REFERENICIAS A TAYLOR SWIFT

Y también, proyectarme en mis personajes es mi pasión c:

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

 


 

 

Las fiestas de Jackson Wang son todo un evento que se ha clasificado como sociocultural en el campus debido a lo épicas que suelen ser esas fiestas, en especial cuando eres invitado por el mismo Jackson, cosa que no le pasaba a todos y eran más como invitados de otros invitados.

Bueno, Hyunjin era uno de esos privilegiados pero no pensaba en ello, en especial porque no era tan fanático de las fiestas como todo el mundo parecía creer, pero asistía por el compromiso hacia Jackson ya que Hyunjin es su ex favorito, además que Chan no le perdonaría si prefería quedarse en el dormitorio que disfrutar la fiesta.

De las fiestas que Jackson solía hacer, Hyunjin sólo tenía permitido saltarse dos, o todas si tenía muchos proyectos, pero desde que se hizo de un novio fiestero que le encanta acompañarlo a todos lados ha descubierto que puede pedirse a sí mismo un último esfuerzo de ir a las fiestas aunque no tenga ganas. 

No obstante, aquella fiesta en especial fue la excepción sólo porque Hyunjin no tenía muchas ganas de salir.

—Ve tú en mi lugar, no va a pasar nada—consoló Hyunjin a su novio cuando éste insistió en ir a la fiesta—. Me siento cansado y no quiero arruinar el ambiente.

Su novio, Dojun, era miembro del equipo de béisbol de la universidad; la verdad sea dicha, Hyunjin no sabía en qué puesto jugaba pero sí era consciente de que no era tan importante como un capitán por lo que su novio se daba el lujo de andar de fiesta y beber sin preocuparse de sus responsabilidades deportivas, (cosa que Changbin ya ha juzgado).

Hyunjin adoraba a Dojun porque también respetaba sus tiempos y los límites que le ponía sin presionarlo para hacer algo que no quería, y tal vez eso era lo mínimo que se pudiera esperar de una pareja, pero después de una larga lista de exes que no respetaban esas cosas, para Hyunjin y sus amigos era una novedad.

— ¿Estás seguro? —preguntó Dojun con duda, mirando a Hyunjin sentado en la cama—. Puedo quedarme, además que te invitaron a ti, no tiene caso ir si no vas tú.

—No pasa nada—se burló Hyunjin, sacudiendo la cabeza con diversión—. Jackson ya te conoce, y él sabe que a veces no tengo ganas de ir, lo entenderá.

Aquella conversación había tenido lugar horas antes de que Jisung apareciera en su dormitorio y lo obligará a vestirse para que le acompañara a la fiesta porque, aparentemente, el bonito chico de arquitectura del que ha estado enamorado iba a asistir.

Hyunjin dudó, después de todo ya le había dicho a Dojun que no tenía ganas de asistir, pero al final dejó que Jisung le convenciera, sonriendo ante la idea de sorprender a su novio por lo que se puso su mejor ropa, lo que se traduce a una camisa con algún extraño estampado y pantalones ajustados de simulación de cuero. Se maquilló con abundante delineador negro en la línea de agua antes de tomar su chaqueta de la entrada y ponerse las botas para correr detrás de un enérgico Jisung.

Ambos estudiaban artes plásticas, de ahí que se conocieran, pero Jisung había sido roomie de Chan, lo que significaba que Hyunjin lo conoció cuando andaba con Jackson, y de cierta forma lo encontró insoportable, pero es bien sabido que Han Jisung es un gusto adquirido, con el tiempo te encariñas de él así que Hyunjin no fue la excepción después de los primeros meses.

Hacían casi todo juntos, pero Jisung siempre fue más unido a Changbin, su mejor amigo, mientras que Hyunjin era unido a la cadera de Chan. Si le preguntaran una de las cosas buenas que le ha dejado alguno de sus ex, diría que Bang Chan pues era el mejor amigo que podría desear, además de un excelente hyung que estaba siempre para Hyunjin.

Temió perder su amistad cuando lo suyo con Jackson no funcionó, pero había juzgado mal a Chan y ahora eran más amigos de lo que el mayor fue de su ex.

Ahora, las fiestas de Jackson se daban en una de las casas de sus padres que se encontraban a treinta minutos del campus; era una antigua casa remodelada de dos pisos que daba apariencia de casa embrujada por fuera, pero te sorprendía los electrodomésticos de última generación y lo bien equipada que se encontraba una vez que entras, o al menos eran detalles que podías apreciar cuando no había jóvenes adultos ebrios destruyendo todo.

Una de las razones por las que Hyunjin odiaba ir a las fiestas era, precisamente, por las personas. Demasiadas en un espacio tan pequeño como para lidiar con ello. La calle parecía invadida por miles de autos que comenzaban a estacionarse donde sea que hubiera espacio, eso complicó un poco la llegada de su uber que los bajo a dos cuadras y tuvieron que caminar el resto del trayecto.

—Necesito alcohol—anunció Jisung a voz de grito, su mano envuelta alrededor de la muñeca de Hyunjin para tirar de él—. Valor líquido como los antiguos vikingos.

—No creo que cuentes como un antiguo vikingo—se atrevió a señalar mirando de pies a cabeza a su amigo—. Así que, por favor, no bebas de más.

—Oye, tengo buena resistencia—se defendió Jisung, soltando la mano de Hyunjin a favor de tomar una botella de algún tipo de alcohol y un vaso de plástico rojo—. Puedo soportarlo.

Hyunjin sonrió, divertido, apenas prestando atención al resto de los invitados a favor de asegurarse que Jisung no le provocará un coma etílico con lo que fuera que estuviera preparando.

Intervino a tiempo cuando decidió que su vaso estaba a nada de alcanzar las tres cuartas partes de alcohol, alcanzando un cartón de jugo de piña para vertele mientras dejaba que Jisung se envenenara solo.

Ver a las personas a su alrededor hacía que Hyunjin considerara las consecuencias de ir a la universidad en un pueblo pequeño, y una de ellas era que una fiesta como aquella era el acontecimiento del año. 

Esas cosas son algo que Jackson adoraba, como si fuera una celebridad o un tipo de leyenda, pero Hyunjin se cuestionaba de lo que pasaría cuando Jackson se graduara, ¿quién haría las fiestas entonces? Chan ya había dicho que era demasiado problema para él.

— ¿Quieres ir a buscar a tu novio? —preguntó Jisung con curiosidad.

—Aún no, primero quiero dejarte con Chan o con tu novio.

—No es mi novio, ni siquiera me he presentado—se defendió Jisung, ambos saliendo de la cocina y comenzando a apretujarse entre la gente.

—Eso hace que te vuelvas más espeluznante al respecto—informó Hyunjin, teniendo que alzar la voz para hacerse oír entre las personas.

Jisung no pareció oírlo, más entretenido en gritar la canción de los parlantes hasta destrozar la letra, manteniendo un agarre alrededor de la muñeca de Hyunjin mientras con la otra acunaba su vaso y lo alzaba sobre su cabeza para evitar que lo empujaran.

Hyujin sonrió, divertido, comenzando a sentirse cómodo con la multitud que le rodeaba y cantando las canciones con Jisung, sonriendo a las personas que le miraban, cantando con algunos desconocidos mientras bebía el resto de su bebida.

Una chaqueta del equipo de béisbol llamó su atención, deteniéndose en el acto y haciendo que mirara bruscamente a ese punto de nueva cuenta.

 La música pareció silenciarse, sus oídos llenos de algodón mientras el suelo bajo sus pies vibraba con la amenaza de abrirse y tragarlo para desaparecerlo de la faz de la tierra, cosa que Hyunjin deseaba en ese momento porque estaba viendo a su novio, su hermoso, adorable y gentil novio que lo respetaba y lo trataba con ternura, besarse con una chica mientras el resto del equipo celebraba ese logro.

Ahora, la relación de Hyunjin y Dojun era extraña a ojos de los demás, sus amigos más cercanos sabían que salían y los apoyaban, pero el resto del campus ignoraba la relación porque Dojun había dicho que aún no estaba listo para salir del closet con los de su equipo y Hyunjin entendió, pero nunca se sintió mal por eso.

Dojun le compraba flores de vez en cuando, pasaba horas viéndolo pintar cuando iba a visitarlo al estudio. Por todos los cielos, el tipo abrazaba a Hyunjin en cada ataque de ansiedad por la cantidad de proyectos que debía entregar, ¡era el novio perfecto!

Comenzó a empujar a las personas para abrirse paso hasta ellos, sintiendo que su corazón latía dentro de su pecho en una carrera mortal donde, si llegaba a la meta, entonces se detendría para siempre y explotaría en su pecho, y Hyunjin no sabía si eso era bueno o malo, pero estaba a nada de averiguarlo

— ¡Dojun! —lo llamó a voz de grito, furioso.

El resto del equipo lo miró con extrañeza; para ellos Hyunjin sólo era el nuevo amigo de Dojun, y quizá eso es lo que más dolía de todo. Sintió a Jisung detrás de él maldiciendo entre dientes, estaba seguro que si Jackson, Changbin y Chan se enteraban entonces habría problemas, pero quería enfrentarlo antes de llamar a sus hyung.

Dojun se apartó de la chica que besaba, la chica que usaba su chaqueta del equipo, y miró a Hyunjin como si se tratara de un fantasma, incorporándose de su lugar pero su brazo manteniéndose alrededor de la cintura de esa desconocida, que miraba confundida a Hyunjin.

— ¿Hyunjin? Pensé que no querías venir.

Sus palabras sólo hacían que la ira en Hyunjin creciera hasta convertirse en una hoguera, sus ojos yendo del rostro de Dojun lleno de lápiz labial carmesí a la diminuta chica en sus brazos que parecía tan confundida como Hyunjin debió de sentirse, con una bonita falda celeste y una coleta alta.

— ¿Quién es él? —preguntó, confundida.

— ¿Quién es ella? —exigió Hyunjin, quizá un poco más histérico.

—Él…ella…

Dojun balbuceó, mirando a su alrededor sin saber donde meterse, y eso sólo hacía que Hyunjin quisiera lanzarsele a la maldita cara, romperle el hombro o las piernas para que se quedara en la banca toda la temporada. 

Sentía a Jisung tirar de su brazo para alejarlo, poder sacarlo del lugar, quizá buscar a Chan para que se calmara, pero esto era…

Hyunjin ha tenido novios de mierda, chicos que sólo lo usaron para pasar el rato, idiotas que minimizaban sus sentimientos, chicos que sentían que Hyunjin era demasiado dramático para salir con él más tiempo, pero ninguno, jamás, lo había humillado como Dojun estaba haciendo frente a todos sus amigos.

¿Y lo peor del caso? Dojun ni siquiera asistiría a una fiesta de Jackson si no fuera por él, Jackson odiaba a los deportistas porque siempre provocaban problemas, pero cedió a invitar al equipo de béisbol porque Hyunjin se lo pidió, porque el novio de Hyunjin jugaba para el equipo.

— ¿No la conoces? —preguntó uno de los amigos de Dojun, confundido—. Es la novia de nuestro chico. ¿No te presentó después de todo el tiempo que pasan juntos?

Hyunjin sintió que el corazón se le caía a la planta de los pies, sus ojos llenándose de lágrimas al escuchar aquello. Quizá pudo perdonarlo si Dojun le decía que cedió a la presión social de sus amigos, que era cosa de borrachera, tal vez lo habrían solucionado si sólo se trataba de eso, pero aquello era peor.

Su novio perfecto tenía una novia, ¿entonces qué era Hyunjin?

—No, no la conocía. Un gusto—saludó con una sonrisa—. Ojalá Dojun me hablara más de ti en la escuela.

—Iré a decirle a Jackson—sentenció Jisung con voz firme.

—No, espera—Dojun intentó detenerlo—. No es necesario.

Hyunjin lo apartó de un empujón antes de abrirse camino hacia la salida, lanzando el vaso de su bebida al suelo, importándole poco si golpeaba a alguien o no. 

Sabía que Dojun lo dejaría ir porque no quería exhibirse ante sus amigos, pero Hyunjin ya estaba maquinando en quemar toda la ropa que había dejado en su dormitorio, destrozar sus cosas, hacer que Jackson y Chan lo repudiaran para arruinar la pequeña reputación que tenía del chico perfecto.

Jadeó, sintiendo que las lágrimas que llenaban sus ojos al fin eran liberadas y corrían por sus mejillas como cataratas, ¿cómo es que no lo vio venir? ¿Cómo es que le mintió tanto? Pensó que lo amaba, durante meses habían sido los novios perfectos, el chico que iría a Hyunjin apenas le llamaba diciendo que lo extrañaba, que compraría sus bocadillos durante la noche para consolarlo, al que no le molestaba que fuera cariñoso en exceso después del sexo.

Miró a su alrededor esperando encontrar una salida, un escondite, algo que lo llevara lejos de aquel lugar, ¿por cuánto tiempo le ha visto la cara? Si Hyunjin no hubiera asistido a la fiesta de sorpresa, ¿seguiría mintiendo? Sollozó mientras andaba a tumbos entre los autos estacionados, pasándose la mano por el rostro, manchando sus dedos y mejillas de maquillaje corrido.

Fue ahí que sus ojos notaron la camioneta, una Toyota de hace diez años que ha sufrido varias remodelaciones en un intento de hacerla parecer nueva, con pintura algo opaca de color rojo y asientos de cuero marrón. 

Dojun le ha invertido demasiado a esa camioneta ya que era de su padre antes que él y la ha mejorado bastante, hasta hace poco Hyunjin le había comprado un nuevo estéreo para que lo instalara y habían escuchado sin parar sus canciones favoritas mientras se besaban en la parte de atrás con miles de mantas.

Apretó los dientes y, sin dudarlo, se plantó junto a la camioneta y lanzó un puntapié contra una de las llantas, palmeando sus bolsillos en búsqueda de una llave hasta dar con ella, rayando la pintura del cofre y de las puertas, golpeando con sus pies la carrocería para intentar dar algunas abolladuras, tal vez robarle la placa. Aunque intentó poncharle las llantas con la llave sin mucho éxito.

— ¿Cómo es que lo hacen parecer tan fácil? —gruñó, frustrado, incorporándose y apartándose el cabello rubio del rostro—. Ni siquiera la puedo atravesar.

— ¿Sabes? Tengo un bate de béisbol en mi auto, por si quieres causar daño real.

Una segunda voz hizo que Hyunjin soltara un agudo grito antes de mirar bruscamente hacia atrás de él, con la mano en el pecho y la sensación de querer correr despavorido antes de que alguien dijera algo a Dojun.

Del otro lado del auto estacionado junto a la camioneta de Dojun, se encontraba un chico alto con una gorra oscura calada hasta las cejas; usaba una chaqueta de cuero sobre sus hombros y estaba entretenido con los brazos cruzados sobre el techo del auto y la barbilla apoyada en ellos, mirando a Hyunjin con una sonrisa ladeada.

— ¿Un daño real? —repitió Hyunjin, sobresaltado.

—Sí, unos cuántos rayones no es nada—asintió el desconocido, mirándolo con curiosidad—. Y, si quieres mi opinión, el seguro no cubre la luneta.

Hyunjin lo miró, parpadeando como un ciervo ante los faros de un auto, esperando que no fuera obvio que no tenía ni idea de qué era la luneta, pero el desconocido sólo se rió, una risa bonita y profunda que hizo a Hyunjin ruborizarse.

El extraño se alejó del auto y fue hacia una camioneta Jeep Wrangler, como la que Chan sueña con tener, y abrió la puerta trasera para sacar un bate de béisbol de aspecto profesional, parecía tener algo de desgaste lo que delataba que era usado con frecuencia, y Hyunjin sintió algo de asco al verlo por el recuerdo de Dojun, pero también consideró poético hacerle mierda el auto con su herramienta deportiva.

Aquel chico regresó y le extendió el bate a Hyunjin sin decir nada, su sonrisa aún en su rostro mientras lo miraba con algo de diversión.

— ¿Estás fomentando el vandalismo? —preguntó Hyunjin, algo preocupado de que un total desconocido luciera tan entusiasmado con la idea de destrozar un auto.

—Mmm, no del todo, pero supongo que el dueño se lo ganó—adivinó con un encogimiento de hombros—. Tienes el delineador corrido.

—Luzco como un loco, ¿y me vas a dar un arma?

—Oye, yo diría que luces más…dramático—se excusó, divertido—. Además, si quieres puedo ambientar tu escena—se apresuró a colocar el bate contra el pecho de Hyunjin y regresar a su auto—. ¡Tengo la canción perfecta para esto!

Hyunjin logró tomar el bate antes de que se cayera, mirando confundido a aquel tipo entrar en su camioneta y comenzar a mover algo hasta que la música sonó. Tenía un buen estéreo si Hyunjin era capaz de reconocer la letra de la canción a pesar del ruido de la fiesta a unos metros de distancia.

Y recordar esa fiesta le hizo sujetar con fuerza el bate en su puño tal y como Dojun le había enseñado, ambos pasando el rato en el campo en medio de la noche, sabiendo que Hyunjin se arrojaría a sus brazos cuando le diera a una pelota al primer intento.

Mismos brazos que sujetaban a alguien más.

Alzó el bate sobre su hombro y, sin dudarlo, lo estrelló contra la puerta, sonriendo cuando vio una abolladura mucho más grande de lo que hizo su pie. No conforme, volvió a alzarlo y se fue conra los espejos hasta que uno calló al suelo, le rompió las luces delanteras, logró hacer que se cayera la matrícula.

Cuando intentó ir para el otro lado, vio al desconocido apresurarse a recoger la matrícula, sorprendiendo a Hyunjin por su repentina aparición mientras parecía cantar la canción que emanaba desde su camioneta, pero apenas prestó atención antes de estrellar el bate contra el parabrisas con todas sus fuerzas, sintiendo el impacto vibrar en sus brazos mientras una telaraña aparecía en el cristal.

Seguía sintiendo lágrimas de frustración deslizarse por su rostro, preguntándose cómo es que no lo vio venir. Dojun no pasaba tanto tiempo en su celular cuando estaban juntos y siempre respondía sus mensajes rápido cuando estaban separados, salían tres veces a la semana y siempre se pasaba por el estudio de arte para llevarle algún obsequio, ¿cómo es que tenía otra novia?

—La luneta es el vidrio de atrás—informó el extraño, haciendo que Hyunjin lo mirara, confundido—. ¿Ya sabes? ¿La que no cubre el seguro?

Hyunjin miró dicho vidrio, viendo la parte trasera de la camioneta, las mochilas que tenía donde sabía que guardaba las mantas, ¿acaso también las usaba con ella?

Un escándalo en el jardín lo detuvo a media acción, con el bate alzado sobre su hombro sólo para notar con algo de alarma que Dojun salía acompañado de todo el equipo y esa chica, la novia, quien estaba recibiendo la misma etiqueta que Hyunjin sin siquiera preguntarle si estaba bien con una relación abierta o poliamorosa.

Se detuvo cuando vio su camioneta y a Hyunjin con el bate y el rostro con el maquillaje corrido debido al llanto, es seguro que lucía como un maldito demente en ese instante pero no le importaba, el bate en su mano le daba cierta seguridad y le provocaban ganas de perseguir a Dojun.

— ¡¿Qué carajos, Hyunjin?! —gritó Dojun, soltando a su novia para acercarse—. ¡¿En qué estabas pensando?!

— ¡Diles la verdad! —gritó Hyunjin, alzando el bate y golpeando la puerta del copiloto con tal fuerza que sobresaltó a Dojun—. ¡Diles lo que me hiciste!

— ¡No hagas esto ahora! ¡Baja el maldito bate!

— ¡No! —Hyunjin volvió alzar el bate y le dio de lleno a lo que el desconocido había llamado luneta, recuperándose del impacto a tiempo para girar y amenazar a Dojun con su nueva arma—. ¡Diles la verdad!

Las personas en la fiesta parecían ser atraídas por todo el escándalo de afuera, los gritos y la música que emanaba desde una jeep negra estacionada. El equipo de béisbol parecía debatir sobre si intervenían o no, y Hyunjin estaba listo para golpear a Dojun con el bate si se atrevía a acercarse a él, era una amenaza implícita que refulgía en sus ojos y pareció ser perfectamente recibida por el receptor.

Pero Dojun no habló, mantuvo los labios apretados en una tensa línea que hizo a Hyunjin gruñir y dar otro golpe a la carrocería, está vez en el techo. 

Pudo ver por el rabillo del ojo que el desconocido que le había dado el bate comenzaba a acercarse a él y fue algo sorprendente, Hyunjin no lo hubiera culpado si desaparecía cuando vio al dueño de la camioneta salir, pero parecía decidido a quedarse.

La desgracia ajena suele atraer a las personas, no podía culparlo.

— ¡Basta ya! —gritó Dojun, lanzándose al frente y tomando las muñecas de Hyunjin para hacer que suelte el bate—. ¡Me vas a pagar el auto!

— ¡Te voy a dar con el bate si no me sueltas!

— ¡Hyunjin, cálmate, pareces loco! 

— ¡Diles lo que me hiciste! —gritó con todas sus fuerzas, intentando zafarse—. ¡Maldito mentiroso! ¡Eres un idiota! ¡Ni siquiera podías hacerme venir con tu jodida polla pequeña y te das el lujo de tener a otra!

— ¡Hyunjin, cállate!

— ¡No, no me voy a callar! —logró mirar a la chica mientras forcejeaba con Dojun, manteniendo las manos fuertemente agarradas al bate—. ¡Deberías hacerte estudios, querida! ¡No le gusta usar condón!

Hyunjin sintió que alguien más intervenía entre ellos, un brazo envolviendo su cintura mientras un tercer cuerpo se abría campo entre los dos hasta que a Dojun no le quedó más remedio que soltarlo y ser apartado de un empujón. Hyunjin, por el contrario, pataleó en el aire un poco más intentando zafarse del fiero agarre en su cintura.

— ¡Suéltame! ¡Lo voy a dejar a juego con la camioneta! —gritó, intentando zafarse, blandiendo el bate en el aire como una espada—. ¡Mentiroso, eres un jodido mentiroso! ¡Todavía que te hago el puto favor y así me pagas!

— ¿De qué está hablando? —preguntó alguien del equipo en voz baja.

— ¡Era mi novio! —gritó Hyunjin, mirándolos con ojos llorosos, sintiendo la traición cuando sus ojos se encontraron con los de Dojun—. ¡Era mi novio por meses!

Las sirenas de una patrulla hicieron que Hyunjin se callara, mirando con pánico las luces rojas y azules en la distancia; la música en el interior de la casa se silencio y pronto hubo una estampida de personas saliendo a toda prisa.

Hyunjin fue acarreado sin siquiera pensarlo, el rostro de Dojun perdiéndose entre la marea de personas, enseñándole el dedo medio antes de que lo colocaran bruscamente en el asiento del copiloto de un auto desconocido y en menos de cinco segundos se encontrara conduciendo a toda velocidad calle abajo, dando vueltas por diferentes lados para poner la máxima distancia entre la fiesta y ellos.

Sólo entonces fue consciente de la música, que había disminuido el volumen, además de sus manos temblorosas que aún sujetaban el bate al punto en el que dolía por lo que se tomó lentas respiraciones para hacer que sus dedos lo soltaran.

—Eso fue divertido—hablaron a su lado.

Hyunjin miró con ojos llorosos al desconocido, sintiendo que sus labios se curvaban en una pequeña sonrisa al ver cómo se reía, la música sonando dentro de la cabina mientras se esforzaba en acelerar para que no les alcanzarán.

—Me voy a meter en problemas—susurró, mortificado.

—No pasa nada—lo consoló, alejando una mano del volante para palmear su mano—. Se lo merece por idiota. Además, me he robado la matrícula, si quieres te la puedes quedar y colgar en tu habitación como un trofeo de venganza. Ya sabes, antes solían hacer eso con la cabeza de sus enemigos.

Era la conversación más extraña que había tenido, pero Hyunjin se encontró riendo a carcajadas, echando la cabeza hacia atrás mientras su risa llenaba por completo la cabina de aquella camioneta, sintiendo que parte de su histeria era liberada de esa forma mientras cerraba los ojos y se permitía ignorar los problemas.

Llevó sus manos a su rostro, limpiando el maquillaje corrido para tener un aspecto un poco más presentable, dejando que la música de aspecto country o rockero inundara sus oídos, sonriendo levemente cuando el desconocido, al que todavía no le sabía el nombre, cantaba algunas letras para sus adentros y tamborileaba los dedos al ritmo de la música sobre el volante.

Let you know that what I feel is true. And I’m only me when I’m with you —tarareó el chico antes de suspirar—. Así que, Hyunjin.

— ¿Cómo sabes mi nombre? —preguntó el interpelado, alarmado.

—Bueno, es difícil no saberlo cuando un idiota lo está gritando a los cuatro vientos—señaló el otro con una sonrisa ladina, mirándolo un momento antes de regresar su atención al camino—. Soy Seungmin, por cierto.

—Un gusto, lamento las circunstancias en la que nos conocimos.

—No puedo decir que sea lo normal, pero creo que ha sido la mejor presentación que he tenido—se encogió de hombros haciendo reír a Hyunjin—. ¿Ves? Ahora estás sonriendo, mejor que todos los gritos.

Hyunjin suspiró, colocándose un mechón de cabello detrás de la oreja y mirando hacia la ventanilla, comenzando a notar que las casas se volvían cada vez más escasas y los campos eran más grandes; era lo malo de estudiar en un lugar pequeño, toda la comunidad eran universitarios y no había nada que hacer salvo ir a perderse al campo o tener partidos de béisbol y fútbol contra las escuelas vecinas, que se encontraban a dos horas en carretera.

Una parte de él estaba alarmada de andar en pleno campo desierto con un desconocido, pero no tuvo tiempo de asustarse cuando el tipo, Seungmin , comenzó a reducir la velocidad, desviándose un poco del camino para estacionarse junto a la carretera, cerca de lo que parecía un sembradío de maíz.

—Así comienzan las películas de terror—susurró Hyunjin, mirando a su alrededor con curiosidad.

—Bueno, pero nosotros somos más listos y sabemos que no debemos de adentrarnos al maizal—señaló Seungmin con diversión, abriendo la puerta—. Vamos, parece que necesitas un poco de aire.

Hyunjin lo necesitaba, pero tampoco estaba muy entusiasmado con salir en plena noche a un lugar donde los espantapájaros parecían cobrar vida. Sin embargo, el bate aún se encontraba en sus pies por lo que lo tomó y salió detrás de Seungmin, bajando de un salto de la camioneta y andando hasta que se detuvo cerca del maizal.

Respiró profundo, agradeciendo la brisa fresca de la noche, cerrando los ojos un momento para calmarse antes de volver a abrirlos y mirar al chico que le acompañaba, sintiendo que su corazón se saltaba un latido.

No había prestado atención a Seungmin desde que el dio el bate, sólo notando que tenía una bonita sonrisa, pero en ese momento se había quitado la gorra y estaba sacudiendo su cabello; era de un color naranja algo deslavado, quizá había sido rojo en algún momento, difícil saberlo ahora, y era tan brillante y fluffy que Hyunjin tuvo la tentación de extender la mano y tocarlo.

Tenía ojos bonitos, brillantes, no eran redondos como los de Jisung, ni tampoco tan pequeños como los de Chan, eran una extraña mezcla de ambos que le hacían ver tierno, además que su nariz era un poco ancha, tenía un rostro delgado y el brillo de la luna parecía centellear en la cadena alrededor de su cuello.

Era guapo, como si alguna escultura hubiera cobrado vida, y sus manos eran atractivas. Hyunjin era un artista, es claro que tomaba detalles de esas pequeñas cosas como las manos de las personas, y admitía que encontraba manos atractivas, las de Seungmin eran unas de ellas.

— ¿Ese era tu novio? —preguntó Seungmin enarcando una ceja, dejando su cabello en paz mientras colocaba la gorra sobre el capo de la camioneta—. Lindo.

—Ex novio, claramente—se lamentó Hyunjin, cruzándose de brazos y mirando con un mohín hacia el frente—. Me hubiera gustado saber con antelación que habíamos terminado, no enterarme de esa forma.

—Lamento eso—lo consoló con un ligero apretón en el hombro, haciendo que Hyunjin suspirara—. En serio, era un idiota.

—El problema es que no era un mal novio—se lamentó el rubio, sintiendo que el llanto estaba a nada de volver—. Eso me molesta más.

—Oye, lamento ser yo el que te diga, pero si tu novio te engaña, eso lo hace un mal novio.

Hyunjin, muy a su pesar, se encontró riendo, recargándose contra la camioneta y dejando el bate junto a la gorra de Seungmin; el chico lo imitó, ambos hombro con hombro mientras veían el maizal extenderse ante ellos bajo la oscuridad, teniendo una extraña atmósfera entre terrorífica como tranquila.

Era la sensación de estar en el fin del mundo, sin nadie más alrededor, sin el ruido de la música reventando sus oídos o las personas aglomerandose a su alrededor hasta convertirlo en sardinas. Todo estaba tranquilo, silencioso, su respiración sonando en conjunto con la de Sungmin mientras las suaves melodías de su estéreo les daban un ambiente menos espeluznante.

—Él era un buen novio—se lamentó, dejando caer los hombros con pesar—. Hace que me pregunté no el por qué, sino cómo, ¿cómo no me di cuenta de que había alguien más? ¿Cómo encontró tiempo para ella si siempre me daba su tiempo?

—Te sorprendería lo que una persona es capaz de hacer para arruinar lo que tiene—Seungmin lo miró un momento, alzando la mano y limpiando la lágrima que corría por la mejilla de Hyunjin—. Eres muy lindo para llorar por un idiota.

Hyunjin sonrió, sintiendo que su rostro se inclinaba hacia la caricia de Seungmin y lo miraba a través de los mechones rubios que caían sobre su frente. El chico sonrió, su pulgar acariciando la piel de su mejilla mientras Hyunjin suspiraba.

—Me viste destrozarle el auto—recordó Hyunjin, divertido.

—Sí, fue un buen espectáculo—Seungmin se rió, incorporándose para acercarse más a Hyunjin y alzarse sobre él—. No puedo creer que te engañara cuando luces así.

— ¿Con delineador corrido y el cabello andrajoso?

—Bueno, también.

Hyunjin se rió, sintiendo que su rostro se ruborizaba, suspirando cuando Seungmin se inclinó y presionó su labios sobre la tersa piel de su mejilla antes de alejarse de él, manteniendo esa sonrisa ladeada que hizo que la tristeza pasará a segundo plano.

No quiso pensar durante unos minutos, o toda la noche, lidiará con la traición tal vez en la mañana, o cuando la policía llegara a su dormitorio con la factura de los daños que causó, o quizá volviera a llorar cuando viera a Chan sabiendo que su amigo iba a consolarlo sin dudarlo, en ese momento todo lo que quería era olvidar que no fue suficiente.

Sin dudarlo arrojó los brazos alrededor del cuello de Seungmin y lo atrajó hacia él, sus labios impactando de forma voraz contra los del desconocido. Sintió las manos de Seungmin sujetarlo de la cintura, atrayéndolo al círculo de sus brazos mientras se besaban en medio de la nada.

Jadeos compartidos, dientes tirando del labio inferior, una lengua perfilando la boca antes de que su compañera se enredara con ella. Hyunjin jadeó cuando las manos de Seungmin se deslizaron a su trasero, un poco más abajo y lo tomaron de los muslos con fuerza, alzándolo como si no pesara nada.

Hyunjin gritó un poco, abrazándose a sus anchos hombros mientras era colocado con delicadeza sobre el capo de la camioneta. Su nueva posición hizo que Hyunjin tuviera que inclinarse más hacia abajo, su cabello dorado cayendo como cortinas alrededor de su rostro mientras Seungmin se alzaba sobre la punta de sus pies para seguir besándolo, sus labios deslizándose por su mandíbula hasta perderse en la piel de su garganta.

—No deberíamos—susurró Hyunjin sin aliento, echando la cabeza hacia atrás para hacerle más espacio a Seungmin.

—No tengo problema con ser tu rebote—aclaró el chico, lamiendo un costado de la garganta de Hyunjin—. Creo que te lo mereces después de todo.

Hyunjin suspiró, enredando sus dedos en mechones de cabello suave del que tiró para hacer que Seungmin lo mirara a los ojos, encontrará las estrellas sobre sus cabezas reflejadas en sus pupilas. Sintió que su corazón galopaba a toda velocidad, encontrando en él la belleza que ha estado buscando en las pequeñas cosas que fotografía y pinta, preguntándose cómo era posible que estuviera ahí en medio de la nada cuando Hyunjin sentía el corazón en un puño.

Seungmin era lindo, divertido, tal vez se encontraba un poco loco por fomentar las ideas de vandalismo de un total desconocido, y besaba muy bien, por lo que era demasiado fácil sentenciar que…

—No deberías ser el rebote de alguien a quien recién han engañado—murmuró en voz baja, una de sus manos comenzando a recorrer con la yema de los dedos las facciones de Seungmin—. Eso no está bien.

—Con un poco de suerte, podría convencerte de algo más que un rebote—susurró Seungmin con una sonrisa ladeada, alzándose sobre la punta de los pies para besarlo brevemente—. Y quizá, en el futuro, dejes de pensar que este paisaje es algo sacado de una película de terror.

—Así que tu idea para que me olvide de mi ex es ¿follarme en el cofre de tu auto mientras escuchamos lo que sea que se reproduzca en tu estéreo?

Sus palabras parecieron surtir el efecto contrario al deseo, haciendo que Seungmin se incorporara con una expresión incrédula en su rostro y extendiera sus brazos todo lo largo que podía, manteniendo sus manos en la cintura de Hyunjin mientras lo miraba como si hubiera admitido que pateaba perros y comía gatos en su tiempo libre.

— ¿Lo que sea que reproduzca? ¿En serio? —exclamó, incrédulo, antes de bajar a Hyunjin del cofre del auto—. No me estoy acostando con un chico que no pueda reconocer a Taylor Swift en el reproductor de música.

—Espera, ¿esa es Taylor Swift? —Hyunjin miró hacia el interior del vehículo, como si esperara encontrar a una rubia de ojos azules saludando desde el asiento del copiloto—. No suena a ella, no la reconocí.

— ¡La puse mientras le hacías mierda el auto a tu ex!

— ¡Estaba muy ocupado colapsando como para apreciar la banda sonora de mi ruptura!

Ambos se miraron, un poco incrédulos, antes de echar la cabeza hacia atrás y reírse abiertamente, la carcajada de Hyunjin saliendo a través de sus labios con la misma fuerza en la que salieron los gritos y los insultos hace un rato, sorprendido por la inmensidad de aquel sentimiento de felicidad con un completo desconocido.

Se inclinó hacia él, presionando la cabeza en su hombro mientras sentía el sonido de la risa de Seungmin cosquillear en su oído, erizando la piel de su cuello y haciéndolo estremecer. Ladeó el rostro, sus labios presionando la garganta de Seungmin, un beso fugaz similar al aleteo de una mariposa, esperando la reacción del otro antes de proseguir.

—Tal vez deba enseñarte las buenas canciones de Taylor Swift en el interior de mi auto—susurró Seungmin con voz ahogada, ladeando el rostro para darle más espacio a Hyunjin—. Ya sabes, hay que ser solidarios.

—Eso suena divertido.

Se miraron un momento; Hyunjin se preguntó qué podía contemplar Seungmin en su rostro bajo aquella escasa luz, si acaso su rostro lleno de delineador era algo a tener en cuenta, si veía el desastre que habían provocado hace apenas un rato y aún así lo consideraba digno de su tiempo.

¿Él también era el novio perfecto pero escondía algo más? ¿Él también rompería el corazón de Hyunjin si se permitía algo más que una noche? 

Pero Seungmin sonrió y eso fue suficiente para cerrar el trato, al menos por ese momento, porque tenía una sonrisa bonita y porque, de alguna manera, Hyunjin creía que Seungmin sabía lo que hacía, lo que significa enrollarse con el otro al menos una noche, pero fingiría que no para disfrutarlo.

Chan estaba muy molesto por la situación en la fiesta, lo que hizo que Hyunjin se sintiera intimidado por la expresión furibunda que reinaba en el rostro de Chan a todas horas desde la fiesta de Jackson, y quizá era la razón por la que Dojun aún no buscaba a Hyunjin para cobrarle las refracciones del auto.

Después de aquella noche, donde definitivamente terminó follando en el asiento trasero del auto mientras Taylor Swift cantaba que estaba encantada de conocerlo, regresó a su dormitorio y se echó a llorar sobre la almohada, sintiéndose tan mal consigo mismo, estúpido por no haber visto la mentira frente a él, por lo que terminó llamando a Chan para que fuera a su dormitorio y pasó horas llorando sobre su hyung hasta que se quedó dormido.

Actualmente estaba mejor, o eso le gustaba creer, sus amigos aún estaban preocupados por él así que lo llevaban a todas partes para no dejarlo solo, pero Hyunjin sentía que era una medida desesperada de parte de ellos porque, de igual cuenta, se iba a deprimir sin importar lo que intentaran.

Habían pasado un par de semanas de la fiesta con Jackson y apenas el día anterior Hyunjin permitió que Chan echara fuera la ropa que Dojun había dejado en su dormitorio, ni siquiera había llamado al chico que estuvo buscándolo por todas partes para “hablar” las cosas, y quizá deba agradecer que Chan fuera tan dedicado y se mantuviera merodeando a su alrededor a toda hora para mantener a Dojun lejos.

También sospechaba que la temporada de partidos era la culpable de que Dojun no fuera tan insistente porque actualmente Hyunjin se encontraba recargado en el auto de Chan, con los brazos cruzados sobre el techo y el mentón apoyado en ellos mientras veía con algo de aburrimiento el camión que entraba al estacionamiento con, aparentemente, todo el equipo de béisbol de la universidad vecina y, en apariencia, también el de fútbol y las porristas por ser los primeros partidos de ambas temporadas.

No eran los únicos que merodeaban el estacionamiento para ver a los recién llegados que se quedarían el fin de semana en la Residencia 3, la que usaban para las visitas de otros equipos cuando los juegos eran locales. Hyunjin no era un fanático de los deportes como Chan y Changbin, y eso significaba que él y Jisung estaban en la misma posición mirando con aburrimiento el espectáculo frente a ellos.

—No sé por qué hacemos esto—se lamentó Jisung en voz baja, siendo coreado por un murmullo de asentimiento de parte de Hyunjin—. Son el enemigo.

—Tampoco es como si ustedes entendieran un carajo de equipos—se burló Changbin, mirando a donde Chan se encontraba recargado junto a Hyunjin—. Pero cierto, ¿por qué hacemos esto?

—Estamos aburridos—solucionó Chan con un encogimiento de hombros—. Y Jisung dijo que quería ver un chico bonito que le hiciera superar su amor imposible.

Tal acusación hizo que Hyunjin ladeara el rostro para ver a su amigo, encontrando la expresión molesta y ruborizada del interpelado, riendo entre dientes cuando infló los mofletes por no poder encontrar una defensa sustentable a las palabras de Chan ya que, en cierta parte, era verdad.

De alguna extraña manera, entre el drama de la infidelidad y las horas que Hyunjin ha pasado llorando, Jisung había llegado a la conclusión de que Minho estaba muy por encima de su liga y debía superarlo y eso, de alguna manera, hizo que Changbin y Chan intentarán convencerlo de lo contrario, y Hyunjin habría participado activamente en ello si no se sintiera tan mal consigo mismo.

—No está mal ver chicos lindos que son deportivos y seguro usan mi peso como inicial para calentar en el gimnasio—se defendió Jisung, volviendo a su posición para contemplar a los chicos que bajaban de aquel autobús.

—Eso es una especie de motivación.

Hyunjin se soltó riendo mientras miraba de nueva cuenta a los deportistas, sus ojos curiosos vagando entre los diferentes rostros, esperando encontrar algo que le distrajera lo suficiente para olvidar que los deportistas eran unos idiotas infieles de mierda que merecían que sus autos fueran destruídos.

Y sí, Hyunjin tenía la maldita placa pegada en su pared como trofeo de guerra.

Comenzó a ignorar la conversación de sus amigos ya que no era un tema de su interés, algo sobre la próxima fiesta que haría la fraternidad para después de los partidos, fiesta a la que ninguno estaba demasiado entusiasmado de ir debido a los recientes sucesos.

Fué de forma fugaz, haciendo que sus ojos regresaran al sitio correcto sólo para incorporarse de su posición con el corazón en la garganta, a punto de ser escupido mientras sus ojos se mantenían en esa mata de cabello naranja deslavado y esponjoso que era peinado hacia atrás antes de que una gorra azul lo ocultara.

—Oh, Seungmin ya bajó—escuchó a Changbin, haciendo que Hyunjin lo mirara con alarma.

— ¿Lo conoces?

—Sí, es el capitán del equipo de béisbol de la universidad vecina. Es uno de los mejores lanzadores, desde que está a cargo del equipo han ganado 3 años seguidos.

Como si supiera que hablaban de él, Seungmin alzó la cabeza para mirar alrededor pero presa del pánico Hyunjin se agachó a tiempo, apenas permitiendo que un mechón de cabello rubio quedará volando a su espalda antes de que el espacio entre Chan y Jisung quedará vacío.

Cuando volvió al dormitorio después de pasar el rato con Seungmin y tuvo su breve colapso de llanto con Chan, se le hizo fácil compartir los detalles de su noche, incluso los que eran inapropiados, sólo para volver a llorar a gritos por lo mal que se sentía de haber hecho esas cosas después de enterarse que su novio le había sido infiel, como si Hyunjin no fuera muy diferente de él.

Aún no sabía cómo reaccionar ante la existencia de su aventura de una noche el día de su ruptura, en especial cuando se comportó como un loco dramático haciendo mierda aquel auto, así que decidió que Seungmin había sido cosa de una sola vez y nunca más volvería a verlo como para que ahora se apareciera en el campus donde estudiaba con la noticia de que era, ni más ni menos, que el mejor capitán que ha tenido el otro equipo.

— ¿Qué te pasa? —preguntó Jisung, confundido.

—Creo que vi un fantasma—susurró Hyunjin, un poco mortificado, sintiendo que su rostro perdía todo color.

Sus tres amigos volvieron a mirar en la misma dirección que Hyunjin, Chan encontrándose con dos chicos que miraban en su dirección, el de cabello naranja apenas si los miró antes de hablar con su acompañante con lo que parecía una cara de fastidio.

Chan prestó atención al acompañante, sonriendo ladinamente cuando los ojos de éste se mantuvieron en él más tiempo de lo educadamente permitido. Su rostro parecía esculpido en piedra, ojos pequeños y lo que parecía una sonrisa sardónica que prometía problemas. Su cabello era algo rizado de un color ocre deslavado, casi parecía hacer juego con el de su acompañante, y parecían divertirle los reclamos del otro mientras mantenía su atención en Chan.

Eso hizo que éste enarcara una ceja y, en respuesta, recibiera un guiño del extraño haciéndolo reír. Su risa fue acompañada por un pellizco en su pantorrilla que lo hizo saltar en su lugar y mirar bruscamente hacia abajo, encontrando la mirada fulminante de Hyunjin.

— ¡No estés coqueteando con mi fantasma!

—Ni siquiera sé de qué hablas—se defendió Chan, sonriendo—. ¿El chico con aspecto de zorro es tu fantasma?

—No, es el que tiene aspecto de cachorro.

—Entonces puedo coquetear con él.

Sin embargo, su declaración hizo que, de nuevo, sus amigos volvieran a mirar con intensidad hacia donde se encontraban los recién llegados, vagando entre sus rostros hasta que encontraron al chico con aspecto de cachorro y cabello naranja escondido bajo una gorra azul. 

Hyunjin se colocó sobre sus rodillas y espió a través de las ventanas del auto, esperando ser discreto a diferencia del resto de sus acompañantes. Seungmin usaba una playera gris que quedaba ajustada sobre sus hombros y suelta a lo largo de su vientre, dando la apariencia de una figura estilizada y que se ejercitaba continuamente, aunque Hyunjin podría jurar que era más bien delgado.

Mirando a Seungmin, sintió que de pronto sus oídos eran llenados por canciones de Taylor Swift mientras sus labios saboreaban lo que parecía un licor afrutado y mentas, demasiadas mentas, mientras manos firmes lo tomaban de los muslos y sentía su cabeza rozar el techo de una camioneta cada vez que subía y bajaba por su polla.

Vio su aliento empañar el cristal, haciendo que la imagen de Seungmin se volviera borrosa, como aparte de un sueño, esos que Hyunjin seguía manteniendo para él y volvían cada noche que sus ojos veían aquella matrícula colgada en la pared de su habitación, para asegurarse de que había sido real en algún momento.

—Tienes un gusto extraño en chicos—susurró Jisung, mirando con la cabeza ladeada a Seungmin—. No tienes uno en específico, sino que vas de un extremo a otro en un parpadeo.

—Habló el chico que es fan de los muslos—se defendió Hyunjin, ganándose un puntapié de Jisung en la pierna—. ¡Oye!

— ¡Deja de burlarte de mí y mi aparente obsesión con Minho! —se lamentó Jisung en voz alta, Chan y Hyunjin mirándolo con alarma—. Estoy intentando superar al hombre, no ayudan con sus chistes. Y sí, quiero que me aplaste el craneo con sus muslos, decirle que mi cara le servirá de asiento cuando quiera, pero lo vi besándose con un tipo en la fiesta de Jackson, un tipo que claramente es muy diferente a mí, así que dejen de recordarme lo tonto que soy por pensar que tendría una oportunidad.

— ¿Sungie?

Los colores de Jisung desaparecieron mientras se giraba, notando que ahí junto a Changbin estaban Minho y Felix, éste segundo el chico con el que Changbin está intentando salir, pero todo lo que tenía sentido era el rostro ruborizado del arquitecto al mirar a Jisung.

Hyunjin sintió pesar por él, en especial cuando se dio media vuelta y, sin decir nada, su amigo corrió por todo el estacionamiento a una velocidad sorprendente para alguien que ni siquiera puede patear un balón sin irse de bruces.

Changbin pareció hacerse cargo de la situación, deteniendo a Minho antes de que corriera detrás de Jisung, por lo que Hyunjin regresó su atención hacia donde Seungmin estaba de pie, atragantándose cuando vio que miraba en dirección a su grupo de amigos, teniendo que agacharse de nueva cuenta mientras que Chan, recargado de pie a su lado, parecía demasiado entretenido coqueteando con aquel chico de aspecto de zorro.

—No vamos a ir al partido del sábado, ¿verdad? —preguntó Hyunjin, preocupado de recibir la respuesta no deseada.

—Lo averiguaré en unas horas—advirtió Chan con diversión.

Hyunjin maldijo en voz baja, preguntándose cuáles eran las probabilidades de que aquel desconocido no hablara con Chan en unas horas para invitarlo al partido de béisbol.

— ¡Se llama Jeongin!

Al parecer nulas.

Hyunjin, que se encontraba recostado en su cama con los pies sobre la pared y la cabeza colgando en el borde, lo ignoró por completo, más concentrado en la música que emanaba desde su pequeña bocina en el escritorio mientras su celular se mantenía en su pecho.

Chan no pareció tener problemas por ser ignorado durante un momento, apresurándose a imitar la posición de Hyunjin a su lado, ambos mirando con detenimiento el extremo opuesto de la pequeña habitación donde se encontraba el escritorio repleto de colores, hojas de dibujo y otro sinfín de cosas.

— ¿Has pensado que Big Time Rush son muy infravalorados? —preguntó en lugar de abordar el tema por el que su amigo se encontraba ahí—. Considero que su música es mejor que la de One Direction , además que ellos eran un grupo bastante completo.

— ¿Estás hablando de boyband en pleno 2024?

—Oye, no es como si los grupos de kpop fueran diferentes a stanear a Backstreet Boys o Spice Girls.

Chan ladeó la cabeza para mirarlo con una ceja enarcada pero Hyunjin mantuvo su atención en la silla de su escritorio, moviendo los dedos de sus pies al ritmo de la canción que sonaba, canturreando para sí en lugar de preguntarle a Chan sobre el chico que claramente había atraído su atención y la única razón por la que su amigo se presentaría en su dormitorio para conversar.

Hyunjin manejaba las rupturas de forma distinta cada vez que sucedían. Cuando terminó con Jackson se la pasó llorando y viendo películas románticas; cuando terminó con el que siguió después se hizo un cambio drástico de imagen y era la razón por la que Changbin terminó por esconderle las tijeras cada vez que estaba triste.

Dojun dolía porque no fue por algo que Hyunjin hiciera “mal” como las veces anteriores, sino porque lo había engañado. Dijo que no estaba listo y entendió, que quería mantener lo que tenían en privado y Hyunjin fue lo suficiente estúpido para tragárselo. Sin embargo, lo que más pesaba es que no podía reclamar nada más porque Dojun era bueno con él, lo acompañaba en sus crisis, era todo lo que quería.

Y aún así se encontraba recostado en la cama de su habitación preguntándose cómo sería que alguien sintiera por ti lo que las canciones de amor dicen. Y no se refiere a las baladas románticas como las de Taylor , sino a canciones como las de Big Time Rush , donde sus ritmos son pegadizos y alegres, donde sonríes y bailas apenas escuchas la canción y decides que la música suena mejor cuando estás con ese alguien.

Así que aquella ruptura la estaba manejando así, disociando su crisis emocional con música alegre para llenar el vacío en su interior y ahogar esa voz en su cabeza que lo hacía sentir insuficiente sólo porque su novio decidió ser un idiota.

Pero, claro, Chan era enemigo de enmascarar el dolor.

—Así que ahora quieres volver al 2012 cuando te peleabas en internet con desconocidos por defender una banda pop.

—No es que lo haya dejado de hacer—se defendió Hyunjin, suspirando—. Ya dime por qué estás aquí, ¿cómo dijiste que se llamaba? ¿Jeongin?

Hyunjin ladeó la cabeza a tiempo para ver el rostro sonriente de su amigo, los hoyuelos en su mejilla apareciendo mientras la punta de sus orejas se teñía de rosado.

—Me lo presentó Felix—aclaró Chan entre risas—. Al parecer se han encontrado en diferentes partidos fuera de casa, ya ves que Felix es porrista.

—Pero Felix es de la porra de fútbol—recordó Hyunjin, confundido.

—Sí, pero cuando juegan fuera de casa se queda a ver los partidos de béisbol y va a las fiestas—informó Chan, suspirando—. Bueno, su nombre es Yang Jeongin, viene con el equipo de béisbol y es divertido. Es un poco más alto que yo, pero se ponía tan nervioso que sólo me hacía verlo tan…—se cubrió el rostro con ambas manos y gritó— es claro que vamos a ir al partido del sábado, ¡necesito verlo!

—Jisung y Changbin pueden ir contigo—se lamentó Hyunjin, volviendo a mirar al techo.

—Changbin ya está arrastrando a Jisung al partido de fútbol del domingo con la excusa de ver a Felix, y tú y Jisung son igual de homosexuales, sólo soportan un deporte cada determinado tiempo—Hyunjin jadeó, ligeramente ofendido por sus palabras.

— ¡Eso es tan malditamente cierto! —sentenció, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño en dirección a su silla—. Puedo cambiar de lugar con Jisung.

—No sabes un carajo de fútbol.

—Tampoco sé de béisbol—tuvo la amabilidad de recordar.

—Te has follado a dos jugadores, creo que es suficiente.

Hyunjin se atragantó con su saliva, teniendo que incorporarse de su posición de cabeza hasta quedar de rodillas sobre su colchón mientras tosía de forma violenta, tan sólo recibiendo la risa de Chan en lugar de su ayuda.

Esperaba que el maldito también se ahogara para ver si seguía pareciendo divertido.

Entre carraspeos para recuperarse de la muerte prematura que estuvo a punto de sufrir, Hyunjin alcanzó una de sus almohadas y le dio a Chan de lleno en la cara para callarlo, sólo que eso hizo que su amigo se riera más fuerte y, a pesar de su molestia, Hyunjin se encontrara sonriendo en respuesta a tan alegre sonido.

Era la única razón por la que, incluso cuando sentía que odiaba a todo el mundo, Chan era el único en mantenerse a su lado sin sufrir las consecuencias, ya que el hombre sonreía y era como si aliviará todos los males que aplastaran su corazón, haciendo que sus inseguridades desaparecieran porque no podía ser tan malo si alguien como Bang Chan lo quería tanto.

Sentía un poco de culpa porque Chan hacía tanto por él aunque no le gustara hablar de eso, podría jurar que era por él que Dojun no le ha enviado la factura del auto, y Hyunjin no podía hacer el esfuerzo de acompañarlo a un maldito partido de béisbol sólo porque estaría su ex y su rollo casual.

Que ver a Seungmin no sería el fin del mundo porque no es como si hubieran sido íntimos amigos que arruinaron las cosas por una noche de sexo, siendo honestos ni siqueira sabía que era capitán de béisbol hasta esa tarde por lo que no era el problema más grande.

Pero seguía siendo un problema, más si Dojun lo reconocía como el chico que ayudó a Hyunjin a destrozar su auto.

—Iré si nos sentamos hasta atrás—decidió una vez que dejó de ahogarse y Chan dejó de reírse—. Y me comprarás dos hot dogs , unos nachos y una cerveza—el mayor hizo una mueca.

— ¿Todo eso? ¿Mínimo me darás algo?

—No, es mi precio si quieres que te acompañe a ver a mi idiota ex novio jugar.

—Técnicamente no lo veremos a él sino a Jeongin, quien podría ser mi futuro esposo—señaló Chan, suspirando—. ¿Te imaginas?

—Hombre, quita el pie del acelerador, lo acabas de conocer.

Chan se rió, retorciéndose en la cama hasta lograr sentarse con la espalda apoyada en la pared, mirando a Hyunjin con tal intensidad que hizo al rubio cohibirse, comenzando a juguetear con sus calcetines ahora que había cruzado las piernas, siguiendo los patrones de patitos en ellos, intentando averiguar cuántos había para no tener que enfrentar a Chan.

—Sé honesto conmigo—habló Chan sin más, haciendo que Hyunjin suspirara—. ¿Cómo estás?

—Bueno, mi novio de meses me estaba engañando por quién sabe cuánto tiempo—susurró, sintiendo que hablaba de una experiencia ajena ya que la música aliviaba y distraía de su dolor—. Y no es que me haga preguntarme por qué, sé que fue por idiota, pero ¿cómo? Ustedes lo vieron, era perfecto. No haberlo previsto hace que me sienta estúpido.

—Es válido—asintió Chan, pensativo—. Y creo que fue una buena venganza la tuya destrozarle el auto con un bate.

—Y con Taylor Swift de fondo—recordó, ganándose la mirada confundida de su hyung—. S-Seungmin, ¿el chico con el que tuve algo esa noche? Parece ser un gran fanático de la mujer y puso Blank Space mientras yo golpeaba el auto.

—Bueno, ya sabíamos que por interesarse en ti tiene buenos gustos, pero supongo que ahora lo confirma.

—No lo sé, ¿y si le gusta One Direction? No creo poder soportarlo.

Chan tomó la almohada que Hyunjin le había arrojado y le dio de lleno en la cabeza, despeinando su cabello pero haciéndolo reír.

El partido del sábado tenía lugar en la cancha sur, lo que significaba que Chan lo recogió en su auto media hora antes para poder comprarle todos los bocadillos que acordaron y poder encontrar lugares buenos aunque estuvieran hasta atrás.

Hyunjin se había puesto tan sólo una sudadera negra y una gorra calada hasta las cejas mientras mantenía su cabello sujeto en una coleta baja, una muda protesta de haber sido arrastrado a aquel lugar a pesar de que había accedido a ir de buena gana. 

Miraba con ojos entrecerrados al campo donde practicaban algunos jugadores, sus ojos demorándose en la silueta de Dojun, fantaseando con la idea de que sus ojos se convirtieran en armas que lanzan proyectiles de largo alcance para perseguirlo por todo el campus hasta atravesarlo. 

Tal vez sí era un poco preocupante los pensamientos violentos que aquel tipo le provocaba, pero no podía evitarlo.

—Aquí tienes—Chan apareció haciendo malabares con una charola repleta de comida chatarra—. Dos hot dogs , unos nachos y una cerveza que seguramente no terminarás después de decir que es un asco, pero que igual me hiciste comprar para darte gusto.

—Eres mi hyung favorito—celebró Hyunjin, colocando la charola en su regazo mientras Chan se dejaba caer a su lado—. ¿Jeongin te dijo en qué posición juega o algo así?

—No, en realidad no, olvidé preguntar.

Hyunjin bufó, divertido, mirando de nuevo a la cancha, sintiendo que su corazón se saltaba un latido al notar esa mata de cabello naranja deslavado haciendo algunos calentamientos en el lado contrario de la cancha junto con el resto del equipo.

Su uniforme era negro con rayas rojas, su nombre se encontraba en letras blancas sobre su espalda arriba del enorme número 22 en rojo. Sus pantalones eran ajustados, permitiendo que Hyunjin admirara del todo lo pequeña que era su cintura, casi rivalizando con la de Jisung, mientras que el bate se encontraba en su nuca y sus brazos estaban apoyados en él.

Parecía reír de lo que fuera que dijeran sus compañeros, girando el torso en medios círculos en un constante calentamiento, desde aquella distancia le era difícil apreciar el brillo en sus ojos castaños pero su sonrisa era tan grande que Hyunjin suspiró.

—Creo que estás babeando un poco sobre los nachos—se burló Chan, dándole un ligero golpe en la mandíbula para cerrarle la boca.

—Jódete—masculló Hyunjin, pasando de forma disimulada los dedos por su labio para deshacer evidencia de posible saliva antes de seguir comiendo—. Sólo admiraba el paisaje.

—Traseros metidos en pantalones ajustados, tu paisaje favorito.

—Cómo si no fuera el tuyo también—lo miró con el ceño fruncido y Chan sólo se rió—. Además, me preguntaba si Dojun reconocería a Seungmin la otra noche.

Su pregunta era bastante válida, o al menos lo suficiente para excusar la estrecha vigilancia que mantenía en aquel chico, sin embargo Chan no podría tener una respuesta satisfactoria de ello porque no había estado ahí esa noche. Hyunjin creía que Dojun ni siquiera lo notaría porque había estado más preocupado por el auto que por el hecho de haber engañado a su novio o algo así.

Suspiró, comenzando a llenarse la boca de frituras de maíz bañadas de queso, recordando el maizal junto al que Seungmin se estacionó, las ventanas empañadas y los besos acalorados que recibió mientras descubría lo espaciosa que podría ser la Jeep de necesitar. 

Se sintió acalorado al recordar a Seungmin bajo él en el pequeño espacio, sintiendo los ojos nublados de recuerdos, todos ellos pasando en un remolino de imágenes por segundo mientras intentaba mantener enfocado a aquel chico en el campo. Recordaba las palabras que susurró contra su garganta, cómo le fue bastante fácil llegar a su próstata con los dedos y sus uñas se clavaron en sus muslos mientras Hyunjin lo montaba.

Parpadeó y fue cuando vio a Seugmin mirando en su dirección, eso parecía ya que era una distancia abismal la que les separaba y era difícil de saber si realmente lo miraba a él o a la persona que se encontraba asientos más abajo que Hyunjin.

No obstante, a pesar de la distancia pudo apreciar la sonrisa ladina del chico, notando que soltaba su bate de un extremo y, con la otra mano, comenzaba a hacerlo girar en el aire sin apartar los ojos de donde se encontraba Hyunjin, como si intentara hacerle entender que ya lo había visto y que definitivamente lo recordaba.

Los altavoces sonaron, alentaban a los espectadores a acomodarse porque el partido iba a comenzar así que Hyunjin apartó bruscamente la mirada de Seungmin y se inclinó hacia Chan, sabiendo que su amigo le haría de narrador para explicar todas las jugadas, solía hacer eso cuando Dojun jugaba.

Le gustaría decir que entendía algo de lo que veía, pero la verdad es que no lo hacía, la pelota era tan pequeña que Hyunjin sólo los veía correr por todo el campo y lanzarse algo que difícilmente veía con claridad desde su lugar. Envidiaba un poco a Jisung, era más atractivo ver hombres musculosos golpearse los unos a los otros qué ver chicos lindos corriendo por la tierra.

Después de sabe cuántas carreras, Hyunjin había terminado de comer lo que Chan le había conseguido, desparramándose en el asiento mientras miraba con aburrimiento hacia el campo, sus ojos manteniéndose más centrados en Seungmin que en ningún otro jugador, haciendo ruidos de afirmación cada vez que Chan decía algo y a veces bostezando.

Mientras Seungmin volvía a estar en el montículo, la posición que Chan ya había llamado pitcher , Hyunjin se incorporó al ver a Dojun caminar hacia la zona de bateo. Sostuvo la respiración al ver a Seungmin prepararse antes de lanzar la bola, siendo fallada por Dojun mientras anunciaban el primer strike .

—Hasta acá siento tus nervios—susurró Chan por lo bajo.

—No estoy nervioso, ¿de qué hablas?

Hubo un segundo strike y, para su terror, vio a Dojun alejarse de la zona de bateo mientras caminaba hacia donde Seungmin estaba, señalando con el bate y gritando algo que nadie entendía. El árbitro intervino, ordenando a Dojun que volviera a su lugar, y Hyunjin sintió que la tierra se abría y el diablo salía para sonreír usando el rostro de Seungmin.

Eso pareció cabrear más a Dojun, que para sorpresa de nadie falló el tercer tiro y fue mandado a la banca, pero sin duda le gritó algo más a Seungmin que éste no respondió, sólo se quedó de pie sin intervenir, manteniendo esa sonrisa ladeada. Pero mientras Dojun se alejaba Seungmin dijo algo que lo hizo darse la vuelta y arrojarse a él antes de ser detenido por su propio capitán.

—Si nos hubiéramos sentado más cerca, escucharíamos perfectamente—se lamentó Chan, estirando el cuello para ver mejor cuando las personas comenzaron a incorporarse para escuchar el chisme en el campo.

—O me habrían lanzado una pelota a la cara—se excusó Hyunjin, su rodilla rebotando por la curiosidad que sentía—. ¿Qué crees que le está diciendo?

—Seguramente lo bonito que te veías en-

Hyunjin, sin pensarlo, alzó una mano y la estampó contra la boca de Chan, haciendo que éste echara la cabeza hacia atrás y comenzara a lamentarse sobre cómo le había reventado el labio mientras Hyunjin entraba en pánico al ver a su hyung sangrar.

Mientras tenían su breve colapso la música sonó, unos acordes familiares que hicieron a Hyunjin ignorar por completo a Chan y mirar con alarma hacia el campo, notando que una de las mascotas de uno de los equipos comenzaba a hacer su pequeño espectáculo. 

Era una linda botarga de un zorro, su cabeza era casi triangular y tenía dos líneas como ojos y una sonrisa. Era linda y, por alguna extraña razón, Hyunjin podía adivinar que el nuevo chico de Chan, Jeongin, se encontraba en el interior de aquella botarga.

Sólo entonces notó el bate en su mano y el carro de juguete en la otra, lo suficientemente grande como para ser usado por un niño de dos años. Lo dejó en el pasto y siguió haciendo bailes graciosos, como si estuviera actuando el video músical de Blank Space , hasta parecía que su uniforme era conformado por una camisa y una pequeña falda, dando la espalda al público y agitando el trasero antes de intentar hacer un corazón sobre su enorme cabeza.

—Debes estar bromeando—masculló por lo bajo, cubriéndose el rostro mientras Chan, a su lado, se reía—. Es un puto chiste.

—Es el mejor partido, tengo que grabar para Binnie y Sungie.

Vio con terror que sacaba su teléfono y presionaba grabar en el momento justo en el que Taylor cantaba que los chicos sólo quieren el amor si es una tortura y la botarga alzaba el bate sobre su hombro y comenzaba a golpear sin descanso el auto de juguete haciendo reír a todos pues el auto tenía los colores del equipo local.

Hyunjin se cubrió el rostro con ambas manos, negado a ver aquello mientras Chan grababa con una enorme sonrisa a la botarga patear el carro, perseguirlo cuando se iba demasiado lejos antes de regresarlo a su lugar. Incluso señalaba a la mascota del equipo local, una horrible botarga de un panda, y volvía a golpear el auto con el bate.

Espiando a través de las aberturas de sus dedos, Hyunjin localizó a Seungmin, viéndolo sonreír abiertamente mientras el resto de su equipo descansaba y se reía, mirando la botarga terminar la canción, pateando el auto hasta que llegó cerca de donde Dojun se encontraba y, para diversión de todos, se inclinó y le arrojó un beso antes de hacer un corazón con sus manos, agitando los brazos con alegría mientras salía del campo y todo el mundo le aplaudía, incluso Chan gritaba a su lado.

—Parece una excelente representación de lo que hiciste en la fiesta de Jackson—sentenció Chan, volviendo a sentarse y mirando el video en su celular—. Muy gráfico.

—Dojun no ha de pensar igual—se lamentó Hyunjin, mortificado.

—Bueno, creo que se lo merece después de engañarte—Chan guardó su teléfono y miró a Hyunjin con una pequeña sonrisa—. Además, creo que Seungmin lo hizo con toda la intención de burlarse de él.

Hyunjin regresó su atención al campo, encontrando a Seungmin de pie junto a la botarga, palmeando su enorme cabeza como elogiando lo que había hecho y, a pesar de eso, fue tan lindo que Hyunjin se encontró sonriendo en respuesta.

Changbin y Jisung casi se orinaron de la risa cuando Chan les mostró el video, lo cual Hyunjin consideró algo insultante de su parte pero los dejó estar, en especial porque era divertido de ver si tenía que admitirlo.

Ahora, asistir a la fiesta del domingo no estaba en sus planes, definitivamente no porque sólo estarían deportistas ebrios, ya sea porque los de fútbol ganaron, para sorpresa de nadie, o porque los de béisbol perdieron contra los visitantes, según lo que le dijo Chan al finalizar el partido.

Hyunjin tenía planeado quedarse en su habitación con su pijama, una mascarilla, chocolate caliente y un buen ramen mientras reproducía Heartstopper por lo que parecía quinta vez desde que salió la tercera temporada, llorando al ver homosexuales felices y sanos en la pantalla con un romance adolescente que se le negó pero que ahora eran un curita para su corazón.

Y, como es claro, esos planes salieron por la ventana cuando apareció Chan segundos antes de que Hyunjin comenzará a reproducir el primer capítulo, lloriqueando sobre ser su segundo en la fiesta ya que Jisung, en apariencia, había quedado con Minho en la fiesta para hablar y Changbin no se separaba de Felix después de un partido para que nadie ligara al lindo porrista de bonito cabello rubio.

Hyunjin se negó en un principio, porque es claro que no iba a ir a un lugar donde Dojun sí que era bienvenido ni donde, para colmo, podría encontrarse con Seungmin (aunque esto último no lo asustaba tanto como lo primero) pero era un detalle a tener en cuenta.

Pero Chan prometió, juró y aseguró que si iba con él le compraría el almuerzo por un mes y Hyunjin puede estar un poco trastornado, pero jamás rechazaría comida gratis por lo que logró ponerse su mejor ropa, despidiéndose de sus pantalones de chándal y vistiendo unos de cuero mientras una camisa negra de manga larga ajustada tomaba el lugar de su suave sudadera.

Chan se dio por satisfecho cuando Hyunjin salió del baño con el cabello rubio un poco rizado y el maquillaje suave, decidiendo que había sido demasiado delineador corrido la última vez como para desperdiciarlo de nuevo, en especial con lo caro que estaba, por lo que su mejor amigo lo tomó de la mano y lo sacó de su dormitorio en dirección a la fraternidad.

Ahora, la fraternidad se encontraba al Este de la universidad, alejada de los edificios de residencia para que sus fiestas no molestaran a los estudiantes que sí se dedicaban a estudiar y no a parrandear, lo que hacía que Chan condujera por unos quince minutos antes de estacionarse lo más cerca que se podía del camino de entrada.

La fraternidad era una casa de aspecto victoriano que, en otro idioma, Jisung diría que parecía sacada de una película de terror; la fachada era blanca y los techos azules a dos aguas, muchas ventanas y muchas decoraciones que nadie podía apreciar. La mayor parte del tiempo era un lugar agradable de visitar cuando ibas de pasada, pero a fin de cuentas era un lugar donde sólo vivían hombres por lo que pedir higiene era demasiado para ellos.

—Te odio tanto en este momento—se lamentó Hyunjin mientras seguía a Chan por el camino de tierra con los brazos cruzados e intentaba no pisar la basura que había—. Podría estar viendo mi serie con una buena cena.

—Has visto Heartstopper demasiadas veces como para saberte de memoria los diálogos—acusó Chan con el ceño fruncido.

—Tú repites los diálogos de Lilo y Stitch y nadie te dice nada.

Chan se rió sonando algo agudo para el gusto de Hyunjin, haciendo que mirara a su amigo con curiosidad. 

Usaba una camisa tank en color negro y su cabello caía lacio sobre su rostro, lo cuál era extraño porque Chan hace tiempo que no se alacia los rizos, también podía oler su perfume, demasiado pero un aroma agradable, y usaba esos pantalones que hacían que su trasero se viera, a palabras de Changbin, como un pastel.

—Hoy vienes con todo—se mofó, palmeando su espalda y ganándose otra risa nerviosa—. No puedo creer que te gustara tanto si ni siquiera lo conoces.

—Bueno, es el punto de todo esto—informó Chan, comenzando a alzar la voz conforme se acercaban más a la casa—. ¡Tal vez pueda conseguir un novio lindo después de esta noche!

Hyunjin se estremeció y se ganó un codazo que lo hizo reír, ambos comenzando a adentrarse al jardín de entrada.

El rubio contempló con la nariz arrugada la cantidad de personas que reinaban en el jardín y las que parecían llenar la casa entera, la música vibraba incluso en el suelo de lo fuerte que sonaba, acompañada del murmullo de miles de conversaciones que intentaban hacerse oír. 

Entre las personas que merodeaban el jardín pudo reconocer a Jisung conversando con Minho a un costado de la casa, el arquitecto estaba tomando de la mano a su amigo y parecía sonreírle de forma tan dulce que Hyunjin tuvo una ligera arcada.

Tal vez las chicas se equivocaban al decir que todos los hombres eran iguales, quizá sólo tenían tiro para los idiotas, como Hyunjin, tenía un asombroso tino para elegir novios idiotas y sí, incluía a Jackson en ese grupo.

Cuando ingresó a la casa se sintió abrumado, arrugando la nariz ante los olores agrios de la cerveza y el sudor combinado con el aroma a tabaco que ondulaba sobre sus cabezas, sintiéndose que la música hacía vibrar sus costillas y martilleaba en su cráneo, tan fuerte que era difícil apreciar las diferentes letras de las canciones mezcladas con la música.

Se pegó al costado de Chan para poder abrirse paso entre las personas, agradeciendo de prescindir de la chaqueta porque apenas llevaba dos minutos en el interior y ya sentía el sudor deslizarse por su espina dorsal, teniendo que arremangar las mangas de su camisa y buscar la liga del cabello para sujetarlo en una coleta rápida algo desordenada.

— ¡Tengo que buscar a Felix! —grito Chan cerca del oído de Hyunjin para hacerse oír.

— ¡No es tan difícil! —Hyunjin señaló hacia la cocina.

Arriba de la barra de desayunos se encontraban dos chicos y una chica, uno de los chicos tenía un rubio dorado bastante bonito y el cabello bastante largo para tener que peinarlo con trenzas en los costados, el otro tenía cabello cobrizo y estaba húmedo y desordenado en un aspecto de recién follado. La chica era pelirroja deslavada, casi tirando al naranja, y se encontraba entre ambos usando un uniforme de porrista en colores negros y rojos a diferencia de la camisa que usaba el rubio, que era roja y blanco. 

La chica traía un pompón y estaba bailando con ellos mientras el resto de las personas los animaban, y algo en el baile de los tres le confirmaba a Hyunjin que no había nada heterosexual de parte de los chicos, quizá porque uno de ellos era Felix y se veía tan suave como cualquier otra chica hasta que movía las caderas. 

El cobrizo se pasó una mano por el cabello mientras mantenía la otra en torno a la cadera de la chica, echando la cabeza hacia atrás y riendo la pelirroja alzaba las manos y balanceaba las caderas, movimientos que fueron recibidos por el entusiasmo de todos a su alrededor.

Hyunjin miró a su alrededor, palmeando a Chan en el pecho cuando distinguió a Changbin de pie cerca de donde se encontraba Felix, haciendo tanta bulla como el resto pero planteándose firme para mantener las manos de curiosos lejos de los bailarines improvisados.

Chan asintió, sus ojos demorándose un poco más en Jeongin arriba de la barra mientras se encaminaba a donde estaba Changbin, Hyunjin se encontró caminando y bailando detrás del pelinegro, su mano sujeta a la camisa de éste mientras que la otra se alzaba y era agitada al ritmo de la música.

— ¡¿Cómo es que ya está tan borracho?! —fue lo primero que preguntó Hyunjin cuando llegaron a donde se encontraba Changbin, teniendo una perfecta vista de Felix bailando.

— ¡Lo está haciendo sobrio! —informó Changbin con una enorme sonrisa, haciendo que Chan y Hyunjin se rieran—. ¡¿Vieron a Jisung?! ¡Felix quería que bailara con él!

— ¡Lo vimos a punto de besar a Minho en el jardín! —informó Chan, Changbin celebrando y Hyunjin riendo—. ¡Esperemos que al fin deje de andar suspirando por el hombre!

La canción que bailaban pareció llegar a su fin por lo que Changbin se apresuró a llegar a Felix para ayudarlo a bajar y Chan fue corriendo a buscar a Jeongin, haciendo que Hyunjin rodara los ojos con fastidio, ¿por qué accedió a ir? Sólo sería el mal tercio de sus amigos.

Cuando vio quién ayudó a bajar a la chica fue suficiente respuesta.

Sintió que su garganta se secaba al ver a Seungmin en la fiesta, con el rostro ruborizado y una enorme sonrisa mientras la porrista se reía con él y el resto de sus amigos los rodeaban. Vestía casi lo mismo que Hyunjin sólo que su camisa era de cuello redondo en lugar de alto, además que su cabello estaba peinado hacia atrás y su maquillaje era más oscuro.

Usaba una chaqueta que seguramente pertenecía a su equipo de béisbol, colores similares a los que usaba la porrista así que hizo a Hyunjin adivinar que ella era de la porra del equipo de fútbol, ¿es que Felix conocía a todo el mundo? ¿O era así de sociable como para bailar con una desconocida arriba de la barra?

Los ojos risueños de Seungmin miraron en su dirección y sólo se volvieron más brillantes, sonriendo de forma ladina mientras Hyunjin sentía que su rostro ardía en llamas, queriendo sonreír en respuesta pero siendo atraído por Chan desde alguna parte.

— ¡Hyunjin! ¡Quiero presentarte a Jeongin!

Hyunjin miró al chico que se colgaba del brazo de Chan y lo miraba de forma nerviosa, sus ojos brillando en reconocimiento cuando el mayor dijo su nombre pero no dijo nada, al menos no en voz alta, pero su sonrisa definitivamente aseguraba problemas mientras le extendía la mano y Hyunjin la estrechaba.

— ¡Él era la botarga del partido! —elogió Chan, su brazo soltándose del agarre de Jeongin para sujetarlo de la cintura—. ¡Es genial!

Hyunjin entrecerró los ojos en dirección al cobrizo, pero éste sólo sonrió abiertamente, mirando a Chan con ojos de corazón que casi lo hicieron vomitar. 

— ¡Fue idea del capitán cuando supo contra qué universidad íbamos! —informó Jeongin, mirando de nuevo hacia Hyunjin—. ¡Espero que haya sido divertido!

Hyunjin apretó los labios y asintió, cuando es claro que no había sido divertido sino mortificante, temiendo más encontrarse con Dojun en el campus y que éste le reclamara algo que Hyunjin no hizo…directamente, en especial cuando Changbin decidió que deberían subir el video a internet y actualmente llevaba más de medio millón de vistas.

Chan pareció perder el interés en conversar con Hyunjin y no podía culparlo, después de todo había ido a la fiesta para poder encontrarse con el chico en sus brazos así que los dejó estar, sonriendo cuando vio a Jeongin palmear los brazos de Chan y acercarse a él hasta que sus frentes se tocaban. 

Al parecer, alguien sabía lo que quería.

Hyunjin volvió a mirar hacia el lugar donde había visto a Seungmin la última vez, haciendo un mohín cuando ya no había nadie en ese lugar, pero se recompuso cuando distinguió que era la vía libre para poder conseguir una bebida por lo que sorteó a las personas a ligeros empujones hasta poder llegar a la cocina.

Una vez que tuvo un vaso con licor en su mano, decidió quedarse cerca del lavadero mientras veía a las personas ir y venir. 

Desde su lugar tenía una perfecta vista de la fiesta, apreciaba a Chan y Jeongin bailando y restregándose con el otro, haciendo apuestas consigo mismo de cuánto le tomaría a su amigo llevar al chico al piso superior y encerrarse en uno de los baños antes de correr a su dormitorio, esperaba que pronto y que se ofreciera a darle un aventón a Hyunjin porque no iba a regresar solo a su habitación.

Pudo ver el momento en el que Jisung y Minho regresaban a la fiesta, ambos con el cabello algo desordenado, y se iban directamente a la pista de baile, quedándose con Chan y Jeongin solo unos segundos antes de seguir su camino.

Fue ahí que encontró a Dojun, sintiendo que su humor, de por sí agrio, terminaba por amargarse del todo, arrugando la nariz cuando notó al hombre que juró perfecto abrazando a otra chica, no la de la última fiesta. Supuso que la última chica lo había botado después de enterarse que era un perro infiel.

Sin embargo, algo en la imagen frente a él le causaba envidia porque la chica, la nueva desafortunada, estaba bailando con él frente a todos mientras que Hyunjin tuvo que conformarse con abrazos discretos y quedarse separados en la fiesta antes de encontrarse después de un rato. Cualquiera mataría por tener el privilegio de bailar con él, si las miradas de deseo que estaba recibiendo significaban algo, como para que Dojun sólo lo mantuviera bajo la alfombra como su sucio secreto.

— ¡Hyunjin, baila conmigo!

El interpelado miró hacia un costado, encontrando a un ruborizado rubio con una enorme sonrisa y labios hinchados, su maquillaje de ojos estaba corrido y al ver a Changbin detrás de él con el rostro igual de sonrojado decidió no preguntar en dónde se habían metido durante un rato, suponiendo que alguien había ocupado el baño primero.

Debería de revalidar sus apuestas, ¿quién sería el siguiente? ¿Jisung o Chan?

— ¡Hay mucha gente! —se lamentó cuando Felix lo tomó del brazo.

Hyunjin en serio esperaba que se hubiera lavado las manos después de lo que sea que le haya hecho a Changbin en el baño.

— ¡Anda, todos necesitan ser bendecidos con tu baile! —insistió Felix, tirando de él hacia la pista de baile.

— ¡Ahora sólo me estás adulando!

Felix sonrió brillante, luciendo impresionante incluso cuando era un desastre, no podía culpar a Changbin por estar tan enamorado del chico.

Notó, no sin cierta sospecha, que Felix los llevaba cerca de donde Dojun se encontraba bailando, atrayendo a Changbin hacia ellos para que dieran la apariencia de un grupo que pronto se dispersó, pero Hyunjin los dejó, después de todo a Felix le parecía un sacrificio quitarle las manos de encima al pelinegro.

Aún así Hyunjin se quedó cerca de ellos para bailar, sabiendo que sería cuestión de tiempo para que alguien se le uniera, pero sus ojos volvían a ser atraídos hacia donde se encontraba Dojun, deseando volver a tener en sus manos un bate y así darle con él en la cara.

Había que admitirlo, estaba bastante sorprendido por la cantidad de pensamientos violentos que su ex le provocaba, nunca se había sentido tan agresivo después de una ruptura cómo se sentía en aquella, y quizá se debía a las circunstancias en las que habían terminado.

Estuvo tentado de volver a su escondite en la cocina, mirando hacia las escaleras cuando vio pasar a Minho y Jisung subiéndolas, ¿es que Chan pensaba hacer un movimiento esta noche? ¿Cómo era posible que Jisung subiera antes que él? En serio tenía que hablar con su amigo sobre la cantidad de juego previo aceptable antes de darse un encerrón en el baño con alguien.

Un brazo rodeando su cintura lo sacó de sus cavilaciones en el acto, sujetando la mano que descansaba en su vientre y mirando sobre su hombro sólo para encontrarse con una divertida sonrisa y ojos brillantes.

—Me preguntaba si podía bailar contigo—habló Seungmin en un quedo susurro con los labios presionados contra su oído.

Hyunjin suspiró, sintiendo que su cuerpo reaccionaba de forma pavloviana a la voz de Seungmin en su oído, casi poniéndose cachondo apenas sintió sus manos en su cuerpo y lo presionaron contra él, las caderas de Seungmin balanceándose al mismo ritmo que las de Hyunjin.

—Aún no he dicho que sí—respondió el rubio, ladeando la cabeza con una sonrisa para presionar los labios contra la mejilla de Seungmin.

— ¿Eso es un no?

Hyunjin se rió, mirando de nueva cuenta a su alrededor, las personas bailando y disfrutando de la música, ¿por qué tenía que ser él quien se quedara al margen? ¿Por qué era él quien se lamentaba cuando fue su novio quien le engañó?

Miró de nueva cuenta a donde Dojun bailaba con la desconocida, manteniendo atención en Hyunjin de vez en cuando, como si quisiera burlarse de él, y eso fue suficiente para que el rubio se diera media vuelta y pasará los brazos alrededor del cuello de Seungmin, sonriendo cuando notó que tenían casi la misma estatura, que los ojos de éste resultaban más brillantes una vez que estaban cara a cara.

Seungmin era mucho más guapo en persona que en la idea difuminada de sus recuerdos, y cuando el cabello no le cubría la frente era mucho más fácil apreciar cada uno de sus gestos, desde la forma en la que enarcaba una ceja hasta cómo su sonrisa ladina parecía hacer juego con el brillo travieso de sus ojos mientras sus manos sujetaban de la cadera a Hyunjin, dirigiendo sus movimientos a un ritmo más acompasado pero dentro del ritmo alegre.

—Te ves bien hoy—elogió Seungmin mientras miraba el rostro de Hyunjin—. Sin delineador corriendo por tus mejillas.

—Y tampoco tengo tendencias homicidas—Hyunjin mintió un poco, tenía un poco de eso pero de momento las ignorará—. Te vi en el partido del sábado, felicidades.

—Me alegra que lo disfrutaras.

— Sin duda, la botarga fue mi favorita—sus palabras hicieron reír a Seungmin—. ¿Qué le dijiste para hacerlo enojar? —se atrevió a preguntar, deslizando sus manos por el pecho de Seungmin mientras ladeaba el rostro y sus narices se rozaban—. Casi te golpea.

—Bueno, nada que pudiera darme una llamada de atención—se defendió, inclinándose para presionar sus labios contra el oído de Hyunjin—. Y en realidad no le dije nada, sólo le pregunté—Hyunjin lo miró, escéptico—. Le pregunté si siendo tan mal bateador esperaba llegar a tercera base con la chica con la que engañó a su novio.

Hyunjin se atragantó, poniendo un poco de distancia entre ambos mientras sufría una mezcla de tos y risa que le raspó la garganta e hizo que varias personas a su alrededor lo miraran, entre ellas Dojun, cuya expresión destilaba la ira absoluta que Hyunjin quería ignorar mientras veía la sonrisa de Seungmin frente a él, como si escucharlo reír fuera todo lo que necesitará para sonreír de esa manera.

—Oye, fuiste tú quien lo gritó—se defendió el pelinaranja, tomando una mano de Hyunjin para que no se alejara demasiado—. Hace que uno piense que si ni siquiera sabe batear, no es sorpresa que no te hiciera llegar al orgasmo.

Hyunjin se ruborizó, esperando que las luces del lugar disfrazaran su bochorno. Miró al chico con él, esperando encontrar algo, cualquier cosa, que le dijera a Hyunjin que era una mentira total, que también lo lastimaría tal y como hizo su ex, el chico que juró era perfecto, ¿cómo confiar cuando alguien así lo había traicionado?

Y tal vez estaba exagerando, quizá Seungmin no era algo permanente, pero cuando lo veía frente a él después de semanas y volvía a sentir el chispazo en su interior que lo hizo arder, Hyunjin sabía que sería algo más, que si seguía sosteniendo su mano entonces las canciones de Taylor Swift se volverían una realidad, podría reconocerla sonar en cualquier reproductor y pensaría en él de la misma manera en la que ya hacía.

Se mordió el labio inferior, dudando porque quería quedarse de su mano, tal vez ser los siguientes en subir al piso superior, o quizá salir al jardín y poder conversar con él por horas sabiendo que Seungmin diría cualquier cosa para hacerlo reír, conocerlo como algo más que una simple aventura de una noche, y algo en la expresión de Seungmin le decía que él sabía lo que quería hacer.

— ¡¿Quieres salir?! —preguntó Seungmin a voz de grito para hacerse oír.

Hyunjin sacudió la cabeza de forma afirmativa, suspirando con alivio cuando Seungmin entrelazó sus dedos y lo comenzó a dirigir hacia la salida, pasando junto a un molesto Dojun.

El rubio ni siquiera lo miró de vuelta, manteniendo su atención en su mano unida a la de Seungmin, intentando no analizar demasiado la forma en la que parecían encajar, como piezas de un todo que hacía revolotear su corazón como un maldito adolescente demasiado feliz de tomar la mano de un chico guapo.

Afuera había menos personas, algunas parejas parecían haber buscado la privacidad que daba el exterior sin intenciones de subir a una habitación por lo que no parecía sorprendente verlos conversar demasiado juntos, algunos sentados en los escalones del porche, otros en el pasto y algunos más recargados en los muros exteriores de la casa.

Hyunjin se estremeció levemente cuando la ligera brisa le dio de lleno, odiado que estuviera lo suficiente sobrio como para congelarse y no se dejara convencer por los cálidos brazos del alcohol. Sin embargo, eso le sirvió de excusa para apretujarse un poco más en el costado de Seungmin, dejando que lo dirigiera por el jardín delantero hasta alejarse lo suficiente de las demás personas, dejándose caer en el pasto y tirando a Hyunjin con él.

Ambos chocaron por el repentino movimiento, riendo y quejándose mientras se encontraban con la espalda sobre el pasto, sintiendo que tenían pocas fuerzas para incorporarse por lo que ambos se quedaron ahí tirados mirando el cielo nocturno que se alzaba sobre sus cabezas.

Las estrellas eran brillantes y tan lejanas, miles de puntos luminosos alzándose sobre ellos con extrañas figuras escondidas entre ellas. 

Una de las pocas cosas que a Hyunjin le gustaba de estudiar en un pueblo tan pequeño era que las estrellas se veían hermosas, los cielos nocturnos no estaban contaminados con la iluminación de una gran ciudad, además que las noches suelen ser pacíficas con el sonido de las cigarras chirriando en tus oídos y el ulular de las aves escondidas entre los árboles.

Claro, eso era lo que escucharía si la música que emanaba de la casa a apenas unos metros de distancia no fuera tan ensordecedora, pero tampoco estaba quejándose, desde esa distancia era mucho más fácil apreciar las letras de las mezclas y se encontró a sí mismo tamborileando los dedos sobre el pasto, notando que Seungmin aún mantenía su otra mano sujeta con fuerza.

Our song is the slamming screen door, sneakin’ out late, tapping on your window— el canturreo de Seungmin lo hizo ladear la cabeza para mirarlo, encontrando al chico con los ojos cerrados y los labios curvados en una pequeña sonrisa—. When we’re on the phone, and you talk real slow ‘cause it’s late and your mama don't know.

La canción que cantaba Seungmin en voz baja parecía emanar de su propia cabeza y que la que sonaba dentro de la casa era totalmente diferente, y aún así le gustó a Hyunjin mucho más que la principal, suspirando débilmente mientras Seungmin seguía sus tarareos con los ojos cerrados sin decir absolutamente nada.

Era extraño, por decir lo menos, porque había logrado sacar a Hyunjin de la fiesta, sabía que iría detrás de él a donde fuera, y cualquier otro ya estaría intentando meterse en sus pantalones, que no es que estuviera glorificando a Seungmin ya que anteriormente hizo esa maniobra, pero aún así fue diferente.

Ahora era diferente, estaba ahí tirado en el pasto tan sólo tomando su mano, sin hacer ningún tipo de movimiento, Hyunjin comenzaba a preguntarse quién era más lento, si él o Chan para poder conseguir al chico.

—Escuché que desde que eres capitán han ganado tres años seguidos—Hyunjin rompió el silencio que les envolvía.

Sus palabras hicieron que Seungmin detuviera sus canturreos y abriera los ojos, su cabeza ladeandose para encontrar la mirada interesada de Hyunjin, teniendo un aspecto un poco adormilado que lo hacían parecer parte de un sueño de borrachera, una ilusión dada por los efectos del alcohol que no consumió.

—Me dan demasiado crédito por ello—admitió Seungmin con un bufido, volviendo su atención al cielo—. Son buenos jugadores, yo sólo los ayudo a demostrarlo. 

— ¿Te digo la verdad? No sé un carajo de béisbol.

Su confesión hizo reír a Seungmin, Hyunjin sonriendo cuando vio su enorme sonrisa aparecer y a sus ojos convertirse en medias lunas. Era muy guapo, ¿cómo es que ha desperdiciado el tiempo con tantos idiotas cuando existía alguien como él?

—Entonces no te veré en más partidos—adivinó Seungmin, calmando sus risas y girando el rostro para contemplar al rubio con él—. Es una pena.

—Bueno, podría ir a ver más partidos, pero no esperes que entienda algo de lo que hacen—aclaró, sintiendo que su corazón se aceleraba ante la idea de más encuentros—. Sólo si prometes que la botarga seguirá haciendo espectáculos así, Jeongin me dijo que fue tu idea.

El rostro de Seungmin enrojeció, apartando la mirada de forma brusca mientras Hyunjin sonreía.

—No diría que fue mi idea tal cual—se excusó de forma pobre—. Digo, yo hice el comentario cuando vi a qué equipo enfrentábamos y Jeongin decidió que era una maravillosa idea.

— ¿Les dijiste?

—No todas las noches tengo la oportunidad de prestar mi bate de béisbol para que un chico lindo haga mierda una camioneta—se defendió y eso sólo hizo que Hyunjin riera—. Por ejemplo, hoy no es una de esas.

—No tienes tanta suerte—Hyunjin le dio un ligero empujón con el codo de la mano que aún sujetaba haciéndolo quejarse—. Si me llega a mandar la factura del auto tendrás que pagar la mitad.

—Me parece justo, pero sería una desfachatez de su parte pedirte que lo pagues cuando fue él quien te engañó—frunció el ceño, mirándolo—. La chica con la que bailaba no es la misma de la última vez.

— ¿La recuerdas?

—Borrosamente, te recuerdo más a ti blandiendo el bate como una espada—usó su mano libre para imitar sus movimientos en el aire—. Maldiciendo a ese tipo y diciendo que tiene una polla pequeña.

—Bueno, sí tenía una polla más pequeña—admitió Hyunjin, riendo entre dientes.

— ¿Y no la sabía usar?

—Mentí en ese momento, estaba enojado. No era tan bueno, pero al menos intentaba compensarlo con la boca—se encogió de hombros antes de fruncir el ceño—. Por Dios, ¿Por qué hablo de mi ex contigo? ¿No es extraño?

— ¿Por qué sería extraño? Digo, es normal…creo, hasta cierto punto hablar de tu ex reciente es bastante común. Podemos seguir hablando y echar mierda sobre él.

—Es que…follamos…ya sabes, tú y yo. ¿No es extraño que hable de la polla de mi ex después de haber montado la tuya?

—Depende, ¿la mía es mejor o peor?

Hyunjin jadeó, escandalizado, soltando su mano de la de Seungmin y girándose sobre su costado para empujarlo lejos mientras éste se reía abiertamente, su cabello comenzando a ser decorado por pequeñas briznas de césped y algunas ramitas secas de los árboles cercanos.

Avergonzado por semejante cuestionamiento, Hyunjin comenzó a picotear el costado de Seungmin, sonriendo cuando lo escuchó reírse sin parar, suplicando que parara. Se incorporó del suelo y maniobró una de sus piernas sobre la cadera de Seungmin hasta montarse arriba de su cadera, siguiendo con el ataque mientras se maravillaba al verlo reír bajo él, las manos ansiosas intentando empujarlo.

Hyunjin lo dejó por la paz, colocando las manos contra el paso a los costados de la cabeza de Seungmin, enjaulándolo mientras lo veía recuperar el aliento y sus ojos, llenos de lágrimas y brillantes, se abrían y contemplaban fijamente a Hyunjin, como si él tampoco pudiera creer la vista que tenía en frente.

El aliento del rubio se atascó en su garganta al notar que las pupilas de Seungmin se dilataban, pudiendo apreciar el reflejo de su propio rostro en las profundidades de aquellos ojos marrones, comenzando a entender por qué los libros describen ese tipo de momentos como fuegos artificiales, casi mágicos, como si toda tu existencia se redujera a esa mirada compartida un día cualquiera, sabiendo que al fin has encontrado a la única persona que quieres mirar por el resto de tu vida.

Fue como si lo sintiera subir desde la planta de sus pies hasta su corazón, tal vez subiendo un poco más hasta llenar sus labios y abrirlos en un suave suspiro mientras su cabello comenzaba a caer en mechones desordenados por su rostro, inclinándose más hasta que un palmo de distancia separaba sus caras.

Era como una corriente eléctrica, un suave cosquilleo en sus extremidades, el calor coloreando sus mejillas cuando Seungmin sonrió ladinamente. El cierre de un libro y la página en blanco de uno nuevo que Hyunjin se encontraba llenando de forma apresurada.

Y él no quería que fuera la última noche, tampoco quería estar espiando entre los jugadores, acudiendo a las fiestas en espera de encontrarlo. ¿Podría tener una nueva oportunidad de arruinarse a sí mismo? ¿Sería demasiado pronto? ¿Qué haría cuando la noche vuelva a terminar y Seungmin se fuera?

Supongo que nunca lo sabremos.

El escándalo emanando de la casa hizo que ambos miraran bruscamente en esa dirección, Seungmin colocando las manos en la cintura de Hyunjin mientras se incorporaba y el rubio se sujetaba de sus hombros, sintiendo que su corazón caía a la planta de sus pies cuando vio a un furioso Chan empujar por las escaleras a un encolerizado Dojun, que tal vez estaba más borracho de lo que esperaban.

Chan muy difícilmente perdía los estribos como para recurrir a la violencia física, así que seguramente Dojun hizo algo extremo para tener a Chan en ese estado.

Hyunjin se apresuró a salir del agarre de Seungmin, levantándose con torpeza y corriendo hacia su hyung, suspiró aliviado cuando Changbin apareció seguido de Jisung, ambos intentando contener a Chan mientras, desde la puerta, Jeongin lo miraba con ojos asustados.

— ¡Hyung! —lo llamó Hyunjin, preocupado.

— ¡Tú, maldito mentiroso! —Dojun lo miró, tambaleándose en su dirección—. ¡Todo es tu puta culpa! ¡¿No podías quedarte callado?! ¡Era tu novio perfecto y no podías guardar silencio!

— ¡¿ Mi culpa?! —gritó Hyunjin, incrédulo, convirtiendo sus manos en puños—. ¡Me fuiste infiel! ¿Qué esperabas que hiciera? ¿Sonreír y decir que no había problema?

— ¡¿Qué querías que hiciera?! ¡Te faltaban tetas un coño para complacerme del todo!

Hyunjin retrocedió un poco, herido, al mismo tiempo que Chan intentaba soltarse de Changbin y Jisung lanzando amenazas de muerte. Dojun siguió tambaleándose en su dirección como si sus palabras aún no hubieran causado el daño deseado, estirando una mano para sujetar a Hyunjin, tal vez devolverle el favor de lo que le había hecho a su camioneta.

Seungmin se colocó frente a él y detuvo en seco a Dojun, haciendo que éste bajara la mano que tenía extendida.

—No te atrevas a ponerle una mano encima—advirtió en tono cortante, Hyunjin mirando sobre su hombro la expresión furiosa de Dojun—. Justificar tu falta de valores con ser bisexual, argumentar que necesitas una relación con ambos para sentirte completo, solo respalda su argumento sobre ser un idiota de polla pequeña.

— ¡Fuiste tú el que le dio el bate esa noche! 

— ¡Y seré quien te deje a juego con el auto si te atreves a tocarlo!

Hyunjin parpadeó, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas mientras contemplaba fijamente la nuca de Seungmin frente a él, sintiendo la misma sensación de minutos antes en el pasto, como miles de mariposas revoloteando en su estómago, fuegos artificiales encendidos en su corazón y haciendo que todos los colores resultaran más brillantes.

Y quiso sonreír, pretender que eso era todo, pero ver el rostro de Dojun sobre el hombro de Seungmin fue como un cubetazo de agua helada, recordándole que él no era el protagonista de una película, que en su realidad no fue suficiente para un novio idiota, que cuando intentó ser paciente con él, Dojun sólo lo usaba como justificación de infidelidad, como si Hyunjin no fuera una persona con sentimientos reales.

Jadeó de forma ruidosa, comenzando a ser consciente que la imagen frente a él se volvía borrosa y lejana, acelerados jadeos emanando de sus labios al punto de hiperventilar porque al final Dojun lo engañó por ser un chico, ¿por qué salir con él entonces? ¿Por qué establecerse en una relación formal si al final no estaba seguro? Hyunjin no era un experimento, el puente de cruce de un lado a otro, él también sentía, también le dolía.

Si Dojun no estaba seguro de eso, Hyunjin lo habría entendido, no habría intentado formalizar una relación pero tampoco habría aceptado que se siguieran viendo. Se llevó una mano al pecho, jadeando, ¿y si Hyunjin en realidad era la otra pareja? ¿Si él era el tercero en discordia? 

—Oye, Hyunie, respira conmigo—la voz de Chan pareció despejar un momento la neblina en su cerebro, viendo el rostro mortificado de su hyung cerca de él—. Escucha, inhala y exhala, eso es.

Escuchaba a Jisung gritar cosas, veía rostros borrosos de desconocidos a su alrededor que lo miraban con lástima y algo más, como si su estado fuera algo vergonzoso y eso sólo lo hacía llorar con fuerza. Era tan difícil respirar, quería enterrar la mano en su esternón y arrancarlo para que dejara de aplastar sus pulmones.

—Hyung, quiero irme—sollozó, aferrándose con fuerza a la mano de Chan.

Sintió sus brazos rodearlos, lo escuchó decir algo lejanamente, un cálido abrigo lo rodeó antes de que Chan lograra sacarlo de ahí.

Sólo cuando al fin estaba quedándose dormido después de calmarse se dio cuenta que nunca se despidió de Seungmin.

—Lamento haber arruinado tu noche la otra vez.

—Hyunjin, ya te dije que no arruinaste nada.

Ambos estaban en una de las mesas del jardín del campus, se supone que Hyunjin estaba terminando una exposición que tenía que presentar el jueves mientras Chan parecía escribir un ensayo, pero el rubio no podía deshacerse de la sensación de no sólo haber arruinado las cosas para él sino también para Chan.

Tuvo un ataque de pánico en la fiesta y de verdad se preguntaba cómo es que las personas pueden seguir viviendo después de experimentar uno, le tomó algo de tiempo poder regular su respiración y después durmió por casi doce horas seguidas. Chan se había quedado con él toda la noche para monitorearlo y cuando despertó aparecieron Jisung y Changbin, el primero con un ligero golpe en la mejilla alegando que se había peleado con Dojun después de que se fuera.

Debido a que Hyunjin se despertó tarde y le tomó bastante tiempo salir de la cama, Chan no pudo ir a ver a Jeongin antes de que se fueran a primera hora de la mañana, lo que significaba que Hyunjin tampoco se despidió de Seungmin y, al final, perdió sus apuestas sobre quién iría primero al baño porque resultó que ninguno de ellos hizo un movimiento esa noche.

No estaba tan mortificado por haber perdido su oportunidad con Seungmin, después de todo una parte de él lo agradecía, pero se sentía tan culpable de que Chan hubiera perdido la oportunidad con Jeongin que no dejaba de disculparse desde entonces.

—Pero ahora no sabes nada de él—siguió lamentándose con un mohín.

—Tal vez no estaba destinado a ser—sentenció Chan con un encogimiento de hombros, haciendo que Hyunjin frunciera el ceño.

—No puedes decirme eso después de sentenciar que te casarías con él, hyung, no tiene lógica—escuchó a Chan reírse antes de levantar la cabeza, sus ojos encontrándose con los de Hyunjin—. Y ustedes parecían congeniar bien.

—Lo hicimos, no te lo voy a negar, pero a final de cuentas él estudia en otra universidad y, bueno, seguro habrá alguien allá que le llame la atención—suspiró, regresando su atención a su tarea—. Además, quizá eso es lo especial de lo que sea que fuera pasar. Lo vería una noche y luego desaparecería, como en Cenicienta.

—El príncipe de Cenicienta la buscó después de esa única noche, hyung.

—Bueno, él tenía algo por lo cuál buscarla—recordó, suspirando con pesar mientras miraba a Hyunjin—. Sí, Hyunjin, me habría gustado que no se quedará en una noche, que pudiera ser algo más, pero luego sucedió aquello y me hizo preguntarme si acaso no es esa una señal, como una probada de lo que se siente para que pueda buscarlo en otras partes.

— ¿Y por qué tiene que ser en otras partes? ¿Por qué no puedes buscarlo en Jeongin?

Sentía un nudo en la garganta, preguntándose si acaso Seungmin también era eso, el deseo bajo una estrella fugaz, las plegarias de que aquella no fuera la última vez que sus ojos se encontraran porque estaba tan feliz de haberlo conocido que quería seguir manteniéndolo en su vida.

El significado más profundo de su cuestión pareció atraer la atención de Chan, quien terminó dejando de lado la tarea a favor de contemplar la forma nerviosa en la que Hyunjin estaba mordiéndose el labio inferior, frenando sus ganas de decirle que no podía soportar la idea de que Seungmin fuera sólo una experiencia fugaz en su vida, una anécdota que recordaría en las fiestas de sus amigos, algo que tal vez le contaría a sus hijos como la noche en la que supo que la magia existía cuando mirabas los ojos correctos.

—Algo me dice que ya no hablas de mí y de Jeongin—acusó Chan, mirándolo de forma amable—. ¿Estás bien?

—Lo estoy—se apresuró a decir, haciendo una mueca al escuchar su mentira—. Sólo pensaba en Seungmin.

—Sí, te entiendo—Chan asintió, suspirando—. Fue natural, ¿verdad? ¿La conexión?

—Creo que fue más que eso—admitió en voz baja, cubriéndose el rostro con ambas manos mientras apoyaba los codos en la mesa—. No puedo dejar de pensar en él, hyung, y no quiero que se vuelva algo que sólo sucede una vez pero al mismo tiempo tengo miedo de volver a salir lastimado.

—Oye, oye, está bien—el mayor extendió un brazo y tomó una de las manos de Hyunjin para apartarla de su rostro, mirándolo con una pequeña sonrisa—. Es normal sentir que todo saldrá mal si lo vuelves a intentar después de lo que te hicieron, no tienes que apresurarte a sanar esa parte de ti, Hyunjin, es un proceso.

— ¿Pero y si pierdo mi oportunidad con Seungmin? ¿Y si él logra conocer a alguien más? —preguntó, preocupado—. Tengo que limpiar el desastre que alguien más hizo y eso me hará perder mi oportunidad, no es justo, Chan.

—Mmm no, no creo que lo sea—asintió, suspirando—. Escucha, ¿sabes qué? Olvídalo, no entiendo por qué tenemos que seguir las pautas sociales que sentencia cuando es el tiempo correcto para seguir adelante, como si tuviéramos que guardar luto a una relación que no funcionó, ¡es estúpido!

“ Está bien si te gusta alguien una semana después, o un año, o dos meses después de tu ruptura, Hyunjin. Y está bien si quieres salir con alguien al día siguiente o dentro de tres años más, lo que no está bien es que vivas con la incertidumbre de lo que hubiera pasado si tan sólo le hubieras dicho o hecho algo. 

“ Así que puedes seguir preguntándote esas cosas o puedes acompañarme al partido que habrá en la universidad vecina para decirle a Jeongin que la presentación fue buena pero quiero seguir conociéndolo, ¿qué dices?

Hyunjin subestimó el tiempo que se hacía de una universidad a otra ya que tuvieron que hacer un viaje de cuatro horas para llegar al partido en la universidad vecina.

Changbin y Jisung habían querido ir con ellos, pero ahora que ambos tenían relaciones, habían decidido dejar que fueran solos y trajeran noticias de tener a alguien cuando volvieran, incluso Jisung les pidió que grabaran la botarga si volvía a hacer un baile vergonzoso porque el último ya había alcanzado casi cinco millones de vistas.

Debido al tiempo que hicieron en carretera, incluso con Chan rebasando el límite de velocidad, llegaron corriendo a comprar las entradas al campo, sorprendidos por lo grande que era todo en aquella universidad, con más canchas y dos estadios completos, uno de béisbol y otro de fútbol. Suponía que ahí se tomaban más en serio los deportes que en la pequeña universidad a la que asistía Hyunjin.

Ya que el plan era no pasar desapercibidos, lograron ocupar un par de asientos cerca del campo, a sólo cuatro filas de distancia y justo en el medio. Hyunjin miraba a su alrededor, nervioso, su rodilla rebotando de arriba abajo al ver tantos fanáticos llenar el lugar, muchos tenían el rostro pintado con los colores del equipo que apoyaban, otros usaban banderines y gorras, hasta había niños usando camisas.

—Comienzo a creer que somos los menos favoritos—susurró por lo bajo, inclinándose hacia dónde Chan les estaba consiguiendo sus propios banderines.

—Te dijimos que Seungmin era un buen capitán, su equipo es uno de los mejores—aclaró Chan, dándole un banderín negro con el escudo del equipo en rojo—. Dicen que irá a las grandes ligas el siguiente año, tienen la esperanza de que lo escojan.

—Eso sería genial, ¿no? ¿Eso es bueno?

—Para alguien que practica un deporte, eso es muy bueno—asintió el mayor, palmeándole la rodilla temblorosa—. Ahora, si quieres hacerte de un chico que es bueno en béisbol, deberás de prestar atención al partido.

Lo intentó, de verdad que sí, pero perdió el interés en todo el partido cuando Seungmin ingresó al campo como bateador en esa ocasión. 

Las palmas de sus manos se cubrieron de sudor, aferrándose a su banderín mientras veía a Seungmin después de lo que se sentían largas semanas. Su cabello se mantenía oculto bajo la gorra de su uniforme pero lo poco que alcanzaba a ver hacía que el estómago de Hyunjin se retorciera porque ahora era castaño, como el chocolate, y necesitaba verlo del todo para poder crear nuevos recuerdos de él.

Lo vio batear la pelota sin dudarlo, mandándola a lo que parecía la estratósfera antes de echarse a correr por las bases con la multitud animando. Pronto se descubrió así mismo gritando el nombre de Seungmin, levantándose de su asiento cuando pasó la segunda base, sintiendo el corazón en la garganta mientras lo veía pisar el pequeño cuadro que señalaba la segunda base y seguía corriendo hacia una tercera.

— ¡Vamos, Seungmin! —gritó junto a toda la multitud.

Fantaseó con la idea de que él pudiera escucharlo sobre todas las voces que sonaban en conjunto, que pudiera separar su voz y fuera la única razón por la que pisó la tercera base y siguió corriendo.

— ¡Va a hacer carrera! —gritó Chan, levantándose y sujetando a Hyunjin del brazo—. ¡El hijo de puta la va a hacer!

La pelota había regresado al campo, los pases se estaban efectuando pero Seungmin corría como alma que lleva el diablo, su equipo alentándolo, incluso vio la botarga dar de saltos cerca de las bancas. Tan cerca del home que Hyunjin jadeó cuando Seungmin se barrió, tirándose al suelo y tocando con la punta de su pie la base segundos antes de que el catcher lograra tocarla con la pelota.

Seungmin había logrado toda una carrera con un sólo bateo, incluso para Hyunjin, que no sabía tanto de deportes, era algo impresionante por lo que se puso a celebrar con el estadio.

El corazón en la garganta, manos temblorosas, logró recuperar la cartulina que había hecho y la alzó por encima de su cabeza, esperando que fuera suficiente para que Seungmin lo viera en el campo.

Impresionante carrera —escuchó al narrador—. Un sólo lanzamiento para lograrla, ¡pero miren que tenemos aquí! Nuestro mejor jugador no solo es capaz de completar carreras sino que también ha atrapado corazones.

Seungmin, desde el campo, alzó la cabeza al escuchar esas palabras, sus ojos dirigiéndose a la enorme pantalla que había en un extremo, jadeando cuando distinguió los ojos risueños de Hyunjin debajo del cartel que sostenía sobre su cabeza.

Se alejó de sus compañeros de equipo, todos ellos comenzaron a reírse y a burlarse de él por aquel cartel que todo el estadio podía ver desde todas pantallas. 

Caminó por el campo hasta que lo localizó entre las personas, muchas de ellas señalándole, otras apartándose para que Seungmin pudiera verlo claramente frente a él a cuatro filas por encima de los lugares más cercanos al campo, seguía manteniendo el letrero, ahora un poco más bajo para ocultar su rostro, pero todo el estadio podía leer las mismas palabras que Seungmin veía escritas en marcador rosa rodeadas de estrellas y corazones.

Dime que es la primera página
y no donde la historia termina.

Cuando Seungmin sonrió, deshaciéndose de la gorra y mostrando su nuevo cabello castaño, Hyunjin le dio vuelta al cartel para mostrar el otro lado.

Quiero llenar todos los espacios en blanco
con tu nombre.

Hyunjin vio a Seungmin llevarse una mano a los labios y lanzarle un beso, haciéndolo cubrirse el rostro mientras soltaba un chillido no tan masculino, en especial cuando todo el estadio gritó celebrando aquella demostración. Se dejó caer en su asiento esperando desaparecer en él mientras Chan se reía sin parar a su lado y las personas comenzaban a felicitarlo como si lo conocieran de toda la vida.

Espió entre sus dedos a Seungmin, notando que la botarga comenzaba a bailotear a su alrededor como si se burlara de él mientras el castaño la apartaba entre empujones con una enorme sonrisa y a Hyunjin no le quedó de otra más que imitarlo. 

Tal vez aquello era el comienzo de algo definitivamente bueno.

El bate estaba desgastado, hasta Hyunjin sabía que necesitaba uno nuevo, pero Seungmin seguía insistiendo en usarlo como su amuleto de la suerte.

— ¿Por qué crees que es de la suerte? —preguntó con curiosidad.

—Es el bate que te presté para que destrozaras el auto de tu ex, técnicamente me hizo conocerte, ¿no crees que es demasiada suerte?

Bueno, había algo que agradecerle al idiota de su ex.

Gracias a él había conocido a Kim Seungmin.

Notes:

No sé que carajos hice, tengo la cabeza muy desordenada PEEERO creo que estoy satisfecha con el resultado, y me declaro culpable de ser fan del Seungmin Top, necesito más de eso en mi vida así que tendré que escribirlo yo ;-; lo cual es un sacrificio que estoy dispuesta a aceptar

Sé que publiqué hace poco un oneshot seungjin como para andar publicando otro, pero la verdad es que yo quería leer algo así y al no encontrarlo tuve que hacerlo y ahora se los comparto, por lo que espero les haya gustado y al menos les sirva para pasar el rato <3

Anyway GRACIAS POR LEER, les tqm <3 tomen awita