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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 3 of Fictober2024
Collections:
FICTOBER DEL TEMPLO
Stats:
Published:
2024-10-03
Words:
1,699
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
3
Hits:
73

El bosque de la espera(Día 3:Bosque)

Summary:

Alaridos, sangre y veneno. El bosque de los espíritus hambrientos es una pesadilla frecuente para Lee Rang, será que podrá escapar de ese sueño por él mismo o su conciencia le obligará a perecer despedazado esperando la llegada de su hermano.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

En el largo recorrido de la vida, existen miedos que se quedan arraigados por siempre. Temores que te colocan en intersecciones donde ningún camino se ve fácil o ya de mínimo transitable. Usualmente lo primero que notas es un sendero turbio en el que puedes dejar que te consuman, que dirijan tus acciones y te conviertan en un ser que no necesariamente es lo que disfrutas (valga la redundancia) ser.
También hay una vereda generalmente más pequeña y en ocasiones oculta, donde puedes afrontarlos, trabajarlos y coexistir con ellos. A veces hasta notas que disminuyen.
Sea cual sea la dirección que tomes hay ocasiones en que por alguna razón esos temores ganan fuerza arrastrándote a días malos y noches de tormenta.
Particularmente: noches.
Lee Rang corría, o al menos eso intentaba, estaba bastante seguro de estar poniendo toda su voluntad en mover sus piernas, pero el suelo plagado de hojas parecía ser magnético y sus pies estar hechos de metal. Dar cada paso implicaba un esfuerzo enorme y menos sencillo era con el claro sonido de aquellos cadáveres animados buscándolo entre los árboles para destrozarlo a dentelladas.
Siguió moviendo las piernas hasta que en un punto la tierra cedió ante su peso y se vio deslizándose a un hueco subterráneo. Exhaló, al final era momento de un descanso, por lo que, cómo buen zorro decidió ocultarse ahí.
No era la primera, y desafortunadamente, (era más que probable) no sería la última vez que su conciencia lo plantaba en el "Bosque de los espíritus hambrientos". Era un sitio que le movía sus más básicos sentimientos.
Podría decir que le molestaba sobre manera, pero solo estaría tratando de ocultar su sentimiento predominante y ese era el miedo. Aquel bosque le aterraba.
A pesar de los años, cuando contemplaba el techo de ramas y los familiares troncos, le golpeaba el recuerdo de haber sido un pequeño niño golpeado, sollozando al ser abandonado por su madre.
La tristeza junto con el miedo le atenazaban el corazón un momento, justo antes de que la rabia y el orgullo lo blindaran. A tiempo para recibir la primera andanada de “espíritus hambrientos” y entonces el objetivo solo era descubrir cuánto tiempo resistiría está vez.
Aquellos seres lamentables probarían el filo de sus armas en vez de su carne. Sin embargo, Rang sabía que solo era cuestión de tiempo antes de que el cansancio le llevara a la impotencia abriéndole paso de nuevo al miedo y la tristeza.
Así había llegado a aquel punto. Chasqueó la lengua y se pasó una mano por el cuerpo tratando de detectar alguna mordida, en ocasiones la adrenalina nublaba el dolor en el momento y este le golpeaba hasta que el veneno estaba ya muy avanzado.
"¿Porque no, simplemente te despiertas?"
Era una pregunta del todo aceptable, el medio zorro sabía que estaba atrapado en su subconsciente. Pero era incapaz de encontrar la puerta para salir porque dentro de todas las emociones negativas que aquel bosque le generaba, había un hecho que suponía una de sus mayores alegrías. Y ese era que, aquel día mientras se hundía en su miseria: había conocido a Lee Yeon, su hermano mayor.
Así que cada que terminaba en aquel sitio, esperaba verlo aparecer solo por la alegría que le embargaba cuando eso ocurría.
La verdad es que nunca había pasado, pero la absurda esperanza le obligaba a quedarse ahí, resistiendo hasta que alguien lo despertaba o los espíritus lo terminaban consumiendo.
Entonces un sonido llamó su atención, alguien se deslizaba a su "madriguera". Se puso en guardia hasta que vio aparecer unos zapatos y un pantalón incompatibles con sus acechadores. Por un momento creyó que era “ÉL”, pero luego cayó en la cuenta de que el calzado era diferente a los que usaba Yeon. En ese momento el cuerpo finalmente estuvo dentro y Lee Rang se encontró de frente con Moo-young.
—¿Tú qué haces aquí?
—¡Por fin! Te encontré.
Pronunciaron ambos al mismo tiempo, pero el tiempo de la conversación fue invadido por los gruñidos de las criaturas que los acechaban.
—Maldito tigre espero que no hayas dejado que te siguieran.
Se quejó Lee Rang, aguzando la mirada hacia la oscuridad de la entrada. El antiguo dios de la montaña lo miró con desaprobación.
—Primero que nada, "EX maldito" tigre. Segundo, ¿Tienes idea del tiempo que llevas aquí?
Gruñó Moo-young, el comentario saco de balance al zorro que lo miró dubitativo.
—Pues... supongo que toda la noche.
Medio balbuceó, aunque afuera había un sol esplendoroso y era un hecho que aquel lugar le hacía perder completamente la percepción del tiempo. Su interlocutor apretó los labios y cabeceó en señal de comprensión.
—Han sido ya siete noches Lee Rang.
Pronunció preocupado el tigre. Aquella afirmación le cayó de sorpresa al medio zorro, de inmediato intento hacer memoria de en qué momento se había dormido, pero no lo recordaba. De hecho, no estaba logrando conectar con su conciencia de la realidad.
Afuera la noche cayó de pronto y con ella Rang se desplomó víctima de varias heridas en el cuerpo. Moo-young se inclinó rápidamente sobre él y reviso las marcas ensangrentadas de garras que le cruzaban el pecho y las extremidades.
—Bien, muy bien.
Pronunció examinándolas, Lee Rang abrió los ojos como platos.
—¿Bien? ¿cómo que, bien? ¿Qué carajos está pasándome?
Inquirió descolocado, empezaba a sentir el dolor. Moo-young le ignoró de momento y comenzó a aplicarle su propia sangre en las heridas, actuaba con tanta diligencia que Rang se descubrió observándolo desconcertado. Para empezar no se había percatado de que traía su botiquín cuando recién lo vio llegar y era algo muy notorio. No sólo eso, comenzaba a ser claro que no era capaz de percibir de forma correcta el espacio a su al rededor, cómo si solo tuviera habilitada la vista al frente y a puntos en específico. Una vez que el tigre hubo terminado y vendado sus heridas, le ayudo a recostarse en el espacio de tierra.
—Ahora escúchame. Atacaron el Myoyeongak mientras estábamos en Manchuria. El espíritu era muy poderoso, pero tú lo fuiste más. Sin embargo, las heridas que alcanzaste a recibir están malditas, francamente deberías estar muerto—. Hizo un alto, respiró profundamente y continúo su explicación —Cómo imaginarás, Yeo-hee se ha ocupado de mantenerte con vida.
Las palabras hicieron que Rang intentara levantarse de golpe, pero chocó inmediatamente con el techo de tierra y rebotó contra el suelo, las heridas se abrieron inmediatamente. Moo-young lo contuvo sosteniéndolo contra el suelo.
—Maldita sea Lee Rang, necesito que termines de escucharme y reposes un momento.
—¡¡¿Cómo diablos voy a quedarme quieto?!! ¡¡Acabas de decirme que mi esposa ha estado mutilándose para no dejarme morir!!
—¡¡Y el esfuerzo será en vano si no me pones atención!!
Ambos se miraron crispados, el medio zorro respiraba agitado, parecía febril. El tigre respiró profundamente de nuevo.
—Se nos acaba el tiempo. Escucha, la maldición radica en que una proyección de ti junto a tu conciencia, vaga fuera de tu cuerpo por lugares reales. Mientras estás lejos, tus heridas no sanan y tú cuerpo agoniza. Hemos estado buscándote todos estos días, pero tampoco eres perceptible desde la "realidad". Tuvimos que recurrir a la vieja bruja y entonces nos explicaron que la única forma de buscarte era siguiendo el mismo camino que tomaste.
Moo-young se detuvo un momento, estaba sudando y temblaba. Lee Rang le sostuvo por los hombros porque de repente parecía que el tigre no podía ni sostener su cabeza. Estaba ardiendo al tacto.
—¿El mismo camino? Entonces ¡¿también te envenenaste?!
Rang estaba en pánico, particularmente cuando vio al tigre escupir sangre.
—Los tres nos hemos rolado, uno por día. Yeon lo intento dos días seguidos cuando lo descubrimos y bueno, aportó mucha información. Entre ella que, aún en un ambiente controlado, dos días es un riesgo muy alto. Yeo-hee solo te está brindando soporte a ti, por si eso te preocupaba. Y la he estado tratando, así que no puedo decirte que no es un sacrificio doloroso, pero está en las mejores condiciones posibles.
Un rictus de dolor le cruzó la expresión, tomó a Rang del brazo y lo conminó a empezar a arrastrarse a la salida.
—¿Cómo es que puedes tocarme?
—Porque estoy tocando tu cuerpo real en casa. Ese es el punto Lee Rang. Sé que has estado perdido aquí creyendo que es tu sueño recurrente, lo entiendo porque también es el mío. También es un lugar que me aterra, pero al que aprecio completamente porque igual que tú, aquí están los recuerdos de una de mis mayores alegrías en la vida. Pero estás en el verdadero bosque de los espíritus hambrientos, por eso no encuentras una salida y lo que tienes que hacer es correr de vuelta a casa. ¡Rápido!
Exclamó empujándolo por el túnel.
—Pero, ¿Qué hay de ti? Tenemos que volver juntos.
Moo-young sonrió, le despeinó familiarmente el cabello y volvió a empujarlo.
—No te preocupes, yo puedo regresar desapareciendo aquí, pero tú si debes recorrer el camino. Sólo avanza, los espíritus no pueden detenerte.
Rang apretó los labios, conmovido.
—¿Porque has hecho esto por mí? Yo... no creo.
El tigre soltó una pequeña risa cansada, lucía demacrado.
—Porque Lee Yeon es mi hermano y naturalmente tu eres mi hermanito. Nunca tuve un hermano pequeño, espero ser un buen hermano mayor — sonrió, Rang le sujetó el brazo presionándolo mientras a sus ojos asomaban lágrimas —Ahora corre y si llegas a dudar solo respira hondo. Notarás el aroma de tu sirena, lleva días contigo en su regazo.
Concluyó y un nuevo acceso de tos mancho sus labios de sangre. El medio zorro no pudo más que aceptar su petición.
Se deslizó fuera del refugio y echó a correr por el bosque, los alaridos de los espíritus hambrientos invadían el ambiente, podía escucharlos tras de él o quizá solo era su imaginación.
Apretó el paso, había elegido creer en las palabras de Moo-young. Creer en que ese camino lo llevaba a casa, ahí donde su familia le esperaba. Respiró hondo, el dulce aroma de Yeo-hee le lleno los pulmones, sintió arder su sangre. No era el veneno, era el poder del zorro de nueve colas.
Porque un zorro era más fuerte cuando amaba.

Notes:

Después de Goblin, estoy segura que Gumiho 1938 es mi kdrama favorito, la primera temporada no me gusta tanto, pero 1938 tiene todo lo que aprecio en una trama. A mí ver los eventos que ocurren ahí, crean una línea diferente al futuro visto en la primera temporada y es en esa línea dónde he decidido colgar mis fics.
Espero que les gusten.
Por cierto, se dice que la carne de sirena puede dar la inmortalidad o en este caso retrasar la muerte y Yeo-hee es medio sirena.
Seguimos en la lucha🤣🤣

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