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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-11-02
Updated:
2026-01-03
Words:
26,557
Chapters:
6/?
Comments:
11
Kudos:
63
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1,108

Gatos en la Piscina

Summary:

Izuku, solo y agotado, apenas se mantiene en pie por la promesa hecha a su madre. Un incidente con un villano lo transporta a lo que parece ser el pasado, pero descubre que es una realidad alternativa. Allí encuentra a un joven Aizawa, quien le recuerda a su antiguo profesor, una de las pocas personas cercanas antes de su viaje. Esta conexión le da nuevas fuerzas para seguir adelante.
* ~~~~~ ~~~~~ * ~~~~~ ~~~~~ *
Aizawa Shota, un adolescente introvertido y apático, ve su vida transformada al conocer a Izuku, un chico molesto pero amable que lo ayuda con su quirk y le brinda calidez. Se convierte en su luz, una que no piensa soltar jamás.
* ~~~~~ ~~~~~ * ~~~~~ ~~~~~ *
Un día, mientras Izuku divaga, Shouta lo sorprende con un beso.
—¿Por qué? —pregunta sonrojado.
—Te lo advertí —responde Shouta sin emoción, —si te distraías, te besaría para traerte de vuelta
Izuku, confundido, ya no ve en él al profesor que conoció, sino simplemente a Aizawa.
Cuando Shouta lo besa nuevamente susurrando —Concéntrate en mí
Izuku sabe que está perdido, con el corazón acelerado.

Notes:

Los tags irán cambiando porque aún no se bien la dirección de esta historia.

A tener en cuenta:
"Esta historia no es de superación, terapia o parecido, sino que los personajes se adaptan. Aprenden a vivir con el dolor, sin salvación."

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: ¿Viaje al Pasado?

Summary:

En una pelea con villanos, Izuku es transportado a una especie de ¿pasado?...

Notes:

Espero le guste.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Canción del capítulo: Fire on Fire

 

Izuku, más bien Deku, enfrentaba al villano: Slimegeist.

Rápidamente, la energía se condensó en las manos del villano. Una especie de líquido azul-verdoso se formó, aumentando su tamaño. Sin perder un segundo, lo lanzó hacia Deku.

Un chorro de líquido viscoso se disparó directo a él. El héroe se movió a un lado, tomó aire y escupió fuego por la boca.

El villano lo evitó levantando un muro de slime que se solidificó.

Izuku aprovechó para hacer levitar algunos pedazos de hormigón.

«Sería bueno que viniera Todoroki-kun», pensó Izuku al ver el quirk del villano. Seguramente, una gran cantidad de agua lo debilitaría, pero él solo tenía fuego.

Con constante cálculo, buscaba la manera de derrotarlo y resistía lo suficiente por ayuda. Suspiró con pesadez. Estos combates solo le recordaban lo vacío que se sentía.

 


 

Era el final de su segundo año en la UA.

Pero él ya no podía. No tenía motivación para seguir siendo un héroe.

A diferencia de muchas personas, Izuku, desde pequeño, ha sido fanático de los héroes. Esto le había proporcionado una perspectiva única sobre este camino.

Y estaba su mamá. Sus palabras de apoyo, su sonrisa amable y sus manos cálidas: "Izuku, yo te apoyaré", "qué orgullosa estoy de ti", "serás un gran héroe".

Esto inflaba su pecho y le daba motivos para seguir. "Puedo hacer del hobby que me gusta una carrera". "Mi mamá estará orgullosa y tendré momentos divertidos".

Pero todo cambió desde la muerte de su madre, medio año antes del examen.

El dolor lo consumió por completo. Su vivaz actitud se desvaneció sin dejar rastro. Ni siquiera tenía ganas de ver héroes.

¿Cuál era el caso si la persona que tanto lo apoyaba ya no estaba? En este punto, ¿no daba igual lo que eligiera?

Tras días sumido en el luto, pensó: "Quizá, si lo hago por ella, sea más fácil".

Así, hizo a un lado su dolor y se enfocó en sus estudios junto con el entrenamiento. Y lo logró. Logró quedar entre los 10 primeros lugares en el examen de entrada.

Se sintió muy bien. Pero todo se derrumbó en cuanto llegó a su casa y no había nada. La persona de la que quería una felicitación no estaba.

Solo estaba ese frío y vacío apartamento. No había comidas calientes, no había abrazos cálidos, no había ojos expectantes... nada.

Apretó los dientes y pensó otra vez: "Quizá... Quizá si sigo, lo encontraré, un motivo".

Decidió entrar a la UA y concentrarse en sus estudios. ¿Quién sabe? Tal vez encontraría algún motivo por el camino...

Muchos héroes decían que daba gran satisfacción ayudar a otros. Incluso All Might "siempre salva a todos con una sonrisa".

Con esta débil esperanza, siguió adelante.

Los días se volvieron más pesados. Hasta que no sintió nada. Estaba entumecido.

Tener buenos o malos resultados era igual. Ya no le causaba nada.

Empezó a vivir en automático: esfuérzate lo suficiente en la escuela, entrena regularmente, pon cierto esfuerzo y todo estará bien. Todo estaba bien.

Empezaron las prácticas: patrullar, atrapar algunos villanos, realizar rescates... pero ya era tarde. No sentía nada.

Incluso parecía incapaz de hacer conexiones. Sus compañeros parecían buenas personas, pero simplemente no podía avanzar.

Y a esto no ayudaba la constante molestia que era Bakugou Katsuki, su exmejor amigo de la infancia, quien también estaba en su clase. Claro, Izuku sabía que tenía algo de culpa al jamás responder.

Más bien, lo comparaban constantemente con Shouto Todoroki. Pero "más amable y conversador". Aunque no le importaba mucho.

Y bueno, nadie sabía de la muerte de su madre. Muchas veces pensó en decirlo, pero no podía, no quería. ¿Por qué lo haría? Eligió encerrarse en sí mismo.

Pero había alguien, su profesor tutor Shota Aizawa. Sentía que a veces lo entendía; tal vez solo era su percepción, debido a que el hombre no lo empujaba a decir nada. Lo asesoraba con su entrenamiento y, algunas veces, le aconsejaba. A veces tenían pláticas interesantes sobre heroísmo o estrategia. Izuku desearía que el animado ambiente de su clase y su profesor fueran suficientes, pero no... seguía mal.

Aún estaba en el fondo de aquella piscina, respirando con dificultad. Apenas percibiendo el mundo a su alrededor. Aquella piscina en la que entró el día que murió su madre.

 


 

Ahora, estaba en una misión que se suponía simple.

Se les asignó un patrullaje, pero hubo una explosión y luego una pelea. Dejó que los profesionales se encargaran.

Mientras tanto, él y sus compañeros evacuaron a la gente y buscaron rezagados.

El frío del invierno se colaba por las grietas del edificio destrozado. Los escombros estaban regados por doquier y, a través de los agujeros del techo, se podía ver el cielo grisáceo. El polvo flotaba en el aire, mezclado con el débil aliento de su respiración.

En eso estaba Izuku cuando se encontró con Slimegeist. Intentó llamar a alguien, pero las comunicaciones estaban cortadas.

Rápido, concluyó: «Es un ataque planeado».

Probablemente, sus compañeros también estaban enfrentándose a algunos villanos. Por el escaso sonido de peleas, intuía que no era algo a gran escala.

Quizá querían robar o probar algo... Pero estaba seguro de una cosa: «es el Ejército de Liberación de Súper Poderes».

Recientemente, habían hecho movimientos. Y por la charla previa a la pelea, estaba seguro de que este villano pertenecía ahí.

Después de que el villano creara el muro para protegerse del fuego, Izuku tomó algunos pedazos de hormigón como proyectiles. Sus dedos temblaron ligeramente, más por agotamiento mental que por el frío.

Rápidamente, se escondió detrás de un montón de escombros.

Slimegeist comenzó a arrojar slime a las salidas y paredes rotas.

—¡No habrá escapatoria, ridículo héroe!

«Tsk», rápidamente Deku empezó a elaborar un plan. Sus ojos recorrieron el espacio indiferentemente, evaluando sus opciones como era costumbre.

El villano lanzó bolas de slime solidificado, haciendo agujeros por toda la habitación con gran velocidad.

Una bola perforó el lado donde estaba Izuku. Este hizo rápidamente una barrera de casi medio metro con energía psíquica. Esto no detendría los proyectiles, pero le "avisaría", permitiéndole moverse antes del impacto.

«Ahora tengo visión», pensó al moverse y ver a través del agujero. Tomó los pedazos de concreto y, con fuerza, los hizo más pequeños. Finalmente, comenzó a lanzarlos hacia el villano. Este levantó otra barrera de slime.

—Pff, esto no me hará nada —dijo con una risa burlona.

Izuku no se preocupó y continuó su ataque, filtrando algo de su poder psíquico.

«Gracias por subestimarme», pensó al ver que este solo se protegía de la dirección desde donde lanzaba.

Finalmente, llevó su poder alrededor del cuerpo de Slimegeist, subiendo hasta sus manos. Cuando ya no tuvo proyectiles, el villano deshizo su barrera.

Iba a lanzar otro ataque cuando Izuku rápidamente apretó sus manos y las golpeó contra su rostro, llenándolo de slime.

—¡Aghhh! —sonó la lucha del villano.

Izuku intuía que este solo podía usar su quirk a través de sus manos. Al verlo luchar con el slime en su cara, se dio cuenta de que había acertado.

Finalmente, salió del escondite.

Hizo un mudra con la mano y sopló hacia su energía psíquica. De su aliento salió fuego, encendiendo rápidamente esta energía y haciéndola de un color rojo anaranjado.

Este era un nuevo movimiento en el que trabajaba, "Látigo de fuego". Aunque la ejecución era cutre, iba mejorando. Ahora lograba contener las llamas en la energía psíquica.

Slimegeist abrió los ojos con temor. Aunque el fuego no era un gran enemigo, tampoco quería ser quemado.

—Espera, espera... —gritó cuando vio el fuego venir a él y cerró los ojos. Sin embargo, solo sintió calor alrededor de sus manos y cuerpo. No podía moverse.

«Ahora necesito que alguien venga». Su energía psíquica requería concentración, mientras que el fuego era energía física, que se le estaba agotando.

—Debo contactar a alguien —dijo Izuku—. Pero antes...

Viendo al villano, pensó que sería mejor incapacitarlo por si se le acababa la energía. Aumentó la temperatura de su fuego alrededor de sus muñecas y manos, quemándolo.

—¡Ahggg! —un grito de dolor salió del villano.

—Lo siento, pero es la única manera de asegurarme de que no hagas nada más... —dijo Izuku. Pensando que quizá fue muy frío, agregó—: No te preocupes, cuando te entregue te curarán.

Se sentía algo apenado.

Muchos le decían que su comportamiento era frío. Él lo calificaba de serio nada más. Pero lo entendía. Hizo una prueba en el espejo, con su "tierna" cara; si no sonreía, realmente se veía frío, o más bien, cansado.

«Aunque no es mi culpa que mi rostro tenga este extraño efecto», pensó y decidió dejar el asunto. De todas formas, no podía cambiar su rostro, aunque podría intentar mejorar su tono de voz o usar palabras amables.

Regresando al asunto del villano, Izuku intentó calentar algo su slime para ver si se derretía; afortunadamente, podía.

«Parece que aún no tiene tan buen control». Si no, sería imposible para él, a menos que fuera un quirk específico de fuego. Manipuló un poco con su energía psíquica; no quería que se le pegara, y lo pegó al villano «por si acaso», pensó.

Finalmente, comenzó a caminar, con Slimegeist siendo arrastrado por su látigo de fuego. Para su suerte, se encontró con algunos héroes profesionales, que habían limpiado la zona. Les explicó la situación y sus teorías. Estos dijeron que se encargarían y que él podía descansar. Uno se llevó al villano con la policía mientras otros iban en dirección al lugar donde Izuku estaba previamente.

Izuku se sentó. Tembló un poco cuando sintió el frío del suelo, aunque se acostumbró rápidamente. Frunció el ceño al ver el cielo: «Qué feo día». Aunque el tono grisáceo debido al humo había disminuido, el cielo era de un azul pálido gracias al invierno.

Ya no nevaba, pero aún estaba el penetrante viento frío. Incluso viendo alrededor: todo estaba vacío, varios edificios semidestruidos, vidrios por todo el suelo y aire con su olor a pólvora y tierra. Suspiró, otra vez con más cansancio que antes. Pero se dispuso a seguir, recordándose: «Aguanta un poco más». Como era costumbre. Solo un poco más de trabajo y volvería a su funcional departamento, donde podría reponer fuerzas para el día siguiente. Esclareciendo su cabeza, se levantó.

En eso, en la dirección que se fueron los héroes profesionales, escuchó maldiciones. Rápidamente corrió hacia allí.

Los héroes estaban teniendo problemas con varios villanos. También estaban sus compañeros de clase Todoroki y Ashido. Al parecer, un villano con fuertes tentáculos que le salían del pecho había capturado a un héroe profesional cuyo quirk era de rastreo, Nosehound.

Rápido, se puso al lado de los demás y preguntó la situación:

—Capturaron a Nosehound, pero el de los tentáculos está protegido por aquel de los portales.

Kamui Woods, un héroe profesional, respondió. «Parece que no hay nombres para los villanos», pensó Deku.

Shouto intervino: —Y hay un problema, aquel —señaló ligeramente con la cabeza a un tercer villano de cabello azul eléctrico, en el fondo—. Aún no ha mostrado su quirk.

El mencionado por Shouto tenía un aura amarilla alrededor de su cuerpo. En sus manos tenía energía amarilla circulando.

Deku negó internamente: «Se complicó».

Aun así, suprimió la desgana mental y puso a funcionar su cerebro. Como si fuera otra simulación de combate. Solo eso.

«Parece un quirk relacionado con la energía... electricidad, rayos, magnetismo, plasma».

—Tal vez yo pueda contenerlo —dijo Deku después de pensar.

Probablemente su energía pueda retener esas cosas. Algo más... no estaba seguro. Pero podían intentarlo según la situación actual.

—¿Cómo? —preguntó Pinky (Ashido).

Deku solo señaló su cabeza. Todos entendieron, pues ya conocían su doble quirk. Usaría su quirk psíquico.

Este se puso atrás y comenzó a deslizar su energía mental por el techo. Debía apurarse, pues sentía que le quedaba menos tiempo de uso, ya que exprimió su cerebro en el combate y los rescates previos.

Finalmente, su energía llegó y dijo con calma:

—Pueden actuar.

Todos asintieron. Todoroki se lanzó por el héroe, Mina le arrojó ácido al villano de los portales mientras Kamui Woods los cubría.

Sin perder tiempo, Deku envolvió su energía psíquica en el villano. Este intentó usar su quirk, pero no pudo.

Todoroki logró rescatar al héroe rehén. Sin embargo, Izuku sintió cómo la energía del villano que retenía creció rápidamente. Su instinto le dijo que algo malo pasaría.

Gritó:

—¡Cuidado!

En un impulso, se lanzó hacia Todoroki y lo envolvió con su energía. Pero no podía más y él quedó desprotegido.

Un portal semitransparente se formó en la habitación, con energía de atracción, succionando algunos escombros. Luego ocurrió una gran explosión de energía que hizo más fuerte el portal.

La energía psíquica de Deku terminó por romperse.

El último villano, que no había mostrado su quirk, también atacó y envió un ataque de rayos azules y blancos a los héroes. Sin embargo, Deku no pudo esquivar, y los quirks de ambos villanos se combinaron en un ataque. Hubo un destello de luz blanca y luego mucho humo.

 


 

Aquellos villanos huyeron. La explosión fue tan fuerte que rompió el hielo de Todoroki y, aparte, parte del edificio. Este y Kamui Woods amortiguaron su caída por el escudo de Kamui Woods, quien igual protegió a Mina.

Sin embargo, cuando el humo desapareció, se dieron cuenta de que Deku no estaba. Todos pensaron que lo habían secuestrado; sin embargo...

 


 

Izuku despertó en un descampado. Su pecho subía y bajaba, sus apagados ojos miraban al cielo. Se sentía muy cansado.

Sus músculos dolían y algunas partes de su piel quemaban. Su uniforme tenía polvo y rasgaduras.

«¿Un quirk de rayos, eh?» Pensó que era fascinante. Un quirk tan raro. «Ojalá lo hubiera capturado», realmente quería hacerle preguntas a ese hombre: ¿su quirk evolucionó? ¿Siempre fue así? ¿Su cuerpo resiste los rayos?

Luego pensó en la descarga eléctrica que recibió. «Aunque duele mucho». De alguna extraña manera, pensaba que había valido la pena ser lastimado si pudo ver un quirk tan genial. Por un momento, sus ojos brillaron con ese entusiasmo olvidado.

Con una rara sonrisa pensó: «Hace mucho que no me emocionaba así por un quirk». Sin embargo, hizo el sentimiento a un lado y se paró; el movimiento le arrancó una mueca de dolor. Forzó a salir energía para al menos llegar al hospital e informar a las autoridades de su estado.

Volteó a su alrededor. Era un descampado, vacío. Sin embargo, extrañamente el cielo estaba claro.

—Al menos el ambiente ya no empeora mi estado de ánimo —murmuró.

Seguramente había sido transferido a otra parte de la ciudad, o eso esperaba, pues había la posibilidad de haber viajado más lejos.

—Solo espero seguir dentro del país —lanzó un gran suspiro.

Se levantó y comenzó a caminar hacia la ciudad, que se veía de lejos. Sus pasos eran pesados, mezclando el cansancio físico con el agotamiento mental, aquel que comúnmente tenía. Mientras se acercaba, se alegró porque reconoció Musutafu.

—Aunque no recuerdo que hubiera un descampado por aquí.

Pensó al ver los alrededores. Sin embargo, había estado distraído este último año y medio, desde lo de su mamá. Cualquier detalle se le pudo escapar.

Siguió caminando con cuidado. Mientras evaluaba su cuerpo ligeramente, sus dedos rozaron las zonas quemadas de su piel.

—Parece que solo es cansancio y quemaduras.

Concluyó ya que no sentía nada roto. Y luego de un poco, pudo moverse bien. Seguramente un descanso y pomada serían suficientes.

Sin darse cuenta, dijo:

—Si mamá me viera así, hubiera insistido en llevarme al hospital de inmediato.

Sonrió con amargura ante el comentario. Negó con la cabeza y siguió.

Entró en la ciudad. No pudo evitar las ocasionales miradas de la gente. Sus pasos se volvieron más lentos, consciente de su aspecto andrajoso. Aunque le dolió que muchos pusieran una cara asustada.

—Creo que es exagerado... estoy seguro de que lo que menos parezco es un villano —sus labios se curvaron en una sonrisa débil.

Siguió su camino; escuchó un grito detrás de él, a lo lejos. Se giró y vio cómo, tres edificios atrás de él, las ventanas se rompían, los cristales cayendo como lluvia. Luego el edificio comenzó a agrietarse.

—Debe ser una broma —suspiró, enderezándose instintivamente.

Con su cuerpo pesado, se obligó a acercarse. La gente comenzó a correr lejos del lugar, el pánico reflejado en sus rostros. Finalmente, a su vista apareció un héroe luchando, sus golpes levantando algo de polvo.

Se detuvo en una posición de observación segura.

—Debería ver por el momento —murmuró, sus ojos enfocados en la escena.

Aun si quería ayudar, con su condición solo estorbaría, pero si el héroe necesitaba ayuda, podía lanzarse. Sus dedos se movieron inconscientemente, preparándose para actuar.

—¿Mirko? —su voz mezclaba sorpresa y confusión.

Vio a una chica de piel oscura con orejas de conejo, su cabello plateado moviéndose con cada poderoso golpe que daba con las piernas. Su traje de héroe, aunque similar al que él conocía, parecía más nuevo y menos práctico.

Sin embargo, ¿cómo decirlo? Este estilo de pelea se veía bastante bruto. Si él recordaba los videos que había visto, esa heroína tenía movimientos fuertes y precisos.

Ahora parecía más... una aficionada. «¿Una fan?» Era algo ridículo imitarla tan precisamente, pero realmente se parecía a ella. Sus movimientos, aunque menos pulidos, tenían la misma fiereza característica.

Finalmente, el villano pareció darse cuenta de la diferencia y quiso huir. Echó a correr hacia el lado de Izuku; este último hizo un mudra con la mano y sopló aire, rápidamente formando un muro de fuego que detuvo al villano.

La heroína logró darle una patada que lo enterró en el suelo, dejándolo inconsciente. El impacto levantó una nube de polvo.

Entre el polvo, ella volteó a ver a Izuku, sus ojos rojos brillando con desconfianza, y dijo:

—Tú, chico, ¿quién eres? No te había visto.

Aunque sonaba amigable, Izuku pudo ver que tenía un aura peligrosa.

«Realmente se parece a Mirko». Izuku ya empezaba a dudar de que fuera una "fan"; según los videos y las contadas interacciones en los últimos meses, esta mujer seguro que era Mirko. La misma postura desafiante, la misma mirada intensa.

Ella dijo—: Entonces, ¿vas a responder o…? —con esto apretó sus nudillos, lista para atacar.

—Soy Deku, estudiante de la UA —respondió con firmeza. «Es mejor dar el nombre de héroe».

Mirko levantó la ceja y dijo:

—Que yo sepa, los de primer año aún no obtienen su licencia provisional.

De hecho, Izuku era de segundo año. Sin embargo, Mirko pensó esto por su apariencia juvenil, pero luego de ver su estado, las quemaduras y la ropa chamuscada, agregó:

—Y de segundo no eres, porque no te he visto.

La misma Mirko era de segundo año en la UA; aunque no suele prestar mucha atención a su alrededor, está segura de no tener un compañero con quirk de fuego y no hay ninguno en tercero.

Izuku frunció el ceño. «Algo está mal», ahora su mal presentimiento explotó en su pecho como una burbuja de ansiedad. Él obtuvo su licencia provisional a mitad del año, puesto que se necesitaban héroes, así que el plan de estudios se modificó.

Sin embargo, malentendiendo su expresión, Mirko dijo con una sonrisa despreocupada:

—No te preocupes; de todas formas no estoy muy al pendiente de los de primero.

Alzándose de hombros agregó—: Son débiles.

Sin embargo, el malestar de Izuku no disminuyó; la sensación de que algo estaba realmente mal se intensificó. Él preguntó con una idea formándose en su mente:

—Oye, ¿qué fecha es?

Aunque extrañada, Mirko respondió fácilmente:

—Es 2X de junio del año 2XX3.

«¿Qué?» Su mente comenzó a trabajar a toda velocidad.

Pensó que había viajado al pasado, al combinarse el quirk de esos villanos. En realidad, era un año antes. Según la fecha que él conocía, era marzo de 2XX4, terminando su segundo año en UA.

Sin embargo, no podía ser el lugar que él conocía… o Mirko no sería estudiante. Sus ojos se abrieron con realización mientras una teoría comenzaba a formarse.

Entonces, una idea vino a él. Si él estaba aquí, tal vez… Con esto, salió corriendo, ignorando el dolor en sus músculos.

Mirko solo pudo verlo irse. Pero aunque quisiera seguirlo, no encontraba motivo. No parecía un villano y la ayudó.

Aunque tendría que decírselo a las autoridades. Esperaba que el chico tuviera su licencia o tendría un castigo por jugar al héroe.

Ella suspiró y siguió con lo suyo.

 


 

Izuku corrió a gran velocidad hacia donde se suponía estaba su casa.

Si él estaba aquí… tal vez podría encontrar a su mamá o papá. Quizá serían jóvenes, pero le ayudarían, sobre todo… —Mamá —repetía.

Una pequeña esperanza latía en su corazón.

 


 

Finalmente llegó. En efecto, esta ciudad era casi igual. Pocas cosas habían cambiado. Llegó a su antigua casa familiar y tocó el timbre.

RIIIING

—Hola, sí, ¿buenas tardes?

Salió un anciano. Izuku no lo reconocía de fotos ni nada, pero no dejó que la desilusión lo dominara.

Con algo de pena, preguntó: —Disculpe, me dieron esta dirección, pero creo que está equivocada. ¿Conoce a Hisashi Midoriya o Inko Mid… digo, Inko Takahashi?

«Casi olvido que su apellido era el de papá», pensó Izuku. Recordaba que su mamá había mencionado que siempre vivió en este barrio.

Era una historia de novela: Inko y Hisashi fueron amigos de la infancia. Sin embargo, nunca le preguntó a su mamá sobre su casa de la infancia, aunque ella dijo que estaba cerca de aquí. No tenía grandes recuerdos de aquel lugar, pero le gustaba la zona y por eso se quedó.

Con lo mayor que parecía el hombre, seguro podría conocerlos.

Sin embargo…

—Lo siento, chico, creo que estás equivocado. No hay familias con esos apellidos por aquí.

Izuku forzó una sonrisa para ocultar su dolor. —Ya veo, gracias.

Dio una pequeña reverencia y se fue. Sin darse cuenta, caminó hasta el parque en el que jugaba de niño. Se sentó en un columpio y no pudo evitar llorar. Sus ojos ardían, y sintió el pecho apretado, como si le hubieran dado un golpe que le sacaba el aire.

La decepción y amargura lo invadieron como una ola. Al darse cuenta de que había viajado al pasado (o a una especie de pasado), quiso primero confirmar la situación antes de buscar a su familia. Confirmar su teoría.

Sabía lo que decían las películas y cómics: “no alteres el pasado”, pero no le importaba; no quería dejar morir a sus padres, quizá podría cambiarlo… Pero comprendió que no estaba en el pasado que él conocía.

Parecía otro tipo de pasado, ya que se había encontrado con una joven Mirko, en una época cercana a la suya. Pensó: “Ya que es otra dimensión, tal vez mamá y papá…”, pero no. No estaban. Probablemente ni siquiera existían.

 


 

—¿Entonces dices que era un alumno de primero? ¿Segura? —preguntó un joven oficial de policía.

Mirko frunció el ceño. Ya lo había explicado, pero este tipo no le creía. «Tal vez el chico esconde su fuerza o salió sin permiso». Más irritada, dijo: —Estoy segura. Él dijo que era de la UA, pero solo podía ser de primer año.

Sansa Tamakawa, un oficial de policía con aspecto de gato, asintió y anotó algo en su cuaderno. Junto a él estaba un profesor, quien frunció el ceño al escuchar la explicación de Mirko.

Él era profesor de primer año en la UA. Solo había dos grupos en la clase de héroes y estaba seguro de que ninguno tenía un quirk de fuego. «Parece que la engañaron», pensó.

El profesor aconsejó a Mirko: —Recuerda pedir la tarjeta de estudiante. Incluso si es solo para saber sus datos.

El oficial Tamakawa asintió: —Es cierto. Saber su nombre nos ayudaría ahora.

Mirko volteó los ojos y dijo: —Está bien. Pero no era necesario, él me ayudó y no parecía un villano.

El profesor suspiró. Acostumbrado a esta chica, dijo: —Hiciste un buen trabajo. Puedes regresar a tu agencia.

Mirko sonrió feliz. Tenía hambre y ya quería terminar con este asunto.

Cuando ella se alejó lo suficiente, el profesor le preguntó al oficial: —¿Qué opina?

Tamakawa dijo: —Tendremos que encontrar al chico y preguntar. Quizá deberíamos levantar una orden de búsqueda.

Sin embargo, el profesor respondió: —Aunque ella es así, tiene buenos instintos. Si él fuera un peligro, se habría dado cuenta.

Tamakawa lo tomó en cuenta y agregó: —Si es así, con la orden solo lo asustaríamos. Pero necesitamos compartir la información para encontrarlo —leyendo sus notas dijo—. No será muy difícil con esta apariencia.

El profesor asintió. Ninguno de sus alumnos tenía cabello y ojos verdes, aparte de la “cara de bebé”, según Mirko.

 


 

Ahora parecía ser la tarde. El sol estaba en lo alto y un agradable aire soplaba.

«Antes era invierno». En esos últimos días el frío había aumentado, pues estaban en invierno. Ahora que regresó a meses atrás de la estación en la que estaba, prefería este viento de verano.

Agachó la cabeza, abatido, y dijo: —¿Ahora qué hago…?

No es que tuviera muchas ganas de volver a su tiempo. Pero al menos ahí sí conocía el lugar. Aquí no tiene a nadie (otra vez), ni nada.

Viendo al cielo, reflexionó: —Quizá debería buscar algún refugio.

Aún era menor de edad, así que no había muchas opciones y eventualmente tendría que obtener una identidad. En cuanto a la vivienda, siempre podía ir a un orfanato o algo así.

Al menos hasta descubrir si podría volver… pero ¿siquiera valía la pena intentar volver? Sin querer entrar en ese engorroso asunto, se levantó y caminó hacia donde sabía que podría haber algún refugio.

—Aunque hay un problema —dijo, viendo su cuerpo—. Tengo puesto un traje de héroe, encima está roto y yo golpeado…

Murmuró: —Quizá podría robar ropa…

Pero, aun si solo fuera ropa, dolía en su conciencia.

—Si luego repongo el dinero, no debería haber problema.

Con esto, comenzó a caminar, prestando atención a las casas.

 


 

Finalmente, usando su energía psíquica, logró obtener algunas prendas.

Fue debajo de un puente y se cambió. Lo hizo rápido, por miedo a que alguien viniera y lo creyera un pervertido. También buscó alguna fuente y, con un trapo, limpió la suciedad visible.

Entonces caminó en busca de un refugio.

Lo encontró y entró. No le hicieron muchas preguntas; fácilmente inventó una excusa.

 


 

Llevaba en el refugio unos pocos días. Aunque era una vida austera, no tuvo muchos problemas. Alguna vez, en la UA, lo habían puesto a hacer ejercicios de supervivencia. Con equipo y sin él. En su momento se le hizo exagerado, pero tenía que cumplirlo.

Ahora, su situación era mejor que aquellos días, e incluso le sirvió para relajarse un poco, debatiéndose entre buscar una forma de volver o empezar de nuevo aquí.

Le dolía dejar atrás el lugar que conocía, con todos aquellos recuerdos. Pero la gente dentro de esos recuerdos ya no estaba. Podría empezar aquí de nuevo. «Aunque no sé qué hacer», se dijo.

Anteriormente, les dijo a los encargados del refugio que esperaría a sus padres, que estos le habían dicho que pronto llegarían. Pero esta mentira solo le duraría unos días más, hasta que se descubriera y llamaran a las autoridades. Antes de eso tenía que decidir qué seguía.

Salió a caminar, como había hecho una costumbre.

El viento cálido soplaba. Había poco sol, pero el cielo estaba lleno de nubes esponjosas. Era un buen día.

Pero mientras caminaba por los negocios, sus instintos gritaron. Tuvo un mal augurio.

Frunció el ceño y miró alrededor.

Entonces, vio a lo lejos salir humo. Pensó en regresar al refugio cuando un negocio al otro lado de la calle explotó.

«¿Qué? ¿Un ataque a gran escala?», se preguntó. Pero no tenía su traje; incluso si quería ayudar, debía esperar.

Apenas dio unos pasos cuando una fuerte alarma sonó. Era la alarma de evacuación.

—¡ATENCIÓN! HAY UN ATAQUE DE VILLANO, POR FAVOR EVACUE LA ZONA.

—¡ATENCIÓN! HAY UN ATAQUE DE VILLANO, POR FAVOR EVACUE LA ZONA.

—LOS HÉROES ESTÁN EN CAMINO. POR FAVOR DESPEJE LA ZONA.




Playlist: Gatos en la Piscina

Notes:

Estoy reeditando asi q quien sabe decia la nota original 🤔