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A Haven for both of us

Summary:

Reescribí de la escena del helicóptero como a mí me hubiera gustado que ocurriera porque podrían haber dicho y hecho tantas cosas pero no lo hicieron y eso me molestó un poco (mucho). Eso y que nos robaran la frase de "Eddie estoy contigo hasta el final" del trailer, literal no salió nunca y tenía que hacer algo con eso.

Notes:

Cuando salí del cine con mi bestie, ni veíamos de las lágrimas, así que escribir esto es mi forma de lidiar con el vacío emocional que me dejó el final de la película, eso y leer fanfics aquí (sálvenme autores de Ao3, sálvenme).

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Es común decir que antes de una tormenta siempre hay calma, tal vez como una forma de crear una sensación de paz ilusoria o para preparar a las personas antes de que llegue el desastre. Fuera cual fuera la razón, ahí estaban, dentro de los restos de un helicóptero que servía de refugio en medio del caos generado por las xenófagas. Decir que Eddie se sentía exhausto era poco, la emboscada de la bestia lo dejó sin aliento y con una herida abierta en su costado que le provocaba un dolor lo suficientemente molesto como para nublar su mente mientras trataba de construir un pensamiento coherente con respecto a la situación actual.

Me haces sentir orgulloso, lo hiciste tú solo —dijo el simbionte mientras observaba a los alrededores del helicóptero—. Bueno, una parte.

Desde la ventana, observaba como las explosiones eran cada vez más destructivas y ruidosas, incluso él se sobresaltaba cuando alguna ocurría. Parecía que el estruendo era un cruel recordatorio del poco tiempo del que disponían, al igual que las imparables agujas de un reloj. Puede que las xenófagas no los vieran directamente pero merodeaban el área en busca de cualquier cosa que se moviera para exterminarla y en algún momento llegarían a dar con su ubicación. Venom cerró los ojos tratando de ignorar el caos inminente fuera del refugio, y aunque doliera aceptarlo, la situación parecía ser un callejón con una sola salida, una que marcaría el final de su viaje.

—Me hubiera gustado conocerla.

—¿A quién? —preguntó Eddie.

—A la dama Libertad.

—Sí... bueno... iremos en cuanto salgamos de aquí —dijo con voz entrecortada, el agotamiento y la herida estaban empezando a cobrarle factura en un mal momento.

Si el simbionte hubiera tenido un corazón, probablemente este se hubiera estremecido al escuchar esa frase, le parecía entre conmovedor y doloroso que su ingenuo Eddie creyera que habría un mañana para ambos en el que pudieran volver a disfrutar de algo tan banal como hacer turismo en Nueva York. Quizás era una forma de consolarlo, pensó, pero la realidad es que el simbionte tenía claro que a pesar de haber acabado con todas las amenazas que se habían presentado en el pasado, esta los superaba por mucho y la única manera de evitar que el universo cayera en la ruina era si uno de los dos moría, y no iba a dejar que Eddie fuera quien tuviera que abandonar su existencia.

Van a seguir llegando más, no saldremos de aquí con vida amigo —sentenció.

Eddie levantó la mirada hacia su simbionte, quien lo observaba con pena aceptando el destino que la batalla tendría. Tenía que haber otra forma de salir de esta, solo tenía que concentrarse y pensar en algo. Justo entonces una idea cruzó por su mente como una estrella fugaz, una posible salida en la que no tuvieran que morir, una en la que ambos siguieran con vida, pero con vidas separadas.

No va a funcionar —dijo como si hubiera leído su pensamiento—. La posibilidad de que encuentre un huésped tan compatible como tú es improbable —Esto era cierto pero también era una verdad a medias, porque a pesar de que encontrara a alguien, ese alguien no sería Eddie, y solo pensar que tendría que vivir el resto de su vida alejado de él, lo hacía eliminar esa alternativa.

El sentimiento era mutuo a pesar de que ninguno lo verbalizó, el cómodo silencio era más que suficiente para comunicarlo. Pero también eran conscientes de que la frágil paz del momento era efímera y si estos eran los últimos momentos juntos que el destino les permitiría tener, más valía aprovecharlos para luego no tener remordimientos.

—¿Sabes? Me alegra que nos hayamos conocido. Incluso si pusiste mi mundo de cabeza, creo que... —Encontrar las palabras correctas se le estaba haciendo difícil, cómo se suponía que le dijera lo importante que se había vuelto su presencia en su vida? Un año fue más que suficiente para que el simbionte se hiciera un lugar en el corazón de su huésped, sus días se sentían mucho más animados con su compañía, ya fuera para bien o para mal—. Vivir este último año contigo, ha sido de las mejores cosas que me han pasado.

Venom no sabía muy bien cómo responder a eso pese a que sentía lo mismo, para él Eddie era mucho más que un buen acontecimiento en su vida, el término almas gemelas encajaba mejor, era una parte fundamental de su vida y cada momento juntos le hacía sentirse afortunado de tenerlo consigo.

—¿Recuerdas cuando fuimos a la playa de México?

—Sí ¿qué pasa con eso?

Era imposible olvidarlo, Eddie nunca había sido muy diestro con sus emociones, era como si estuvieran ahí pero le costaba reconocerlas y darles un nombre apropiado. Venom era lo contrario, si sentía algo lo decía y aquella vez en la playa le había dicho que lo quería, que cuando se amaba a alguien, era a la persona completa, y fue como si se hubiera encendido un interruptor en su mente, una parte de él estaba sorprendida por la revelación pero la otra solo podía pensar en que había dado al clavo de sus sentimientos, eso era lo que sentía, pero darse cuenta de ello era abrumador.

¿Sería extraño tener sentimientos por un alienígena? Claramente sí según las normas sociales pero desde que Venom llegó a su vida, las normas sociales no podían importarle menos, había roto la ley y hecho el ridículo en público varias veces, su relación con el simbionte era la cereza del pastel. Ellos se complementaban en cada aspecto y su vínculo era tan profundo que le era difícil imaginar una vida sin él.

—Hay algo que no hice en ese momento pero siempre he querido intentar.

Venom se acercó con cuidado al hombro de Eddie, posando su cabeza con delicadeza contra su cuello mientras envolvía los brazos de su huésped en un abrazo y ejercía un poco de presión para simular el agarre que un humano tendría al abrazar a otro.

Dicen que los abrazos mejoran el estado de ánimo —Siempre que veía a las personas abrazándose, se preguntaba cómo sería abrazar a Eddie y por fin tenía una respuesta, se sentía placenteramente cómodo, como si a pesar de la forma indefinida del simbionte, su cuerpo encajara a la perfección, no era una sorpresa, sino otra prueba de lo complementarios que eran.

Eddie no sabía cuánto necesitaba un abrazo hasta ese momento, su mente salió del trance y finalmente comenzó a registrar que esta sería su última vez juntos, el dolor de pensar que luego de esto no habría nada más lo golpeó como un camión y no pudo evitar que algunas lágrimas se escaparan de sus ojos mientras se aferraba al simbionte con uno de sus brazos, a lo que este respondió aumentando su agarre y sanando la herida de Eddie.

Ojalá pudiéramos quedarnos así por más tiempo —Se sentía bien llevarse el recuerdo de la calidez del humano consigo. A pesar de que las explosiones seguían detonándose a sus espaldas, la seguridad del abrazo los envolvía como una burbuja, como si estuviesen en el ojo de un huracán que pronto arrasaría con todo.

El primero en retroceder fue Venom, si fuera por él le habría encantado seguir abrazando a Eddie pero el tiempo era contado y quería ver el rostro del humano una última vez para grabarlo con exactitud en su memoria, cielos, quizás incluso en la mente de colmena para que todos supieran cuánto aprecio sentía por él.

—Al menos estaremos juntos en esto —dijo Eddie más calmado junto con una triste sonrisa en su semblante—. Me alegra que seas tú.

Eddie levantó su mano izquierda en dirección al simbionte, acercándose poco a poco hasta encontrar un sitio en la mejilla de Venom, quien ladeó la cabeza y cerró los ojos y para dejarse llevar por el toque del humano, se sentía como si estuviera recostando su cabeza sobre una almohada en una de esas mañanas en las que levantarse de la cama parece una tarea imposible. Pudo sentir que la mano cambió de posición, dirigiéndose hacia la parte de atrás de su cabeza y atrayéndolo hacia él hasta que sus frentes se tocaron.

—Gracias por todo amigo —Fue un susurro pero retumbó como un eco entre ellos.

—Eddie, estoy contigo hasta el final.

Se podían escuchar ruidos viniendo de afuera pero Venom solo podía concentrarse en que la cercanía entre ambos le permitía escuchar como la respiración de Eddie sonaba igual que las olas chocando en la orilla de aquella playa, era agradable, el ajetreo de llevar una vida de fugitivos enfrentando amenazas constantes les hacía merecedores de unas vacaciones que jamás llegarían, tendrían que conformarse con el recuerdo del pasado en el que vivían ignorantes del peligro que se cernía sobre su futuro.

—Bueno, ¿no que íbamos a ser el Protector Letal?

—Sí lo somos, de eso se trata.

—Y qué piensas hacer?

Si de por sí era doloroso aceptar que este sería el final, verbalizarlo lo era el doble, por lo que el simbionte prefirió simplemente separarse y mirar hacia los enormes contenedores de ácido como respuesta. El ácido no era exactamente una debilidad de la raza alienígena pero viendo el efecto que tenía tanto en la materia viva como muerta, la hacía la única alternativa disponible para acabar con las xenófagas; la idea era atraerlas con el Codex y luego retenerlas bajo el ácido para matarlas, esto quedó claro en la mente de Eddie pero Venom se guardó la parte en que expulsaría a Eddie antes de activar el ácido para que no sufriera el mismo destino que él, no dejaría que nada le pasara a su humano, incluso se aseguraría de cubrirlo con algún escombro para garantizar asegurar su seguridad lo más posible.

El momento había llegado, Eddie se levantó y salió del refugio en dirección a los contenedores de ácido, estaba dispuesto a dar la cara a las bestias, extendió los brazos mientras las xenófagas se les acercaban y dejó que Venom tomara el control para luego decir al unísono:

Vengan por nosotros

Notes:

Dios mío, creo que subestimé lo difícil que sería estilizar el texto en Ao3, literal tuve que irme a un convertor de word a html porque los comandos normales no me funcionaban y todo se ponía en negrita.

Traté de escribir en la fina línea entre amigos y algo más (y espero haberlo conseguido) porque así hacen en las películas y en el fondo así es como yo quería que fuera la escena del helicóptero pero nos dieron algo que tira más hacia amigos y ya, le faltaba condimento al asunto :c

Sigo sin superar la injusticia de la frase que nos tiraron y que nunca salió en toda la película, así que tenía que hacer algo con eso y arreglar el silencio atronador de la escena del helicóptero, es que POR DIOS PUDIERON DECIRSE TANTAS COSAS PERO NO LO HICIERON BASTAAAA