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Al huyaam - Madness

Summary:

Damian se había convertido rápidamente en un deseo asfixiante, una obsesión caótica que Raven no sabía cómo detener.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Obsesión; esa delirante sensación la estaba empujando al agujero más profundo, sombrío y enfermizo de sus emociones, sin que ella pudiera detener la inevitable caída, cada vez que despertaba por los cálidos rayos del sol que se posaban en su rostro, pensaba en él, así también cuando era hora de dormir. Su cabeza daba vueltas, era un bucle desesperado del que no sabía controlar.

 

Quería estar con Damian en cualquier momento, de cualquier forma, sin importar el riesgo. Había sido criada para reprimir sus emociones, Raven estaba aturdida por el cambio drástico, buscó unir los hilos y supuso que el desencadenante fue él, cuando la contempló con una intensidad embriagadora que no haya visto jamás; la fuerza, confianza y suavidad en su mirar la derritió, su cuerpo se había estremecido, sus piernas temblaron ligeramente y sus latidos se incrementaban con cada segundo que él cazaba sus ojos violetas; como si fuera el lobo feroz y ella la indefensa presa.

 

Su realidad estaba alterada, deseaba besarlo hasta que le faltara el aire, deseaba que sus grandes y callosas manos tocaran cada parte, cada zona prohibida e intima, deseaba que sacara de su núcleo gritos de divino placer, mientras ella enterraba sus uñas en su bronceada piel, y-...

 

Las ideas cesaron cuando escuchó un estruendoso sonido: la alarma de la torre.

<<¡Enfócate Raven!>> —se reprendió.

Tan sólo la simple existencia de Damian significaba fuente de distracción andante. Los héroes se encontraban en medio de un combate y debido a los despistes de la bruja afectaba la concentración y sintonía del equipo. Vencieron por suerte a los villanos y los entregaron a las autoridades; Starfire con pesar reprendió a su compañera más tranquila y centrada, la confusión dibujada en el rostro de cada integrante, expectantes al próximo movimiento de la bruja, percibió el cúmulo de emociones y la hizo sentir mareada, suficiente con el descontrol sobre el chico que amaba, se limitó a bajar la cabeza y pedir disculpas, prometiendo que la situación no volvería a acontecer. Robin la miró inquisitivo, intentando descifrar qué era lo que la agobiaba, la conocía mejor que nadie y sabía que escondía algo muy grande y difícil de manejar. Al dar un paso adelante ella dio un paso atrás y entrecerró los ojos con sospecha, dedujo que tenía que ver con él.

Raven caminó a su habitación lo más rápido que pudo, si era una persona de poco habla ahora sería una estatua, de pronto pensamientos intrusivos la invadieron, preguntas ansiosas rondaban su cabeza como un huracán; ¿qué pensaría Damian de ella?, probablemente la ve como una inútil que no puede hacer bien una misión. Poco a poco empezó a tocar fondo, deslizándose por la puerta y sentada con las piernas dobladas, enterró la cara en sus rodillas.

Deseaba que la tierra la tragara, intentar meditar no silenciaba su voz, ni las imágenes de su perfecto rostro, o atlético cuerpo. No sabía qué hacer, era como un castigo del universo por tener linaje demoniaco. Su cuerpo reaccionaba de sobremanera cuando lo imaginaba abrazándola, confesándole sutilmente amor, cuidado y protección en sus brazos; mirándola como si fuera la mujer más bella que hayan presenciado sus esmeraldas, adorándola con cada caricia que diera en su albina piel, deseándola como si fuera el oxigeno que respiraba. Raven Mentiría si dijera que no era lo que más aspiraba, quería que la amara de la manera en que ella lo hacía...quería ser suya por toda la eternidad.

Su piel casi se tornaba rojiza por las llamas internas que desprendía su cuerpo cuando notaba el grupo de fans de Robin, y por si no fuera suficiente el de Damian Wayne; vaya que si sabía llamar la atención de las chicas, era codiciado por su herencia, belleza, y personalidad fuerte, enigmática y cortante. Los dientes de Raven rechinaban cuando las jóvenes descaradamente robaban su espacio personal, hasta tocarlo, este siempre actuaba con desdén y se alejaba del roce, eso no parecía hacerlas detener e insistían más, hasta que la paciencia de Damian se agotaba y les gritaba que lo dejaran en paz, para que luego Bruce Wayne recriminara su conducta.

Raven era testigo de los eventos que Damian tenía que asistir porque él siempre la invitaba, pero ella se mantenía en un rincón, discreta, sin llamar la atención; tiempo después el moreno solía desaparecer de la fiesta para la buscarla e irse a otro lugar, lejos de la multitud que no hacían más que enfermarlo, la empática se sentía tan bien cuando Damian estaba a solas con ella, sin vislumbrar a nadie encima de él.

Si Damian no correspondiera sus sentimientos...si estuviera enamorado de alguien más...de sólo pensarlo le revolvía el estomago y despertaba cierto lado tétrico de la ojimatista, no podría aceptarlo, no dudaba que haría todo lo posible por impedirlo, porque así era, estaba desarrollando una amor tan obsesivo que dolía no tenerlo, era como si mil dagas estuvieran clavadas en su corazón, el fuego que evocaba en ella era palpable, pero quemaba tan bien; existía el riesgo si desbordaba sus emociones, sin embargo, Raven se sentía hipnotizada, cegada, su mente se había apagado y sólo permitía dejar fluir su corazón. Por él correría todo riesgo, daría su vida, e incluso... sería capaz de derramar sangre por Damian Wayne.

Un "Toc, toc" provino de la puerta y ella se quedó inmóvil.

-Raven...-llamó calmado, sin mostrar la dureza que caracterizaba su voz. Damian notó la sombra por el umbral de la puerta, se hallaba preocupado por su comportamiento y aún más cuando la vio huir. Esperó paciente por unos minutos pero la hechicera no movió un músculo, petrificada en su lugar. -Raven, sé que estás ahí, ábreme...por favor. -murmuró. no estaba acostumbrado a los modales.

La empática suspiró preparándose para enfrentarlo; giró la perilla y lo pudo ver, con su semblante serio pero detrás de esa máscara lo llenaban emociones de angustia.

Damian hizo un gesto con su cabeza pidiendo permiso para entrar, Raven lo dejó y se sentó a orillas de la cama, mientras él cruzó los brazos observándola parado a su lado.

-¿Estás bien? estabas algo distraída. -preguntó severo.

-Sí. No te preocupes, mi padre estaba con sus típicas burlas y perdí el enfoque, no volverá a pasar. -replicó contundente.

-Te conozco lo suficiente para saber que estás mintiendo.

Raven maldijo internamente, mientras que para cualquier persona era un desafío leer sus capas, para Robin era un libro abierto, gracias a sus habilidades detectivescas y el vínculo cercano.

-No es nada, no es de tu incumbencia. Así que, ¿me dejarías tranquila? -señaló la salida.

El ojiverde negó. Raven rodó los ojos.

-Sé perfectamente que es sobre mi. -afirmó, La hechicera pudo sentir como se volvía más pálida de lo normal. -Dime...-tomó asiento a su lado.-¿Qué es?

-Te equivocas. -por inercia quiso usar sus poderes para abrir un portal, pero Damian tomó sus manos impidiendo su escape.

Ambos vieron sus manos juntas, ocasionando que una agradable sensación recorriera el interior de sus corazones. Entrelazaron miradas profundas, cargadas de un amor intenso que ambos analizaron con facilidad; esa fue la revelación que Damian buscaba, entendió que era correspondido al sentirla apretar firmemente su mano, impidiéndole ir, ambos ansiaron esto por tanto tiempo, simplemente perderse juntos hasta que el mundo se detuviera.

Raven dio una delicada caricia a su mejilla y la acunó, Robin correspondió el tacto y ladeó la cabeza para descansar momentáneamente en su pequeña y suave mano; ella echó un vistazo a sus labios, cuestionando e imaginándose como sería su sabor, el joven Wayne notó esto y se acercó acortando el escaso espacio que los separaba, lentamente la tomó por la barbilla y deslizó su pulgar por sus labios besables, pidiendo su aprobación para probarlos.

De pronto, cualquier rastro de timidez se esfumó dejando la atracción reinar, cerraron sus ojos despacio y sus labios finalmente se conectaron, ambos héroes sintieron chispas creadas por el éxtasis, era como si estuvieran destinados a estar juntos, aquellos deseos lujuriosos empezaron a salir a la luz mientras el beso subía de nivel con más fervor, insatisfechos, Damian dio besos por su lóbulo sacándole un jadeo y escalofrío a la vez, para luego dar un camino de besos en su cuello, Raven enterró sus dedos en su nuca devolviéndole escalofríos, a lo que él gruñó, buscando nuevamente sus labios y saboreándolos como si fueran el manjar más exquisito del mundo.

No obstante, el cristal en la frente de la fémina resplandeció, y Raven se quejó de dolor, interrumpiendo el momento y produciendo preocupación en su compañero.

-¿Raven qué pasa?

La voz diabólica de su progenitor amenazaba con salir del cristal y matarlo. Raven sabía que estas eran las consecuencias de no tomar el control de sus emociones, dejándose débil ante el magnetismo de Damian Wayne. Segundos después, pudo atar nuevamente las cadenas de su padre; la joven bruja lo miró con pesar, su egoísmo casi ponía en peligro la humanidad, y sobre todo a él, mientras tuviera a su padre cautivo no podría permitirse una vida con él...y eso le dolía más que el infierno.

-Deberíamos parar. -dijo, cerrando los parpados afligida.

Damian se encontró devastado, pero tuvo entendimiento de sus razones y no tuvo de otra que aceptar.

 

Ambos pensaban que si en esa vida no podrían a estar juntos, entonces esperaban y deseaban que en la siguiente les dieran una nueva oportunidad.

Notes:

Espero les haya gustado!! si tienen alguna opinión siéntanse cómodos de comentar! :)