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Lo que comenzó como una idea en su cabeza y se formó hasta tomar la decisión lo llevó a este momento: el último día de su vida en como piloto de MotoGP.
Podía sentir todo más que en otras carreras, el sonido del público como coro de fondo de la última jornada de su carrera; el hecho de estar sobre una moto entre los pilotos, entre ellos, siendo parte de ellos por una última vez.
El ser consiente y sentirse presente esos últimos segundos mientras aguardaba con emociones revolviéndose en su pecho antes de iniciar la carrera.
Pero en su corazón solo sabía una cosa: iba a darlo absolutamente todo, por amor a él, por amor a las carreras, por amor a...
Podía verlo mientras daba sus últimos respiro bajo ese casco y en esos instante lo adoró. Aún más.
Era la última vez que compartirían una pista de carreras, era su último baile juntos y pensó ni por un segundo abandonarlo.
Se apagaron las luces, su corazón rugió junto al motor de la maquina que lo había acompañado hasta ahora y no existía nada más detrás. Todo su mundo estaba frente a él. Sobre la pista.
Y sin dudar tomó la opotunidad de proteger la espalda del menor que ahora se jugaba su primer título mundial. Ese ser que se aferraba a su primer campeonato le inspiraba tanto que dejó que su corazón lo guiara, se ancló a él con el alma y no permitió que nadie se le acerque, el lo daría todo cuanto estuviera a su alcance para protegerlo dentro de la pista una última vez.
Cada vuelta que permanecía protegiendo a Jorge era una confirmación de sus intenciones. Demostró a todo el que lo viera que estaba ahí para respaldar a Jorge. Que estaba para protegerlo, cuidarlo, acompañarlo en su camino a la gloria por la vid así como en la pista. Aleix estaba dejando el alma en el asfalto, tanto por sí mismo como por el hombre que amaba.
Con cada vuelta se despedía del que fue su hogar por tanto tiempo, pero el saber que se iba de la mejor manera y mirar a Jorge frente a él aliviaba su corazón.
Jorge formaba parte de su norte ahora.
Cuando Jorge cruzó la línea de meta su corazón no podía estar más feliz. Su chico había ganado su primer título mundial y se acercó para felicitarlo.
Si no tuvieran los cascos puestos el mundo entero habría visto el beso más apasionado entre dos grandes pilotos de MotoGP.
Jorge lo acercó lo más que pudo, cada segundo era una eternidad cuando tenía a Jorge junto a él. Aleix podría jurar que en ese abrazo ambos corazones salieron de sus cuerpos para danzar por última vez en el circuito, en casa.
Jorge se alejó para seguir su camino como campeón consagrado del mundo. Y Aleix lo vio partir con tanto amor y orgullo que le empezaron a salir lágrimas. Sentimientos encontrados, una adiós, una victoria de campeonato un final y un inicio al mismo tiempo, en el mismo lugar. Los dos habían hecho historia y eso nadie se lo iba a quitar. Suspiró y siguió su propio camino.
Bajó por última vez de la moto en boxes y fue recibido com calidez por quienes lo apreciaba, disfrutó esos segundos y luego tuve que retirarse porque había algo que necesitaba hacer.
Su cuerpo temblaba ligeramente por todo lo que estaba viviendo, pero aún así tenía que volver a Jorge, y se dirigió a él. Su corazón guiaba sus pasos como la ruta trazada por el GPS. Necesitaba tenerlo en sus brazos ahora que no tenían que conducir sus respectivas motos.
Jorge todavía seguía siendo felicitado pero cuando vio a Aleix su corazón tomó el control de su cuerpo para impulsarlo a saltar, ignorando al presidente de la FIM, y correr a lod brazos de su amado. Saltó rodeando a Aleix con sus brazos y piernas tan fuerte como para que podamos darnos cuenta de donde estaba su hogar, su mundo, su alma.
Tú lo viste, hoy viste como ese par de almas se unieron a su modo en el parque cerrado. Cómo no cabía nada más que ellos pudieran desear en el mundo que estar junto al otro.
Los brazos de Aleix sujetando a Jorge, levantando al campeón del mundo y de su mundo con la expresión más pura de amor y felicidad en el rostro. Porque mientas se tuvieran el uno al otro todo estaría bien y el dolor de la despedida no golpearía el corazón de Aleix con fuerza y el campeonato de Jorge se sentía como si hubiera conquistado el cielo de la mano del hombre que había elegido para el resto de su vida.
Hoy el mundo fue testigo de su amor y todos nos conmovimos de que Aleix no dejó un segundo sin hacernos saber lo mucho que amaba a Jorge.
Ambos juntos hasta el final, dentro y ahora fuera de la pista.
