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Solo el sol

Summary:

Taiju estaba muy serio y silencioso mientras abría la puerta del laboratorio, podría decir que era la única cara que sabía hacer cuando se trataba de hablar con Senku.

 

Parte 6 del SenGenSen del 2024 tema sol/luna

Notes:

Lo subo porque si no, nunca lo hare. Perdón que no subo nada, comencé a trabajar como docente hace poco y estoy replanteando toda mi carrera jaja

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Taiju estaba muy serio y silencioso mientras abría la puerta del laboratorio, podría decir que era la única cara que sabía hacer cuando se trataba de hablar con Senku. Había reunido mucha fuerza para volver a visitarlo, su esposa le había pedido que fuera desde hacía tiempo porque ella ya no podía hacerlo por el embarazo. Apenas irrumpió en el lugar tanto los dibujos como las naves a escala ocuparon casi por completo su visión. Ya de noche, el laboratorio quedaba muy poco iluminado, así que decidió gritar tomando una gran bocanada de aire.

 

—Ya me dijo Chrome que estas aquí. ¡Sal de una vez Senku!

 

El ruido de hojas y bolígrafos cayendo le hizo saber que se acercaba su amigo. Era su reino, su laboratorio personal, era prácticamente su casa. Entre las hojas manchadas de café y algunas naves a escala surgió Senku.

Taiju tragó saliva. No era el hombre al que estaba acostumbrado a ver.

 

No había cambiado mucho desde la vista hacía dos meses, excepto por su notable bajada de peso. Probablemente llevaba tres o cuatro días sin bañarse de nuevo, su nariz se lo hizo saber. Apareció envuelto en su bata y el cabello rubio tan largo que hasta caía sobre sus hombros. Su mirada era de pura molestia, aunque desde hacía meses que se mostraba de esa forma ante todos.

 

—¿Qué quieres ahora grandulón después de tanto tiempo? Estoy trabajando en la siguiente nave. ¿Cómo está Yuzuriha?

 

Senku se acercó más a Taiju, esquivando las sillas vacías y los desastres de antiguos, muy antiguos, proyectos que aún no tomaba el coraje de desarmar.

 

—Chrome me dijo que no te ve comer desde hace dos días. —se desafiaron con la mirada el uno al otro, aunque los ojos de Taiju como era de esperar se humedecieron al instante de la impresión de encontrarlo de ese modo. —Prometiste hacerlo antes de irme Senku, está vez ibas a comer…

 

Senku descendió su mirada al piso, no sabía que responder. Taiju suspiro y lo tomo en brazos para abrazarlo, Senku tembló.

 

—Por favor vamos a comer algo juntos, tienes que dormir más amigo. ¿Qué pensaría Yuzuriha si te viera? A este paso te vas a terminar ma-matando tú también Senku…

El labio inferior de Senku tembló con el resto de su cuerpo.

 

Era difícil hablar de eso sin que alguno de los dos se largara a llorar, pero Taiju ya no podía tolerar eso. Todos se esforzaban mucho, no sabían si de la forma correcta pero realmente lo querían mucho como para dejarlo así. Debía haber una forma de mejorar las cosas.

 

—No lo entienden, Taiju — La voz de Senku era un susurro, casi inaudible— es difícil querer seguir sin Gen. Me levanto cada días únicamente por seguir creando, pero es vacío. Yo no puedo…

 

Taiju no respondió al instante. Solo lo abrazó, dejando que las palabras de su amigo cayeran como una lluvia pesada entre ellos.

 

—No tienes por qué olvidar, sé que no es lo mismo. Soy cabeza dura, pero no lo suficiente como para ignorar que perder al que tú mismo de dijiste que era el amor de tu vida. Estamos aquí para ti, no tienes por qué guardar ese dolor.

 

—Lo entiendo, pero no puedo.

 

—Estoy acá para que lo recordemos juntos Senku.

 

Ambos se largaron a llorar abrazados.

 

A la mente de Senku volvieron las escenas felices con Gen, las cosas no habían sido fáciles y nadie podía parar un segundo corriendo a contrarreloj. Fue un trabajo de años hacer avanzar de nuevo a la civilización, sin embargo, estaban juntos como el dúo que debían ser. Gen estaba para lo que necesitara, sus ojos rasgados siempre podían ver a través de él. Pero Senku no.

 

Aunque lo amara, sin importar cuanto tiempo le dedicara; abrazos, paseos, dulces palabras y grades besos. Los recuerdos lo inundaron, se vio en esa habitación iluminada con colores suaves y carmesís se hizo presente. Gen caminaba en silencio a su lado, respiraba tranquilo, en esa época aún no se tomaban de las manos. El mentalista observaba las fotografías con cuidado, extendía en ocasiones su brazo con deseos de tocar alguna, pero no era el momento, debían esperar a que todas se revelaran por completo. Recuerdo una ocasión en que tanto Minami como el bicolor lograron hablar con el corazón, cosa que con Senku en aquel momento no hacía. Y fue tan revelador para él, tan extraño fue escucharlo extrañar su trabajo, a sus tíos y sus amigos. Era una faceta de Gen en la que nunca había pensado, en el pasado que no había conocido donde era una simple joven estrella en ascenso.

 

Ese aspecto melancólico nunca desapareció a pesar de la reconstrucción, ni cuando se puso a llorar con él por la muerte de su abuela o cuando volvió a ver a sus primos. A medida que el tiempo pasaba, ese brillo que aparecía en su mirada al hablar del pasado se fue oscureciendo, tan lento que ni él se percataba.  

 

No pudo saber qué tan mal se encontraba, la tortura que había soportado con Stanley y Xeno, había sido demasiada. Tanta que la había reducido a unas cuantas oraciones falsas. Senku pensaba que no había logrado nada. ¿De qué valía el progreso científico? ¿De que valían las cremas, las cartas de póker, los trajes o las estafas si Gen ya no estaba? ¿Algo de todo lo que había hecho siquiera le importaba?

 

Taiju intento recobrar la templanza, respiro un poco más lento para permitirse hablar sin soltar del abrazo a Senku.

—Amigo tienes que reaccionar, que intentes seguir, sabes que él quería eso…

—No sé que se le paso por la cabeza. Analice todas las variables, pero hay demasiadas probabilidades, nunca voy a estar seguro de porque paso.

—Senku

—¿Gen siquiera me amaba?

 

El rostro de ambos se ensombreció, pero por razones muy contrarias. Taiju se alejó un poco para mirarle a la cara al científico.

 

—¿Qué? No puede ser que pongas en duda algo así.

—¿Por qué no? ¿Por qué no me hablo de lo que le pasaba?

 

—Ese tipo era rarísimo, se hacía tanto el misterioso como el gracioso, pero cuando te veía era como si todo el ambiente a su alrededor se aligerara. Le dabas una tranquilidad extraña. ¡Es cierto! —apretó muy fuerte a Senku entre sus brazos y lo hizo expulsar el poco aire que contenía. —El mentalista hasta alardeaba de estar con vos Senku, hasta conmigo, como si me importara un carajo. Hablaba de tus proyectos, de tus sueños y de sus artimañas para acelerar el proceso.

 

El rubio casi doblo las comisuras de sus labios en una sonrisa. Ese no podía ser su Gen.

—¿Entonces por qué lo hizo?

 

Ambos se quedaron en silencio un momento, el aire se tornó pesado en sus pulmones.

 

—Amigo no puedo responderte algo así. —cerro los ojos buscando las palabras correctas— Se que te amaba, te miraba como yo lo hacía con Yuzuriha.

 

Taiju se levantó, extendiéndole la mano.


—Vamos a comer algo, ¿sí? Solo una vez. Por Gen.

Senku miró la mano de su amigo por un momento largo, indeciso. Finalmente, asintió.


Mientras caminaban hacia la puerta, Senku se giró, echando una última mirada al laboratorio donde todo seguía mal iluminado.

Notes:

No sé que quería cuando escribí esto, en este caso el concepto quedo muy por debajo, oculto. Prometo detallarlo más para que se note más mi idea. Muchas gracias por haberlo leído. Cualquier opinión es bien recibida.

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