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Hechizo de Tiempo

Summary:

Si tuvieras la oportunidad de hacer algo distinto ese día, ¿lo harías? ¿Crees que encontrarás la manera de evitar todo esto y mantener a D de tu lado?
Donde Primus le da la oportunidad a Optimus Prime de regresar al día en el que todo cambió y arreglar las cosas. Lo que el nuevo Prime no sabe, es que eso significa quedar atrapado en un bucle temporal, repitiendo el día una y otra vez. ¿Encontrará lo que le hace falta?

Notes:

Este fic es la excusa más grande para escribir a Orion y D-16 teniendo sexo en un lugar público y terminar juntos. Scumbag System me enseñó que el pa-pa-pa puede salvar al mundo.

Chapter 1: Pensaste alguna vez en dar vuelta atrás

Chapter Text

Si tuvieras la oportunidad de hacer algo distinto ese día, ¿lo harías? ¿Crees que encontrarás la manera de evitar todo esto y mantener a D de tu lado?

La pregunta de Elita se colaba en sus circuitos y retorcía su procesador. Desde que sus caminos se habían separado, Optimus no paraba de pensar en las cosas que había hecho y no había hecho para perder a D, pero el simple recuerdo del bot lo aterraba. Temía adentrarse en lugares demasiado profundos, quedar atrapado en su pozo de memorias y ahogarse en ellas. Pero lo que planteaba Elita era más fuerte.

Hacer un cambio. Una pequeña alteración en el desafortunado desarrollo de los acontecimientos, con la posibilidad de un final diferente, en el que no tuviese que desterrar a su mejor amigo y a su chispa.

Pero eran solo fantasías. Puedes reescribir los datapads de historia, pero la cruda verdad se impondrá y saldrá a la luz. Sentinel era el mejor ejemplo.

Estaba agotado, triste y frustrado. Solo la recarga podría ponerle freno a su tren de pensamientos. Optimus se recostó en su enorme y fría cama y cerró los ojos, dejando que el cansancio acumulado lo invadiera; aun así, su último pensamiento fue: «¿Qué cambiaría?».

«Despierta, Optimus Prime».

«¿Primus?»

«Hijo mío, tienes que encontrar lo que te ha faltado. Vuelve sobre tus pasos y cambia tu futuro una vez más».

Optimus sintió un dolor agudo en el pecho, seguido de un resplandor que envolvió toda la habitación y la dejó en blanco.

Cuando despertó, lo hizo con un grito ahogado. El malestar había desaparecido y se sentía más ligero; gracias a Primus solo había sido un mal sueño. Intentó levantarse, pero al hacerlo cayó de cara al suelo.

Apoyó sus servos para ponerse de pie y entonces notó que estos eran mucho más pequeños de lo normal, en realidad, todo en él era más pequeño.

Tocó su rostro, su máscara de batalla no estaba y su casco se sentía menos pesado. Otra parte que se sentía ligera era su pecho. ¿Su pecho? ¡La matriz no estaba! Se levantó de golpe y, por fin, fue consciente del lugar en el que se encontraba.

La altura era tan reducida, la sensación de claustro era intensa, había bots en estaciones de recarga una al lado de la otra, y todo lo demás eran áreas comunes; estaba de regreso con los mineros. Se apresuró a buscar una superficie reflectante y, al encontrarla, se quedó sin palabras frente a lo que veía.

De nuevo estaba en el cuerpo de Orion Pax, sin engranaje y encerrado en las minas. De nuevo atrapado en la red de mentiras de Sentinel, de nuevo con D. ¡D! Debía de estar en su estación.

Se fue acercando con cautela, aún no estaba seguro de lo que estaba pasando y, si solo se trataba de un macabro truco de su dolido procesador, no quería que se convirtiera en una horrible pesadilla.

Cuando por fin estuvo frente a D, su chispa se oprimió con fuerza. Estaba tan hermoso como el día que lo perdió. Su bello pero polvoriento blindaje, con marcas y rayones, era reflejo de su trabajo como minero. Su pecho, abierto y sin engranaje, albergaba en su interior una enorme chispa, que ahora Optimus sabía que era muy frágil. Extendió su brazo para tocar su rostro y se sintió como tocar el cielo. Había extrañado tanto esa cara, más de lo que podía recordar, cuando eran amigos; el contacto físico era como su segunda lengua, pero cuando lo perdió, cambiaron los abrazos por agresiones, borrando así cada caricia con un golpe.

Pero ahora que podía sentir y mimar ese cuerpo de nuevo, no quería parar. Estaba tan ensimismado repartiendo caricias que no fue hasta que lo llamaron cuando salió de su trance.

—Orión, ¿qué crees que estás haciendo? D se había despertado por la percepción de tacto en su rostro.

—¡D! —No lo pensó dos veces antes de subirse a la estación de recarga y abrazar a su amigo. Si esto era un sueño, una ilusión, un juego mental, no le importaba, solo quería disfrutar de ello mientras durara.

—Perdóname por todo, Elita tenía razón y yo debí pensarlo dos veces antes de arruinarte la vida. Nunca quise alejarte.

—¿Arruinarme la vida? —Oye, si lo dices por el golpe que me dio Darkwing, estoy bien; siempre he sido mejor que tú para recibirlos. Y ¿alejarme? Si desde que nos conocemos no he podido pasar ni un minuto sin que estés a mi lado.

Todo era tan simple otra vez, demasiado bueno para ser verdad.

—Entonces, ¿no quieres matarme?

—A veces, pero porque eres el bot más impulsivo y metiche que conozco.

Ambos se miraron durante un segundo, Optimus guardando en todos los rincones posibles de su mente las ópticas amarillas de su amigo, antes de que fueran reemplazadas por dos bolas de fuego rojas con ganas de venganza.

D soltó una carcajada y, por fin, le devolvió el abrazo a Orión, que también rió y pudo relajar su cuerpo por primera vez en mucho tiempo.

—Te concedo lo de impulsivo, pero ¿metiche? Soy un bot más respetable que eso.

—¿No es ser metiche infiltrarse en los archivos? D le lanzó esa mirada que siempre hacía cuando tenía a Orión acorralado; por Primus, era precioso.

—Bien, bien. —Tú ganas.

Extrañaba bromear así, ahora realmente quería que ese momento durara para siempre.

D bostezó y se removió algo incómodo, entonces Optimus se dio cuenta de que lo apretaba muy fuerte.

—Si ya terminaste con tus muestras de afecto, ¿me dejas seguir durmiendo? La carrera es en unas horas y quiero estar bien descansado.

—¿La carrera? —Ese era un detalle demasiado específico.

—¿Las 5000 de Iacon? Ayer por la noche no dejabas de hablar de otra cosa. Incluso sugeriste la loca idea de competir. ¿Seguro que estás bien? ¿O es que te volviste a caer de tu estación?

Optimus volvió a sentirse perdido. ¿Era esto realmente un sueño? Porque era demasiado real para serlo. Vio la cara confundida de D por su silencio y se apresuró a responder para no preocuparlo.

—¡Por supuesto! La carrera, eso es hoy. Lo siento, D, he tenido un sueño muy extraño.

—Puedes contármelo por la mañana —le dijo, dándole una palmadita en el hombro y ayudándolo a bajar. D se movía con tanta gentileza con él, que no podía creer que un bot como Megatron llegara a tomar su lugar.

—Claro. —Descansa.

Optimus regresó a la estación de recarga. Se detuvo un momento para observar el lugar y se dio cuenta de lo deprimente y opresivo que era. Un espacio del tamaño exacto de su cuerpo, nada más. Todos estaban en fila y al descubierto, rodeados de supervisores, sin privacidad. Ahora que era un Prime y tenía su propia habitación, entendió que Sentinel les había quitado todo, hasta sus derechos más básicos, con tal de mantenerlos sometidos. Tal vez D tenía motivos para estar tan enfadado.

Ya nada de eso importaba. En cuanto volviera a cerrar sus ópticas, despertaría de regreso en su cama y en su cuerpo. Estas instalaciones quedarían vacías, pues los mineros ahora eran libres. D ya no estaría a su lado, porque Megatron lo esperaba en algún lugar de la superficie para asesinarlo.

Pero, si este era realmente el día de la carrera de Iacon o, al menos, un sueño demasiado lúcido, tenía la opción de seguir «despierto» y esperar a verla con D.

Y esta vez lo harían al modo de D., sin los jetpacks.

Así, esperó pacientemente a que llegara la mañana. Revisó sus archivos de memoria en busca de buenos lugares y planeó un par de actividades para después; ahora que no se meterían en problemas, Darkwing no los enviaría al subnivel 50 y no perderían el día escalando por la basura.

Aunque, por otro lado, eso significaba que no conocerían a Bee y que él seguiría atrapado entre la chatarra. También significaba que no descubrirían el mapa con la ubicación de Alpha Trion y que la verdad sobre los Primes y el engaño de Sentinel jamás se revelaría.

No estaba bien, por más que lo deseara, no podía anteponer sus propios sentimientos a los de los demás. Era necesario, aunque doliera.

Pero ¿valía la pena?

Sí, era estúpido y egoísta pensar lo contrario. No podía poner su chispa en una balanza contra el bienestar de Cybertron. Su felicidad era un precio muy bajo por la liberación de todos sus compañeros. Nunca debía olvidar eso.

Hizo añicos sus planes con D y decidió recorrer el mismo camino. Solo que esta vez aprovecharía cada momento que le quedaba con su amigo antes de tener que decirle adiós para siempre.

 

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El tren volvió a descarrilarse y trató de sostener a D, pero no pudo y ambos cayeron en lugares diferentes. Intentó mantenerse consciente para llegar a él, pero estaba demasiado aturdido, más incluso que la última vez, y solo sintió cómo se apagaba su procesador.

 

«No has aprendido nada».

 

Optimus despertó, esperando el alivio de la mañana que nunca llegó.

Ajustó sus ópticas y estiró sus servos. Había un vacío en su interior. La matriz no estaba, tampoco su engranaje.

De nuevo estaba en el cuerpo de Orión.