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En la penumbra del corazón

Summary:

El mundo parece estar dominado por fuerzas contrarias, en constante equilibrio y en constante conflicto. Hay algunos que piensan que debería reinar un lado sobre el otro, como si fuese posible acabar con el orden natural de las cosas. Muy pocos han comprendido las reglas del universo; reglas que rigen el destino de los humanos, y no al revés.

Pero, en medio de este combate legendario entre la luz y la oscuridad, dos almas se verán arrastradas hacia un nuevo lugar. ¿Podrá el amor crear un nuevo equilibrio en la Fuerza?

Chapter 1: La sombra de una esperanza

Chapter Text

Mi nave se desliza por el hiperespacio, rompiendo el infinito silencio de la nada. Dentro, como si mi ser fuese un burdo reflejo del exterior, se encontraba la negrura de mis pensamientos, que hacían contraste con las luces parpadeantes del panel de mandos. El casco de mi abuelo, descansando sobre una repisa metálica, me observaba con una mezcla de odio y familiaridad, como si viese en mí una repetición de sus propios errores. Abuelo… ¿si pudieses hablarme, que me dirías?

El lado oscuro nunca está lejos, ya que vive en los recovecos de la mente, alimentándose de todo mal pensamiento, de toda duda, de toda muestra de rencor. Es una bestia insaciable, y todo le parece poco. Siempre al acecho, aunque no puedas verla. Se siente al respirar, se siente con cada latido del corazón. Y aunque desearías llevar el control de tus energías y de tus pensamientos, sabes que es imposible una vez que cruzas el umbral y te arrodillas a su voracidad. Pero la oscuridad no puede ser un hogar para siempre, y  tengo miedo de que me acabe devorando por completo, hasta que no quede lugar alguno al que acudir. Es una prisión, disfrazada de una falsa promesa.

Abuelo... ¿te diste cuenta de esta mentira en tus últimas horas? ¿Sentiste, al escuchar la voz de Palpatine, lo mismo que yo al escuchar la voz de Snoke? Todos mis miedos, dudas y frustraciones parecieron despertar algo nuevo en mí, alimentando lo que entonces confundí con fuerza y libertad, pero que en realidad fueron como cadenas, ajustándose lentamente en cada parte de mi psique. Él me prometió fuerza, y por primera vez, pensé que podría librarme de mi propio miedo y afrontar con seguridad una vida donde siempre me sentí superado. La luz no me había ayudado, y por ello, abracé su contraría como una promesa.

Así he ido formando mi nombre y mi personalidad. Junto al yelmo de mi abuelo, se encuentra el mío, del mismo color oscuro, aunque más nuevo en su confección. No podría afrontar al nacimiento de un nuevo yo sin la ayuda del casco, sin la máscara que oculta mis más horribles miedos y dudas, mi inseguridad. Y con este nuevo horizonte, crecí huyendo de mi mismo, de aquellos ideales del lado luminoso que nunca era capaz de alcanzar, y que tan solo aumentaban mi propia inseguridad y mediocridad: el maestro virtuoso, el general invencible, el piloto que no sentía miedo. Intente esforzarme al máximo, pero aquellos héroes se alzaban sobre mí, y la sombra de sus ideales fue mi primer coqueteo con la oscuridad.

Al otro lado, nunca tuve que dar explicaciones de nada a nadie. No había ideales ni héroes. Lo único que tenía que hacer era dejar que mi nuevo yo fluyese, y darle terreno a la oscuridad, que hacía de mi el héroe que todos esperaban en lado de la luz. La máscara que me cubría el rostro parecía convencer al mundo, y durante mucho tiempo, creí que esto sería suficiente. A nadie le importaba quien estuviese debajo de ella, y con los años, ni yo mismo era consciente de mi propio ser.

 Pero todo esto cambió. Algo traspasó la oscuridad de la máscara, revelándome la verdadera situación de mi caverna personal. Desde que Rey apareció en mi vida, he sentido algo nuevo que no había visto ni en la luz ni en la oscuridad. Por primera vez, sentí que podría existir un lugar al que pertenecer, tal y como soy. Ella desocultó mi verdadera esencia, y ni me comparó con la sombra de otros, ni trató de ocultar quien era tras el velo de la oscuridad.

Cierro los ojos por unos momentos. Todo mi interior está manchado, y no queda ni un solo lugar donde la oscuridad no haya habitado en algún momento. Esta bestia inmunda se alimenta de mis miedos, dudas y fracasos, así como de toda aspiración por ser alguien ajeno a la máscara que yo mismo he elegido. Parece susurrarme en lo más profundo de mi interior que jamás podré librarme de la oscuridad, porque yo mismo soy solo su alimento. Me necesita, y no me dejará escapar.  Yo habría vivido tranquilo de este modo, entre las sombras proyectadas contra mi propia persona. Pero el recuerdo de aquel resplandor, de aquella sensación que me miró a los ojos, cara a cara, es algo que me está transformando por dentro. La oscuridad no es una fortaleza, es una huida. Cada día dejo ser yo mismo, Ben Solo, para convertirme más en mi máscara, Kylo Ren.

Tomo la máscara entre mis dedos. La nave sigue sin rumbo, desplazándose entre las sombras del espacio, y las luces de los paneles palpitan sobre el metal del casco. No puedo abandonar a Kylo Ren, porque es mi particular refugio, el único lugar a donde puede acudir cuando el peso de la realidad me apremia. La máscara silencia los gritos del pasado: las falsas promesas del ayer, las miradas inquisidoras de mi madre, y el fantasma del asesinato de mi padre. Un silencio reconfortante, pero que no dura para siempre, con un alto coste añadido. No queda ya nada del niño que fuiste parece susurrarme la máscara. Ahora eres solo alimento de la oscuridad, no lo olvides.

Pero, desde aquella conexión con ella, ya nada volvió a ser igual. La Fuerza adquirió un matiz radicalmente distinto. Se convirtió en una suerte de canción que, sin comprender del todo, me guía a un mundo nuevo. Ni suena a Luke, ni suena a Snoke. Es tan solo una sensación que me acompaña, y que estando conmigo, no me obliga a nada, no me juzga, no espera de mí algo más allá de lo que soy. Pocas veces he logrado sentir de nuevo esta sensación, y siempre en una intensidad menor a cuando conecté con Rey.

Es en estos fugaces instantes, cuando resuena esta nueva canción en mi interior, que me siento en calma, y la vorágine de mis pensamientos y dudas se paran. En su presencia, la luz y la oscuridad pueden vivir en armonía.

 ¿Quién eres en realidad, Rey? ¿Y quién soy yo?