Actions

Work Header

Bloody Emerald

Summary:

El último heredero a la corona de las sirenas debe enfrentarse a la dura realidad de una academia que reúne a todos los seres mágicos del planeta, y eso incluye Vampiros (sus mayores enemigos). ¿Qué pasa si dos de los herederos mas famosos del mundo (y rivales) conviven en una academia de magia? ¿El mundo explotará? Porque los pamtalones de Kim Taehyung estaban por explotar cuando oyó "Min Yoongi.".

Chapter Text

Las sirenas existían desde antes de las guerras entre demonios y ángeles. Poseían el mar y los ríos como bellas guardianas de la galaxia infinita que eran las aguas; dotadas de belleza inigualable, las hadas las envidiaban, los lobos querían comérselas y los Vampiros las odiaban. Su sangre era especial, única en el mundo, un elixir que pocos podían probar. Eran vendidas en el mercado negro por los lobos, para los vampiros.

¿Las odiaban? ¡Claro que las odiaban! Su rivalidad se remontaba a milenios, desde las primeras canciones. Tanto que provocaron que los mares se abrieran en dos para una batalla épica y sangrienta.

Actualmente las cazaban por su sangre; quien la bebiera gozaría de dones especiales. ¿Cuáles? No muchos lo sabían. Era un tabú hablar sobre ello, más sucedía.
Eran cazadas y llevadas al mercado negro para los que gobernaban la ciudad. Algunos incluso las vendían vivas. Una sangre más fresca.

 

El reino de las sirenas quedaba lejos de la superficie, rara vez una sirena salía de las aguas desde las guerras; así que cazarlas era una guerra en sí misma. No estaban seguras a pesar de poseer magia que los vampiros no. Pero aquí va el secreto: las Hadas ayudaban a los Vampiros con sus hechizos y pociones.
Nadie confiaba en las Hadas por lo mismo. Y los lobos no se quedaban atrás… era un reinado del terror.

Pero en medio de la crisis, existía un lugar único. Un lugar nuevo y exclusivo. Algo que jamás se vió en el planeta: una academia para futuras generaciones que recogía a cada uno de los seres que existían para coexistir en ese lugar hasta graduarse.

“Academia Moonlight" era su nombre. Y reunía a toda clase de criaturas: Hadas, Lobos, Vampiros, Sirenas, Banshees, Dragones y Brujas.
Para todos era una extrañeza este nuevo y mágico lugar, único en su especie, llamando a todos los hijos de Gaia a reunirse en armonía. Pero aquí está la cosa; durante años, los Vampiros y Sirenas estuvieron en guerra. Tal era la magnitud, que sólo quedaba un príncipe en toda la tierra. Un legado pesado y manchado por la sangre que sobrellevar. Y ahí estaba el problema; el único príncipe de las Sirenas había sido convocado a la academia Moonlight.
¿Era un peligro? Quizás sí, con todos esos vampiros y lobos y hadas merodeando por allí, pero para él… el único… era una idea revolucionaria y acertada.

Así que, solo con sus miles de maletas y un guardia a su cargo, decidió emprender el viaje.

 

~

 

Taehyung era un chico normal, no generaba pleitos, le encantaba la música pop ascendente, el ballet, la moda y los viajes… aunque eran pocos los viajes en su hogar. La moda la llevaba donde siempre tocaba un pie, o aleta. Bien, Taehyung no era tan normal.
Taehyung era un Kim, y eso decía mucho de dónde provenía. Decía MUCHO de él.
Los Kim eran la última y única realeza que quedaba viva de las Sirenas. En los mares del Este, el pequeño de sonrisa cuadrada, ojos almendrados, piel soleada y rulos, vivía entre arrecifes de coral y pececillos. Sus viajes eran sólo por el océano y no tan lejos, pero los disfrutaba; adoraba nadar por su reino. El único reino que quedaba en pié.
Era algo triste, no tener con quién compartir la carga de ser un heredero era agotador. No poseía hermanos y sus padres murieron años después de su nacimiento, en la última gran guerra. Desde entonces hay una especie de “tratado” de “paz”. Una guerra fría, en realidad. La paz se percibía sólo en los mares; donde él estaba oculto de todo ojo más allá de las sirenas. Así que sí, Taehyung era especial y para nada normal.

Existían leyendas sobre lo hermoso que era el heredero al trono de las Sirenas, existían miles y miles de dichos; que si iba a la superficie a combatir a los vampiros, que si era un tibio en su propio reino, que si no existía y en realidad era una forma de mantener la dinastía Kim viva falsamente.
Y Taehyung sabía de todos y cada uno de los chismes que el mundo esparcía sobre él.

Lo cierto era que Taehyung nunca salía a la superficie: estaba prohibido para el príncipe. Namjoon siempre decía “Es peligroso y los Vampiros podrían encontrarte”. Estaba cansado de oír aquello durante los últimos 20 años. Así que cuando la Academia Moonlight le envió una invitación para asistir a sus clases, aceptó.
¿Era arriesgado? ¡Claro que lo era! Pero Kim Taehyung no quería ser un rey que desconociera a sus súbditos. Y quería conocer el afuera, el sol en el rostro, el fuego, el quemar, el bailar libremente. Salía a la superficie de vez en cuando… pero no era lo mismo. Bailar entre guardias y espadas no era lo mismo que bailar entre los demás como un chico “normal”.

Así fue como llegó a la Academia Moonlight, donde el mundo se encontraba y miles de personas llegaban. Era emocionante ver tantas especies juntas y en armonía.
El príncipe Kim veía todo desde su camioneta real, viendo cómo los alumnos entraban por la gran puerta de madera de roble. Todos de su edad (o más).
Una vez bajó de la camioneta y pisó la grava bajo sus pies, se sintió un poco como pez fuera del agua. Aunque no lo preocupaba tanto, tenía a Jungkook a su lado. Su fiel guardián. Estudiaría con él, más su compañero de cuarto no era su guardia. La sorpresa fue grande… peculiar.

Una vez dentro, caminando con sus maletas entre criaturas que iban de un lado a otro con más maletas y cosas, buscaba al titular del instituto. En medio de un horda de estudiantes, se encontraba una mujer asiática esbelta y hermosa; distinguía de entre todos los demás por su uniforme negro, gafas de cristal y una pulsera con forma de serpiente en el brazo izquierdo. Tenía en las manos papeles y más papeles. “Es ella” pensó Taehyung “La directora Rina”.
Una vez cerca de ella, preguntó por su habitación.

— ¿cuál es tu nombre, jovencito?

— Kim… Kim Taehyung.

 

Y de pronto… todos se quedaron inmóviles, en silencio. Incluso la mismísima directora quedó enmudecida. Y es que oír el nombre de Kim Taehyung no era normal.

— Oh, ¡Kim! —Esbozó una sonrisa la directora.--- Puedes seguir por el pasillo a la izquierda, habitación 69. ¡De nada y bienvenido! —La mujer volvió a los papeles y todo pareció reanudarse, excepto por los susurros y la gente que se hacía a un lado mientras él y Jungkook avanzaban entre la multitud.
Se sintió solo… en un mundo demasiado grande.

Tras él, a lo lejos (pero no tanto) se oyó otra voz que terminó por impactar en él y los demás.

—... Min Yoongi. Sí… Gracias.

Tembló. Como un rayo, algo cayó en él que lo hizo detenerse en la habitación 69.
Petrificado y con escalofríos, el sujeto llegó donde él y Jungkook. Min Yoongi.

— Hola, debes ser mi compañero de cuarto… —Su voz era profunda, desgarradoramente sexy, y algo rasposa. Extendió una mano a Kim, quien sólo veía la manija de la puerta con estática en el cerebro.--- Soy Min Yoongi ¿Y tú?

En cuanto su voz volvió a existir, Taehyung deseó que el mar y poseidón se los tragaran. Jungkook no hizo ni un solo movimiento hasta que recordó quién era Min Yoongi. Se interpuso entre ambos.

— ¿Q-qué- —Yoongi iba a decir algo, pero Taehyung interrumpió.

— Kim… Kim Taehyung… un gusto…

 

Pero ¿era cierto lo de “gusto”?

Cuando levantó la mirada… oh dios. Como quiso gritar.

— Oh… —Pareció entender la acción de Jungkook de interponerse.--- Será interesante. —Se lamió un colmillo.

“Oh dios, ten piedad de todos nosotros.”

Min Yoongi. Kim Taehyung.