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Estar en los dormitorios fue una experiencia agradable, si le preguntan; forjar lazos, compartir momentos inolvidables con sus compañeros y lo que más le gustaba era decorar el árbol de navidad. Esa primera navidad en Alliance Heights marcó una pauta para ellos, durante 3 años era una tradición ya, 10 años después, aquí estaban. Los árboles de navidad cambiaban con los años, pero las decoraciones eran las que pasaban de mano en mano.
—No importa cuántos años pasen, esta estrella sigue siendo una mierda —Katsuki sostenía de un hilo la pequeña estrella de estambre que tenía más forma arte abstracto que de estrella. En su primer año había sido gracioso juntar a toda la clase y hacer sus propias decoraciones para el árbol en la sala común.
—No sé qué esperabas de Jammingway, Bakugou —Jirou desenredaba las guías de luces mientras Denki fingía que se desmayaba al fondo.
—¡La traición! —los demás rieron ante el dramatismo del rubio quien no tardó en abalanzarse sobre Hitoshi quien seguía viendo las esferas pintadas que Eri y él habían hecho en segundo año, cada año se agregaba una nueva decoración por las personas que conocían en el camino terminando así un conjunto algo discordante y lleno de colores, esferas pintadas de formas extrañas, figuras de estambre, cartón o plástico que a pesar de los años seguían siendo una característica anual en el árbol grupal, diez años de memorias colgando en el árbol artificial.
—¡Toshi! Kyouka está — Hitoshi puso una mano en la cara del rubio para alejarlo un poco de su oído.
—Ella está diciendo la verdad —su voz cansada sonaba divertida.
—Hey, Shinso, Denki llorará si se lo dices así —agrega Kirishima llevando unas cajas de regalos para poner debajo del árbol.
—Ya, chicos, no tarda en llegar el profesor Aizawa con Eri, así que propongo que avancemos un poco más, ¿les parece? — varios asintieron a las palabras de Iida y se enfocaron en desenredar guías de luces, de escarchar y colgar parte de los adornos en el árbol. Rikidou y varias de las chicas estaban en la cocina preparando chocolate caliente para todos mientras otros habían ido a conseguir la cena.
Izuku no paraba de observar el caos que eran sus amigos cada año y realmente no los cambiaría por nada.
—Lo estás haciendo de nuevo, 'Zuku —la voz suave de Katsuki lo exalta y deja caer el pequeño muñeco de nieve que tenía en las manos.
—¡Kacchan! —el chico ríe y levanta la decoración que Izuku había dejado caer.
—Es real, 'Zuku, todos estamos aquí. Tú estás aquí —la media sonrisa que había estado en sus labios casi toda la velada ahora se desvanece y sus ojos comienzan a nublarse.
—Lo sé —responde hundido en el abrazo de Katsuki.
—¡Hey, abrazo grupal! —grita Denki y lo que antes era un abrazo lleno de lágrimas, ahora eran risas, empujones y miles de brazos rodeándolo tanto a él como a Katsuki.
Izuku rió como nunca, amando cada segundo de estar con ellos, de estar vivo y a su lado.
