Work Text:
Empezó como un inocente "Vamos a escribir cartas a Santa". Nadie pensó qué sucedería después.
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—¡Hey, vamos a escribir cartas a Santa Claus! El árbol no está completo sin las cartas —Denki era un manojo de energía andante cargando un bloque de hojas y varios lápices de colores.
—¿Santa Claus? —Eri, que se encontraba de visita observaba con ojos curiosos los pasos de Denki hasta la mesita de café en medio de la sala común. Apenas el día anterior habían terminado de decorar el árbol con sus adornos hechos a mano.
El rubio asintió enérgico ante la mirada atenta de la niña.
—Sí, si tú le escribes a Santa lo que quieres para navidad, él te lo traerá la mañana del 25 de diciembre —los ojos de Eri resplandecían.
—¿Lo que sea? —su pregunta esperanzada animó a Denki.
—Lo que sea, ven —la niña saltó de los brazos de Izuku hasta estar a un lado de Denki y comenzar a escribir su carta al hombre de rojo.
Empezó primero con Eri y en pocos minutos toda la clase A estaba escribiendo una carta para poner en el árbol.
Todo fue risas entre ellos hasta que una frase captó la atención general.
—¿Santa realmente existe?
—Claro que existe —la afirmativa de Denki tuvo a todos sonriendo por un rato hasta que Eri se fue.
—No sabía que eras bueno con los niños, creí que dirías algo estúpido o que le revelarías que Santa no existe —menciona Kyouka con una taza de té en sus manos mientras el rubio guardaba los materiales que habían usado en las cartas.
Denki la observó por un momento seriamente.
—Pero si Santa sí existe, Jirou —la chica lo observó atonita por unos segundos mientras Denki tomaba el ascensor.
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—Alguien tiene qué decirle —el rostro impasible de Tokoyami contrastaba con sus palabras.
—¿Qué? ¿Quién sería tan desalmado para romper sus ilusiones? Paso —se notaba que Kirishima no sabía qué hacer en esta situación.
—Oh, me encantará destrozar sus ilusiones —Katsuki comenzó a emitir pequeñas y moderadas explosiones en sus manos mientras caminaba al ascensor con una sonrisa maníaca.
Izuku apenas reaccionó y se lanzó contra el rubio para intentar detenerlo.
—¡Kacchan! ¡Hay que decírselo, pero delicadamente! —intentaba decir el chico mientras lo sujetaba para que no alcanzara el ascensor.
—¡Por favor! El idiota será un héroe, le forjaré carácter —los demás sólo observaron al par forcejear indecisos.
—Bakugou, Midoriya tiene razón, hay que decírselo delicadamente —intervinó Kirishima intentando ayudar a Izuku a sujetar al rubio.
—En esta ocasión, estoy con Bakugou, es mejor que lo sepa rápido, le dolerá, pero será por un momento — añadió Sero desde un lado.
—Hermano, eso no se hace, ¡lo va a traumatizar! — continuó Kirishima todavía forcejeando con Bakugou.
Pronto toda la clase se dividió entre los que optaban por decirlo de la manera más cruda, y los que decían que el tema debía abordarse con sutilidad y delicadeza, que no se dieron cuenta que el objeto de la disputa había salido del ascensor.
—¿Por qué pelean ahora? —preguntó Denki a una entrenida Jirou.
Ella lo observó con incredulidad y de pronto se escuchó una explosión.
—¡El idiota tiene que saber que el maldito Santa son los padres, Deku de mierda!
—Eh, chicos — todos voltearon hacía Denki y hubo un silencio sepulcral mientras el rostro de Izuku palidecía y de un smash mandó a Katsuki al otro lado de la sala común.
Todos guardaron silencio.
—Saben que les estaba tomando el pelo con lo de que Santa era real, ¿cierto?
—¿Cómo que Santa no es real? — preguntó la pequeña y temblorosa voz de Eri en la entrada mientras un furioso Aizawa veía con su quirk activado a toda su clase.
—Detención. Todos — fue lo único que dijo mientras tomaba a Eri en brazos y la sacaba del pandemonio que era el dormitorio.
