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Azul y Dorado
Jason recuerda sus navidades pasadas con una sola palabra: tristes. Estar en una academia militar, separado de su hermana y rodeado de desconocidos no es la mejor manera de pasar una fiestas familiares.
Pero ha sido así para él desde los 5 años, cuando su padre sin verdadera intención de hacerse cargo de ellos, los inscribió en dos escuelas diferentes con dormitorio y sin la opción de volver a “casa” por las fiestas.
Hubo algo bueno en eso, y es que la ausencia de la calidez familiar desde tan temprana edad hizo sencillo no añorar tanto aquello que no recuerda, tal vez nunca tuvo.
Solo que ahora es diferente.
La oportunidad de un intercambio de academias se presentó y Jason no pudo elegir mejor en la vida.
En “Pegasus”, con sus uniformes de llamativo naranja y azul, Jason encuentra un ambiente juvenil que su escuela anterior consideraría caótico.
Curiosamente, es lo más acogedor que ha sentido en años.
Hace amigos increíblemente rápido, aunque tiene problemas con los que parecen los líderes de su año, Draco y Percy, no tardan en resolverlos. Descubrir que Draco y Él están emparentados por su parte paterna les permite crear un vínculo de hermanos bastante inusual, pero que Jason agradece profundamente.
Más cuando Draco le presenta a Anthony, quién también es un estudiante de intercambio de Egipto aunque estudió durante su infancia en Inglaterra, donde se conocieron.
Anthony es un chico inteligente, bastante curioso y con una memoria admirable. Jason admira cuando confunde a otros con sus juegos mentales astutos, cuando resuelve los enigmas de las noches de juegos de misterio o la forma rápida en que consigue excusas para no participar en las clases de educación física.
No tarda mucho en darse cuenta lo mucho que le gusta el chico.
Quiere estrellarse la cabeza contra un pilar ese día.
Como siempre, Jason no puede tener algo bueno mucho tiempo.
—Jason, ayúdame aquí. — se queja Anthony, levantando una caja llena de decoraciones navideñas.
La mayoría de sus compañeros y tutores se fueron por las vacaciones, por lo que la sala de estar de séptimo año está prácticamente vacía y ellos han quedado a cargo de la decoración.
O más bien, Anthony quedó a cargo de la decoración. Jason solo lo obedece, sin tener idea de que hacer o dónde colocar qué.
Se deja guiar.
—Voy.
Las decoraciones doradas que estaba revisando quedan a un lado y se acerca al rubio, ayudándole a levantar otra caja y llevarla hasta el árbol navideño en la esquina del salon. Anthony se aparta, la mirada fija en el falso pino mientras murmura para sí mismo cómo decorarlo.
Jason lo observa con curiosidad un momento antes de distraerse con la nueva caja de decoraciones. Si se detiene a pensar, es algo vergonzoso como está tan fascinado con todo este proceso de decoración como un niño pequeño, pero no puede evitarlo.
Es la primera vez que experimenta…todo el concepto cálido de las fiestas.
Aunque Anthony no se muestra tan emocionado al respecto, parece que se desenvuelve más por la tradición del lado britanico de su familia, pero lo hace con tal cariño y cuidado que Jason no se siente solo en todo esto.
También es interesante la combinación de tradiciones paganas, celtas y egipcias que se mezclan en esta tradición mundial.
—¿Azul? — murmura Jason confundido al abrir la caja de decoraciones. Un conjunto de pelotas, flores escarchadas y otro sin fin de adornos azules en varios tonos hace que levante la mirada hacia su acompañante.
Jason no es muy conocedor de las tradiciones, pero sí sabe que los colores tradicionales de la navidad son rojo, verde y blanco. Algunos prefieren el plateado o agregarle dorado, pero por lo general, esos 5 dominan las decoraciones.
Entiende el dorado, al ser el color favorito de Anthony, pero ¿el azul?
Dorado y Azul no es una combinación común.
¿Es una combinación navideña?
Anthony deja de murmurar cuando escucha su voz confundida, y con una sonrisa divertida lo voltea a mirar. Jason siente sus mejillas calentarse abochornado por algún motivo.
No por lo guapo que es Anthony al sonreír, ni lo bien que se ven sus ojos con delineado egipcio.
—Es tu color favorito ¿no? — menciona Anthony, tomando una de las esferas decorativas de azul claro de la caja. —Así fue como te hiciste amigo de Percy…a los dos les gusta el azul. —
Anthony ríe, como si recordara aquella tensa discusión que bajó de nivel en cuanto Jason y Percy encontraron algo en común.
Luego empezaron a discutir por cuál tono era mejor (Percy jurando por el azul marino, Jason prefiere el celeste como el cielo), pero esos son detalles.
—Si…— murmura abochornado, tomando una de las esferas doradas y colocándolas sobre las ramas. —Solo…pensé que sería dorado… digo, es tu color favorito y…
—Pero es tu primera vez decorando un árbol de navidad. — Le interrumpe Anthony, una sonrisa suave en sus labios y el tacto de su mano hace a Jason erizarse. — pensé que te gustaría hacerlo a tu gusto…además, el dorado y el celeste combinan muy bien. —
Anthony ensancha su sonrisa, una seguridad en sus ojos y palabras que hacen el corazón de Jason latir con fuerza.
Este chico lo matara.
—Pero…¿la tradición…?— murmura, solo por decir algo y no quedarse en silencio como un tonto. Aunque se arrepiente cuando Anthony lo mira con una ceja arqueada, diciendo “¿es enserio?” con los ojos.
—¿Qué es más importante: los colores aburridos de la tradición o que tu disfrutes las fiestas con tus colores, a tu manera? — pregunta y al cruzarse de brazos, Jason sabe que debe tener cuidado en lo que responde.
Son estos momentos de cuestionamiento en los que Anthony lo saca de su zona de confort, de ese cuadrado en el que lo criaron, que lo hacen adorar al chico profundamente..
Un amigo que te ayuda a crecer, a experimentar…
Imposible que no se enamorara de él.
Jason traga con nerviosismo, observa las decoraciones, el árbol desnudo, las decoraciones y al final, levanta la mirada hacia Anthony y sonríe.
—A la mierda las tradiciones.
Una sonrisa pequeña, sincera y tímida, pero Anthony se relaja al verlo y deja caer los brazos, físicamente dejando ir sus defensas. Su sonrisa, divertida y orgullosa es tan brillante como el sol.
El frío del clima desaparece para Jason cada vez que Anthony sonríe de esa manera.
—Buen chico.— dice juguetón, palmeando su hombro al pasar junto él por más decoraciones azules.
No, solo las celestes.
La sonrisa no abandona sus labios el resto de la tarde mientras Anthony y él decoran el árbol con luces, esferas, flores escarchadas y todo tipo de adornos navideños en ambas tonalidades.
Para las zonas más altas del árbol, se observaron unos momentos en silencio
—¿te levanto? — cuestiono Jason, ofreciendo las palmas abiertas y la frente de Anthony casi se sombrea de negro.
—Ni se te ocurra levantarme de las axilas como a un niño, Jason Grace. — advierte y le apunta amenazante, a lo que el rubio ríe divertido.
— pensaba en subirte a mis hombros, no…bueno…si quieres. — dice entre risas, la imagen mental demasiado divertida para contenerse.— creo que pueda levantarte fácilmente.
Anthony lo miró tajante, ladrando un resentido “no” antes de acercarse a él. Cuando palmeo su hombro, Jason entendió al instante y se agacho frente a él. Una mano apoyada en los muslos de Anthony mientras trata de no pensar en sus nalgas presionadas en su hombro.
Piensa en la biblia, Jason, piensa en la biblia.
Cuando terminan de decorar la punta del árbol, Jason vuelve a inclinarse para que Anthony pueda bajar.
—Ve y apaga las luces. — le pide Anthony, mientras él se inclina cerca del enchufe de luces. Jason obedece, aunque el interruptor está al otro lado de la habitación, no se queja y camina de regreso a oscuras.
—¿Puedo preguntar para qué? — cuestionó confundido, de pie frente a la figura oscura del árbol.
La risa suave de Anthony rebota en la habitación y sus mejillas arden.
Su risa es tan linda.
—Es la mejor manera de apreciar un árbol de navidad.
Hay diversión en la voz de Anthony, Jason no lo entiende realmente hasta que el otro chico enciende las decoraciones.
El árbol comienza a brillar de base a punta en unas suaves luces blancas que titilan al ritmo de un villancico que sale de la base giratoria. Las lentejuelas y escarchas reflejan las luces con un toque mágico mientras el árbol gira de forma suave y lenta.
Jason siente algo en su pecho, una emoción que es cálida, pero también un poco dolorosa. Suelta el aire de sus pulmones lentamente, un suspiro entrecortado que hace juego con sus ojos llorosos.
—¿Te gusta? — pregunta Anthony junto a él, una mano apoyada en su hombro para sacarlo de su estado ido, y Jason asiente fervientemente.
Traga con dureza, pues el nudo en su garganta no le deja hablar en un inicio y cuando lo logra, su voz sale llena de emoción.
—Es el árbol de navidad más lindo que he visto. — dice con una profunda sinceridad, su sonrisa cálida al ver a Anthony — gracias, Anthony.
El chico le mira sorprendido, su rostro reflejando las luces del arbolito lo suficiente para que Jason puede apreciar el pequeño sonrojo en sus mejillas, y cuando sonríe…es la expresión más linda que ha visto.
— no es nada.
