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Ghost of you.

Summary:

Este escrito lo hice para mostrar la perspectiva de Ivan, es como algo paralelo a lo que Luka sufría mientras Ivan "rehacía" su vida sin él.

The file is also in English in part two.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Ghost of you (Esp).

Chapter Text

Luego de ver las lágrimas correr por tus mejillas sentí que el mundo se derrumbaba, no quería hacerte esto, es lo que menos quería lograr al finalizar la historia que ambos habíamos creado. Traté de tomar tu mano pero al ver que te apartaste supe que nunca podríamos volver a lo que alguna vez fuimos. La mirada amorosa en tus ojos dorados llenos de estrellas ahora sólo era llenada por el dolor y el sufrimiento de la situación.

Perdón, perdóname por todo lo que te causé, no pude evitarlo, quería protegerte de esto, quería proteger nuestra relación pero simplemente sucedió, cuando entré a la facultad y vi esos ojos verdes el sentimiento que creció en mi pecho nunca lo pude parar.

De unos días siguieron semanas y se convirtieron en meses, las estaciones pasaron y siempre estuve acompañado de mis amigos, te deje sólo. No sabía si Hyuna contactó contigo o si Hyun-Woo ahora ocupaba mi lugar a tu lado. Ahora observaba a Till, veía sus ojos recorrer los fríos copos de nieve que caían fuera de la ventana, su uniforme escolar y las hojas que sostenían sus manos, mi corazón de aceleraba cada que pasaba tiempo con él.

Cuando me confesé y comencé una relación con él sentí mi pecho lleno de felicidad, la estación cambio y ya tan rápido la nieve comenzaba a derretirse, los días que pasaba en casa de Till eran maravillosos pero no sentía la calidez familiar que me produjo un recuerdo del pasado.

Las contestaciones de Till y los tratos extraños siempre me hicieron reír, sentía que era natural que tu pareja evitara las muestras de afecto en público, así que lo dejaba pasar, lo amaba demasiado. El primer cumpleaños que pasé con Till recuerdo haber recibido un suéter, era el regalo de mi ahora novio, sonreí tanto ese día y se convirtió en mi prenda favorita que no había día en que no lo usara.

Los días de clase compartía asiento con Till y pasaba el tiempo tomando su mano o mirando su perfil.

Mizi era muy hermosa, era amable y sonriente, siempre fue una gran amiga y a Sua le gustaba. Pude entender porqué, siempre deslumbraba el lugar cuando entraba y a todos les caía bien. Tarde me di cuenta que Till también había caído por ella.

Siempre salíamos a pasear tres o cuatro veces a la semana o nos quedábamos en la casa de Till viendo películas, de pronto esos se convirtieron en uno cada dos semanas, mi novio no tenía tiempo por estar ayudando a Mizi, siempre que ella necesitaba algo él corría a ayudarla aún si en el proceso tenía que dejarme sólo en el parque. No podía culpar a Mizi, ella estaba estudiando música y Till era muy talentoso con ello.

Un día me reuní con Sua, se veía feliz, plena. Sabía que ella y Mizi estaban saliendo hace un tiempo y me hacía feliz que mi amiga de la infancia consiguiera a alguien que la amara con la misma intensidad. Cuando le conté como me sentía no pude evitar llorar, ella fue atenta y servicial, era raro ver a Sua comportarse de esa manera pero lo agradecí mucho.

—Ivan, tienes que decirle todo esto.—Soltó Sua y mi sangre se heló, sabía que Till odiaba las inseguridades y me odiaría aún más si Mizi estaba involucrada en eso.

—Sua, no puedo.—Mis manos temblorosas se apartaron de mi cara y se apoyaron en la mesa sosteniendo mi café.

Luego de ese día las salidas en grupo comenzaron, Sua quería ayudarme a mejorar mi relación con Till así que intentaba hacer que fuéramos como cita doble. Los lugares a donde íbamos al final terminaban con Mizi y Till por delante mientras Sua y yo compartíamos espacio. Mizi siempre incluía a Sua en todo, ya fueran temas de conversación, regalos o fotos, cosa diferente de Till que parecía olvidar que yo también existía.

En la última salida hacia mucho frío y Sua había enfermado, aún así Mizi quería que la acompañaramos por medicinas para su novia, la farmacia y la casa de Sua quedaban bastante retirados pero aún así fuimos a pie. Esa noche el viento soplaba muy fuerte y el frío comenzó a hacerse presente, Till llevaba un suéter parecido al mío y aunque Mizi trató de incluirme en sus conversaciones siempre terminaba a unos pasos detrás de ellos.

Miré a mi novio y pude ver que el brillo en sus ojos era cegador, no sabía que su rostro podía brillar tanto, nunca lo había visto poner esa expresión conmigo. Luego de un tiempo Mizi comenzó a temblar y Till le ofreció su suéter mientras la abrazaba por los hombros para que no tuviera frío. Mizi tomó el gesto como amistoso y seguía parloteando mientras yo sentía que mi pecho se oprimía y miraba el brazo de mi novio alrededor de los hombros de otra chica.

Para Till yo no era prioridad, siempre estaba por delante Mizi y Sua sabía de eso. Sentí que llegué a mi límite después de ver cómo cada momento que salíamos hablaba de Mizi, se supone que yo era su novio, su pareja pero me sentía como un amigo más.

—Till, quiero terminar.—Paré mis pasos mientras veía como tu espalda se tensaba luego de avanzar unos pasos hasta parar en seco.

—¿Qué mierda, Ivan?

—Quiero terminar. Escucha, siempre hablas de Mizi, me dejas plantado por ella y siento que ya ni novios somos, me siento como un amigo más.

—Ivan, ¡Mizi necesita mi ayuda! No me puedes estar reclamando por eso.

—¡No es sólo eso Till!

—¡No digas más! Mizi me necesita-

—¡Yo también te necesito! No soy tu amigo o tu acompañante, soy tu novio... ¡Soy tu novio!

Sentí un golpe en mi mejilla y luego otro, empujé su cuerpo y me alejé mientras mis mejillas ardían.

—¿¡Sabes qué!? ¡Haz lo que quieras!

Vi como Till se alejó hasta que se perdió en la multitud de gente. Mi visión se nubló mientras las lágrimas comenzaban a rodar. Me cubrí la cara y volví a mi apartamento, esa noche lloré mucho y las llamadas de Sua a mi celular no dejaban de sonar.

Tuve que cambiarme de escuela y de ciudad, volví a donde había vivido en un pasado y restablecí el nombre en todas mis cuentas, mi relación con Till me había hecho cambiar nombres de usuario y fotos. Era un nuevo comienzo, tuve que dejar todo de lado y continuar.

Mi corazón aún dolía y pasaron meses en los que salía en las noches a comprar alcohol para sobrellevar el peso en mi pecho. Una noche decidí ir a un club, estaba tan cansado cuando de pronto sentí un toque en mi hombro, me voltee y pude reconocer a Hyuna, había crecido tanto que casi no había diferencia en nuestras alturas, con la ligera diferencia que yo era más alto.

—¿Ivan? Que coincidencia.—Me sonrió mientras pasaba su brazo por mis hombros y nos acercábamos a la barra.

Toda esa noche hablamos y recordamos viejos momentos. Estaban recuerdos graciosos, vergonzosos y algunos que eran borrosos.

Al día siguiente nos reunimos, estábamos con un poco de resaca pero el café matutino siempre mejoraba el dolor de cabeza.

—Aún recuerdo cuando salimos con Luka a esta cafetería y tuvimos que cambiar su pedido porque sabía muy amargo.—Soltó una risa mientras mi corazón se aceleró al volver a oír tu nombre.

¿Cómo se me puedo haber olvidado? Muchos recuerdos llegaron a mi mente y sonreí con nostalgia, extrañaba tu presencia, quizás haya sonado loco pero volver a esta ciudad me hizo acordar de todo lo que habíamos vivido y los sentimientos que creí muertos. Aún estaba en proceso de superar a Till pero cada día dolía menos la herida que me había causado.

—Si... Ese día tuvimos que darle la orden a Hyun-Woo fingiendo que la habíamos comprado para él.

La risa estridente de Hyuna se escuchó en el establecimiento mientras sostenía su estómago por el recuerdo. Sonreí al ver que realmente las cosas no habían cambiado por aquí, ella siempre seguiría siendo demasiado amable.

—Por cierto, Hyuna...—La cara de mi amiga se relajó y una mueca se formó en su bonito rostro.

—¿Qué quiere saber?—Sorbió de su café mientras me miraba fijamente.

Mi cuerpo se tensó y jugué nervioso con mis manos. No sabía cómo decirlo y sentí mucha vergüenza.

—¿Cómo está Luka?

—Ah, sobre eso...—Soltó un suspiro mientras rascaba su nuca con cansancio.—Está bien, aunque sigue bastante dolido por lo que pasó.

Me sorprendí al escucharlo, había pasado ya bastante tiempo de nuestra ruptura y ahí me di cuenta que realmente quien siempre quiso mucho fuiste tú, mi pecho se llenó de tristeza por haberte dejado solo.

—¿Crees qué..?—Hyuna levantó su mano y negó con la cabeza.

—Mira Ivan, yo sé que quieres disculparte por todo pero después de lo que hablamos la otra noche, no creo que sea la mejor idea encontrarse con Luka en este momento.

—¿Por qué?

—¿No te estás viendo? Estas tratando de superar una relación, disculpa pero si te vas a acercar a mi amigo va a ser cuando hayas sanado por completo. No sabes lo difícil que fue sacarlo de la cama luego de que te fuiste.—Negó repetidamente mientras vi como cruzó sus brazos.

Hyuna tenía razón, no podía regresar a la vida de Luka como si nada hubiera pasado, mucho más porque aún lidiaba con mi ruptura con Till. Suspiré y ladee la cabeza hacia la ventana.

—Entonces... Simplemente dame actualizaciones de como está, déjame sanar por completo y volveré a acercarme.

Vi como Hyuna entrecerró los ojos mientras tomaba lo último de su café.

—Escúchame bien, Ivan. Luka no es alguien con quien puedes estar después de despechado. ¿Ok? Sufrió mucho y hasta que no aclares tus sentimientos no dejaré que te acerques, ni para darle los buenos días.

Vi como sacaba su billetera y dejaba el dinero en la mesa mientras salía por la puerta del establecimiento, me hizo una seña y miré la servilleta que estaba frente a mí. Era su número de teléfono y rápidamente la agregué a contactos.

Las primeras veces que traté de superar a Till fueron difíciles, hubo recaídas y tenía muchas ganas de marcarle, ya no sabía nada sobre él y eso fue lo mejor, aún seguía en contacto con Sua y ella entendió todo en cuanto le conté.

Conforme pasaban los días y los meses mi corazón por fin podía latir sin sentir dolor. La felicidad de saber que las conversaciones y fotografías con Till ya no se sentían opresivas y sólo quedaba un sentimiento de cariño hizo que mi vida comenzara a tener más color. Comencé a estudiar y trabajar, ahora vivía para mí.

Una mañana desperté y salí al balcón de mi apartamento, me estiré mientras sentía la brisa mañanera en mi rostro, tomé una respiración profunda y cuando exhalé sentí mucha paz. Hoy sería un buen día.

Me preparé para clases y miré el mensaje que Hyuna me había mandado hace unos minutos. Era ella en tu casa mientras veía como cocinabas y me recordó a los días como estos cuando hacia frío y me levantaba por el olor de los panqueques y el chocolate caliente que preparabas. Sonreí y contesté.

El día transcurrió con normalidad, sentía un presentimiento y no podía dejar de lado la emoción que se generaba en mi pecho, no sabía porqué. En la noche salí del trabajo a medio tiempo que tenía y me dirigí a la cafetería donde íbamos a cenar, recordé las noches cuando salíamos y nuestras manos estaban entrelazadas mientras con tus cortas piernas tratabas de igualar mis pasos pareciendo un soldadito por lo pequeño que te veías a lado mío. Sonreí y al abrir la puerta de la cafetería el olor se filtró por mi nariz y al querer pasar chocó mi hombro con alguien.

Miré hacia abajo y pude distinguir tus rizos, tan bonitos como rayos de sol y tan delicados como hilos finos que parecía cabello de muñeca. Al volver a oler tu característico aroma mi cuerpo actuó por instinto y tomó tu muñeca.

—¿Luka?

Vi tus ojos retomar el brillo cegador que creí haber dejado atrás, tus ojos se veían como constelaciones, tan brillantes, hermosos y únicos que sentí mi respiración acortarse.

—Ivan...

Escuché mi nombre salir de tus labios y una sonrisa se extendió en mi rostro, entendí que realmente siempre fuiste tú, siempre debiste ser tú.