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Recuerda como si fuese ayer cuando conoció a Enzo. Él había sido traído de préstamo al Chelsea días antes y miraba asombrado como era el contraste entre su primer día y el primer día de Enzo.
Cuando entró se sintió como un niño pequeño, tímido, presentándose con una voz suave y mirada esquiva. Enzo… Enzo se presentó como si fuera el dueño del lugar, todo sonrisas ganadoras y saludando como si conociera a todos desde hace años.
Fue imposible no enamorarse a primera vista cuando los ojos del otro hicieron contacto con los suyos, como el otro le sonrió guiñandole un ojo… fue como si fuera un adolescente de vuelta recordando lo que era tener un crush en el más popular. Sintió el calor subiendo por su rostro mientras lo saludaba tímidamente con su mano.
Al principio se mantuvo medio alejado de él, pero siempre mirándolo, de vez en cuando sus miradas chocaban y lo dejaban emocionado y avergonzado a la vez.
Recuerda que a la salida de ese entrenamiento Enzo se le acercó y le dijo que era bueno tener compañeros a los que podía entenderle algo, le dio una palmada en la espalda y se fue con ese aura de que el mundo era suyo.
Poco a poco, gracias a la personalidad amistosa de Enzo se hicieron cercanos y João pudo notar que había más de Enzo de lo que uno pudiera pensar. No era solamente carismático y divertido, también era cariñoso y leal con los suyos. Ponía a sus amigos y familia por delante y siempre lograba hacerte sentir especial y querido. Tenía esa magia que te hacía querer estar con él todo el tiempo, o al menos eso era lo que sentía João cada vez que compartían tiempo juntos.
Desde que se hicieron amigos mejoró mucho con su español, hasta probó mate y otras comidas argentinas. Se sentía increíblemente feliz de estar junto a él, y pensó que estaba disimulando bien su estúpido enamoramiento, o al menos pensó eso hasta un día que se quedó en la casa de Enzo a dormir. Estaban viendo películas en el sillón y él ilusamente se sentía nervioso, como si fuera una cita o como si algo realmente pudiera pasar entre los dos… sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos, sabiendo que era imposible.
Sí, Enzo a veces coqueteaba con él, pero ¿Con quién no lo hacía? Era ya parte de su personalidad. Pobre de la persona que salga con él Pensaba a veces, porque si él ya se moría de celos sin ser absolutamente nada creía que si salieran él lo encerraría en algún lado.
Sus pensamientos de vuelta fueron interrumpidos por una mano cálida apretando su mejilla
"¿Qué tanto estás pensando? Te perdés la película, boludo" escucho esa voz gruesa de Enzo y sintió la respiración del otro en su mejilla, quizás más cerca de lo necesario, y como si fuera una polilla acercándose a la luz se dio vuelta a verlo. Cuando sus ojos conectaron no pudo apartarlos, había algo hipnotizante en la mirada del otro que le daban ganas de mirarlo por siempre.
Una pequeña risa por parte de Enzo lo sacó de su ensoñación.
"No podes ser más obvio" antes de que el pánico invadiera sus sentidos porque Enzo sabía lo que él tanto quería ocultar, unos labios se posaron sobre los suyos. Al principio se quedó quieto por la sorpresa ¿Era un sueño? Otro de los muchos que tenía, probablemente, pero se sentía tan real. Sobre todo cuando el otro mordió su labio fuertemente e introdujo su lengua en su boca. Un pequeño gemido escapó de los labios del portugués y con la euforia del momento se entregó al beso que tantos meses venía deseando, cuando sintió la mano del otro bajar a su cintura no se contuvo y se subió al regazo del argentino para besarlo con más ímpetu. Si esto era real iba a disfrutarlo tanto como pudiera, quería tener las manos del morocho
encima suyo, por todas partes, quería de alguna manera tatuar su tacto en cada parte de su piel para no olvidarlo nunca.
"Estamos emocionados me parece" dijo Enzo una vez que se habían separado del beso, su voz más gruesa y su respiración entrecortada.
Saber que él había provocado eso en el mediocampista era como un shock de adrenalina, como si fuera un nene que prueba por primera vez un dulce… lo deseaba tanto.
"Por favor, preciso de ti, por favor. Não sabes quanto tempo esperei por isto." Dijo en su oído casi ido del deseo, mientras bajaba sus labios al cuello tatuado del menor dejando pequeños besos y lamidas.
"Uh, no sabes lo que me calienta que me hables en portugués. Te voy a hacer mierda" respondió el dueño de sus sueños mientras lo volvía a besar con fuerza y las manos grandes y llenas de tinta se adueñaron de su culo, apretándolo con ganas.
Pensó que una vez que tuvieran esta relación más física algo cambiaría, llamenlo romántico o iluso pero pensaba que tal vez podrían tener algo más… ¿real? No sabía que esperaba, pero fuera lo que fuera que esperaba no pasó. Enzo seguía siendo increíblemente cariñoso, amable y divertido con él, añadiendo el hecho de que se acostaban de vez en cuando, pero nada más.
Enzo mismo le dijo que no estaba buscando una relación seria, pero que le gustaba lo que tenían ellos, que se divertían y la pasaban bien pero no podría darle más que eso.
Todavía puede sentir cómo sus manos temblaban tanto que las tuvo que esconder en sus bolsillos mientras fingía que no le había afectado eso, y mientras Enzo le preguntaba si estaba bien con eso, João solo podía asentir aceptando eso porque tener algo de él era mejor que no tener nada.
Había veces que se preguntaba por qué Enzo no quería tener una relación, o quizás simplemente no quería tener una con él. A veces mientras lo observaba en los entrenamientos pensaba qué era lo que le faltaba para poder ser lo suficiente para que Enzo quisiera quedarse. ¿Qué le faltaba para poder llamarlo suyo?
Ok, tal vez hubiera sido mejor nunca saberlo. Hay gente que dice que vivir en la ignorancia trae felicidad, nunca estuvo más de acuerdo con eso.
Aquel 12 de noviembre, aquel fatídico 12 de noviembre. Recuerda que no había prestado demasiada atención al principio sobre la interacción de Enzo y su compañero de Argentina, al principio no, pero al finalizar el partido los miró hablar a lo lejos… Notó como los ojos de Enzo brillaban como mil estrellas mirando al chico que tenía al frente suyo, su sonrisa tan ancha que parecía llegar a sus orejas… nunca lo vio así, nunca recibió esa mirada. El sentimiento de inseguridad se acrecentó en él mientras los miraba interactuar con esa complicidad que solo personas que se conocen bien podrían hacerlo.
Se acercó queriendo interrumpirlos, colocando un brazo encima de su hombro, como queriendo marcar territorio.
"Hola, muy buen partido" dijo con un español medio roto, mirando al ruloso que estaba al frente suyo, mientras sutilmente acariciaba el hombro de la persona que estaba al lado suyo. Percibió la mirada del de City dirigirse a su mano, pero su rostro se mantuvo impasible. Estiró su mano para saludarlo.
"Hola, igualmente". Lo miró por dos segundos y después volvió a ver a Enzo, quién en ese momento se apartó un poco de su toque.
"Me pareció que te llamaban, Joa" dijo Enzo pero nadie lo había llamado, él no escuchó nada y sabía perfectamente que estaba tratando de decirle sutilmente que se vaya. Se sintió herido y cuando estaba a punto de humillarse diciendo que quería quedarse Julián interrumpió.
"Sí, me pareció escuchar lo mismo también". Sintió que no tenía otra opción que irse, los saludó y caminó lentamente al vestidor, de la misma forma que un animal herido busca refugio en su guarida.
No pudo evitar recordar la mirada de Enzo a ese chico, como si estuviera presente ante un milagro de la naturaleza, como si este fuera un ángel caído del cielo, como… como João miraba a Enzo.
Ese día llegó a su casa e igual que un obsesivo patético busco a Julián, busco a Enzo, los busco a los dos y se quedó mirando todo lo que podía de ellos. Miro las entrevistas, miro las fotos, miró los videos de ellos, miro cada cosa pero sobre todo miro como Enzo miraba a Julián, y repetía una y otra vez los videos como un masoquista.
Rió amargamente acordándose de su primera vez con Enzo, cuando esté le dijo que era demasiado obvio… él también lo era.
Si tuviera un poco más de orgullo o amor propio quizás no hubiera continuado con la especie de relación que tenían, pero evidentemente carecía de cualquier respeto propio siguió.
Un día nublado se encontraba sentado sobre el más joven, sus manos aferrándose a sus pectorales mientras se impulsaba y saltaba sobre su miembro se escuchó a sí mismo gimiendo y pidiéndole patéticamente que lo mire.
"Mírame. Mírame por favor" pidió, rogó, viendo cómo lentamente el morocho abría sus ojos y lo veía. No quería que el tatuado piense en otra persona. Durante esos momentos Enzo era suyo.
La tormenta de unos es el sol de otros, dicen. Era un día especialmente frío de diciembre cuando le llega un mensaje de Enzo.
*Vení a casa, te necesito.
Eran casi las 11 PM y la verdad es que tenía pocas ganas de levantarse de su cama con este frío, pero era especialmente débil a un Enzo necesitado.
*Hace frío :( - respondió decidiendo hacerse un poco el difícil porque había descubierto una faceta rogona de Enzo que lo hacía temblar de emoción.
Podría hacer veinte mil odas acerca de lo mucho que le podía cuando el moreno le rogaba por algo, haciendo esa cara de canchero.
*Yo te caliento. Porfa, te necesito, no me siento bien.
*Estou aí dentro de 5 minutos. - escribió rápidamente y se levantó de la cama, no se iba a hacer de desear si realmente lo necesitaba.
Cuando llegó a la casa tocó timbre y en menos de un parpadeo la puerta ya estaba abierta, dejando ver a un Enzo que parecía que estaba tomando.
"Está tudo bem?" Preguntó mientras le daba un pequeño abrazo, o eso era el plan inicial pero Enzo no lo soltaba, abrazándolo fuertemente ocasionando un revuelo de emociones dentro de João
"Ponele, pasá"
Apenas entró el mediocampista lo arrinconó contra la puerta y lo besó fuertemente, lleno de algo parecido a rabia. Intentó seguirle el ritmo, calmarlo, brindarle la paz que parecía no encontrar, y cuando por fin tenía a Enzo hundido dentro suyo lo miró a los ojos, o eso intentó, el argentino tenía los ojos fuertemente cerrados.
João en otra ocasión le hubiera pedido que lo mire, hubiera hecho lo posible para que Enzo esté presente en el momento, pero con lo atormentado que se veía decidió ser lo suficientemente fuerte y aguantar el dolor de su pecho. Llevo una mano a la mejilla del morocho, acariciándole con cuidado y amor, y con la voz temblorosa por las lágrimas que querían asomarse dijo:
"Te dejo… te dejo pensar en él. Podemos fingir que soy él" los ojos de Enzo se abrieron rápidamente y lo miró, una mezcla entre pena por João y vergüenza por él.
"¿Desde cuándo… sabes?" El portugués simplemente negó y aferró sus piernas alrededor del tatuado, le dio un pequeño beso en los labios y volvió a hablar
"Imagina que eu sou él".
Nunca tuvo un sexo tan triste y poco placentero a la vez, a pesar de tener al dueño de su corazón golpeando su punto dulce cada vez hasta hacerlo correrse se sintió increíblemente vacío, pero podía darle esto a Enzo.
Por un momento optimista pensó que quizás no fuera suyo emocionalmente pero lo tenía de otra manera aunque sea.
Cuando los dos terminaron no fue el nombre de João el que salió de los labios del otro.
"¿Cómo sabías?" Preguntó Enzo un rato después, mirando al techo
"Sos demasiado obvio" devolvió con una sonrisa y se giró para mirarlo. Sus dedos recorrieron suavemente el pecho de Enzo disfrutando de su piel. "¿Qué pasó?"
"Una pelotudez, me da vergüenza solo decirlo en voz alta".
"Pelotudo" dijo con un acento un poco fuerte mientras sonreía, todavía recordaba que era una de las primeras palabras que Enzo le enseñó a decir. Le había engañado diciendo que significa divertido. Aprendió cuando le dijo a otro argentino "sos muy pelotudo"
Parece que el menor recordó lo mismo porque sonriendo se dio vuelta a verlo y apretarle la mejilla.
"Adoptó un perro con su mujer" no dijo más, tampoco hacía falta tener más contexto "Mhm" respondió acariciando el pelo de Enzo, dejándolo continuar
"Es… es estúpido, pero se siente como la mierda ver que él tiene una novia, y ahora también un perro en común. Siento que es un gran paso, y me di cuenta que no estoy listo para ver los siguientes. Es como si… no sé, tengo que dejarlo ir pero no sé cómo." Tomó una gran bocanada de aire como si lo siguiente que fuera a decir le doliera "Cuando éramos más pibes yo le dije que sentía algo por él y él me rechazó. Seguimos como mejores amigos pero nunca me pude sacar este sentimiento del pecho, siempre con alguna tonta esperanza de que quizás un día se despertará y se diera cuenta que yo soy el amor de su vida… no sé, es re estúpido, pasaron varios años, siempre yendo detrás de él y ahora cada vez lo siento más lejos… Sé que no es posible nada entre los dos, ¿Me entendés? Pero muy en el fondo…"
"Esperas que ele te vea de outra forma." Dijo entendiendo perfectamente su sentimiento.
"Ajá, pero no va a pasar. Tengo que dejarlo ir, solo que no sé cómo…"
"Déjame ayudarte" dijo mientras acercaba sus labios a los del otro para dejar un pequeño beso. "Dêem-me uma oportunidade." Se miraron por un tiempo a los ojos y sintió la mano del otro subir hasta su cabello, agarrando un mechón desordenado.
"No quiero lastimarte, Joa, sos demasiado bueno".
"Sólo…" intentó acomodar las palabras en su cabeza, tratando de encontrar las palabras en español que expresen lo que quería decir mientras llevaba una mano al pecho del otro "Déjame la puerta de tu corazón abierta para mí. Solo pido eso" en vez de responder con palabras Enzo acortó la distancia y lo besó.
No pudo evitar que la esperanza crezca en su corazón.
Al siguiente día parecía que todo era perfecto, el sol brillaba en el eterno cielo nublado de Londres, los pájaros cantaban, estaba con la música alta y la dopamina de haber tenido un buen mañanero. Enzo se había ido a entrenar al gym pero le dijo que se quede en casa, que coma lo quiera y que lo espere con poca ropa.
Sabía que lo estaba usando de distracción, sabía que este estaba enamorado de su compañero de la selección, pero se había abierto una pequeña luz de esperanza. Él lo ayudaría, João amaba lo suficiente a Enzo para suplir su falta de amor. Lo amaría tanto que curaría el corazón roto del argentino.
Escuchó un ruido de llaves mientras cocinaba, apagó la musica y se dio vuelta con una sonrisa
"Já de volta?" Dijo con una sonrisa en sus labios que duró menos que su felicidad.
Quien estaba frente a él no era Enzo, no… era Julián, quién lo miraba de pies a cabeza. Su vista se detuvo en la remera que estaba usando João, después en el mate que esté sostenía el cual se lo había regalado el mediocampista, hasta que subió su vista a su rostro y lo miró fijamente con una expresión parecida a la de odio.
Por un momento se sintió avergonzado y quiso taparse, solo estaba con un boxer y la remera de Enzo. Cliché, sí, pero siempre había soñado con poder usar la remera del otro. Pero por otro lado se sintió enojado, ¿Qué hacía este acá?
"¿Cómo… cómo entraste?"
"Enzo me dio las llaves hace tiempo, ¿Está en casa? No me responde los mensajes" Enzo siempre se refería a Julián como "tierno" o "amable", incluso decía que tenía un lado dulce… João no podía verlo. No cuando Julián parecía querer golpearlo.
"Está en el gym. Pode ir para o seu hotel para descansar. Quando o Enzo voltar, digo-lhe que viniste." Al parecer algo de lo que dijo hizo reír a Julián que lo miró como si le hubiera crecido una cabeza de más.
"Siempre me quedo acá, no voy a ningún hotel". Y antes de que João pudiera hablar ya se estaba dirigiendo a las habitaciones. El portugués lo siguió y se puso delante de la puerta de la habitación de Enzo.
"Te acompaño al cuarto de invitados"
"Enzo siempre me deja este cuarto, no tiene problemas en compartir" responde mientras lo mira exasperado, como si no pudiera creer que el de Chelsea lo estuviera molestando. João se empezó a molestar con la actitud del argentino, encima que venía de la nada actuaba como si la casa fuera de él.
"Sí, pero está vez no… además no creo que quieras entrar" y no pudo disimular su sonrisa cuando continúo "la habitación está un poco sucia, no sé si me entendés" vio como la expresión de Julián se cerraba más, torciendo sus labios y dedicándole una mala mirada al portugués.
"Bueno, me voy al cuarto de invitados… ¿Vos ya te vas?" Siguió caminando mientras le daba la espalda
"Enzo me dijo que me quedé… ¿Qué estás buscando?" Discutir en español era más difícil de lo que parecía pero después de casi dos años conviviendo con Enzo y otros compañeros de habla hispana algo podía lograr pero parecía ser un límite para lo que quería decirle. Si fuera por él ya estaría puteandolo en portugués.
"No entiendo." Respondió Julián dándose vuelta, mirándolo a los ojos y ambos sabían que sí entendió perfectamente a qué se refería.
"Déjalo superarte… sabes perfectamente lo que siente, no puedes corresponder, déjalo". Esto pareció enojar más a Julián quién frunció sus cejas.
"¿Y vos qué sabes lo que yo siento o dejo de sentir?" el argentino hizo un montoncito con la mano, cada vez mas enojado.
"Vos no lo amas… no de la manera en que él te ama, al menos."
"No te metas en lo que no te importa" Respondió cortantemente, cruzando sus brazos sobre su pecho.
"Me importa, porque yo lo amo más de lo que vos podes amarlo" dijo con la ira recorriendo sus venas. Sentía una frustración inexplicable, una vez que Enzo había elegido seguir adelante el otro se aparecía así como así queriendo confundirlo otra vez.
Julián por su parte soltó una risa, como si el otro hubiera dicho alto ridículo.
"¿Vos hace cuanto lo amas? ¿Hace cuanto lo conoces? ¿Qué tanto lo conoces? ¿Conoces a sus amigos más cercanos? ¿A su familia? ¿Alguna vez comiste con su mamá?" Dijo duramente mientras apretaba sus puños. "Yo lo amo desde antes, cuando éramos dos pendejos que no saben nada de la vida, desde River. Vos ni siquiera lo conocías y querés venir a subestimar mí amor. Andá, raja de acá." João sintió como si hubiera sido golpeado en el estómago por sus palabras, sabía que no era igual de especial que Julián en la vida de Enzo, todavía no conocía a nadie del círculo íntimo del morocho pero lo que más le dolió es la posesividad con la que Julián habló. Él sabía que tenía a Enzo, lo sabía y lo estaba presumiendo al frente suyo.
"No niego que lo ames, solo no de la manera en que él te ama… lo sabes, no te hagas el tonto."
"¿Y? ¿Qué si no? de todas maneras él me elegiría por encima tuyo. Si pensas que por abrirle las piernas me lo vas a quitar estás equivocado, yo soy la persona más importante para él y ni vos ni nadie va a cambiar eso" El cordobés hablaba con la rabia de alguien que, a pesar de ser adulto, parecía un niño caprichoso a quien le querían robar su juguete favorito.
"Filho da puta. Não te preocupas em lastimarlo?" Respondió con rabia, el otro por su parte lo miró como si hubiera dicho una locura.
"Quiero lo mejor para él, siempre lo hago." Contesto a la defensiva, como si la idea de que alguien dude de eso fuera ofensivo.
"Entonces volvé con tu novia, déjalo superar su enamoramiento por vos. Déjalo que te vuelva a ver cómo amigo" está vez Julián lo vio como si estuviera hablando del clima, giro su rostro a un costado como si estuviera pensando algo antes de volver a verlo.
"No es tu asunto lo que haga o no. Si puedo o no corresponderle es algo que voy a hablar YO, con él."
"A Enzo le gusta dar por culo." Dijo perdiendo la paciencia, parecía como si el otro realmente subestimara los sentimientos románticos que tenía el menor por él "le gusta dar duro, está mañana nos despertamos y me lo dio hasta que no pude aguantarlo."
Julián hizo una pequeña mueca, no sabía descifrar si era asco, ira o hartazgo.
"Mira vos. No me interesa, me voy a bañar, avísame cuando llegue". Le dio la espalda.
"Vos estás con tu novia, la amas a ella. No seas tan egoísta de querer tener amarrado a Enzo… se merece algo mejor que eso. Yo lo amo, estoy dispuesto a amarlo de la manera en que vos no podes." Dijo casi con desesperación mientras el cordobés giraba un poco su rostro para verlo, antes de entrar a la habitación sin decir nada.
Fue hacia la cocina, estaba muriendo de nervios. No sabía qué iba a pasar, qué quería decirle Julián a Enzo, qué pasaría con ellos. Hasta que por fin tiene una oportunidad con el moreno, la cual parecía querer ser arrancada de sus manos.
Escuchó las llaves por segunda vez, esta vez sí era Enzo quien lo miró con una pequeña sonrisa.
"¿Qué onda?" João no respondió, lo agarró de la remera y lo besó apasionadamente mientras caminaba hacia atrás hasta chocar con la mesada, Enzo por un segundo fue sorprendido ante tanta efusividad pero respondió rápidamente siguiéndole el ritmo, lo levanto y lo sentó sobre la mesada, metiéndose entre sus piernas lo más que podía. Sus manos apretaron los muslos del portugués mientras él se dedicaba a morder y lamer los labios del otro.
João en medio de la desesperación le bajó rápidamente el short y los bóxers.
"Rápido, rápido, métela"
"Estamos ansiosos… no me equivoque la primera vez que te vi, tenías una cara de tímido pero sabía que te ibas a morir por una buena verga" susurro en su oído mientras agarraba su pija y rozaba la entrada del mayor, tanteando, jugando con las ganas del otro
"Por favor… " su desesperación no era solo carnal, la ansiedad que sentía dentro lo estaba carcomiendo y tenerlo adentro era la única manera en la que sentía un poco de paz. Cuando por fin entró lentamente dentro suyo estirándolo hasta el límite suspiró de alivio. Sí, él podía darle esto a Enzo, él podía darle algo que Julián no estaba dispuesto a darle.
Clavó sus uñas en la espalda de Enzo mientras gozaba de ser brutalmente embestido por el otro, como las manos del menor agarraban sus caderas tan fuerte que sabía que dejaría marcas, los dulces labios que le mordían el cuello y los gemidos de ambos mezclándose en el mismo lugar. Todo se sentía tan perfecto, deseaba poder parar el tiempo para tenerlo dentro suyo por siempre.
Mientras abrazaba fuertemente a Enzo abrió sus ojos y vio al cordobés mirándolo con una expresión de puro odio y por primera vez se sintió el ganador. Cerró sus ojos para concentrarse en la sensación placentera de tenerlo dentro.
"Adentro… Enzo, venite adentro" rogó con la voz quebrada mientras el otro se movía frenéticamente. Segundos después João no pudo aguantar y se corrió entre ambos estómagos, poco después sintió a Enzo correrse dentro suyo.
Respiraban agitados cuando escucharon toser a alguien detrás de ellos, el argentino encima suyo se asustó y cuando se dio vuelta a ver quién era, su rostro palideció.
"Ju… ¿Julián qué haces acá?" Dijo mientras rápidamente se subía el boxer y el short.
"¿Tu… amigo no te dijo que vine?" Enzo giró rápidamente a ver al portugués con una mirada de confusión.
"Se me olvidó decirte que vino…" fingió inocencia pero no pudo evitar recibir una mirada enojada por parte de Enzo.
"Bueno, eso no importa ¿Qué haces acá?"
"Me mandaste un texto larguísimo y después me bloqueaste de WhatsApp, ¿Qué pensas qué hago acá?"
"Quizás, tal vez… estaba bebiendo anoche…" se excuso pareciendo avergonzado.
"No me digas" respondió girando sus ojos hacia arriba como si estuviera hartado de la situación "por eso viaje desde España hasta acá para hablar, para que veas lo, cito textual, poco importante que sos para mí"
"Estaba siendo dramático y borracho" respondió a la defensiva el moreno mientras pasaba su mano por el rostro, viéndose incomodo.
"No me digas, por dos(x2), ¿podemos hablar?… de preferencia a solas"
"Me voy a bañar primero, vengo del gym muerto"
"Yo también, así ahorramos agua" interrumpió João la conversación entre ellos.
"Joã…" dijo Enzo mirándolo con una cara de "sé lo que haces, para" pero el mayor no podía evitar sentirse celoso tratando de marcar territorio.
"¿Qué? Me chorrea el culo" dijo honestamente robándole una carcajada a Enzo qué no esperaba eso.
"Bueno, vamos, vamos… espera acá Julián" le dijo al otro que miraba al tatuado como si hubieran matado a su personaje favorito frente suyo.
João no podía evitar sonreír sintiéndose un poquito victorioso.
Enzo avanzó al baño con Joao detrás quién se dio vuelta para ver a Julián.
"Ah, ahí está el mate si querés tomar… Espero que no te moleste que tenga mí nombre, Enzo me lo regaló y puede ser un poco cursi cuando quiere" Dijo antes de apurarse y entrar al baño.
Cuando entró Enzo ya estaba dándole la espalda en la ducha, vio como el agua corría por su cuerpo y quiso lamer cada gota que caía en la espalda del mediocampista.
Entró y lo abrazó por detrás, escondió su cara en el cuello y le suplicó "Elegime a mí, Enzo. Elegime" Enzo no respondió pero se dio vuelta y empezó a enjabonarlo. No sabía si era una promesa de algo futuro o una dulce despedida pero él disfruto cada segundo de eso, tratando de grabarlo en su memoria.
El mayor hubiera deseado que la ducha durará para siempre, pudiendo sentir el suave tacto del mediocampista, el agua tibia bañándolos y el aroma a jazmines inundando el lugar, pero no era posible. Ambos salieron, se vistieron y fueron al comedor donde estaba Julián esperando.
“¿No te hiciste mate?” Preguntó el portugués mientras se sentaba en el sillón frente suyo, Julián le mandó una mirada matadora y se acercó a Enzo quién tenía una toalla sobre sus hombros, la agarró y le empezó a secar el pelo al morocho tatuado.
"Te podes resfriar si no te secas bien el pelo" retó el cordobés mientras se dedicaba a secarle el pelo, las manos del tatuado le agarraron suavemente las muñecas para parar sus movimientos.
"No es necesario, puedo secarme yo" y cuando dijo eso ambos hicieron contacto visual. João todo este tiempo había estado tan enfocado en Enzo, en cómo sus ojos brillaban cada vez que veía al cordobés que nunca le prestó atención al otro. Sintió unas náuseas repentinas cuando vio que lo miraba igual de dulce, se sintió como si su mundo se desmoronaba frente suyo. No, no podía ser real.
"Déjame hacerlo" le pidió suavemente y parecía que cada vez que usaba esa voz tuviera una especie de hechizo porque inmediatamente Enzo lo soltó y se dejó secar.
El portugués seguía cada movimiento, cada mirada que se robaban, como el delantero era tan delicado en cada movimiento hasta que se sintió satisfecho con el pelo del otro. Dejó la toalla de lado y pasó sus dedos por el pelo del más chico intentando peinarle.
"Ponele que ahí quedó bien" volvió a hablar Julián con una sonrisa que fue correspondida por Enzo. João se sintió enfermo del estómago con esa escena así que rompió la atmósfera con una tos fingida que pareció despertar a Enzo, quién se apartó un poco del cordobés.
"¿A qué viniste, Juli?" Preguntó con la voz de un hombre derrotado... Joao sintió sus manos picar con la necesidad de acercarse y acariciar sus rostro, consolarlo y tratar de alejar cualquier molestia que el otro pudiera sentir.
"Quiero que arreglemos las cosas… a solas." Dijo mirando de costado al portugués. "Por favor, Enzi, hablemos, te puedo explicar todo"
"No tenés que explicarme nada, Juli, somos amigos ¿Qué habría que explicar? Perdón que te bloquee, fue una locura momentánea pero ya te voy a desbloquear. Listo, podes irte"
"No me voy a ir, hablemos un rato, por favor, En…" buscó la mirada de Enzo y cuando hicieron contacto visual agarró sus manos y susurró con una voz completamente dulce a diferencia de la que João conocía "¿Sí?"
"Enzo…" susurró João sintiéndose un mero espectador, este tardó en mirarlo.
"Andá, Joã, hablamos mañana, te lo prometo" no había seguridad de nada en los ojos de Enzo, se veía tan perdido como un nene y el miedo de perderlo (aún cuando no era suyo) se asentó dentro suyo.
"Bueno… recuerda lo que te dije hace un rato, por favor" dijo casi en un suplicio, agarró sus llaves y salió. Antes de dar el último paso se dio vuelta para verlos, Julián lo estaba viendo con la misma mirada que él le había dedicado hace unos minutos cuando tenía a Enzo adentro suyo. Esa mirada que decía "es mío", la diferencia es que uno de los dos sí tenía la certeza de eso.
Salió de la casa y mientras se dirigía al auto rogó por un milagro, por qué el mañana le trajera a Enzo de vuelta a su puerta. No importaba si tenía que encargarse de recoger los pedazos de su corazón, él lo haría con todo el amor posible hasta demostrarle que era mejor de lo que Julián podría serlo algún día.
