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Six Pills
-Rosendale
Su mano rosa el frasco azul dentro de su bolsillo, camina hacia su cama sacando una píldora mirándola en sus dedos, su mente le dice en un susurro.
"¿Que podría pasar?"
La primera le ayuda a respirar por primera vez en días, meses, años, su sonrisa es de satisfacción, se levanta y se mete a la bañera, el agua está fría, pero él la siente como el río cerca de la casa de su padre, cálido y que le hace sentir ligero.
Cuando decide tomar la segunda siente que ese agujero se cierra un poco, deja de arder, de doler, de hacer que quiera arrancarse el pecho.
La tercera le abre los ojos, siente que los días pueden ser más brillantes, sonríe y se siente genial, no puede esperar para comenzar a vivir sin parar, todo es mejor, casi siente que está sanando.
Solo que no recuerda bien las palabras.
Una para adormecer la herida, dos para aliviar el dolor, tres para despejar la mente, algo le dice que aún le falta recordar algo, pero su mente le vuelve a susurrar.
"En unas semanas estarás bien"
"En unas semanas estarás bien"
"En unas semanas estarás bien"
"En unas semanas estarás bien"
"En unas semanas estarás bien"
...
Una para la herida, dos para el dolor, tres para la mente, camina sobre agua, se mece en el viento y acaricia el sol, cinco no podrían hacer mal, solo para calmar los nervios unas cuantas semanas después.
"En unas semanas estarás bien"
Las pastillas rojas van disminuyendo su efecto, el frasco azul casi cae de sus manos y todo lo que piensa es en encontrar más, pues su mente una vez más le vuelve a susurrar, sin embargo, esta vez no hay como controlar esa herida adolorida y calmar la mente nerviosa.
Busca en donde encontró esta salida, corre por el boulevard, todos sonríen, otros se abrazan, y unos se besan, el solo corre tratando de escapar de ese mundo al que no pertenece, busca y no encuentra nada, el lugar tiene un letrero de "Se renta" no hay más que vacío, así como lo que vuelve a sentir en su pecho. Regresa a casa y mira lo que le queda.
El cuerpo le tiembla, las manos le sudan, y su ritmo cardíaco se acelera. La voz de su mente le vuelve a susurrar
"¿Que podría pasar?"
"En unas semanas estarás bien"
La primera le ayuda a respirar de nuevo, su piel deja de sudar, el frío que lo hace temblar se va.
"En unas semanas estarás bien"
Con la segunda vuelve a sentir que su pecho deja de doler, el agujero que ya estaba acabando con él se hace un poco más pequeño.
"En unas semanas estarás bien"
La mente vuelve a susurrarle maldades y palabras viciosas, sin embargo, la tercera le hace poder olvidar la culpa de todo, la vergüenza de recordar y de comprender, todo se va con la tercera.
"En unas semanas estarás bien"
"En unas semanas estarás bien"
Una para los escalofríos, dos para el dolor, tres para olvidar la culpa, la quinta no hace daño y la sexta porque no puede ser peor.
"En unas semanas estarás bien"
Siete días más, y vuelve a repetir.
"En unas semanas estarás bien"
"En unas horas estarás bien" se dice cuando el puño de su mano se dirige a su boca.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, y su pecho deja de sentir, su dolor deja de sufrir, su mente deja de pensar, pues su corazón deja de latir.
