Chapter Text
El rugido de los motores, la música que retumbaba en el almacén y los barullos de los espectadores se mezclaban poco a poco en el aire; la euforia era palpable en el ambiente mientras se llenaba el muelle abandonado de Yokohama donde se albergaría el último encuentro de la temporada.
Para muchos aficionados este era, no solo el evento de la temporada, sino que también, uno de los enfrentamientos más esperados de los últimos años; el invicto, Monstruo South de Rokuhara, se enfrentaba con el novato sensación, el apadrinado por el antiguo lider de The Black Dragons: Mikey.
Esa noche, no solo el dinero de la casa de apuestas estaba en juego, sino que el honor y la promesa de no volver a correr en un racing de motocicletas se disputaba para el perdedor de la carrera. Y es que, seamos honestos, el que dos de los enemigos jurados de la última década se enfrenten, por sí solos, ya era histórico.
Las emociones estaban a flor de piel para los fanáticos y los equipos, esta noche era todo o nada…
Tiró su rostro hacia atrás una vez que esnifó profundamente del polvillo blanco que yacía esparcido en una línea recta sobre el lavabo. De a poco, la sustancia bajaba por su garganta provocando una leve tos.
Se sostiene con fuerza del lavabo, sintiendo como su cuerpo perdía un poco el equilibrio antes de que el subidón de energía escalará por sus venas en un acto desesperado por tocar tierra y concentrarse en el presente.
Manjiro estaba destrozado; el cuerpo le pesaba de lo cansado que se sentía mientras, su corazón y su alma, luchaban por mantenerse vivos cada día.
Su cordura lo había abandonado hace tiempo, su cabeza se dedicaba en recordar al chico quien robo cada pizca de su ser casi como si se tratara de un mantra religioso al que debía rezar sin falta… Como si su vida dependiera de ello.
Como si eso evitará dejarlo caer en la locura.
Se había quedado sin opciones; el triunfo de esta carrera no solo era el objetivo principal, sino que, de ganar, dicho triunfo estaba dirigido a su ego lastimado, a su orgullo roto… A él mismo.
Un par de golpes en la puerta lo regresaron a la realidad. Como pudo y de forma desesperada, limpió el lavabo, pasando el dorso de su mano en su nariz sintiendo como temblaba ansiosa.
"Si, esto es exactamente lo que necesitaba…"
— ¿Alguien ha visto a Mikey? — Preguntó Baji con la voz agitada abriéndose paso entre la multitud, llegando al punto de encuentro de The Black Dragons con Kazutura pisándole los talones.
— Cambio de planes. Shinichiro correrá en su lugar. — Emma contesta de forma desinteresada, buscando a la distancia a su hermano mayor.
— ¿Qué?
— Discutieron hace un rato, — Draken se une a la conversación junto a un par de bebidas, entregandole una a Emma. — Shinichiro lo encerró en el departamento para que no viniera.
— ¡Já! ¿Y creen que eso lo detendrá? — Se burla Kazutura, cruzándose de brazos y mirando a la multitud que comenzaba a juntarse al punto de salida.
El rugido de un motor que se acercaba a toda velocidad se escuchó a lo lejos.
South se acercaba a la línea de salida con su ya acostumbrado traje de cuero, haciéndole honor al glam rock, siendo vitoreado por la multitud emocionada.
— ¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí hoy? — Se burla South mirando a los adolescentes. — Lo siento, pero este no es un lugar para que los niños jueguen. — Un par de risas se escuchan entre los espectadores. — ¿Dónde está Mikey?
— Mikey tuvo un inconveniente, — Shinichiro contesta, llegando a la línea de salida junto a su, ya conocida, Babu. — Yo seré tu contrincante está noche.
La escandalosa risa de South retumbó por todo el lugar.
— Admito que la idea de arrastrar tu viejo y jubilado trasero es tentadora pero, Mikey y yo tenemos un trato, ¿Dónde está…?
Las palabras de South se interrumpen en cuanto las luces del recinto se apagan y la musica se detiene. La audiencia está vuelta loca en cuanto un juego de luces comienza, el rechinido de las llantas de una moto llegando de la parte de atrás llama la atención de todos.
Pronto, uno de los reflectores enfoca al corredor que llega a toda velocidad en una acrobacia sobre la llanta trasera a la línea de salida, presionando el manubrio, haciendo rugir el motor.
— ¿Qué chingados estás haciendo aquí? — Preguntó Shinichiro molesto en cuanto Mikey se estaciona en medio de él y South.
Mikey, quien tiene puesto un viejo y gastado casco, lo mira por el rabillo de su ojo antes de volver la vista al frente.
— Te dije que no correrías está noche, — Espeta el hombre a gritos, bajando de la motoneta y acercándose al chico. — Manjiro, bajate.
La risa burlona de South llenó por completo sus oídos, provocando que apretara más el manubrio.
— Manjiro, estoy hablando enserio.
De pronto, los gritos de su hermano pasaron a segundo plano escuchandose distantes, como si sus sentidos se agudizaron a cierto punto de enfocarse solamente en el semáforo que se mantenía en rojo.
Una mujer se colocó en medio de los corredores con una enorme bandera en sus manos, elevandola en cuanto el primer pitido se escuchó.
El corazón retumbaba tan fuerte que podía escucharlo en sus oidos mientras apretaba el manubrio con sus temblorosas y sudadas manos provocando un el rugir del motor al escuchar el segundo pitido.
Su respiración agitada, el ceño fruncido, los dientes apretados y la adrenalina liderando su cuerpo, sus ojos pasando del semáforo a la mujer y luego al frente, en ese orden hasta que la corneta de salida se escuchó lo que hizo que apretara con fuerzas el pedal corriendo a toda velocidad.
Sus sentidos se desconectaron un momento dejando todo en manos de la adrenalina acumulada por la droga mientras su cabeza se había quedado con la imagen de las tres luces rojas del semáforo impregnada en su memoria…
“Roja… Ese día también estaba encendida esa luz roja…”
×××
El sol comenzaba a esconderse en el horizonte, Mikey cerraba el cuarto de revelado con su mochila al hombro y su casco colgando de su codo con un semblante cansado.
— ¡Hey, Manjiro-kun! — Aquella voz le hizo grease casi instantáneamente encontrándose con la radiante sonrisa de Takemichi quien lo saludaba al otro lado del pasillo.
El rubio asintió como forma de saludo, observando como el chico se acercaba a él.
— Muchas gracias por prestarme tus notas de biología. Me salvaron para el examen de hoy. — Agradeció Takemichi con una leve reverencia devolviéndole su carpeta.
— No es nada, Takemitchi.
La voz tranquila de Mikey junto a la leve sonrisa que se formo en su rostro provoco que Takemichi rascara su nuca nervioso.
Mikey no lo entendía del todo pero, siempre que estaba cerca del corredor del equipo de futbol de la escuela su cuerpo se sentía liviano. Como si la sola presencia de Takemichi fuera suficiente para calmarlo…
— ¿Irás al juego del fin de semana?
Mikey asiente: — Claro, soy prensa. — Concluye mostrando la credencial que colgaba a su chaqueta. — Debo cubrir tu ascendente carrera como el corredor estrella del equipo.
Aquellas palabras provocaron que el rostro de Takemichi se iluminara con entusiasmo.
— ¡No te defraudare!, ¡Te daré una de las mejores notas de tu carrera, Manjiro!
Una pequeña risa salió de los labios del chico.
— Mas te vale…
Takemichi, con aires decididos y apretando sus manos, asintió emocionado.
— ¡Hey, Takemichi! ¡Ya vámonos! — La voz de Chifuyu lo llamó a lo lejos.
Takemichi asintió, volteó a ver a Mikey y concluyo.
— ¡Te lo prometo! ¡Te veo el domingo!
Su mano se alzó despidiéndose del chico quien se alejaba al lado contrario de su camino.
Mikey soltó un suspiro, metió la llave del estudio y le dio vuelta una vez cerrándolo por completo.
En eso, su mirada se fijo en la bombilla roja arriba del marco del salón.
— Ah, mierda. Volvió a descomponerse...
