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En las profundidades de Zaun, donde el aire está cargado de químicos tóxicos y la supervivencia es una lucha constante, Silco era conocido como un líder visionario, dispuesto a sacrificarlo todo por la independencia de su ciudad. Sin embargo, su ascenso no fue solitario. Antes de su traición y transformación, Silco tuvo un aliado inesperado: Valder, un inventor y alquimista que compartía su desprecio por la opresión de Piltover.
Vander era un joven prodigio, idealista y ambicioso. Creía que podía cambiar el destino de Zaun creando tecnología que rivalizara con la de la Ciudad del Progreso. Trabajó junto a Silco durante años, ayudándolo a construir las primeras armas químicas y diseñar sistemas de defensa para la resistencia. Para Valder, Silco era un mentor y un amigo, alguien que entendía su rabia hacia Piltover y su deseo de liberar a Zaun.
Pero la ambición de Silco pronto mostró su cara más oscura. A medida que se acercaban al poder, Silco comenzó a usar métodos más brutales, manipulando y sacrificando a quienes no compartían su visión. Vander, horrorizado por la creciente crueldad de su antiguo amigo, intentó detenerlo. En una confrontación amarga, Silco dejó claro que, para él, la independencia de Zaun justificaba cualquier costo, incluso la vida de Valder.
Felicia conoció a Silco y Vander durante una época en la que Zaun estaba al borde del colapso, atrapada entre las tensiones políticas con Piltover y la creciente desesperación de sus propios habitantes. Ambos hombres eran jóvenes idealistas en aquel entonces, cada uno con una visión distinta pero complementaria para el futuro de Zaun. Silco veía en Felicia una aliada clave, alguien que podía inspirar a las masas y dar legitimidad a su causa. Para Vander, ella era un faro de humanidad en un mundo que parecía volverse cada vez más frío y calculador.
Felicia creía en el potencial de ambos, pero también comprendía sus defectos. Donde Silco era implacable, ella intentaba suavizar sus bordes, recordándole que los fines no siempre justifican los medios. Con Vander, era más pragmática, empujándolo a actuar en lugar de perderse en teorías y perfeccionismos. Su amistad con ambos era compleja pero genuina, y los tres compartieron momentos cruciales de camaradería y lucha durante los primeros años de su alianza.
Sin embargo, a medida que las ambiciones de Silco crecían, Felicia comenzó a notar un cambio inquietante en él. Aunque todavía compartían ideales comunes, sus métodos se volvían más extremos, algo que ella no podía aceptar. Esto la llevó a apoyar cada vez más las ideas de Vander, quien abogaba por un enfoque menos violento para liberar a Zaun.
Cristian era un amigo de la infancia de Felicia, a él le gustaba mucho viajar, pero comprendió que no siempre podía huir así que cuando conoció a Vander y Silco se hicieron grandes amigos. Pero tomo el bando de Silco pensando en la independencia de Zaun se podía lograr con las ideas de Silco.
El punto de quiebre llegó cuando Silco tomó una decisión que Felicia no pudo respaldar: usar el Shimmer como un arma masiva contra Piltover, sin importar las bajas civiles en Zaun. Felicia lo confrontó en privado, rogándole que reconsiderara, pero Silco, en su obsesión por la independencia de Zaun, la acusó de traición. Este enfrentamiento fue la chispa que encendió la separación definitiva entre Vander y Silco.
En sus primeros años, los cuatro soñaban con una Zaun libre del control de Piltover, y Felicia actuaba como una mediadora entre las ideas extremas de Silco y el pragmatismo protector de Vander.
En su último enfrentamiento, Vander fue traicionado y dado por muerto, arrojado al río químico donde Silco había sufrido su transformación años atrás. Pero Vander no murió. La misma sustancia que le deformó el cuerpo le otorgó habilidades inusuales: un intelecto aún más agudo y un cuerpo resistente al veneno y al desgaste. Al despertar en las cloacas de Zaun, juró derrocar a Silco y detener su tiranía.
Zaun se debate entre la promesa de independencia y el miedo al control total, los caminos de Vander y Silco están destinados a cruzarse una vez más. El enfrentamiento final no será solo por el futuro de Zaun, sino por el alma de una ciudad dividida entre la esperanza y el caos.
