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Había una vez un vampiro en la ciudad...

Summary:

Había una vez un vampiro en la ciudad...

Oh eso decía los rumores, claro, las personas son fáciles de engañar, cualquier cosa que le digas será aceptada por todos, se verdadera o mentirá, muy pocas tienen la pregunta de la duda. Pero en esta ocasión, las coincidencias eran muchas.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Había una vez un vampiro en la ciudad...

Oh eso decía los rumores, claro, las personas son fáciles de engañar, cualquier cosa que le digas será aceptada por todos, se verdadera o mentirá, muy pocas tienen la pregunta de la duda. Pero en esta ocasión, las coincidencias eran muchas.

Alto, cabellos doraros, ojos celestes, postura algo robusto, pero sin exagerar y de piel placida, demasiado para ser normal y finalmente con porte elegante pero misterioso, las personas así lo describen, Philza era el nombre de aquel hombre, de edad desconocida, pero muchos le aseguran que superaba el siglo, tal vez la edad del pueblo y siendo uno de los conquistadores que llego a estas tierras con el fin de saciar su sed de aventura cayendo en alguna maldición, pues el pueblo era reconocido por el ocultismo y magia negra.

¿Por qué se llegó a esta conclusión?

Fácil, una pintura que se encuentra en en la gran oficina de la federación que se trataba de uno de los sucesos más sangrientos en la historia de Quesadilla, esa noche una batalla en lo que ahora son ruinas de un antiguo templo se desarrolló, los antiguos isleños murieron y los pocos que sobrevivieron fueron sometidos, uno de los implicados era el general apodara "Ángel de la muerte" un conquistador despiadado que acabo con la mayoría de la población. Eso hasta su supuesta muerte.

Termino de leer un chico de cabellos azabaches mientras terminaba su Capuccino Helado con Cold Foam, nada extravagante claro. Cerro el libro de historia y retiro sus lentes.

—Esta gente sí que tienen imaginación... ¿Por qué dicen algo tan estúpido? ¿Vampiros? ¿Qué sigue? ¿Hombres lobos? Pff... -Rio mientras negaba y volvía a abrir el libro. Tarareaba leyendo toda la historia del lugar.

Missa, un joven de 20 años llego desde el continente con una sola misión, inspiración, su nombre es muy conocido en industria del arte, sus grandes pinturas han sido vendidos en más de dos millones de dólares, algunas han llegado a los cien millones ¿Por qué? Pues muchos críticos dicen que estas pinturas cuentan historias, trasmiten un sentimiento inexplicable pero relajante, Missa ha sido contratado en diversas obras y su trabajo se ha comparado con los de Leonardo De Vinci. Algunos diciendo que sus manos están bendecidas

Pero a Missa no le importa todo aquello, el hace lo que ama, ha viajado por todas las partes del mundo posible buscando inspiración teniendo éxito, su nuevo destino es Isla Quesadilla, recomendación de Quackity.

Dejando atrás todo, Missa dejo aquella cafetería, su propina y un pedazo de hoja donde se mostraba el establecimiento y al lado un bello niño tomando alguna bebida mientras tenía un overol, su sonrisa era radiante. El encargado al ver el dibujo lloro, pues en aquella foto estaba su difunto hijo.

(. . .)

Missa se estableció con rapidez, tomo su amada mochila donde contaba con el material necesario y partió. Camino por las calles, saludo a los isleños que le regresaban el saludo con alegría, paso cercas de una gran cancha donde se estaba desarrollando un partido muy divertido, paso por un gran jardín parecido a los radiantes jardines de Versalles donde realizo la pintura de un ángel, la pintura fue comprada por un coleccionista de armas que con solo apreciar aquella pieza se enamoró, el coleccionista no podía expresar los sentimientos en él, le daba una paz y a su vez nostalgia ver la pintura, las pequeñas líneas de azul y rojo en cada mejilla, aquella boina y las hermosas alas. Casi lloraba cuando le dijo a Missa que era su pequeño ángel, pero bueno. Missa no comprendido todo pues el coleccionista lloraba con cada palabra. Suspiro para después alejarse de aquel jardín, continuo su camino llegando a una antigua casona, ahí un anciano le esperaba.

—¿Se ha perdido?

—Para nada... Simplemente el lugar es para ser admirado por horas...

Missa sonrió al anciano que asintió lentamente, inicio el recorrido por las diferentes calles, iba a cada una sin más, algunas veces Missa quedaba atontado por la belleza arquitectónica, era una mezcla de culturas aquel lugar, recuerda en el libro que después de la conquista la isla se volvió un punto comercial donde diferentes personas del viejo continente entraban y salían posteriormente se establecieron algunas ahí, luego llegaron los del continente americano dejando su marca también, miraba la mezcla de casas estilo algo barroco con algunos estilo minimalista, una extravagante combinación. Volvió a pasar por aquella cafetería donde el encargado del lugar lo esperaba con un pequeño presente y despidiendo con un casi inaudible "gracias, estaba olvidando su sonrisa" Missa no entendió aquello, pero prefirió continuar, aun había un largo camino.

Siguió su trayectoria hasta que llego nuevamente a aquella casona. El anciano explico que ahí viva el tan mencionado vampiro que fue afortunadamente aprisionado por el sacerdote Rubius hace ya una década. Después de que una era roja azotada la ciudad. O bueno, eso fue lo poco que entendió pues su mirada y mente se encontraban enfocadas en la casona, cada detalle, las hermosas columnas siendo rodeadas por enredaderas rosales, las grandes ventana y jura ver que hay una cúpula igual cubiertas de rosas. Desea entrar.

-Señor... -la voz del anciano saco a Missa de su trance y miro al otro que solo veía con algo de miedo la casona. -El paso ahí es prohibido señor, es por su bien.

Y sin más el anciano se retiró pensando que sería obedecido.

Pero Missa refunfuño, miro el cielo que estaba en hermosos tonos naranjas mientras que el sol se iba ocultando, a su parecer parecía como si el sol estuviera siendo devorado por la oscuridad. Oh, más bien ocultándose, como si supiera que algo malo iba a ocurrir esa noche

(. . .)

Missa sonrío cuando por fin entro en aquella casona, con un par de trucos que aprendió en su amado México la puerta lo dejo entrar. Oh, su bello México. ¿Como estarán sus hermanos? Desea verlos.

Pero cambiando de tema, Missa saco una pequeña lamparita que al prenderla ilumino media habitación, uuuf, su compra compulsiva al fin dio frutos. Camino por la gran sala, sillones cubiertos con mantas blancas y una chimenea le daban la bienvenida, observó a lo lejos una puerta entreabierta, y luego otras que suponía que daba al jardín donde está la cúpula. Su objetivo. Pero su cuerpo no fue a esa dirección sino hacia la puerta abierta. Camino lentamente, el ambiente se estaba volviendo pesado a cada paso provocando una presión en su pecho, podía sentir como su corazón se retorcía de dolor, su respiración estaba cada vez más pesada y difícil pero no saba vuelto atrás ¿Por qué? ¿Por qué no puede simplemente dar la vuelta e ir al jardín?

Hubo un momento donde su cuerpo no pudo más, choco con algunos muebles cuando por fin llego al final del pasillo, con dificultad ilumino y observo un ataúd, estaba totalmente amarrado con cadenas de hierro, rodeado de una especie de circulo elaborado con incensio molido, y en medio sobresalía un ramo de rosas rojas, como si de la misma sangre se tratara.

Miro el ataúd con asombro y miedo, ¿De verdad había un hombre ahí? ¿Seguirá vivo? ¿Y si en realidad solo era un pobre hombre que solo fue víctima de los rumores? Oh, quería llorar al llegar a esa conclusión, un simple hombre que termino ahí como un monstruo, cuando en realidad solo era un hombre simple. Con dolor se acercó al ataúd deseando tocar las rosas, algo le decía que no debería, pero las rosas eran tan hipnóticas, tropeo un poco provocando que el circulo de incensio se arruinada y simplemente las toco.

-¡Mierda!

Missa llevo su dedo a su boca, por error toco una de las espinas del ramo, miro el ataúd con cierto recelo, el ambiente pesado se había disipado, este simplemente se fue, prefirió ir al jardín antes de que alguien llegara y lo sacara de patadas. Aun que ahora dudaba si quería seguir sabiendo que hay un cuerpo.

Camino de regresó a la sala principal, tal vez sea mejor regresar. Tarareo mirando las paredes mientras la iluminaba con la lampara, llego nuevamente a la sala listo para irse, pero algo hizo que se congelada en su lugar.

La puerta hacia el jardín estaba totalmente abierta.

Al ver esto Missa no supo que hacer, ¿Cómo es que hace un momento estaba cerrada? ¿Había entrado alguien? Mierda, mierda y más mierda. Si alguien lo veía ahí estaría y miles de problemas.

Camino rápido a la salida, estaba dispuesto a irse, no quería estar un segundo más en ese lugar.

-¿Despreciadas mi regalo Little cat? -La voz se escuchó cercas de su oído, de un brinco dio la vuelta mirando al responsable.

A pesar de la oscuridad observo al extraño, cabellos doraros o tal vez sea por la luz de luna que caía sobre él. Y un par de ojos rojos, rojos cual rubíes. Choco con la puerta sin dejar de apartar la mirada en ese ser que en cuestión de segundos se encontraba sobre el hundiendo su rostro en su cuello. Missa sentía su garganta seca, sentía como aquel ser respiraba cerca de cuello.

-Responde Little cat... ¿Vas a despreciar mi regalo? -Una voz profunda y áspera salió del ser, Missa se estremeció y negó lentamente al ver como el hombre ahora le miraba fijamente.

-N... No se... señor...

Pronto Missa fue arrastrado al jardín, en otros momentos lo apreciaría y se tiraría en aquel bello pasto, pero ahora, con el hombre a su lado estaba totalmente rígido. Podía sentir la mirada sobre todo su ser, con dificultad se movía, necesitaba irse pronto. Pronto sintió como era despojado de su mochila, miro hacia atrás encontrando al ser sacando sus pinturas y lienzos. Hizo una mueca al ver que tiraba todo como si fuera basura. El hombre saco cada cosa y la tiro sin importancia, hasta que solo dejo la mochila vacía. Missa no dijo nada solo veía como algunas de sus pinturas eran pisadas por el otro desparramando su contenido.

-Solo eres un vagabundo... Vaya...

Soltó como si nada el hombre, Missa frunció el ceño, pero no digo nada, solo se hinco y comenzó a levantar cada pintura. Podía sentir la mirada del hombre sobre él. Era aterrador.

No podía soportar la incertidumbre. Respiro profundo y hablo un tanto temeroso. -¿Qué es lo que quiere? ¿Está jugando algún juego retorcido donde solo pierda la cabeza? -el silencio le irrita, necesita saber qué hará esa persona.

-No... Solo me diste curiosidad, estoy agradecido me has liberado que aquella prisión. Además.

Sin aviso alguno, el hombre tomo la barbilla de Missa, ambos se miraron, amatista y rubies se miraron con intensidad. El hombre rápidamente une sus labios, Missa abre los ojos con asombro.

Segundos que parecieron horas, el hombre dejo atrás los labios de Missa donde ahora se encontraba una línea delgada de sangre bajando hasta caer en gotas al pasto.

-Tu sangre es muy aditiva Little Cat...

Una ráfaga de aire hizo que los cabellos de Missa se movieron al igual que algunas hojas de rosas marchitas, miraba con terror al vampiro frente a él mientras tocaba la sangre de su barbilla.

Oh, estaba perdido...

(. . .)

Un año paso desde el incidente, misteriosamente el artista se estableció del pueblo, pero había algo diferente en él. Sus pinturas ya no propagaban la paz y amor, ahora cada pintura nueva daba la sensación de tristeza, cada persona que veía las piezas lloraba con amargura, todas eras de aquel jardín, pero con una persona borrosa como protagonista. Aunque a nadie le importo, los críticos alagaron el nuevo enfoque y sus pinturas aumentaron de valor.

Esta era una de esas noches, el artista se encontraba en el centro de aquel jardín, sentado en un viejo banco de madera mientras su lienzo se encontraba a medio terminar, cada pincelada se volvía más débil que la anterior, hasta que el pincel cayo, su cuerpo tembló, miro al suelo antes de que su cuerpo perdiera fuerza y cayera siendo atrapado por el vampiro que llego en segundos, Missa estaba débil, su cuerpo se encontraba cada vez más pálido y las ojeras se remarcaban. Inclino su cabeza dejando mostrar su cuello esperando la hora en la que el vampiro incrustada sus colmillos, aunque eso no llego, en cambio fue cargado y llevado adentro.

-Me excedí anoche, disculpa Little Cat. -Hablo el vampiro, Philza si no mal recuerda el nombre de ese ser.

Missa solo soltó un gemido lastimero. No tenía la energía para hablar. Solo parpadeo un poco al ser recostado en una cama, Philza examino el cuerpo del contrario, sus ojos rojos ahora azules miraban con lastima al muchacho que lo ha alimentado todo este tiempo.

-Hoy no será la noche, descansa Little Cat.

Y con eso el vampiro desapareció.

(. . .)

Pasada la medianoche Philza regreso, su traje estaba manchado de carmesí, el pueblo después de una década había tenido su primera víctima, pero eso poco le importaba al vampiro que ahora tenía la mirada rojiza. Examino el cuerpo del joven artista, su mirada cayo en el cuello ahora marcado de mordidas. Sabe que está muriendo, cada mordida envenenaba a Missa, es un milagro que aún se encontrara vivo después de un año. Suspiro, su mirada poco a poco se volvió azul, con cuidado se hinco y tomo con delicadeza la mano dándole un suave beso en los nudillos.

-Pronto terminara... Lo prometo...

Así paso unos meses más. Missa dejo atrás la pintura pues su cuerpo había perdido la fuerza necesaria como para levantarse. Lloraba todo el día postrado en su cama esperando su final, cada vez las marcas de mordidas se extendían por su cuerpo. ¿Cómo había terminado así? Todo esto fue su culpa, hubiera obedecido al hombre que ahora está muerto, sí. Aquel dulce anciano fue la primera víctima del vampiro, y así cada noche empeoro, todo era su culpa. Su sangre tampoco era suficiente para alimentar al vampiro por lo que empezó a buscar alimento.

Luna llena, era pasada la medianoche, Missa después de llorar todo el día termino dormido, o eso hasta que el vampiro llego a su habitación, como era de costumbre Philza llegaba manchado de sangre, pero como extra con un pequeño regalo. Esta vez un pequeño collar de jade. Missa se sobresaltó al sentir el olor a la sangre, desde que empezó esto su sentido del olfato se sobre desarrolló, dio un par de arcadas, pero resistió las ganas de vomitar, miro a Philza que se acercó y lo ayudo a sentar, Philza coloco el pequeño collar en las manos de Missa, este le miro y luego al collar. Lagrimas bajaron lentamente.

-¿Qué ocurre Little Cat? ¿No te gusto?

Missa sollozaba provocando que el vampiro le diera suaves caricias esperando parar el llanto.

-¿Por qué? ¿Philza por qué no simplemente acabas conmigo? No soporto esto... Quiero morir, Philza, quiero morir, no puedo soportar como mi cuerpo cada vez más termina siendo el de una muñeca de trapo...

Missa finalmente se rompió. Soporto cada día aceptando su castigo, pero no podía más. Quería descansar, su energía ya no era suficiente ni para tomar el pincel y clavarlo en su yugular.

Philza no dijo palabra algún solo rodeo al contrario en un abraza que para el joven artista le resultaba repugnante.

-Porque no puedo Missa... -Hablo Philza, era la primera vez desde que se conocieron que usa su nombre. -No puedo aceptar el hecho que dentro de poco te perderé por todo el mal que te hice, traté de evitar morderte cuando me di cuenta, pero se me era imposible, tu sangre es tan aditiva pero no solo eso, tu presencia en mi hogar, verte pintar cada cuadro me llenaba de alegría, de amor... Se que es irónico, pero me enamore de ti... No quiero perderte, pero tampoco quiero condenarte... Si llego a convertirte perderías tu esencia, solo serias un ser que buscara saciar su sed, al igual que yo...

Missa no dijo palabra, solo dejo que sus lágrimas saliesen escuchando los sollozos y lamentos de Philza, al igual que el, por muy extraño que parezca desarrollo un sentimiento por el vampiro, lloró pues su final estaba cercas. No había manera que evitara el desenlace.

-Phil... -Dijo débilmente. - Toma mi alma... Tu puede hacer eso no... Si te doy mi alma a pesar de que mi cuerpo ya no se encuentre con vida yo... Permaneceré a tu lado...

Philza se alejó de Missa como si tratara de un trozo de carbón, miro con algo de esperanza, pero negó.

-No. Missa si hago eso jamás podrás descansar...

-Pero si no lo heces permanecerás solo, Philza, no quiero que sigas solo en este mundo sabiendo que en algún momento podrías enloquecer.

-Pero...

-Hazlo. Es mi último deseo...

 

Philza volvió a abrazar a Missa, ambos lloraron eso hasta que podo percibir como poco a poco el calor de Missa se desvanecía. Missa había fallecido.

(. . .)

Philza miraba la última pintura sin terminar de su amado, había pasado una década desde que el cuerpo de Missa no resistió más y termino muriendo. En esa década nuevamente la era oscura azoto Isla quesadilla, ahora no solo mataba a los pobres inocentes, sino también convirtió a muchos para volverlos sus sirvientes.

-Cellbit, puedes retirarte.

Cellbit, su primer sirviente, un vagabundo a punto de morir que encontró de casualidad por los muelles de Quesadilla le dio la oportunidad de servirle siendo aceptada, Cellbit lentamente salió del lugar.

En poco tiempo la luz de la luna ilumino la habitación, un parde brazos rodearon el cuerpo de Philza y este sonrió débilmente mientras lograba tocar la mano traslucida. Dio la vuelta encontrando a un ser brillante por la luz de la luna, sonrió y abrazo, al contrario.

-Little Cat...

-Phil... Por fin...

Una vez al mes la luna iluminaba el alma de Missa (que siempre seguía a Philza) dándole un cuerpo sólido y poder abrazar al vampiro, una segunda silueta se unió al abrazo, el alma perdida de un niño que murió de la peste y se negaba a irse. Fue cargado por Missa y le dio un beso en la mejilla.

-Chayanne, saluda a tu Dad.

El niño saludo mientras se dejaba consentir por su papa, después de unos segundos una niña de tez canela, cabello negro y con un par de colmillos reluciendo con orgullo.

Una familia extraña.

 

Pero que al final se aman.

Notes:

Una colección de historias, basada en un reto del escritor que subiré en cualquier momento...

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