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Los panes de la esquina son simplemente exquisitos.
Oh eso es lo que sus sirvientes murmuran cuando los encuentra holgazaneando en lugar de limpiar.
Philza, un Alfa puro con título de vizconde que llegó a establecerse en la nueva colonia de Inglaterra para iniciar nuevamente. Isla Quesadilla, un nombre peculiar, pero por lo que ha visto de esta Isla, el nombre es lo de menos.
Él había llegado hace aproximadamente dos años, tras estar excluido del mundo por la pérdida de su amada por la peste con la cual había formado una familia de 6 personas, bueno, no sentía los clásicos sentimientos de enamoramiento, pues su matrimonio fue un acuerdo, pero la amistad se había forjado como si de una gran espada se tratase, así también el sentimiento de un hogar, el calor de este. Sus hijos hora todos eran adultos y el tomo el duelo solo. Así que al final tomo la decisión que era momento de seguir. Por lo que no marcho de su amada Inglaterra para este nuevo lugar.
Su primera impresión, extraño. Pero no un extraño malo.
Quedó cautivado por su extraña y única gente, los últimos isleños originarios del lugar veneran a una extraña deidad parecía a un pato. Siempre pedían por el bienestar de la Isla así mismo por buenas cosechas, y no solo eso, también estaba el lado oscuro, lo descubrió en su primera noche, el ocultismo. Cuando fue invitado a establecerse ahí no estaba al tanto de eso, y supone que los reyes tampoco. Pero si él no les molesta o algo así estará a salvó.
Oh. Se está desviando nuevamente por sus pensamientos, ¿Qué era lo que quería recordar?
"¿Ya los probaste?"
"Si, son deliciosos, y su encantador panadero es totalmente un hermoso combo"
Ahí está, otra vez lo mismo, Philza escuchaba a su servidumbre cuchichear de la tienda de aquella villa. Según palabras de ellos, los panes eran deliciosos, suaves, esponjosos, pero hablaban más de la persona que atendía, atentó, cariñoso, amable, adorable, y bueno, con su poca imaginación que tiene la imagen que apareció de aquella persona fue la de un anciano.
Si, un anciano, pues ellos a ojos de muchos eran adorables, cariñosos, y etc. En fin.
Con una mirada severa miró a su servidumbre que rápidamente se disculparon y alejaron del lugar para continuar sus labores.
Philza suspira profundamente y se dirige al jardín donde espera un carruaje estilo barroco pintado de un hermoso verde oliva acompañado de detalles dorados. Sube al lugar pues como todas las tardes su paseo por la villa para admirar los paisajes naturales así como la hermosa arquitectura del lugar.
Subió al carruaje esperando que el conductor comenzará con su travesía.
Los caballos soltaron un relinchido dando la señal del inicio al paseo. Salió de sus territorios comenzando a ver la formación de las casas de otros de alto rango como el. Alfas y Omegas caminaban juntos como pareja, distinguió a un par peleando tal vez por alguna tontería pero podía ver el amor en sus ojos, su paseo continuo, el carruaje llegó a la zona comercial, hoy era un día tranquilo así que el tránsito era casi nulo, miró a su izquierda apreciando un gran parque, árboles altos y frondosos, hermosas flores decoraban las jardineras y podía ver a pequeños cachorros correr detrás de una pelota, suspiró pesadamente mirando con melancolía.
Tanto deseaba recuperar lo perdido.
Su mirada decaída se levantó suavemente al percibir un peculiar olor, suave, lo había olido antes en Inglaterra, parecía ser trigo recién tostado con toques dulces así mismo dándole un aroma agradable y hogareño. Miró hacia su derecha ahora encontrando los clásicos locales donde se ofrecían diferentes tipos de servicios, ventas de algunas comidas, especias, verduras, artilugios, etc. Pero lo que llamo su atención es donde provenía el olor, ordenó a su chófer ir a aquel lugar.
Gustoso el chófer llevo a su amo al local, de aquel lugar salían pequeñas parejas algunas acompañadas de su hijos cargando bolsas de tela con lo que parecía ser pan.
Philza admiró el lugar sin bajar de su carruaje, los grandes ventanales dejaban ver los estantes algo vacíos de pan de todo tipo, algunos eran redondos, otros ovalados, otros tenían forma a las clásicas orejitas, donas, inhaló el dulce aroma que salía del lugar.
- Mantente en el carruaje aquí, iré a... Indagar... - Ordenó Philza mientras bajaba del carruaje. Su sirviente simplemente asintió.
Philza camino tranquilo a la panadería, el aroma se hacía cada vez más intenso y a su vez más delicioso. Al llegar a la entrada dejo que un par de personas salieran del lugar, entró y escucho como una pequeña campanita sonaba.
-¡Bienvenido! -Gritaron desde el fondo del local.
Desde la contra barra apareció un pequeño niño que se subió a algún banco para poder ser visto con más claridad. Cabellos rubios, un par de pecas resaltaban de las mejillas regordetas del niño al igual que un par de amatistas que tenía en su mirada. El niño saludo con emoción y después de aquello bajo del banco para abrir una pequeña puerta y después este irse a lo más adentro del local, segundos después salió un hombre con un mandil blanco cargando una gran canasta llena de panes, o eso distinguía pues el chico estaba de espaldas mientras salía de la barra.
El Alfa con solo ver al nuevo individuo quedó encantado, de manera involuntaria comenzó a caminar hacia el contrario, mala idea, pues en el momento que el joven dio vuelta choca con Philza provocando que el joven terminara en el suelo con sus panes volando por todos lados.
-¡Mierda! -fue el único grito que se escuchó del joven.
Philza avergonzado por lo ocurrido rápidamente ayudo al chico que le miró mal por unos segundos hasta que un grito lo distrajo.
-¡Papá! ¿Estás bien? -grito el pequeño niño saliendo rápidamente con una escoba, al ver el desastre, soltó la escoba y comenzó a juntar el pan regado.
-Uuh... Tranquilo Chayanne, levantemos esto rápido. -Responde el joven mirando a su pequeño iniciar con su tarea, se sacudió un poco el polvo y volvió a mirar al nuevo individuo que aún le miraba atentamente.
-¿Se podría saber que necesita?
Dijo irritado el joven, Philza por alguna razón retrocedió unos pasos. El joven levanto la mirada y un par de amatistas le dieron una dura mirada antes de ser cerrados un segundo y que soltara una respiración profunda.
-Disculpe mi actitud... -Dice el joven muy poco arrepentido - Sea bienvenido, puede buscar lo guste, si me permite.
Y sin más el joven ayudó a su pequeño a levantar los panes que fueron colocados en la canasta, Philza por otro lado siguió quieto, aún la vergüenza de lo sucedido estaba presente y sus mejillas lo comprobaban, sacudió rápidamente para despegarse un poco de la vergüenza para después acercarse al contrario y ayudar, toma uno de los últimos panes y lo extiende frente al extraño.
- Yo... Disculpa por lo sucedido, fue un error, por favor, si gusta puede cobrarme todo el pan perdido. - logro terminar la frase sin titubear.
El joven por otro lado soltó un bufido muy sonoro, tomo el pan y lo coloco en la canasta- Tranquilo... Señor...
-Philza.
-Philza... - Repito el joven mientras se relame un poco los labios, ese nombre era muy peculiar por lo que llegó a la conclusión de que se trataba de un inglés.-No se preocupe por el pan, fue mi torpeza lo que hizo que cayera.
Philza asintió lentamente, antes de volver a hablar más tranquilo. -Pero también fue mi imprudencia, si no hubiera caminado hacia adelante usted no hubiera terminado ahí.
El contrario suspiró y termino resignado, no podía debatir ante ese argumento, tomo la canasta y la colocó en la barra para darle una mirada derrotada a Philza.
-De acuerdo señor Philza, usted gana, le cobraré este pan, pero claro, no será barato, es demasiado.
- No se preocupe por eso joven...
- Missa Sinfonía. - a completo Missa mientras extendía su mano frente a Philza que gustoso aceptó.
- Philza Craft - se presentó formalmente Philza que sonrió al momento de tomar la mano de Missa y estrecharle gustosamente, por unos minutos ambos quedaron sujetos de las manos, pues podía sentir una extraña descarga eléctrica recorrer el cuerpo de ambos individuos.
(. . .)
Algo completamente peculiar. Después de aquel extraño encuentro entre ambos las cosas fueron mejorando relativamente.
Con el pasar de los días el Alfa comenzó a visitar la panadería todas las tardes, justo cuando iba por finalizar su recorrido, sin falta todas esas tardes él se encontraba en la puerta de aquel lugar admirando como aquel joven de cabellos oscuros aparecía de detrás de barra con la enorme canasta de pan, con algunos chistes sarcásticos y una que otra queja Philza terminaba ayudando a cargar la canasta admirando los movimientos de Missa al momento de colocar con calma las piezas de pan.
Así floreció una amistad, o tal vez algo más.
También con el tiempo transcurrido ambos se llegaron a conocer mejor, Missa logró conocer la historia de aquel Alfa, su hermosa infancia en Inglaterra, sus dilemas de joven, las grandes aventuras que logro, pero sobre todo logro conocer a través de historias sobre su gran familia, supo cómo el hijo mayor era ahora un gran general de la guardia real, el hijo segundo un gran artista musical que cautivaba a la realeza con sus piezas musicales, tampoco olvida como hablaba de los pequeños gremlins, ambos gemelos pero muy diferentes, mientras uno era un poco más tranquilo y ahora aprendiz de grandes científicos, el otro era un alma aventurera que se sumó a las líneas de la guardia real para seguir los pasos de su hermano mayor. Toda una gran familia. También conoció a la persona que le dio la dicha de formar una familia, una Beta de hermosos cabellos oscuros y elegantes vestidos.
Cada vez que el Alfa llegaba a esta persona el corazón de Missa dolía, podía sentir como se encogía de agonía cuando escuchaba las palabras dichas con tanto amor, pero por muy extraño que parezca Philza aclaró que su relación con ella era más que nada por un acuerdo de matrimonio que al final ellos mismo alegaron que se sentía más amistad que algo romántico. Aunque no sabe si fue su rostro que lo delató o su postura agradece que haya aclarado aquel punto, aunque no le veía motivó.
Por otro lado, Philza escucho con atención la historia del joven Missa, su infancia en Quesadilla, muy diferente a la de él, mientras él se encontraba disfrutando de dulces y juegos al aire libre en los jardines de su residencia, Missa se la vivía trabajando desde temprana edad, la escuela nunca la piso por lo que es un analfabeta, algo que pone mal a Philza. Otra cosa que logro descubrir y que el día que lo supo terminó rompiendo la barra de la tienda por un descontrol leve de sus instintos fue saber cómo Missa había quedado en cinta de Chayanne, el cómo había sido tomado y desposado por una Alfa de nombre desconocido para él, recuerda como el Omega le contó cómo sufrió a manos de esa Alfa, los golpes, asotes y burlas por el más mínimo error, pero como no iba a hacer algún error si apenas era un niño de 14 años en ese entonces. También la mención de como de un momento a otro el lazo que igual le fue implantado a la fuerza fue desecho como si de cortar tela se tratara.
Y esto aún era peor, por la pérdida de la marca el Omega queda marcado con algo que los caracteriza como ya una perdida. Su perdida de aroma, cuando un Omega pierde el lazo su aroma se va con ellos pues su función principal (como lo ve la sociedad y muchos más) era el de ser atractivo a los Alfas pero al ver qué fallan pierden su función por lo que su aroma es inútil.
Philza solo suelta un bufido al recordar la historia de Missa, el esperaba algo diferente para el joven amable y cariñoso, pero como siempre, la vida es una total injusta. Solo imaginar que casi se quitará la vida por la depresión en la que había caído era algo que no quería imaginar ni escuchar.
Aprieta el ramo que tenía en la mano, hoy había decidido dar un enorme paso, pedir el cortejo al Omega, si, siente que es arriesgado sabiendo lo sucedido pero el quiere sanar ese corazón que fue lastimado por monstruos. Además también está el echó de que aquello es mal visto por la sociedad ya que para muchos ese tipo de omegas solo son ahora simplemente errores. Pues bien, ellos se pueden directo a la mierda.
Por cierto, este paso lo daba por su cochero que le ayudo a poder darse cuenta de sus sentimientos, a pesar de que Maximus es un Beta era muy bueno leyendo a la gente por lo que fácilmente pudo describir lo que los ojos ciego del propietario de dichos sentimientos no podía.
El carruaje se detuvo, era el día que hoy empezaría con esto.
Toma un par de bocanadas de aire antes de que baje, como de costumbre la panadería estaba abierta, familia y parejas salían de ellas con su tan preciado pan. El miró a la última pareja salir del establecimiento y lo tomo como señal, entro observando maravillado al bello Omega que en esta ocasión portaba un atuendo más delicado al que comúnmente usaba, las telas eran finas y un poco más justas resaltando su cintura, aunque ahora su cintura ya no era la gran cosa como en los Omegas vírgenes que se les remarcaba más, a los ojos de Philza era una pieza de arte.
Missa al ver al Alfa salió disparado a los brazos de este, tomando por sorpresa a Philza pero gustoso recibiendo el abrazo y ahí fue cuando lo percibo. Un aroma emanado del Omega, por primera vez desde que lo conoció podía apreciar ese exquisito aroma, una mezcla suave de leche con miel como es en de los omegas padres, pero había algo más, lo podía identificar tal vez como menta o chocolate, le encantaba.
Acercó inconscientemente su nariz a la glándula de olor de Missa donde inhaló más de este embriagador olor. El cuerpo del Omega se tenso por unos segundos, para después el Alfa sintió como Missa se alejaba y le miraba con la mejillas encendidas.
-Aaaah... Perdón por eso Philza... - Missa se alejó un poco más posando sus manos en el pecho del Alfa tratando de crear una barrera algo que no le agrado mucho a Philza.. - Solo... No sé qué paso, fue sin previo aviso, perdón...
Philza soltó una sonora carcajada mientras tomaba las manos de Missa y la lleva a sus labios para depositar un suave beso en sus nudillos.
-No tienes que disculparse Litter Cat... Estaba esperando esto a decir verdad...
Y sin aviso alguno volvió a unir sus cuerpos en un abrazo más protector y cariñoso, Missa solo podía derretirse al toque correspondiendo el abrazo.
- Y Litter Cat... He estado pensando esto muy seriamente... - Las palabras del Alfa resonaron en la mente de Missa que levanto la mirada conectando con la del contrario que le dedicó una sonrisa. -Seria un honor para mí que... Tú aceptaras que yo te corteje...
Si antes el rostro de Missa se encontraba rojo ahora era perfectamente parecido al de una remolacha, sus ojos amatistas se humedecieron por la propuesta. Pero algo en su interior le impidió soltar el "Si" y solo comenzó a sollozar, Philza asustado lo abraza comenzando a soltar sus feromonas para tranquilizar al menor.
-Missa... Missa... ¿Te hice sentir mal? No era mi intención, si no qui... -Philza dejo de hablar al ver el rostro de Missa, sus mejillas sonrojadas y sus ojos algo hinchados por el llanto dándole una mirada algo indignada.
-Jamás... Philza... Tu jamás me has hecho sentir mal... Es... Es solo que... -Más lágrimas bajaron por su rostro pero está vez de vergüenza. - ¿Estás seguro? Philza, no soy un Omega puro... Tengo un cachorro y... Y... Soy un Omega podri....
Philza beso los labios esponjosos de Missa para callar las palabras hirientes que iba a soltar, no quiere permitir que el menor comience con esas horribles cosas sobre el mismo.
El beso era suave, Missa trato de separarse pero al verse acorralado se rindió y dejo llevarse por el beso, llevo sus manos a los hombros de Philza mientras él llevo sus manos a las caderas del Omega, no era un beso con lujuria o desesperado, sino suave e inocente.
- Dame la oportunidad de cortejarte...
Missa solo asintió lentamente mientras más lágrimas salían.
Nuevamente ambos unieron sus labios, Philza repartía caricias con una mano por el rostro de Missa mientras él se sostenía fuertemente de la ropa del Alfa.
Ambos con sus latidos en sintonía en espera de una nueva oportunidad de amar.
