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Part-time lover

Summary:

-Te lo digo, Lando, los tiburones no tienen piernas. ¡Eso me da ventaja inmediata en tierra firme!

-Claro, pero un tiburón no necesita piernas. Nadando te gana seguro, y si llegas al ciclismo con las piernas cansadas, estás frito -respondía Lando, riendo sin parar.

Oscar los observaba desde la esquina, sintiéndose como un extraterrestre en medio de la conversación.

-¿De verdad están debatiendo eso? -preguntó, arqueando una ceja.

-Es importante. Es una cuestión de estrategias -insistía Franco con seriedad absoluta.

-¡Exacto! Estrategia, Oscar. Tú eres el ingeniero, deberías darnos una respuesta lógica -animó Lando, emocionado por la discusión.

Oscar suspiró, resignado. -Dependerá de cuánta hambre tenga el tiburón.

 

AU FRANSCAR.
Óscar Piastri x Franco Colapinto.
Max Verstappen x Sergio Pérez.
y otras parejas au no definidas.

 

Capítulos cortos
No esperen mucho de este AU, ni yo sé bien de qué va...

Chapter 1: Tiburones y comida

Chapter Text

Oscar debía admitir que tenía cierta debilidad en torno a Lando; lo consideraba su mejor amigo, el hermano que nunca tuvo. No se quejaba; agradecía haber crecido rodeado de mujeres. No quería caer en estereotipos, pero gracias a su madre no se morían de hambre. No podía vivir pidiendo o de restaurante en restaurante, pero solo pensar en comer lo que Lando cocina le provocaba náuseas. No por menospreciar el esfuerzo de su amado roomie, sino porque Lando podía tener la comida guardada por meses, y la última de sus "creaciones" lo había dejado sin ir a la universidad durante tres días. Por eso, prefería cocinar.

En serio, no se quejaba. Pero, ¿le costaba tanto avisar que tendrían invitados? Nunca le reclamaría a Lando; sabía que se ofrecería a cocinar o que le sacaría en cara el hecho de que, desde que Sacha había regresado a Argentina, no invitaba a nadie. No habían pasado más de dos semanas desde eso, pero no quería verse comiendo de nuevo sus experimentos, ni quería a su compañero llorando por los rincones del departamento.

Vamos, ¿qué podía salir mal? Solo serían tres: ellos y el tan mencionado Franco Colapinto. No entendía qué tenía de tan interesante o divertido; Lando no dejaba de hablar de él. No podía opinar mucho sobre el otro, ya que solo lo había visto una vez en una fiesta, y podría jurar que este era más alcohol que persona en esa ocasión, o eso esperaba. Dudaba que sobrio tuviera ese tipo de conversaciones.

De repente, su mente divagó hacia el recuerdo de Franco.

—Te lo digo, Lando, los tiburones no tienen piernas. ¡Eso me da ventaja inmediata en tierra firme! Ya gané el triatlón.

—Claro, pero un tiburón no necesita piernas. Nadando te gana seguro, y si llegas al ciclismo con las piernas cansadas, estás frito —respondía Lando, riendo sin parar.

Oscar los observaba desde la esquina, sintiéndose como un extraterrestre en medio de la conversación.

— ¿De verdad están debatiendo eso? —preguntó, arqueando una ceja.

—Es importante. Es una cuestión de estrategias —insistía Franco con seriedad absoluta.

—¡Exacto! Estrategia, Óscar. Tú eres el ingeniero, deberías darnos una respuesta lógica —animó Lando, emocionado por la discusión.

Oscar suspiró, resignado. —Dependerá de cuánta hambre tenga el tiburón.

El australiano debía admitir que estaba sorprendido la primera vez que vio a Franco; no habían hablado mucho, y ahora podía entender un poco del porqué Lando no dejaba de hablar del otro:

 

  • Se inscribió en la misma carrera que él y empieza el año que viene.
  • Habla mínimo tres idiomas y hasta por los codos.
  • Lleva seis meses viviendo ahí y ya tiene un círculo de amigos igual o más grande que el de él; cabe aclarar que él lleva viviendo allí más de cinco años.
  • Y la que parecía ser más importante: Franco es argentino, y es sabido que Lando tiene una debilidad por los que nacieron del otro lado del charco.

 

Oscar pensaba que el nuevo pasatiempo de Norris iba a ser coleccionar gente de las Américas como si fueran pokemones, aunque sabía que en su lista siempre iba a faltar uno, ya que por más que se llevara bien con Verstappen, este no dejaba que se acercara. Mucho a Checo, el mexicano, por más que fuera un sol. Tenía un defecto en su pareja. Pocos podrían saber que los llevó a esos dos a terminar juntos; tal vez un claro ejemplo de que los opuestos se atraen.

El almuerzo transcurrió tranquilo, con el argentino halagando las habilidades culinarias de Piastri a cada momento. —Al principio no iba a venir; cuando me invitaste a comer, pensé en algunas excusas, pero no se me ocurrió ninguna buena. —Tenía miedo de que cocinaras tú —comentó Franco a Norris. Este solo lo miró de mala manera mientras tenía los ojos en blanco, y Oscar se reía.

—No te enojes, pero una vez me diste comida que tenías guardada hace tanto que ni sabías qué era. Debes agradecer que Piastri sea bueno en la cocina. Aunque no puedo juzgarte tanto. Si no fuera por Alex, moría de hambre —agregaba Franco mientras se reía de Lando.

—¿Alex Albón? —preguntó Piastri.

—Sí, me recibió cuando llegué, así que vivimos juntos. ¿Lo conoces? ¿Son cercanos?

—Sí, bueno, o eso pensaba; no sabía que había conseguido un nuevo compañero. Pensé que vivía solo desde que Logan se fue y Lily empezó a trabajar de nuevo.

Franco sabía que la novia de Alex vivía en otro país, pero no sabía quién era Logan, aunque le agradecía que le dejara su lugar. Alex era el mejor compañero del mundo, era una masita dulce; le hacía el desayuno y cocinaba siempre. El argentino debía aceptar que si Lily no estuviera en el mapa, él le pediría matrimonio a Albon; este era definitivamente su tipo. Tenerlo de compañero era tener cariño y comida asegurada, todo lo que Franco necesitaba para ser feliz.

Lando desapareció, dejándolos solo en la cocina. El argentino se ofreció a lavar los platos y, a pesar de la negativa de Piastri, este terminó saliendo igual. Así que después de terminar de ayudar con la limpieza y molestar a Lando, agradeciendo a los dioses el hecho de que este no hubiera cocinado. Le agradeció a Óscar por todo y se fue. El australiano entendía un poco mejor a Norris respecto a Franco ahora; era divertido y carismático, pero aún no confiaba en él. A diferencia de Lando, él era más reservado a la hora de establecer amistades; Este aseguraba que si dejaba a su mejor amigo en un parque solo, tranquilamente podría hacerse amigo hasta de los árboles. Esa es la razón por la cual lo habían lastimado varias veces en el pasado, así que solo por eso tendría a Franco vigilado.