Actions

Work Header

we do this together (siempre)

Summary:

jayce, después de juntar frentes con viktor, despierta en una piltover donde los eventos de los últimos siete años aún no sucedían.

había viajado en el tiempo.

o tal vez lo estaba soñando.

Notes:

hola holaaa, este es mi primer fic del jayvik. lamento si hay cosas que no se entienden o no van junto al canon, obviamente quiero un final feliz y suavecito, claro que no me voy a apegar al canon.

en fin, espero les guste c:!

Chapter 1: despertar

Chapter Text

mientras sus frentes se juntaban y sus mentes se volvían una misma, jayce podía ver todos los recuerdos de su vida. pudo ver, en milésimas de segundos, su niñez, sus años en la academia y, sobretodo, los años que estuvo junto a su compañero.

está seguro que vio cada segundo de su vida pasar por sus ojos. y lo último que vio, fue a viktor. su resplandeciente cabellera, los ojos cerrados mientras una pequeña y casi imperceptible sonrisa se marcaba en sus labios.
presionó más su nuca mientras cerró los ojos con fuerza, aterrado. finalmente, no sintió nada más.

un engranaje atravesó lo inimaginable.

cuando sus pulmones parecieron inhalar todo el oxígeno que no sabía que le faltaba, su boca se abrió mientras su respiración se empezaba a hacer más pesada.
estaba flotando, justo como lo estaba haciendo junto a viktor segundos antes.

a diferencia de ese momento, no estaba en un extraño mundo astral, si no en su antiguo laboratorio.
las paredes estaban repletas de un brillante azul y frente a él estaba el hextech, igual a la primera vez que lo hicieron funcionar. viktor estaba del otro lado. viktor, su compañero.
de pronto, tuvo una sensación de deja vu. viktor sostenía un engranaje mientras sonreía, mechones de su cabello desafiaban la gravedad y sus ojos resplandecían incesantemente.

— en verdad lo lograron...
escuchó por debajo, cuando volteó a ver, era el profesor heimerdinger. quiso decir algo, quiso volver a mirar a viktor, pero sentía su cabeza apunto de explotar y parecía no tener control sobre su cuerpo. solo estaba ahí, flotando.— pero no solo porque se pueda lograr, significa que- ¿podrían dejar de volar?

— ¡no estoy seguro de saber cómo hacerlo, profesor!— al escuchar la voz de viktor, esa que parecía no haber escuchado toda una eternidad, todo lo que sucedía después de este día lo golpeó tanto que estaba seguro que, físicamente, sintió cada impacto.

todo su cuerpo picó, quemaba, sentía pequeñas agujas clavándose en cada parte de su cuerpo. finalmente pudo mirar a viktor. heimerdinger seguía diciendo algo, ya no recordaba qué era; pero ver al otro hombre, joven, mucho más saludable y vivo, era mucho más interesante.

viktor le devolvió la mirada, con una mueca sonriente mientras con los ojos señalaba a heimerdinger.
“un poco exagerado” ni siquiera necesitaba palabras, había entendido esa pequeña expresión de viktor.
sus ojos no volvieron a apartarse de él hasta que otra voz igual de familiar llamó su atención.

— tal vez es hora para la era de la magia.— mel medarda estaba mirándolo fijamente, sonriente y elegante como siempre lo fue.

— n-no.— habló por fin, sus palabras saliendo como si no le pertenecieran a su boca. si esto no era real, era un sueño, una visión del hextech, de viktor, de la runa, si todo lo que había visto después de esto había sido una pesadilla suya, una visión, lo que sea, desearía cambiarlo.
esto se sentía real, para él, todo esto era tangible.

— ¿no?— viktor preguntó, sus cejas fruncidas, extrañado.
“¿estás bromeando? ¿demente?” otra vez, esa mueca le decía a jayce lo que nadie entendía.

— quiero decir... ¡eh, sí! aún es nuestro primer logro, unas investigaciones más, experimentos y quizás, solo quizás, pronto podamos darle el hextech al mundo.

— ¿hextech, eh?— mel preguntó, su inquebrantable calma enviándole escalofríos a jayce.
ahora, siente que puede ver sus verdaderas intenciones.
jayce no cree que terminara odiándola, admitía que estaba dolido, pero podía entenderla. en retrospectiva, ahora entendía todo.

viktor lo miraba con toda la confusión de piltover plasmada en su rostro. cuando desactivaron el hextech y ambos reaccionaron a la gravedad, jayce se movió con una velocidad inhumana para llegar a viktor y atraparlo entre sus brazos, ambos cayendo con fuerza.
jayce sintió todo el aire de sus pulmones salir expulsado, viktor encima de él igual de adolorido, pero no tanto como recordaba, pues había tenido que permanecer en reposo por una semana mientras jayce trabajaba en su nuevo bastón, cortesía de los guardias que habían roto el anterior.

viktor se apoyó en su pecho, tenía la mandíbula apretada y su ceño seguía igual de fruncido.
— ¿quizás pronto?— preguntó. jayce no pudo evitar repasar cada detalle del rostro de su compañero, era igual a como lo recordaba desde antes de verlo casi morir.

su corazón se sintió cálido, sus hombros soltaron una presión que no sabía que cargaba y dejó caer su cabeza al piso, se golpeó pero ningún dolor físico podía interrumpir el alivio espiritual que sentía.
era viktor, era su compañero.
era su compañero nuevamente, vivaz, esperanzado y sin promesas.

promesas.

— ¿jayce...?— ese nombre dicho por esa voz. jamás había prestado tanta devoción a esa palabra y al portador.
otra vez, todos los recuerdos lo invadieron, cuando regresó la vista a viktor, cada transformación que había visto de él lo golpeó como un balde de agua fría.— ¿está todo bien?

jayce puso sus manos detrás de la espalda de viktor y lo abrazó en completo shock. lo abrazó hasta que sintió que sus cuerpos no tenían ni un milímetro de distancia. otra vez, acarició su nuca, y tal vez viktor estaba en el mismo desconcierto, pero presionó su brazo, suavemente.

por un segundo, tuvo la sensación de estar otra vez sosteniendo a viktor mientras sus cuerpos se desintegraban en el cosmos. le dolía, le dolía como si aún estuviera ahí, como si supiera que siempre estaría ahí.

— ¿jayce?

regresó al laboratorio, donde ahora recordaba que estaba tirado en el suelo, con viktor encima de él. mientras lo abrazaba.
no había pensado en lo tan íntimo que se vería hasta que viktor se sentó en su abdomen, ambas manos sosteniéndose en su pecho mientras reprimía queditos quejidos de dolor.
preocupado, hizo algo parecido a una acrobacia al terminar poniéndose de pie mientras cargaba a viktor, evitando que apoyara su pierna lastimada en el piso. lo llevó sostenido de la cintura hasta su silla, su mano deslizándose por toda ella hasta que se alejó de él.

— ¿estás bien?

— eso debería preguntarte a ti. ¿qué fue todo eso, jayce?
jayce se inclinó frente a viktor, sus manos por ambos lados de la silla mientras sus grandes ojos miraban al castaño claro. jayce no respondió, habían tantas cosas pasando al mismo tiempo por su cabeza que ninguna se concretaba.

no estaba seguro de cómo reaccionar a su situación, estaba en lo que parecía una piltover 7 años atrás, donde el hextech no había sido presentado al concejo y ninguno de los dos había fallado estrepitosamente.
— ¿qué pasa?— viktor preguntó extrañado.

como si ahora tuviera un hilo en el corazón y en cada extremidad que involuntariamente lo acercaban a viktor, volvió a abrazarlo, sus grandes manos acariciando la espalda y los mechones de cabello. lo hacía con toda la fuerza que la calidez de su corazón exigía.

— eh...— viktor, evidentemente, no correspondía a sus abrazos. debía estar tan confundido como adolorido.

se separó cuando una frialdad en el cuerpo de viktor lo invadió, todos los recuerdos del día que corrió con él en sus brazos mientras agonizaba atormentándolo.
esa punzada en su cabeza persistiendo.
sentía que no podía respirar, sus ojos llenándose de lágrimas mientras se agarraba el pecho, desesperado.

— ¡jayce!— escuchó antes de desplomarse en el duro piso.

 

𐙚⋆°.

 

abrió los ojos de golpe, despertando agitado.
viktor, quien estaba sentado junto a él, se puso de pie para acercarse, haciendo una mueca que intentó disimular cuando caminó hacia jayce.

su respiración era pesada mientras intentaba apaciguarla al ver al mismo viktor de hace rato. al jovial viktor.
abrió la boca para decirle algo.

— ¿cómo te sientes, jayce?— escuchó la voz de su madre, quien se acercó a él evidentemente preocupada.— dijeron que podías haber sido afectado por esa... cosa en la que estás trabajando.

— estoy bien.— le dolió la garganta. otra vez, su cuerpo parecía pertenecerle a alguien más.

— yo... recibí una autorización para llevarte a casa, y antes que digas algo, es por tu bien. estarás en casa unos días mientras te revisan y se aseguran que no sea nada grave.

miró a su madre una última vez antes de dirigirse a viktor, quien lo examinaba igual de preocupado. sus ojos hicieron contacto y viktor le sonrió.

— si estás preocupado porque cambie tus ecuaciones y aplique las mías que son mucho mejores, ten por seguro que lo voy a hacer.— jayce se rió, tan sutilmente como se lo permitió pero su cabeza retumbó, así que se la sostuvo mientras una mueca de dolor se hacía presente.— pero tienes que descansar. creo que... ambos debemos.

jayce sabía por qué lo decía. viktor estos días tendría una recaída a causa de su enfermedad, una que le sería curada en menos de una semana pero que fingiría frente a jayce que solo quería dormir un poco más. ahora sabía que el insensante dolor en su pierna le iba a ser insoportable.

— ¿te quedarás en la academia?

— creo que... regresaré a zaun unos días.— el corazón de jayce sufrió un doloroso jalón.— quiero hacer una investigación personal antes de continuar con el hextech.
ximena no entendía lo que hablaban, así que salió de la habitación con la intención de regresar con un té caliente para jayce.

— ¿zaun?— preguntó preocupado.— ¿qué es tan importante que no puedes quedarte aquí? ni siquiera tienes un bastón.
y sin la fuerza necesaria para trabajar en él como lo había hecho en el pasado, no sabía cómo viktor andaría por ahí.

— ey, señor no puedes hacer nada sin mí, estaré bien. yo en tu lugar me preocuparía por esos dolores de cabeza.— viktor lo miró con las cejas fruncidas y los ojos ansiosos.— temo que sí podría ser el hextech que te está afectando. eso es justamente lo que quiero investigar, si estamos trabajando con algo que no podemos controlar y que nos afectará en un futuro, lamento ser yo quien destruya el sueño de tu vida, pero tendremos que detenernos.

» admito que... de vuelta en el laboratorio, me enojé sin razón. pensé que te acobardaste cuando heimerdinger nos habló de las medidas que debemos tomar con el hextech.
que no querías continuar con el proyecto pero es verdad, tenemos que trabajar incesantemente, hacer pruebas y pruebas antes de entregárselo al mundo. de ayudar al mundo.

jayce sintió que su garganta se secaba, su corazón se inundaba por llamas dentro de su pecho, sus manos piqueteaban acaloradas y otra vez, lo que fueron sus visiones al tocar lo arcano, llegaron a él como recuerdos muy vívidos.
no ayudamos a nadie, fríamente se quedó en la punta de su lengua.

viktor acercó la mano para tomar la temperatura de jayce, lo que incentivó al moreno a tomarla y jalarlo completamente hacia él, viktor cayó sobre su cuerpo y jayce lo atrapó entre sus brazos.
otra vez, lo abrazó, lo abrazó hasta que los piquetes en su cerebro cesaron, lo abrazó hasta que su corazón sintió una inexplicable calidez.
— jayce, ¿estás... bien?— no se le había pasado por la cabeza siquiera un segundo que a viktor le parecería extraña y quizás desagradable la cercanía que jayce mostraba.
jayce conocía cada manía de viktor, sabía cuál era su sándwich favorito y cómo le gustaba su café.
este viktor apenas y sabía su nombre completo y el número de su habitación.

— solo sentí que... te extrañé un poco.— dijo en un tono bromista. viktor se carcajeó quedito, dándole unas palmadas en la espalda.

— si así te sientes porque no me viste en los quince minutos que estuviste inconsciente, ¿cómo pretendes que te deje por una semana para irme a zaun?— le contestó con la misma intención de broma, pero jayce sintió su corazón calentarse, su pulso acelerándose cada vez más.

— entonces quédate conmigo.— respondió rápidamente. viktor se separó de él, no alejándose demasiado pues jayce aún tenía sus brazos rodeando su espalda.

— ¿q-qué?— viktor preguntó sorprendido. ximena regresó a la habitación, un jadeo se escuchó desde la entrada.

viktor seguía de pie junto a la cama, con la mitad del cuerpo sobre jayce, quien lo abrazaba con admiración. la mujer se acercó al buró de la cama, dejando el té caliente encima de él sin siquiera decir una palabra.

— suéltame...— susurró viktor, intentando enderezarse, jayce rió divertido, apretándolo más.— ¡jayce!

ximena no dijo nada y salió de la habitación.
— si lo que quieres es descansar, te puedes quedar aquí en mi casa. ¿alguna vez has salido a disfrutar de la hermosa ciudad de piltover o siempre has sido una rata bibliotecaria?

viktor sonrió de manera sutil, mirando fijamente a jayce. su mirada se oscureció un poco, jayce entendió esa expresión y lo soltó, dejando que se enderezara.
— sabes que... bueno...— señaló con el rostro su pierna lastimada.— nunca he podido moverme con mucha facilidad, así que cuando llegué a esta ciudad y tuve la oportunidad de estudiar, realmente quise darlo todo. no turistear tampoco me puso triste, ¿sabes? igual no podría hacerlo.

jayce no sabía qué decir, porque tenía mucho en mente.
fuera un sueño o no, le alegraba mucho esta versión de su vida, este pequeño cambio.
sentía una calidez indescriptible al solo ver a viktor. estaba muy feliz de poder volver a verlo justo como sus memorias más atesoradas se lo mostraban.
también sentía una terrible pesadez en todo el cuerpo, pensar en cómo rompió su promesa por una decisión egoísta y también en cómo simplemente no se limitó a aprovechar y disfrutar de su tiempo junto a viktor.

admitía que la lujuria y hasta interés que sintió por mel lo cegó por mucho tiempo, pero eso era algo que ahora había pasado a segundo plano.
estando en la piltover del futuro, tuvo basto tiempo para pensar en cada situación que lo había llevado hasta allá. finalmente, mel hizo lo que tenía que hacer en un pensamiento ambicioso y egocéntrico, justo como todo el concejo hacía.

justo como él hacía.

gracias a cada una de las malas decisiones que jayce tomó, piltover estuvo a segundos de ser destruída. quizás el mundo entero también.
no iba a mentir, la mayoría de decisiones fueron por y para viktor, ¿pero entonces por qué todo se desencadenó así?
¿para viktor nunca fue suficiente?

¿no le bastaba lo que tenía? ¿siempre quiso más?
su historia como huérfano en zaun, su enfermedad adquirida ahí y el rechazo que sufrió por esa misma enfermedad eran cosas que jayce entendía, que viktor tuviera pensamientos de superación era una cosa, pero de desear el poder absoluto a costa de todo era otra.

jayce cree conocer a viktor, a ese con el que pasó varias noches en vela, con el que raramente bromeaba pero con quien siempre podía confiar para contarle cada pensamiento que se cruzaba por su cabeza.
quizás cuando viktor le decía que el hextech podía aprender y manipular la información, podía de igual forma hacerlo con la mente humana.

¿viktor habría sido manipulado por su propio invento? ¿su sueño de toda la vida solo provocaba un bucle?
cuando se encontró con el viktor del futuro, este le había dejado en claro que él mismo iniciaba este “sueño hextech”, lo que consiguiente provocaba que viktor se viera fusionado con su tecnología y magia. y así, el ciclo se repetía una y otra vez.

— ¡jayce!— viktor lo sacó de su ensimismamiento. ya ni recordaba por qué estaba pensando en todo eso.— me tengo que ir.

— ¿seguro que no te quieres quedar?— preguntó nervioso.— no tienes tu bastón, ya es de noche y realmente no quiero que mis ecuaciones desaparezcan misteriosamente de los apuntes del pizarrón.— viktor rió, genuinamente rió. no estaba seguro de cuándo había sido la última vez que lo vio reír así de fuerte. apenas y se escuchaba, pero jayce sabía que era una carcajada real.

— si así te pones cuando apenas llevamos unos días trabajando, creo que prefiero desertar ahora a pasar años contigo.— si no lo conociera tan bien, está seguro que le habría dolido escuchar eso.— me quedaré si me invitas a cenar algo que no sean las insípidas galletas que me hiciste comer anoche.

— te creería lo de insípidas si no te hubieras comido todo el tarrón en menos de media hora.

 

𐙚⋆°.

 

estaba otra vez frente a frente con viktor. tenía los ojos cerrados pero podía sentir la presencia del otro hombre. se sentía ajeno a su propio cuerpo, pero una presión en su mano y otra en sus bíceps le indicaban que estaba en esos últimos segundos.
“acabemos con esto juntos” retumbaba una y otra vez.
¿qué pasó después?

abrió los ojos ante la luz que se filtraba por sus cortinas, estaba acostado en su sofá, se levantó de golpe, un dolor incesante en su cabeza. cree que se está acostumbrando a él.
miró hacia su cama, viktor estaba ahí, con la misma ropa de anoche. estaba completamente dormido, el corazón de jayce sintió un jalón y se acercó a él, en silencio.

verlo dormir era una de esas rarezas naturales, viktor se encerraba en su habitación, y jayce está seguro que podía contar con una sola la mano las veces que entró ahí.
a veces dormitaba en el laboratorio, pero fingía haber dormido bien y continuaba su trabajo.
apenas recordaba que lo había obligado a dormir ahí cuatro veces. después de cometer muchos errores en sus cálculos.

lo miró descansar, su expresión impasible y la boca medio abierta, suspiros saliendo de ella.
viktor muerto. el recuerdo de viktor moribundo al recibir el impacto de su martillo vino como una rápida ráfaga de viento a él. solo le había bastado un segundo verlo para alejar la vista y salir del lugar donde había matado a su compañero.
se alejó asustado de la cama, chocando con algo y haciendo al castaño despertar.

bostezó mientras se frotaba un ojo. sentándose en la cama con un quejido de dolor.— ¿jayce?

— viktor.— su nombre se sentía raro en la lengua. se le salió el aire de los pulmones. ahora que lo piensa, es la primera vez que lo llama por su nombre desde que “despertó” de nuevo.— viktor... eh- perdona por despertarte.

— no te preocupes. de hecho me viene bien, debo regresar a la academia.— se sentó en la cama.— le diré al profesor heimerdinger que estás mejor. gracias, por- por lo de anoche.

— ¿volverás?

viktor caminó hacia la puerta de la habitación, su mano deteniéndose en la perilla.— ¿bromeas? la comida de tu madre es muy buena, sería un tonto si no viniera otra vez.

— ¿me lo prometes?

viktor lo miró completamente extrañado. pero jayce sabía que no era una extrañeza de asco. estaba desconcertado.
sinceramente, él también.
sentía miedo de que le sucediera algo a viktor, incluso si sabía perfectamente que nada le pasaría hasta dentro de siete años. no podía evitarlo, tenía miedo.

— te lo prometo, jayce.
le dijo antes de salir de su habitación.

jayce se quedó varado en su habitación en completo silencio. una vez más, su mente divagando en los recuerdos de la guerra entre zaun y piltover.
su mente recreando la imagen del imponente viktor en el mundo astral, ese enmascarado y exorbitante ser.
cada memoria era más vívida que la anterior.

 

𐙚⋆°.

 

toda la tarde se pasó en un abrir y cerrar de ojos. sin un proyecto en el cuál trabajar, jayce había estado haciendo apuntes en uno de sus cuadernos.
según él, trabajaba sin parar buscando una respuesta a su situación actual. pensaba qué variantes podían darle una respuesta sobre en qué lugar estaba.
si era un sueño lúcido, una visión o el mundo real.
cada teoría traía consigo planteamientos, ecuaciones, cálculos, variantes, apuntes y más apuntes.

sin siquiera saberlo, cayó dormido sobre su escritorio.
su reloj de pared marcando las 7:35p.m.
entre sueños, volvió a ver todos sus recuerdos en la piltover post-apocalíptica. en sus peleas con viktor, en ambas veces que lo vio moribundo.
cuando lo vio en varias formas diferentes. cuando su cuerpo era de metal, cuando estaba como salo, aquella vez que lo vio en su “guarida”, como la colosal máquina que fue por él en el hexgate. cuando lo vio como casi un dios, al volver a verlo en su forma astral. el viktor viejo y hechicero.
viktor había hecho metamorfosis de tantas maneras y jayce solo podía recordar la emoción automática que sentía cada vez que lo veía. ¿a qué se debía?

de pronto, estaba en la cima de piltover. otra vez estaba frente a él el jayce de ese futuro, hecho una marioneta.
viktor lo veía inmóvil, igual a su recuerdo.
— ¿qué piensas?— viktor habló.
jayce saltó en su lugar, era la primera vez que le decía algo diferente. ¿que no esto eran memorias?
— ¿no estás feliz?

— ¿qué?— jayce se quedó de rodillas, su mirada de vez en cuando dirigiéndose al otro jayce.— ¿feliz?

— la runa te dio una segunda oportunidad.— el mayor se colocó detrás del jayce de esa línea. su mano tocando el hombro de la marioneta.— no les dio una respuesta, pero tampoco un final. tu línea de tiempo se fracturó, se retorció.

quiso preguntar, preguntar si era en serio o ya había perdido la cabeza, pero sintió un apretón en su hombro así que despertó exaltado. seguía en su habitación, sus apuntes regados por todo su escritorio.

— ¿retorció...?— se preguntó a sí mismo, comenzando a escribir y escribir en su diario hasta la mañana siguiente.

no fue hasta que escuchó las campanas de los vendedores ambulantes de piltover que asimiló que había estado toda la noche absorto en su “investigación”.
no podía haber exprimido más su cerebro, obligándolo a pensar en la física como nunca lo había hecho.

la runa podría haberlos hecho regresar en el tiempo. realmente no era ni de cerca su función o intención, pero era el único objeto que tendría suficiente poder que, al combinarse con el de viktor y el hextech, crearían algo parecido a un agujero de gusano.

era una explicación, dentro de lo que cabe, lógica.
probablemente en el mundo astral había un extremo del agujero de gusano y, debido a que es una región donde el tiempo pasa más lentamente por la dilatación temporal gracias a una gravedad extrema, al ser absorbidos por la runa, tanto viktor como él habrían experimentado un desfase temporal que de alguna manera los expulsó siete años atrás.

pero entonces, ¿por qué viktor parecía no ser el viktor de su tiempo? era exactamente el viktor de hace 7 años atrás.
jayce no podía evitar pensar en la posibilidad de que todo esto fuera su imaginación, su propia locura.

aún así, le daría una oportunidad a este lugar.
si resultaba ser real, se aseguraría de hacer las cosas bien esta vez.