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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandoms:
Language:
Español
Series:
Part 6 of Cortos
Stats:
Published:
2025-01-08
Words:
2,110
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
3
Hits:
30

Guardián del pollito

Summary:

Una pequeña aventura mientras los Winchesters están en un caso en una granja.

Work Text:

El aire fresco del campo envuelve a los Winchester mientras investiga en una casa de campo, rodeado de sonidos de animales y el crujir de las hojas bajo sus botas. Óscar, acurrucado en la bufanda de Sam, observa con curiosidad el paisaje desde su posición segura. Aunque el mundo gigante a su alrededor siempre le pone algo nervioso, la presencia de los hermanos le da el valor para asomarse más de lo habitual.

Sus grandes ojos marrones captan algo inusual: una figura emplumada, alta y blanca, moviéndose con elegancia por la hierba. Su cuello largo y su pico anaranjado reflejan la luz del sol, y un grupo de pequeñas bolas amarillas y peludas la sigue, piando ruidosamente.

Óscar se estremece al verla. Su mente, siempre alerta, lanza un pensamiento inquietante: <<¿Y si me viera como comida?>> Rápidamente, se sumerge en la bufanda con un escalofrío.

—Sam…— murmura suavemente, su voz temblorosa —¿Qué es eso?.—

Sam baja la mirada, no logrando verlo pero sintiéndolo. Su expresión paciente y dándose cuenta a qué pregunta.

—Es una pata con sus patitos, Óscar. Son aves de agua, y esos pequeños la están siguiendo porque es su mamá.—

Dean, que está cerca, escucha la explicación y no puede resistir añadir su toque. —Básicamente, esa mamá está dirigiendo un desfile de nuggets.— Sam pone los ojos en blanco ante el comentario sarcástico.

Óscar, aunque inicialmente inquieto, no puede evitar asomarse para mirar nuevamente. Los pequeños patitos lo hacen sonreír con cierta melancolía mientras los ve persiguiendo a su madre, tan unidos y protegidos.

De repente, un sonido diferente lo saca de su pensamiento: un pío más agudo y desesperado. Su mirada se desvía hacia una zanja cercana, donde algo pequeño y amarillo lucha por salir. 

—Miren… — Óscar señala hacia la zanja, sus ojos ampliándose al verlo diferente, con un pico un poco más pequeño y puntiagudo y unas patas más finas y sin membranas —Ese también es un patito?.—

Los tres se giran hacia el lugar. Sam se acerca, inclinándose para observar mejor —Eso no es un patito, Óscar. Es un pollito.—

Óscar parpadea, confundido.—¿Un… pollito?.—

—Hijo de una gallina, no de una pata.— explica Sam con una sonrisa.

Los tres observan al pequeño pollito atrapado en la zanja, sus movimientos torpes y su piar incesante haciendo parecer aún más indefenso. La ausencia de su madre les llama la atención.

—¿Dónde está la gallina?.— pregunta Dean, frunciendo el ceño mientras observa a su alrededor.

Sam sacude la cabeza. —No lo sé, pero no podemos dejarlo aquí.—

Dean resopla. Se baja a la sanja, inclinándose para intentar atrapar al pollito. —Vamos, pequeño. No me lo pongas difícil…—

El pollito, sin embargo, tiene otras ideas. Revolotea y se escapa de las manos de Dean, piando aún más fuerte. —¡Maldita sea!.— murmura Dean, extendiendo las manos nuevamente —¡Ven aquí!—

Sam observa la escena con diversión mientras Dean intenta y falla varias veces atrapar al pequeño escurridizo, suelta comentarios sarcásticos y exasperantes cada vez. Finalmente, logra sujetarlo con ambas manos —¡Te tengo!— exclama con aire victorioso, aunque el pollito sigue luchando y piando ruidosamente.

—Tranquilo, pequeño revoltoso… — murmura Dean mientras lo sostiene con delicadeza y sale de la zanja.

Óscar, desde su posición en la bufanda de Sam, observa al pollito con una mezcla de curiosidad y tristeza. Sus propios recuerdos lo golpean con fuerza: también estuvo solo, asustado y sin una madre que lo protegiera cuando los Winchester lo encontraron.

—No podemos dejarlo solo… — dice Óscar con voz temblorosa, mirando a los hermanos.

Dean lo mira, y aunque su expresión es seria, hay un toque de ternura en sus ojos. —No lo haremos, Oz. Vamos a encontrar a su mamá.—

Entonces, una idea cruza la mente de Dean. Mira a Óscar con una sonrisa astuta. —Hey, enano… ¿te gustaría darme una mano con esto?.—

Antes de que Óscar pueda responder, Dean lo saca suavemente de la bufanda de Sam con su otra mano, asegurándose de mantener al pollito en su agarre.

—¿Qué estás haciendo?.— exclama Sam, su tono lleno de desconcierto mientras ve a Dean abrir ligeramente el bolsillo lateral de su chaqueta de cuero

.—Relájate, Sammy. Voy a dejar que nuestro pequeño guardián cuide al revoltoso mientras buscamos a la mamá.— desliza al pollito dentro mientras habla

Óscar se sobresalta al ser levantado, su instinto primario lo hace tensarse brevemente, aunque sabe que Dean nunca lo aplastaría. Mira al cazador con ojos grandes y confundidos.—¿Guardian…?—

Dean sonríe, inclinando la cabeza con su tono habitual de sarcasmo.

—Claro, naciste en el Knights Inn, ¿no? Esto está en tu sangre.—

Aún algo inquieto, Óscar asiente tímidamente, aceptando la responsabilidad. Dean lo baja con cuidado al bolsillo donde está el pollito, pero no retira la mano.

—Escucha, Oz. Si pasa algo, golpea mi mano tres veces, ¿entendido?—

Óscar se desliza junto al pollito, —Entendido…— responde, su voz apenas un murmullo.

Sam, aunque sigue desconfiando, suspira y finalmente cede.—Solo ten cuidado, Dean. ¿Sí?.—

Dean rueda los ojos.—Por eso estoy vigilando, Sammy. Relájate.—

El interior del bolsillo de la chaqueta de Dean es oscuro y cálido, un refugio improvisado para Óscar y el pollito que pia de vez en cuando. Sin embargo, la presencia de la enorme mano de Dean bloqueando la mayoría de la abertura hace que el espacio se sintiera aún más reducido y oscuro.

Óscar esta nervioso. Aunque sabe que Dean no lo aplastaría, no puede evitar tensarse ligeramente cada vez que la mano se mueve. Sus ojos ya acostumbrados a ver en la penumbra, se desvía hacia el pequeño pollito, que está acurrucado contra la pared del bolsillo, sus diminutas alas temblando levemente mientras emite suaves píos.

—¿Qué voy a hacer contigo?— murmura Óscar, aunque sabe que el pollito no puede responderle.

La curiosidad empieza a ganar la batalla contra su nerviosismo. Óscar extiende una mano temblorosa hacia el pollito, deteniéndose a mitad de camino cuando este se mueve. Respira hondo y finalmente se atreve a tocarlo. Sus pequeños dedos rozan la suave cabeza amarilla, y un destello de fascinación iluminó sus ojos.

—Eres tan… sedoso— murmura para sí mismo.

El pollito parece calmarse bajo su toque, su piar disminuyendo mientras se queda quieto. Óscar lo acaricia un poco más con confianza renovada, notando cómo la pequeña bola de pelos se acurrucaba más cerca de él.

De repente, siente el movimiento oscilante del bolsillo cuando Dean comienza a caminar nuevamente. Instintivamente, Óscar se apoya en la mano para estabilizarse. Dean lo siente y, con un gesto que habla de su experiencia cuidando al niño, mueve ligeramente los dedos para ofrecerle una plataforma más estable. Óscar se acomoda con cuidado, ya más acostumbrado al balanceo del bolsillo.

Afuera, los Winchester siguen buscando a la madre del pollito. Finalmente, Sam ve algo entre un arbusto cercano. —Dean, creo que ahí está.—

Dean se detiene, mirando en la dirección que Sam señala. Una gallina gris y robusta camina entre el pasto, rodeada de varios pollitos que pian a su alrededor.

—Esa debe ser la mamá.— Dean se inclina ligeramente hacia adelante, evaluando la situación.

La gallina, como si hubiera sentido su presencia, cacarea más fuerte, reuniendo a sus pollitos cerca de ella. Ese sonido despierta al pequeño en el bolsillo, que comienza a piar frenéticamente y a revolverse.

Óscar, alarmado, intenta calmarlo.

—Shhh… está bien, estamos cerca…— le susurra, acariciando al pollito con ambas manos. Pero el pequeño no se calma, sus movimientos inquietos hacen que el bolsillo se agitara.

Óscar recuerda las palabras de Dean y golpea tres veces su mano con fuerza. Dean lo siente de inmediato y se detiene. — Parece que tenemos un revuelo en el bolsillo.—

Con cuidado, Dean enrosca la mano, sacando primero a Óscar, quien se aferra rápidamente a sus dedos. Lo translado en la otra mano y lo vuelve a meter, agarrando al revoltoso que sigue piando con insistencia.

El piar atrae la atención de la gallina. Sus ojos pequeños y brillantes se clavan en Dean que se agacha para soltar a su pollito, y su cacareo se vuelve más fuerte, pasando de una advertencia a un grito de alarma.

—Dean…— advierte Sam, dando un paso atrás.

—¿Qué?— pregunta Dean, mirando a la gallina con el ceño fruncido.

El pollito sigue piando frenéticamente en la mano de Dean, y su sonido parece enfurecer aún más a la gallina regordeta. Su cacareo se convierte en un grito de guerra, y con un aleteo poderoso, se lanza directamente hacia Dean como una bola de plumas decidida a defender a su cría.

—¡¿Qué demonios?!— grita Dean justo cuando suelta al pollito en el suelo, se endereza de un salto por la sorpresa y sus ojos se amplian mientras la gallina vuela hacia él.

Por puro instinto, cierra la mano que sostiene a Óscar, envolviéndolo con firmeza pero cuidado, y la aprieta contra su pecho para mantenerlo seguro. Óscar siente elevarse en el aire con fuerza y el repentino apretón, haciéndolo tensarse, su corazón cae a sus pies y su entorno se vuelve oscuro y apretado. Percibe el fuerte batir de las alas de la gallina como una serie de poderosas vibraciones, cada golpe resonando como si estuviera demasiado cerca. El caos afuera es ensordecedor, y aunque sabe que Dean lo protegerá, está completamente asustado.

—¡¿¡SAMMY, HAZ ALGO!?!— grita Dean mientras levanta su brazo libre para intentar bloquear los golpes de las alas de la gallina desbocada.

La gallina erizada no retrocede, aprovechando la posición elevada del brazo de Dean lo usa como plataforma para impulsarse hacia su cabeza.

—¡¿EN SERIO?! —jadea Dean, dando un paso atrás por el impacto.Tropieza con una raíz perdiendo el equilibrio y cae de espaldas hacia un arbusto cercano.

El peso repentino y la falta de estabilidad hacen que Óscar, atrapado dentro de su mano, sintiera que su estómago se mudaron a su garganta. La sensación de vértigo es intensa, y aunque no pudiera ver lo que está pasando, el impacto contra el suelo es más que suficiente para dejarlo aturdido.

Dean jadea al caer, su mente llena de pensamientos caóticos mientras intenta procesar lo absurdo de la situación. <<¡Esto es ridículo!>> piensa mientras la gallina sigue atacándolo y revoloteando sobre su cabeza con sus plumas erizadas <<¿¡DEAN, el gran cazador de monstruos, derrotado por una maldita gallina histérica!?>>

Desde su posición en el suelo, Dean agita frenéticamente el brazo que no sostiene a Óscar, intentando apartar a la gallina que ahora esta picoteando su cabeza y abanicandolo con aleteos frenéticos.

—¡SAM! ¡QUITAME A ESTA LOCA ENCIMA!—

Sam, que estuvo observando toda la escena, estaba dividido entre intervenir y reírse. La imagen de su hermano mayor, el imponente Dean Winchester, siendo derrotado por una gallina, es algo que jamás olvidará

—Dean… no puedo…— balbucea, su voz entrecortada por las risas.

—¡SAM!— ladra Dean, lanzando maldiciones mientras gira en el suelo para intentar apartar a la furiosa ave.

Finalmente, Sam decide intervenir, todavía con una sonrisa divertida en el rostro. Se acerca rápidamente y agita los brazos, espantando a la gallina con cuidado de no herirla. La gallina cacarea ofendida con fuerza una última vez antes de regresar con sus pollitos, reuniéndolos bajo sus alas con un aire de triunfo absoluto.

Dean termina tumbado en el suelo, respirando pesadamente mientras su mano sigue cerrada contra su pecho. —Esto… no vuelve a pasar… nunca…— murmura con una mezcla de exasperación y humillación.

Óscar, aún dentro de la mano de Dean, siente cómo el movimiento se calma. Su corazón sigue latiendo con fuerza, y la falta de aire lo deja jadeando débilmente y temblando mientras intenta orientarse.

Al sentarse, Dean se acuerda de que todavía tiene al pequeño en su mano, la abre lentamente. —Oz… ¿estás bien?.—

Óscar no puede hablar de inmediato. Se acurre en la palma de Dean, temblando mientras trata de recuperar el aliento. Finalmente, se sienta y los mira a los ojos —Eso... Eso dio miedo.— parpadea rápidamente

Sam, recuperando el aliento por razones completamente diferentes, se acerca y extiende una mano para tomar a Óscar. —Ven aquí, Óscar. Ya todo pasó—

Óscar trepa lentamente hacia la mano de Sam, todavía temblando por el susto. Sam levanta la mano hasta su bufanda y Óscar se sumerge ahí, presionándose contra los pliegues familiares mientras sus respiraciones comienzan a estabilizarse.

—Supe que las gallinas podían ser protectoras… pero esto…— murmura Sam todavía divertido, echando un vistazo a su hermano.

Dean sacude la cabeza y le frunce el ceño mientras intenta limpiarse las plumas que quedaron pegadas en su ropa. —¡No empieces, Sammy! Esta conversación no sale de aquí. ¡Ni ahora! ¡Ni nunca!—

Sam no puede evitar una sonrisa burlona mientras retoman su investigación, incluso con Óscar aferrado a su bufanda. 

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