Chapter Text
“Mira, no pido mucho, solamente tu mano”.
—Julio Cortázar.
Después de que Luke regresa de su primer viaje marítimo junto a Lord Corlys, Jace lo espera en el puerto cercano al Aguasnegras, pues quiere ser el primero en felicitar a su hermanito por su primer gran hazaña. Cuando la tripulación del Perla Azul desembarca, Jace alza la mirada con entusiasmo en busca de su hermanito.
Espera ver al pequeño Luke salir del barco, probablemente con la piel bronceada por el sol de mar abierto, quizás un tanto apaleado por ser su primera travesía, sin embargo, lo que ve está lejos de ser la imagen que imagina. Del pequeño Luke no queda nada, quien baja del Perla Azul es un muchacho alto, de figura impresionante y cabello rizado oscuro, que le sonríe traviesamente mientras camina hasta quedar frente a Jace.
Las cartas de Corlys los habían mantenido informado sobre los cambios, como cuando Luke se presentó como alfa después de embarcarse para Lorath, pero verlos en persona es un shock para Jacaerys. Tal parecía que las grandes aventuras que Luke experimentó surtieron un efecto maravilloso en él. ¡Era más alto que Jacaerys ahora! Con razón llegaron, junto con las cartas, variados rumores sobre Luke siendo la clase de alfa por el que los omegas suplicarían por ser reclamados.
—Escuché que omegas lloraron desde Pentos hasta Yi Ti cuando supieron que volverías a los Siete Reinos, hermanito —dice Jace luego de darle la bienvenida con un largo abrazo—. Mírate, haz crecido mucho.
—Y yo escuché que alfas de todo Poniente se retan y pelean entre sí sólo por obtener tu atención —replica Lucerys sin perder la sonrisa, para demostrar que él también estuvo al tanto de lo que ha sucedido en su ausencia. De inmediato se percata de la vergüenza convertida en sonrojo en el rostro de Jace; no es de extrañar, su hermano mayor siempre ha sido modesto en cuanto a su apariencia y atractivo se refiere. Por eso mismo Luke aprovecha la ocasión para divertirse a costa de Jace—. El príncipe Jacaerys de las casas Targaryen y Velaryon, el Omega Heredero, el Tesoro de los Dragones...
—Ugh, ese título... es por lo que sucedió con Daeron y Aemond —el suspiro de Jace es sincero en demostrar su fastidio. Habría querido que Luke no lo supiera, pero todo había ocurrido tan inesperadamente que había sido un total escándalo. Jacaerys se había presentado como omega durante un torneo en honor a su decimosexto día del nombre, donde alfas y omegas, incluso betas, reaccionaron a su presentación entrando en un frenesí que puso a casi toda la ciudad en estados de celos y rutinas. Por supuesto, ese día se dieron cientos sino miles de acoplamientos, por lo que a Jacaerys también se le nombró como "La Madre Encarnada", y muchos niños habían sido nombrados en su honor—. Debí ser más precavido, lo admito, pero durante años creí que era un beta. No esperaba ser un omega tardío y ahora debo tolerar ciertos... cambios.
“Cambios” es una palabra bonita para referirse a la brutal transformación de Aemond y Daeron respecto a la forma en que tratan a Jace. El omega había esperado esto —su madre y Daemon le explicaron lo que sucedería tras su presentación—, pero experimentarlo había sido una cosa muy distinta... bueno, Jacaerys estaba acostumbrado a lidiar con la incomodidad (después de todo, los rumores de su bastardía no han dejado de circular), pero nada se compara con tener que tratar con dos alfas Targaryen con las hormonas avispadas por haber sido expuestos a las feromonas de un Targaryen omega.
—Entonces es cierto lo que dicen —pronuncia Lucerys, su tono es casual, pero a Jacaerys le parece percibir una ligera irritación—, que esos dos intentaron llegar a ti, que Daemon casi los mata cuando intentaron entrar a la habitación donde estabas en resguardo.
Jace no había estado en sus cinco sentidos por estarse retorciendo de dolor por los cambios en su cuerpo, pero cuando su madre le contó que Daemon había estado peleando durante horas contra sus dos sobrinos hasta que la reina ordenó a Ser Criston y a Ser Gwayne que intervinieran, para que sus queridos hijos no conocieran tan pronto a los Siete debido a la caricia de Hermana Oscura, Jace no había podido evitar quedarse boquiabierto.
—Suena a que estás en un lío, Jace —comenta Luke.
—Madre insiste en que un compromiso pondrá fin a esto, al menos disminuirá la tensión en la familia —dice Jacaerys—. He estado recibiendo y hablando con cada señor o heredero que pueda representar un partido lo suficientemente provechoso para ahuyentar a los Hightower.
—Pensé que la reina preferiría enviar a sus hijos a convertirse en septones o maestres, que dejar que el hijo omega de la princesa Rhaenyra los sedujera.
—Ella lo haría, pero creo que la Mano tiene que ver con que Aemond y Daeron sigan insistiendo tanto. Soy un omega Targaryen como el Conquistador y la Buena Reina Alysanne, si bien no me quieren como un futuro rey, mi útero vale algo para ellos.
—¿Y qué piensas de eso? —-Pienso que si el conflicto familiar no fuese tan severo, mi reclamo al trono se potenciarla al casarme con uno de ellos. Como lo veo ahora, sin importar la perspectiva de convertirse en mi rey consorte, ninguno de ellos abandonaría la causa de Aegon. Los verdes usarían mi matrimonio para debilitar la posición de mi madre y eso es algo que no voy a permitir.
—Entonces es bueno que haya regresado —asiente Lucerys. Jace le ve con interés—. Tengo un plan que puede solucionar algunas cosas.
—Por mucho que el asesinato sea la opción más tentadora, no la tomaré, Luke —bromea Jacaerys-, se lo dije a Daemon y ahora te lo digo a ti. No quiero que ninguno de ustedes se gane el título de mataparientes.
—Ése es el plan B, por si el plan principal falla.
—Y bien, dímelo ya, Luke. No me mantengas en suspenso.
Ambos están por subir al carruaje que los llevará a la Fortaleza Roja, justo en ese momento Lucerys se para frente a Jacaerys. La diferencia de alturas se hace más evidente que antes, por lo que Jace se siente un poco cohibido, aunque no es tanto por esto sino por como la mirada de Luke lo está enfocando. Jace puede ser un poco "lento" en cosas como éstas, no es que sea tonto, pero suele ser tan correcto que en ocasiones no sabe cómo reaccionar ante ojos que le miran como si quisieran beberse su imagen.
Por supuesto, también tiene que ver el que sea Luke, su querido hermano menor, quien le está viendo como Aemond y Daeron lo hacen cuando debe asistir a sus 'reuniones de cortejo'.
—Cásate conmigo —Luke lo suelta sin contemplaciones, ni prepararlo para una declaración tan impactante. Jacaerys atina a abrir los ojos impactado y a quedarse boquiabierto. Lucerys aprovecha esto para acercarse, sus brazos tocando los codos de Jace tentativamente—. Soy el Heredero de la Casa Velaryon, jinete de dragón, un marinero por derecho propio, un alfa, y lo más importante, soy tu hermano. Nuestros enemigos pueden argumentar lo que quieran sobre la identidad de nuestro padre, pero no pueden negar que somos tan Targaryen como los hijos de Alicent.
—Eso es... Luke, es tan imprevisto —es raro que Jace se quede sin nada que decir, posiblemente porque nunca había esperado una proposición como ésta de parte del mismo Lucerys. Si Luke fuese más como el niño de antaño, ese que se mareaba apenas pisaba la cubierta de un barco, se habría sentido algo culpable. Ahora sólo podía deleitarse con la clara confusión en la expresión de su hermano-. Yo pensaba... escoger a Baela y... tú a Rhaena...
—Ambas son betas y ninguna merece correr la suerte que las mujeres beta Targaryen sufren cuando se acoplan con un alfa de nuestra casa. Lady Jocelyn, la princesa Alyssa, la princesa Daella, la reina Aemma y Lady Laena... no voy a dejar que eso les suceda, sin importar lo que el abuelo Corlys quiera.
—¿Y qué hay de mí? Los omegas no estamos exentos de morir en el lecho de parto.
—Estás hecho para mí así como yo estoy hecho para ti, Jace —responde Lucerys—. Jaehaerys y Alysanne tuvieron muchos hijos, y aunque nunca te obligaría a darme cachorros desconsideradamente, si quisiera tener varios. Al menos cinco.
Jacaerys le mira estupefacto. Lucerys se ríe con soltura y le estrecha entre sus brazos. No es un gesto cualquiera, quiera que Jace huela a él en cuanto lleguen al castillo.
Quiere dar un mensaje.
Jacaerys le pertenece.
—Elígeme, Jace —dice Luke— y deja que te haga mío así como yo soy tuyo ya.
