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Isagi estaba seguro de una cosa en esta vida y era que Kaiser parecía un gato.
Y no un gato dulce, que le das un dulce y se calma. No, era un gato hostinado y que te atacaba si invadias su espacio personal.
Cuando abrazó a Kaiser por la emoción que lograron ganar el partido, Kaiser se quedo estático, luego miro a Isagi sorprendido para luego salir corriendo al otro lado de la cancha, como si Isagi le hubiera pegado corriente.
El japonés le pareció curioso ese gesto, después vio como Kaiser golpeaba los envase de leche como si fuera un gato tirando un vaso de vidrio de la mesa.
Tuvo tentado en grabarlo, pero no quería que esos zafiros azules qué tenía por ojos lo fulminaran. Así que dejo su teléfono tranquilo, pero cuando el rubio no se diera cuenta, lo grabaría y guardaría el vídeo.
Isagi siguió vigilando a Kaiser, como era su costumbre. Aunque el alemán le pidiera o exigiera qué no lo hiciera, pero el japonés como siempre no le hizo caso. Porque una vez Kaiser casi se corta el cabello, por un estúpido nudo que tenia en sus mechones azules.
¿De dónde saco las tijeras? Ni idea.
¿Cómo se le enredo el cabello? Tampoco lo sabía.
Después se enteró que estaba usando un producto nuevo de un patrocinador, que supuestamente era bueno y fue una mentira, porque le opaco el azul de su cabello y le creo varios nudos.
Isagi tuvo que llamar a Chigiri, para que le recomendara productos confiable para el cabello.
Cuando Isagi llegó con ellos, Kaiser parecía un gato que no se quería bañar. Después de batallar y algunos insultos por ambas partes, el gato alemán se dejó lavar el cabello y le pidieron consejo a Aiku de como pintarlo.
Funcionó y ahora Kaiser parecía un gato decente.
Isagi tuvo que aguartar las risa, cuando entro un día al baño público que usaba todos los jugadores y encontró a Kaiser siguiendo los pasos de Chigiri. El rubio solo lo miró feo y siguió su proceso, sin tomar en cuenta que Isagi lo grababa para su galería personal.
La otra vez que Isagi lo vio como un gatito, fue cuando llego el verano en Japón. Al parecer, Alemania era más fría que Japón y Kaiser aprovechaba el sol de Japón para tener un poco de vitamina D.
Isagi qué no quería ver a Kaiser como un camarón recién cocinado, le ofreció un bloqueador solar. Pero el alemán obvio que lo rechazo y dijo que no era un niño chiquito.
Pero Isagi se rio al final, cuando Kaider le comenzó a salir algunas pecas y el puente de su nariz se le comenzaba arrugar. El rubio un poco reacio, dejó que Isagi le colocará el bloqueador y también en el tatuaje, para que no perdiera el color.
Kaiser dijo que lo podía hacer sólo, pero Isagi que no quería perder la oportunidad de tocar sus tatuajes, le dijo que era mejor si se lo colocaba él. Ya que era un bloqueador especial, que se activaba con el calor de las manos y esas cosas.
Kaiser le creyó e Isagi gritó de la emoción, al tocar la piel de Kaiser, era tan blanca y fácil de marcar.
Isagi carraspeo un poco y luego de colocarselo, le dijo que regresaría en dos horas para volverselo aplicar, ya que los bloqueadores solo duraban ese corto tiempo.
Kaiser arrugó la nariz de disgusto, pero no se quejo. Dejo que Isagi hiciera lo que tenía que hacer, no quería dejar de tomar los rayos del sol y después regresar a una Alemania demasiada fría.
E Isagi era el más feliz de tener su gato humano.
