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Isagi estaba comiendo unas palomitas, mientras que presenciaba algo que le molestaba mucho.
Kaiser fue secuestrado por un grupo de fanáticos que le pedían autógrafos, el rubio al principio fue reacio y hasta se vino encubierto para pasar desapercibido, se cubrió su cabello rubio y de mechas azules con un gorro negro de pescador, se vistió con un suéter de tortuga de azul índigo y hasta se colocó guantes, también llevaba unas gafas negras qué combinaba con la ropa.
Él hizo todo bien, el imprudente fue Isagi qué no podía creer que Kaiser fuera más popular que Noa o un jugador de fútbol más experimentado, así que en un juego de manos le quito la gorra y los lentes a Kaiser.
Error, grave error.
Sobre todo en un cine dentro de un centro comercial, porque a Noa le pareció buena idea que todo el Bastard Munich después del entrenamiento se fueran a ver una película.
Estaba pasando Mufasa y Sonic 3 al mismo tiempo, todos querían ver una de esas película o la de Flow del gatito qué sobrevive a un mundo inundado.
Isagi quería ver la de Flow, pero se quedaría con las ganas por ser el causante de que Kaiser se quedará atrás por firmar autógrafos.
¿Lo más triste? Que a él solo le pidieron cinco y después se olvidaron de su presencia.
Noa le exigió qué sacará a Kaiser de ese problema, que el propio Isagi lo metió.
Isagi estaba molesto, porque él había ganado el balón de oro ese año y supuestamente era el N°1 en la encuesta de popularidad, pero en menos de unos segundos ven a Kaiser y ya todos se mueren por él.
Hasta los del cine aprovecharon para que firmaran algunos vasos y tomarse fotos.
Hasta las tiendas de ropas deportivas o artículos deportivos, salían de sus tiendas con un balón de fútbol para que Kaiser se lo firmará.
Isagi podía ver que el rubio estaba molesto, pero trataba de aparentar con su falsa sonrisa arrogante y seguía tomándose fotos.
El japonés vio que las cosas escalaron a otro nivel, cuando el lugar se aglomero de más personas y los de seguridad llegaron, hasta llamaron a la policía e Isagi por curioso, sabía que Kaiser odiaba a la policía.
Así que el de cabello oscuro suspiro, dejó sus palomitas en uno de los mostradores del cine y como pudo se metió en el aglomerado de personas, entre empujones llegó a Kaiser y lo tomó fuertemente de la mano, para después salir corriendo del lugar.
— ¡No mires atrás! — fue lo único que grito Isagi, ambos corrieron hasta llegar a un callejón sin salida, oscuro y poco espacio, como pudieron se metieron ahí e Isagi qué estaba frente a Kaiser podía ver sus ojos azules zafiros, adornados ligeramente con su famoso delineado rojo.
Isagi sin pensarlo tocó esas líneas.
Kaiser tenía la respiración agitada por la carrera y él también, ninguno de los dos decía nada. No había necesidad, pero por alguna extraña razón sus rostros estaban cada vez más cerca y podía sentir la respiración de Kaiser sobre sus labios.
Isagi estaba sonrojado y no era por la carrera, sus cuerpos se acercaban más y sentía la mano izquierda de Kaiser aferrando a su cintura.
Solo un poco más y podrían conectar sus labios.
Lo que no pasó, en ese momento Kaiser recibió una llamada y como pudo se alejo de Isagi. Saliendo del callejón y mirando las calles, hablando en un alemán perfecto y bien pronunciando, con su voz profunda y segura de si mismo.
Kaiser termina la llamada y le dice — Vamos, la función terminó y Noa dice que tomemos un taxi hasta el club.
Isagi solamente asiente y las ganas de matar a Noa, aumentan.
