Chapter Text
Lan Jingyi no supo en que momento pasó. Tal vez fue después de contar una anécdota sobre encontrar a Hanguang-Jun y el mayor Wei en una posición comprometedora en el bosque, o tal vez fue después de bromear y picar a su amigo sobre que nunca alguna señorita querría besarlo debido a su actitud, o tal vez fue después de la décima botella que su amigo mas joven había vaciado.
No importaba en que momento había sido, Lan Jingyi estaba seguro que esto era su culpa por no saber cerrar la boca.
Aunque, bueno, en este momento cuando mas quería cerrarla, otra boca de labios suaves y húmedos no lo dejaba hacerlo.
Dentro de su mente medio nublada, quiere culpar a la botella de alcohol que había bebido gustoso, y también a su herencia Lan que lo hacía débil a los efectos de la bebida amarga con notas florales.
“Licor fragante de pera” le había dicho su amigo con túnicas doradas. “El mejor de la región de Lanling” le reiteró con una sonrisa autosuficiente.
–Mmh… Jin Ling…- las manos entrando por sus túnicas blancas con bordados celestes que el menor abrió en algún momento mientras lo besaba, lo sacaron de sus pensamientos y volvió a la realidad donde el hombre mas alto por algunos centímetros, lo tenía contra el piso alfombrado y tocaba su cintura haciéndolo arquear el cuerpo por el choque de temperaturas entre su piel fría y las manos calidas –De… detente…-
–No lo haré- Jin Ling bajó sus caderas para rozar sus entrepiernas separadas por las telas finas y caras de ambos pantalones –Dijiste que no se besar porque nadie querría ser besado por mi, dime…- jadeó en la boca del mayor que estaba bajo su cuerpo y gemía bajito –¿Como se siente tener el honor de llevarte mi primer beso?-
Lan Jingyi gemía por el roce en su entrepierna. Podía sentir el miembro ya duro de su amigo restregándose contra el suyo que estaba en igual condición –Lo siento… lo siento…- intentó alejarse del roce sin ganas, pero dos fuertes muslos abrieron sus piernas para ponerse en medio y presionar aun mas íntimamente –Ah… Ya no volveré a bromear con eso- la boca húmeda volvió a arrasar con la suya.
La lengua de Lan Jingyi era chupada, lamida, movida de un lado a otro y mordida suavemente por la lengua, boca y dientes del líder del clan Jin.
Jin Ling mordía los labios sacando jadeos del hombre mas bajo mientras sus manos recorrían el abdomen definido y la ancha espalda dignas de la fuerza legendaria de un discípulo del clan Lan –Esto ya no es una broma, Jingyi…- rozó una tetilla oscura escuchando un gemido de sorpresa. Decidió mover su pulgar sobre ella de arriba hacia abajo –Vamos… mhg… Vamos a probar lo que está dibujado en esos libros amarillos que lees a veces-
Lan Jingyi cerró los ojos cuando su pantalón y ropa interior fueron quitados lentamente. Tomados desde su cintura, pasando por sus caderas, bajados por sus largas piernas y terminando en sus delgados tobillos.
Las botas de ambos estaban ordenadas al lado de la puerta porque Jin Ling insistía en que no ensuciaran la suave alfombra de su habitación.
Cuando salieron de sus pies, el mayor pensó vagamente en que debería detener esto. Su amigo estaba totalmente bajo los efectos del licor, a diferencia de él que estaba un poco sobrio desde el susto cuando el menor se tiró sobre su cuerpo atrapándolo contra la alfombra. Podría quitárselo de encima fácilmente poniendo solo un poco de fuerza, pero los dientes mordiendo su clavícula y las manos aceitadas hurgando en su trasero, no lo dejaban decidir que hacer.
¿En qué momento las manos de Jin Ling se llenaron de aceite? Lan Jingyi no quería saber. Una de sus manos, se fue a la espalda vestida aun con túnicas doradas, mientras la otra se aferró a la nuca bajo el sedoso cabello castaño que cubría su vista nublada a los lados ¿En que momento se soltó el cabello? Tarde se dio cuenta que su cabello negro también estaba suelto y se desparramaba sobre el piso alfombrado como un bote de tinta tirada.
Su cinta de autorregulación tampoco estaba en su frente, pero de esto se daría cuenta en la mañana.
Los dedos entraron en aquel lugar escondido que nadie nunca le había tocado. Dos tal vez ¿Cómo podría saberlo? Eran molestos y sus jadeos entrecortados lo demostraban –Espera un poco- Jin Ling habló con voz ronca por la excitación mientras lamía una tetilla y usaba su otra mano para acariciar el miembro duro y lleno de Lan Jingyi. Buscaba distraerlo de la dilatación en su parte trasera –En los libros… decía que hay que buscar…- un sonoro gemido del mayor cuando sus dedos aceitados tocaron una protuberancia, le dijo que encontró lo que estaba buscando –Ahí es…-
El hombre aun medio vestido con las túnicas blancas abiertas, se volvió un desastre de fuertes gemidos mientras su miembro y trasero eran sobreestimulados. En su bruma mental, pensó por un segundo en los bueno que era que la alcoba principal del líder del clan Jin, estuviera llena de talismanes protectores y silenciadores. Nadie podría escucharlo ni entrar sin permiso para encontrarse con aquella escena.
–Quiero meterlo…- la voz ronca sonó en su oído haciéndolo temblar –Jingyi… Jingyi…- el más bajo pensaba en lo delicioso que sonaba su nombre dicho con esa voz tan varonil –¿Me dejarías? ¿Puedo hacerlo? ¿Por favor?-
Lan Jingyi tiró el cabello entre sus dedos para mover la cabeza del más alto y juntar sus bocas en un beso demandante. Las manos tibias lo soltaron para simplemente romper sus túnicas doradas y quitarlas para después bajar sus pantalones blancos con rapidez. El grueso y largo miembro de Jin Ling se abrió paso lentamente por el agujero dilatado y aceitado de su trasero.
El umbral del dolor físico de los Lan, era mucho más alto que el de las demás personas, pero era la primera vez de ambos, así que el dolor era inevitable ante la falta de experiencia.
Gemidos nerviosos salían de ambos mientras comenzaban un vaivén lento al comienzo que iba aumentando de ritmo al pasar los segundos. La gran cantidad de aceite facilitaba la entrada y salida del miembro del menor, y la estimulación en las entrañas del mayor mandaban más placer que dolor al resto de su cuerpo.
–Jin Lin... Más… más rápido…- el cultivador de blanco arqueaba la espalda para hacer fricción entre sus abdómenes juntos. Su miembro ya estaba apunto de explotar
–Jingyi… Jingyi…- el menor sintió diez uñas perfectamente limadas, arañar su ancha espalda. Abrazó posesivo al mayor mientras aumentaba las embestidas y besaba aquella boca adictiva. El grito de Lan Jingyi murió entre sus bocas mientras sus abdómenes quedaron manchados por la semilla de color blanquecino. Jin Ling siguió embistiéndolo sobre el orgasmo sobreestimulando su cuerpo y sentidos.
Lagrimas salieron de los hermosos ojos de iris pardos que se mostraban desorientados. Los besos, el abrazo, las embestidas, todo era demasiado para él.
Antes de perder la conciencia, pudo tragar un gemido bajo sobre sus labios. Al parecer, el menor también había terminado.
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Continuará…
