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La confianza

Summary:

Superman se entera que existe un nuevo héroe en la ciudad vecina, Gotham, así que decide conocerlo, quiere ser su amigo, conocer a otro héroe y eventualmente ser su amigo. Con el tiempo Clark confía en Bruce, y Bruce ha confiado en Clark, o al menos más de lo que suele confiar en el resto de personas. El problema es cuando ambos han sentido que su confianza ha sido traicionada, ocasionando que ambos hombres tengan un conflicto en la Torre de Vigilancia.
Clark se siente fatal, ya que está enamorado de Bruce desde hace años, y a Batman le sucede lo mismo.

Notes:

Quiero ofrecer una disculpa de antemano si algo del tema sobre Bruce trans llega a ser erróneo, no es mi intención. Si llegase a ser ofensivo, aceptaré borrar. Igual dejo claro que pese a que está ambientado en el universo de DC, no sigue ninguna linea de tiempo en realidad, esto para dejar libre lo que deseaba escribir.
Es mi regreso a la escritura después de casi tres años, por ello perdonen si tiene errores de ortografía y gramática, esto lo escribí en mis ratos de insomnio.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Batman se había teletransportado de regreso a la Baticueva después de una discusión nada tranquila con Superman. Era de las pocas veces que algo provocaba a Bruce sacarlo de sus casillas y terminar por retirarse con molestia, entre voces alzadas y pisadas firmes mostrando la molestia que tenía en su ser ¿La razón? Sentía que habían pasado el límite de lo que había permitido desde que formaba parte de la liga de la justicia. Si bien Bruce no podía considerar a la mayoría como si fueran sus amigos, había formado mayor confianza con el equipo principal de la liga; sobre todo con Superman.

Clark estaba contento por eso, no podía evitar alardear de ello con sus amigos, siendo que Clark fue el primero en conocerlo, mucho antes de formar la liga y constituirse en Atalaya.

Se conocieron años antes de todo esto, pues Superman había escuchado sobre un nuevo héroe que estaba rondando en las calles de la ciudad vecina, Gotham, un caballero oscuro como muchos lo llamaban, quién repartía la justicia en la ciudad y lograba que está no se sintiera al borde del caos tan pronto el anochecer llegaba. Era una pena que no todas las cosas fueran como en Metrópolis, Gotham era frío, donde reinaba la intranquilidad y los índices de criminalidad eran algo preocupantes.

Cómo periodista se tomaba el tiempo de leer algún que otro artículo cuando no se dedicaba a salvar al mundo. La primera vez que leyó de ello fue gracia a Lois, compañera, amiga y anterior interés amoroso de Clark; después de un par de citas descubriendo que ser amigos era más cómodo para ambos, siendo que su amistad era lo que hacía sentir mayor paz. Siguiendo con el tema, una mañana leyó sobre el murciélago de Gotham, llamado Batman.
Después de un par de meses fue la primera vez que Clark se movió a la ciudad ajena a la suya; no hacía falta usar su super oído para percatarse que algunos robos estaban sucediendo por la ciudad, ayudando en los callejones a las pobres víctimas que se encontraban en medio del robo, intercambiando palabras con algunos antes de ponerlos a salvo, cosas como facilitar que vuelvan a sus hogares o acercándoles a sitios conglomerados.

El problema se encontró cuando Superman descendió de los cielos, tocando el pavimento listo para hacer lo suyo, sin embargo, se percató de otra figura, de otro latido que describía todo menos el temor. Ante sus ojos se movía otro hombre que combatía con el criminal delante de ambos. Pasmado solo unos segundos, Clark reaccionó y ayudó a Batman, quién por su parte, no parecía agradecido por aquella ayuda que le había otorgado. La extrañeza de observarlo en su zona permitió que huyera el criminal encapuchado, temiendo de tener a ambos héroes delante suyo. La mujer, quién era la víctima, agradeció y salió de la misma forma, del lado contrario al hombre que tan solo minutos antes, había tratado de robarle su bolso.

Superman, ahora estando a solas con el hombre de negro, se dio la vuelta para intercambiar palabras con el, pero, el otro se le adelantó.

-No necesito que vengas a Gotham, no invadas mi zona.

La voz de aquel hombre era grave, todo gracias al modulador de voz que esté había integrado en su traje. Clark se sintió algo ofendido al inicio ¿Acababa de ayudarlo y este solo se quejó? Pero con su característica amabilidad que lo distinguía tanto como en su identidad secreta como siendo superhéroe.

-Disculpa, había escuchado que había otro héroe como yo. Solo quería pasar a saludar.

El ajeno le escuchó, sin expresión alguna mostrada en sus labios. Era la única zona descubierta gracias a la máscara que esté poseía. Ahora entendía el porque era conocido con aquel nombre. Orejas puntiagudas, ojos cubiertos por el blanco total, un traje oscuro ajustado y una capa que imitaba a los murciélagos. Bastó instantes para que Clark diese un vistazo total al hombre, siendo de un cuerpo grande, al menos eso dejaba a entender el traje que llevaba puesto.
Antes de que pudiera presentarse adecuadamente, el otro sacó de su cinturón un gancho, girándose para conectar sus miradas.

-Batman.

Y desapareció de ahí. Superman podía encontrarlo con facilidad, no solo por la velocidad que poseía al no ser humano, sino por sus latidos, o el super oído. Pero dejó que las cosas quedasen ahí por hoy.
Desde ese día, cada cierto tiempo Clark volvía a Gotham, dispuesto a hablar con el murciélago que desde hacía algún tiempo a encontraba a la misma hora en la torre de algún edificio alto, usando binoculares para vigilar las cercanías, siguiendo los pasos de los villanos más conocidos y temidos en su ciudad, moviéndose en ratos a otros puntos de la ciudad.
Algunas otras veces podía encontrase a Batman patrullando en lo que conoció más tarde como el "Batimovil".

Se volvió una rutina que terminó él más joven por aceptar, la compañía de Kent no le resultaba molesta, permanecía el tiempo necesario ahí, sin obligarle a hablar o invadiendo su espacio personal. El tiempo le hizo saber que no era de desconfianza alguna, y que su ayuda era de utilidad, no como uno más de sus artefactos, sino su persona. Los poderes de Clark facilitaban algunas noches, permitiendo que pudiese a avanzar en sus investigaciones.

A Superman le gustaba ser de ayuda.

Con el tiempo empezó a conversar con Superman, inclusive parecía que había noches en donde le esperaba en la cima de algún edificio, de cuclillas vigilando, aunque pendiente de la llegada del de ojos azules, tan brillantes, inclusive más que los suyos, aunque esto Clark no lo sabía.

Una brisa repentina le hacía saber que había llegado.

-Demoraste treinta minutos, más de lo usual. -Sin verle habló el murciélago, atento a las vistas y a lo que podía percibir de conversación gracias a un micrófono que había escondido para conocer los siguientes movimientos del pingüino. -

-Oh, está vez tenía más trabajo de lo usual. Lois quería terminar un artículo.

La mejor amiga de Superman, claro. Conocía la identidad del kriptoniano, dato que conoció en una de sus tantas conversaciones nocturnas, sobre trabajar como reportero para el Daily Planet, cuyo nombre civil era Clark Kent, mientras que su nombre real era Kal-El, residente de Metrópolis, pero, criado por sus padres en Kansas con dos padres amorosos que solo conocía como "má" y "pa"; entre más cosas que tenía registrada en su computadora ubicada en la Baticueva. Que no le resultase molesto no implicaba que no podía convertirse en una amenaza.

-Entiendo, Clark. No es necesario que apresures tu trabajo para llegar a Gotham, por cierto.

Está vez se giró a verlo, reincorporando la postura de pie y moviéndose de sitio. Quizás había escuchado suficiente por hoy y tenía lo que buscaba con respecto a la ubicación del siguiente cargamento. O solo estaba esperando a Superman.

No fue sorpresa que fue seguido al otro punto.

-¿Sabes? Me alegra que recuerdes mi nombre, Batman. -Le comentó mientras seguía al hombre pálido en una velocidad relajada considerando la velocidad que podía tomar. - No me apresuré, pero, admito quería ser fiel a la rutina. Quería verte.

Aquello desconcentró al hombre por instantes, suficiente para perder el control de su siguiente movida y terminando por descender por los cielos. Superman reaccionó tan pronto pasaron pocos metros, sujetándole por las manos y alzando su cuerpo hasta llevarlo a lo que creía era su destino.

Cuando Bruce se percató que estaba en el techo, suspiró para sí mismo a pesar de conocer que el kriptoniano había escuchado. Agradeció con la misma frecuencia a pesar de que era probable que antes de algún impactado ya había ideado dos planes para evitar desgracia alguna.
Pero Alfred lo había educado bien.

-Desafortunado que uno de tus poderes no sea el de volar. -Soltó una carcajada antes de seguir hablando de cómo estuvo su día hasta llegar acá. -

Aquel comentario se había quedado en la mente de Bruce ¿Acaso creía que tenía poderes?

El tema volvió a surgir en más de un año. La fundación de la liga de la justicia no tenía demasiado que resultó, por el momento cerca de treinta superhéroes componían la liga, aunque en sus cabecillas como equipo principal a servir en la tierra se encontraba la mujer maravilla o conocida como Diana, Flash, Linterna Verde y J'onn , además de Superman. Batman formaba parte del equipo para los demás, aunque este solía mencionar lo contrario, refiriéndose a él como un benefactor.

En una reunión más que habían organizado para dar a conocer la base de datos diseñada por Batman fue que volvió a salir a flote el tema. Por el momento solo se encontraban Superman y él en la sala, Bruce leyendo por doceava vez cada uno de los perfiles que había diseñado, mientras que Superman solo era una compañía que se había ofrecido sin preguntar. No le molestaba, estaba acostumbrado a Clark.

Proyectó en la gran pantalla de la sala de reuniones la base de datos, usando la tableta para deslizar y pasar al siguiente perfil. Raza, poderes, nombre, vida civil (de quienes habían dado autorización de exponer) y debilidades, todo se encontraba perfectamente ordenado en base a lo recopilado gracias a los días enteros, por supuesto que, sin descanso alguno, que había tomado Bruce.

Sabía que Superman se había acercado cuando pasó a su propio perfil, deteniéndose para escuchar lo que sea que fuera a soltar.

-Me parece que hay un problema ahí. -Clark señaló un espacio en blanco - No se encuentran tus poderes.

¿Le estaba tomando el pelo? Clark no hacía bromas cuando se encontraban en Atalaya, aún si se encontraban a solas.

-No hay error, no tengo poderes.

Superman parpadeó un par de veces, ¿Batman no poseía ningún poder? Sin leer más de la ficha, su atención fue directa al enmascarado a su lado.

-¿Y tú habilidad para conocer ante todos lo que pasará en los próximos minutos? Casi podría asegurar que ves el futuro.

Ante la curiosidad de Kent le dirigió la mirada estando igual de confundido que su compañero, o amigo.

-¿Te refieres a mi intuición?

-Pero B, eres un excelente estratega, sabes antes que todos lo que va a suceder. -Comenzó a flotar por la habitación sin despegar la mirada del pálido. - Soportas peleas mortales para cualquiera, pasas días enteros sin descanso ¿Por qué no quieres agregar tus poderes?

-Insisto, no tengo nada de eso. Es simple entrenamiento, Boy Scout. -Comenzaba a perder la paciencia ante tal pregunta tan estúpida. -

¿Acaso todos pensaban que era una especie de alienígena o vampiro? Vaya escena iba a tener que soportar más tarde.

-¿O es que no confías en nosotros? -Regresó a su posición inicial. Clark se notaba algo ofendido. - ¿No confías en mí, B?

Cerró sus ojos, inhaló y exhaló un par de veces. Esto le resultaba molesto, más de lo que pensaba que sería.

-Kent, los humanos no tenemos poderes ¿Sí?

Su mano indicó que dirigiera la mirada a la pantalla. Ahí estaba anotado. Batman era un humano, un mortal capaz de fallecer con mayor facilidad que los demás integrantes.
Sintió una opresión en su pecho. Esos civiles que salvaban día con día, con cuerpos frágiles, aquellos que en ocasiones no eran salvados, B era uno de ellos.

Las veces que recibía palizas en las misiones y terminaba siendo atendido en la enfermería por horas antes de salir con su traje puesto, sin decir más allá de un "Nos vemos" e irse a Gotham. Todas esas veces que admiró la resistencia de Batman y se preguntaba de que raza alienígena era para soportar tal dolor. Era el aguante del hombre, estirándose a lo que probablemente era recuperarse de sus heridas, de los huesos rotos y volver como si hubiera sido una simple pelea de niños. Pudo estar al borde de la muerte.

No podía comprobar la salud del hombre, había diseñado un traje especial, hecho modificaciones para que fuera imposible el conocer tanto su identidad como su estado.

-No caeré en muerte, Clark.

La voz de Batman le hizo salir de sus pensamientos, sin lograr sacar algo de su boca. Se sentía profundamente preocupado y avergonzado por haber asumido algo.

-Es algo que debiste decirme, B ¿Y si pasa algo?

Para Bruce era lógico que fuera humano ¿Si tuviera poderes para que estuviese lleno de tanta tecnología y con un cinturón equipado para cualquier imprevisto? Él y los demás tenían la culpa de asumir algo. Aunque en parte entendía la preocupación. No era necesario algún poder para saber lo que sentía Clark, su simple mirada le hacía saber.

-Confía en mí, eso es todo. Ahora continuemos, no tardarán en llegar los demás, y no quiero soportar a Jordan hacer hincapié en este tema.

Confiaba en Batman porque sabía que el confiaba en él, claro que sí. Sabía todo de él, aunque Batman era más cerrado, era quien sabía datos que los demás no. Solo era cuestión de tiempo para conocerlo y no tener secretos ¿Verdad?

Ese día Clark Kent fue el primero en saber que Batman era un humano. El hombre más fuerte que conocía e inteligente. Solo faltaba que su identidad secreta fuese la de un hombre hermoso. Espera, ¿Por qué Clark estaba pensando en eso?

-Apuesto a qué no seré el único que pensó que tenías poderes.

Esa vez se ganó lo más cercano a una sonrisa que podía expresar el hombre de capucha negra con orejas puntiagudas.

Cerca de dos meses después conoció la identidad de su amigo, Bruce Wayne. No fue por causa de una decisión premeditada, y es que Bruce se reservaba el revelar su identidad, aún si eso conllevaba el pensar el doble en cada estrategia y palabra que soltaba en la liga. Eso y soportar a linterna verde con sus comentarios sobre la posibilidad de no ser agraciado. Hubiera preferido que nadie supiera de esto, pero la situación ameritaba el trasladarse a la Baticueva de urgencia, tanta que Batman no tuvo más que darle las indicaciones a Superman de llevarlo a su destino, guiando con las pocas fuerzas que quedaban en su ser en aquel momento.

Había sido en una de las tantas veces que Bruce había patrullado hasta altas horas de la noche, llevaba alrededor de cuatro días con lo que podría considerarse como descanso nulo; dos horas por día no significaba nada. Sumado a su vida de Bruce Wayne, asistiendo a múltiples eventos en donde "Brucie" salía a relucir y tenía que portar consigo una sonrisa digna de portada de revistas. En cada falsa conversación que tenía con los involucrados, soportando los coqueteos innecesarios y sosteniendo una copa del mejor champagne (el cual no había bajado de la mitad de lo servido), Wayne estaba más concentrado en como volver a su labor.

Aquellas asistencias de último momento habían arruinado su agenda, pero, era imposible excusarse para evitar cualquier encuentro público. Había una imagen que debía de mantener, además, no podía negarse ante la beneficencia.

Todo ese estrés y cansancio pasó factura a alrededor de las dos de la mañana. Se encontraba enfrentándose a Enigma; vaya situación que no ayudaba con su mente agotada. La fascinación de ese hombre por los enigmas, resolver contra reloj a cada uno de los acertijos que había elaborado con afán de divertirse, involucrando con ello algunas víctimas que temían por sus vidas.

Fue cuando estaba salvando a la última, una pequeña niña que no pasaba de los diez años, suplicando por sobrevivir y volver con sus padres. Batman se encontraba con la cabeza dando a sus últimas, su cuerpo comenzaba a traicionarle, y su mente no estaba dando para más. Pero debía hacer algo, tenía que salvarla, no podía permitir que, a causa de no resistir solo un poco más, una niña perdiera su vida.

Parpadeó un par de veces, elevando su mirada al reloj que indicaba los segundos que quedaban para que el edificio abandonado hiciera explosión con ambos dentro. Sintiéndose presionado, Batman se enfocó en usar la cabeza para llevar a la niña con sus padres que la esperaban afuera junto a la policía que permanecía en la lejanía junto a la ambulancia que brindaba atención a las víctimas. Fue cuando faltando diez segundos pudo liberar al infante, tomándola entre sus brazos ante el temor que aún permanecía en ella.

-Superman, te necesito ahora.

El murmullo del murciélago fue lo suficiente para ser escuchado por Clark. Sabía que estaba pendiente de él desde que inició a patrullar al caer la noche. Había notado que tan cansado se encontraba, no podía evitar sentir preocupación por su mejor amigo, así que antes de irse a Metrópolis le advirtió sobre estar pendiente hasta que por fin estuviera lejos del peligro.

Avanzó velozmente, lo que su cuerpo permitía en ese momento. Sabía que la salida estaba lejos, por lo que, sin más, salió por alguna ventana del edificio, sosteniendo con firmeza al diminuto cuerpo de la niña, evitando que se hiciera daño, pues su cuerpo serviría como escudo. Tan pronto sus pies tocaron el pavimento, avanzó y calculó la fuerza empleada para mirar por última vez a la pequeña para trasmitir que todo saldría bien.

Fue cuestión de instantes para lanzar a los servicios de emergencia quienes esperaban con la familia de la joven con suma preocupación.

Antes de poder recibir el agradecimiento y poder avanzar para evitar ser dañado, su cuerpo le traicionó, siendo desplomado en el suelo ante lo que se conocía como un desmayo. Lo último que escuchó fue la explosión, misma que alcanzó parte del cuerpo de Bruce.

No supo cuando tiempo transcurrió, pues al momento de abrir sus ojos se encontró con un rostro bien conocido que expresaba la cantidad inmensa de preocupación. Superman estaba en el aire, sosteniendo su cuerpo entre los brazos con el pánico total en su agarre. No era para menos, partes del traje de Bruce estaban desgarrados, la sangre había manchado la piel del hombre de Gotham, su ritmo cardíaco era irregular, la respiración de Wayne ni hablar. En resumen, todo estaba mal, y Batman sabía que en parte había sido su culpa, había querido abarcar todo.

-Tendrás que llevarme a la Baticueva. Sigue mis instrucciones. -Murmuró débilmente, está vez su tono era distinto ante el daño de su modulador de voz. - Déjame ahí y puedes irte. Estaré bien.

-No pienso irme hasta saber que lo estarás, B. -Sin verle emprendió marcha en lo que serían solo minutos. - Pudiste haber muerto ¿Por qué no pudiste confiar en mí? Tenía oportunidad de ayudarte.

Los regaños fueron ignorados al inicio, el ardor en su piel y el dolor de sus músculos, sumado al agotamiento mental, no eran la mejor ayuda para haber prestado atención si es que hubiese existido intención. En el fondo, negando aún, agradeció que pudiera contar con Clark.

Cuando menos se dieron cuenta habían llegado a su destino. Ahí se encontraba Alfred, mayordomo y casi un padre para Bruce. Listo para atender las heridas y quemaduras de su amo.

-No pensé que tendríamos visitas está noche, amo.

El sentido amargo del humor hizo soltar una sonrisa tan leve e imperceptible que ni Superman se daría cuenta.

Afortunadamente el traje estaba diseñado para este tipo de situaciones, siendo que las quemaduras no pasaban de un grado que no dejarían secuelas, aunque las heridas sí que lo harían, además de necesitar de reposo y descansar las horas suficientes para reponer su estado de salud, al menos un poco.

Clark dejó a Bruce en una camilla, atento a lo que pudiera hacer para ayudar. Pero la mirada de Batman le hizo saber que deseaba que no mirase lo que sería su sanación. Estaba seguro de que en cada vendaje vendría con un llamado de atención de parte de Alfred y no quería uno más de Kent.

-Alfred ¿Podrías llevarlo a la parte de arriba? Sé que no se irá.

Sabiendo que eso conllevaba a conocer parte de su vida, el mayordomo quedó sin palabras por segundos, pero atendiendo a su petición.

-Por supuesto, amo. Sígame, joven, lo llevaré a la mansión, podrá esperar un momento en el salón. -Alfred comenzó a llevar al "invitado" por un pasillo de escaleras hacia arriba. -

Superman no deseaba dejar solo a su amigo, pero entendía y agradecía que le tenía la confianza suficiente para dejarle ver parte de su vida. Subieron y fue inmediato que se percató que Batman era millonario. Su mansión era inmensa, incluso podría apostar a qué la habitación más diminuta era más grande que su apartamento.

Sin embargo, no observó más cuando el recuerdo de Batman en el suelo, herido e inconsciente había llegado de nuevo a atacar su mente. Se sentó y agradeció a Alfred, nombre con el que se presentó el mayordomo mientras se disculpaba por no poder ofrecerle nada debido a que había una situación más importante que cualquier cortesía.

No era la primera vez que Batman había sido herido, pero está vez fue distinto. El impacto que sufrió su cuerpo por la poca lejanía a la que se encontraba le hizo saber que dañó su piel, no basta que punto, pero lo hizo. Cuando estuvo entre sus brazos, ni siquiera prestó atención a cuan dañada estaba su máscara, dejando ver su rostro cansando y levemente herido gracias al material con el que lo diseñó; Clark estaba más enfocado en revisar con sus poderes a su amigo, se asegurarse que seguía latiendo su corazón. De no perderlo.

La idea de no haber llegado a tiempo me mantuvo en incertidumbre hasta que escuchó la voz ajena. Pero ahora solo quería esperar y asegurarse que se encontraba a salvo, que no necesitaba trasladarlo de urgencia de un punto a otro.

La sola idea de perder a Bruce había hecho sentir un dolor inmenso en su pecho. Entendía la razón, pues Clark llevaba un tiempo presentando más que amistad por su compañero de equipo, Batman. Era un tanto ridículo, Clark ni siquiera sabía quién era el en realidad.

Pero no tardó mucho en saberlo.

El día había comenzado, pero como solo puede ser en Gotham, ese día de encontraba con un clima melancólico combinado con lluvias. Clark no necesitaba dormir, en esas horas estuvo más pendiente del latido de Batman antes que cualquier cosa.

Pudo escuchar pisadas, lentas, combinadas con quejidos que solo el podía percibir. Y cuando menos selo esperó, elevó su mirada y abrió sus ojos con una sorpresa inmensa.

Bruce Wayne se encontraba de pie ante el. Batman era Bruce Wayne, aquel hombre con fama de galán que pasaba las noches con personas distintas y nunca repetirlas; el lo conocía gracias a que había cubierto alguna de sus veladas, tomando nota y grabando sus palabras ante algunas de las preguntas que Lois había lanzado en busca de información jugosa para algún artículo de Daily Planet.

Pero en su mansión no era aquella persona que había conocido, es más, el sabía que el más falso entre todas sus imágenes era la que mostraba ante los medios. Bruce vestía con una camisa vieja de Nirvana, con pantalones de pijama holgados que probablemente se había puesto para ocultar todas las heridas de su cuerpo. Era pálido, con su cabello castaño desordenado y corto, unos ojos azules preciosos que demostraban frialdad y soledad; ahora eran acompañados de unas notables ojeras y sus bolsas inflamadas. Necesitaba un descanso.

-Alfred demoró más de lo usual, pero como puedes observar, estoy bien.

La voz de Wayne en su hogar era agradable, no era aquella fría que soltaba en la liga, ni la coqueta que los medios conocían. Era como el había imaginado que sería, cansada, firme y suave a la vez.

Ahora se había dado cuenta que sin el traje Bruce era más bajo y con su cuerpo más delgado, aunque trabajado. Clark sonrió sin darse cuenta, pero siendo remplazada de inmediato por la preocupación.
Se levantó en dirección de Wayne, pero fue detenido a escasos pasos.

-No tienes que decirlo, ya escuché suficiente de Alfred. -Le miró a sus ojos llenos de luz a pesar del momento. - Voy a dormir, tan pronto esté listo te llamaré.

El ceder de Bruce se debía a su ahogamiento, eso y que no estaba listo para hablar de ser el caballero de la noche. Palmeó el hombro de Clark dos veces, esto fue para evitar que diga analizando su cuerpo y prestando atención a sus brazos vendados.

-Confío en ti, sé que no dirás nada a nadie, Clark. -Se dio la vuelta para emprender camino a su habitación en el segundo piso de la mansión Wayne. - Así que confía en mí, siempre he estado bien.

Clark le observó marcharse, sonriendo durante instantes. Confiaba en Bruce, y ya habría momento para hablar y conocer más de la vida del pálido.
Ese día Clark avanzó en la confianza depositada en él, y además, se dio cuenta que en realidad le gustaba más de lo que creía. Ya no había secretos entre ellos, ahora solo tenía que avanzar, cultivando esa confianza entre ambos héroes y amigos.

Y es que Clark pensaba que no había secretos, pero Batman es impredecible, y ese día ambos se sintieron traicionados ante esa confianza depositada. Desatando la discusión en la actualidad.

Los sucesos después de aquella revelación fueron favorables para ambos, aunque con ello conllevaba visitas a la mansión Wayne y a la Baticueva, tanto que Alfred siempre tenía listo consigo el té que le gustaba a Clark.
Había visto a su amo hablar más con el, escapando, en muy pocas ocasiones, sonrisas que tenía años sin verse tan genuinas. Superman le hacía bien a su amo, y Alfred agradecía eso.

No solo era Superman visitando la mansión Wayne, sino que Clark, en su identidad de civil, frecuentaba, casi como si se hubiera vuelto algo que mínimo debía suceder dos veces a la semana.

Fue gracias a ese tiempo que Clark pudo descubrir más allá de Bruce, de como este en verdad se desenvolvía en su entorno. Era común ver sus cabellos oscuros estando desordenados, cubriendo parte de su frente y en ocasiones cuando crecía, podía verlo rozar sus ojos. Sobre su vestimenta, no era nada de lo que podía imaginarse a juzgar de la imagen pública, aunque sabía que las prendas que llevaba cuando esté lucía como un millonario más, eran escogidas por Alfred, quién pedía a su amo que por favor se deshiciera de las camisas arrugadas de colores oscuros y maltratadas por el tiempo y el uso que le hacía a las mismas.

Se había acostumbrado a verlo así, lo que desentonaba con la imagen que Batman ofrecía al mundo, misma que se acordaba con la personalidad que resultaba más verdadera que "Brucie". Era callado, reservado a sus pensamientos, que en ocasiones soltaba sonrisas que demostraban lo contento que estaba por actos tan simples, aunque su boca dijera lo contrario.

-Debes descansar más, Bruce. Dudo que Alfred permita que salgas con eso en tus ojos. -Risas silenciosas salían al verle. -

Otra de las cosas que había averiguado es el delineador negro que solía usar Bruce, bajando este con lo que parecía una sombra de ojos hasta la zona de sus párpados, siendo desprolijo. No entendía la finalidad, pero le quedaba bien. A Bruce Wayne no había cosa se le viese mal.

-Oh, y créeme que Alfred de no ser que es tan servicial, no te dejaría ingresar con ese horrible traje que llevas al trabajo. -Le respondió con una sonrisa acompañada con una carcajada. -

Por el lado de Clark, este siempre llevaba unas horribles gafas de pasta negra las cuales siempre le hacían pensar en si el aumento que tenían era necesario para él. Vestía con esos trajes horrorosos y corbatas que siempre tenía que acomodarse antes de ingresar o a Alfred le daría un infarto ante tal poco cuidado a su vestir; cuando solo venía de visita era poco más de lo mismo, pero con prendas casuales las cuales Bruce no podía opinar mucho, el vestía peor en casa, y en ocasiones para huir de la prensa, aunque era más bien parte de la esencia del hombre quien gustaba más por estar cubierto por prendas casuales y en cantidad, que por aquellos trajes hechos a la medida que usaba por fines de mantener una imagen.

La mayoría de las ocasiones en las que pasaban tiempo juntos era la parte inferior de la mansión, donde Batman realizaba su trabajo y Clark permanecía ahí a su lado. En otras ocasiones estaban jugando ajedrez, aunque más bien era Bruce enseñando.

En esta ocasión solo era una visita resultante a la insistencia por semanas de Clark sobre ver alguna película.

Ya sentados en el sofá, Kent permanecía mirando y conversando mientras se llevaba palomitas a la boca, mientras que Bruce permanecía en el otro lado del mueble divagando entre sus pensamientos, distrayéndose con sus manos vendadas por un entrenamiento reciente.

Clark no era tonto, se había percatado del accionar de Bruce. Sabía que no había momento en dónde tuviera su cabeza tranquila y dispuesta a pasar un rato como una persona normal.

Jugó con los cabellos del pálido hombre, captando la atención de este quien se sorprendió un tanto, mirándole y encontrándose con una dulce sonrisa. Admitía que le gustaba más de lo que parecía.

-¿Todo está bien?

Confiaba en él, claro, pero no deseaba abrumar una tarde donde le hablase de lo preocupado que se encontraba por darse tres días de descanso de salvar las calles de Gotham, que aquello era un retraso a la investigación que llevaba sobre un nuevo movimiento del Joker.

-Todo está bien ¿Sí? Solo estoy algo cansado.

Sabía que en parte era cierto, pero Superman conocía a Batman más que otras personas, y sabía que no solo se trataba de eso. Sin darse cuenta seguía acariciando esos mechones rebeldes, y no fue hasta que notó un rojizo tenue en las mejillas ajenas que retiró su mano con cierta vergüenza.

-Entonces. -Tratando de desviar su reciente acción, tomó el bowl de palomitas y las extendió. - Come y mira hasta que duermas.

Agradecía que Clark supiera los límites que tenía. En pocas ocasiones sonreía de manera genuina, y está vez fue una de ellas. Haciéndole caso, con dos de sus dedos descubiertos por las vendas, tomó la comida y se la llevó a su boca. Prestando atención al filme que tenía, su mente por momentos podía distraerse y disfrutar del rato, gustando de la compañía que le brindaba Clark.

Aunque, de igual forma su distracción era al girar su vista por el rabillo del ojo y notar que Superman era agraciado. A diferencia suya era de una tonalidad más yéndose a lo moreno, con un cabello negro y rizado, siendo esponjoso a la vista. Se preguntaba que se sentiría hacer lo mismo, acariciar las hebras ajenas y perderse en sus memorias mientras evitaba el estrés de esa forma. La sonrisa de Clark era genuina, sin maldad aparente y notando lo feliz que era.

Se recriminaba sentir algo más allá de la amistad por alguien como Clark. Eran tan distintos, que profundizar lo que tenían, si es que hubiese alguna oportunidad, sería hundirlo en su mundo de tintes oscuros. Ni siquiera comprendía cómo fue que llegaron a un nivel de cercanía en donde conocía todo de él; aunque no era lo mismo de su lado, aún tenía cosas que era mejor no conversar, otras innecesarias.

-Es agradable pasar el tiempo contigo, Bruce. -Murmuró devolviendo la mirada, misma que se había percatado hacia poco. - Gracias por confiar en mí.

Después de todo Clark era la persona en la que más confiaba entre toda la liga, incisive más que otros que le conocían como Bruce Wayne. A este punto, con los años, podía decir que únicamente era superado por Alfred.

-La tuya no me molesta, sabes.

Entendió que esa es su forma de responder que se sentía igual a él. Ahora era Bruce quién se había dado la vuelta para divisar la pantalla, misma que reproducía cerca del clímax de la película escogida por Clark. Él no estaba al tanto de los estrenos, pues era más de algún filme de antaño.

Cerró sus ojos buscando una forma de no sobre pensar de si su comentario había sido demasiado borde o indiferente; sujetando una frazada con la que cubrió hasta el inicio de su cintura. Era invierno y su ciudad si que era fría.

En cuanto menos se esperó, el sueño llegó a Wayne, cayendo dormido. Cuando Clark se dio cuenta por el latido relajado, ya tenía a Bruce apoyado en su hombro, con su ceño un tanto fruncido por lo que fuera que estuviera rondando en su cabeza, pero luciendo tan hermoso como la primera vez.

No se movió, sin embargo, tampoco pudo prestar atención al final de la película. Su gran mano se acercó por medio de los dedos a los ajenos, cubiertos de blanco. Sabía que, aunque hubiera prometido que descansaría, buscaría una forma para no perder su rutina, por ello no mencionó nada en toda la tarde.

-Debería hacer algo, sino dormirás incómodo. -Murmulló sosteniendo su anatomía sin buscar despertarle. - Vamos.

Conocía el dormitorio de Bruce únicamente de una vez en donde ingresó por el balcón, recibiendo uno de los comentarios típicos del hombre "No vuelvas a entrar". Pero está vez lo hacía para permitirle un descanso merecido, no pensaba que se molestaría el defensor de Gotham.

Subió los escalones pese a que podía volar, intentando hacer el menor ruido posible. Caminó por los pasillos mirándole una vez más. Podía hacerlo por más tiempo si es que no fuera molesto para el otro, o incómodo.

Ingresó a la habitación inmensa de Wayne, volviendo a notar que era igual a la personalidad del hombre. Todo estaba ordenado, aunque sabía que eso se debía a Alfred quién no soportaba que su amo tuviera algún desorden por casa.

-Es hora de descansar.

Siguió hablando con el mismo tono de voz dejando al joven en medio de la cama, arropando hasta el inicio de su cuello. Se acercó hasta las cortinas de su habitación, cerrando para que en el amanecer no hubiera algún rayo de luz que diera en la cara a Bruce y fuera despertado por estos. Dándose la vuelta, sonrió al verle descansar, mirándose tranquilo.

Yendo hasta donde lo había dejado, flotando para evitar hundir el colchón y despertarle, bajó su rostro hasta el suyo, acabando por besar su mejilla pálida y suave, acariciando dicha parte por instantes.

-Buenas noches, Bruce.

Se alejó decidiendo salir por la puerta para lograr despedirse de Alfred y ayudar con la limpieza en el salón. Le apenaba dejar hecho algo de desorden e irse sin llegar a intercambiar palabra con el hombre mayor.

Cuando salió de ahí, Bruce abrió sus ojos, lo suficiente para mantenerlos entrecerrados. Sus tres dígitos más largos tocaron donde se depositó aquel gesto, avergonzado por ello.
Había sido de las primeras veces que había abusado de la confianza, pero, aquella vez le había agradado.

Volvió a intentar dormir, pero repasando ese momento más veces de las esperadas. Odiaba el sentirse como un primerizo en el amor cuando se trataba de pasar tiempo con Clark.

Volviendo al inicio, en el presente, Bruce y Clark habían discutido de una manera tan fuerte que incluso había sido extraño para los presentes en la liga.

Una misión que había durado algunos cuantos días, resultando con una victoria para proteger a la tierra, pero con daños en los miembros de la liga de la justicia. La estrategia que había hecho Bruce resultó de ayuda, gracias a los demás qué la integraban y habían hecho su labor a la perfección, pero llevando consigo daños que sabía que podían tener cada uno de ellos.

Llegaron lo más rápido posible en la nave en donde viajaron en un inicio, llegando hasta la enfermería de Atalaya y siendo trasladados cada uno de ellos en una sala disponible para atender sus heridas.

Diana era tratada por heridas menores, pues su sangre guerrera daba ventaja en la resistencia de la mujer. Linterna verde era analizado en otra habitación al tratarse de un humano, pero, equipado con un anillo que le daba ventajas. Por otro lado, Hawkwoman tenis consigo la ventaja de una curación mayor a la de sus compañeros, pero, había sufrido heridas por parte de impactos de los enemigos que había enfrentado.

Ni hablar de Superman, quién era el que menos había resultado herido en la misión, más allá de heridas superficiales en su traje. No se tenía que explicar la razón de ello.

En esta ocasión Barry no acompañó a los demás, estaba en otra misión en conjunto con otros superhéroes que requerían su velocidad.

Mientras tanto Batman, él era otro caso.

Las de Bruce eran graves, su traje tal como antes había sido dañado y su máscara por completo había sido herida, dejando ver de quién se trataba, sin embargo, Clark fue quien lo llevó apoyado en su pecho para que nadie más se diera cuenta. Se encontraba preocupado, sabía que ya era típico en el hombre que arriesgara su vida y decidiera por encima de los demás.

No negaba que Batman era de admirar y que antes de arriesgarse pensó en las consecuencias; pero ya era tan seguido verlo de esa forma que creía que en cualquier momento no habría parte de su cuerpo que no tuviera alguna cicatriz.

Y sabía que no había forma de evitar los daños en el cuerpo del humano, pues sometería cualquier parte del si el resultado era favorable para el resto.

Depositó el cuerpo del millonario en la camilla mientras ls atención comenzaba a llegar, con los servicios de emergencia actuando tan pronto fue posible. Clark solo podía observar cómo le retiraban los rastros de su traje a su mejor amigo.

Sabía que debía de salir de ahí, pero no fue por voluntad propia que fue sacado de ahí. Fue sacado por uno de los robots funcionales por inteligencia artificial quiénes estaban diseñados para atender esta clase de percances, además, tenían equipada la mejor tecnología.

-Estará bien Superman, no es la primera vez que acaba así. -Diana llegó a hacer acto de presencia para servir de apoyo. Aún estaba agotada, se escuchaba en su voz. - Batman saldrá de esta.

-Lo sé, pero esta vez no pensé que acabaría así.

La mujer soltó un suspiro. Ella tampoco creía que pasaría, todo había estado tan estresante en aquella batalla que cuando menos se lo esperaban Batman ya había ideado un plan donde omitió mencionar la parte en donde recibiría parte del impacto a escasos metros.

-Nadie lo pensó. -Una mano de la mujer se posó en el hombro del hombre de acero. - Pero aún tenemos que resolver algunas cosas, debemos de irnos.

Supo que Clark deseaba permanecer en la puerta de la sala de Bruce, pero tenían un deber, de proteger a la humanidad.

-Vamos, en cuanto tengan noticias serás el primero en verlo.

La sonrisa reconfortante de la princesa le hizo ceder. Estando ahí no serviría de nada; al menos eso sería algo que le diría Batman.

Horas después cuando el primer informe llegó, Superman llegó tan pronto su super oído se percató de un latir y respirar más regular en Bruce, sumado a qué el primer expediente había sido terminado por los robots.

Ingresó a la sala y ahí pudo verlo, cubierto hasta los hombros con una fina manta, sobre la camilla y sin abrir aún aquellos ojos azules que muy rara vez tenían su brillo. En todos sus años de amistad solo había descubierto aquella mirada en una sola vez, y era lo más bello que había observado en toda su vida.

Y ahora veía al hombre que amaba estando en cama con vendas alrededor de su cuerpo.

-Pudiste dar la orden y cualquiera de nosotros hubiese actuado. -Habló alejándose para tomar asiento en un sofá dentro de la sala médica. - ¿Qué no confías en nosotros? ¿En mí?

Los latidos de Bruce le indicaban que aún no despertaba, por lo que hablar era como si estuviera en una conversación con la pared.

-Aunque bueno, ahora añades más cicatrices a tu colección.

Trató de soltar una amarga broma ante la situación. Girándose a ver otro punto de la habitación que no fuera a Bruce, se percató que estaba el expediente de Batman. Tenía que leerlo para más tarde comunicarlo a Alfred. Aunque más se debía a su necesidad de saber del estado de su amigo más allá de lo que él podía saber con un escaneo.

Levantándose del sofá dio unos cuantos pasos hasta sostener el documento, echando ante mirada antes a Batman. No creía que se molestaría por ello ¿Verdad? Confiaban mutuamente, sabía que lo hacía por su bien.

Comenzó a leer el expediente. Esperaba lo anotado, como el daño causado en su cuerpo, los hematomas en diversas partes tales como más costillas y piernas, las partes que habían tenido que ser saturadas en su espalda y hombros a causa de los impactos, y entre demás el desgaste ocasionado por el estilo de vida de Bruce.

Se le aconsejaba descansar alrededor de dos semanas, aunque sabía que poca atención le haría a eso y en menos de tres días volvería a estar en sus investigaciones. Pero con tres costillas rotas y un brazo que requerían absoluto reposo, esperaba que esté vez hiciera un poco más te caso. Tendría que hablarlo con Alfred.

-Por esta vez tu cuerpo requiere de descanso.

Murmuró Clark a pesar de no ser escuchado por Bruce, aún seguía recuperándose.

Siguió pasando la vista por el expediente hasta llegar a lo que parecía ser un gran error. Bruce era de raza humana, pero no era de sexo femenino. Los robots estaban equipados con la mejor tecnología de W.E ¿Cómo podían fallar en algo tan sencillo?

Continuó leyendo la descripción, dudando ahora de si había sido un gran trabajo ante tal error. Clark dejó a un lado el informe, eso no tenía nada de sentido.

Antes de hablarle, un quejido le hizo girarse a ver a su compañero de equipo, abriendo sus ojos azules y melancólicos, reincorporándose, o al menos un intento de ello.

-No te nuevas, B. -Clark posó una de sus manos en la cabeza ajena, evitando que lo logre. - Todo está bajo control.

-¿Y los demás?

-Se encargan de lo demás. Ahora, vuelve a dormir, necesitas recuperarte.

El murciélago de Gotham respondió con un quejido, pero haciendo caso en mantenerse en aquella postura. Más que por lo que decía Clark, se debía al intenso dolor que sentía en sus costillas, a pesar de no ser algo que había sentido con anterioridad.

-Lamento si te molesta, pero hice un chequeo y también leí el expediente médico.

Bruce no respondió ante aquella confesión, sabía que mientras se tratase de Superman, no podía ocurrir algo que pasara sus límites.

Pero fue así.

-Aunque, después de tu recuperación, debemos revisar a los robots de la Liga.

Bruce elevó su ceja en señal de duda por dicho comentario. Estaba seguro que todo andaba bien antes de parir a la misión en la tierra. El mismo los revisaba cada dos semanas para comprobar que estuvieran en óptimas condiciones.

Superman volvió a tomar el dispositivo que almacenaban lo detectado por la inteligencia artificial, soltando una breve risa antes de señalar y mostrarle el error

-¿Ves? Dijeron que eres una mujer. No es de tanta importancia, pero.

Antes de que Kent pudiera seguir con ello, Bruce se levantó con sus ojos demostrando lo sorprendido que se encontraba con lo que había visto y escuchado. Era cierto que se trataba de un error, pero un error que le había ocasionado un escalofrío y el ritmo cardíaco se había acelerado por dicho motivo.

Bruce se elevó y se retiró tan rápido que la manta de la enfermería se bajó junto con la mirada de Clark, quién no entendía el porqué estaba tan apresurado por leerlo. Esas cicatrices no eran de un enfrentamiento previo.

Debajo de los pectorales de Wayne, había una cicatriz que pasaba de un extremo a otro, misma que le hizo conectar algunos puntos. No era tonto, había asistido a la escuela en todos sus niveles, y había llegado a conocer sobre dicha cicatriz.

Bruce tenía algo conocido como mastectomía.

Y no pudo seguir la conversación, su cuerpo permaneció estático procesando de lo que se había enterado. Era cierto, Bruce es un hombre, el hecho de ser una persona transgénero no lo hacía ser menos que cualquiera.

Pero aun así Clark estaba molesto por lo poco que en realidad sabía de Bruce.

-¿Por qué no me lo dijiste? Pensé que éramos amigos. -En ocasiones Clark hablaba antes de pensar. - Bruce, pudiste decírmelo.

El hombre elevó su vista tan pronto escuchó aquellas palabras. ¿Acaso estaba dándole una broma de mal gusto?

-¿Cómo has dicho? Esto no se trata de confianza o no, Boy Scout. Es mi privacidad.

-¡Pudiste decírmelo! Se supone que confiamos en el otro.

-¿Para qué? ¿Para que suceda igual que cuando te enteraste de que soy un humano? Estuviste un mes pendiente de mí en las misiones. -Wayne chasqueó su lengua, aunque se encontraba con un nudo en el estómago. - He tenido suficiente, me voy.

Intentó buscar algo con lo que cubrir su cuerpo y su rostro, levantándose a pesar del dolor que sintió, punzante desde el principio.

Lo único que encontró fue vestimenta, procediendo a ponerla encima de él.

-Eso no tiene nada que ver, Batman. Pensé que confiabas en mí.

Un silencio incómodo se hizo en la habitación, y antes de que Superman siguiera hablando de lo afectado que estaba por la poca confianza que le depositó aquel hombre que amaba, este se adelantó.

-¿Sabes lo que se siente? En la actualidad se sigue discriminando a la gente como yo. Nos ven como inferiores, como gente rara. -Wayne se rindió, lanzando la información al suelo, estrellando la misma. - Es cierto que no soy una mujer, nací en ese cuerpo, pero no es quien soy en realidad.

Entre múltiples quejidos Bruce decidió hablar, mirando a Clark con una mezcla de emociones indescifrables. No solo era aquella mirada fría de Batman, sino que podía haber resentimiento, odio acumulado por una tristeza de años.

-En primer lugar, no debiste leer algo que no te correspondía.

- Tú has recopilado información mía que nunca te dije ¿Por qué te ofendes tanto?

-¡No es lo mismo! -Dio un paso adelante, tratando de apartar a Clark de la salida. - ¡No sabes lo que es sentir que eres diferente al resto! Si la gente supiera de esto, los medios, mis conocidos, socios comerciales, ellos me verían como un bicho raro.

La situación estaba escalando cuando Superman se acercó para impedir que saliera por aquella puerta. No sé trataba de la discusión que tenían, sino que no podía dejarlo salir de ahí en ese estado de salud.

Pero las palabras de Bruce le estaban molestando.

-Tu no sabes lo que es que los demás te miren con asco solo por no ser como ellos.

Y aquello fue un golpe muy bajo a Clark. ¿Cómo podía decirle eso? Cuando el conocía todo de él, todo lo que había pasado y aun así tener fe en el corazón de la gente.

-¡Sí lo sé! -Sujetó del brazo al otro, sin hacerle daño en. - ¡Claro que lo sé! ¡He vivido toda mi vida así, Bruce!

-¡Pero a ti te aceptaron! La gente te adora ¡A mí la prensa no me soltaría y mucho menos los artículos! -Cruzaron miradas, ambos molestos. - Artículos que gente como tú hace, que no sabe meterse en su propia vida y decide revisar en la de los demás tan pronto se les da algo de confianza.

Clark se apartó ¿Así era como pensaba del?

Y así fue como Batman salió de la habitación, cojeando por el dolor en su cuerpo, pero firme en el paso por su molesta. No era de esperarse que fue seguido por Superman, quién se había ofendido por sus palabras.

Quizás Bruce tenía demasiado escondido y no lo revelaba porque en realidad desconfiaba de Clark. Quizás siempre estuvo alerta y el era el que se hizo ilusiones.

-¿Crees que yo haría algo así? ¡Nunca revelaría algo tan personal! -Le siguió hasta los conductos de teletransporte, donde al parecer se encontraban algunos miembros de la liga. - Si me crees capaz de eso, es la razón por la que estás tan solo.

Se había arrepentido de lo dicho en el calor del momento, tratando de arreglarlo. No pudo ser así, Bruce había ingresado mientras le mantenía la mirada más fría que podía transmitir. Está vez sin máscara, solo sus ojos azules aterrizados en los ajenos.

-No vuelvas a meterte en mis asuntos y en mi ciudad. Estás advertido.

Lo último que dijo antes de desaparecer y ser llevado a la Baticueva. Clark ahora estaba ahí, quieto, mirando donde hacía tan pocos instantes era Batman, su mejor amigo y la persona que amaba.

Se llevó ambas manos a su rostro, cubriéndose para pensar antes de siquiera seguirle a su hogar. Un suspiro de emociones revueltas, dominando la desesperación.

-Ese de ahí era... ¿Bruce Wayne? -La voz de Hal había sonado en el silencio del momento. - Batsy sí que es una caja de sorpresas.

-Hey, Big blue -La princesa Diana ignoró el comentario de su compañero. - ¿Ahora por qué has peleado con B?

Pero no les hizo caso, Clark permanecía en la misma posición, tratando de concentrase en si podía oír los latidos de Bruce para asegurarse que al menos podía llegar vivo y ser atendido por Alfred.

No era el único que estaba arrepentido por sus palabras. Claro que no.

En la Baticueva se encontraba Batman saliendo de la máquina, cojeando ante el incesante dolor en su ser, sumado a su estado mental actual. Algo tan privado había salido a la luz.

-Amo Wayne, la liga me había informado sobre su estado de salud.

Alfred descendía por las escaleras. Con solo ver al joven, sabía que las cosas que rondaban por su mente no eran solo por la inmensa cantidad de dolor y ardor.

Bruce se sentó en un sofá cercano, echando su cabeza hacia atrás. Quería gritar, pero, nada de eso salió de sus cerezos.

Alfred se acercó a revisar el cuerpo de Bruce y a su vez sanarlo. Por fortuna la cueva estaba muy bien equipada.

-Clark se enteró.

-¿Qué conoce ahora el amo Kent? -La mirada de Bruce le hizo juntar los hilos de inmediato. - Algún día tendría que decirlo, sobre todo si se ha hecho tan cercano a él.

Bruce permanecía sentado y con la mirada en el suelo, manteniéndose pensativo en lo sucedido en cuestión de minutos.

Estaba arrepentido de algunas cosas que mencionó, por supuesto, habían sido arrebatos de ira. Pero también se sentía expuesto, no era un tema que tenía que hablar con Clark.

Después de todo, jamás pensaba en decirle que sentía algo por el. Causaría problemas en la liga, en su vida personal, eso y que Clark no debería ser arrastrado al tipo de vida que tiene el. Merecía felicidad.

-Nadie lo sabe, Alfred, ni siquiera los medios.

-Y él no le diría nada de eso al mundo, amo. -Pasó las vendas por su brazo pálido y herido. -

Tenía razón, Clark jamás revelaría algo así al mundo. Ni siquiera se había atrevido a mencionar que eres Bruce Wayne, mantenía sus secretos como lo que era.

Pero sentía un nudo en su estómago al recordar que alguien más sabía de eso. Sus padres nunca habían sacado su rostro a los medios, mantenían privado todo lo que fuera de Bruce.

La única vez que pudieron sacar una fotografía de él fue en el funeral de sus padres, desapareciendo ahí del ojo público durante unos cuantos años.

No fue hasta la adultez que comenzó un tratamiento hormonal. Antes era cubierto por múltiples prendas y cortes de cabello acorde a como él se sentía más cómodo.

Alfred fue un gran apoyo para él.

-No quiero volver a verlo. -Confesó el joven. -

-No es propio de usted hacer una especie de berrinche, amo Wayne. Debería darse la oportunidad de hablar.

Bruce ya no mencionó nada, solo dejó a Alfred terminar su trabajo y subir con ayuda hasta la habitación. Sabía que Alfred le pediría quedarse en recuperación un par de días y no bajar a la Baticueva, pero, aunque quisiera esconderse, sabía que tenía que cumplir su labor como vigilante de Ciudad Gótica.

Estando solo, después de escuchar más consejos de Alfred, quién era como un padre para él, permaneció sentado en la cama, repasando durante la tarde y gran parte de la noche lo que había sucedido.

Semanas habían transcurrido y Batman no había puesto algún pie en Atalaya, dedicándose a enviar informes a Diana y en una única vez, había sido a distancia, proyectando su persona en pantalla.

La situación no podía seguir así, pues nadie conocía que había sucedido exactamente para que Batman no quisiera presentarse y fuera aún más distante en sus palabras. Clark no había querido hablar sobre ese suceso, pero había sido lo suficientemente grave para afectar el comportamiento de alguien tan radiante como lo era Superman.

Sobre la identidad secreta de Batman, Superman había hablado con Hal, pidiéndole que no la revele con el resto de los integrantes. Conocía la forma pesada que tenía Hal sobre llevar al límite el temperamento de Bruce, teniendo que hablar con el sobre guardar ese secreto.

Ahora se encontraba mirando a la tierra a través de uno de los cristales que servían como ventana. Se había negado a hacer uso de sus poderes para revisar el estado de salud de Bruce. No quería invadir aún más su privacidad, no después de lo que sucedió en aquella tarde.

Aunque había aprovechado alguna tarde para preguntarle a Alfred sobre la condición de salud de Bruce. Aparentemente había hecho algo de caso, al menos por una semana hizo reposo y después se encerró en su cueva para realizar alguna labor.

Estaba cansando de esta situación, no quería seguir distante de Bruce, aún si la mayor parte del tiempo eran ambos en el sofá mirando alguna película antigua, con Bruce dejando de lado su dieta y el hablando hasta por los codos. Extrañaba esos momentos en donde intercambiaban miradas, sabiendo que, ambos se sentían amenos.

Era de noche, hoy nadie necesitaba de la ayuda de Superman, y Clark había terminado la labor que dejó Perry, así que tenía oportunidad para enfrentar el problema, tratar de hablar con Bruce y dejarle claro, que, nunca le juzgaría por quién es, porque eso era algo que no le importaba, que seguía mirando a su amigo como siempre lo había hecho. Lo admiraba, y lo amaba por quién era.

Alguien tenía que dar el primer paso.

Alzó vuelo y en cuestión de minutos llegó a la mansión Wayne. Descendió en la entrada de esta, tocando el timbre sin pensar demasiado las cosas.

-Amo Kent, no esperábamos visitas a estas horas. -La sorpresa se notó por unos segundos en el hombre mayor. -

-Buenas noches, Alfred. -Kent acomodó su camisa de cuadros, vestía de civil. - Disculpa, solo quería ver a B.

Alfred asintió dos veces, haciéndose a un lado para darle paso a Superman. Sabía la situación que había ocurrido hacía unas semanas, y conociendo a su amo, el no sería quien cedería primero a hablarlo. Agradecía que Bruce había encontrado a alguien en quien confiar.

Tampoco era ingenuo del ambiente romántico que inundaba a ambos hombres. Había lanzado alguna broma a Bruce a la hora del desayuno, ganándose un sonrojo inminente de su amo.

Esbozando una ligera sonrisa, casi imperceptible para el ojo humano, se hizo a un lado, permitiendo la entrada a Clark. Comentó "El amo se encuentra en su dormitorio, se está preparando para salir. Si es lo suficientemente rápido, puede que no lo haga".

-Gracias, Alfred.

Clark le hizo caso, yendo a paso apresurado por las escaleras. Podía sentir el latir de Bruce, siendo tranquilo, sin percatarse de su presencia.

Llegando a la puerta, tomó la perilla y antes de girar, supo que sería prudente hablar.

-Bruce, soy Clark. -Hizo una pausa tomando aire. - Quería hablar contigo.

Silencio absoluto, no hubo respuesta por parte del hombre pálido. Pero, sintió que su corazón se aceleraba, y no escuchó ruidos, ningún paso más. Ingresó a la habitación que anteriormente había conocido, seguía tal como la recordaba en cada rincón, solo que, ahora se encontraba Bruce dándole la espalda.

Se terminaba de acomodar su traje hecho a la medida, o tratando de distraerse ante la repentina llegada del hombre de acero.

-Los asuntos de la Liga los hablaremos después, Kent. Tengo prisa ahora mismo.

Se acercó al hombre en un movimiento lento, sabía que en este momento se encontraba alerta. Ubicándose enfrente suyo, se resistió a escanear el cuerpo del hombre y estar seguro de que al menos algunas heridas habían sanado como eran debido.

Miró su rostro, estaba cubierto por algunos productos de maquillaje. Claro, eran para ocultar algunas heridas que, aunque ya no estaban inflamadas, aún tenían un poco de tonalidades propias de un moretón.

-No hablo de eso, Bruce, es sobre lo que ocurrió la última vez.

Sin ver a sus azules ojos fue que respondió.

-No sé de qué me hablas. Ahora vete.

-Bruce, por favor. -Su mano trató de ubicarse en su hombro, deteniéndose en el camino. - Nada de lo que ví ese día va a cambiar el que seamos amigos.

Bruce arrugó el entrecejo, mirándole al terminar aquella oración.

-No hablaremos de esto, Clark. Creo que ambos dijimos lo que sentíamos ¿No?

Se dio media vuelta, dando paso a la entrada y salida de su habitación, fue detenido por la gran mano de Superman. Su voz, el agarre, el calor que me transmitía le hizo sentir un escalofrío en si cuerpo.

-¿Así fue? Porque sé que, al menos yo, dije cosas de más.

Tenía razón, claro que estaba arrepentido sobre su trabajo como reportero, el cómo le trató y juzgó a sabiendas que el no haría algo malo. Pero no podía admitirlo, se negaba a mostrar su vulnerabilidad.

-No quería invadir tu privacidad, Bruce, solo quería revisar que todo en ti estuviera bien. -Tiró de su cuerpo sin hacer un gran uso de su fuerza, acercándose de a poco. - Sí, estaba molesto porque no confiaste en mí, sí, sé que es tu vida y no debería de meterme, y sé que estuve mal al mencionarte las cosas sin tener en cuenta como podías sentirte.

"Es pasado, ya no importa. Ahora vuelve a Metrópolis." fue todo lo que escuchó como respuesta, sin embargo, Clark continuó hablando.

-Lo siento tanto por haberte dicho lo que dije, Bruce. No era mi intención, sé que lo que dije estuvo mal. -Su voz era más apagada, a la vez que arrepentida y desesperada. - Te he extrañado mucho.

Bruce se giró deseando no escuchar más Kent. No podía, le dolía saber que no se la había pasado bien, que estaba a nada de rogar por un perdón que no era necesario, pues era Superman, la persona que hacía sentir que ser Bruce Wayne no era estar destinado s una eterna soledad.

Ambos ojos azules se conectaron, el arrepentimiento estaba entre ambos hombres. Si se tratase de otro hombre, Bruce no diría lo que estaba a punto de mencionar.

-También echo de menos que interrumpas toda película que miramos.

Quizás era una manera muy extraña de decirle que lo extrañaba, pero era la forma en la que podía darle a atender lo mal que estaba por la situación. Misma que lo estaba llegando a sobrepasar en todo este tiempo.

-Sé que soy periodista, pero, Batman, te prometo que yo no... -Fue interrumpido, por lo que no llegó a acabar. -

-Sé que jamás harías eso. -Nuevamente desvió su mirada a algún punto al azar de la habitación. - Fuiste el primero en saber algo así, Kent, y confío en ti. Quizás solo estaba a la defensiva al ser algo tan personal.

Superman sonrió. No sabía si hoy era una especie de día de la suerte, ya que, Bruce se había prestado para hablar, dando más que unas cuantas palabras que fueron meticulosamente elegidas.

Cuando menos se lo esperó, Superman lo estaba abrazando, dejando reposado la cabeza del sombrío hombre en su pecho.

-No era diferente al resto. Tú siempre has sido mejor que cualquier persona que he conocido.

Bruce no supo cómo reaccionar ante esa cercanía, acercando sus manos a la ancha espalda del kriptoniano, ubicándose de forma dudosa.

Le gustaba escuchar eso, le hacía saber que era verdad que Clark era un destello de luz para cualquier persona. Incluso para él, a quien le otorgaba la paz que siempre necesitó en su vida.

Ahora solo había dos abrazos que hacían sentirle tranquilo. Los de Alfred, mismos que le daba de niño y de vez en cuando ahora de mayor cuando los necesitaba, y los de Kal-El.

-¿Significa que podremos volver a salir?

Una sonrisa se le escapó de sus labios, asintiendo dos veces con su cabeza. Tuvo que acabar con esta conversación por ahora, aunque en el fondo deseaba aprovechar este momento de vulnerabilidad.

-La próxima semana podemos consumir algo. Ahora debes dejarme ir, tengo una junta a la que estoy llegando tarde.

-Yo te llevaré, no te preocupes por eso. -La sonrisa de Superman una vez más hizo presencia. -

Tan solo unos instantes más permanecieron ahí.

Habían comido uno de los platillos favoritos de Bruce, acompañados de un vino el cual Clark no acababa de acostumbrarse al sabor. No sabía mal, pero, el chocolate caliente de su madre era mejor que esa botella de vino tinto vendida a un precio exorbitante.

Alfred de había retirado por hoy, habiendo acabado con sus actividades fue a descansar al tercer piso, no sin antes asegurarse que no había nada más que hacer. Les deseó una buena noche antes de dejar a ambos individuos.

En la comodidad de su casa, Bruce vestía menos formal, aunque, había elegido prendas apropiadas para una cena. No como cuando se trataba de ver una película, ahí podían ver a Bruce Wayne, un multimillonario, vestido con una camisa desgastada de Nirvana, shorts de pijama y cabellos mal acomodados.

A Clark le gustaba verlo en cualquiera de sus estilos, cada uno era único y dejaba ver una faceta de Bruce que pocos conocían.

La conversación era banal, en un principio con Superman poniendo al día a Batman con los sucesos más relevantes de la Liga, así como mencionar que Hal conocía de su identidad. El rodar de ojos de B le hizo saber cuánto detestaba aquello.

-La siguiente semana volveré de manera presencial. -Se llevó el final de su copa a los labios. -

-Nadie debe creer que estoy tomando reposo absoluto.

Sabía que no debía dar explicaciones al volver a presentarse, tampoco habría alguien que lo haría, sin embargo, sabía que había sido imperdonable el fallar a presentarse en Atalaya. No solo algunos estaban preocupados, sino que esto mezclaba sus asuntos como Bruce Wayne.

Al menos ese tiempo le había servido para fabricar nuevos trajes, buscando por días el material necesario para ser resistentes a la mayoría de los problemas a los que se habían enfrentado.

Está vez había retirado el plomo de su máscara y capucha, Clark sabía quién era, así que reforzarlo con aquel material no sería necesario, además, le daba la oportunidad de agregar algunos más útiles.

-Has hecho falta, Bruce. -Murmuró sin darse cuenta. Cuando fue así, risas nerviosas se escaparon. - Eres quién impone orden en las reuniones y las misiones, es decir.

Luego se tornó a un ambiente más cálido gracias al hombre de acero, cambiando el tema radicalmente para comentarle a Bruce sobre la visita semanal a la granja de sus padres, destacando la idea de su madre sobre invitarlo a pasar alguna tarde en la granja de Smallville.

-Sería un momento ameno. Pero desafortunadamente primero hay cosas que resolver en la Liga.

-Aun así la invitación sigue extendida hasta cuando puedas viajar a la granja, Bruce. -Cruzó miradas con el pálido. - Me haría mucha ilusión que fueras, y estoy seguro de que ma amaría darte algo de comer ¡Incluso para llevar!

Eso hizo elevar las comisuras de Bruce. Clark era feliz cuando hablaba de su familia, de los momentos que había hecho en Smallville, en aquella granja que era cubierta por un cariño propio de los Kent.

Verlo sonreír, comentarlo con emoción, eso era lo que hacía a Bruce prestarle toda su atención, hacerlo engancharse con aquel granjero que transmitía confianza y seguridad a Metrópolis y al mundo. Clark era una luz que no podían apagar.

Reservaría un espacio en su agenda, quería conocer el mundo de Clark.

-Por desgracia no puedo hacer lo mismo, te aburriría escuchar las juntas en W.E.

La vida de Bruce no era tan divertida como los medios lo pintaban. La mayoría de sus escándalos eran una mala interpretación de parte de los reporteros que asechaban cada rincón a dónde estuviera.

Resumía aquello en fingir ser un casanova y un hombre ocupado en su empresa, con mayor parte estando de viaje con excusas absurdas como despejarse de su vida como Bruce Wayne. Oh, y ser "Brucie" era peor, ser coqueto y dejarse toquetear por la búsqueda de información; o solo para despistar a los medios, dando una imagen como una persona que no encajaba para ser Batman.

-Estar aquí es más que suficiente, Bruce. Es casi como un hogar.

Aquello le tomó por sorpresa. Era cierto que Clark lo conocía más que algunos, su lado verdadero como Bruce Wayne, quién era más desarreglado y disfrutaba de las cosas simples como era criticar casa filme poco realista que miraban.

Aquel hombre que usaba delineador negro y montones de chaquetas encima cuando se decidían por ir al exterior con rumbo a algún restaurante.

-Solo quiero decirte que, gracias por confiar en mí. -Clark miró a aquellos mares nocturnos de Bruce. - Es perfecto lo que me has permitido ver de ti, de tu mundo.

Si no fuera porque estaba mirando hacia el reloj ubicado en alguna pared del comedor, Bruce se hubiera sonrojado más de lo que ya estaba. Estaba seguro de que amaba a Clark, por esa sencillez de el, por todo lo que conformaba a Superman.

Bruce se giró a verlo después del efecto que hicieron esas palabras en su ser, teniendo que levantarse de la mesa al sentir que esos cielos podían adivinar cómo habían retumbado.

-¿Cómo podría desconfiar de ti? -La voz de Wayne disminuía. - Eres Superman, una esperanza para el mundo.

La sonrisa se ensancha en cuanto Clark escucha aquellas palabras salir de la boca de Bruce. Había sentido una sincera caricia al alma. Era hermoso oír aquello de parte de Bruce, conocía la sinceridad en su voz, siendo una forma muy suya de demostrarle cuanto confiaba en él.

-¿Metrópolis necesita está noche a su héroe?

Era más como un susurro lo que salió de los labios de Wayne, pensativo a la pregunta a pesar de ya haberla realizado. Podía notar como sus labios se arrugaban, siendo un muy seguro arrepentimiento al haber hecho aquello.

Por supuesto que Clark no pensaba de la misma forma.

El hombre de acero estaba pendiente de su ciudad, no dejaba de lado sus asuntos como superhéroe. Aunque, quizás en momentos olvidaba agudizar su oído y en vez se perdía en los elegantes movimientos de Bruce, aunque su aspecto fuera lo adverso.

¿Ya había dicho que le encantaba como esos mechones de cabello cubrían uno de sus ojos brillantes?

-Hoy no, por suerte todo está tranquilo. -Aunque sabía la respuesta, de todas formas, lo hizo. - ¿Por qué?

"¿Te parece quedarte a dormir? Tenemos una habitación extra" Volvió a salir de Bruce, pero en oportunidad fue más alto, dejando de lado sus incertidumbres sobre darse un descanso del traje de murciélago. "Me encantaría" fue de lo último que escuchó Bruce antes de levantarse y mirarle a la par que recogía las copas de vino.

-Perfecto, aunque deberías regresar a tu apartamento para tomar algunas prendas. -Le echó un vistazo a su anatomía y a la ajena. - Dudo que algo de mi armario llegue a quedarte. Mientras iré preparando la habitación.

La elegancia en los movimientos de Bruce le distrajo por unos instantes. Las expresiones que hacía al pensar sus comentarios y mostrar que en realidad no se sentía nervioso por tener a Clark en la mansión. Había salido de la nada.

—Vuelvo enseguida.

Después de ello Clark ayudó con las pocas cosas que permanecían en la mesa, retirándose por la puerta trasera con rumbo a su departamento en Metrópolis.

En otras ocasiones se había quedado en la cueva con Bruce, o en Atalaya hasta altas horas en la noche en las cuales le ayudaba con algún caso en el que necesitaba estar concentrado, pero, en esta ocasión era diferente, sería dormir en una de las habitaciones, además, no era descansar en el hogar de cualquier amigo, sino de alguien por quién tenía sentimientos.

No era solo el sentimiento de proteger y cuidar, aunque sabía que Bruce no necesitaba de eso, sentía la necesidad de hacerlo, de no perderlo, de permanecer cerca suyo, tan cerca que no habría necesidad de usar sus poderes para escuchar el latir de Batman, de ser alguien en quien pudiera refugiarse cuando las cosas pintaban mal.

Llegó en cuestión de minutos a su departamento y empacó sus cosas para descansar en la mansión Wayne, ¿Antes harían algo? Podría sugerir sentarse a mirar una de las películas favoritas de Bruce, o dedicarse a ponerse al día con su vida, ayudarlo con su trabajo durante un rato hasta el momento en dónde sintiera que era suficiente. Esperaba que si, ya que extrañaba esos momentos.

En cuanto regresó a la mansión sabía a dónde debía dirigirse. Agradecía tener un escucha mayor a los demás. Ingresó por la ventana, caminando a través del balcón.

—¿Por qué nunca entras por la puerta? —Wayne le preguntó dándole la espalda. Sabía que iba a entrar ahí. — Voy a tener que cerrar todas las ventanas, Clark.

—Lo lamento, es más sencillo para mí. —Algo apenado rascó su mejilla, dejando la maleta a un lado de la gran cama. — Mientras estaba de camino, me preguntaba si haremos algo antes de descansar.

Bruce se giró a verlo, alzando una de sus cejas en señal de haberle divertido el comentario de Clark.

—¿Esto es una pijamada? No parece que tengamos diez años, Clark.

Vale, eso le hizo sentirse algo avergonzado. Aun así, quería hacerle sentir un momento más relajado a Bruce, arreglar las semanas en las que no habían intercambiado palabras y recordar momentos juntos al hombre.

—Lo sé, pero dudo que Bruce Wayne vaya a descansar ahora ¿No?

—Bueno, en eso tienes razón. —Dejó un par de mantas en un costado del amplio colchón. — ¿Qué sugieres, boy scout?

—No lo sé, estaba pensando en si miramos algo ¿No te parece ideal?

En la habitación de Clark había una pantalla, misma que señaló para dar a entender que podrían verla ahí, sin necesidad de bajar al salón. Quizás sería algo más cómodo.

Bruce observó dicho aparato, asintiendo sin desvanecer su sonrisa, dándole a entender que aceptaba dicha oferta. No quería quitarle esa experiencia a Kent, mucho menos la ilusión.

—Antes iré a tomarme una ducha, puedes tomar una e igual elegir el filme ¿Está bien?

Al ver el asentir de Clark, se retiró, dejándole hacer sus tareas y el las suyas.

Era algo gracioso ver la emociono en la mirada de Clark. Él se sentía algo tenso, pues, pasar el tiempo al lado de Clark era normal, pero ahora, en una misma habitación, le hizo plantearse pensar el doble sus acciones y comentarios antes de ejecutarlos. Lo que menos deseaba era dar algún indicio de sus sentimientos.

Aún se debatía en qué momento había comenzado a gustar de Clark, ya que antes el pasar el tiempo con él era meramente amistoso, incluso en ocasiones se llegaba a tratar de algo profesional. Quizás se debía a que Clark no era una persona en la que desconfiar fuera una posibilidad, guardaba cada uno de sus secretos y hacía lo que estuviera en sus manos para brindarle seguridad.

Pero, no vivía molesto con ese sentimiento, aunque sí pensaba continuamente en como afectaría aquello a la relación de trabajo entre ambos héroes.

Sabía que Clark no estaba en alguna relación, hacía años había intentado algo con Lois y no funcionó. Pero eso no implicaba que por ambos hombres estar solteros, algo sucedería, y si así fuera, sabía que con ello iban problemas, así como llevarse a Clark a un abismo sin fin, donde la penumbra lo consume. Negó con su cabeza ya mojada por el agua tibia, continuando con ducharse.

Clark trataba de no prestarle atención a lo que sucedía en la otra habitación, tratándose de concentrar en hacer sus actividades antes del regreso de Bruce, pero no podía ser indiferente al sonido del agua caer en la piel pálida de Bruce, el cómo suspiraba, parecía que estaba en una discusión consigo mismo. Paseaba la esponja con poca delicadeza en su cuerpo, soltando suaves quejidos en las zonas que aún no habían sanado en su totalidad. Él le ayudaría si pudiera, estando orgulloso por la magnitud de responsabilidad en ese cuerpo humano, acariciando hasta la mínima, la más recóndita en su cuerpo y más antigua.

—¿Qué estoy diciendo? —Reaccionó hablando consigo mismo en un susurro, ya fuera de sus pensamientos, terminó pasmado. Estaba avergonzado por haberse imaginado todo eso. —

Se apresuró en terminar la ducha, ahora ignorando lo que había sucedido y cambiándose por las prendas que había llegado consigo en la maleta preparada para una noche.
Esto solo era una noche para recuperar el tiempo y después dormir ahí hasta que el sol haga acto de presencia ¿No?

No tenía por qué tocar temas personales, ni mucho menos terminaría siendo una revelación de sus sentimientos. Claro que no. Ahora solo se estaría concentrando en pasar una buena noche, una agradable al lado de su mejor amigo.

En cuanto Bruce llegó, tomó asiento a un costado de la cama. Vestía simple, de hecho, era como siempre solía andar por casa cuando Alfred no estaba rondando; pantalones holgados negros y una camisa desgastada de alguna banda que Bruce escuchaba a escondidas, sin embargo, Clark pensaba que era muy lindo el contraste de quién es en comparación con Batman, o con el Bruce Wayne que conoce el mundo.

—Espero no haberte hecho esperar, tenía que cambiar algunos vendajes. —Habló sin moverse del colchón, cruzando miradas con Clark. — ¿Estás listo?

—¡Claro! —Su tono había salido tan alto que se sintió avergonzado y acabó yendo a reproducir la película. — Quiero decir, no, no esperé demasiado.

Lo que había escuchado como respuesta fue lo más cercano a una carcajada, al menos si se trataba de Bruce. Era tan bello, su piel pálida estaba aún con algunas vendas alrededor, sus brazos tenían alguna marca aún, pero muchas de ellas habían sanado, como las de su cara. Su voz, su movimiento, todo era tan perfecto.

Mientras la luz se apagaba y Clark subía hasta quedar a su lado, aunque a cierta distancia, fue el turno de Bruce de girar el rabillo del ojo.

No negaba que se sentía molesto por su última discusión, por como reaccionó. Clark era un destello de luz para todo el mundo, ahora, para alguien de Gotham eso significaba el resto.
Tenía los ojos más bellos que alguna vez hiciera observado en alguien. La tonalidad de azul era tan expresiva y angelical, algo que no era de este mundo. Y ni hablar del físico que escondía detrás de ese horrible gusto por la moda, era fornido, tenía la mejor espalda que alguna vez haya observado; claro, Superman no era un humano, aunque quizás en Smallville es cuando se sentía uno.

Pese a la sensación amarga de los recuerdos en familia, mismos que para el se terminaron al poco tiempo, sabía que para Clark significaba todo. El conocía todo lo que en estos años Clark se había dedicado a comunicarle, sumado a lo que había investigado por su cuenta. Quería conocer ese mundo, pero el no era merecedor de ello.

Prestaba atención al filme, claro que lo hacía, de manera continua hacía muecas sobre la mala ejecución de las escenas donde se tratase de investigación , pero, su mente no paraba de divagar sobre el tema que no cerró de la manera que debía ser, y cuando menos lo esperó, murmuró.

—Como Batman, dentro de todos los de la Liga, eres en quien más confío. —Tomó aire, llamando la atención de Clark. Bruce ahora jugueteaba con una venda de su brazo. — Y después de Alfred, como Bruce, puedo decir que eres tú.

¿Estaba escuchando bien? ¿Bruce había consumido algo que le hubiera daño? Porque Clark estaba con la mirada fija en el pálido. Sonrió, sabía que era una manera de pedir disculpas. Y sabía lo mucho que le estaba costando hacerlo, ya que en este momento no había trajes, ni máscaras, solo ellos dos.

—Siempre que estoy herido es Alfred quién se encarga de eso. No es que desconfíe de los robots, pero quería evitar que alguien supiera de eso. —Un largo silencio hubo, pero sin sentirse incómodo. — Si alguien de la Liga se enterase, no me sentiría cómodo. Es cierto que te lo pude decir, pero no me sentía preparado.

Clark sabía que todo era verdad, y por eso le sonrió. La película estaba de fondo, ya sin ambos presentando atención.

"Supongo que quiero decir que, lamento el comportamiento que tuve” confesó Bruce cruzando miradas al querer mostrarle que decía la verdad.

Sabía los imites de Wayne, que no soportaba el contacto físico, pero por esta vez Clark pasó su mano por el hombro del nacido en Gotham, subiendo hasta sus cabellos desordenados, acomodando mechón tras mechón. Se sorprendió que Bruce no se alejara, así que tomó eso como una invitación a continuar.

—Sabe que eso no cambia el que seas una de las personas que se consideran indispensables para mí, Bruce.

—Lo sé, y no era eso por lo que sentía angustia, Clark. —Su mirada volvió a caer, ahora prestando atención a los movimientos ajenos. — Dejé caer todo lo que pienso de los demás, en ti, que no tienes nada que ver.

—Y yo juzgué la confianza que me tenías, B, tampoco hice bien.

—Yo confío en ti, Clark, y quizás en algún momento te hubiera hablado de esto. —Sus manos se posaron en el colchón, apretando lo que abarcaba con sus manos. — Tampoco fui respetuoso, dije cosas que no debían estar en el tema.

Fue la primera vez en años, la primera en donde había escuchado a Bruce hablar más de lo habitual, haciendo expresiones que demostraban lo real que era al expresarse, y eso derritió el corazón de Clark. Se acercó otro poco, parando el mover de sus manos al notar que estaba algo inquieto.

—Te quiero, Bruce.

Aquello hizo cerrar la boca del pálido, parpadeando unas pocas veces, ¿Había escuchado bien? Volvió a mirarlo, tratando de pronunciar las mismas palabras, sin embargo, no salían de sus labios. Le había tomado por sorpresa. Sintió el calor ajeno acercarse, haciéndole abrir sus ojos en modo de sorpresa.

—Sin importar lo que escondas, porque sé que tendrás tus razones. Te esperaré hasta que estés listo.

¿Por qué en su mente esto lucía más como una especie de confesión? Si Bruce no estuviera únicamente iluminado por la TV, se notaría que Bruce tenía un ligero roce con el rojo en sus mejillas. La suavidad del trato y hablar de Clark era una experiencia que se quedaría en su memoria.

A eso hay que sumarle que Clark acabó por agacharse ante la diferencia de altura, la suficiente para apoyar su mentón en los cabellos oscuros del pálido, escuchándolo suspirar, pero sin alejarse. Después entendió todo.

—No importa el tiempo, incluso si no me revelas nada de tu vida, estaré aquí, a tu lado.

Bruce se limitaba a parpadear, abriendo su boca con intenciones de hablar, sin embargo, al no poder hacerlo, siguió escuchando la voz de Clark, tan cálida y reconfortante, como una caricia a su alma llena de decepción ante el mundo en que vivía.

—Lo que quiero decir es que por alguna razón me gustas, Bruce. —Guardó completo silencio, hasta sentir que la mirada de Wayne se posaba en él, impulsando a seguir. — Y para mí eres igual antes y después de ese suceso. Eres alguien admirable, Bruce, aunque me hubiera gustado enterarme de otra manera, de ninguna forma cambiaría el que te veo como el miembro más increíble, que ha arriesgado su vida para salvar a tods una ciudad.

No era sordo, mucho menos idiota, pero se había quedado sin palabras y su cabeza no paraba de reproducir los comentarios de Clark, sobre todo aquella confesión. La cercanía del hombre de acerco le hizo apartarse un poco, estaba nervioso, aunque quisiera ocultarlo y permanecer con alguna mirada típica de Batman, donde la máscara fuera quién oculte lo que sus orbes expresaban.

—No necesito que lo respondas. —Le tranquilizó, ahora deslizando sus manos para brindarle caricias a sus muy poco existentes mejillas. — Solo quería decirte lo que siento.

Pero fue interrumpido al inmediato, ahora con Bruce frunciendo su ceño, al menos un poco. Sin separarlo decidió tomar aire y hablar sin pensarlo demasiado. Era tan extraño cuando hacía eso, al ser una persona que tenía planes para todo, justificaciones y estaba un paso adelante.

—No es que no fuera capaz de decirte algo tan personal, solo no sentía que fuera necesario, ni siquiera tenía el momento adecuado para llegar al tema. —Se acercó después de sentir la mirada comprensiva de Clark. — Como Batman o como Bruce Wayne, hay cosas que mantengo en secreto, y la soledad es algo a lo que estoy acostumbrado.

Sabía a lo que se refería con esas últimas palabras, pero Kal-El le permitió expresarse ante lo que parecía un rechazo.

—Tengo muchas cosas que no saldrían a la luz, porque lo que haga como Bruce, saldría en todos los medios, y lo que hago como Batman, afectaría mis principios y a la Liga. Soy a quien menos le importa su propia vida, Clark. —La melancólica mirada apareció en sus ojos, guardando silencio por segundos, finalmente analizando el pedo de sus palabras. — No podría arrastrarte a un mundo a mi lado, hay mucho en juego. No mereces eso.

Está vez entendió a lo que se refería. No sé trataba de un rechazo por no corresponder a sus sentimientos, sino a querer protegerlo a su manera, de una forma distante y estableciendo una barrera para continuar cargando solitariamente el peso que conlleva su vida.

—Incluso Batman o Bruce merecen ser queridos ¿No?

No deseaba presionar a Bruce, sabía que era una decisión que había tomado hacía años. En todo el tiempo que había conocido a su amigo me había conocido algún amorío, e incluso sabía de mano propia sobre las exageraciones de los medios sobre la cantidad de amoríos que el hombre tenía. Pero su personalidad, tan cálida como un atardecer en Smallville, le hizo empujar un poco.

—Te quiero, Bruce, confío en ti. —Hizo otro intento por acercarse, ahora hablando casi a rozar sus labios. — Lo suficiente para saber que en el fondo quisieras no pensar tanto en las consecuencias.

Tuvo que cerrar sus ojos, la cercanía ajena llegaba a hacerlo flaquear. Tenía razón, pues es un mundo ideal, en donde no fueran Superman y Batman, habría conocido a Clark en alguna gala, habrían podido conectar en alguna entrevista y poder amarse con la única preocupación de tener a los medios de comunicación encima.

Pero este no era ese universo. Y Bruce no quería arriesgar a la persona que había ocasionado que volviera a reír ocasionalmente, alguien con quién contar y no tuviera intenciones de sacar algo de él.

—Eres demasiado bueno para alguien que está acostumbrado a las frías calles de Gotham. —Sin verle intentó levantarse, decidiendo irse a su habitación. Pero las manos de Clark se lo impidieron. — Espero puedas entenderlo.

Queriendo comprender a Bruce, jaló su cuerpo y acabó por envolverlo en un abrazo, cuidando de las heridas que aún estaban en proceso, como eran los huesos lastimados. Sus grandes manos acariciaron su espalda y concentrándose en el latir de su corazón, supo lo difícil que había sido decir aquello.

Bruce soltaba su felicidad por lo que el creía que era un bien mayor.

—Te quiero tanto, Clark. Lo siento.

Y eso le hizo abusar de su confianza, alejando su cabeza tan solo centímetros, mismos que acabó usando para probar los labios delgados y suaves de Bruce, dejándose caer en la cama sin soltar su cuerpo, dejándolo encima suyo.

Bruce dudó, pero, siguió el acto de cariño, sin poder ver a los ojos al hombre, negándose a la posibilidad de aceptarlo.

Quizás sentía miedo, miedo de perderlo y volver a su vida de soledad y aislamiento. Clark era su amigo, su compañero, la persona que hacía sus días más claros. Lo amaba y le aterraba no tenerlo un día a causa de la vida que llevaba.

Pero, por ahora, se dedicaba a besarlo, chasquear sus labios con los de Superman, permitirle guiar el beso y disfrutar de su cercanía. Inclusive sus manos se permitieron tocar mis cabellos húmedos de Clark, así hasta que tuvo que detenerse, mirarlo y tratar de hablar sobre lo erróneo y arriesgado que era esto.

—Déjame ser tu apoyo, que las decisiones sobre lo nuestro, sea algo que decidamos. —Le obligó a verlo, usando un tono relajante. —

Clark no quería rendirse, aunque una parte de él lo hacía para respetar a su amado.

—Sé que nada sería fácil, que sea algo que tenga que permanecer secreto. Pero confía en mí que sin importar lo que suceda, aquí estaré.

Lo reconfortante que eran las palabras de Clark le hizo mirarlo, volviendo a probar los labios ajenos. El pálido pasó sus dedos por el cuello de Clark, provocándole un escalofrío en su cuerpo.

—Ya te dije que confío en ti, Kal-El.

El cómo pronunciaba su nombre me hizo sentir otro escalofrío, ahora intercambiando posiciones, con Bruce tendido en la cama, apoyando en la almohada donde se suponía que Clark iba a descansar.

Sin decir más por ahora, Bruce, aún temeroso por el peso de sus actos (y en el fondo firme a sus principios y palabras) gruñó y acercó el gran cuerpo de Clark, volviendo a refugiarse en su cuello. Misma parte que besó. Eso se sentía tan bien, dejándolo seguir ahí.

Bruce lo hacía para no mirar esos bellos ojos azules, no sentirse culpable por llevarlo a un destino doloroso como era estar junto a él.

Pronto los besos de Bruce se volvieron húmedos, sus dientes simulaban marcar la piel bronceada de Clark, en un intento fallido al este ser casi indestructible. Pero Clark sentía muy bien lo que hacía, y no sé quedó atrás.
Sus manos exploraron el cuerpo de Bruce por debajo de su camisa de dormir, palpando las cicatrices elevadas de Bruce, sintiendo como todo su abdomen tenía heridas que sanaron a su manera.

A Clark eso no le molestaba, claro que prefería que no existieran, pero eso le hacía saber que estaba al lado de alguien fuerte, que miraba por el bienestar ajeno. Pronto se fue olvidando de la prenda superior de Bruce, retirándola.

No era la primera vez que lo miraba así, pero en este contexto, Bruce se veía tan deseable. Se apartó para ver su anatomía, pasando sus dedos desde las mejillas de Bruce hasta terminar por recorrer las cicatrices de su pecho, sonriendo al cruzar miradas. Bruce estaba sonrojado, descifrando lo que pensaba por la mente del kriptoniano.

—Eres tan hermoso, Bruce.

Le hizo sonreír a Wayne, alzando su cuerpo para ayudarlo a quedar en igualdad de condiciones. Bruce no era alguien tímido, pero tampoco desesperado. Pero no negaba que en más de una vez había querido ver el cuerpo de Clark, sentir lo firme que era y ahora podía hacerlo. Aunque la mano del hombre descendió más de lo que esperaba Clark que llegarían por hoy, otorgándole caricias a su miembro mientras que, sus labios volvían a consumirlo, mordisqueando sus labios en un acto de deseo.

—¿Solo soy eso, Clark?

Jadeó por el toque de Bruce, volviendo a recordarlo y finalmente besar el cuello del pálido, mismo que se percató ser una zona erógena para el al escucharlo gemir, teniendo que repetir el acto para complacerse con esa voz que nunca había pensado escuchar. Sus manos volvieron a su torso, deslizándose hasta su pelvis y mientras que sus labios recorrían su piel, se adentraba por el pantalón y su prenda íntima, comenzando a estimular a Bruce.

Sus dedos acariciaban sin ejercer demasiada presión en su clítoris sobresaliente, ganándose un suspiro de su acompañante. Mientras lo hacía, sus labios intercambiaban entre un pezón y otro, estirando por segundos el mismo, soltando cuando sentía que Bruce se retorcía con el pasar del tiempo ante la atención que recibía su cuerpo. El por supuesto se sentía excitado por tenerlo así, por ser quien hiciera sentir complacido a Bruce.

Bruce dejaba que Clark explore lo que le gustaba y lo que no, sus puntos débiles y que le hacían retorcerse en la cama, tratando de hablar y no soltar más que gemidos que le indicaban que podía continuar con sus actos. Mordió su labio inferior y sus manos sostuvieron a Clark por sus cabellos cuando fue retirando las dos prendas que faltaban, en un intento fallido por detenerlo al sentir los besos bajar por el pelvis.

—Clark, no, no es necesario.

No fue escuchado, o más bien fue ignorando. El kriptoniano deseaba hacer sentir bien a Bruce, y por ellos su rostro terminó entre sus piernas ahora abiertas en par, con Bruce dejando estás en los anchos hombros de Superman. Se sentía avergonzado por la vista que tenía del superhéroe.

Clark pasó su lengua, ambos pulgares se pasearon por los labios de Bruce, continuando así cuando con su músculo húmedo empezó a darle placer a su manera, consumiendo al pálido. Succionaba su clítoris y deslizaba lo poco que tenía como piel gracias al tratamiento hormonal de Bruce, sonriendo al sentir que lentamente este se volvía húmedo a causa del calor del momento.

Amaba escucharlo suspirar, pero una de sus manos se acercó a Bruce, indicándole ayudar con el proceso, mismo que Bruce no tardó en entender. Se llevó tres de los dedos de Clark a su boca, dejándoles rastros de saliva, chupando como si del pene de Clark se tratase, deleitándose con imaginar que dicho miembro estaba dentro suyo y se movía a su antojo.

Clark lo miraba desde donde se encontraba, gozando por tener a Wayne debajo suyo, dándole el mejor momento. Cuando sus dedos estuvieron empapados, tuvo que sacarlos de su cavidad oral, sonriendo en sus adentros al escucharlo quejarse.

—Calma, cariño, lo necesito para hacerte sentir mucho mejor. Te lo recompensaré.

Escucharlo así hizo que Wayne se sintiera tan avergonzado como excitado, asintiendo sin dejar de verlo.

Preparó a Bruce ingresando sus dedos de uno a uno en distancia de tiempos, al menos lo suficiente hasta estar seguro que podía soportarlo. Su lengua no se detenía ahí, mucho menos sus labios que dejaban atención a el delicioso coño de Bruce, sintiendo leves espasmos de su cuerpo, alzando sus caderas y ordenando que ya estaba tan listo para recibirlo.

—Las cosas se piden bien, cariño.

Maldita sea Clark y la personalidad dominante que tenía ahora. Bruce le miró, negándose a decirle aquello, pero, era tanto el placer que sentía gracias a la boca de Clark, de sentir sus dígitos moverse velozmente en su interior que le hizo caer rendido a su petición.

—Clark, por favor, te necesito adentro. —Mordió su labio inferior, dejando de lado su orgullo. — Quiero tu pene, por favor.

La mirada y la voz suplicante de Bruce le hicieron aceptar de una vez por todas. Con ayuda del pálido se deshicieron de sus pantalones y de su bóxer, dejando libre la erección de Superman. Era tan obvio que Bruce en otro momento se habría puesto a llevarse a la boca el miembro del hombre, pero, por esta ocasión se tendría que resistir, pues deseaba que ese hombre le hiciera sentir un orgasmo y llenase su interior.

Clark alineó su pene en al agujero de Bruce, dejando rastros de su propia saliva y los fluidos del coño de Bruce, dando ligeros golpes en el agujero del hombre, mismos que lo hicieron gemir desesperado por más, moviendo sus caderas en señal de que de una vez por todas se adentrase en el. No lo hizo esperar más, le permitió gozar y también hacerlo el mismo.

Se fue adentrando en Bruce lentamente, escuchando como este jadeaba y tiraba su cabeza hacia atrás, recibiendo gustoso a Superman. Cuando todo ingresó en el, esperó un poco antes de moverse en el cálido interior del hombre, iniciando con embestidas lentas, pero a la vez que fuertes, haciendo sonidos obscenos por culpa de sus testículos chocando con la piel de Bruce.

Se inclinó lo suficiente para ser envuelto por las manos de Bruce, dejando sus uñas en la espalda de Clark en un deseo por tenerlo cerca y sentir al hombre que tenía enfrente suyo. "Clark" salía de sus labios, suplicando por sentir más velocidad del hombre, pues su cuerpo estaba acostumbrado a sensaciones peores. No es que está fuera dolorosa, pero sabía que el hombre tenía miedo de lastimarlo, así que, de esta forma y besándolo, le hizo entender que estaba bien que siguiera.

—Bruce, me encantas, Dios santo, eres tan delicioso. —Murmuró Clark entre besos. — Podría hacerte esto tan seguido.

No esperaba que en su vida escucharía al hombre decir eso, pero aquello le hizo finalmente hundirse en las manos de Clark. Eso y que había acelerado sus movimientos, haciendo sonar la cama y provocando un desastre de suspiros y jadeos en Bruce, mezclado con su apariencia despeinada y su piel brillante por el sudor a causa del momento.

El pene de Clark entraba y salía con fuerza, y su mano volvía a acariciar su clítoris, provocándole temblores al cuerpo de Bruce. Este no paraba de gemir su nombre, pidiendo más y más, dejando besos y mordidas en la piel bronceada del hombre, entrecerrando sus ojos ahora brillantes por el placer, llorosos por lo bien que se sentía su cuerpo. Había olvidado el leve dolor que sentía en su cuerpo a causa de las heridas de hacía semanas.

—Sigue, no te detengas, por favor, Clark, continua.

Fue cuestión de minutos para que Bruce anúnciese su orgasmo, terminando por hundirse en el gran cuerpo de su amado y apretar su pene gracias al mismo. Clark continuaba moviéndose, dejándose llevar por el momento y sin detenerse aún después del reciente orgasmo de su amado.

Sostuvo sus piernas y se aprovechó de lo flexible que era Bruce, haciéndole doblar su cuerpo hasta tener cerca sus propias piernas y permitirse mover más rápido en su apretado interior, mismo que estaba ordeñando gracias al coño de B. Bruce pidió que bajase su intensidad, pues estaba tan sensible que la mezcla de placer le hacía sentirse nervioso, tratando de apartar su cuerpo por lo delicioso que se sentía al ser usado por Clark. No fue escuchado, y en el fondo se alegró de eso.

—Te quiero tanto, Bruce, me encantas en todo aspecto. —Echó hacía atrás los cabellos del pálido. — Tu interior es tan delicioso.

Y fue cuestión de unas cuantas embestidas rápidas para que se viniera en su interior, permaneciendo en movimiento mientras llenaba el interior de Bruce y aún después de ello, besando sus mejillas decoradas de algunas lágrimas placenteras de Bruce. Salió de él lentamente, dejando gotas de su esencia en su coño

Clark envolvió a Bruce en un abrazo reconfortante, y pese a sentirse algo avergonzado por el trato que había tenido, se dedicó a besarlo lentamente, ahora dejándolo encima suyo.

Ninguno dijo nada más, ahora solo se miraron, dedicados para dormir lo que restaba de la noche antes de que ambos tuvieran que volver a sus vidas.

Bruce estaba cansado, pero permaneció despierto un tiempo más que Clark. Estaba acostumbrado a dormir tarde. Todo había pasado tan rápido que recién estaba procesando el suceso, sintiéndose algo culpable por no haber rechazado a Clark antes, de haberse ido y cortando toda posibilidad de ser algo más que compañeros y amigos.

Pero al verlo ahí, descansando y firme a su agarre, le hizo sonreír un poco. Confiaba en Clark, claro que lo hacía y siempre sería en quien iría primero, después de Alfred, claro. Sabía que Clark hacia lo mismo. Quizás está vez, de a poco, Bruce también podría confiarle su vida amorosa, y confiar en que juntos podrían solucionarlo.

Más tarde le pediría un desayuno para ambos a Alfred. Por ahora solo quería quedarse al lado del hombre que había traído felicidad a su vida. Era momento de permitirse eso.

Besó su gente y siguió recostado encima de Clark, soltando una risa silenciosa al sentir que su agarre era más fuerte, impidiendo que se fuera a alguno lado. No lo haría.

Confiaba en que Clark era lo que necesitaba en su vida. Y el haría lo mismo, aún si sabía que sería un largo proceso.

Notes:

Quería hacer algo sobre una etiqueta que en lo personal me gusta mucho, pero sin encasillar toda la trama en eso, sino en la confianza entre ellos, así que espero sea entretenido.
En un inicio iba a dividir esto en dos capítulos, pero decidí entregarlo en una sola, espero no haya sido tan largo para ustedes, en lo personal disfruto cuando son trabajos extensos.
Me gustaría leer sus comentarios y ver si en algún tiempo volviera con algún trabajo nuevo.