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─Es que no lo entiendo, no es para nada justo... ─reprochó entre dientes intentando encontrar una mejor posición y así no incomodar al castaño. Mantenía el rostro hundido en la curvatura del cuello contrario, olfateando cómo si su vida dependiera de ello.
Taehyung suspiró, afianzando el agarre que sus manos llevaban hace ya varios minutos, usando la yema de sus dedos para acariciar la cintura de Jeongguk... Le habló sin abrir los ojos. ─Solo debes esperar un poco más Jeongguk-ah, trata de no pensar mucho en ello ─Movió su cuerpo encima del mullido colchón, buscando más calor en la fricción que la piel de su mejor amigo y la suya crean.
─Es fácil para ti decirlo cuando te presentaste como alfa a los quince hyung... ─Dejó de oler al mayor y colocó la cabeza sobre el pecho de este, oyendo los tranquilos latidos de su corazón─ Yo ya tengo diecinueve y aún sigo esperando... ─Suspiró irritado aferrándose al abdomen del castaño en un fuerte abrazo.
Tae abrió sus párpados para poder observarle, pestañeando un par de veces antes de formular aquella pregunta sin estar seguro de cómo el menor la tomaría ─¿Me podrías explicar nuevamente por qué es tan importante? Quiero decir... No es lindo Gukie, vivir con un celo mensual, dolores, aromas fuertes que tendrás que soportar porque si... ─Vio al mencionado alzar la cabeza y fruncir el ceño, mostrándole sus ojos tristes al cruzar miradas.
─Yo... ─Taehyung se detuvo un momento antes de seguir, usando una de sus manos para acariciar el mentón de su amigo─. Yo solo deseo lo mejor para ti Jeonggukie, no quiero verte sufrir ni soportar dolor.
Jeongguk se dejó hacer por el contrario, apoyando el peso de su cabeza en los dedos del mayor para poder continuar charlando ─Ya no quiero sentirme excluido, no hay ningún amigo nuestro que sea beta... sus calendarios de celos, los supresores, el poder sentir las emociones de los demás mediante su olor... Hyung, yo sé que soy un Omega... no me preguntes por qué pero lo sé, lo siento adentro de mí ─Movía la boca por inercia viéndose realmente lindo ante los ojos del mayor, el cuál no dudó ni un segundo en acariciarlos provocando que se sonroje─. Solo... Necesito saber qué hacer para poder despertar a mi lobo.
Agachó la mirada mientras se mordía el labio inferior, jugando con uno de los collares que reposaban sobre el ancho pecho desnudo de Taehyung, específicamente el que le había regalado en su cumpleaños hace unos tres años.
El mayor agarró la nariz contraria entre su pulgar e índice, generando la reacción esperada en el menor, riéndose cuando Jeongguk puchereó en respuesta al ya conocido gesto ─¿Recuerdas que siempre hacía esto cuando éramos pequeños para que dejaras de llorar? ─Vio como el pelinegro movía su cabeza a modo de afirmación, quedándose perdido en las gentiles facciones de su rostro, fallando su intento de ser sutil─. No quiero que estés triste bebé... ─Acurrucó el menudo cuerpo contrario aún más encima suyo, escondiendo la cabeza de este nuevamente en su cuello para sentirle lo más cercano posible─ Si te pones triste yo no podré estar tranquilo Jeonggukie, no hagas que hyung se preocupe...
El azabache agradeció tener el rostro tapado, de esa forma su amigo no podía ver el potente sonrojo que se colaba por sus débiles mejillas. ─Yo... yo ya estoy grande hyung, no necesitas cuidarme cómo cuando éramos niños ─susurró haciéndose más pequeño arriba del castaño, susurrando sobre la piel color miel, palpando con sus labios lo tibia que se sentía ante el tacto.
─Sé que ya estás grande Jeonggukie ─Sonrió agarrando lentamente la mano izquierda contraria, dejando un casto beso sobre el dorso de esta─, pero me gusta cuidar de ti, o al menos pensar que eso hago... ─Acercó sus labios hacia la lacia cabellera que le incitaba a tocarla, murmurando sobre las hebras de cabello azabache mientras llenaba sus fosas nasales del delicioso aroma de su shampoo─. Si te incomoda yo dejaré de hacerlo, bonito, solo debes decírmelo.
Guk se aferró con más fuerza al mayor y empezó a negar rápidamente al oírle, contradiciendo sus propias palabras. Tae se aguantó la risa cuando le vio arrepentirse, colando sus manos por debajo de la polera que este vestía, acariciando la suave piel de su espalda. ─No, no te atrevas… Nunca, por favor nunca dejes de cuidarme ─Jeongguk pidió casi como ruego antes de seguir hablando─. No sé por qué dije eso, no me hagas caso hyung…
─Ah, Jeongguk-ssi eres tan lindo ─habló bajo cerca de su oído sin dejar de darle caricias en la espalda─. Estoy seguro que cuando te presentes serás el Omega más her… ─No pudo terminar de hablar al ser interrumpido por el sonido de su celular, se estiró un poco hacia la pequeña mesa que se encontraba a un lado de ellos y lo agarró, respondiendo de inmediato al ver que era su madre.
─Lo siento Jeonggukie, mi mamá quiere que la acompañe a hacer unas compras ─Palmeó un par de veces el muslo del menor dándole a entender que necesitaba moverse, recogiendo la camiseta que anteriormente se había sacado para poder acurrucarse mejor con el pelinegro─. Si puedo yo regreso en la noche, sino te recojo en la mañana para ir a la universidad ─Ya vestido por completo se miró en el espejo de cuerpo entero que el pelinegro poseía dentro de su habitación, alistándose para salir no sin antes inclinarse al lado de la cama y poder besar la frente de su mejor amigo─, saludas a la Señora Jeon de mi parte… hasta luego bebé.
Se despidieron con un abrazo, Taehyung caminando un par de metros hacia su hogar que convenientemente se encontraba al lado de la casa de Jeongguk… este último agarrando una de sus almohadas para tratar de no sentir el vacío que el mayor dejó al irse.
No estaba bien, a decir verdad sentía que entraba en un proceso de crisis… El constante estrés que se provoca a sí mismo por no presentarse le tiene desesperado; siendo la única persona que puede ayudarlo a calmarse aquel lindo alfa castaño con una sonrisa encantadora que resulta ser su mejor amigo.
─Hey, hermanito… ─Escuchó como tocaban a su puerta al mismo tiempo que esta se abría, dejando ver a su hermano mayor pasando por el umbral de la misma─ ¿Qué tal, todo bien? ─consultó acercándose a la cama, sentándose encima de esta para poder acariciar la cabellera del menor.
─Todo bien Jin hyung, no te preocupes… ─respondió sin mirarle, manteniendo los ojos cerrados y oliendo más la almohada para tratar de comprender lo que todos decían del aroma de Tae, frustrado al no poder confirmar con sus propios sentidos lo maravilloso de aquello.
─No parece que esté todo bien Jeonggukie, ¿Algo pasó con Taetae? ─Inclinó la cabeza hacia un lado para poder encontrar miradas con su hermano, obligándole a tener contacto visual.
Guk frunció el ceño, tratando de encontrar las palabras correctas para expresar lo que le está pasando. ─Me siento extraño cada que estoy con Taehyungie hyung, y… antes eso no sucedía ─bufó cansado al no entenderse así mismo─, me da miedo contarle porque quiero que me siga tratando de la forma que siempre lo ha hecho, y aún no entiendo qué está pasando…
Seokjin suspiró, su hermano era la persona más obvia del planeta y él era el único que no se daba cuenta… él y Taehyung. ─Oh Guk-ah, ese día que fuimos con mamá a revisarse los ojos creo que también debíamos haber pagado un chequeo para ti también ─Se burló en un intento por darle una pista al menor, siendo inútil cuando vio que no lo captaba.
─Nada hermanito, nada… ─respondió cuando el pelinegro le consultó a qué se refería al mencionar la ida al oftalmólogo de hace semanas atrás─ ¿Ya le dijiste a Tae por qué tú desespero con presentarte? Me contaron que lo han visto repleto de libros que no son de su carrera en la biblioteca de la universidad.
Jeongguk gruñó rendido, girándose para no tener que lidiar con su hyung ─Jinnie, ya te dije que olvides eso. ¡Estaba ebrio! Fue la primera vez que tomé… no se le hace caso a un borracho, recuerdo que dije muchas cosas sin sentido esa noche.
El mayor siseó en desaprobación agarrando del hombro a Jeongguk y le volteó para que pueda verle el rostro de nuevo ─Pues yo también recuerdo, y recuerdo muy bien cuando Taehyung se quedó dormido en esta misma cama luego de tomar contigo, tú corriste hacia mi dormitorio llorando y rogando por no poder ser un Omega, y sobretodo… porque querías olfatear el aroma de Tae, saber cómo es su alfa.
El pelinegro no pudo responder con palabras, dejando a su hermano ganar cuando las mejillas se le pintaron de un prominente sonrojo, permitiendo que Seokjin continúe hablando. ─Evita estresarte mucho hermanito, y por favor ocupa tu mente en tratar de descifrar tus sentimientos antes que cualquier cosa. Verás que al solucionar eso todo lo demás fluirá… ─Desarregló el cabello de su hermano menor y le sonrió, dejando a un muy pensativo Jeongguk dentro de su habitación después de salir…
Creando escenarios específicos en los cuales sus problemas desaparecían de un momento a otro, y sin saberlo automáticamente todos los caminos conducían a una solución especial… porque él solo los había creado a partir de una persona sin querer. El perfecto alfa con aroma a café del cuál todos confirman amar… Kim Taehyung.
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Semanas posteriores, Jeongguk había estado poniendo de su parte para no pensar en el increíble talento que posee para no presentarse, tampoco ayudaba que en el transcurso de esos días dentro de la pequeña manada que tienen en el barrio, ya dos chicos lo habían hecho… usualmente se reúnen cada cierto tiempo para darles la bienvenida; brindándole más motivos a el pelinegro para hacerse esas preguntas silenciosas que lastimosamente para él no tenían respuesta todavía.
¿Qué pasará cuando él se presente, le harán aquella reunión de iniciamiento incluso siendo adulto?, ¿Cuán raro se le haría a los demás tener a un compañero que inició tan tarde, o peor aún… ¿Qué haría si no se presenta nunca? ¿Qué pensarían los demás en ese caso?
Cuando Jeongguk cumplió diecisiete, la Sra. Jeon preocupada por la demostración tardía de su hijo, decidió llevarlo a un especialista… Ahí fue donde comenzó a perder la paciencia que había estado sobrellevando los últimos años.
La respuesta del doctor fue sencilla, bien podía presentarse todavía, según el comportamiento y personalidad de Guk le hacía inclinarse a ser un Omega, poniendo énfasis en lo extraño y quizás difícil que sería para él ya habiendo pasado su periodo de cambio corporal… también podía mostrarse como beta, usualmente demoran en hacerlo puesto que no sufren alteraciones mayores y no habría un cambio significativo; al tardar tanto existía esa grande posibilidad de que fuese uno.
Para cuando llegó a la tercera opción Jeongguk ya estaba por completo desanimado, y al mencionarle sobre la gente que ya no se está presentando volviéndose algo normal en la sociedad, terminó por botar una que otra lágrima al tener que hacerse de esa idea también. No intentaron nada más después de eso al informarles que no existía ningún método en específico viable todavía para conocer si en serio se iba a presentar o no.
Así que toda esa semana el pequeño lloró en los brazos de Taehyung, quien se encargó de consolarle durmiendo en su casa esos días, acurrucados en cualquier sitio posible y siendo incluso más inseparables que nunca.
Al menos tenía a Taehyung, y de eso estaba por completo seguro…
─¿Hijo? ─Pestañeó un par de veces cuando pudo oír la voz de su madre sacándole del trance en el que se encontraba, le respondió rápidamente con un desconcertado “¿Ah?” mientras movía la cabeza de un lado a otro y trataba de disipar sus pesados recuerdos.
─Te dije que Tae está afuera esperando, ve a abrirle mientras termino de servir la cena ─aseguró antes de girarse y traspasar la puerta que la lleva a la cocina, para luego perderse dentro de esas cuatro paredes.
Guk dejó por un momento de arreglar el comedor y se apresuró hacia la entrada, no pudiendo ocultar su triste expresión ni siquiera cuando tuvo a su mejor amigo en frente.
─Hey, ¿Sucede algo? ─preguntó Taehyung al separarse del abrazo que compartieron cuando entró, llevando su mano izquierda al ceño fruncido del menor, al cual se le notaba un deje de preocupación en la expresión del rostro─ ¿Todo bien Jeongguk-ah?
El mencionado asintió con la cabeza sin hablar, cambiando el semblante con rapidez para que este no se alarmara ─Todo bien hyung ─aseguró cuando se abalanzó en otro fuerte abrazo, necesitaba que durara más pero sabía que luego de comer podía acostarse con Taehyung en su cuarto así que no quería notarse exigente en el momento.
Caminaron por la sala hasta el comedor y mientras Jeongguk terminaba de arreglar la mesa, oyeron los pasos de su madre saliendo de la cocina con una bandeja en las manos y hablando algo alterada. ─Hey Taetae, hijo… ¿Qué está pasando, te encuentras bien? ─preguntó preocupada dejando la lasaña que había horneado en medio de la mesa para luego acercarse hacia el castaño─. Mírate esas ojeras hijo, ¿Estás descansando como se debe?
Los labios de Jeongguk formaron una línea recta al comprender que era algo relacionado al aroma de Taehyung, maldiciendo su inútil ser por no poder descifrar a su mejor amigo… sobre todo porque Tae, incluso sin poder olfatearle al no tener aroma, pudo darse cuenta que algo le sucedía con tan solo verle el rostro… Dejó la mirada fija en su madre y Taehyung, sintiéndose celoso de la primera por poder entender al otro tan rápido.
─Lo siento Señora Jeon, usé varios supresores para no molestar pero creo que no ha funcionado al parecer… ─Tae agachó la cabeza avergonzado al verse atrapado, metiendo las manos en sus bolsillos al no saber qué hacer─. No se preocupe por favor, estas últimas semanas he tenido muchos trabajos en la universidad, eso es todo…
─Bueno mi niño, por favor cuídate, nunca había olido tu aroma a café tan agrio como ahora… Intenta descansar un poco más ─La atenta mujer agarró entre sus manos el delgado rostro de Taehyung, apretando sus mejillas y cambiando la conversación para poder expresarse─. Ah, miren que tanto han crecido mis niños, parece que fue ayer cuando corrían en mi jardín pisándome las flores ─Su vista viajaba de un lado a otro, entre su hijo y Taehyung, dándoles una mueca triste al seguir corroborando lo grandes que estaban─, por favor cuídense demasiado.
Taehyung le otorgó una sonrisa sincera antes de que regresase por más comida, su mirada se fue de inmediato hacia Jeongguk, acercándose lentamente para acariciarle el hombro y preguntar nuevamente qué estaba pasando ─Sé que algo sucede Jeongguk-ssi, ¿Quieres contarle a hyung?
─Aquí no, te lo diré en mi dormitorio ¿Si? ─Le suplicó con la mirada haciendo que el contrario acepte sin dudar, para luego ser interrumpidos por el primogénito de la familia.
─¡Taehyung-ah, a los años! ─Seokjin habló de forma elocuente bajando por las escaleras, para luego desarreglar los cabellos castaños del mismo cuando lo tuvo cerca─ Ah, deja de crecer Taetae, ya me estás dejando pequeño…
Taehyung sonrió al ver a su hyung, emocionado por poder encontrarse nuevamente con él. Los tres se sentaron en los puestos del comedor dónde usualmente lo hacen, pudiéndose escuchar la conversación entre Jin y Tae… con un Jeongguk callado sin querer decir nada en realidad.
─Si hyung, todo está bien… solo un poco atareado con proyectos y demás, por eso mi aroma ha estado algo raro estos días ─respondió el castaño a la pregunta que le había hecho el mayor, devolviendo la consulta con otra pregunta─. Y tú, ¿Qué tal el último año? ¿Cómo vas con la tesis?
─Muy ocupado la verdad, por eso no me has visto estas semanas… Oye Taehyung-ah, pero me han dicho que te han visto mucho tiempo en la biblioteca con varios libros antiguos, ¿Que tipo de tarea te están enviando?
Taehyung tragó saliva al oírle, no sabiendo qué responder ante esa pregunta, tratando de que su mente idee alguna mentira creíble para no ser descubierto. Antes de que el silencio se hiciera incómodo, el señor Jeon tocó el claxon de su carro anunciando que había llegado a la casa.
Seokjin vio la cabeza de su mamá asomarse al abrir la puerta de la cocina, pidiéndole que vaya a recibir a su padre… Tae suspiró aliviado al poder escaparse de esa, situando nuevamente toda su atención en el pelinegro.
Se remojó los labios con la lengua antes de inclinarse hacia un lado y hablarle en corto al menor, agarrándole la mano para acariciar el dorso de esta y así poder apaciguar cualquier cosa que estaba alterando su tranquilidad.
─Comeremos rápido para poder ir a tu dormitorio a acurrucarnos, ¿Te parece bien? ─consultó con aquel tono suyo que sabe calmar al menor, siendo lo suficientemente atrevido como para depositar un fugaz beso sobre una de sus mejillas; Alejándose con rapidez avergonzado no sin antes corroborar el notorio sonrojo que Jeongguk le entregó.
─Gracias hyung… ─respondió Guk, reposando la cabeza sobre el hombro del mayor unos segundos hasta que el comedor se llenó de bulla gracias a su familia.
Gracias a Taehyung el tiempo de la cena fue lo suficientemente soportable, dándose cuenta que el castaño hablaba de más para compensar su poca participación en la molestosa conversación que estaban teniendo entre todos… Sabía que no lo hacían a propósito, sus padres y hermano saben lo mucho que le afecta sentirse excluido; y por eso entendía que no podía prohibirles hablar de algo tan natural para ellos.
De igual forma, eso no le restaba importancia a lo irritable que se le hacía a Guk no poder comprenderles… justo antes de que su autocontrol se agote y deje ganar a sus sentimientos, pudo palpar los suaves dedos de su mejor amigo acariciando su muslo.
Giró la cabeza sutilmente pestañeando varias veces para evitar que las lágrimas agolpadas en sus ojos no caigan, sonriéndole sinceramente a Taehyung y entrelazando su mano con la contraria, apretando duro para no permitir que se separe.
─Yah~ Bonito, ¿Me dirás ahora sí qué sucede? Me tuviste preocupado todo este tiempo… ─Fue lo primero que el castaño atinó a decir, cerrando la puerta del dormitorio detrás suyo para poder tener privacidad con su mejor amigo.
Se giró para así encarar al contrario, siendo tomado por sorpresa cuando sintió que este se abalanzaba hacia él buscando desesperadamente un fuerte abrazo.
Por instinto sus brazos envolvieron el menudo cuerpo terminando de cerrar la íntima caricia, agachando un poco la cabeza depositó varios picos silenciosos sobre la cabeza de Jeongguk… este último retrocedió solo un poco, lo suficiente para darse el espacio necesario y comenzar a olfatear a Taehyung como si su vida dependiera de ello.
Al pasar los segundos el pelinegro entró en desesperación, inhalaba con ímpetu todo lo que podía y ni de esa forma su nariz lograba captar un poco de ese increíble aroma de su Taehyung… ─No puedo hyungie ─habló con un nudo en la garganta, sin poder evitar segundos después que las lágrimas salgan─, ¡No puedo olerte Taehyung! Yo quiero olerte… ─Restregaba todo el rostro contra el pecho del castaño, usando sus manos para desabotonar la molesta camisa que vestía, después dejando que su lloro sea calmado por ese mismo pecho que tanto le encanta.
─Shh, vamos a la cama… deja que hyung te console bebé ─El mayor realmente trataba calmarlo pero nunca antes había visto a su mejor amigo de esa forma, el corazón se le partía en dos al sentir como este hipaba mientras intentaba no llorar de manera ruidosa para que su familia no se preocupe…
Taehyung usaba sus dos manos, masajeando la espalda de Guk al mismo tiempo que le rascaba la cabeza, los ojos amenazándole con llorar al sentir la entrecortada respiración del pelinegro tocar su garganta mientras hablaba.
─¿Por qué a mí hyungie? Quiero olerte… solo eso pido ─Se aferró con todo su cuerpo al de Taehyung al sentirse avergonzado, asegurando en su mente que había afirmado aquello solo por el calor del momento, y no porque realmente fuese el motivo más importante de su cruel tormento.
Porque incluso si no estuviese seguro de sus sentimientos, arriesgar todo y perder a la persona más importante de su vida era una opción no viable…
Por su parte, Taehyung sufría en silencio, su lobo aullaba y gritaba dentro de él en busca del lobo de Jeongguk… cerró los ojos cuando la bulla se volvió insoportable, haciendo lo imposible por mantenerse calmado solo por el menor.
Empezó a temblar al palpar su instinto maldecir por no encontrar al animal de Guk para consolarle… El alfa de Tae rogaba de una manera nunca antes experimentada para él. Jeongguk logró darse cuenta cuando vio lo rojo que su mejor amigo se puso, acunando entre sus manos el rostro de este y preguntando preocupado.
─¿Taetae, te encuentras bien? ─consultó viéndole la expresión de dolor, con los ojos entrecerrados y una mueca visible.
Taehyung ahora posicionó sus dos manos alrededor de la cintura contraria, afirmando con un movimiento de cabeza en silencio hasta poder hablar. ─Si Jeonggukie, es solo… Es mi lobo, intenta ayudar pero no puede y se comporta extraño. ─Reunió fuerzas para abrir los ojos e hizo lo posible por calmarse, sonriendo al ver que el azabache también se preocupaba por él. Le quitó los cabellos pegados en las mejillas peinándolos detrás de sus orejas, para luego secarle las mejillas aunque seguían cayendo silenciosas lágrimas de aquellos ojos que tanto le encantan.
─No puedo sentir a tu alfa hyungie, pero espero sepa que le agradezco mucho que quiera ayudar… ─Pestañeó varias veces vacilando en su mente si hacerlo o no, decidiendo después de segundos que no perdería nada incluso si físicamente no pudiera entender al mayor.
En susurros le agradeció al lobo de Tae pero esta vez hablándole al pecho de este, como si estuviera en realidad charlando con su alfa… dejó varios besos en la acanelada y suave piel, para luego reposar un lado de su rostro sobre este.
Los dos calmándose luego de unos minutos, Guk oyendo los latidos del contrario disminuyendo de velocidad y el mayor sintiendo a su animal aullando de manera diferente, tratando de no prestarle atención.
Con los ojos cerrados y a punto de dormirse, no pudieron darse cuenta cuando las pupilas se les dilataron y sus irises brillaron en conjunto por unos segundos.
Taehyung se sintió pleno en aquel momento, y Jeongguk no supo qué era pero su estómago comenzó a sonar. De igual forma ninguno quiso moverse o hacer algo que no fuera estar abrazado al contrario, y así fue…
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Once de la noche, un par de horas después, Taehyung despertó por voluntad propia, moviéndose lentamente luego de confirmar lo bastante dormido que el pelinegro estaba… Se escabulló de a poco evitando que el contrario se levanté, volviéndosele un poco difícil cuando Jeongguk se movió nervioso en sus sueños buscándole y abrazándole más fuerte.
─Te prometo que no me detendré hasta que pueda ayudarte a resolverlo Jeonggukie, te doy mi palabra… ─Le hablaba mientras le veía dormir al contrario, Taehyung se hallaba acuclillado a un lado de la cama, cepillando el largo cabello negro del menor con una de sus manos… Quiso permanecer más tiempo así, detallando con sus ojos cada linda facción de Jeongguk. Suspiró rendido, dejando un corto beso encima de la comisura de los labios contrarios antes de levantarse y salir.
Tuvo que mentirle a los padres de Guk cuando le vieron bajar por las escaleras, usando como excusa a su hermana Minji, asegurando que debía cuidarla en la madrugada luego de que sus padres salgan a una reunión. Agradeció mentalmente mientras caminaba hacia su casa que no haya sido Seokjin la persona con la que se topó, sabiendo muy bien que el mayor no se hubiera creído su pobre mentira.
Para cuando Tae se instaló en el escritorio de su cuarto, como lo ha estado haciendo ya algunas semanas, pasó alrededor de una hora y media concentrado en sus cosas hasta que escuchó la puerta siendo golpeada levemente… La adolescente que usó para la mentira se adentró poco a poco ojeando hacia todos los lados hasta que encontró a su hermano.
─Aish, Taehyung-ah… ¿Qué te he dicho de esto? ─Frunció el ceño mientras se acercaba al castaño, desviando la mirada y prestando atención a la pila de libros que este tenía a los lados─ ¿Hasta que hora planeas quedarte despierto hermanito? ─consultó con un tono triste, colocando las manos sobre los tensos hombros del mayor, el mismo que ni se inmutaba y únicamente se dignaba a leer quien sabe que cosa… anotando todo lo que le parecía importante en una hoja.
Cabe recalcar que aquella hoja estaba casi por completo vacía…
─Agh, es que… no encuentro nada Minni… ─Golpeó levemente el escritorio y se inclinó hacia atrás llevándose las manos hacia la cabeza y rascando descontroladamente su cuero cabelludo─ Siento que no estoy haciendo algún avance y Jeonggukie me tiene mal, me duele verlo así… ya no aguanto, mi lobo llora todas las noches al no poder hacer nada.
Cerraba y abría los ojos una y otra vez evitando así llorar, se sentía desesperado, todas las noches de desvelo y tiempo utilizado estaban sirviendo para nada.
─Pero me dijiste el otro día que habías encontrado algo… ─Minji habló, intentando animarle pero no sabiendo cómo en la situación presentada.
─En la biblioteca, si… pero no me sirve para nada ─aseguró pasándole su investigación escrita en un papel blanco─. Hace cientos de años, cuando aún podíamos convertirnos en lobos, el alfa de la manada anunciaba con su voz de mando a muchas de las nuevas crías… ─Minji escuchaba a su hermano con toda la atención del mundo mientras leía por encima lo que este había escrito─ Esa era la forma en la que se presentaban cuando tardaban en hacerlo…
Taehyung suspiró y trató de relajarse, comportándose con desesperación no llegaría a ningún lado ─Por obvias razones, yo… yo no puedo hacer eso, y he tratado de hablar con mi alfa y pedirle que intente hacer de todo y… ─Siseó en desaprobación, se estaba sobrecargando a él y a su lobo, pero lo valía, todo valía si es por Jeongguk─ Solo resumamos todo en que no está funcionando.
─¿Y ya le comentaste a Jeonggukie lo que estás haciendo por él? Llegará un momento en el que no puedas más y lo preocuparás mucho también… ─preguntó la pelinegra sin ahondar demasiado en los sentimientos de su hermano, la última vez que lo hizo no llegó a nada.
─Imposible… No puedo contarle lo que he estado haciendo si no tengo una respuesta positiva ─Taehyung giró la cabeza colocando la mirada fija en su hermana─. Sería lo mismo a decirle que no siga guardando esperanzas porque nada servirá. Y no puedo… no puedo permitir que mi Jeonggukie pierda eso. ─Las últimas palabras fueron habladas en susurros, siendo dirigidas más para él que para cualquier otra persona.
Minji se mordió el labio no sabiendo qué más decir, observando lo tarde que era en el reloj que cargaba en la muñeca ─Solo espero que puedas ser más acertado con tus decisiones Taehyungie… y no tengas miedo de expresar lo que sientes, nunca es bueno ocultar tus sentimientos ─Dejó un silencioso pico en la mejilla del castaño, revolviendo el cabello de este y haciéndole sonreír… deseándole buenas noches antes de cerrar la puerta en silencio y dirigirse hacia su propia habitación.
─Yo también quisiera poder hermanita… no sabes cuánto… ─hablaba mirando un punto fijo en una de las paredes, específicamente en aquel sitio donde tiene varias fotos de Jeongguk y él pegadas formando un lindo collage─ Solo espero que cuando sea el momento, no sea demasiado tarde…
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Se levantó asustado con una hoja pegada a la mejilla y dolor en la espalda, viendo rápidamente la hora en su celular confirmaba lo que de por sí ya intuía… Se había quedado dormido encima del escritorio y estaba tarde para entrar a la primera hora de clases.
Fue a lavarse el rostro lo más rápido que podía, observando en el espejo al secarse las marcas en su rostro que habían quedado de la dura madera contra su piel durante la noche.
Gruñó molesto consigo mismo, se cambió con lo que más rápido encontró en su armario y corrió escaleras abajo para agarrar las llaves del auto y salir con dirección hacia la universidad. Ni siquiera se acordó de tomar supresores para su aroma, aunque si se ponía a pensar, no estaba oliendo del todo mal… Su aroma distintivo a café se había normalizado bastante incluso con las pocas horas de sueño.
Taehyung había soñado con Jeongguk durante la madrugada, casi con seguridad podía relacionar la mejora en su olor con el buen sueño que tuvo. Y hablando del pelinegro…
“Jeonggukie, disculpa pero me quedé dormido… no vi el carro de tus padres pero si el de Jin hyung así que supongo alguno de ellos te llevó; Yo estoy corriendo en el auto hacia la uni, guárdame el puesto por favor”. Terminó de hablar y envió el audio, extrañado de ver qué no le llegaba a su mejor amigo el mensaje.
Dejó de prestarle atención al celular y se concentró en el camino, revisando los retrovisores cada cuánto y sobretodo muy atento al estar conduciendo más rápido de lo normal.
Salió con su mochila pegada al hombro y se puso a correr nuevamente con todas sus fuerzas, llegando sudado justo antes de que el profesor cierre la puerta del aula.
─Por poco y no ingresa joven Kim ─Tae se disculpó varias veces haciendo reverencias y dando las respectivas disculpas, agradecido cuando el señor canoso le sonrió de vuelta y le permitió sentarse─. Ya saben chicos, celulares en silencio… no quiero verlos con esos aparatos en las manos.
Taehyung se sacó el celular del bolsillo mientras subía los escalones para ir a su sitio de siempre, ahora sí preocupado al no divisar a Guk por ningún lado… los mensajes seguían sin llegarle y no iba a poder revisar si le respondía siquiera en las tres horas de clase que dura la materia del señor Hwang.
Nervioso silenció su teléfono no sin antes enviarle un mensaje a Seokjin, consultando si sabía algo del pelinegro.
El ceño de Tae se frunció cuando al salir del aula por el intercambio de horas, pudo revisar todas las llamadas perdidas y mensajes que le había enviado Jin. Su corazón se aceleró al leer los “Por favor Tae, responde”. repetidos varias veces en el chat… subiendo con el dedo por las decenas de textos hasta llegar a los mensajes principales.
─Lo siento… ─respondió a modo de disculpas cuando chocó con una chica, no prestando atención si esta le contestaba.
Comenzó a correr con desesperación, hiperventilando cuando ya se encontró en el carro y con las manos temblándole por la noticia, marcó rápido a Jin y puso el teléfono en altavoz para poder hablar con él.
─Dime cómo está… ¿Qué siente? ¿Cómo pasó?
“No sabemos cómo pasó Taetae, en la mañana cuando no lo vimos salir de su cuarto fuimos a buscarlo y nos enteramos que había pasado casi toda la madrugada con un fuerte dolor de estómago…” Seokjin le contaba todo a Taehyung mientras tocaba la puerta del dormitorio de su hermano.
─Pero no me escribió nada… yo hubiera ido a su casa para estar con él… ─aseguró Tae, no queriendo que se note la tristeza en sus palabras.
“No quiso molestarte, supuso que solo era un simple dolor cualquiera… para cuando ya supimos lo que era, el celular se le descargó y minutos después ya no quería ver a nadie ni que nadie se le acerque… solo tú”. Los golpes en la puerta se intensificaron y ahí Taehyung pudo oír los chillidos de Jeongguk pidiendo ayuda. “Jeonggukie, ya viene Taetae hacia acá por favor espera un poco más”.
Despues de eso Seokjin volvió a dirigirse hacia Taehyung por el celular. “Taetae, Jeonggukie se presentó y de inmediato llegó su primer celo, ¿Crees que podrás con todo eso? Papá y mamá sugirieron llevarlo donde el médico pero él no quiere… Solo quiere verte a ti”.
Todo el cuerpo del castaño sintió cosquillas, trataba de no aullar pero su alfa se encontraba saltando de alegría dentro suyo… ─No no, yo… yo puedo hyung, déjamelo a mi por favor… quiero ver a Jeonggukie. Ya estoy llegando por favor abre la puerta.
Se olió así mismo un poco, reaccionando feliz cuando se dio cuenta que su aroma se había intensificado debido a la noticia.
Tocó el timbre de la casa y rápidamente giró un poco el cuerpo para verse en la ventana más cercana, acomodándose el cabello y la ropa una y otra vez. La puerta fue abierta por Seokjin, mismo que rio enternecido cuando vio a su vecino desesperado por aparecer presentable. ─No te preocupes galán, así tengas una bolsa de basura puesta él te verá como el chico más lindo del mundo ─Se movió hacia un lado para dejarle pasar, tratando de no carcajearse cuando se dio cuenta del prominente sonrojo en sus mejillas.
Taehyung suspiró al sentirse extasiado y hasta tambaleó un poco, el glorioso aroma de Jeongguk a miel combinado con cerezas había impactado con fuerza en su nariz, incluso estando en la planta baja…
─Si, todos en la casa reaccionamos algo parecido, papá y mamá se quedaron pero Gukie los echó y obligó que fuesen a trabajar… no está soportando ningún olor; el mio lo hace porque está obligado y no podía quedarse solo. Por eso estaba rogando que vinieras ─aseguró Jin.
El castaño usó su lengua para remojarse los labios, nervioso como nunca de subir las escaleras que lo llevan al dormitorio de su mejor amigo… la garganta se le resecaba a momentos por tener la boca abierta y subía cada escalón con lentitud, tratando de controlar a su lobo que le exigía correr hacia el indefenso Jeongguk y marcarlo para que nadie se atreviera a siquiera verlo.
─¿Hyungie eres tú? ─Guk preguntó al instante incluso antes de que Taehyung tocase la puerta, su ahora desarrollado olfato le permitía distinguir aquel nuevo e increíble aroma a metros de distancia.
Tae quedó con la mano alzada a centímetros de la fría madera, solo para segundos después entrar con desesperación al cuarto del menor cuando le escuchó a este llorar. Jeongguk, con sus ojos hinchados y su bello rostro cubierto de lágrimas, se hallaba postrado en su cama, con varias prendas tiradas por el piso hasta llegar al colchón sin ningún patrón en específico…
─Taehyungie hyung… ─Pudo terminar de decir su nombre antes de retorcerse del dolor, agarrándose el estómago con desesperación intentando calmar la intensidad de los cólicos.
El mayor cerró con fuerza la puerta, casi saltando hacia la cama para poder agarrar a su amigo en un fuerte abrazo… se tragaba los gruñidos y procuraba no sacar sus colmillos para no asustar al contrario pero este mismo lo estaba volviendo demasiado difícil con su maravilloso olor, el cuál inundaba cada rincón de la habitación.
Jeongguk culminó por deshacerse en aquellos brazos bien conocidos, embriagándose en aquel inenarrable olor a fuerte y delicioso café del contrario. ─Hyungie yo… ─hablaba entre el llanto, tratando de recomponerse pero fallando en el intento─ ¡Ni siquiera puedo hacer bien un nido! Mira lo horrible que está la ropa tirada por todas partes, y… y duele mucho Taetae, me duele mucho el estómago… ─Se aferraba al mayor como si fuese un koala; buscando inconscientemente la glándula de olor de Taehyung, gimiendo sin vergüenza cuando la encontró y enterró la nariz con prontitud en medio del hombro y cuello contrario─ Tu aroma hyung… ¿Cómo pude perderme tu aroma por tantos años? ¿Todos pudieron olerte así desde siempre y yo no?
Tae soltaba el aire a modo de recurrentes suspiros, imaginando cualquier cosa menos los labios húmedos del menor pasearse por su sensible piel a cada momento, enviando sugerentes feromonas que no podía evitar darles la debida atención. Agarró el rostro contrario entre sus manos mientras mantenía el menudo cuerpo sentado encima suyo, dándose la cara mutuamente. ─El único que verdaderamente importaba que me oliera lo está haciendo en este momento, así que no te preocupes por eso bebé.
Los dos se mantuvieron estáticos por unos segundos, no apartaron la mirada del otro hasta que lo sintieron demasiado íntimo, Guk inclinó su cabeza un poco permitiendo que sus rostros tengan contacto entre sí… restregaban sus narices lentamente deleitándose de la combinación de sus aromas.
─El dolor está disminuyendo gracias a ti hyungie ─indicaba en susurros, borracho y extasiado al experimentar la mezcla de olores.
─¿En serio Jeonggukie? ─indicó tenso, sudaba frío mientras su lobo gritaba por reclamar al omega del azabache─. Hyung realmente está siendo de buena ayuda… ─Sus manos por inercia empezaron a masajear la delgada cintura del menor, haciendo que este aumente la intensidad de su aroma─. ¿Le permites a hyung ayudarte también con el nido, mhm?
Jeongguk respondió afirmativamente con un sutil movimiento de cabeza, afianzando el abrazo y hablando bajo ─Sí quiero… quiero que hyung y yo hagamos un nido y luego acurrucarnos.
Tae sonrió encantado cuando Guk le siguió el juego, estirándose hasta donde le permitían sus brazos ya que no tenía planeado soltar al menor en ningún momento. Fueron recogiendo las prendas de a poco y las apilaron alrededor suyo, preparando para acostarse juntos y si es posible dormir.
Varios minutos después, lograron sumirse encima de la mullida textura ─Tae, ¿Te puedo pedir algo? Espero no te incomode… ─Jeongguk se hallaba encima de su amigo, jugando con el pliegue de la camisa de este, dudando si seguir con la petición que tenía en mente.
─Pídeme cualquier cosa Jeonggukie, y yo te lo daré… ─El castaño enredó sus piernas para tener mayor contacto, usando uno de sus pies para acariciar los tobillos contrarios.
─El dolor casi ha parado por completo… y sé que es gracias a ti ─No cruzaba miradas mientras le hablaba, avergonzado de lo que iba a solicitar─, pero siento que hace falta algo… y luego de varios minutos llegué a la conclusión que… que nuestra ropa me impide poder olerte del todo.
Taehyung rio cuando le vio girar la cabeza hacia el lado contrario, haciendo lo posible por no encararlo. ─¿Nos quedamos en ropa interior, eso es lo que quieres? ─Le obligó a mirarle cuando tomó el rostro de Guk en sus manos, tan cerca que podían sentir la respiración del otro sobre sus facciones.
─Si… ─respondió muy bajo, casi imperceptible pero notorio para hacerle saber a su mejor amigo que realmente lo deseaba─ Nos quiero… te quiero en ropa interior ─Se sorprendió a sí mismo al ver lo atrevido que estaba siendo, importándole poco y alegrándose cuando confirmó que no le desagradaba para nada a Taehyung.
─Está bien, pero prométeme que ahora tú no te pondrás incómodo, ¿Si? ─indicó viendo el ceño fruncido del contrario al no entender, girándose abrazado a él para poder cambiar de lugar.
Ahora estando arriba de Guk, se arrodilló a horcajadas de este y levantó el torso… dejó ver su pecho y abdomen cuando se deshizo de su camisa, para luego desabrocharse el pantalón y bajarlo hasta donde se le permitía hacerlo; tarea difícil con la prominente erección que se hacía ver con orgullo por debajo de sus bóxers.
─Tu… tu aroma Jeonggukie, ─habló avergonzado cuando el mencionado abrió la boca al verle el bulto, sonrojado situó la vista en la ventana del dormitorio─ me gusta mucho tu aroma… me encanta en realidad. No puedo controlar como mi cuerpo reacciona a ti en estos momentos…
Jeongguk gimió cuando su mejor amigo terminó de hablar, las últimas palabras diciéndolas con dos tonos más graves de lo normal enviando extrañas corrientes a través de su cuerpo.
Alzó los brazos, pidiéndole en silencio que le ayude a desvestirse también, los largos dedos quemando sobre su pálida piel al entrar en contacto… cuando hubieron acabado y sus ropas despojaron, añadieron estas al recién formado nido, Jeongguk encantado cuando pudo oler la esencia del castaño juntarse con sus prendas.
─¿Así está mejor, mhm? ─preguntó Tae cuando estuvieron acurrucados nuevamente, viendo la sonrisa en el azabache y una expresión de satisfacción… solo para cerciorarse y estar seguro.
Guk afirmó con la cabeza haciendo aún más grande la sonrisa, moviéndose con ansias encima del mayor tratando de que sus cuerpos se apeguen lo máximo posible. Dejó varios besos sobre los pectorales del castaño, feliz cuando sintió que este emanaba más de su aroma al sentirse feliz y sobre todo su lobo, el cual brincaba de un lado al otro.
─A mi omega le encanta tu alfa… ─Acercó la nariz nuevamente hacia la glándula de aroma de Tae, gimiendo de nueva cuenta ya sin vergüenza─. Y puedo sentir que es mutuo…
─Claro que es mutuo Jeongguk-ssi, el lobo de hyung te estuvo esperando todo este tiempo. ─Taehyung aplicó más presión en el masaje que le estaba haciendo en los muslos al menor, sacándole un jadeo de imprevisto cuando su entrada comenzó a escurrir líquido.
─¿Esto… esto es lo que creo que es? ─Llevó una mano hacia sus glúteos, sintiendo la ropa interior pegajosa y mojada… se sobresaltó cuando se dio cuenta que el líquido seguía saliendo de a poco, hasta que llegó a embarrarse en el bulto y muslos del castaño─. Hyung… disculpa yo no quise…
Las palabras del menor fueron interrumpidas por el audible gruñido que Taehyung intentó guardar en su garganta sin éxito, este remojó sus labios e inhaló con fuerza el aire de alrededor, gimiendo ronco cuando su olfato percibió el dulce olor del lubricante natural de Jeongguk.
─Jeon-Jeonggukie… ¿Crees que puedas dejarle a hyung lamerte la… la mano? ─consultó con demasiada vergüenza, pero importándole poco mientras dejaba que su instinto lentamente le guíe.
El omega del pelinegro chilló de emoción al escucharle, haciendo que con rapidez este sitúe su mano en frente de la nariz de su mejor amigo… extasiado con el sinfín de emociones sentidas al instante, vio que Taehyung tragaba saliva antes de agarrar lentamente su mano, gimiendo ronco cuando acercó los dedos mojados hacia sus fosas nasales.
─Hyung… ─habló Jeongguk luego de un par de minutos, casi ni pudiendo articular palabras de lo bien que se sentía─. Hyung si continúas lamiendo mis dedos así… seguiré botando lubricante, estamos embarrados.
Taehyung asintió haciéndole saber que no le molestaba, pasando de lamerle los dedos a chuparle la mano, alarmándose cuando percibió que ya había acabado de succionar todo el lubricante y era la tercera vez que le pedía al contrario mojársela con sus propios líquidos.
Exhaló derrotado al sentir que se estaba sobrepasando, acurrucando el menudo cuerpo de Guk sobre el suyo y haciéndose pequeños entre ellos.
─¿Quieres dormir Jeongguk-ah? ─preguntó cuando lo vio bostezar, acariciándole la espalda con la yema de sus dedos.
─Mhm… ─Jeongguk confirmó mientras buscaba cómo esconder la cabeza en el cuello contrario, plantando un silencioso beso en la curvatura de este, Taehyung tembló.
El celo del azabache duró tres días, tres días en los que Taehyung y él no sabían que podían incluso volverse aún más unidos, no salieron prácticamente en ningún momento de la habitación… el mayor bajaba a la planta baja para recoger comida y subía de inmediato, no queriendo desperdiciar tiempo con su mejor amigo.
Los padres de Guk y Seokjin entraban al dormitorio y casi no podían distinguir dónde empezaba el aroma del uno y acababa el otro, se acoplaban de tal forma que no podías casi diferenciarlos.
La noche anterior al tercer día supieron que la mañana siguiente sería la última de su pequeña luna de miel amistosa, como así lo llamaron mutuamente para evitar tener que afrontar la verdad de la situación.
Sus lobos se habían aceptado desde el primer momento y silenciosamente lo sabían, pero queriendo no dañar lo que estaban viviendo decidiendo tácitamente esperar hasta el último día.
Nueve de la mañana, Jeongguk sonreía mientras se mordía el labio encantado; despierto hace ya media hora, usando ese lapso de tiempo para observar fijamente al castaño dormido debajo suyo…
─Hoy es el día hyungie ─habló al aire sabiendo que no le oía, reposando la mejilla en uno de los pectorales contrarios─. Solo espero que puedas corresponderme… Solo eso te pido. ─Llevó una mano hacia el apacible rostro del mayor, delineando sus facciones y riendo en silencio cuando movió la cabeza en reacción al gentil tacto.
Jeongguk se asustó cuando escuchó la puerta siendo tocada levemente junto a la voz de Seokjin avisando que entraría en unos segundos, cómo ya se le hizo costumbre molestarlos, susurraba “No quiero verlos en una situación comprometedora, por favor se visten” mientras ingresaba a la habitación con el rostro cubierto usando las manos.
El menor cubrió hasta la mitad de sus cuerpos con la sábana, aunque no estuviesen desnudos solo se la pasaban vistiendo su ropa interior así que muy lejos de la realidad no estaba.
─Silencio hyung, Tae aún está dormido… ─Miraba a su hermano de reojo sin hacer el intento de moverse, sin arriesgar su comodidad en el extenso pecho que le acogía con ánimo.
─Ay, qué considerado con tu alfa hermanito… ─respondió por lo bajo, acercándose a la orilla de la cama para observarles mejor. Taehyung yacía plácidamente dormido con su hermano encima de él; usando un brazo para sostener el cuerpo del pelinegro y el otro alzado con la mano detrás de su cabeza, dejando ver su axila. Oportunidad que Jin aprovechó sin duda alguna.
─Mírense, aún recuerdo cuando eran dos cachorros pequeños jugando y corriendo… ahora se ayudan en sus celos, con vellos en las axilas e intentos de barbas. ─Colocó una mano en su pecho siendo dramático, limpiando una lágrima falsa también.
─¡Hey! ─Guk alzó la cabeza y gruñó después de escucharle, dejando que el temperamento de su lobo salga a flote. Rápidamente cubrió la axila del castaño usando varios de sus dedos y viendo mal a su hermano.
Seokjin alzó las cejas junto a una sonrisa ladina antes de seguir molestándole ─Con que ahora no puedo ni verlo, tranquilo hermanito… nadie te lo va a robar. ─Se quedó en silencio unos segundos antes de seguir─ Bueno… si es que no te apuras puede que alguien si.
Divisó la expresión triste del pelinegro, quien movió la cabeza para seguir viendo fijo a Taehyung. ─Ya en serio Gukie, no me gusta verte, verlos así… ¿Cuándo le dirás?
El menor suspiró, no queriendo dejar de ver lo lindo que es su mejor amigo. ─Hoy… esperaré a que despierte y luego de charlar unos minutos se lo diré. Yo… tengo mucho miedo, no quiero perder a mi mejor amigo…
Su hermano se acercó un poco más y masajeó su cabeza, esperando el tiempo correcto para poder seguir. ─Ya verás que no Jeonggukie, tú eres el único que aún no se da cuenta… aparte de él.
─Espero que tengas razón Jinnie… ─respondió reposando nuevamente la cabeza sobre Taehyung, despidiéndose del mayor para esperar a que el castaño se levante.
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─Me encanta tu aroma… ─hablaba Taehyung aún con la voz ronca a pesar de haberse despertado hace ya casi media hora─. Inclusive después de tu celo, es tan agradable de oler… ─Olfateaba con ahínco la cuenca del cuello contrario, el sentimiento de preocupación le acongojó cuando entró en razón y supo que debía regresar a su casa en un par de horas.
Jeongguk ya no le necesitaba para calmarse, pero él necesitaba a Jeongguk siempre.
El pelinegro se dejaba hacer sin reproche, cerrando los ojos mientras sentía en su sensible piel la cálida y calmada respiración del contrario acariciarle con sentimiento.
─Lo escogería una y mil veces ─habló de la nada, sacando del trance en el que estaba su mejor amigo.
─¿Mhm? ─preguntó desconcertado y con las cejas fruncidas, dejando su escondite favorito para poder ver de frente al menor─ ¿A qué te refieres con eso Jeongguk-ssi? ─Arregló unos mechones de cabello que el mencionado tenía desarreglados y se los colocó detrás de la oreja, acariciando el lóbulo de esta quedándose embobado unos segundos.
Guk permaneció viendo fijo los labios de Tae, ensimismado con lo lindos y apetecibles que se veían sin poder tomarlos entre los suyos, habló calmado mientras no le despegaba la mirada de encima ─Ser omega… cuándo me dijiste que estaba bien así, sin presentarme… Que los dolores, los raros olores y los celos mensuales llegarían luego de que me presente ─Inclinó la cabeza y juntó sus rostros para frotar narices con el mayor─. Escogería serlo una y otra vez… estos tres días han sido maravillosos gracias a ti hyung; aceptaría solo para poder olerte a ti.
Taehyung suspiró encantado, con los ojos entrecerrados viendo hacia el techo, armándose de valor para consultar con el contrario lo que quería hacer… —Lindo… espero que no lo veas raro —comenzó diciendo para anticipar el nivel de seriedad y que el contrario supiera que era algo importante— Yo quiero… quiero dejar mi esencia en ti Guk; me preocupa que los demás alfas te huelan y traten de hacer algo… —Veía como progresivamente el rostro del menor se iluminaba dando por hecho que aceptaría.
Sorpresa suya fue cuando el contrario empezó a repartir varios picos en todo su rostro, para luego mostrar sumisamente su glándula de olor y dejar que la cubra con el suyo…
—Tu aroma Taehyungie realmente es lo mejor que he olido en la vida —aseguró soltando uno que otro jadeo al palpar como los labios de su mejor amigo succionaban aquella sensible parte de su piel, mojando un poco con la punta de su lengua para asegurarse que se mantenga ahí por más tiempo.
—Tengo… tengo algo que decirte Jeonggukie es muy muy importante —hablaba el castaño en medio de los besos, dejando las muñecas del contrario por completo cubiertas con su intenso aroma.
—Mhm… yo también, yo también tengo que decirte algo… —respondió Guk mientras intentaba levantar la cabeza, no sin antes dejar repetidos picos sobre el ancho pecho de su mejor amigo, el cual observó encantado cuando vio los pequeños vellos de este erizarse ante su tacto.
Increíble la sorpresa que se llevó Jeongguk cuando situó su apacible mirada en frente de la contraria, teniendo un contacto visual fuerte… el mismo que le permitió ver como los irises de Taehyung se tornaban de un color amarillo intenso por un corto momento.
El pelinegro se asustó, tanto que se levantó de inmediato de la cama dejando a un confundido Tae encima de esta y solo.
—Hey, bonito… ¿Sucedió algo? —Le escuchó decir a su amigo, con el ceño fruncido y la expresión de susto… realmente preocupado por el cambio en su comportamiento.
Jeongguk atinó a agarrarse el estómago, asegurando un presunto dolor de barriga que lo estaba haciendo correr hacia la tina del baño.
—Precioso… bebé aquí estoy, ¿Pasó algo más? Por favor dime si hice algo mal… ¿No te gustó que te lamiera? —hablaba Taehyung intentando que no se note su voz entrecortada detrás de la puerta del baño, su mejor amigo ya había estado más de quince minutos encerrado.
—No Hyungie, en serio no es nada… pero no quisiera que me vieras de esta forma, no es un dolor de estómago por el celo sino porque algo tuvo que caerme mal, ve a tu casa y luego nos vemos, ¿Si? —culminó por decir antes de obligar tácitamente al contrario de alejarse.
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—¿Puedes contarme qué rayos pasó entre ustedes dos? Vimos a Taehyung salir con los ojos llenos de lágrimas corriendo hacia su casa…. —Seokjin le preguntaba a su hermano del otro lado de la puerta luego de buscarlo por todo el dormitorio y no encontrar nada más que la entrada del baño cerrada con seguro.
Segundos después, escuchó como el contrario retiraba este para permitirle ingresar, hayándolo recostado sobre las frías baldosas en una esquina dejando que las lágrimas salgan de sus ojos.
—Me impregné hyung… —habló entre sollozos, pestañeando rápido tratando de ver a su hermano acercándose— Me impregné de mi mejor amigo…
El ceño de Jin se frunció al oírle decir eso, esperando que este pudiera brindarle mayor información y así poder llegar a comprender el por qué de sus reacciones.
Acarició suavemente las hebras de cabello de Guk, sentándose a su lado e inclinándose en su cuerpo para brindarle apoyo. —¿No le gustó eso a Taehyung? O sea… es algo muy importante, lo entiendo… pero que reaccione de esa forma, y con como se trataban entre ustedes pensaría que hasta le hubiera fascinado.
Jeongguk giró la cabeza un poco, lo suficiente para poder ver el perfil de su hyung antes de responderle —No se lo dije Jinnie… yo… no sé, me desesperé y creí que me rechazaría —Exhaló rendido, tragó saliva sintiéndose atrapado y con una dolorosa culpa que atormentaba su mente—. Lo alejé y no le di mayor explicación…
Seokjin únicamente se dignó a suspirar, buscando las palabras adecuadas para hacerle llegar el mensaje correcto que su hermano necesitaba oír. —Debes ser realmente sincero Jeonggukie, discúlpate y explícale todo lo que pasa… Si te sientes de esa manera ahora, ¿Cómo crees que Taehyung se está sintiendo también?
Se mantuvieron en silencio unos segundos, pudiendo escuchar la casi apagada voz del menor rogando por perdón a la persona equivocada. —Pero quisiera dejar que pase hoy… ¿Puedo ir mañana? Quiero calmarme y dejar que Tae lo haga también. ¿Está bien cierto?
Jin trató de verle con condescendencia, aclarándose la garganta para hablarle. —Eso solo lo sabes tú Jeonggukie, piensa en lo mucho que tu necesitas en este momento a tu mejor amigo, y en cuanto tiempo puedes soportar hasta que tu corazón salga herido.
El azabache se mantuvo en silencio después de eso, siendo ayudado por el contrario para levantarse y dirigirse hacia su colchón.
La mullida textura le recibió sin chistar, sin preguntarle el por qué o recriminarle algo. Sintiendo de igual forma el odioso vacío que únicamente el cuerpo de Taehyung podía llenar.
Y así su día, lleno de dolorosos pensamientos, le dieron la fuerza necesaria para ser lo suficientemente franco consigo mismo.
Porque ama a Taehyung más de lo que su propio cuerpo puede soportar, y porque no decirlo en voz alta duele… duele incluso más que no ser correspondido por el dueño de su corazón.
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No paraba de mover el pie a causa de los nervios, la garganta se le secaba a cada momento y no entendía por qué era la tercera vez que tocaba el timbre de la casa de los Kim y nadie le abría la puerta, empezó a morderse los dedos buscando calmar sus ansias usando sus propias uñas como juguete masticable, y cuando juró que se volvería loco de tanto esperar, la pesada madera se movió lo suficiente hacia dentro permitiéndole distinguir el ya conocido rostro de la señora de la casa.
Portando una mascarilla, únicamente se alcanzaban a ver sus almendrados ojos a través del corto espacio que ella mismo estableció al abrir la puerta.
—Hijo, ¿Qué estás haciendo aquí? Acabas de pasar por tu primer calor, deberías descansar un poco más... —aconsejó con aquel tono amable de siempre. Escuchándose algo entrecortada debido a la fina capa de tela que cubría su boca.
—Gracias Sra. Kim, pero me siento muy bien... vine porque necesito hablar con Tae, ¿Me puede dejar pasar por favor? —Su intento por pasar el umbral fue detenido cuando sintió que la madre de su mejor amigo impuso fuerza del otro lado, impidiéndole la entrada.
La mujer, cansada y exhausta suspiró viendo hacia todos los lados, no pudiendo evitar decirle a Guk lo que realmente estaba sucediendo.
—Hijo… no puedo dejarte pasar, Taehyung me obligó prometerle que no dejaría a nadie entrar a la casa… ni siquiera a ti.
Los ojos del pelinegro se llenaron de lágrimas tan rápido que su visión se nubló al instante, dolido porque Taehyung estaba encerrando sus emociones dentro de las paredes de su dormitorio… y porque en todos los años que llevan de amistad; sus brazos son el primer lugar al que Tae corre para hacer eso, y esta vez no era así.
—Señora Kim por favor… se lo ruego, necesito hablar con él, es de vida o muerte, no me haga esto por favor… déjeme entrar —Situó sus temblorosas manos sobre la fría puerta confiando en que la mujer cedería.
—No pongas esos ojos Jeonggukie, porque no podré decirte que no si sigues así mi niño —La castaña frunció su ceño preocupada, no entendiendo en absoluto que estaba pasando entre su hijo y el mejor amigo de este… implorando en su mente por tomar la decisión correcta.
—Entonces ahórrese el tiempo, porque no me iré de aquí hasta ver a Tae… —aseguró el menor, limpiando las lágrimas de su rostro para darle paso a las siguientes.
Tambaleó apenas caminó unos metros cuando la señora Kim se rindió y le dejó ingresar, entendiendo el motivo por el cual usaba mascarilla… Taehyung había entrado en celo y toda la casa olía a él.
Si de por sí su aroma a café era fuerte, con el calor del alfa este se intensificó en demasía… podía captar con su nariz un deje de tristeza en aquel fortísimo olor.
Jadeó cuando abrió la boca, dejando que por un momento su cuerpo se deje llevar ante la embriagante hombría que el alfa emanaba.
Se inclinó haciendo una reverencia hacia la señora Kim, para luego desaparecer por el ya conocido camino que lo lleva hacia el dormitorio de su mejor amigo.
Evitaba gemir en el trayecto incluso cuando el cuerpo le empezó a segregar lubricante como loco, su corazón amenazaba con salirse de lo fuerte que latía, y cuando se hubo encontrado al pie de la puerta que le separaba del mayor, sus oídos captaron los chillidos y lamentos de dolor que el mismo Taehyung emitía.
Con el cuerpo entero sudado, encontró al castaño desnudo con una sábana cubriendo su hombría… le pudo oír llorar mientras ocultaba su propio rostro con un brazo.
—Les dije… les dije que no te permitan pasar… —indicó seguro entre sollozos, aún sin dirigirle la mirada.
—Hyung… ¿Cómo sabes que soy yo? —Tragó saliva y pestañeó varias veces, intentando ver mejor el estado de su amigo a través de la tenue luz que la lámpara encendida en el dormitorio le permitía observar.
—Puedo olerte incluso estando en tu casa… —aseguró limpiándose las lágrimas y usando las pocas fuerzas que tenía para levantar su cuerpo hasta permanecer sentado— No debes estar aquí, no deberías tener que verme así… No después de alejarme de la forma en la que lo hiciste.
Jeongguk contuvo un suspiro ahogado cuando le escuchó, tomándose unos segundos para poder responderle —Yo… justamente venía a eso, no pensé encontrarme contigo en esta circunstancia. Tengo que aclarar que sucedió ayer pero primero… no puedo permitirme verte así —Empezó a moverse lentamente hacia delante, con la intención de poder palparle—. Hyungie… deja que te ayude por favor…
Las venas en el cuello y pecho de Taehyung se pronunciaron al sentir que el omega se aproximaba, sacando al mismo tiempo sus colmillos dejándose ganar por su instinto… siendo aún sus fuertes sentimientos los que predominaban en el lobo de este.
—Te amo tanto Jeongguk-ssi… —mencionó agachando la cabeza, usando susurros como si de esa manera doliese menos el tener que sincerarse de esa forma con la persona por la cual muere— Cada diminuta parte de mi te pertenece… todo de mi es tuyo. —Mantenía la vista en la fina sábana que cubría sus piernas, observando como se mojaba con las lágrimas que comenzaron a salir de sus ojos.
—Así que espero me entiendas… cuando te pido que solo puedo aceptar lo mismo de parte tuya… No me puedo permitir conformarme con algo menos de lo que yo sé que te entregaré… —Pudo contener los sollozos de dolor que su lobo soltó cuando escuchó que la puerta del dormitorio fue cerrada, para alzar la vista rápidamente al sentir que el mullido colchón se hundía en un extremo y el causante de ello era aquel bonito y menudo cuerpo que tanto adora.
Jeongguk se arrastró usando sus rodillas encima de la cama, quitándose los zapatos y la camiseta con rapidez hasta el preciso momento que estuvo a horcajadas del mayor.
—Quiero darte eso y más hyung, no puedo imaginarme una vida en la cual no me entregue a ti por completo —La yema de sus dedos acariciaron las empapadas mejillas mientras las secaba de paso. Y al palpar las manos de Taehyung envolver su cintura con fuerza, su lobo percibió como el contrario temblaba por reprimirse y no morderlo en el instante; necesitaba hacerle saber que estaba bien perder el control ahí, con él—; Tómame… reclámame como tuyo porque no hay tiempo más correcto que este.
El omega restregó su glándula de olor sobre la sensible nariz del castaño, y así como de inmediato la lengua del alfa comenzó a lamerle el cuello, sus glúteos entraron en contacto con la vigorosa erección que rogaba por ser atendida.
—¿Puedo… puedo hacerte mío en este instante, Jeongguk-ah? Así en el estado que me encuentro… —consultó con cierta vergüenza notándose en su tono; siendo respondido con una afirmación más que segura por parte del pelinegro.
—No hay que dudar más de ahora en adelante Taehyungie, mi alfa.
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Cerró las rodillas producto de la gran sensibilidad que el intimar le otorgaba, apretando inconscientemente sus glúteos y palpando entre ellos el aún erecto miembro contrario insertado en su orificio.
—Mhm… si te mueves de esa manera no me dejas otra opción que seguir haciéndote el amor Jeonggukie. —Las manos del mayor afianzaron el agarre que mantenían alrededor del abdomen contrario, intentando acercarlo más hacia él como si no estuvieran lo suficientemente juntos en aquel cálido abrazo que compartían.
Jeongguk sintió cosquillas en su barriga, sonriendo como reacción adicionado al relajante aroma que el alfa emanaba cada que le besaba. Podía sentir los sigilosos labios recorriendo parte de su espalda y hombro… para luego dar paso a la húmeda lengua, misma que ama lamerle el cuello y de paso su perceptible glándula.
—No me opondría si esas fuesen tus intenciones… —respondió el menor, entrelazando sus pies, antes de pronunciar un sonoro gemido al sentir como Taehyung hablaba sobre aquel punto en específico.
—Aquí… —mencionó este, soltando su cálido aliento— Aquí específicamente es donde dejaré la marca de mis colmillos en ti, para por fin poder reclamarte como mío… y yo tuyo —Depositó un último y silencioso beso antes de hundir el rostro en la grácil cabellera pelinegra, olfateando continuamente a petición de su lobo que imploraba por oler al omega.
—Te amo… siempre te he amado, hyung. —Jeongguk movió la cabeza en dirección al rostro del mayor, buscando con ansias aquellos labios de los cuales se ha vuelto adictos apenas probarlos— Y quiero… —hablaba en medio de la reservada caricia— Quiero poder seguir amándote Taehyung…
—Lo harás Jeongguk-ah… —aseguró el alfa, colocando una mano detrás de la cabeza del menor, usando la fuerza necesaria para empujarla hacia él, específicamente para que sus belfos toquen amorosamente la frente de este— Lo haremos, estoy seguro de eso.
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—¿Seguro que tus papás no se enojaron por lo rápido que vinimos hacia acá? —Taehyung afirmó más el agarre en el abrazo que compartían encima de la cómoda cama, amando como ahora que Jeongguk situaba el rostro sobre su pecho, sus dos lobos aullaban comunicándose entre ellos y profesándose amor.
—Nah, les dije que era más importante estar contigo que compartir con la gente del vecindario, ellos se quedaron ahí con Jinnie —El menor jugaba con la cadena que reposaba en el amplio pecho, adorado de poder encontrarse en la misma posición de siempre… pero compartiendo una forma diferente del sentimiento que ellos ya sentían por el contrario— Estuvo bonita la iniciación por cierto, me gustó bastante… es solo que, siempre será mejor estar contigo que cualquier cosa.
Taehyung sonrió feliz, tratando de ocultar el orgullo que eso le hizo sentir, siendo imposible cuando el menor lo pudo percibir en su aroma… un alfa orgulloso de ser lo que su omega necesita.
—Me alegra que lo hayan modificado por tu edad, una reunión de iniciación especial… para un omega especial —Los dos rieron en conjunto e hicieron una que otra broma sobre los vecinos de su manada, lo típico de un día entre semana por las noches para ellos.
—Quiero seguir cortejándote Jeongguk-ssi, quiero que realmente entiendas cuanto siento por ti antes de hacerte la pregunta… —aseguró el castaño dejando un silencioso beso sobre la cabeza contraria.
—Aunque ya sabes cuál será la respuesta hyung, me gusta que estés haciéndolo formalmente.
—¿Ah sí? ¿Y qué respuesta darías si te propusiera ser mío para siempre? —consultó con tono burlón, no esperando la ocurrente respuesta que daría el pelinegro.
Jeongguk situó su nariz en la glándula de olor del alfa, olfateando e inhalando con fuerza hasta el punto en el que se pudo oír como respiraba.
—¡Oh, aquel dulce aroma a café tuyo! ¿Cómo podría resistirme a el, mi alfa?
Indicó para luego ser atacado por las habilidosas manos de Tae sobre su cosquilloso abdomen, llenando el dormitorio de la combinación de sus risas, pero sobretodo; de la unión de sus dulces aromas mezclándose en uno solo. El que prevalecería por el resto de sus vidas.
