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Romance on the Sly

Summary:

Jacaerys y Cregan tienen un romance a escondidas, ¿qué podría salir mal?

Chapter 1: 1. Football Game.

Chapter Text

Tener un romance a escondidas en el bachillerato no era cosa fácil. Mucho menos por lo bien conocidos que eran los involucrados.

Cregan Stark era un señorito de gran porte, capitán de los Lobos del Norte, el equipo del fútbol americano del instituto. Había guiado a sus lobos a ganar todos los partidos el año escolar anterior y este. Y solo iban a la mitad.

Jacaerys Velaryon, por otro lado, era la joya del esgrima. Los trofeos de los últimos tres años que lucían en la vitrina de la entrada del instituto eran suyos. Decían que tenía la agilidad de un joven dragón de guerra, probablemente no se equivocaban.
Si bien ambos eran deportistas, no parecían muy cercanos casi nunca. Solo compartían la aburrida clase de literatura. Y bajo el cliché de un ensayo en parejas, un día antes de la entrega, Jacaerys terminó en el sofá de Cregan de piernas abiertas sobre una pila de lápices y hojas de cuaderno.

Bueno, ahora tenían un diez en literatura y una bonita relación secreta.
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— ¿Irás al juego más tarde? —tras cada palabra que el rubio decía, un beso era dejado en el cuello del castaño sobre su regazo, quien soltaba pequeños jadeos en respuesta.

—N-no lo sé. Tendré que ver si convenzo a- ¡Ah! —un gemido vergonzoso se le escapó de los labios en cuanto Cregan coló su mano bajo su ropa interior—. Estás jugando sucio —se quejó, sin embargo sus caderas decidieron tener vida propia y restregarse contra la mano de su novio quien tenía bastante experiencia en eso de enloquecerlo.

Estaban aprovechando un rato libre en el auto de Jacaerys, la profesora de literatura había faltado a su clase y ellos estaban tomando provecho de su tiempo.

Un tiempo y una idea muy valiosa, estaba claro. Estaban agradecidos de que nadie prestara atención al viejo mustang negro que tenía sus vidrios empañados y se movía de un lado a otro.

— ¿Entonces...? —la voz de Cregan sonaba rasposa y jadeante, sus dedos enterrándose en los muslos de Jace quien saltaba frenéticamente en búsqueda de placer— ¿Juego?

Oh, él quería que su bonito amuleto de la suerte de rizos oscuros y labios rosas estuviera en ese juego donde, en sus palabras "iba a cogerse a los Leones de La Roca".

—S-si, iré —Cregan entonces lo besó con anhelo, con alegría y con deseo, mientras guiaba sus caderas hacia arriba para ayudar a Jace a llegar a su punto de éxtasis.

Así que, ahora estaba sentado en el asiento del piloto, con un dolor bastante difícil de ignorar en el culo, un compromiso para la tarde y sus hermanos menores entrando a su auto.

— ¿Me llevas a casa de Jaehaera más tarde? Tenemos que hacer una maqueta para biología —Joffrey le preguntó, sentándose en el asiento trasero. Lucerys iba en el delantero, lanzando hacia atrás los bolsos.

—Mm, no, dile a mamá. Tengo que ir a uno de los juegos de Cregan —Jace contestó, encendiendo el motor. En cuanto estuvo en marcha, tomó un sorbo de la botella de yogurt que tenía en su mano izquierda—. Además, tú y Jaehaera no están juntos en biología.

—Bien... ¿Por qué el auto huele a sexo, de todas formas? —en cuanto esas palabras salieron de los labios del menor, Lucerys rompió en carcajadas mientras que Jacaerys se ahogaba con el yogurt de durazno.

Oh, dios.

— ¿Y tú como sabes a qué huele el sexo? —Luke preguntó entre risas, burlándose de lo rojo del rostro de su hermano mayor y haciendo a Joffrey sonreír con malicia.

— ¿No has entrado nunca a la habitación de Jace después de que...?

— ¡DIOS MÍO, JOFFREY, CIERRA LA BOCA! ¡TE LLEVARÉ, TE LLEVARÉ!

Jace 0, Joffrey 1.
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—No tienes que vestirte tan extravagante para ver sudorosos futbolistas golpeándose entre sí —Daeron le dijo, sentando en su cama. Jace mientras tanto, caminaba de un lado a otro por toda la habitación buscando un chaleco gris.

— ¡Hey! Su sudoroso novio futbolista estará ahí —Baela lo rebatió, pegándole a Daeron en el hombro.

Jacaerys trató de ignorarlos. Sí, era un estúpido juego. Pero Cregan lo había invitado.

—Su sudoroso novio secreto futbolista —el rubio corrigió—. Aún no entiendo por qué lo siguen manteniendo en secreto, ya no es el siglo veinte —la morena le dio un golpe en la cabeza.

El castaño soltó un siseo ante la discusión de la que no era partícipe, aunque se tratara de él. Y su novio.

Toda la cosa de salir del clóset lo ponía algo nervioso. Su familia sabía, sus amigos cercanos también. Pero revelar su identidad frente a todo el instituto le causaba... Pavor. Y tampoco quería poner en riesgo su carrera profesional, el esgrima era parte importante de su vida.

Además, ambos eran bastante buenos en eso de disimular, robarse besos a escondidas en el baño, agarrarse las manos en el salón de literatura y terminar teniendo sexo en el estudio estacionamiento ¡Y la gente importante para ambos lo sabía! La familia de Jace, la familia de Cregan. No eran novios secretos. Solo privados.

Así que, terminó vestido con pantalones Palazzo blanco y negro a rayas, con una camiseta negra y zapatos blancos. Sencillo, casual, que no gritaba mi-novio-es-el-capitán.

—Joffrey hizo una broma sobre que el auto huele a sexo —Jace soltó un gruñido cuando sus mejores amigos entraron al vehículo, sacándole risas a ambos—. Tuve que llevarlo a casa de una tal Jaehaera para que cerrara la boca.

—Tengo una prima llamada Jaehaera... —Daeron murmuró, luego abrió su boca— ¡Hijo de puta, tu hermano va a cogerse a mi prima!

—Cierra la boca, tienen quince —Baela rodó los ojos. Luego pareció caer en cuenta al mismo tiempo que Jacaerys contestó.

—Recuerda qué estabas haciendo tú a los quince —bueno, había cierta razón ahí.

Cuando llegaron al colegio, los tres caminaron hacia el estadio de fútbol. Daeron coqueteó con un par de compañeras de clase y Baela miró mal a cualquier hombre que se le acercara. Jace esperaba a que las porristas dejaran de bailar y Cregan entrara. Cosa que pasó... Como veinte minutos después.

Pero se veía divino, con ese uniforme azul rey y el casco blanco con lobos dibujados. Jace sonrió para sí, él le había pegado una pegatina de un dragón verde oliva, aunque no se veía a lejos. Tal vez no disfrutaba mucho este deporte en específico porque los testículos le llegaban a la garganta cada vez que Cregan se daba un golpe, se sentía babear cada vez que veía el rostro sudado de su novio. Y él tenía razón, jodidamente se cogió a los Leones de La Roca.

Jace soltó un gritito cuando ganaron, abrazándose a Baela dando saltos. Ganaron y Cregan había hecho el touchdown que los llevó a la victoria. Observó como sus compañeros lo alzaron en brazos, como las novias de estos bajaban de las gradas para besarlos y sintió... Envidia. Aunque ellos habían quedado de verse tras el juego. Por un momento quiso bajar y abrazar al gran campeón.

—Puto semental tienes de novio —Daeron le rodeó la cintura, dándole un beso en la frente—. Eso es, uno de esos mastodontes para que te cargue. Eres el mejor eligiendo novios.

Jace se rió. Su idiota mejor amigo tenía razón.

Cuando el furor se disipó, los tres estaban sentados en las gradas esperando por un mensaje o llamada de Cregan, sin embargo, fue el mejor amigo de este quien se apareció.

—Jace —Medrick sonrió—, el capi te espera en los vestidores. Descuida, no hay nadie.

Jace sonrió, y llevado por sus propios impulsos llegó a los vestidores del equipo de fútbol. Caminando a pasos silenciosos, buscó con su mirada a su novio, novio que no halló...

— ¿Dónde demonios es-? ¡AH! —gritó en sorpresa pura cuando fue abrazado por la espalda— ¡Idiota! ¿Quieres matarme?

Cregan se rió, soltándolo únicamente para recibir un golpe en el hombro. Y luego un abrazo fuerte.

—Tus cambios de humor van a terminar por enloquecerme uno de estos días —el rubio se rió, besando los rizos castaños con dulzura.

—Cállate... Oh, dios, ¡Lo hiciste excelente! ¡Ese lanzamiento! Y esa cosa que hiciste cuando tumbaste al chico del otro equipo —a medida que Jace recitaba cada una de sus partes favoritas del juego, Cregan no podía parar de mirarle los labios. Suaves, bonitos y dulces labios sabor fresa.

—Espera, tengo que detenerte —el esgrimista frunció el rostro cuando su novio lo interrumpió, acción que se disipó cuando sus labios fueron atrapados por los del otro de sorpresa.

Y era un beso que sabía a victoria. Jace sonrió en medio del beso mientras enredaba sus dedos en la mata de cabellos rubios, abriendo su boca para darle espacio a su lengua para colarse.

Lo siguiente que supo es que estaba pegado contra un casillero, con una de sus piernas rodeando la cintura de Cregan y las manos de este colándose bajo su pantalón. Bendita tela suave y facil de hacer a un lado.

—Creo que prefiero este premio a ese trofeo —Cregan murmuró, besando su cuello. ¿Dos veces en un día, en el territorio escolar? Terrible para dos prodigios de la academia.

Pero había algo más terrible que eso, el "¡Oh, por Dios!" exclamado por una voz femenina antes del revuelo de voces masculinas.
Ambos se despegaron horrorizados para encontrarse con la escena frente a ellos. El equipo de fútbol había vuelto a los putos vestidores.

El equipo de fútbol los había visto besándose.

El equipo de fútbol ahora lo sabía.

Todos lo sabrían.