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Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 3 of Chestappen Week 2025
Stats:
Published:
2025-02-04
Words:
3,732
Chapters:
1/1
Kudos:
13
Hits:
216

3. Primera palabra

Summary:

07/01: Primera palabra

Una serie de One-shots dedicados al chestappen.

#chestappenweek
Para el grupo de FB: EL CLUB DE LAS TILAPIAS

Work Text:

Algo con lo que todo niño crece es con la idea de es contraer a tu destinado, era algo que él la actualidad se comercializó y las películas lo romantizaban.

Pero para algunos era un regalo muy preciado, para otros una condena.

Pero en este caso, para Max no era lo mejor, y no lo mal entiendan, el enserio estaba agradecido por tener una marca del alma

La cuestión era que es lo que diga su marca del alma.

Era una palabra.

Una simple y corta palabra.

La realidad es que esa palabra se suponía se la diría su alma gemela la primera vez que se conocieran.

La cosa es que su palabra era algo coloquial, y él desconocía su significado, hasta que le dijo a su padre y se encargaron de investigar.

Era una grosería mexicana.

Ambos se sorprendieron cuando lo averiguaron.

Pero no había nada que hacer.

Y así el tiempo pasó

🫧

A Max no le parecia realmente justo que tuviera que vivir su vida con una marca que significaba una grosería, es decir, agradecía que tenía marca y habia un destinado para el, pero no le gustaba.

Su lado alfa le decía que se apurara a encontrar pareja, pero él se consideraba joven.

Aun así, durante los 8 años que ya había tenido su marca del alma, se había fijado en cada persona que existiera, pero parecía que sus círculos no eran lo suficientemente exóticos.

Y eso que era hijo de un ex piloto de Fórmula 1, siendo el mismo un piloto, al menos esperaba que su destinado también lo estuviera buscando.

🫧

Sucedió cuando el tenia 23 años, el un integro alfa digno hijo de sus padres, estaba perdidamente borracho en un antro mexicano que se había rentado para los pilotos después del GP de México.

Estaba bastante ebrio si se era sincero, pero no le importaba, porque sabía que nadie podía decirle nada a un campeón, o bueno futuro campeón.

Estaba junto a su entrenador, Rupert, disfrutando del alcohol y la música, así como el haberse coronado ganador del GP de ese país.

Ultimamente había tenido la esperanza de encontrar a su pareja, por ello había terminado con su ex, porque presentia que encontraría a esa persona pronto, y no se quería ver envuelto en algún drama, porque a el se le enseño que tu pareja debe ser la principal prioridad.

Así es como lo criaron y por eso tiene dos medios hermanos.

Ya que su padre, Michael tardo en darse cuenta que Jos era su omega, así que cuando se dio cuenta ya tenia un hijo y un matrimonio.

Afortunadamente lograron resolverlo, pero en su momento si fue muy mediático, él quena evitar eso completamente.

Pero regresando al presente, Max se encontraba recargado en la barra principal, admirando las bellezas de los omegas que desfilaban frente a sus ojos, riendo tontamente porque ninguno de ellos tendría la oportunidad

Hablaba en un inglés desinflado con Rupert, sobre las mejoras que deberian hacer si querian ganar este campeonato.

Fue entonces cuando sucedió.

Charles y Carlos, quienes eran pareja, lo habían llevado al centro de la pista, logrando sacarle movimientos descoordinados, pero según el era lo mejor de lo mejor bailando.

Las luces estroboscópicas lo marearon, y sumado al alcohol no se dio cuenta cuando choco contra un omega, que sostenía un trago.

"Sorry, mijn schuld" dijo simplemente sin notar quien era, no pensó demasiado en ello

"Mames" fue lo único que escucho del más bajo. Y Max se dio la vuelta y bajo la mirada hacia un omega que tenía una pose de confianza y las pecas más hermosas del mundo.

La cara de Max era un poema, estaba extasiado porque su pareja destinada fuera hermoso, pero ahora que lo había logrado no sabía que pasaría a continuación.

*Tú eres..." empezó el omega intentando sonar despreocupado, o también era el alcohol, una de dos.

"Así que tu eres quien me puso una grosería en el muslo" insinuó Max con una sonrisa coqueta, o eso intento, como decían, la situación no era ideal porque ambos estaban bajo los efectos del alcohol.

"Vaya, cálmate güerito, que yo tuve que tener algo que no sabia que significaba y me carcomió saber de qué eras culpable" le grito el omega a través de la música

Max solo sonrió ladinamente.

"Vayamos a otro lugar' insinuó e intento tocarlo, pero el omega se alejó, Max pareció contrariado por esta acción.

"No güerito, se cómo son los alfas" y Max que se había acercado más, pudo escuchar la voz del omega y le causo curiosidad, porque había escuchado a los mexicanos todo el fin de semana, pero él hablaba más curioso.

"Vamos Max, no molestes al omega" Carlos se acerco y trato de mediar la situación.

"Solo digo que tarde años en encontrarte, quiero tenerlo" y el alcohol tal vez era el que hablaba

"Max, no creo que sea buena idea" Charles completo.

Y es que los pilotos pronto notaron como varios hombres que claramente eran guardaespaldas se acercaban a ellos.

"Si Max, no creo que sea buena idea" Carlos que por milagros de la vida era el más sobrio veía a todos lados

"Pero, es mi destinado" susurro, pero nadie lo escucho, y si lo hicieran no lo recordarían a la mañana siguiente.

🫧

"Mira güerito, mañana te busco antes de que te vayas, no dejare que salgas de mi pais sin al menos besarte" le dijo en un inglés fluido pero lo único que Max entendió o quiso entender fue la parte del beso, asi que con rapidez le dio un beso en la mejilla al menor.

El omega se rio y se alejó, despidiéndose con la mano

"Por cierto, no me has dicho tu nombre" le grito al ver como se iba con aquellos hombres.

"Sergio Pérez" le grito y parecian locos gritándose de lado a lado en aquel antro.

"Nos vemos futuro Sr Schumacher" y los demás pilotos solo veían como el hijo de Michael gritaba como loco a un omega.

Si supieran.

"Esperen, ¿ese no era el hijo del presidente del país?" Alonso que llevaba de la mano a un joven Lance pregunto a nadie en particular, pero los chicos Ferrari solo se miraron entre ellos.

Max solo estaba embelesado, sin importarle las consecuencias.

🫧

El despertar del día siguiente fue una buena resaca para Max, después de que Sergio se fuera el había seguido celebrando que había encontrado a su pareja.

Pero ahora, solo en el hotel con la cabeza dolorida, pensó en que tal vez debió haber seguido al omega.

Rupert, como el santo que era, había dejado un par de analgésicos que calmarían su malestar, al parecer esto ya era una rutina entre ellos.

Sabia que debía decirles a su padres que había encontrado a su pareja, estaban en el mismo hotel, pero no quería cruzárselos.

Pero primero debía encontrar a Mick, su hermano debía aconsejarle, se supone había ido con el al antro anoche, pero lo perdió de vista, esperaba no se estuviera besando con su rival de este año, suficiente era saber que tenían algo como para que ahora

Mick no estuviera en la habitación de alado.

Ni siquiera se ducho, corrió a ver a su hermano, debía contarle que había encontrado a Sergio y que necesitaba ayuda.

Toco furiosamente la puerta, esperando que se abriera.

Sabia que era una posibilidad, pero Lewis Hamilton fue quien le abrió y le sonrió como si no estuvieran peleando por la victoria hace un día

"Max, buenos días, Mick esta dormido, está cansado" le dijo con toda la tranquilidad del mundo, a Max le parecía que el otro alfa hasta brillaba, enserio era tan irritante para él.

"Hamilton, quiero hablar con él, no, debo hablar con el dijo enfurruñado Max, sentia que su resaca volvería.

"Si es tu escandalo con el hijo del presidente, bueno, todos lo sabemos" dijo como si nada Lewis

"Yo no se quien es el hijo del presidente, yo quiero hablar de mi alma gemela" ¿Qué acaso no entendía Hamilton?

"Oh bueno, que curioso que seas el ultimo en enterarte, pero resulta que son la misma persona" y Lewis estaba esperando para decir eso, era obvio.

"¿A qué te refieres?" pregunto, odiaba no saber las cosas.

"Oh Max, tu alma gemela es el inocente hijo menor, por cierto, adolescente del hombre mas poderoso de este país" la simpleza acompaño esa respuesta

"¿Adolescente?" y como siempre Max solo entendiendo algo de todo lo que se le decía

"Así es" Le sonrió inocentemente el mayor

"Te recuerdo que mi hermano también era un adolescente cuando iniciaron lo que sea que tuvieran* recalco, como si esa conversación no hubiera sido tocada muchas veces.

"Oh, no, el era mayor de edad, me asegure, asi que no juegues esa carta conmigo"contraataco el mayor.

Max solo apretó los puños.

A veces odiaba saber que Lewis era la alma gemela de Mick.

Y su hermano de seguro roncando todavia.

Ish, debía hablar con su padre, y preguntar que hacer en este caso, ya que no esperaba que su quería alma gemela fuera un adolescente y que se supone no debía estar en esos lugares.

Un momento, ¿Cómo Lewis supo todo eso?

Y por primera vez en toda la mañana, reviso su celular y se llevo la sorpresa de que sus redes sociales se encontraran inundadas con fotos de el en diferentes ángulos, y aunque borrosas, se lograba apreciar a el dándole un beso en la mejilla al, omega

El no veía nada de malo.

Hasta que recordó la diferencia de edad y quien era este omega para el pais

Vaya, nunca espero inmiscuirse en la política, peo aquí estamos.

🫧

Sergio había despertado entre cientos de almohadas esponjosas, la forma ideal de dormir, sabia que sus padres lo matarían, pero la noche anterior escaparse y ver a los pilotos fue la mejor decisión de su vida.

Había conocido a su alma gemela, y no fue nadie más que el león holandés.

Su pareja era Max Schumacher-Verstappen.

El seria un Schumacher.

Una línea de pilotos exitosos, y el seria parte de ese linaje.

Grito contra su almohada.

Afortunadamente el alcohol no era gran cosa para él, era joven.

Vaya, recordó que era joven, ósea, acababa de cumplir 17, ya no era un niño, pero ni credencial de elector tenia...

Como sea, debía decirle a su mamá que tenia alfa y era su destinado, y que por fin sabia de lo que era culpable su alfa.

De tirarle un trago, bueno, tal vez diría un vaso de agua, aunque su madre olería eso en él.

Checo se creía el omega más afortunado del mudo.

Era de cierta manera eso, un omega afortunado que encontró un alfa que aún no lo sabía, pero lo amaría con todo su corazón y lo procuraría cada día de su vida.

Ahora solo debían pasar a los suegros, que no eran exactamente aterradores, pero tampoco eran las personas más fáciles de tratar, al final eran políticos

🫧

"¿Así que esto es lo que quieres?" pregunto Jos a Max, y el menor asintió como por decima vez.

Sus padres estaban muy preguntones sobre Sergio, pero el estábamos que seguro en que quería al omega

"No digo que sea dificil acercarse, pero ten en cuenta que te pueden usar como un fin político y eso no lo permitirá la FIA"

"Papá aun no hablo con el de eso, pero sé que lo entenderá"

" Max, hijo, el es un adolescente y a menos que te unas a él, no tendremos control"

Vaya, pensó Max, no creyó que la palabra tatuada en su piel traería tantos problemas o posibles problemas, pero en ese momento no le importo.

"Lo afrontare, pero no planeo robármelo, por favor, ambos somos figuras publicas y el al menos debe ser mayor de edad"

"Bien dicho hijo, sabia que al menos uno de mis niños era responsable" dijo Michael sin pensar.

"¿Y los otros no lo son?" pregunto Jos, que no esperaba que dañaran la imagen de sus otros hijos, a los que quería como propios.

"Nada amor, mejor busquemos a Mick, debe seguir roncando como es su costumbre y planeamos salir a comer en familia"

"Siento que nos desviamos del tema" dijo Max.

"Es probable, pero aceptamos a Sergio, porque sé que no lo dejaras ir

"Me conocen bien" dijo Max contento de haber hecho que sus papas aceptaran

Dejo un beso en cada mejilla y se fue tranquilo a arreglarse, había un omega al cual conquistar.

Aunque sabía que tenía las de ganar.

🫧

Sergio tenia sus métodos, así que se aseguró de saber dónde estaría la familia Schumacher.

Al parecer comerían en familia, y por supuesto que el aparecería, al fin i al cabo seria parte de la familia.

Ya se robaría un poco a Max, pero eso no tenian porque saberlo sus futuros suegros.

*No quiero que me interrumpan, no hare nada malo, pero si lo hago ustedes lo remedian* les dijo simplemente a los guardaespaldas, que ya conocían el humor de su protegido.

Ellos asintieron y continuaron su camino.

Al parecer el lugar era un restaurante muy famoso, así que exclusivo, pero no era nada a lo que no pudieran acceder.

Max noto a Sergio en cuanto entro al lugar, vaya como no hacerlo si era el omega más lindo y deslumbrante.

Pero eso no se lo digan a su hermano y a su papá.

"Sergio, hola" Saludo efusivo y el mexicano sonrió tímidamente, no recordaba que eso pasara la noche anterior pero no dijo nada.

La familia alemana y Lewis, vieron la interacción, se suponía este lugar era intimo y por ello lo eligieron, pero claro, este chico era hijo del presidente, claro que tenía sus maneras.

"Hola, mucho gusto, mi nombre es Sergio Michel Pérez, soy más conocido como Checo, y soy la alma gemela de Max" dijo como presentación a los familiares de Max

"Vaya eso fue directo, me agrada" dijo Jos y le extendió la mano, que Sergio estrecho, como movimiento involuntario, eso parecía muy practicado.

"¿Vienes solo?" el omega asintió ante lo dicho por Michael.

"Bueno, acompáñanos, nos encantara conocerte" Y Serio con confianza se sentó a un lado de Max.

Sabía que esto no era convencional, pero en su vida ¿había algo convencional?

No lo creía.

Pero no le importo averiguarlo, el era feliz de esta manera.

La comida fue ruidosa y agradable, eran una familia amorosa, al fin y al cabo, Sergio se sintió a gusto, se parecía mucho a su familia, así que decidió que sí, de que se quedaría en esta familia lo haría.

Solo faltaba hablar con el mas importante, ósea Max.

Lo guió al salón donde sabía que sus chicos despejarían.

🫧

El salón del hotel estaba casi vacío a esa hora de la mañana o eso creyó Max, con solo un par de personas ocupadas en sus asuntos, que no sabía pero eran los guardias.

Max estaba sentado en uno de los sillones cerca de la ventana, con una taza de café en la mano y una expresión tranquila, aunque en su interior aún procesaba lo que había ocurrido la noche anterior, había encontrado a su alma gemela.

Todo había comenzado como una noche cualquiera: una salida al antro, muchas copas y buena música, hasta que había sentido el vínculo. Cuando sus ojos se cruzaron con los de Sergio, supo al instante lo que era. Su alma gemela.

Sería una buena historia para sus cachorros.

"Pensé que no te ibas a levantar tan temprano después de anoche" dijo Max con tono despreocupado, dándole un sorbo a su café.

"Bueno, no todos podemos permitirnos dormir hasta tarde. Mi padre ya me estaria preguntando dónde estoy." Sergio se dejó caer en el sillón frente a Max y lo miró con cierta incomodidad

"Necesitamos hablar de esto, Max."

Max asintió, dejando la taza sobre la mesa.

"Sí, lo sé. Esto no es precisamente algo común... ni fácil."

Sergio suspiró, pasándose una mano por el cabello desordenado, sabías que hablaban de sus estatus.

"Mira, esto de ser almas gemelas es intenso, y no quiero ignorarlo. Pero no es el mejor momento. Soy el hijo del presidente, tengo cámaras encima todo el tiempo. Si alguien descubre que estoy vinculado a un piloto famoso, va a ser un desastre. Y para ti tampoco es ideal."

Max lo escuchó con calma, comprendiendo la situación. Sergio tenía razón; cualquier relación entre ellos se vería envuelta en un torbellino mediático.

"Entonces, ¿qué propones?" preguntó Max, apoyando un brazo en el respaldo del sillón mientras lo miraba con curiosidad, ya admiraba a su omega.

"Podríamos mantenernos en contacto... sin que la prensa lo sepa. Yo podría asistir a tus carreras, pero de manera discreta. Al menos hasta que termine la temporada. Después, veremos cómo manejarlo."

Max se quedó en silencio por un momento, procesando la propuesta. No le encantaba la idea de tener que ocultar algo tan importante, pero sabía que Sergio tenía motivos válidos para ser cauteloso.

"Está bien, me parece razonable. Podemos hacerlo a tu manera." Sonrió de manera despreocupada, intentando aliviar un poco la tensión

"Aunque eso significa que tendrás que verme ganar sin poder presumir que soy tu alma gemela."

Sergio soltó una risa suave, relajándose un poco.

"Créeme, si pudiera presumirlo, lo haría. Pero prefiero evitar que mi padre me encierre en casa hasta los 30."

Ambos rieron, y por un momento, la conversación dejó de ser tan seria. Había algo natural en la forma en que hablaban, como si se conocieran desde siempre, a pesar de que apenas habían pasado unas horas desde que descubrieron su vínculo.

Después de un rato, el ambiente se volvió más relajado. Max pidió otra taza de café y Sergio un jugo. La conversación fluía de manera casual, pero ambos sabían que aún había algo más por decir.

"Entonces, ¿es un trato?" preguntó Sergio, levantando su vaso como si propusiera un brindis invisible

"Nos mantenemos en contacto, me escabullo a tus carreras y al final de la temporada vemos qué pasa."

Max levantó su taza, sonriendo divertido.

"Es un trato. Aunque tienes que prometerme que no desaparecerás. No quiero que esto se convierta en algo que nos destruya."

Sergio lo miró directamente a los ojos, con una seriedad inesperada para alguien de su edad.

"No voy a desaparecer, Max. Si he decidido esto, es porque quiero intentarlo. Solo necesitamos tiempo."

Max sostuvo su mirada y asintió. Por mucho que quisiera que todo fuera más simple, entendía que Sergio tenía razón. No se trataba solo de ellos dos, sino del mundo que los rodeaba.

"Bien. Entonces esperaré. Y mientras tanto, prometo que siempre tendrás un lugar en mis carreras, aunque tenga que sacarte de contrabando."

Sergio sonrió, divertido por la imagen mental de Max intentando ocultarlo de la prensa.

"Eso suena más emocionante de lo que debería."

"Créeme, con lo que hago para evitar a los periodistas, esto será fácil."

Ambos volvieron a reír. Había una sensación de alivio en el aire. No habían resuelto todo, pero al menos habían acordado un plan. Y aunque el camino no sería fácil, ambos estaban dispuestos a recorrerlo juntos, paso a paso.
🫧
La pista estaba envuelta en un ambiente eléctrico. Las gradas repletas vibraban con el sonido de los motores, y miles de aficionados esperaban ansiosos el desenlace de la temporada. Max estaba a un paso de coronarse campeón del mundo, y todos los ojos estaban puestos en él.

En una de las zonas privadas, alejado de las cámaras y del bullicio de la prensa, Sergio observaba la carrera con los nervios a flor de piel. Había sido dos meses de encuentros secretos, mensajes furtivos y videollamadas a altas horas de la noche. Ahora, estaban a punto de llegar al final de lo que habían planeado desde aquel primer día en el hotel.

Max dominaba la carrera. Vueltas rápidas, adelantamientos precisos... Era imparable. Cuando finalmente cruzó la línea de meta en primer lugar, las gradas estallaron en vítores. Sergio se puso de pie de un salto, sin poder contener la emoción. Max lo había logrado: era campeón del mundo.
🫧
El podio estaba listo. Max subió con el resto de los pilotos, y el público gritaba su nombre mientras le entregaban el trofeo. La sonrisa en su rostro era inigualable, pero había algo más en su mente que la victoria. Desde el podio, buscó con la mirada a Sergio, y cuando lo encontró en la multitud, le dedicó una rápida sonrisa.

Los flashes de las cámaras iluminaban todo el lugar, y Max sabía que aquel era el momento. No quería ocultarse más. Habían esperado demasiado, y había prometido que, cuando llegara el final de la temporada, estarían juntos sin importar lo que dijeran los demás.

Cuando la ceremonia terminó y bajó del podio, se dirigió directamente hacia donde estaba Sergio, sin importarle el equipo de seguridad ni los periodistas. La multitud se apartaba a su paso, confundida por lo que ocurría. Sergio se quedó quieto, observando cómo Max se acercaba con decisión.

"¿Estás listo?" le preguntó Max al llegar frente a él, con una sonrisa divertida.

Sergio tragó saliva, nervioso pero decidido. No había vuelta atrás. Habían llegado hasta allí juntos, y era el momento de hacer pública su relación.

"Siempre lo estuve."

Max no esperó más. Tomó a Sergio por la cintura y lo besó frente a todos, ignorando los gritos sorprendidos, las cámaras que no tardaron en capturar el momento y los murmullos de asombro que se extendieron por el lugar. El mundo entero los estaba viendo, pero ninguno de los dos se preocupó por eso. Todo lo que importaba era que, después de un año de espera, por fin podían estar juntos.

Cuando el beso terminó, Max se inclinó un poco y susurró en el oído de Sergio:

"Te dije que al final de la temporada todo sería diferente."

Sergio rió suavemente, aún con el rubor en sus mejillas.

"Supongo que ahora sí puedo presumir que mi alma gemela es el campeón del mundo."

Max sonrió, orgulloso y feliz. Por primera vez en mucho tiempo, no tenía que ocultar nada, y sabía que aquello era solo el principio de algo más grande.

Mientras la prensa se arremolinaba a su alrededor y el equipo de seguridad intentaba contener a los curiosos, Max tomó la mano de Sergio y lo llevó con él, ignorando el caos que había causado. La temporada había terminado, pero su historia juntos acababa de comenzar.

🫧

 

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