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Aunque supiera que su relación estaba destinada a la ruina, si pudiera elegir de nuevo, aún así volvería a enamorarse de Viktor, sin importar el peligro, sin importar los rumores que cargaban com su cruz. Christopher lo observa con compasión y sabe que comparte su dolor, pero le agradecía esta última consideración.
Viktor no volvería, pero en sus manos estaban sus memorias, palabras que Yuuri grabaría en sus recuerdos con fuego.
—Él sabía lo que ocurriría, me entregó su diario y marchó a su muerte para que tú pudieras escapar —las ojeras bajo sus ojos eran profundas y cargadas, al igual que su mirada. Chris había aceptado ayudarlo a salir del país, no podía quedarse, tenía que vivir.
Apretó pequeño libro de cuero negro entre sus brazos, sin atreverse a espiar entre sus páginas, no se sentía correcto.
Christopher lo deja solo al ver su expresión conflictuada, no lo culpa, Yuuri no ha sabido cómo funcionar correctamente desde la noticia. Miles de reproches, posibilidades, si hubiera tenido elección, realmente habría preferido que Viktor viviera en su lugar, que él lograra escapar y vivir una vida feliz, pero las cosas no habían sido así. Viktor ya no estaba y Yuuri ahora vivía bajo un tiempo prestado gracias a él.
No sabe cuánto tiempo estuvo sentado en esa cama observando a la nada y apretando el diario de Viktor entre sus manos, pero cuando volvió en sí, unas ganas indescriptibles de poder leer a Viktor una vez más lo invadieron. Con cuidado encendió una lámpara a un lado de la cama y observó con reverencia el pequeño cuaderno con las iniciales V. N. N. grabadas con letras doradas. Yuuri sintió un dolor en el pecho al recordar a Viktor, cada palabra, cada sonrisa, cada caricia. Antes de poder acobardarse abrió la primera página. Todas eran entradas de diario, mese antes de conocerse. Todas relatando hechos que, a opinión de Viktor eran banales y sin sentido. Incluso agregando cosas y secretos que si cualquier otra persona tuviera en sus manos ese diario, muchos caerían y Yuuri, muy en el fondo, deseaba hacer eso exactamente, provocar la ruina de aquellos que le arrebataron a Viktor, su Vitya, pero no, Viktor murió y nada de lo que hiciera lo traería de regreso. Avanzó leyendo hasta que llegó a un entrada en particular. Sus ojos de nublaron ante la hermosa caligrafía de Viktor.
"Los bailarines de la compañía asiática son espectaculares, pero mi atención fue acaparada por el hermoso artista principal y su danza de espadas, un traje tradicional adornaba su cuerpo, y creo que mis ojos bien podrían mostrar la emoción que siento cuando se mueve de forma grácil y delicada, poco común en un hombre. Se trataba de un ángel de ojos rasgados color ámbar e intenso mirar."
La fecha fue del día que se conocieron. Yuuri recuerda el momento en que se presentó, sus ojos azules cristalinos y su voz profunda llamándolo por su nombre.
—¿Yuriy? —su voz era una de inocente curiosidad, pero Yuuri no quería lidiar con estos hombres que veían a los asiáticos como cortesanas baratas que podían manejar a su antojo, el hombre que lo había obligado a atender esa reunión no dejaba de acariciar su espalda baja y pronunciar mal su nombre, además de llamarlo por adjetivos que a Yuuri le resultaban ofensivos. Yuuri negó con la cabeza y se tragó su orgullo para presentarse con una leve inclinación.
—Mi nombre es Yuuri, mi señor —el hombre sonrió y Yuuri pensó que sólo era otro estúpido ruso condescendiente que al final le daría igual su nombre, al fin y al cabo era solo un artista sin prestigio o fortuna que lo respaldara, para estas personas, Yuuri y sus compañeros eran simple entretenimiento.
Cuando la velada avanzó y los hombres comenzaron a elegir mujeres para llevar a la cama, Yuuri se alejó intentando no llamar la atención, sabía que en estas fiestas no importaba si alguien era hombre o mujer, veían aceptable acostarse con cualquiera, pero era un pecado predicar amor hacia alguien del mismo sexo, Yuuri había evadido cualquier situación de ese tipo hasta ahora y quería seguir así. Todos se marcharon y Yuuri por fin respiró aliviado. Se escabulló entre los pasillos del lugar y dio con un lugar donde habían varios cuadros colgados, como una galería, el cuadro de Miyako, uno que creyó nunca volvería a ver, estaba ahí. Intacto como el día en que su vieja amiga se lo mostró. La alegría y el amor reflejados en los ojos de Miyako eran la vista más hermosas que jamás haya visto y el cuadro frente a él era una oda al amor que Miyako llegó a sentir. La silueta femenina dibujada parecía cobrar vida entre el lienzo, los colores mezclándose hasta formar un remolino de movimiento, como si la pintura se moviera. Luego ese hombre llegó. Yuuri no quería hablar con él, sólo quería estar solo junto a lo último que le quedaba de su antigua amiga, pero cuando escuchó su nombre salir de sus labios,
y luego repetirlo correctamente, por primera vez, Yuuri sintió que tomaba un poco de control sobre sí, Yuuri, seguía siendo su nombre, Yuuri era el nombre que sus padres le habían puesto y el nombre que su hermana se encargo de hacérselo saber, su única posesión y la portaría con orgullo, por más que el dueño de la compañía lo regañara para bajar la cabeza y dejar que los patrocinadores y clientes los llamaran y usaran como quisieran, pero el hombre, Viktor, lo miraba realmente. No con lascivia, sino con fascinación pura, que Yuuri se sintió halagado y un poco avergonzado por la atención. Viktor eea diferente a todos los caballeros ingleses o rusos que había conocido hasta ahora.
Cuando Yuuri pensaba en aquella interacción, pensaba que solo sería cosa de un sueño febril o una ilusión, pero Viktor fue más que eso. Siguió leyendo y con cada entrada sus ojos se negaban en lágrimas.
"Quisiera dedicar sonetos en tu nombre; escribirte cartas, pero no puedo, nunca podría porque, mi amor, nunca deben darse cuenta de lo que siento hacia ti. Sabrán que me he enamorado, mi rostro y mis ojos lo gritarán a los cuatro vientos, lo que jamás dirán es tu nombre, porque me lo llevaré a la tumba. Es un querer prohibido que no debería ser siquiera mencionado. Diría que soy un ser desdichado que te anhela con cada parte de su ser, que te desea, tanto en alma como en cuerpo, y que no dejará de hacerlo aún más allá de la muerte. Escribo poemas para una musa que no he de nombrar; canto canciones de amor a la única persona que las entiende, más es incapaz de aceptar que sean dedicadas a él. Estoy enamorado de alguien que cree en el amor y es escéptico a que alguien pueda amarle con tanta devoción, como yo lo hago. Amo a un hermoso ser, un ángel de alas rotas que ha perdido la fe y la esperanza; un ser cuya belleza es digna de alabar, más sin embargo, es marginado por la envidia. Quisiera poder susurrarle dulces palabras al oído, palabras que se merece, no como los insultos de gente hipócrita y déspota. Sí, es un él, amo a un hombre en un mundo donde la homofobia mueve países y los intolerantes están en lo más alto del poder gubernamental y, sí, es exactamente por eso que callo. Es esta mi declaración de amor a un hombre que ha sido mancillado y denigrado por gente que envidia la belleza de su alma. Y muchos intentarán saber quién es aquél del que hablo, pero solo él es capaz de descubrirlo, porque lo escrito aquí es exclusivamente para él."
Yuuri tapó su boca con ambas manos intentando acallar su llanto, aquella había sido la última entrada del diario, una nota de amor a él, sincera, honesta y cargada del amor que Viktor siempre le profesó. Yuuri lo extrañaba. Cuando Chris llegó por él esa mañana, Yuuri aún seguía pensando ilusamente que Viktor escaparía con él, ahora sabe que Viktor siempre supo que no lo lograría, le había contado de sus sospechas sobre Sidorov, sobre su inusual atención sobre los afectos de Viktor, sobre esa obsesión con desvelar cualquier imperfecto y ahora las consecuencias fue la vida de un hombre cuyo único pecado fue amarlo.
Tomó una pluma y tinta. Lo que escribió no era una despedida, tampoco una promesa, porque nadie nunca hablará de lo que pasó a Viktor, nunca dirán la verdad de lo que pasó ese día, al igual que a nadie le dolerá su partida más que a él y por eso lo escribe, porque cuando este diario se descubra, sepan que Yuuri Katsuki amó a Viktor Nikiforov.
Empezó la carta con su única e inalterable verdad.
"Por primera y última vez me referiré a él por su nombre, porque es tan difícil sólo hablar sobre su persona y no poder decir que le amo como jamás amaré a otro ser..."
Porque si en otra vida, se vuelven a encontrar, Yuuri lo amará tan intensamente, lo amará hasta que su corazón se salga de su pecho y hasta que su vida se extinga. Si en otra vida se llegaran a encontrar, Yuuri pide con fervor, poder amar a Viktor por más tiempo, sólo un poco más.
