Work Text:
Estaba sentado afuera de la oficina de Harry, aún sentía ese miedo instalado en mi estómago, alguien que me conociera sabría que por más que estoy sentado en calma estoy a punto de matar a alguien si no me dicen que está pasando.
El ruido de la puerta me alertó y me puse de pie cuando Harry y Herm salieron de la sala. — ¿Y? ¿Qué pasó?
La mirada que se dieron no fue nada de mi agrado. —Hubo un altercado al Callejón Diagon, se llevaron a civiles y a niños. Nadie sabe por qué ni quiénes fueron.
—Entonces ¿Por qué estamos los tres aquí? Solo Harry es Auror, él es el único que puede realmente hacer algo.
—Ese es el caso. Quieren que los tres investiguemos. Yo desde aquí, pero también quieren que tú vayas. –Herm parecía igual de nerviosa que yo.
—No, sabes que ya no trabajo en eso. Desde eso. —los dos pusieron una mueca de decepción.
—Vamos Ron, Kingsley dijo que solo los tres podíamos hacerlo.
—Vamos, de seguro le rogaste para que me diera otra oportunidad.
—Algo así, pero aun así quiero que vayas conmigo. Seamus es un buen apoyo pero nada se compara con lo que ambos experimentamos.
No tenía nada que perder. Pero no quería que pasara algo malo y volviera a tener un ataque de pánico como el de ese día. No quería que nadie lo supiera, pero todo se salió de control cuando uno de los revoltosos seguidores de Voldemort hizo una explosión en medio del camellón y yo me quedé ahí, viendo como todos los demás corrían.
—Bien, pero a la primera que sienta que no puedo me dejas irme. —Sabía que iba a ser imposible que lo abandonara a su suerte pero haciendo eso me sentía más tranquilo.
—Claro, sabes que siempre te ayudaré. —claro…
—Vamos a empezar, ya tengo una teoría sobre lo qué pasó. El que hizo eso fue muy descuidado al dejar ciertas pistas en la escena.
—¿Ya fuiste a verla? ¿No qué pasó apenas hace nada?
—Sabes cómo es Herm. Siempre sabe todo antes de todos.
—Claro que sí. —ella rió mientras abría su oficina. Actualmente es una de las secretarías de seguridad mágica contra los hijos de muggles. Estoy seguro que el puesto lo inventó por completo Kingsley pero ella sentía que no podía todavía hacerse cargo del puesto de ministra. Dice que le falta aprender más. —Fui esta mañana justo después de qué pasó todo el problema. Las pistas fueron un rastro de magia que me parece familiar. Tal vez algún mortífago con el que peleamos.
—O un compañero. —Harry habló sin pensarlo.
—También lo considere. A si es que como Ron tiene buena memoria él podría ser de utilidad. Vamos, el registro lo tengo en la sala posterior. —movió un librero y atrás como en las películas muggles había un cuarto con un millón de cosas. Algo así como la sala de menesteres de Hogwarts.
—Vaya, tienes demasiado tiempo libre. —ella aún odiaba que dijera eso por lo que me mandó al sillón con un movimiento de varita.
—Este es el rastro. —En su mano tenía un bote de vidrio. El contenido no se veía a menos que lo agitaras un poco, era como el polvo de hadas. Solo que más imperceptible.
Lo tomé y me paré en un amplio lugar cerca de la ventana, lo abrí con cuidado y metí mi varita en él, la magia fue tan fácil de identificar que hasta me sorprendí que Herm no lo haya hecho.
—¿No notaste nada en esto? —Herm negó.
—Sabes que no es sencillo para mí el saber eso. Tú eres sangre pura aunque ya no importe mucho eso. Harry pudo notar algo pero como es mestizo tampoco supo de quién era, solo sabía que era de alguien conocido.
Mire a Harry esperando que no se alterara con la información. —Es de Draco Malfoy. Tal vez estuvo ahí atacando o…
—Como víctima. —Harry se apresuró a salir de la sala. Herm fue detrás de él.
—¡Harry! Tienes que calmarte.
—¡Herm! Creí que seguía enojado y ahora resulta que pudo haber sido secuestrado. Maldición.
—Harry creo que no estaba solo. Había algo más en su rastro mágico, algo de planta o algo.
— ¿Y eso qué significa? —Estaba al borde de atacar a alguien.
—Merlín, y creí que era el más tonto de los tres. Harry, él estaba con su compañero de trabajo, ¿no dijiste que acababa de contratar a alguien para que lo ayudara con las pócimas y esas cosas?
Sus ojos se iluminaron. —Zabini, él estuvo con él. Sé dónde vive, si alguien vio debió de haber sido él.
Rodeé los ojos, y creo que Hermione hizo lo mismo. —Harry, si ellos estaban juntos eso significa que aún están juntos.
—¿Qué? Y eso que, quiero verlo.
—Harry. —Herm lo tomó del hombro y sonrió de manera contenida. —Ron quiere darte a entender que ambos fueron secuestrados. —su quijada llegó al suelo y se quedó estático como por dos minutos.
—No. —susurro saliendo corriendo de ahí, llegó a la chimenea; desapareció entre llamas y algo de lágrimas.
—No sabía que pelearon. —Herm suspiró cerrando la habitación.
—Últimamente ambos estaban muy tensos, cuando Draco le dijo quién era su compañero Harry hizo una escena de celos.
— ¿Por qué no me contó?
—Siempre eres raro alrededor de él cuándo habla de Draco.
—Bueno sí, aún no lo acepto de todo, pero qué tiene de malo eso.
—Pues nada, pero te digo que Harry ya no confía tanto en ti como antes.
Quizá era verdad, desde que nos dijo a ambos con quien salía lo había dejado de lado un poco sintiéndome raro cuando ellos reían y se besaban. —Bueno, ¿qué haré entonces? ¿Esperar a que deje de llorar?
—Mejor haz algo de provecho, ve a la escena e investiga un poco más.
—Tú eres más perceptiva que yo.
—Solo hazlo. —literalmente me corrió de su oficina y cerró la puerta en mi cara. Uy bueno, ya había sido como siempre, una mandona.
———————————————————
Había algo en esa soledad que me daba algo de miedo, no quería sufrir otro ataque pero si volvía a mi casa sería lo mismo que desde hace semanas. Pensaría de más y terminaría soñando despierto. Los locales que habían sido objeto de la masacre estaban con cinta especial mágica para que nadie que no estuviera autorizado no pudiera pasar.
Al primero que entró fue al viejo local de escobas de carreras, todo estaba en perfectas condiciones de no ser porque la caja registradora estaba abierta y no se veía rastro de que alguien estuvo aquí.
De seguro se llevaron al dueño, como a los demás dependientes de las tiendas que atacaron. ¿Por qué alguien haría algo así? Salí sin encontrar nada que me diera nuevas pistas, si hubo rastro mágico eso significa que Malfoy y el otro se defendieron o defendieron a alguien, por consecuencia si no estaban significaba que estaban heridos para que fuera más fácil el llevarlos, o tal vez no ambos pero si uno.
Suspire entrando a la boticaria, recordaba que había pasado por aquí cuando era un niño. Mire los escaparates y las vitrinas, era el mismo escenario que la tienda de escobas pero en este había algo brillando en el piso detrás del mostrador.
Me agache a verlo y se parecía a una perilla pequeña, intenté levantarla pero estaba pegada a la madera del suelo, la giré y está hizo clic.
Se levantó una tapa; descendían unas escaleras. Voltee a la calle, debería de decirle a alguien pero por primera vez no había a quien. Harry estaba en depresión post amor y Herm me había echado de su oficina.
Deja la puerta abierta y baja con cuidado las escaleras. Llegué a algún tipo de pasadizo, este se alargaba por metros que no veía el fin, levanté la vista sabiendo que era mala idea que cruzara ese pasillo sin alguien que me cuidara la espalda.
Caminé sosteniendo en alto mi varita, respirando lentamente y sin hacer un solo ruido seguí por más de una hora, o eso creía que había pasado hasta que llegue a un deslave que daba a un pequeño río interno. ¿Cómo es que nadie había visto esto cuando hacían las visitas reglamentarias?
Negué sabiendo que el tipo que atendía la tienda siempre había sido demasiado raro, mucho más que nuestro antiguo profesor. Baje para estar cerca del Río de repente escuché a alguien sollozando, un par de gritos y silencio. Caminé hacia el provenir del sonido y ahí había una chica tirada en el suelo callada, suponía que ella había sido la del grito, y más allá estaban un par de mortífagos con sus varitas en alto contra los civiles que ellos tomaron.
Me aleje pensando en mis opciones, podía mandar un patronus pero ellos verán la luz y obviamente el ruido. Si me iba y regresaba tenía la certeza de que ya no estuvieran ahí cuando llegáramos. —Ya te dije que hicieras silencio si no quieres morir. — todos los tipos de capa negra rieron sabiendo que la chica no respondería.
—Hay que dejarla ahí, cuando den con ella estará muerta y nosotros muy lejos.
—No hay que dejar testigos. —su mirada recayó en la chica y la apuntó con la intención de verla sufrir, pero la chica se veía tan maltratada que hasta pena me dio. El agarró aire y vi en sus ojos que la mataría. Ahí, frente a todos.
Estando a punto de pelear cuando una voz me distrajo. —Que cobarde eres, siempre de la misma forma, atacando cuando no se puede defender. Que ético de tu parte.—Malfoy y su bocota, al parecer había tenido una confrontación con alguno o varias de ellos y estaba tan golpeado como la chica pero no dejaba esa mirada de odio.
—Calla rata Malfoy. Nadie te tiene respeto ahora. Eres historia.
—¿Por eso no me has matado? ¿Por qué no les importo?
—Es porque te quiero vivo. Si tú estás aquí eso significa que El Salvador estará aquí también. —Se puso algo pálido en cuestión de segundos. Esperaba que no lo hubiera notado porque eso significaría que ganó.
—Entonces deja a los demás. —su risa resonó por todas las paredes.
—¿Ahora eres un héroe? Qué lindo. Pero no, los necesito a todos con vida. Una vida, un premio más.
Desgraciado. Quería ir hacia ellos pero eran cinco y por más que era bueno eso no me ayudaba. Ellos eran traicioneros y tramposos, pero si liberaba a Malfoy y le devolvía su varita podría haber una ventaja.
—Tenemos que irnos, ¿dónde está Key? —¿Falta uno? Merlín. Esperaba que no me hubiera visto, fui dando pasos hacia atrás siendo lo más silencioso posible.
Pero unos pasos me hicieron brincar, me escondí entre unas paredes tratando de contener la respiración. Por donde estaba hace unos segundos pasó un rinoceronte, era la persona más grande que había visto después de Hagrid.
—Pónganse en marcha, tenemos que irnos. ¡Ya! Alguien entró por la escotilla. —se pusieron tensos e hicieron levantar a todos.
Malfoy forcejeó un poco pero recibió un golpe en el costado, su compañero moreno fue levantado pero este estaba todavía inconsciente. Si los seguía ¿qué tan malo podría ser? Espere un poco para que ellos se fueran y poder avisar a Harry que estaba aquí siguiendo a su pareja y a los demás civiles víctimas del secuestro.
Pasando unos cinco minutos, mandé el patronus y seguí caminando en silencio. A lo lejos se escuchaba que Malfoy forcejeaba con los tipos que lo tenían amarrado. Mire por una rendija hacia afuera, donde sea que me encontraba; y me di cuenta que ya era de noche, no sabía cuánto tiempo tenía ahí dentro pero esperaba que Harry y Herm se dieran prisa, nunca le gustó actuar solo, sentía que no tenía el valor para hacerlo, no como Harry que podía con todo.
—Vamos chico muévete. —El mortífago empujaba a un joven de no más de 18 años, el chico se estaba quejando y estaba anclado al suelo.
—Déjenme en paz, ella era mi hermana. —cuando no supe de quién hablaba recordé a la chica que había revisado antes de venir detrás de ellos, tenía un golpe feo en la cabeza pero sobreviviría. —Ustedes la mataron solo porque quieren a Malfoy.
—No creas que es tan importante, solo fue algo que surgió en medio de nuestro camino, y como es el boleto a Harry Potter por eso lo tenemos aquí. Al fin nos vengaremos de lo que él le hizo a nuestro Lord.
—Están enfermos. —El chico escupió a sus pies y sentí una punzada de dolor cuando le mandaron un Cruciatus. Dejó de protestar en cuanto lo dejaron en el suelo, lo levitaron y vi que él tenía lágrimas en los ojos. En un movimiento en falso mi pie se deslizó por el asfalto y los seis tipos voltearon a verme o más bien al espacio vacío a mi lado. Mi corazón se paró cuando escuché pisadas, este era un buen momento para que al fin Harry llegara.
—Parece que un ratoncito nos siguió. —unas risas y silencio. Mire las sombras y esta se hacía más grande a cada paso que daba, si me movía me iba a ver, pero si me quedaba parado también, podía hacer algo para que quedara inconsciente pero de nada me iba servir contra los otros cinco, pensé en desarmarlo y luego liberar a Malfoy, pero no sabía quién tenía su varita o si tan siquiera está siguiera en este lugar.—Vamos roedor, que no muerdo, si sales tal vez deje que te vayas.
¿Quedar como un cobarde? O ¿parecer un héroe? Tome aire y camine por el lado contrario del que estaba, el patronus ya le debió de haber llegado a Harry, no faltaba mucho para que él llegara. —Espero que sean buenos duelistas. —el grupo de personas se quedaron estupefactos viendo quién era, no muchos me admiraban, más que todo pensaban que me aproveché de Harry y su amabilidad, pero eso no era cierto, aun así había gente que me respetaba y que me admiraba en cierto punto.
—¡Vaya! Si es la perra de Potter. —El insulto me llegó pero no me altere.
—Creí que Malfoy era su pareja. —Uno de los tipos o era demasiado tonto o estuvo demasiado tiempo con los dementores.
—Si serás idiota, me refería a que es su asistonto. —miró de nuevo en mi dirección.
—Que sorpresa que hayas venido solo, ¿a quién quieres engañar? Solo eres la sombra de Potter.
—Weasley ellos quieren el libro, ¡dile a Harry! —no entendí ni una mierda, pero al parecer era importante para los tipos porque cuando terminó de decir eso lo golpearon y se quedó inmóvil en el suelo, comencé a dar ligeros pasos hacia atrás, si salía de aquí podía advertirle pero les harían algo a ellos.
—Si es tonto el chico, creyó que escaparías. —rio burlón mientras empujaba el cuerpo de Malfoy y les hacía una seña y todos caminaban hacia mí. Tenía que hacer algo rápido, mire a los civiles y ellos me señalaban algo en el piso, ¿porque me señalan eso? Mire de nuevo a los mortifagos y ellos sonrieron, no soy tan fácil como ellos creen.
—Que mal que se confíen de más. —saque mi varita y solo un par de ellos se retiraron disimuladamente, era tan bueno en duelo como Harry, solo que no era tan rápido pero si era resistente. Apunte hacia los dos más cercanos y los ataque antes de que lo pensaran, un par más de ellos me lanzaron maldiciones y rodee por el piso, una me dio en el hombro pero no era nada del otro mundo, desarme a uno de los que me atacó y le aventé la varita a Malfoy, este se había movido haciéndome saber que estaba despierto, pero aún estaba amarrado, una de las maldiciones la desvíe y este pudo soltarse y en cuanto tuvo la varita desarmó y dejó inconsciente a otro par. Ya solo quedaba el de la varita y el jefe, estos vieron que no iban a ganar y se desaparecieron en una nube negra.
Suspiré sonriendo con felicidad. —Creí que serían más difíciles. —Malfoy fue corriendo sin contestar hacía su compañero, rodeé los ojos y comencé a desatar a los inocentes, el chico pronto se vio recuperado quiso correr por el pasillo. —Calma chico, tú hermana está bien, la revise antes de seguirlos. Ya debieron de haberla encontrado y debe de estar en San Mungo. —El chico pareció relajarse y se dejó caer en el suelo llorando.
—Yo le dije que el mundo mágico era muy seguro, de seguro mamá nos matara y no me dejara regresar a Hogwarts.
—¿Ella es muggle? —Asintió frenéticamente, espero que ellos se den cuenta o sería muy malo que despertara y recordará todo lo qué pasó. —Cuando pasa un accidente así ellos suelen borrarle la memoria, no sabrá qué fue lo qué pasó, tal vez le hagan creer que fue asaltada.
—¿Enserio?
Sonreí sabiendo que había errado en su edad, parecía mucho más joven de cerca, de unos 16 quizá. —Sí, no te aflijas. Ya sabremos qué hacer. —De repente llegaron varios aurores entre ellos Harry y Hermione. —Hasta que llegan, se tardaron una eternidad, si no hubiera sido por Malfoy estaría frito ahora mismo.
—Vamos Ron, sabes que no eres bueno dando indicaciones, hasta tu patronus se perdió en el camino. —Rodee los ojos ante su excusa.
—Es imposible que eso pasara. Es magia, no un ser vivo. —corrió tan rápido como pudo cuando vio a su rubio.
—¿Draco estás bien? Mira cómo te dejaron, cuando encuentre a los restantes sufrirán.
—No te alteres, el chico y Blaise están peor. No sé qué le hicieron pero no ha despertado con nada.
Harry frunció el ceño y se dirigió al moreno, tomó su pulso e intentó un finite, no lo despertó, lo más raro fue que solo respiraba tranquilo, como si no estuviera tirado en el suelo en un pasadizo secreto debajo de una tienda de pociones.—Veremos qué hacer. Mientras hay que llevarlo arriba. —Me acerque a ayudar pero el chico me tomo del brazo.
—Me puedes ayudar, me duele el pie para caminar.
—Seguro. —Herm fue a ayudar a los demás y yo pase mi brazo por la cintura del chico, este se sonrojó al estar tan cerca.
—Te vi cuando ellos me dejaron flotando en el aire. —su susurro fue tan bajo que creí que había escuchado mal. —Sabía que estabas ahí, pero creí que eras uno más de ellos.
—Jamás estaría con un mortífago, menos ellos en específico. Esos tontos no estuvieron nunca del lado de Voldemort, solo son fanáticos que creen que pueden revivirlo.
—Pero está muerto. ¿No? Potter lo mató bien muerto.
Reí un poco por su expresión. —Sí, no hay de qué preocuparse, ellos solo creen que sigue vivo en algún lado. Pero yo estuve ahí cuando el murió, además de que ya no quedó ningún pedazo de alma restante. No te apures.
— ¿A qué te refieres con pedazo de alma? Creí que solo lo había matado.
Mierda, nadie sabía a ciencia cierta lo que hizo Harry para matarlo. —Es solo una expresión que usábamos entre nosotros. Ya sabes el trío dorado.
—Bueno si, se mucho de ustedes. Pero nada se compara a vivirlo, fue increíble como en dos segundos los desarmaste y los dejaste fuera de la pelea.
—Sí, para eso necesitas mucha práctica e instinto de supervivencia. —Llegamos a las escaleras y parecía que el chico realmente no iba a poder subir. —Sube a mi espalda para sacarte de aquí, no creo que quieras levitar hasta allá. —parecía demasiado avergonzado pero aun así se subió y yo emprendí marcha arriba, él se sostenía como un koala a mi espalda pero no podía agarrarlo yo, a si es que lo soporte.
Estando arriba los médicos lo quitaron de mi espalda y lo llevaron a la sala que habían adecuado ahí. Harry estaba con Malfoy esperando a que le dijeran si le había pasado algo grave, y Herm venía saliendo del pozo con un niño entre sus brazos, no lo había visto pero creo que eran más de los que habíamos pensado.
—Ron. —Harry se acercó sonriendo. Miro al chico que estaba en la cabina. —Creo que te va a deber su vida. Supe que la chica que encontramos inconsciente es una muggle.
Asentí recordando lo que dijo. —Sí, él no quiere que sus papas se enteren sino, no lo dejarán volver a Hogwarts.
—¿Todavía está en la escuela? Se veía más grande.
Reí porque yo también lo había confundido. —Lo sé, parece como de 18, casi me dio algo cuando me dijo que tenía 16.
—¿No es muy joven como para andar solo con su hermana? No es que sea algo raro, pero si ella es muggle y el apenas tiene, ¿qué? Cinco años en este mundo es demasiado rápido para que lo hayan dejado venir solo.
—Supongo que sus padres no saben que no puede hacer magia fuera de Hogwarts.
—Es demasiado sospechoso. —Harry tenía esa mirada de desconfianza, miraba cada dos por tres hacia la tienda de campaña habilitada para los heridos.
—Iré a que me revisen esto. —señale el raspón en mi hombro. —no sé qué hechizo fue. —asintió sin hacerme caso, rodeé los ojos ante su sospecha, por favor es un chico de 16 que estudia en Hogwarts.
Entre a la carpa y todos estaban vueltos locos intentando despertar al amigo de Malfoy, caminé hacia el muchacho y me senté en la silla de un costado. —Dijeron que mi hermana estará mejor, no fue necesario llevarla a San Mungo. —un brillo de felicidad pasó por sus ojos. Lo mire en silencio y el comenzó a sonrojarse. —¿Tengo algo en la cara?
—No. Solo tengo algo de sueño. —el río y se acomodó mejor en la camilla.
—¿Viniste a saludar?
—Vine a que me revisaran la herida del hombro pero veo que es más importante atender al compañero de Malfoy.
Frunció el ceño, intentando verse enojado. Se veía más bien tierno. ¿Espera que? Es un niño, yo no debo de pensar así de él. —Pero tú eres un héroe de guerra y él es un mortífago.
—No debes sentir tanto odio por ellos, además Malfoy fue tanto una víctima como los demás y el chico Moreno no estuvo presente en la guerra, él se mudó a Italia cuando las cosas empezaron a ponerse feas. No debes de juzgar a alguien solo por su pasado, hay que ver como son ahora y lo que les llevo a serlo.
—Pero ellos son malos. —hizo un puchero, pero aún se leía odio en su mirada.
—Algunos. Otros son víctimas. Como lo fue el Profesor Snape, supongo que sabes quién es él.
Asintió con fuerza y entusiasmo. —Fue increíble cómo pudo estar en ambos bandos sin que ninguno se diera cuenta de sus planes reales.
—Bueno, entonces ¿por qué crees que todos son iguales a los mortifagos malos? Porque mejor no piensas de ellos como el Profesor Snape.
—Pero el peleó del lado bueno y ellos solo huyeron.
—Todos manejan sus propias batallas. —eso dejó pensando al chico que ya no tenía más nada que decirme, al tiempo se acercó una joven pelirrubia y me revisó la herida, la curo y vendo y el muchacho aún no se movía. —Espero que tú hermana mejore, tal vez nos veamos después. —el asintió y se despidió de mí. Pero se quedó callado igual que los últimos minutos conmigo.
Harry estaba consolando a Malfoy y Herm solo hablaba y hablaba. Caminé más cerca de ellos. —No le pasará nada Draco, el despertara.
—¿Cómo sabes? Ni los sanadores saben que le hicieron.
—Investigarán, además ya diste toda la ayuda posible. Dijiste todo lo que sabías.—Malfoy me vio llegar y se levantó dirigiéndose hacia mí.
—Sin tu ayuda aún estaríamos ahí. Creí que podía solo con esto pero cuando me sujetaron e hirieron a Blaise no supe qué hacer.
—No te apures Malfoy, Harry no me perdonaría que te hubieran hecho daño, además los idiotas no disimularon nada.
—Nadie hubiera encontrado la puerta sin ti, vi como los tipos la abrieron, entre los seis apenas y pudieron abrirla. —fruncí el ceño pensando en qué tan tontos eran esos tipos.
— ¿De qué hablas? Solo giré la perilla y esta se abrió. —Harry también tenía un rostro serio como el de Malfoy.
—Ron por eso nos tardamos. El hechizo de protección era muy fuerte.
—No, te juro que solo giré la perilla la puerta se abrió. No tenía ningún hechizo de protección.
—Hay que revisarlo. —Herm se adelantó a explicar. —Ron tiene la misma cantidad de magia que todos.
—En realidad no es así. —Malfoy se adelantó un paso. —Por más que seas un traidor a la sangre. —mis orejas se calentaron a consecuencia de sus palabras. —Sigues siendo sangre pura.
—Eso significa que los mortifagos no eran magos de sangre pura. —eso sonó más que a pregunta qué afirmación pero Herm estaba sorprendida igual que Harry.
—Si uno de ellos hubiera sido puro, la puerta se hubiera abierto más fácil.
—Como sea. Ya están a salvo y solo dos de ellos escaparon. —giré caminando hacia la salida del lugar y hablé sobre el hombro. —Y no hay de que Malfoy. Nos vemos chicos.
Salí de ahí y me aparecí en mi casa, aún se sentía sola y oscura, desde hace un tiempo que Herm y yo terminamos por el bien común, ella no quería algo a futuro y me decía que yo tenía que buscar alguien con quien compartir mi vida, aún era algo raro hablar con ella, había dejado mi trabajo de Auror porque no era lo que quería, eso lo había hecho porque mis papás estarían orgullosos de eso, pero explote y ahora trabajo con George y Fred en Sortilegios Weasley, pero aún ahí no estoy cómodo.
Ellos bromean de que necesito una vida pero ellos están igual, solo George tiene una familia y Fred está en algo con Herm. Soy feliz por ellos pero no por mí, me senté en el sillón y cerré los ojos, no creía lo que había pasado, yo nunca había actuado solo, hoy también Malfoy me ayudó, aunque me costara aceptarlo.
Me quedé dormido sin saber de mí, el sol que entraba por la ventana me despertó de mi descanso, lo más raro es que la ventana estaba abierta, yo no lo hacía por paranoico. Alguien estuvo aquí o está aquí. Tomé mi varita y caminé hacia el piso de arriba, un ligero sonido se escuchaba de una de las habitaciones, dentro había una sombra moviéndose rápido entre mis cosas, pensé que era un Bogart pero estos se esconden en el primer lugar que encuentran.
Está cosa revisaba las cosas muy silenciosamente, seguí viendo un poco más cuando está cosa se levantó -o estiro, realmente no lo sé- y comenzó a flotar hacia la ventana y de un segundo a otro desapareció.
Entre en la habitación como un tornado, no había nada ahí, ni rastro mágico ni algún olor. —Sí que eres tonto. —antes de que volteara esa voz ya me tenía en suelo sujetado por cuerdas invisibles. Era uno de los mortifagos.
—¿Qué ganas con esto? —gruñí intentando soltarme. Odiaba este hechizo. El tipo tomó mi varita y se escuchó como la partió a la mitad, me dolió en el alma ese sonido, la tenía desde que mi otra varita se rompió.
—Tendré al chico que vivió. —susurro antes de dejarme inconsciente.
———————————
—Harry hay que hablar con él, está deprimido yo lo sé. —suspire por quinta vez.
—Herm, desde que hablé con el sobre Draco también está raro conmigo. ¿Por qué no vas tú?
—Harry, ya paso una semana desde lo que pasó, tenemos que ir ambos. Anda, el ayudó a que salvaran a Draco, compénsalo por algo. —odiaba que tuviera razón, el único que le agradeció fue Draco, yo no pude decir nada. Ni un adiós.
—Bien. —caminé hacia la chimenea antes de arrepentirme. Herm vino detrás y ambos dijimos las palabras para ir hacia donde Ron, llegamos a la sala y no había ruido de nada, lo más raro era que siempre nos recibía con un saludo, voltee con Herm y ella veía la ventana.
—A él nunca le gustó tenerla abierta. —era algo tonto pero Herm vivió con el mucho tiempo.
—¿Por qué crees que la dejó así?
—Vamos a ver en dónde está. Esto me está poniendo los pelos de punta. —Entramos a su habitación pero ahí no había nadie, ni la colcha estaba desacomodada lo que daba a entender que no había dormido ahí. Herm pareció pensar lo mismo porque se dirigió a su antiguo estudio, ahí no había nada movido tampoco, pero cuando pasamos por un desván que tenía lleno de cosas tontas había algo que llamó la atención de ambos, había una sombra parada en la ventana hurgando entre las cosas viejas que ahí había, Herm lo apuntó con la varita y lo escondió en una caja que no sé de dónde sacó. —Voy a investigar qué es esto.
—Bien, pero si eso estaba aquí eso significa que alguien lo metió, ¿quién? Y ¿por qué?
—Deja llamarlo. Él fue el que me dio el celular muggle, él debe de traer el suyo.—Herm se alejó marcando algo en el teléfono, yo entre a la habitación y de pronto sentí algo raro y fuera de lugar, una hoja estaba tirada en el suelo y por más que conozco a Ron, el nunca deja correspondencia en cualquier lugar, supongo que cuando tienes demasiados hermanos aprendes a esconder tus cosas privadas, la levanté viendo que en efecto era una carta.
La doble y la guardé, no debía de ser de mi incumbencia lo que había ahí escrito, caminé hacia la cocina donde Herm parecía maldecir algo. — ¿Es enserio que justo en este momento no hay señal? Torpe casa, le dije a Ron que no era buena área para comprar algo.
—Vamos Herm, ¿pudiste contactarlo?
—No. —soltó un suspiro deprimente. —Harry esto me está dando escalofríos, siento que alguien invadió la casa y se llevó a Ron, tú mismo dijiste que esos tipos siguen sueltos, ¿qué pasa si le hacen lo mismo que al amigo de Draco? El chico ni siquiera ha podido despertar, pareciera que drenaron su magia.
—Dijiste que es imposible que alguien te quite tu magia. ¿Por qué piensas eso?
Suspiro más fuerte que antes. —Cuando estuviste en una misión y descubriste un libro antiguo ¿recuerdas que me lo enseñaste a mi primero? —Asentí esperando que siguiera —En ese libro había magia mucho más antigua que la del propio Merlín.
— ¿Y cómo la descifraste? Si es tan vieja, debe de tener su propio idioma. ¿No?
—Ese es el caso, yo hice uno de los hechizos y este se realizó y yo ni siquiera tenía mi varita en la oficina. Ese libro tenía magia por sí solo, como si no necesitaras ser brujo para usarlo.
—Algo así como magia negra. —asintió con algo en sus ojos. —Herm, dime que te deshiciste del libro.
—Sabes que soy demasiado curiosa, lo escondí en mi casa. —Pero esa misión la había hecho hace demasiado, era imposible que estuviera en la casa que comparte con...
—Está aquí. —mire hacia todos lados esperando que apareciera o algo.
—Por un momento después de la ruptura intenté venir por mis cosas pero Ron dijo que había empacado todo y que ya no tenía que venir, pero yo nunca le dije y él no sabe en dónde está.
—Espera, y si está aquí y Ron no, ¿crees que alguien se lo llevó porque quiere esa cosa?
—Estoy segura, ¿porque crees que él fue el único que pudo abrir la puerta? Nosotros estuvimos casi media hora tratando de abrirla y Ron dijo que solo la había levantado.
—Ellos planearon esto, ¿pero quién? Y ¿por qué? —Herm parecía igual de pérdida que yo. —Por eso esa cosa también estaba ahí buscando, ¿pero qué es?
Ella se encogió de hombros. —Yo creía que era un Boggart pero eso se escondería más rápido que nadie cuando haya encontrado un lugar oscuro.
No tenía sentido, nada. —Vamos al ministerio, alguien debe poder ayudarnos. —Herm me detuvo el paso en cuestión de segundos.
—No podemos decirle a nadie. Me despedirán si alguien sabe que yo tenía el libro. Tal vez sea magia negra como tú dices y lo debí de haber destruido o escondido. Harry hay que encontrarlo nosotros, al libro y a Ron.
—Herm tú no eres así, ¿qué pasó?
—Creo que algo tuvo que ver ese libro y el hechizo que te digo que hice. Algo me afectó.
—No, espera. ¿Eso significa que terminaste con Ron por eso? —Herm parecía ofendida con la pregunta.
—No, eso fue antes. Ya lo había pensado, hay que salvar a Ron. Primero hay que averiguar qué es esto. —señaló la caja donde había apresado a la cosa. —y después de saber que es y de donde vino podemos saber dónde está Ron y porque se lo llevaron.
—¿No crees que sea por mi culpa? —Hermione negó varias veces pero en su expresión supe que no era del todo verdad.
—Vamos, vayamos a mi oficina, ahí podemos hacer toda clase de experimentos con esta cosa. Ya después veremos dónde comenzar a buscar. —ella se alejó a la cocina y prendió la chimenea, aún sentía que alguien más estaba detrás de esto, si se supone que alguien tenía ese libro en sus manos cuando yo lo encontré, esa persona debería de estar en Azkaban, ahí es donde terminan todos los que enfrentamos en las misiones de los aurores. Herm estaba escondiendo algo más y sé que no me lo quiere decir por miedo a que algo intente hacer.
Llegamos en un segundo a su oficina y justo cuando nos acomodamos para hacer la investigación de la criatura alguien tocó la puerta, Herm escondió la caja entre su túnica y le dio el pase a la persona, ese era Percy, sonriendo como antes no lo hacía.
–El chico ya despertó, hay que ir a verlo. –Herm estaba nerviosa, y yo también, eso significa que nos podrá decir que le hicieron y porque.
–Vamos.
Caminamos hacia la sala especial en San Mungo donde tenían al amigo de mi novio, él estaba sentado muy apenas recostado sobre sus almohadas, Draco estaba sentado a un costado haciéndole platica, pero el moreno muy apenas contestaba, cuando nos vieron llegar todas las personas nos dejaron a solas dentro de la habitación. Yo aún portaba la túnica de aurores.
–¿Cómo se encuentra? –Draco se ubicó a un costado mío, como dándole confianza a su amigo de que hablara.
–Mejor de lo que estaba hace unas horas.
–De hecho fueron casi dos días. Estuviste dormido o más bien inconsciente.
Frunció el ceño y se acomodó mejor en las sabanas. –Juraría que solo pasaron horas.
–Bueno tal vez para ti así fue. Pero quiero preguntarte algo con respecto a ese día. –el asintió dándome la palabra. —¿Cómo es que lograron hacerte dormir por más de 24 horas? –para un mago era imposible que alguien lo dejara así a menos que allá sido envenenado y se vaya recuperando poco a poco.
–Ellos usaron un hechizo extraño en una lengua rara, no tengo idea de lo que me hicieron, pero al parecer no era necesario usar una varita.
Herm lo tomó del brazo y lo hizo alejarse un poco de ambos chicos. –No puedo creerlo, todo lo que pensamos está mal, ¿Por qué se llevaron a Ron si ya tienen el libro?
–Tal vez no tienen todo el libro, les ha de faltar algo importante. –ambos nos pusimos a pensar, si ellos ya tenían el libro y también escaparon, ¿Qué era eso que buscaba en la casa de Ron? ¿Por qué se lo llevaron? Y lo más importante ¿porque también dañaron al moreno? ¿Es importante? Un simple boticario no debe de llamar más la atención a menos que él sepa algo que ellos quieren, o que ellos no quieren que se enteren. –¿Le faltaba alguna página o algo al libro?
–Pues como no sé si hay algún ejemplar más, tal vez sea imposible que podamos saber si está o no completo.
–¿Hay que averiguarlo, quién más aparte de ti sabe sobre libros y magia negra? –ella no contestó, solo volteo a ver a Draco, quien trataba de hacer reír a su amigo. –¿Estás loca? No quiero meter a Draco en esto, sería imposible que me pueda concentrar, además de que sabes que aún le guarda un poco de rencor a Ron.
–Es la única opción segura, la otra es Percy y sabes que él sí le dirá a los demás lo que le pasó a Ron, ¿quieres preocupar más a Molly de lo que ahora está con la depresión de Ron?
Gruñí. –Bien, pero si el empieza a molestar diciendo que tenemos que hacer algo al respecto sabes que no dejará que algo le pase.
–Tu definición de algo malo es pésima, él tampoco permitiría que algo te pasara, pero ambos son testarudos y nadie les quita de la mente sus locas ideas.
–Te recuerdo que todo esto empezó porque no podías permitir que alguien más supiera sobre el libro.
–Eso tampoco fue culpa mía, ya sabes que es inconsciente.
Rodee los ojos ante la actitud infantil de Herm. –Tampoco le querías decir a Draco sobre el libro para que no supiera que era, todavía desconfías de él.
–Si lo hiciera ¿crees que hubiera recomendado que le dijéramos para que nos ayudará?
–Da igual. –caminé hacia los chicos y ambos tenían una mueca de curiosidad, nunca ves a un par de amigos de la vida como nosotros peleando. –Draco, necesito que nos ayudes con algo muy delicado. –él frunció el ceño pero asintió sentándose a la par de la cama. Voltee con Herm y ella se adelantó a explicarle todo lo que había pasado en la casa de Ron, le contó sobre la criatura y el libro y lo que ella había hecho con esa cosa.
–Si dices que leíste ese hechizo y que no hizo nada, activaste una de las defensas que había en él. Ese libro se parece mucho al que estaba en mi casa cuando Voldemort aún vivía ahí.
–Draco. –su amigo susurro señalando hacia la ventana. –¿Cómo dices que fue el hechizo? –Herm con su increíble memoria lo repitió y una luz entró por la ventana. Justo donde él señalaba. –Luz guía, eso es lo que hace ese hechizo, así es como antes se buscaban unos a otros, cuando no existía la red flu y las cartas, esto se usaba para las personas que iban en misiones suicidas.
Draco sonrió de repente. –¡Claro! Era cuando cazaban a las brujas y estos en señal de protección hacían ese llamado para los demás brujos, para que quienes estuvieran cerca ayudaran y los lejanos que se escondieran.
–Espera, si es así ¿entonces el libro no es de artes oscuras?
–No. –Draco caminó hacia su chaqueta y sacó de ahí un pequeño cuadro, lo agrandó y enseguida supe que era. –Es algo así como una guía mágica para las personas que querían aprender magia pero no tenían un núcleo mágico. Fue diseñado por squibs que sentían frustración de no poder hacer lo que hacían sus familiares.
–Estaba diseñado para hacer magia sin varita. –Herm estaba fascinada, sabía ella que era buena idea tener a Draco de nuestro lado.
–El libro contenía magia por sí mismo, no era necesario ser portador de un núcleo de magia. El problema fue cuando los muggles comenzaron a saber de eso y comenzaron a surgir las adivinas y demás, a costa de todos los libros de ese índole.
–¿Cómo es posible que nadie supiera de ellos?
Draco se encogió de hombros pero el que contestó fue su amigo. –Los magos los destruyeron, pero los muggles los empezaron a esconder, pasándolos de familia en familia como una reliquia, quien lo encontrara se haría famoso y rico, pero los libros fueron perdidos y estoy seguro que en más de un lugar muggle debe de haber uno, incluido con el primer ministro.
–Todo lo que ocasionas solo por querer mantenerlo contigo. Cuando lo debiste de haber recitado de seguro la luz señaló el lugar donde tenías el libro y justo después dejaste un rastro mágico hacia tu casa con Ron y cuando te fuiste ellos debieron de haber querido actuar.
–¿Qué tiene que ver la comadreja en esto? –Antes de que le dijera a Herm que no le mencionara nada, ella ya había empezado a contarle que alguien había entrado a la casa y que se habían llevado a Ron. Maldijo cien veces lo comunicativa que estaba su amiga. –Y crees que los que se lo llevaron se llevaron también el libro. –Draco comenzó a reírse y su amigo le hizo coro.
–Ese libro no es tan importante Granger. Solo es importante para los sangre pura, ese libro podría hacer que un alma vieja se instale en alguien nuevo si se usa el hechizo correcto y la vibra correcta.
–¿Vibra? –Herm y su curiosidad, él ya no quería saber nada de eso, pero de algo se olvidaba.
–Si, dicen que hay magos que tienen la misma vibra dentro de sus cuerpos, que la magia está tan sincronizada que es increíble que puedan ser dos personas separadas. –Blaise estaba falto de aire cuando terminó la explicación, yo no le había tomado importancia pero de un momento a otro Herm gritó y me jaloneó como mil veces.
–Para eso quieren a Ron, estoy segura que intentaron hacerle lo mismo a Zabbini y por eso es que lo dejaron inconsciente, y ahora se fueron por Ron.
Draco negó todavía riendo. –Su amigo no puede ser compatible con alguien, ya les dije que es prácticamente imposible. Además de que lo que debieron de haber estado buscando es a Harry, ¿para que un seguidor de Voldemort quisiera a la comadreja?
Un foco parecía iluminarse sobre la cabeza de Harry, y Herm también lo pensó. Ellos lo querían a él, Ron solo es una carnada y de seguro ahora mismo estuviera en manos de ellos intentando saber cuándo el héroe lo salvaría. –Merlín, ¿Por qué? ¿He hecho algo mal?
–¿Qué sucede?
–Y te dices listo Malfoy, los mortifagos que atacaron en la tienda de pociones necesitan a alguien de sangre pura para poder hacer el hechizo y quieren traspasar el alma de alguien a Ron para que este cuando vaya a salvarlo no pueda hacer nada en contra de su amigo y así ellos tendrán lo que quisieron, que Harry muera.
–¿A esa conclusión loca llegaron con todo esto? Por más que digan eso, nadie aceptaría el cuerpo de la comadreja, nada más hay que verlo.
Camine hacia la salida, tenía que encontrarlo costara lo que costara. –Vamos Herm, ellos estarán bien aquí, nosotros iremos a buscar a nuestro amigo. –Draco rodó los ojos y se sentó con Zabini en la cama.
–No me importa a donde vayas, sabes que necesitas nuestra ayuda, si crees en serio eso que dijiste, el lugar en donde están escondidos debe de tener un filtro para que solo un sangre pura pueda pasar. –Merlín, no había pensado en eso, y al parecer Herm tampoco, estúpido orgullo y torpe de mí.
–Bien, pero te estoy diciendo la verdad. –Draco aún tenía esa maldita mueca de superioridad, como la odiaba. –Draco, es enserio.
–Yo también te lo digo, es imposible que ellos quieran hacer eso, más con la comadreja. Es solo que aún lo creería más de Blaise.
–Bueno, ¿entonces vas a ayudar o no? Si no podemos decirle a alguno de los Weasley, estoy segura que ninguno de ellos desconfiara de Harry, hasta podríamos decirle a Neville que nos ayude. –y con solo la mención de Neville, Draco se levantó de un salto y comenzó a caminar hacia la puerta.
–Bien, vamos antes de que me arrepienta. –Blaise intentó moverse pero no pudo ni sentarse.
–Yo también quiero ir.
–No puedes ni moverte, ¿Cómo planeas ir hasta allá y enfrentar a esos tipos? –Draco comenzó a pelear con el moreno y Herm y yo solo veíamos como parecían querer matarse entre ellos.
–Soy el único que sabe a dónde se lo llevaron. –un silencio se estableció en la pequeña sala.
–¿Cómo lo sabes? ¿Recuerdas algo?
–Ellos dijeron algo del antiguo cuartel. –Draco tembló al igual que Herm.
–¿Estás diciendo que están en Malfoy Manor? –nadie había habitado la mansión desde que los Malfoy se fueron a Francia, Draco había querido vivir ahí pero con el tiempo fue imposible por la cantidad de recuerdos que tuvo de la época de la guerra, a si es que la dejó deshabitada y compró una casa un poco más pequeña.
–No volveré ahí. Además de que es imposible que esten ahí porque yo la cerré con hechizos y protecciones, a menos de que sean un Malfoy es imposible que la hayan podido usar.
–Talvez alguno de ellos logró entrar. –Draco negó mientras caminaba de un lado al otro.
–Es imposible, tendría que ser más o igual de poderoso que yo y esos inútiles no se comparan con mi poder.
–Pero hasta Harry es más poderoso que tú. –Herm había dado en un punto débil de Draco, es nunca ha superado que alguien le diga que es menos que alguien.
–Me refiero, Granger, que ellos son demasiado estúpidos como para saber cómo deshacer un hechizo de ese nivel, estamos hablando de los seguidores de Voldemort que fueron nuestros compañeros y que no terminaron la educación.
–Que no hayan terminado la escuela no significa que sean buenos, Fred y George son un claro ejemplo de eso.
–Ese par solo tuvo suerte. –siguió caminando de un lado al otro, pensando en posibilidades y hablando en voz baja hacia el mismo. –Bien, necesitamos ir y averiguar que fue todo eso, si Blaise dice que los escuchó hablando de eso debe de ser porque algo planean cerca de la mansión.
Asentí y caminé hacia la salida, Herm me siguió y por último Draco, que le dijo algo a su amigo. En el camino nos topamos a otros aurores en servicio y uno de ellos me habló para platicar en privado. –Algo está pasando con los civiles que rescatamos. –volteo a ambos lados del pasillo para que nadie nos estuviera escuchando. –Están olvidando el suceso, ayer hablamos con uno de los chicos menores y él nos dijo todo lo que había pasado y cómo es que los llevaron a ese lugar, pero el día de hoy quería saber un poco más y fui a hablar con él, pero el chico ya no recordaba nada, me preguntaba porque estaba aquí y que le había pasado. Y eso pasó con tres personas más.
–Eso es muy raro, se supone que solamente se podría hacer eso cuando se aplica un obliviate. ¿No?
–Sí, pero cuando revisamos los registros de los hechizos detectores, al parecer alguien fue a sus habitaciones horas después de que hablaron conmigo. Y los demás se enteraron y ahora nadie quiere hablar con ninguno por miedo a que les hagan lo mismo que a los demás.
–Tenemos que averiguar quién hizo eso, pon hechizos detectores de movimiento en cada sala y también habla con el equipo especial de artículos muggles y pídeles que pongan cámaras en los pasillos.
–Entendido Capitán. –Harry asintió y salió del lugar detrás de sus amigos, tan sospechoso que alguien les haya borrado la memoria, pero si los demás lo recuerdan pero no dicen nada eso significa que alguien los está vigilando y que más sobra decir que es alguien que está dentro del hospital.
Pero realmente ahora no podía lidiar con eso, tenían que encontrar a Ron antes de que algo más pasará.
Ellos tenían ya dos horas intentando entrar a Malfoy Manor, pero acertadamente alguien había irrumpido en la mansión y había cambiado los hechizos de protección y además cambiaron las contraseñas. Draco estaba furioso y estresado. –No puedo creer que alguien cambio mis protecciones. Mal nacidos.
–¿No hay otra forma de entrar? Debe de haber algún pasadizo o algo. –Herm también estaba que se arrancaba el pelo, lo único que lograban es que me pusiera más nervioso.
–Hay unos túneles, pero nunca me dejaron entrar a ellos, y por obvio entendimiento no se ni como entrar ni cómo llegar a la mansión. Aun así no entiendo cómo es que ustedes pudieron entrar esa vez.
Herm y yo nos miramos con una sonrisa. –¡Draco! Eres un genio. Hay que buscar a Kreacher.
–¿Por qué buscarías a tu elfo?
–Esa vez Dobby nos ayudó a entrar, la magia de los elfos no es controlada por nadie, ni siquiera por la magia de los magos. Ellos son más poderosos que nosotros.
–Bien, entonces háblale. –se encogió de hombros restándole importancia a lo que había dicho, pero sé que Dobby era importante para él, aunque nunca me dijo por qué.
–¡Kreacher! –un suave plop se escuchó y el elfo estaba inclinado saludando a Draco. Aun después de lo que hice, estima más a Draco que a mí.
–Necesitamos que nos lleves a los calabozos de la mansión. –Draco pidió con una sonrisa a lo que el elfo asintió logrando que sus orejas saltaran de un lado al otro.
–Si amo Draco. –tomó la mano de Draco y este tomó la mía, Herm se sostuvo de la otra mano del elfo y así nos aparecimos en los antiguos calabozos de la mansión. Tantos recuerdos, pero aun así sentí más miedo por Herm que por mí, ella realmente sufrió aquí.
–Vamos antes de que detecten nuestra magia. –el camino escaleras arriba y escaneo cada rincón antes de seguir caminando. Lo seguimos en silencio confiando en que él sabía donde estaban reunidos. –Se supone que Voldemort y los demás se juntaban en el comedor de la mansión, ahí era donde siempre los veía, pero sé que ahora están realmente en donde Voldemort hacía de las suyas con ellos, eso es en el vestíbulo de la media planta.
–¿De qué hablas?
–Es como una estancia que hay en cada sala, aquí hay tres, pero la que le gustaba usar era la dos, esa está en el piso de arriba pero hay un pasillo antes de llegar a las habitaciones, es algo así como las escaleras de Hogwarts que se mueven, pero aquí les dices a dónde quieres ir. –subimos las escaleras y Draco se paró literalmente en la mitad de esta. Nos indicó que nos paráramos en el escalón donde él estaba y pronto la escalera se comenzó a mover hacia la izquierda y de ahí salió un pasillo que no se veía por más que lo intentaras desde algún otro Angulo. –Vamos. –corrió por el pasillo y cuando Herm pasó por el umbral la pared se hizo sólida y las escaleras desaparecieron.
Seguimos caminando y nos encontramos un espacio gigantesco donde había sillones y mesas esparcidas por doquier.
–¿Ahora qué? –Draco hizo una seña de que guardáramos silencio. Atravesó la sala sin vacilar y abrió una puerta que rechino tan fuerte que unos animales salieron debajo de los sillones. Qué asco.
–Así quería encontrarlos. –entramos en la habitación y en medio de esta estaba Ron tirado en el suelo. Inconsciente igual que Zabbini cuando lo encontramos. –Ahora quiero saber quién de ustedes oso en irrumpir en mi casa.
–Esta ya no es tu casa, ahora nos pertenece. –y de un segundo a otro ya no estaban en la habitación.
Draco volteo hacia todos, corrió hacia la otra única puerta, pero de nada sirvió. Ellos ya no estaban. –¿Cómo escaparon?
–La mansión los ayudó. –suspiro Draco antes de volver por donde habíamos entrado. –Las casas mágicas ayudan a los dueños, algo le debieron de haber hecho porque esta casa no había respondido desde que mi papá dejó que ese loco entrara.
–¿Estás diciendo que está algo así como viva? –Eso sonaba terrorífico.
–No se apuren, sabe reconocer a sus antiguos dueños, no atacará. –escuchamos como algo se arrastraba arriba, volteamos y como en las películas en el principio de las escaleras estaba Ron.
Sonreí corriendo hacia él, pero algo pasaba porque saco su varita; apuntó al techo, un pedazo de yeso se desprendió y Ron lo aventó hacia nosotros, no reaccioné a tiempo y me golpeo por completo. Me empujo por las escaleras hasta el suelo, escuché un grito.
Intenté levantarme pero el dolor me ganó por unos segundos hasta que se repitió la acción y escuche el ruido de alguien que golpea algo hueco. Herm tenía un escudo protector sobre ella y Draco, Ron volvió a repetir la acción, logrando que un pedazo del escudo se quebrara. –¡Harry! ¡Ayuda! –me tambaleé mientras me levantaba y tomaba la varita, me apoyé en la pared intentando que mi cabeza no diera vueltas.
El polvo volaba por todos lados; no podía ver con sus lentes rotos y con su cabeza dando vueltas como un juguete. –Voy. –intentó gritar pero fue más un susurro, tenía que reponerse, antes de que le hicieran daño a Draco o a Herm. Camine aun apoyado en la pared, levante la varita hacia Ron y lo mande volando lejos, un segundo después Herm bajó corriendo hacia él.
–Hay que salir de aquí. Después veremos qué hacemos con Ron. –su mirada era de dolor, pero no sabía si por su estado o por como actuaba Ron. Cuando me disponía a levantarme de nuevo Ron apareció de nuevo, solo tenía un raspón en la mejilla, supongo que por el golpe.
Draco se puso delante de ambos y levantó su varita, Ron sonrió y conjuro algo en otro idioma, Herm sostuvo mi brazo con desesperación. –Es uno de los hechizos del libro. –la casa comenzó a temblar, y nos hizo perder el equilibrio, del suelo comenzaron a salir plantas y nos sostuvieron contra la pared. – ¿Qué es esto? ¿Jumanji?
–¿De qué hablas Granger? –yo tampoco le entendía por completo a veces pero este no era el momento.
–Hay que salir de aquí. –intenté zafarme de las ramas pero estas parecían de piedra, vi como Ron se acercaba lentamente, cojeaba ligeramente con el pie izquierdo.
Debíamos atacar ahí, mi varita estaba a un palmo de mí pero no podía siquiera mover un músculo, Ron ya casi estaba frente a nosotros y entonces Herm susurro unas palabras que suponía que venían del libro también.
Pareció que una bomba cayó justo detrás de Ron, este salió despedido hacia delante, chocó contra el hueco que había entre Draco y yo. Este sujetó apenas la varita que Ron tenia en su mano, se despegó de la pared sonriendo. Me quitó las ataduras y después fue con Herm, tome mi varita y sujete a Ron con cuerdas invisibles.
–Tenemos que salir de aquí antes de que se den cuenta que lo tenemos. –Draco hablo tan rápido que no entendí la mitad de las cosas, pero sujeto a Ron y se desapareció, sabía que iba a San Mungo y tome a Herm de la mano mientras desaparecíamos de ahí, lo último que vi fue todo el polvo y la oscuridad.
Cuando llegamos todo era un caos, había personal del ministerio corriendo y tratando de calmar a todos. Tome a una sanadora que paso corriendo. – ¿Qué está pasando?
–Hubo otro ataque, hay demasiados heridos. –se soltó y siguió corriendo, mire hacia Herm pero esta ya iba por la esquina, la seguí con prisa. Entró a la habitación de Zabini y ahí estaba Draco con Ron inconsciente.
–No sabía a donde ir, y cuando llegué todo era caos.
–Lo sé. –me incline a besarlo, me separe cuando la puerta se escuchó. Era un sanador.
–¿Alguien me hablo? –Herm se adelantó a explicar lo que le había pasado a Ron, pero le exigió que no debían de soltarlo. –Bien, acompáñeme. –ella salió con Ron por delante flotando.
Mire como el amigo de mi novio aun dormía, increíble que con todo este ruido el siga así. –Creo que aún no se repone. Que bien que no vino con nosotros, sino tal vez haya terminado peor que antes. –iba a contestar cuando él me interrumpió. –Debes de ir a que te revisen el golpe. Fue demasiado fuerte, incluso te dejó un par de minutos en el suelo.
–Lo sé, ¿cómo estás tú?
–Bien, ve a que te revisen. –asentí saliendo de la habitación, afuera había personas corriendo y demás, me acerque a la recepción y pedí una cita, la chica me sonrió y me coqueteo durante casi cinco minutos antes de que me diera el pase. Suspiré sentándome en la sala de espera, Draco aún no salía de la habitación, creí que por lo menos vendría a asegurarse que alguien me iba a examinar, aunque estoy seguro que se enteraría si no lo hice.
Cerré los ojos un segundo y en un tiempo más, la chica me hablaba para que pasara, me levanté y mientras caminaba de reojo vi que el chico que salvó Ron salía de su habitación con actitud sospechosa, quise seguirlo pero sabía que si no iba Draco me mataría –mandilón –realmente no me importa, pero sentía esa vena mía que me decía que lo siguiera. Negué y entré al consultorio.
–En que lo puedo ayudar joven Potter. –le expliqué rápido lo que me pasó y el doctor a propósito sentía que lo hacía lento. Tenía que ir detrás del chico, el sanador comenzó a escribir cosas en su hoja y me desesperé y salí corriendo por donde había visto que el chico se había ido.
Di vueltas y vueltas y no podía encontrarlo, ¿a dónde había ido? Suspire regresando a la sala de espera, vi como Draco caminaba sonriente hacia mí. –¿Está todo bien? ¿Qué te dijo el sanador?
Rayos. –Que todo estaba perfecto, no hay problema con el golpe. –sonrió levantándose. –¿Cómo está Blaise?
–Mejor, pero aun está algo débil, dijeron que al parecer había algo en su magia que lo alteraba.
–¿No has visto a Herm? Quiero saber cómo está Ron. –Draco negó y comenzó a caminar junto a él.
–Deberías de ir a preguntar a la recepción. Dudo que le nieguen algo al salvador del mundo mágico. –rodé los ojos ante su broma, desde que estamos juntos hace eso todos los días.
–Bien, deja investigo, mientras ve a casa, debes de estar muy cansado. –él sonrió y giró sobre sí mismo yendo hacia la salida.
–Nos vemos en casa. –siguió caminando hacia las habitaciones, cuando alguien lo jalo a uno de los cuartos.
–Dijeron que Ron fue puesto bajo un Imperio pero es demasiado difícil de quitar. Piensan que es una alteración del hechizo. –Herm hablaba tan rápido que fue difícil seguirle. –También piensan que podría ser igual al caso de Zabini, pero no entienden cómo es que uno si actúa normal y el otro no, además de que Zabbini no ha dado señales de agresión o algo.
–Talvez no sea lo mismo, Ron estuvo inconsciente pero de un momento a otro despertó siendo así, y Zabini no despertó hasta una semana después.
–Quizá ellos lo tenían dormido. –arrugue el ceño recordando lo que me había dicho el Auror.
–Debe de haber alguien dentro, y debe de ser alguien que pase desapercibido. –Herm comenzó a dar vueltas por el cuarto, apenas me habia dado cuenta que en la cama estaba Ron atado y con demasiados hechizos sobre él, parecía que estaba muerto, porque ni un músculo movía.
–Tenemos que ir al ministerio y hablar con Kingsley, esto ya está siendo demasiado peligroso. Qué pasa si algún inocente resulta herido aquí mismo. Ya nadie confiaría en San Mungo.
–Estas diciendo que no le digamos a nadie ¿de nuevo? Recuerda lo que pasó hace ¿Qué? Una hora.
–Bien, pero te estoy diciendo que solo pondrían a más aurores aquí y eso haría que crecieran las sospechas. Solo se hace eso cuando un delincuente está aquí.
–Herm, maldita sea. –Salí hacia el pasillo, tenía que tomar aire fresco, ¿Qué está pasando? ¿Por qué actúa así Herm? Ella nunca hubiera sido de las que prefieren hacer algo a espaldas de alguien.
Salí a la calle muggle, había un montón de gente pasando por ahí, que nadie noto cómo es que alguien salió de un lugar abandonado. Camine despacio hacia cualquier lugar, suspire por cuarta vez.
Quería salvar a mi amigo, tenía que conseguir ese libro del que Herm se deshizo… ¡Claro!
Corrí hacia la casa de Ron, Herm dijo que ahí estaba el libro, pero Draco también dijo que existen más copias en todo el mundo. La copia debe de ser importante porque ellos están buscándola a tal punto que atacaron lugares públicos para distraernos, ellos sabían que íbamos a ir detrás de Ron porque es nuestro amigo.
Pero si ellos no lo tienen no van a poder hacer eso que tienen planeado, llegue aventando todo, subí las escaleras y entré al desván que Ron tiene lleno de cosas sin importancia, recorrí toda la habitación buscando algún indicio de la ubicación. Metí las manos a mis bolsillos buscando mi varita pero me encontré con un papel.
Cuando lo vi bien la reconocí como la carta que tomé del suelo de esta habitación, tal vez no tenga nada que ver pero a lo mejor sea una pista, la abrí lentamente esperando que no fuera alguna broma con malas consecuencias. Dentro solo había fotos, las mire una a una y ninguna tenía sentido, una planta, un edificio, un lago, una choza. –Maldición. Creí que sería algo útil. –las deje sobre una mesa y seguí buscando el libro, si fue Herm la que empezó todo eso, el objeto debe de estar en algún lugar de la casa donde Ron jamás fuera por voluntad propia.
Recordó que Herm instaló una biblioteca muy bien equipada cuando vivía con Ron aun, salí de la habitación e ingrese a la vieja biblioteca, intente en todos los espacios y surcos posibles para hallar algo que me dijera donde está el maldito libro.
Escuchó un susurro como en sus años de colegio, siguió el sonido y este venía del desván, ¿de dónde salia? Siguió caminando guiado por el sonido, pero por más que dio vueltas no supo de dónde venía. –Tal vez me estoy volviendo loco. –justo cuando salía lo escucho más fuerte, volteo pensando que era una persona pero ahí no había nadie.
Frustrado y enfadado salió del cuarto y dispuesto a volver a su casa tomó polvos flu y de reojo vio una de las fotos que Ron tenía de su familia sobre la chimenea, Molly y Arthur, Ginny y sus hermanos, una de ellos tres, y suspiro viendo la última, donde Ron y Herm se abrazaban. No sabía porque Herm había hecho eso, el de terminar con él y al par de meses comenzar a salir con su hermano, él no sabía nada de lazos sanguíneos pero sabía que aún le dolía a Ron ver como ella y Fred reían y se besaban aunque Ron les haya dicho que estaba bien.
Eso lo tenía en depresión desde hace mucho, no fue solo desde el día del ataque al callejón. Aventó los polvos a la chimenea aún pensando en Ron cuando vio una sombra pasar del cuarto del pelirrojo al cuarto de cachivaches. Salió a toda prisa y corrió escaleras arriba, dentro del cuarto no había nadie ni nada, camino dando vueltas y divisó las fotos que había dejado ahí, pero ya no estaban sobre la mesa, ahora estaban sobre un sillón pequeño, giro sobre si mismo intentando saber quién o qué las había movido.
Tal vez fue el aire o cuando yo pase por aquí hace unos minutos. –Imposible, deje las fotos ahí porque no servían. –las tome de nuevo entre mis dedos y en vez de que fueran las cosas sosas que vi ahora era una foto de Ron, en la otra estaba Hermione, Draco y Zabini en la última. ¿Cuándo aparecieron ahí? Y ¿Por qué no los había visto?
Creí que eran en movimiento como las fotos mágicas, pero estos estaban estáticos. Ron estaba sobre una cama pero se veía que dormía profundamente, Herm parecía que estaba a punto de llorar, Zabbini tenía una expresión de odio y por último Draco parecía que estaba siendo amordazado desde detrás, como si alguien lo estuviera deteniendo justo en el momento exacto de la foto.
Eran todas tan raras, pero veía una similitud entre ellas, el fondo siempre era el mismo, como si las hubieran tomado todas en el mismo lugar, lo más raro es que dudaba mucho de que fueran a voluntad las fotos, como si no supieran que les pasó.
Saque todos esos pensamientos horribles de mi cabeza, a Draco lo acabo de ver y nunca estuvo en una situación así, Herm es demasiado inteligente como para que alguien la haya tomado a la fuerza para hacerle esa foto, Zabbini y Ron estaban en San Mungo y ahí estaban lo más a salvo de lo que estarían en sus propias casas. Entonces… ¿Por qué esas fotos?
Se dejó caer en el sofá de su sala, esperaba que Draco estuviera ahí pero cuando llegó no había nadie, y las fotos aun pesaban en su bolsillo y en su mente. La chimenea sonó y Draco salió de ella. –Hola amor. –Harry sonrió como un bobo, casi nunca le decía así pero le gustaba cuando lo hacía.
–Hola. ¿Por qué vienes de fuera? –se dejó caer a mi lado y se abrazó a mi costado.
–Solo fui de paseo ¿tú a dónde fuiste?
Me encogí de hombros restándole importancia, necesitaba preguntarle sobre la foto, pero el muy apenas sabe que es la televisión, dudaba que supiera usar una cámara. –Solo me quede con Ron en su habitación. Quería estar seguro que no haría nada en contra de él mismo.
–¿Qué? ¿Por qué hiciste eso? –lo grito tan fuerte que logro que me levantara de un susto. – ¡La rata debe morir! –sus ojos tenían ese brillo demoníaco que había visto en otras ocasiones, pero nunca en Draco.
–¿El trauma te afectó de más? –comenzó a caminar de un lado al otro, tomando su cabeza con las manos, me estaba asustando. –¿Dragón? ¿Qué sucede? –intenté tomarlo por el hombro pero me empujo al suelo. El golpe aún era demasiado reciente y me dejó tirado por más tiempo del normal.
–Él debe de morir para vivir. –la voz de Draco se había transformado en una variación de un demonio. Intenté levantarme pero él volvió a lanzarme al piso, y me dejó anclado ahí. –Morirás por lo que hiciste, le hablare a Folly. –salió de la sala hacia nuestro cuarto.
–¡Carajo Draco! Si estás enojado no tienes que hacer esto, además ¿Quién demonios es Folly? ¡Draco! –no respondió ni hizo algún ruido más, suspiré sabiendo que esto iba para largo. ¿Le hablaré a Herm? Tal vez ella pueda calmarlo.
Escuché la chimenea y de ahí salió ella, como si la hubiera invocado. –¡Harry! ¿Qué te pasó? –se agacho a mi altura e intenté zafarme.
–Draco se volvió loco, no sé si sea alguna de sus etapas. Ya sabes que a veces hay secuelas por la guerra y esas cosas. –gruñí cuando jalo demasiado fuerte y las cuerdas se ajustaron más fuerte a mí. –Maldición Herm, hazlo con magia, me está ahogando. –levantó su varita diciendo unas palabras en idioma raro ¿Por qué recitaba algo de ese libro? Tan concentrada estaba que ni parpadeaba. ¿Era necesario un hechizo tan fuerte para liberarlo?
–¡Es mío! –Draco se aventó sobre ella dando vueltas en el suelo, ¿Qué mierda? Estaban peleando como muggles, la varita que sostenía Herm estaba a su lado, tal vez si se estiraba podría alcanzarla.
Ellos seguían rodando mientras él tomo la varita con su boca, fue lo único con lo que logró sostenerla, las malditas cuerdas aún estaban apretándolo, lo bueno fue que no tenía que recitar el hechizo en voz alta, podía hacerlo sin pronunciar nada.
Cuando se soltó quiso ir a separarlos pero empezaron a lanzar palabras en ese idioma, y sus voces habían cambiado, las fotos se sintieron calientes en su bolsillo, las saco viendo como la de Draco y Herm se movían, como si fueran mágicas. Ambos decían algo pero no entendía, intento leer los labios de alguno.
–¿Salvatore? –ambos negaron. –¿Pueden escucharme? –asintieron. ¿Estoy soñando? Voltee a ver que seguían peleando. –¿Cómo es posible? ¿No son ellos? –negaron. – ¿Cómo los saco? ¿Tengo que sacudirla? –Draco rodo los ojos, parecía enojado. Herm apunto a las cosas que seguían peleando, y a eso le siguieron unas más señas. –No entiendo. –ahora ambos parecían enojados. Mire hacia todos lados, a lo mejor el libro estaba ahí. –Veré si encuentro el libro. –Herm negó tan fuerte que sentí que le dio torticolis. Con sus manos hizo una seña. –Parece como un clic, ¿clic de qué? –Herm señalo la orilla, hizo un cuadro con sus dedos. Lo repetía una y otra vez. – ¡Una cámara! –ambos asintieron, levante la mirada, los tipos ya no peleaban, ahora caminaban hacia mí. –Rayos. –corrí escaleras arriba con ellos pisando mis talones, cerré la puerta con seguro y escuche un ruido como de algo siendo golpeado.
–Supongo que no son demasiado inteligentes esas cosas. ¿No? –en la foto ellos asentían riendo. –Bien, una cámara, ¿saben en donde esta? O ¿Quién la tiene? –negaron. –Claro, entonces supongo que la tienen ellos. –negaron de nuevo. – ¿Entonces? Con esos locos ahí afuera, Ron y Zabini en el hospital como planean que… –Estaban haciendo señas y gritando –o lo que podían gritar –¿Qué sucede? ¿Dije algo? –seguian haciendo sus señas, me iban a hartar. –¿Una palabra? –ambos asintieron. –¿Ya la dije? –volvieron a asentir. –Bien, de acuerdo, es algo que ya dije y lo acabo de mencionar, talvez ¿hospital? –saltaron de alegría dentro de su pequeño espacio. –¿Tengo que volver?
Escuche como la madera se partía, Herm tenía una herida en la frente y sonreía tan terroríficamente que no pensé más en lo que me decían las fotos que me aparecí justo en el callejón afuera de San Mungo, camine hacia la salida de este mismo y divise a una guardia montada afuera de las puertas, la gente que pasaba por ahí huía sabiendo que se avecinaban problemas si se quedaban ahí, ¿Qué les pasa a esos idiotas? Les dije que montaran guardia pero no así, a la vista de todos. Justo iba a dar un paso fuera del callejón cuando aparecieron los clones, saludaron a los guardias y se fijó que hablaban lo mismo que ellos.
–Son iguales a los clones, pero ¿de donde están saliendo? –ellos entraron y los guardias se quedaron igual de estáticos que antes, se recargo en la pared sintiendo el frío en la espalda, tenía que entrar ahí pero no sabía cómo, si se aparecía ¿no saltaría una alarma como cuando llegaron a Hogsmeade y los atraparon?
Miro las fotos y estas ya no se movían, tenía que encontrar esa cámara, creyó que los clones eran tontos pero lo siguieron hasta ahí sabiendo porque estaría ahí escapando. Lo primero que le dijo a Hermione que no quería que pasara y está pasando, ¿nunca va a ser normal mi vida?
Esperó un cuarto de hora pero los guardias no parecían cansados, si les aventaba un desmaius llamaría la atención de los muggles y de los policías, y no podía permitir el que se vieran involucrados. –Piensa Harry. –oí pasos cerca de la entrada y me volví a asomar. Ahí estaba Kingsley, esperaba que no hubieran llegado a él.
–Muchachos visita regular. –los guardias se voltearon a ver y sonrieron, corrí hacia Kingsley, era mi oportunidad.
–Ministro Kingsley, que bien que le encuentro, tengo algo que mostrarte. –mire a los guardias y guiñe un ojo. –Es una cámara antigua. –los tontos parecieron de repente felices y se apartaron de la puerta. Kingsley solo me dio una mirada y ambos ingresamos al lugar.
Dentro no se veían personas o alguien ahí, todo estaba tétricamente solo, Kingsley me tomó del hombro y me enfrentó con la mirada. –¿De qué cosa hablabas? –corrí hacia la habitación de Ron, me asomé discretamente por la puerta y dentro la cama estaba vacía, entre con mi varita en ristre, no había señales de pelea ni de forcejeo.
Mire sobre la cama y ahí había otra foto, cerré los ojos intentando no pensar en lo peor, la levanté y en ella estaba una persona que no conocía, agradecí internamente que no fuera algún Weasley. –Potter. –arrebato la foto de mis manos, puso una cara que no me gustó. – ¿Qué hace con una foto de Finnigan?
–¿Qué? –la arrebate de nuevo y ahí estaba mi compañero sonriendo como si no estuviera atrapado. –¿Como? Maldición.
Corrí hacia la habitación de Zabini esperando que lo que buscaba estuviera ahí, Kingsley me siguió de cerca, él no sabía nada pero no tenía tiempo de explicarle. Apenas abrí la puerta vi que ahí estaba Ron parado con la cámara en una mano y con su varita en la otra, Zabini estaba unos pasos detrás de él sonriendo, Herm y Draco estaban tomados de la mano al otro lado y Seamus estaba de pie detrás de Ron.
—Hasta que el héroe llega. —La voz de Ron no era diferente, solo que sonaba más terrorífica. —Sonríe. —Antes de que pudiera hacer algo él le dio clic a la cámara y todo se hizo oscuro.
————————————————
Me dolía la cabeza como nunca, no sabía dónde estaba ni qué estaba haciendo ahí. Me senté volteando a todos lados, en el piso estaba Harry sin moverse mire hacia lo que sostenía mi mano y era una cámara antigua, pero se veía muy muggle para que fuera mía. A un lado de mis piernas estaban unas fotos, las tomé viendo a Harry en una de ellas, pero las demás estaban vacías.
Escuche pasos fuera de la habitación, ahí estaban Herm y Malfoy, este fue corriendo con Harry y Herm se acercó a mi. —¿De donde sacaste la cámara? —la mire dudoso. No tenía ni idea.
—No lo se. —se puso a mi altura e intentó tomarla, pero aunque fuera mi amiga algo no me dio buena espina y la alejé de ella. —Creo que me la quedaré. Es divertido de vez en cuando tener algún hobby nuevo. —ella frunció el ceño con disgusto y su cara se empezó a distorsionar.
—¡Dame la cámara! —se aventó sobre mi ocasionando que el objeto saliera volando. Grito hacia el rubio y este le contestó en no sé qué lengua. Cuando volteo vi que sus ojos eran negros. Maldije mi suerte, me quité de encima a Herm y tomé la cámara saliendo corriendo por la puerta, escuchaba sus pasos detrás de mí, jamás me alcanzarían, yo era más rápido que ellos.
Gire en un pasillo y vi que estaba en amigo de Draco, este me miró con el ceño fruncido y me detuvo en medio del pasillo.
—¿Qué pasó? ¿Dónde están todos?
—¿Olvidaste todo?
—Lo último que recuerdo es estar en el callejón con Draco, de ahí en más no recuerdo nada. —escuche los pasos de esas cosas, mire hacia el chico moreno y lo tomé de la mano jalándolo para que corriera conmigo.
—Después vemos eso, ahora hay que salir de aquí. —teníamos que llegar al área de aparición para poder salir de aquí, dentro de este lugar debe de haber más personas o cosas como ellos.
—Vamos por mal, el lugar de apariciones es por el otro pasillo. —frene en seco mirándolo a los ojos. —¿Qué?
—¿Cómo supiste que quería ir hacia allá?
—Bueno, lo dijiste. —se encogió de hombros restándole importancia y me separé de él unos pasos.
—Lo pensé, no lo dije. —él se quedó de piedra analizando la situación. “Comí pasta hoy” —¿Qué fue eso? Hay una voz.
El moreno abrió la boca y se sorprendió. —¿Qué fue lo qué pasó mientras estuve dormido o lo que fuera?
Me encogí de hombros. —Tampoco recuerdo mucho, lo último fue en mi casa cuando unos tipos entraron y me atacaron. —un chirrido se escuchó al final del pasillo, ambos volteamos y ahí estaba Harry sonriendo, pero esa sonrisa era algo siniestra.
—Chicos que bien que están mejor, acompáñenme y Ron dame la cámara. —estiró la mano caminando hacia nosotros. “Si quiere la cámara significa que es una de esas cosas” Zabini arrugó el ceño pero asintió, después investigaremos sobre la telepatía.
—Vamos de salida, mejor nos vemos en la casa de Weasley, ahí te daremos la cámara, ahora tenemos que hacer algo. —Harry borró su sonrisa y se detuvo a una distancia de nosotros.
—Van a dármela ahora. —“Corre” ambos salimos corriendo lejos de Harry, dimos vueltas y vueltas y llegamos a los consultorios de los medimagos. “La red flu”. Entramos como un tornado, mientras Zabini prendía la chimenea yo cerraba la puerta.
—Anda, vámonos antes de que alguien la altere. Iremos a mi casa, ellos no deben de saber en donde vivo. —asentí entrando en la chimenea con él, en ese espacio reducido sentí mi brazo arder con la cercanía del moreno. ¿Qué pasa conmigo? En esta situación no debo de pensar así.
Llegamos a una sala muy amplia, el moreno salió de la chimenea y mi brazo aún hormigueaba. Caminé despacio admirando toda la decoración y el ambiente, parecía la casa de algún funcionario del ministerio, nada que ver con un recolector de porquerías raras. —Entonces quiero saber qué fue lo qué pasó.
—No recuerdo mucho. Estábamos en el ministerio y a Harry, Herm y a mi nos dieron órdenes de buscar a los civiles que habían sido atacados en el callejón diagon y secuestrados, Harry se alteró un poco porque Draco iba en ese grupo y pues se fue a su casa y Herm me dijo que iba a averiguar algo sobre los tipos que hicieron eso y también se fue, y pues yo decidí investigar un poco en el lugar.
“...Cuando llegue, entre a algunos locales y descubrí una puertita que había al lado del mostrador y pues entre y los salvé a todos y después de eso llegaron los aurores y se llevaron a los heridos. Tú estabas inconsciente y no pudimos despertarte normalmente y pensamos que había sido una gran maldición.”
Negó varias veces. —Yo no recuerdo nada hasta ahora. Debí de haberme despertado hace unos días. ¿No?
—No lo sé. Ese mismo día que terminamos regresé a mi casa y alguien me hizo algo, y no recuerdo nada más hasta ahora. —Frunce el ceño esperando más información. —Eso es todo Zabini.
—Es imposible que no sepas nada. Yo lo último que recuerdo es haberme desmayado en la boticaria, alguien me atacó por detrás.
—¿Algún sonido o algo? Algo que asocies.
—No, solo una risa, pero cualquiera puede hacerlo. —pensé un poco en la teoría que se formaba en mi cabeza.
—¿Cómo era la risa?
Su mirada denotaba incredulidad. —¿Puedes saber quién fue con su risa? Dudo que tan siquiera Harry lo pudiera hacer.
—¿Ahora lo llamas Harry?
—Es pareja de mi amigo, además que lo de los apellidos ya lo dejamos en la escuela, hasta tu puedes llamarme por mi nombre. Eso no me molesta.
Lo pensé por un rato, su nombre golpeaba cada espacio en mi mente. —Quizá después, ahora dime cómo era, tal vez lo estás confundiendo con uno de los chicos que fueron atacados.
—Ahí no había nadie además de nosotros, incluso los que estaban salieron cuando vieron que Draco entró. Sabes que todavía hay cierta apatía hacia los magos sangre pura.
—Es imposible que alguien no estuviera ahí, yo los vi a todos ellos. Incluso los salve.
—A veces hay actores contratados, del lado muggle y después se les borra la memoria, los ladrones se han vuelto inteligentes.
—Pero no eran ladrones, eran Mortífagos que querían a Harry, yo los escuché.
–Quizá, pero aún así es muy raro, te digo que lo último que recuerdo es esa risa, y una palabra.
—¿Cual?
—Sonríe. —me senté en el sofá que estaba más próximo a mi, eso suena como una palabra al azar, pero... también es algo que le dices a alguien al que le vas a tomar una foto. Un pequeño flash llega a mi memoria.
“Harry está parado frente a mi con Kingsley detrás de él, Harry está petrificado por la sorpresa y yo estoy sosteniendo algo en mi mano, volteo a verla y es la cámara con la que me desperté. —Hasta que el héroe llega. —Harry da un paso hacia atrás. Yo levanto la cámara y río. —Sonríe. —doy clic a la cámara y Harry y Kingsley desaparecen en una nube de polvo, dentro de la cámara salen dos fotos, una donde esta Harry y la otra esta Kingsley, esa la aviento al suelo y levantó contra luz la foto restante. —El héroe cayó, hay que avisarle al amo. —salen por la puerta los que son mis amigos, pero se que no lo eran, la foto comienza a moverse y Harry articula algo y a mi solo me da gracia, meto la foto en mi bolsillo pero siento que algo se mueve detrás de mí.
Cuando volteo están unas fotos sobre la cama, me acerco a tomarlas y en ellas estaba Herm y Malfoy. Las pongo junto con la de Harry y salgo al pasillo, uno de los amigos del héroe viene corriendo por el pasillo diciendo no se que cosa. Arranca la cámara de mi mano y me toma una foto, y antes de que pueda hacer algo la avienta en mis manos y todo se vuelve negro.”
Cuando abro los ojos Zabini está hincado a mi altura. —¿Está todo bien? —Tomó mi mano entre las suyas. Me solté de golpe y me levanté.
—Tuve como un recuerdo, la cámara se lleva a las personas pero no se a donde, y tenemos que tomar de nuevo las fotos a las personas que están en las fotos. —parecía algo ido por mi reacción inesperada pero se puso de pie y reaccionó como si no hubiera hecho eso.
—¿Cómo es eso? ¿Tienes las fotos?
—Tengo la de Harry y unas cuantas en blanco. Pero la cuestión es saber dónde estarán ahora las cosas que nos atacaron en el hospital. Y cómo es que llegaste aquí si nadie te tomó la foto. —Asintió alejándose de mí. Subió las escaleras en silencio y yo me quedé parado en medio de la sala. Me senté de nuevo pensando en por qué el chico actuó así. Tal vez solo fue preocupación o algo, pero nunca había hablado con él como para que de un momento a otro hiciera eso.
Escuché de nuevo los pasos y vi que había cambiado su vestimenta, ahora traía una camisa cómoda y unos pantalones flojos. Y se veía que traía otro bulto en las manos. —Por si quieres cambiarte, esto me queda chico. —yo era más delgado que él, pero lo que tenía que flaco lo tenía también de alto, tal vez sea un palmo más alto que él, pero él tenía condición y era realmente musculoso. Dos segundos después me di cuenta que él estaba con el brazo extendido desde hace un tiempo y que me miraba con vergüenza en su rostro. —Si no quieres no es necesario. —la tome antes de que se la llevara, tenía que quitarme esta ropa de hace días.
—Lo siento, solo estaba pensando en algo más. —Camine hacia un pasillo cerca de la escalera, pero no me había dado cuenta que no sabía a donde ir, cuando voltee con Zabini este tenía una sonrisa.
—Es la segunda puerta, ese es el cuarto de invitados. Ahí puedes estar mientras vemos que es lo qué pasó, y bueno le dire a mi elfo que prepare algo de comer. —entró por otra puerta lejos de donde estaba, suponía que era la cocina. Entre a la habitación y me cambié de ropa, esta me quedaba algo corta pero muy floja.
Me quedé ahí pensando si debería de ir con él a la cocina o quedarme aquí y esperar que me hable.
En eso alguien tocó la puerta, sentí un nudo en el estómago. ¿Qué estaba mal conmigo? Algo me debió haber pasado en el tiempo en el que estuve dentro de la cámara. —Hola, ya le dije al elfo que hiciera algo, no eres alérgico a nada. ¿Verdad? —Negué, y él sonrío. Y esa cosa en mi estomago se hizo solo un poco más grande. —Si quieres quedarte aquí te aviso más tarde para que salgas a comer o podemos platicar o algo en la sala. —se veía un poco nervioso, tal vez no acostumbra a tener a nadie de visita.
—Si, la verdad es que no quiero estar solo, además debemos de averiguar cómo es que nosotros salimos y ellos no. Supongo que Harry debía de haber sabido ya lo que hacía esa cosa, pero no se de donde más podemos obtener información. —salimos del cuarto y nos sentamos en el sillón.
—Entonces solo dices que recuerdas que alguien te atacó en tu propia casa, ¿crees que alguien estaba buscando algo?
—Yo no tengo nada bueno en mi casa, a lo mejor solo me buscaban a mí, porque Herm ya tenía tiempo que había sacado sus cosas.
—¿Estás seguro que saco todo? Algo debió de haber dejado.
—No, ella no dejaría algo, además si lo hubiera dejado lo hubiera encontrado, ella no es muy buena escondiendo cosas.
—¿Nada que llamara tu atención? ¿Algo fuera de lugar?
—Pues, cuando llegué a mi casa había una cosa negra en mi desván. Ahí tengo cosas sin uso en particular.
Río un poco, yo no le encontraba la gracia. Pero eso logró que se apretara el nudo en la base de mi estómago. —Eres un acumulador.
—¿Qué? Claro que no, tengo un perfecto orden en las cosas que tengo, eso lo dices porque no sabes como soy.
—Veamos... —cruzó las piernas mientras me veía fijamente, sentí algo de calor en el rostro pero no me moleste en disimular. —Eres el mejor amigo del héroe mágico, todos dicen que eres un provechoso por la situación de él, otros dicen que eres tan bueno como el pero aun así nadie te toma en serio.
Eso me dolió un poco, porque ya había superado la etapa de celos hacia Harry, pero que dijeran que me aprovecho de él, yo jamás hice eso. —Dicen también que cuando terminó con Ginny tú le dejaste de hablar porque querías que fuera más que un amigo, pero todo fue de mal en peor cuando el té confesó que salía con un chico, y sobre todo que era el enemigo número uno de ambos, o bueno solo tuyo. Se guardó el secreto hasta que no pudo más y te dijo.
Harry estuvo saliendo con Malfoy durante casi 6 meses y me dijo un día antes de cumplirlos. —Aún así cuando tuviste un problema en una de las misiones se te dio la orden de descansar, pero tú decidiste renunciar porque ya no soportabas estar ahí y que Harry no te apoyará, a si es que renunciaste y todo el mundo mágico lo celebro. —eso también lo recuerdo como si hubiera sido ayer, Harry intentó decirme que no lo hiciera y que era mejor que lo pensara con la cabeza fría, aun no me arrepiento.
—Y dos días después de que hicieras eso, Hermione Granger te dejó por tu hermano mayor alegando que no quería una vida con alguien que no supiera disfrutarla. —Herm lloro tanto como yo ese día, pero aun así se fue con sus cosas y se mudó con Fred, ya los había perdonado solo un poco pero aun cuando los veía juntos sentía algo en mi corazón. —Y tú te deprimiste y dejas de trabajar. Ahora mi pregunta es... ¿porque después de todo lo qué pasó y te hicieron te rendiste?
La pregunta me tomó desprevenido, yo jamás lo había visto así, fue más bien que ellos me ganaron. Mi mejor amigo me dejó de hablar cuando le dije unas cuantas verdades en la cara, Herm me dejó cuando más lo necesitaba y me hundió mucho más después del accidente con el ataque de pánico. Si ellos hubieran estado ahí para mi aunque fuera en apoyo moral no me hubiera deprimido. —No es sencillo de explicar. No digo que lo que hicieron estuvo bien ni lo que yo hice también lo estuvo, pero siempre estuve ahí para ellos, cuando Sirius murió y también Remus y Tonks, cuando buscamos los horrocrux y cuando nos torturaron en Malfoy Manor, pero cuando yo renuncie solo obtuve regaños de parte de Harry y súplicas de parte de Herm, cuando ella terminó conmigo creí que Harry vendría a apoyarme o tan siquiera a decirme que me lo merecía pero él estaba demasiado ocupado con Malfoy, y no me molesta pero hay tiempo y lugares para todo y en ese momento debió de ayudarme así como yo lo hice todo el tiempo. Y cuando vi que Herm estaba con Fred... —levanté la vista y el chico no se había movido ni un centímetro. —fui a llorar al baño de la madriguera, nadie se dio cuenta y cuando termine me fui y no he vuelto. Estar ahí me trae recuerdos de cuando estábamos jóvenes y nos apoyábamos uno al otro.
—¿Has pensado en decirles?
Negué riendo, pero sonó más como un sollozo. —Cuando me pidieron verme en el ministerio estaba feliz porque pensé que todo se había arreglado, pero cuando llegué nos dijeron que teníamos que ir por los civiles que habían sido secuestrados y supe que ellos me engañaron para que yo fuera y así nos dieran esa misión. No sabes lo que Harry hace para que le den una misión que quiere y Herm también.
—Dices que te usaron para su beneficio.
—Siempre. —jugué un poco con mis manos y el silencio se convirtió en algo espeso y difícil de ignorar.
—Entonces, ¿porque no les dices?
Rodee los ojos. —Ya te lo dije, aunque les diga les dará igual, siempre es así, ellos creen que son los únicos que tienen problemas.
Un sonido hizo que nos sobresaltáramos, era como un toque en la puerta, pero venía de más lejos. Nos miramos y caminamos hacia el origen, dimos vueltas y vueltas pero no sabíamos de dónde venía. —Creo que nos volvimos locos.
Se escuchó de nuevo, pero ambos ya había recorrido toda la casa , hasta habíamos salido por el patio y dado la vuelta a la propiedad. Zabini comenzó a moverse hacia mí con la varita en alto. —¿Que haces? —puso un dedo en sus labios indicándome que me callara. El sonido se hizo más fuerte a cada paso que daba Zabini, extendió una mano hacia la puerta detrás de mí, era la habitación que me dejó para dormir. Se acercó a la ventana, cerca de ahí había dejado mi ropa tirada, él se agachó y rebuscó en los bolsillos.
Iba a gritarle que porqué hacía eso cuando saco las fotos que me había encontrado en el suelo, las miró atentamente y me extendió una de ellas. Era donde estaba Harry pero él se movía dentro gesticulando y brincando, le di la vuelta y la vi de nuevo, él me señalaba a mí y hacía un rectángulo con sus dedos. —¿Un rectángulo? —asintió. La solté de golpe y me alejé de ella.
—¿Que viste?
—Él me respondió como si estuviera vivo. Como si estuviera dentro de la foto.
—Creo que ya te volviste loco. —levantó la foto y se le quedó viendo. —Hola Harry, ¿qué cuentas? —lo decía de forma sarcástica pero cuando me acerqué Harry agitaba sus manos y nos decía algo con sus labios. —¿Lo ves? Solo está jugando.
—No, mira. ¿Sabes quien soy?
—Eso es tonto, ¿como va a responder? —Harry asintió sonriendo, hizo algo extraño con sus manos, una varita, serpiente.
—¿Voldemort? ¿Qué tiene eso que ver? —hizo una cámara con sus manos, simulando tomar una foto. —¿La cámara? —mire alrededor y la cámara estaba todavía sobre la mesa donde la había dejado. La tome y se la enseñe a Harry. —¿Esta? —hizo un asentimiento y Zabini río.
—¿En serio? ¿Y ahora que, le tomamos una foto a la foto? —No era mala idea. Deje la foto en la cama y enfoque la cámara, esta tenía un rollo dentro que supongo que era la muestra de la foto y solo tenía un pequeño visor de plástico, la acerqué y tomé la foto.
La cámara emitió un sonido y un cuadro blanco salió debajo de la cámara, y de repente la foto estalló. La avente al suelo y mire la foto de Harry sobre la cama, él seguía ahí moviéndose. —Creo que no funcionó, debemos de tomar la foto a las copias qué hay aquí.
—Bien, pero antes vamos a comer. —salió del cuarto, tomó a Harry y él fruncía el ceño.
—Supongo que tendrás que esperar hasta mañana, ahora es demasiado tarde y además tenemos sueño. —Harry asintió dejando de moverse, supongo que consumía magia el estar todo el tiempo así.
Salí directo hacia la cocina, dentro Zabini acomodaba unos vasos en la mesa, levantó la vista justo cuando entré y me sonrió, ese nudo regresó. —Vamos que se enfría. —me senté y su elfo nos trajo los platos, el olor era exquisito, se me hizo agua la boca con solo verlo.
—Disfruta. —sonreía esperando que yo tomara el primer bocado, agarre una buena cantidad y estaba delicioso, no tardé en terminar el plato, él comía despacio pero yo aún tenía hambre. Herm siempre me decía que tenía un estómago sin fondo, me avergoncé de no haber disfrutado la comida y solo de haber engullido, Zabini se dio cuenta de eso y sonrió. —Puedes repetir, no tengo ningún problema además de que a Lola le encanta recibir elogios.
Me encogí en la silla pensando seriamente en declinar pero el no me dejó siquiera decir nada cuando gritó el nombre de la elfa y ella apareció con dos platos más, uno contenía lo mismo y el otro tenía algún otro contenido que olía delicioso.
—No quiero molestar.
—Nada de eso, yo te invite. Aparte no hemos comido desde que nos encerraron en esa cosa. No te sientas mal. —la elfa dejó los platos cerca de mi y sin la voracidad de antes probé la comida, y seguí comiendo hasta que sentí mi estómago realmente lleno, terminé los dos platos y aun así Blaise extendió lo que era un postre delicioso.
—Estuvo muy bueno, desde que estaba en Hogwarts que no comía así.
Blaise rio un poco. —Aun con lo cuidado que estás comes como un joven.
—Sí, bueno. —Rasque un poco mi nuca, qué vergüenza. —Solo soy así. Pero era porque tenía mucho que no comía bien.
—¿Por lo qué pasó o por algo más?
—Bueno, antes de todo esto tenía algunos problemas de apetito.
—¿Y ahora no? ¿Por qué? —yo también me lo preguntaba pero intuía que era porque ya no me sentía tan solo como antes.
—Buenas noches. Gracias por la comida, mañana hay que ir a buscar las copias. —me levanté y huí a mi habitación. Zabini se quedó con una sombra de sonrisa, pero ya no vi ni escuché nada, en cuanto entré a la habitación cerré la puerta. Me tiré sobre la cama y me quedé dormido pensando en cosas tontas sobre el futuro que se venía.
“—Pensé que no querías a nadie más en tu vida. —Zabini sonrió acercándose a mí. —eso dijiste cuando nos encontramos en mi casa. ¿Lo recuerdas?“
Un sonido me despertó y la respuesta a esa pregunta que me hizo Zabini aún estaba fresca en mi mente. Voltee y en la puerta estaba Zabini sonriendo, justo como en mi sueño. —Hay que comer algo e ir a buscar a esas cosas. Anda. —salió de la habitación y se escuchó que entró a la cocina.
Me senté en la cama, no me había dado cuenta que había dormido tan profundo hasta que el me despertó, esto también tenía mucho tiempo que no lo estaba haciendo correctamente. Solo dormía unas 2 o 3 horas cuando mucho, viendo la luz del sol pienso que deben de pasar de las 10 de la mañana.
¿Qué me está pasando como para que lentamente vuelva a ser lo que era? Me senté con Zabini en la mesa y comenzamos a comer. —No sabía que tenías el sueño tan pesado. Cuando baje supuse que ya estarías despierto.
—Dormí de más, ya no suelo hacer eso.
—No importa, ahora ¿dónde crees que están esas cosas?
—La última vez estaban en el hospital, puede que sigan ahí.
—Serían demasiado tontas como para esperar ahí, además por lo qué me dijiste que recordaste ellos te seguían a ti. ¿Qué harán ahí si no estás tú?
—Pero el otro Seamus me tomó una foto, le debió de haber dicho a los demás.
—O no. Dijiste que lo acabas de atrapar por así decirlo.
—Quizá ahora sea Harry el que los dirija. —Zabini resopló y salió de la cocina, ¿qué le pasa a ese?
—————______________________________________
Salimos por la chimenea del despacho por donde salimos, yo traía las fotos en mi bolsa y la cámara en la otra, ambos con nuestra varita en ristre salimos al pasillo, no había sonido ni personas. Salimos a la recepción y ahí estaba igual de desierto que lo demás. —Sabes creo que tienes razón, ya no deben de estar aquí. —Zabini asintió pero siguió caminando.
—No es posible que se hayan ido y que esto siga igual de solo, por lo menos los aurores deberían de estar registrando algo de por aquí.
—Recuerda que cuando yo le tomé la foto a Harry detrás estaba Kingsley, de seguro él les dijo que no había peligro o cerró el hospital. —un chirrido se oyó detrás de nosotros, ambos volteamos pero no había nadie. Caminamos hacia allí y seguimos el pasillo, recordaba esto. —Por aquí está la habitación del chico que me agradeció por salvarlo.
—¿Cual chico? —su voz sonó ligeramente más gruesa, supongo que no quería que se escuchara más fuerte.
—Dentro del grupo había un chico que tenía como 16 años, me dijo que estaba en Hogwarts y que había venido con su hermana muggle para que conociera el mundo mágico. —Zabini se detuvo y creí que había visto algo por lo que me adelanté un poco pero él me detuvo del brazo.
—Los muggles no pueden entrar al callejón.
—Claro que sí, cuando veníamos de compras los padres de Hermione venían con ella.
—Pero eso es diferente, ellos son sus padres, los hermanos es muy difícil que los dejen pasar, más después de todo lo qué pasó.
—No, es imposible. —me acerque más a él. —yo salve a la chica y me dijeron que era muggle los sanadores.
—Puede que si, pero talvez alguien la llevó ahí con engaños. —se volvió a escuchar el ruido, volteamos y al final del pasillo estaba el chico.
—Ese es el chico. —El aludido sonrió, pero no parecía a la expresión que tenía cuando lo salvé.
—Hasta que se dignaron en aparecer, el héroe tardó mucho menos en saber quién era y lo que quería hacer, y ahora... —sacó un libro de no se donde y lo abrió aun con esa sonrisa macabra. —Quiero que me regresen la cámara por la que luche tanto. Eso es importante para mi.
—Tu eres un estudiante y además un menor de edad. No puedes usar magia fuera de Hogwarts.
Soltó una carcajada sarcástica. —Con este libro que consiguió tu chica no fue necesario esperar a tener 17, el libro en sí contiene magia. ¿Cómo crees que hice esa cámara?
—Eres un mocoso. —Zabini se puso delante de mí, ni de lejos podía taparme porque era más bajo que yo pero aun así me conmovió lo que hizo. —Deberías de estar en tu casa con tus padres. ¿Qué planeas con esto? ¿Gobernar?
—Mira mortifago. —sentí un aura amenazadora de parte de Zabini al escuchar esa palabra. —Quiero que todo sea mío y poder controlarlo, no quiero ser inmortal como Voldemort, quiero que esto sea un reinado y yo seré el rey. Todos me tendrán que obedecer.
—Harry tenía razón en desconfiar de ti.
Soltó una risa mientras se acercaba. —Si que eres tonto, necesitaba al héroe mágico pero además necesitaba la energía de dos personas sangre pura, pero las dos almas que tenía escaparon y ahora tendré que recuperarlas. —levantó una mano hacia nosotros y en ella tenía un amuleto que se veía muy viejo.
Comenzó a pronunciar unas palabras, Zabini tomó mi brazo y se fue haciendo para atrás lentamente. El chico estaba tan concentrado intentando pronunciar bien las palabras que no se dio cuenta que nos íbamos alejando de él. Justo cuando terminó de hablar salimos corriendo hacia las escaleras, escuchamos que gritaba y después sus pasos detrás de nosotros.
—Creí que dijiste que era bueno y eso. —Aún con la situación él no dejaba pasar la oportunidad de reclamar.
—¿Y qué pensabas? Que lo conocía tan bien como para intuir que era lo que quería hacernos.
—Por lo menos Harry pudo deducirlo en cuanto lo vio. Tu eres demasiado confiado.
—Si lo soy a ti que te importa, además ese chico no parecía ser malo cuando lo salve.
—Estoy seguro que todo eso fue plan de él para hacernos esto a ambos.
—¡Por favor! ¿y qué hay de Draco? Él todavía lo tiene.
—¡Ah! ¿Ahora le dices Draco?
—¿Qué? ¿Estás reclamando eso ahora? —qué le pasaba a este tipo, primero me regaña por confiar en ese chico y luego me dice que porque le digo por su nombre a Draco. No se porque pero ya no veía necesario llamarle por su apellido, menos ahora que es pareja de Harry.
—¡Si! Yo te dije que me llamaras por mi nombre y aún así sigues diciéndome Zabini.
—No se de que te quejas porque nunca has dicho mi nombre. ¡Además es algo tonto! Solo es un nombre.
Se detuvo y me arrastró a una de las ahora vacías habitaciones. —A Draco también lo odias y a él si le dices por su nombre.
—Apenas ayer comencé a hacerlo, ya te dije que no te alteres.
Su rostro comenzaba a ponerse morado, no sabía que estaba pasando a si es que cuando quise salir de la habitación me acorraló contra la puerta. Podía ser yo más alto pero él seguía siendo más fuerte. —No sabes cuánto quiero que mi nombre salga de tus labios. —¿Qué? —Estuve esperando toda mi vida a qué por un segundo me voltearas a ver, pero como era amigo de Draco tu nos odiabas a todos por igual.
—Zabini no es un buen momento. —puso un dedo en mis labios y siguió hablando sin importarle nada.
—Soñaba con que un día despertarás y estuvieras pensando en mi. Y que me saludarías en el gran comedor y que dejarías que me presentara con tus hermanos. Era un niño y soñaba con que estaríamos juntos siempre. Pero luego de la batalla de Hogwarts tú decidiste ser Auror y yo me fui a Italia, luego empezaste a salir con Hermione Granger y mi corazón fue despedazado. —su voz se quebró en la última palabra. ¿Cómo es que alguien dice esto sobre mi? Cuando fue a mi a quien despedazaron. —y cuando volví descubrí que Draco salía con Harry y que Hermione estaba saliendo con tu hermano y pensé que podría tener otra oportunidad, le rogué que me dejara ser parte de su círculo de amigos, pero apenas comencé a trabajar con él me di cuenta que Harry ya no se llevaba contigo como antes y que eras un poco más cerrado con tus amistades. Ese día Draco me prometió que convencería a Harry de qué te llevaría. —Ese día fue el día del ataque. Y él perdió la conciencia. —Lo último que recuerdo es lo feliz y nervioso que estaba por al fin verte de nuevo y después me atacaron y desperté aquí, contigo. —no sabía qué hacer, nadie nunca había intentado hacer tanto por mi, incluso mis amigos aún por más que estuvieron en las malas conmigo no pudieron apoyarme cuando lo necesite de nuevo, pero si hubiera sido Zabini... no así no.
—Blai... —alguien tumbó la puerta llevándose de encuentro.
—Vaya así es que aquí es donde estaban escondiéndose. Como dos tórtolos. —ambos estábamos tirados en el suelo, él estaba esperando tranquilamente a que nos pusiéramos de pie, pero el golpe me había mareado lo suficiente. —Vamos niños levántense, quiero ver qué tal pelean. —daba vueltas riendo. Zabini se levantó lo mejor que pudo.
—¿Qué es lo que quieres?
—¡Quiero la cámara! —sacó de nuevo el libro y yo me incorporé. No puede hacerlo de nuevo.
—Detente. Te la daré. —Zabini volteó en mi dirección y todo el gritaba que no lo hiciera. Metí la mano en mi bolsillo y saqué una cámara diminuta. —Ten. —lance la cámara al aire y él dejó caer el libro. Zabini supo lo que quería lograr y se lanzó a por él.
—La tengo. —el niño tenía la cámara ya grande en sus manos pero se dio cuenta demasiado tarde que esta no era la que él buscaba. Salimos corriendo de nuevo con el libro en nuestras manos.
—Vamos de nuevo a la chimenea.
—Si. —seguimos el camino ya estudiado, no se escuchaba nada desde que salimos de la habitación pero aún así no debíamos de detenernos. Llegamos al objetivo pero nos detuvimos de golpe al ver una muralla humana, Harry, Herm, Seamus, Draco y Kingsley.
—Maldición. ¡Saca la cámara ahora! —la tome justo cuando el niño entraba por la puerta. Tome como pude la foto y el cuarto se lleno de humo negro. Tal vez sobrepasamos el número de gente por foto, pero no llegué a enterarme porque Zabini me jalo hacia la chimenea y salimos de ahí.
En su casa nos dejamos caer al suelo. —¿Cómo sabremos que funcionó?
—Haremos un plan de emergencia. —Tomó el libro y comenzó a buscar algo en él.
—Debe de haber algún conjuro que nos ayude a poder destruir la cámara y poder regresar a todos.
—Eso es demasiado específico. ¿No es más fácil leer sobre ella?
—Bueno eso también, en algún lado debe decir cómo deshacerse de ella.
Buscamos por un tiempo más hasta que encontramos algo parecido al objeto en un dibujo dentro del libro. —Esto es otro idioma, si lo recito puede que ocasione algo más.
—No perdemos nada. —tomé el libro y dije las palabras allí escritas como pensé que se decían. De rato la cámara comenzó a brillar sobre la mesa, era tan cegador que ambos por unos minutos nos quedamos con nuestros brazos cubriendo nuestros ojos.
—¿Funcionó?
—Veamos. —La tomó de su lugar y apuntó con ella a un florero, la cámara hizo su sonido normal pero después empezó a vibrar tanto que Zabini la tiró al suelo.
—Espero que no vaya a explotar. —La voz la conocía demasiado, era Harry de pie con Herm a su lado y Draco en el otro.
—¡Harry! —me abalancé sobre él y ambos nos fundimos en un abrazo. —Funcionó. —cuando me solté también abracé a Herm. —Creía que tenía que hacer algo más que sólo esa foto.
—Me topé también con Kingsley y le dije todo lo qué pasó. Y bueno ahora están detrás del joven que ayudaste.
—Te juro Harry que yo no sabía lo que quería hacer.
—No te apures, yo solo tuve una corazonada y tú siempre eres bueno con quien lo necesita, además de que aún debemos de buscar el libro que el tenia. —Zabini se adelantó antes de que pudiera decir algo.
—Lo conseguimos. Fue solo una coincidencia, lo vimos cuando escapamos por primera vez de San Mungo.
—Que bien que lo tienen. —Herm se lo arrebató a Zabini de las manos y este se quedó esperando algún comentario. —Debemos de ir a guardarlo muy bien.
—No. —Harry por primera vez contradijo a Hermione. —Debemos destruirlo, si alguien más lo toma no sabemos si sea bueno o malo. Hay que quemarlo.
—No. —y empezaban de nuevo con su discusión. El libro en sí es algo malo pero si la primera vez alguien lo encontró es mejor deshacerse de él antes de que pase algo más.
—¿Y qué más hizo el chico además de esa cosa? —Draco interrumpió con tal delicadeza que ambos olvidaron lo que estaban por decir. —Hay que saber qué más hay que arreglar.
—Eso ya es trabajo de los aurores. —Zabini cortó la pelea que se avecinaba. —Como ya está todo bien pueden irse de mi casa. —salió de la sala y subió las escaleras. ¿Qué le pasaba? ¿No estaba feliz por haber visto de nuevo a Draco?
—Iré con él. —Draco siguió sus pasos y pronto nos quedamos los tres en la sala ajena.
—¿Cómo supieron donde estaba?
—Estuvimos oyendo todo desde la celda de la foto. Tu tenías la de Harry y las demás eran de nosotros pero no estábamos presentes, consume mucha energía vital.
—Ah. Bien. —hace mucho que no estábamos solos por lo que el silencio se podía cortar con un cuchillo.
—Creí que no te caía bien Blaise. —El escuchar su nombre me hizo recordar todo lo que me dijo en ese cuarto y como estuve a punto de pronunciarlo.
—Las circunstancias cambian siempre. Me ayudó a salir de ahí y bueno es así como una tregua.
—Lo siento Ron. —Un sollozo vino desde Herm. Ella se había sentado en el sofá y ahora tenía sus manos cubriendo su rostro. —No quise que las cosas pasaran así, pero el libro me afectó demasiado y bueno creo que eso fue parte de lo que provocó que me fuera. Escuchaba susurros diciéndome que no eras bueno y yo me lo empecé a creer.
—Basta Herm, se que no lo hiciste a propósito. Aún así me dolió que no me dijeras la verdad sobre lo que sentías y pensabas. Creí que había confianza entre ambos.
—Yo también lo pensé, pero luego te pasó ese accidente y tú ya no eras tú.
—Solo necesitaba a mis amigos. —susurré sabiendo que Harry todavía me escuchaba.
—Ustedes se rindieron a la primera, siempre me quede de su lado cuando las cosas se ponían tensas y cuando ustedes ya no podían estaba ahí para que siguieran. Pero cuando yo no podía seguir ustedes me dejaron ahí.
Se veían avergonzados a más no poder pero aún así Harry habló. —Desde que te dije lo de Draco estabas raro conmigo.
—Si porque me enteré por alguien más y por chismes, ¿no se supone que me lo debías de haber dicho?
—Lo iba a hacer pero cada vez que lo intentaba tú decías que lo odiabas y esas cosas.
—Lo decía porque creía que aún sentías eso. Ni lo hubiera vuelto a pensar si me hubieras dicho que te gustaba o que lo amabas. Porque es obvio que lo que tienen ambos no es solo temporal.
—Lo siento. —Harry se sentó con Herm, ambos se sentían avergonzados. Los conocía lo suficiente como para saber que no estarán tranquilos con ellos nunca más.
—¿Cuánto tardaron en darse cuenta que me habían llevado? —sus hombros se tensaron y ya sabía la respuesta. No tan pronto como yo hubiera deseado. —Buenas noches. —caminé hacia el pasillo y entré a la habitación que me había dado Blaise el día anterior.
No sabía que estaba derramando lágrimas hasta que me acosté en la cama y no pude evitar un sollozo. Alguien toco la puerta y esperaba que no fuera ninguno de mis supuestos amigos. —Largo. —la persona ignoró mi respuesta y entró cerrando la puerta detrás de él.
—Sabía que no eras tan rudo después de todo. —Blaise estaba en la puerta sonriendo.
—¿Ahora si te importa? Creí que estabas enfadado.
Rodó los ojos sentándose en la cama. —Después de lo que te dije llegó Harry y tú lo primero que hiciste fue aventarte sobre el. ¿Cómo querías que actuará?
—Pero ya sabes que Harry está con Draco. ¿Por qué te apuras de algo así?
—Porque quiero que me ames. —Ese nudo regresó a mi estómago.
—No sé lo que es amar. —el suspiro y se recostó a mi lado. Me tensé y solo río.
—Quiero que confíes en mí así como lo haces con ellos. Primero quiero ser tu amigo y después podemos ser algo más. ¿Qué te parece?
—Bien. No sé cómo hemos llegado hasta aquí, pero estoy dispuesto a ver lo que podría pasar. —tome su mano con miedo a lo que él pudiera responder. Sabía que yo no estaba bien y que tenía mis problemas como todo el mundo pero no sabía si él estaba dispuesto después de todo lo qué pasó a estar junto a mi.
—Estaría encantado, iremos despacio para que tú aprendas a confiar en mí y sepas que jamás te dejaré. No después de todo el tiempo que he esperado para una oportunidad.
—¿Es cierto que desde que estábamos en la escuela?
—Si. —río suavemente apretando mi mano. —Yo te vi cuando nos subimos a los botes y tenías una sonrisa muy bonita, después cuando pasó lo de Draco él vino a quejarse conmigo de tu actitud y sin saberlo comencé a saber todo de ti, inclusive entre al club de duelo para este cerca de ti. Se que es extraño pero para mi yo de ese tiempo era suficiente.
—Gracias. —voltee a verlo al rostro y él seguía sonriendo. No supe cuando me quedé dormido, pero fue el sueño más largo que tuve desde que podía recordar.
