Actions

Work Header

5 veces en que te miré

Summary:

A los ojos de Santana, Leo siempre fue algo hermoso, algo digno de amar y admirar.

Leo no se queda atrás.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

1

 

Recuerda su primer encuentro como niños. Además de estar contento de conocer un nuevo amigo con sus mismos intereses, algo más le llamo la atención.

 

Sus ojos. 

 

El Carlos de 6 años quedo un poco maravillado. Era algo que nunca antes vio, claro que conoció a más gente con ojos claros como su vecina que siempre iba a su casa para hablar con su abuela, o el señor al que su abuelo le compraba la mercadería. Pero ellos no se parecían en nada al azul que veía en su amigo. A veces se quedaba mirando fijamente a Leo admirando el color de sus ojos, pero prontamente se olvidaba de eso y volvían a jugar fútbol o correr por el barrio. 

 

Desde ese momento, si le preguntabas al pequeño Santana su color favorito, te diría que era el azul.

 

2

 

Tenía 18 años y era un hombre libre. 

 

Todavía no sabía cómo sentirse al respecto ¿qué se supone que hará ahora? No se arrepentía de haber dejado el apellido Bara, y si es por el, que el viejo maldito se muera. 

 

Pero Dios, es difícil poder decidir cuando esa opción le fue arrebatada por tantos años. Tenía dinero que no sabía administrar y demasiados hombres a su alrededor que más que consejeros eran buitres buscando aprovecharse de él. ¿Cómo iba a enfrentar un mundo que no conoce? En la cancha era un Dios, pero en cuestiones corrientes apenas y era un simple mortal. 

 

Supuso que estaba bien, aprendería. La vida nunca le regaló nada y no lo haría ahora. 

 

—¿Carlos? —una voz lo sacó de sus pensamientos. Miró en dirección del sonido y vió a Luciano parado ahí con una mirada un tanto insegura y triste. No le gustaba esa expresión. 

 

Mirándolo se acordó de su último encuentro. No fue el más agradable. 

 

Destellos de su conversación vienen a su mente, si es que se la puede llamar así. Leo le hablaba con felicidad , sus ojos siempre fueron muy expresivos. También recuerda como su cara cayó al ver que Carlos lo ignoraba. 

 

No entendía el afán de Leo de meterse en su vida, cuando dejo tan claro que no lo quería. La vida siempre le quitaba cosas, mejor que el se desligue de ellas antes de que suceda. 

 

Miró a Leo en un vago reconocimiento, esperando que hable. Observó que abrió su boca y la volvió a cerrar, como si las palabras no quisieran salir de sus labios. Finalmente tomo valor y comenzó a hablar. 

 

— Estoy felíz por ti, de verdad. Y sé que tus abuelos también lo están. No sé que tanto sirva mi ayuda, pero si algún día la necesitas no dudes en pedirla.

 

Ante la falta de respuesta por Santana se generó un silencio incómodo.

 

— Bueno, creo que me iré-

 

— Gracias — y dicho esto se dio media vuelta y abandonó a su compañero. Si se quedaba por más tiempo la fachada de ser un cyborg se oxidaría. 

 

De camino a su departamento medito sobre su encuentro. Después de tantos años Leo todavía hablaba con él, trataba de involucrarlos en conversaciones con su equipo (incluso si este no lo quería por su comportamiento "engreído" y de "idiota") y en general hacia de todo para tratar de incorporar a Santana, hacerlo sentir más humano.

 

Todo esto sin recibir ninguna reacción a cambio. El idiota era muy bueno y optimista para su propio bien. Demasiado amable y atento hacia alguien que apenas le dirigía la palabra. 

 

Pero Luciano siempre fue así ¿no? daba demás y no solía recibir lo mismo a cambio. Sin embargo, nunca paro de dar. 

 

Es una pena que un corazón tan bello este tan interesado en alguien tan muerto. 

 

3

 

Con 24 años miraba hacia el pasado y tenía inmensas ganas de golpearse con algo. ¿Quién lo obligaba a ser tan idiota? En retrospectiva, sabe que en realidad no fue del todo su culpa y que reaccionaba así debido a su trauma y blah blah blah. Según palabras de su terapeuta. 

 

Igual le da vergüenza la manera en la que actuó. Si fuera Leo se habría rendido hace años y lo hubiera dejado a su suerte. Egoístamente estaba feliz de que no sea el caso. 

 

Actualmente estaba mejor, su carrera profesional iba por muy buen camino, podía mantener una charla sin hacerla inmediatamente incómoda, tenía varias amistades, contaba con una red de apoyo estable y aprendió a gestionar sus emociones.

 

Hasta encontró a su madre. Diría que le está yendo excelente considerando su pasado. 

 

No estaba curado, pero estaba mejorando y se sentía más cómodo en su propia piel. 

 

Con menos problemas en su mente, hubo espacio para otros tipos de pensamiento. Por ejemplo, en lo bien que se veía el hombre frente a el. 

 

Leo y él se encontraban en su hogar, el primero vino de visita a España y decidieron ponerse al corriente. Santana no contaba con distraerse tanto por el botón abierto de una camisa. 

 

O por una camisa apretada que deja en evidencia brazos fuertes. 

 

O por el olor de una colonia. 

 

O por labios que actualmente se movían hablando de algo que no estaba escuchando del todo bien. 

 

¿Cómo sería besarlos? 

 

—¡Carlos! ¿me estas escuchando?—eso lo sacó de su ensoñación. Leo lo miraba con una ceja levantada, esperando una respuesta. 

 

—Eh, sí...—se aclaró la garganta — ¿qué decías? — Espero con todas sus fuerzas que su cara no revelara nada raro.

 

— A veces me gustaría saber que hay dentro de esa cabeza tuya — Negó con cabeza riendo. 

 

Tenía una linda sonrisa. Le encanta verla. 

 

Carlos Santana era un desastre por los hombres lindos, y Leo definitivamente era uno. 

 

4

 

Tenía 28 y sentía que estaba en el cielo. 

 

Dicho cielo se constituía de besos desordenados, toqueteos desesperados y una gran hambre de más. 

 

Llevaban un dos años de relación en secreto por precaución, no querían que esto afecte a sus carreras y más aún con el ambiente tóxico que existe en el fútbol. Acordaron hacer público todo cuando ambos se retiren, pero mientras tanto se veían obligados a contenerse. 

 

Eso los lleva a esta situación. Hace dos meses que no se veían en persona y las últimas semanas apenas pudieron tener tiempo para ellos. Entonces, una vez que lograron tener una noche libre no desaprovecharon ni un segundo.

 

La ropa se encontraba olvidada en el piso de la habitación de Carlos, ambos muy concentrados en ponerse las manos encima. 

 

Santana nunca había deseado a alguien de esta manera, querer recorrer con sus manos y boca cada centímetro de piel bronceada a su alcance provocando placer. Apreto su agarre en la cintura de Leo profundizando su beso, deleitándose con los ruidos que hacía. Amaba cada parte de él y estaba decidido a demostrarlo. 

 

Con eso en mente, sin perder el tiempo, se arrodilló y adoro a ese hombre como merece, maravillado del brillo de sus ojos y la dulzura de su voz. 

 

5

 

Tenía 36 y este podría ser el día más feliz de su vida. Le dolía la cara de tanto sonreír y su visión borrosa era señal de que pronto lloraría. 

 

¿Alguien lo culpa? es el día de su boda después de todo. 

 

Pasaron diez años para que este momento ocurra. Cree oír a varios invitados gritar y llorar pero en este instante solo puede concentrarse en una sola persona. 

 

Y dios que hermoso se veía. 

 

Desbordaba alegría y estaba igual o peor que Santana. Siempre se vió bien en traje, pero ahora por algún motivo se ve aún mejor con el traje blanco y la corbata verde. Santana mismo tenía una azul. 

 

Tenía miles de dudas y miedos, se sentía casi irreal poder ser maridos después de tanto tiempo. Pero nada de eso importaba ahora, ama a Leo y todo lo que venga lo enfrentaran juntos. 

 

Una vez puestos los anillos dorados, apenas espero decir "Si, acepto" y se lanzo a los labios de su ahora marido. Lo rodeó con sus brazos y lo beso hasta que casí perdió el aliento. 

 

— Te amo tanto — murmuro Santana con una gran sonrisa. 

 

— Yo más — Y con una pequeña risa, se lanzo a otro beso. 

 

+ 1

 

Leo se sienta y observa a Santana convivir con los invitados de la boda. Puede ver que esta con Natureza y Rivaul. Se lo ve tan relajado y feliz, distinto al Santana más joven herido por el mundo. 

 

Piensa en este presente, en todo lo que pasaron para llegar a esto y no lo cambiaría por nada del mundo. 

 

Carlos parece sentir su mirada y lo saluda brevemente, notando un amor devoto en su mirada. Todo para Leo, solamente para él. 

 

Se pregunta que hizo para que tan perfecto hombre lo mire así, y decide que no importa. Ahora están juntos y no planea cambiar eso. 

 

Notes:

Bueno, después de más de dos años sin escribir volvi. Fue raro escribir de personajes que deje algo (muy) olvidados.

Si algo no coincide con el canon y demás, mis disculpas pero hice lo que pude con lo que me acordaba. Probablemente también tenga varios errores porque escribí esto en un par de horas.

Como siempre, las críticas constructivas son aceptadas y los votos y comentarios aún más <3

¡Espero les haya gustado! Graciass por leer 💚

Este trabajo fue anteriormente publicado en Wattpad.