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11 de febrero
Tuve el vago recuerdo de mi hermano hablándome de la soledad. No fue particularmente extraño, la oficina se ha mantenido solitaria desde que mis empleados renunciaron en diciembre, y aunque no me quejo de ello en voz alta (porque no tengo con quién hacerlo), me siento abandonado por los míos. No me considero un mal jefe, mi trato es cordial y mi pago es justo, pero la maldición de hace algún tiempo manchó mi imagen en el negocio y ya no tengo aliados.
Mi hermano solía decir que la soledad era triste a los 30, que si la disfrutabas no estabas realmente solo y eso para un hombre japonés era un milagro.
Me iré temprano a casa.
12 de febrero
He perdido la cuenta de todos los inadaptados que acuden a mí para matar, hoy tuve uno de esos clientes. ¿Cómo tratar a un desquiciado?, es complejo pero no imposible, lo primero que tienes que saber es cuán creyente es de lo místico y jugar con esa información. Si existe una pisca de escepticismo en él, tienes que explicarle que maldecir a la gente es algo que solo pueden hacer los espíritus y que si cualquier psíquico les afirma que lo hacen, les están mintiendo. Por otro lado, si el sujeto es un fiel creyente de lo paranormal, hay que asustarlo. Espanté a muchas personas años atrás, les advierto que las maldiciones funcionan solo por un equilibrio cósmico donde yo soy el mensajero y ellos cargarán con la responsabilidad de los actos, es decir, el karma los castigará severamente.
Me pregunto qué hará Reigen en estas situaciones.
13 de febrero
Olvidé que mañana es San Valentín. ¿Es idea mía o no era tan popular antes? Veo mucha venta de flores y chocolates, todo excesivamente caro lo cual es contraproducente. ¿Si hay tanta oferta, no deberían bajar los precios? No sería un problema para mí si no fuese porque mi chocolatería favorita se unió a la estafa de esta celebración. Claro que tengo dinero, pero no estoy dispuesto a pagar tanto por cinco miserables bombones.
Dejando de lado eso, me pregunto si Reigen hará algo mañana. Apostaría mi sueldo a que odia la celebración como cualquier soltero.
15 de febrero
Ayer visité a Reigen después de semanas, él trabajaba en su computadora pero estoy seguro que sólo perdía el tiempo. Fue raro verlo solo, normalmente sus empleados no lo dejan en paz y muy rara vez podemos hablar en privado. Él me miró con desaprobación y me preguntó qué hacía allí. Dije algunos chistes que no recuerdo, pero estoy muy seguro que no fueron de su agrado. Finalmente hice lo que quería, le entregué a este tipo una pequeña caja de bombones, sí, de los caros. Buscaba una expresión de disgusto en él, tal vez una discusión que me mantuviese ocupado por unos minutos, pero en su lugar él sonrió. ¿Cómo conseguí eso? Busqué un poco de ironía en su cara, tal vez amargura o burla hacia mí, pero no encontré más que dulzura y amabilidad.
—No te creí tan detallista —dijo Reigen mientras abría la caja de chocolates.
—No lo soy —admití nervioso, aun deseando irritarlo—, ¿es tu primer regalo en san Valentín? Eso es un poco patético.
—¿Intentas hacerme enojar? —Reigen dijo aquello con la boca llena, parecía disfrutar legítimamente del regalo—. ¿Esto significa que necesito responder el día blanco?
—Si quisiera chocolates de mala calidad los recogería del suelo.
Después de eso Reigen me ignoró un rato, no parecía dispuesto a pelear o a molestarse, de hecho por primera vez tuvimos una charla adecuada para nuestra edad, fue raro.
18 de febrero
Me he mantenido ocupado en el trabajo, muchos casos de “posesiones demoniacas” se han presentado. Diferenciar una posesión de una enfermedad psiquiátrica es más fácil de lo que se cree, o al menos la experiencia me lo dice. Los espíritus rara vez se comportan como en las películas, con ese tinte dramático, gritos y vómito, en su lugar suelen ser fáciles de humillar, tienen el ego muy frágil y si te ríes de ellos salen de la víctima para enfrentarse a ti. Sin embargo, hay que ser cauteloso. Si la habitación está fría y huele ligeramente a azufre, puede ser indicación de un espíritu real. Los casos reales escasean, la mayoría son esquizofrénicos descompensados y al yo tener conocimientos sobre patologías mentales (gracias a meses de estudio), suelo aconsejar a la familia de llevarlos al médico. Esto puede dejarme una recompensa monetaria o no, dependiendo de qué tan agradecidos estén conmigo.
Para los espíritus reales ocupo agua santa y lo sé, es posiblemente la versión más cliché del exorcismo, pero yo hago mi investigación completa. Busqué muchos sellos y oraciones para el agua, haciendo la prueba con ese adefesio que persigue a Reigen, Ekubo. Finalmente cuando una gota cayó en él y sus gritos se esparcieron en la oficina, fui consciente del poder que estaba manejando. Tal vez por eso no me quejo tanto de la ausencia de mis asistentes, ¿quién los necesita cuando tienes poder?
21 de febrero
La oficina estuvo lenta hoy. Visité dos casas, una de ellas era de un actor famoso que honestamente no conocía, ¿puedes llamar famoso a un actor de reality?, ni si quiera lo llamaría actor. Él deseaba una lectura de cartas, estaba obsesionado con encontrar el amor y esa es una declaración implícita de la soledad. El tipo era joven, no pasaba los 20 años y ya era independiente, ¿por qué pensaría tanto en la soledad con la cantidad de dinero que gana? Debería viajar, buscar a una mujer que tenga la misma personalidad tonta que él, o tal vez lo contrario para que lo enderece. Cuando leí sus cartas le dije cosas de sentido común, que fuese a un psicólogo para tratar su evidente depresión, que buscase un hobby que le apasionara, que viajara a su país favorito, porque él solo encontraría el amor cuando no le temiese a la soledad. Me avergüenzo de los consejos que di, pero este hombre no necesitaba una reflexión digna de los antiguos filósofos, solo lo más cercano a un consejo de hermano mayor.
22 de febrero
Los sábados de ocio son mis favoritos, siempre voy en la tarde a comprar los suficientes snacks para la serie nueva que veré. Esta semana será Twin Peaks o The X-files, han estado en mi lista por años pero jamás me animé a verlas, será un buen día.
23 de febrero
Tuve que volver al supermercado porque olvidé comprar vino, me insulté un par de veces pero afortunadamente vivo en una zona muy cercana al centro. Odio los domingos, es el fin de todo lo bueno, son melancólicos, son agobiantes, son para lavar la ropa. Sorpresivamente este domingo fue distinto y tal vez se deba a mi cambio de rutina, porque ¿cuál era la probabilidad de encontrarme a Reigen en el pasillo de los vinos? Lo conozco hace 2 años, habitamos la misma ciudad y es mi competencia en el rubro, ¿cómo es que recién ahora lo veo con ropa distinta a su feo traje gris? De todas formas me acerqué a él despacio y por la espalda, cubriendo sus ojos como si fuésemos cercanos. Me arrepentí de inmediato, incluso si quería burlarme estoy seguro que fue algo extraño de hacer.
—¿Quién es? —preguntó Reigen con un tono serio, me sorprendió que no me atacase.
—Si adivinas te compro un vino.
—Ekubo, ¿poseíste a alguien de la tienda? —dijo Reigen, casi molesto.
Me molestó el comentario y me alejé de él, cuando Reigen se volteó a mirarme hizo una mueca que no pude descifrar.
—No sabía que tomabas vino —dije en ese momento, principalmente porque no supe qué más decir.
—¿Compras en este supermercado? —preguntó Reigen, un poco sorprendido—. No tomo, es un regalo para mi papá, ni si quiera sé de vinos.
—Eso es evidente, considerando la marca que tienes en tus manos —dije sonriendo, un poco más relajado mientras caminaba a otra parte del pasillo y tomaba una botella—. Mira, si tu papá tiene buen gusto, va a disfrutar este.
—¡Ese es! ¡Llevo veinte minutos intentando recordar el que toma! —Reigen exclamó entusiasmado—, supongo que conocer a un tipo pretencioso tiene sus ventajas.
—No ofendas al que te ayudó y como sugerencia, acompañaría eso con una tabla de quesos y aceitunas.
—Creo que gastar cincuenta dólares es suficiente para un regalo —dijo Reigen, colocando el vino en su carro de supermercado.
Recuerdo haberme reído mientras caminábamos por los pasillos de las verduras, yo no tenía otra cosa que comprar, pero conversar con él fue divertido. No sabía demasiado de este Reigen, el informal, su vestimenta sigue sin estar a la moda pero se ve bien en jeans y una camiseta simple, luce como alguien con el que podrías hablar todo el día sin cansarte.
Fue un buen domingo.
26 de febrero
Origo vino a mi oficina después de casi dos años. Habíamos conversado antes, ya es un adulto y está estudiando en la universidad. Sabía que este niño era humanista, apenas y podía hacer sus propios deberes de matemáticas cuando venía a mi oficina, pero me sorprende que eligiera pedagogía en inglés. Habla perfectamente, son muy pocos los japoneses que desarrollan una buena pronunciación, yo lo conseguí porque mi escuela era privada y exigía un inglés profesional.
Me alegro por Origo, está en una etapa importante de su vida y se le ve bien. El hecho de que me volviese a hablar me ha quitado un peso de encima, creo que su mejor elección fue dejar de trabajar conmigo.
28 de febrero
Llevaba mucho tiempo sin saber de mi hermana, ella es una mujer ocupada y con su vida resuelta. Tiene familia, gana mucho dinero y ama a su trabajo, lo necesario para considerar a una mujer poderosa. Tal vez es por eso que no le hablo tanto, sus problemas tienden a ser superficiales y me siento irritado. Además, yo no destaco por ser un hombre medido con las palabras, sobre todo con mi familia, así que es mejor no verla tan seguido para asegurar buenos lazos familiares. Por otro lado, ¿qué es esta mierda de ella consiguiéndome una cita? En serio, ¿por qué querría yo que mi hermana me consiguiera a una mujer? Aún tengo dignidad.
1 de marzo
Lo estoy considerando.
Me puse a pensar en mi última cita y entendí que llevo casi una década sin salir con nadie. Me refiero a seriamente, porque he tenido noches pasajeras como la mayoría de hombres de mi edad, pero nada relevante que me hiciese recordar sus nombres. ¿Cuándo fue la última vez que amé a alguien? Tal vez a mi primera novia, Yui. Tenía el cabello negro pero se teñía ocasionalmente rubia, se le veía mal. Era linda e interesante, terminó conmigo porque yo no lo era, o tal vez porque la traté de estúpida. Mi otra novia era más linda que Yui, no necesariamente por su apariencia física, sino que su personalidad me hacía sentir bien. Mako, sí, tal vez ella fue mi primer amor genuino, se preocupaba mucho por mí y se interesaba genuinamente por los aburridos textos que yo tanto leía. Duré tres años con ella hasta que se enamoró de alguien más, no creo haber llorado a ninguna de las dos.
3 de marzo
Hoy visité a Reigen y me lo topé en medio de una reunión con un cliente, pedí perdón y me quedé afuera de la oficina. No quería que creyera que me robaría sus tácticas para tratar con la gente, no es mi estilo. Elijo las tardes para visitarlo, Tome está en la universidad, Serizawa tiene clases y el espíritu suele irse a la hora de almuerzo, pero eso significa que me lo puedo encontrar trabajando, las tardes son más activas que las mañanas y eso lo aprendí hace poco. Cuando el cliente finalmente salió de allí, entré pidiendo permiso, encontrándome a un Reigen molesto.
—¿Qué ocurre? —dije extrañado.
—Nada, ¿qué haces aquí?
—Oye, lo que sea que te pasara no fue mi culpa, trátame bien.
Puedo jurar que ese comentario lo dije como broma, Reigen podría tratarme de la manera más infame y a mí seguiría sin ofenderme. Lamentablemente él no tiene mucha paciencia conmigo y fue como echar leña al fuego.
—¿Tratarte bien? Interrumpiste una reunión importante y quieres que te reciba con una sonrisa en el rostro.
—No seas melodramático, sé que no estás enojado por eso —dije, leyendo su postura, cada gesto un indicador de que Reigen estaba tenso—. Tu cliente salió satisfecho, lo vi, eres tú el que tiene un problema de antes y te lo repito, la cosa no es conmigo.
Creo firmemente que una de las razones por las que Reigen no me tolera es porque sé leerlo. Es horrible ser trasparente, que sepan lo que intentas esconder. Tal vez por eso Reigen me echó esa tarde de la oficina, no me lo merecía y creo que él es consciente de eso.
6 de marzo
Volví a visitar a Reigen, esta vez a la hora que él terminaba su jornada. Estaba oscuro y la brisa era tan violenta como a mediados de invierno. Creí necesaria una plática, tal vez por mera curiosidad o por culpa, incluso si no hice nada. Tenía muchas hipótesis para el motivo de su enojo, la primera y principal estaba relacionada a los padres de Reigen. Sé que él vive solo desde los 20, algo no tan común para alguien con pocos ingresos, lo que puede o no estar relacionado al vínculo roto con las figuras paternas. Además, dijo que iba a ver a su padre y compró un vino a ciegas, confiando vagamente en su memoria, lo que significa que se hablan poco.
Admito que deseaba pelear, algo que de hecho lo haría desahogarse y aliviaría mis dudas, pero no lo conseguí. ¿Alguna vez obtuve un cambio tan abrupto de su parte? Porque su ceño fruncido pasó a ser angustia en cuestión de segundos.
—Tenías razón, estaba molesto por otras cosas, no merecía tratarte así, incluso te eché de mi oficina.
—Siempre me echas de tu oficina, no es tan grave —dije para aliviar el ambiente.
—Sí, pero esta vez lo lamento.
Me pregunto si verlo así fue un privilegio, ¿cuantas personas en tu vida te han visto así de destrozado? Los amigos tal vez, pero yo no, yo nunca.
7 de marzo
Invité a Reigen al cine, le dije que yo pagaba todo y que no se preocupara, nunca lo vi decir sí tan rápido. Él eligió la película y honestamente la disfruté, era un romance vacío y juvenil, casi una comedia involuntaria. El tipo es fan del cine malo y barato, me pregunto si llevarlo a una película más seria lo aburriría. Cuando salimos del cine fuimos a comer hamburguesas, se sabe todas las ofertas de la semana y creo que eso me impresiona un poco, fuera de eso ¿cómo alguien es capaz de mancharse tanto con una simple hamburguesa? Una vez terminamos ya era tarde y le ofrecí llevarlo a su casa en auto, Reigen no parecía muy cómodo con la idea y lo debatió débilmente. Cuando llegamos a su casa me sorprendí, era una zona de la ciudad que no conocía, la parte más económica; solitaria; fea.
—Ahora que sabes donde vivo, no vengas a visitarme de improvisto como lo haces en la oficina.
Su comentario me hizo entender que no sentía vergüenza en mostrarme dónde vivía, me hizo reír en voz alta, ¿de alguna forma me llamó acosador? Le dije que no estaba interesado en venir a verlo, principalmente porque yo tampoco disfrutaría de personas llegando a mi casa de improvisto. Si soy honesto, me hubiese gustado que me invitara a entrar.
9 de marzo
Finalmente tuve mi cita con Kyoko, la amiga de mi hermana. ¿Cómo puede alguien mayor que yo por casi diez años verse mejor? Era dentista, yo podía entender solo por su forma de hablar y vestimenta que se trataba de alguien sofisticada. Extrovertida, creo que jamás salí con alguien que hablara más que yo, se teñía rubio pero a ella se le veía bien, asumo que iba a la peluquería frecuentemente. Fue una cita extraña, cada ocasión en la que yo contaba una anécdota ella desviaba su mirada hacia el celular. Estoy oxidado, mi elocuencia no es más que una herramienta laboral. Cuando todo terminó y le ofrecí llevarla a su casa, me negó con la cabeza, me abrazó y se fue, soy consciente de que mi hermana debió obligarla a salir conmigo.
14 de marzo
Pasaron dos sucesos importantes en estos días, el primero es que Kyoko me escribió para juntarnos de nuevo, me pregunto si mi hermana le estará haciendo un favor importante a esa mujer. Le dije que nos viésemos este sábado si ella quería, tal vez la llevaría al cine y a comer algo, aún no me responde. El otro asunto, Reigen vino a mi oficina hoy en la mañana, primera vez que lo hace y estoy seguro de que le costó dar con mi dirección. El tipo dejó unos chocolates en mi escritorio y se sentó frente a mí. No recordaba que era el día blanco, así que solo me pareció un gesto al azar, o al menos hasta que abrí la caja. Era obvio que eran caseros, lucían imperfectos pero sabían bien, ahora mismo tengo unos cuantos guardados en mi refrigerador. Creo que nunca me dieron un regalo hecho a mano antes, por años lo consideré tacaño pero en realidad toma mucho más tiempo que comprarlos. Le preguntaré si quiere volver a ir al cine.
15 de marzo
Como Kyoko nunca me respondió, elegí salir con Reigen. Me gusta esto, casi podría volverlo una costumbre: ir al cine, comer algo, llevar a Reigen a casa. Me gusta la idea de que se ría de mis chistes, no creo haber sido tan cómico con él antes, pero ahora mismo espero que en su mente esté catalogado como el tipo más gracioso que conoce. Cuando lo dejé en su casa me preguntó si me habían gustado los chocolates, porque en realidad le sobraron muchos y no sabía qué hacer con tantos, asumí que esa era una invitación a entrar a su departamento. Sí, sigo diciendo casa, pero es un departamento. Él me hizo subir la escalera con él y me dejó esperando fuera, ahora me siento intrigado, ¿por qué no me deja entrar?
18 de marzo
Creo que Kyoko perdió el interés en mí cuando supo en qué trabajaba. No insistí en los mensajes porque no tenía un interés genuino en ella, hubiese sido divertido si lo intentábamos pero supongo que estoy condenado a la soltería. ¡Que tragedia más grande, me siento desdichado! En noticias reales, veía vídeos antiguos y me topé con un clip de Reigen siendo invitado a un programa de televisión, sabía que se me hacía familiar la primera vez que lo vi, en ese tiempo él era la broma nacional. Vi vídeos de gente acosándolo en la calle, debió ser terrible para él y me sorprendió que se dejase engañar tan fácil por una puesta en escena. Hace un tiempo Reigen mostró su desaprobación por Jodo, no me lo dijo explícitamente pero se notó en su cara y en aquel entonces me irritó, ahora viendo el resto del programa puedo sacar mis propias conclusiones.
Por otra parte, también hizo una conferencia de prensa donde “usó sus poderes”. Está claro que no fue él, pero me parece un truco ingenioso.
21 de marzo
Pasé a buscar a Reigen al trabajo, le dije que lo invitaba a mi casa a ver una película y no quiso. ¿Qué le pasa a este hombre con las casas? No puedo ir a la suya y él no quiere ir a la mía, me siento molesto ahora, planeaba pedir comida y que bebiéramos cervezas. Supongo que es otro fin de semana junto al televisor.
22 de marzo
Reigen me envió un mensaje explicándome que está enfermo. Cuando lo vi antes no lo parecía, de hecho, en estos dos años jamás lo he visto con un solo síntoma de gripe, tal vez porque se cuida lo suficiente para no poner un pie en el hospital. Le pregunté si necesitaba algo, estaba dispuesto a visitarlo y cuidar de él, pero admitió estar mejor.
25 de marzo
Fui a su oficina de improvisto como normalmente hago, pero estaba cerrada, supuse que me mintió sobre estar mejor. No quise ser tan imprudente como para visitarlo, seguramente no es algo que él desearía, pero tengo derecho a preocuparme. Yo asumo una amistad entre nosotros y soy consciente que un verdadero amigo al menos lo llamaría, cosa que intenté dos veces sin obtener respuestas. ¿Estaré siendo insistente?
27 de marzo
Él tenía influenza. Hoy lo visité en contra de su voluntad, se veía enojado cuando me abrió la puerta, tan enojado como puede estar un hombre pálido a un paso de la muerte. Tal vez exagero, pero llegar a los 39 grados me parece preocupante. Lo dejé con paños fríos y le di doble dosis de algunos medicamentos, esperando junto a él hasta que su fiebre bajara. Cociné también un poco de sopa de pollo y a él no le gustó, le mentí diciendo que los enfermos pierden el gusto, aunque evidentemente no me creyó. Me hubiese gustado hacerle compañía el resto de la noche, pero él no se sentía cómodo con la idea de ser vigilado y los riesgos de contagiarme a mí. Casi pude sentir que le avergonzaba su estado actual.
30 de marzo
No he dejado de visitarlo para cocinar la peor sopa de pollo que él ha comido, eso y arroz blanco sin nada. Reigen me ha preguntado si no conozco las especias y yo le he explicado al menos tres veces que la comida de enfermo no tiene que saber bien, tiene que nutrir (lo cual si es una excusa). Hoy se bañó, lo necesitaba urgentemente, se levantó, cambió sus sabanas, hizo la cama de nuevo y fingió que no existía el virus en su organismo. Le advertí que era un bienestar pasajero, que la noche lo volvería a condenar. Él cree estar en condiciones de volver al trabajo y yo no soy médico como para detenerlo.
31 de marzo
Reigen fue al trabajo como si nada ocurriera, lo visité en la tarde, trajo una mascarilla y tosía disimuladamente. Le dije que iba a contagiar a todo el mundo por ser un imbécil terco, él insistió en que estaba siguiendo las medidas de higiene necesarias. Tenía alcohol, la oficina olía ligeramente a lavanda y en su basurero estaban las mascarillas que desechó.
—Yo me preocuparía por ti, estuviste muchos días conmigo —dijo Reigen, apuntándome con el dedo.
—¿Estamos fingiendo que no existen las vacunas? Porque yo me cuido.
—Puedes contagiarte aunque te hayas vacunado, genio.
—Hay pocas probabilidades.
Luego llegué a la casa y vi que las vacunas para la influencia son anuales, supongo que estoy destinado a la muerte.
9 de abril
Me siento muerto en vida desde hace unos días. Intenté ir al trabajo en la mañana pero cada parte de mi cuerpo se siente pesado, como si hubiese corrido una maratón hasta el fin del mundo. Tengo frío y excesivo dolor muscular, estas son las instancias en las que desearía una pareja que me cuidara. Lo peor de estar enfermo es la cantidad de tos que tengo, muy diferente a cómo afectó a Reigen, ya que yo parezco un perro moribundo.
Reigen me llamó en la tarde para saber si estaba bien, supongo que le pareció extraño que no lo visitara. Es agradable que sientan tu ausencia, es similar a cuando te extrañan en el trabajo, pero esta vez es genuino no solo porque los demás tuvieron que trabajar el doble para cubrirte. Creo que le agrado a Reigen.
10 de abril
A las seis de la tarde Reigen vino a visitarme, insistí en que no era necesario pero fue tan agresivo para pedir mi dirección que no tenía ganas de discutir. De hecho, recuerdo vagamente lo que le respondí y me regañó por tomar un relajante muscular tan fuerte con un vaso de whiskey (no en ese orden). No fue mi momento más digno pero realmente me sentía mal y el whiskey me hizo entrar en calor momentáneamente. Admito mi imprudencia, pero jamás moriría por algo tan idiota. Lo que mejor recuerdo fue la sopa de pollo y la conversación posterior a ello.
—Si tuviese una esposa sería como tú —dije para molestar, pero creo que fue el alcohol hablando por mí—, tal vez no rubia, no es tan frecuente encontrar rubias en este país.
—Ninguna mujer es tan idiota como para casarse contigo.
—No seas cruel con los enfermos.
Recuerdo que Reigen intentó bajar mi fiebre, no sé qué otra tontería pude decir pero si mi futura esposa fuese la mitad de bondadosa de lo que es él, estaría satisfecho.
14 de abril
Los días de agonía se acabaron y volví a trabajar, le dije a Reigen que me devolviera el whiskey, el tipo me lo quitó porque no confiaba en mí. Pude haberme enojado con él, pero él sabía que no soy ese tipo de persona, que con él en específico tengo paciencia, muy distinto a él conmigo. Lo más gracioso de esto es que Reigen nunca se llevó la botella, en realidad la escondió en el cajón de las verduras y como yo rara vez cocino jamás la vi, él sabía esto también, zorro astuto.
18 de abril
Hoy había una feria en el centro de la ciudad, era un evento grande, lleno de comida extranjera. Al parecer fue organizado por los estudiantes de gastronomía de la universidad condimento. Esto es algo que no es una sorpresa, pero Reigen ama la comida y cuando escucha cosas relacionadas a ello, se entusiasma. Así que cuando le dije que tenía entradas para ir, su rostro se iluminó y estoy seguro que babeó un poco. Fue un gran evento, probé comida exótica y Reigen se llevó algunas cosas. No dejaba de repetir “haré esto”, pero estoy seguro que algunos ingredientes no se consiguen con facilidad. Fue una buena noche.
19 de abril
Me encontré con mi hermana en el centro, con toda su familia en realidad. Me pidió disculpas por su amiga y yo ni si quiera recordaba su nombre como para hacerme el ofendido. Me pregunté momentáneamente si a ella le caería bien Reigen y me respondí inmediatamente con un sí, es un tipo simpático después de todo. También tuve curiosidad por su propia familia, ¿tendrá hermanos detestables como los míos?
21 de abril
Entré a la oficina de Reigen y me encontré a una niña de cinco años, igual a él. Al parecer, hoy cuidaría a su sobrina, le debía un favor a su hermana. Creo que todos los que conocen a Reigen saben que es un padre innato. Lo vi al menos dos horas jugando con su sobrina, en las horas muertas sin clientes. Quiso que me sumara al juego, pero a diferencia de él yo soy un asco con los niños y lo intenté muy torpemente. Podía ver a Reigen burlarse de mí a ratos y eso hizo que reflexionara sobre ese momento en particular, porque por unas horas parecíamos una familia. Volví a tener escalofríos.
25 de abril
La fantasía de formar una familia con Reigen ha invadido mis sueños y pensamientos diarios. No es común, sobretodo porque no siento atracción alguna a Reigen y sé perfectamente que él no tiene interés en mí. Pero claro, la cercanía constante a una persona puede crear pensamientos absurdos o el llamado a fantasías inadecuadas. Solo creo que él sería una buena pareja si se tratase de una mujer y no me retracto de ese pensamiento porque es la verdad. Reigen es una excelente persona (a veces) y si pudiese presentarle a una mujer que fuese digna de sus múltiples talentos, lo haría, lamentablemente no conozco a ninguna.
26 de abril
Odio trabajar los sábados, pero uno de mis clientes iba a tener una fiesta en una casa embrujada y quería que todos estuviesen bien. Le advertí tres veces que era una mala idea pero es difícil negociar con los millonarios jóvenes, rara vez tienen respeto o miedo hacia algo. Así que me quedé vigilando toda la noche y no ocurrió nada, me agradecieron y pagaron lo que corresponde, llegué muerto a la casa porque no acostumbro a amanecerme hasta las 4 de la madrugada. ¿Por qué la juventud se quiere tan poco?
27 de abril
Exactamente por esto no quería trabajar el sábado, hoy fui a una reunión familiar y toda persona que vive lejos de su familia sabe lo agotador que es volver al núcleo. Al parecer estar solo es un crimen, mis tías no han dejado de comentarlo cuando me alejo, como si ellas no gritaran al hablar y yo no tuviese buen oído. Por otro lado mis tíos me creen gay, no lo dijeron explícitamente pero tienen estos comentarios desubicados que lo evidencian: “Dozen es del otro lado”, fue el más suave. Supongo que debería declararme gay para evitar venir a estas reuniones, pero por cómo es mi familia, seguramente me presentarían a un tipo a la semana siguiente, no hay dónde escapar.
Se me olvidaba, mi hermano anunció su matrimonio, al parecer tiene todo listo y es el mes siguiente. Creo que nadie lo esperaba, mi hermano jamás fue formal en sus relaciones hasta que conoció a su novia actual, desechó su rebeldía y ahora es un oficinista tranquilo. Para algunos podría ser triste cambiar por otra persona, pero yo creo que él cambió para sí mismo y se le ve feliz.
30 de abril
Invité casualmente a Reigen a la boda de mi hermano, diciéndole que no era la gran cosa y era para llenar el cupo. Supongo que no le agradó la idea de pasar tiempo con mi familia y no lo culpo, me dijo que sí por la comida, sabe muy bien que mi familia es pudiente y al mencionar el tenedor libre no dudó en responderme. Le pregunté si era capaz de vestirse de mujer y fingir ser mi novia, era una broma pero lo enojó, tuve que aclararlo inmediatamente porque me inquietó a mí. Ahora me pregunto si deberíamos combinar nuestras corbatas o eso sí es demasiado gay.
3 de mayo
Reigen y yo llegamos al acuerdo de no comprar trajes para esa boda, específicamente porque Reigen no está dispuesto a gastar dinero en algo que durará menos de un día, aunque ya le dije que por lo lejos que queda la casa de mi hermano, de hecho estaremos allá entre el viernes y el domingo. Sin embargo me envió fotos de un traje suyo, un conjunto azul marino con corbata azul, le dije que se le vería bien debido a la tonalidad de su cabello, aunque claro, resaltaría mucho.
—No quiero ser un desatacador —me dijo en un mensaje de audio—, tal vez es muy llamativo para la sobriedad de tu familia.
—Reigen eres rubio, puedes vestir de negro y seguirás destacando.
—Tal vez me tiña para la ocasión.
Pensar en la idea de Reigen con el cabello negro me molesta, imagina tener un cabello tan lindo como el suyo y elegir voluntariamente arruinarlo con un tinte, ¡barbárico!
5 de mayo
Reigen y yo nos juntamos afuera de la oficina mía, porque por esos milagros de la vida él vino a buscarme. Es raro verlo en esta parte de la ciudad, pero según él hay tiendas mejores, como el bubble tea que está al frente de mi oficina. Le dije que tenía gustos de adolescente, pero solo porque jamás había probado un bubble tea bueno y fue una excusa para probar el que Reigen había comprado. Debo admitir que la leche de fresa es muchísimo mejor que la de coco, me agradó tanto que terminé por comprar uno, lejos lo más raro que verás en estas tiendas es a dos oficinistas en sus treintas comprando una bebida cuyo público objetivo son las mujeres y niños.
9 de mayo
Reigen tuvo un accidente en el trabajo y discutimos. Le dije la verdad, lo que estoy seguro todos los que trabajan con él piensan, que se involucra en situaciones peligrosas como si fuese invencible. Creo que ya es bastante obvio para este momento en nuestras vidas que él no tiene poderes, no voy a fingir que es un psíquico real porque si lo fuese no necesitaría tantos ayudantes que sí lo son. El imbécil se cayó en una zona inestable y terminó por casi fracturar su brazo izquierdo, algo que no hubiese pasado si no entraba en una zona infestada de espíritus, ¿dónde está el sentido común en ese hombre? De todas formas no discutió solo conmigo, su fantasma parecía igual de indignado y Serizawa aunque no le gritaba, también lucía molesto. Mañana iré a buscarlo al hospital y lo dejaré en su casa, no sé si sea buena idea seguir peleando con él.
11 de mayo
Ayer me quedé a dormir en casa de Reigen, lo cual fue inesperado. Se veía mal, no solo por su brazo magullado, tenía moretones en gran parte de sus piernas y estómago, pero afortunadamente ninguna herida interna. Le costaba moverse, incluso si no lo admitía podía percatarme de lo doloroso que era para él. Incluso si no quería pelear, terminamos por hacerlo. Reigen estaba irritado, me dijo hipócrita por fingir que yo no hago lo mismo que él y salió a flote “nuestra” ausencia de poderes.
—Tú hubieses hecho lo mismo.
—Yo no tengo ayudantes, tengo que hacerlo porque no me queda de otra, tú tienes opciones.
—No tienes ayudantes porque nadie te soporta, tratas mal a todo el mundo y tú deseas que sea así, no te ha interesado buscar personal nuevo porque sabes que van a renunciar —dijo Reigen mientras fruncía el ceño.
—Deja de intentar echarme, no eres bueno siendo malo. Ahora cierra la boca, voy a pedir comida a domicilio, ¿quieres ramen?
Fue gracioso el cómo evitó sonreír después de eso, haciéndose el difícil y ofendido, susurrando finalmente su obvia respuesta.
12 de mayo
Me levanté temprano del sillón de Reigen para empezar a arreglarme, pude verlo dormir mientras hacía muecas de dolor. Cuando me fui de su casa tuve que devolverme, había olvidado las llaves de mi oficina, acto seguido lo vi levantado, dispuesto a darse un baño y vestirse para ir a trabajar, como el imbécil que es.
15 de mayo
Mi mamá me llamó hoy, quería saber si ya tenía el regalo de boda y la respuesta fue no. Lo común es dar dinero, pero a este tipo se le ocurrió hacer una lista de objetos y necesidades para el hogar. Mi hermano por años se hizo el humilde con la familia, el hippie sencillo que no necesitaba demasiado. Ahora que tiene un trabajo fijo y a una mujer que impresionar, las cosas cambiaron.
Fui al centro con mi mamá en la tarde, le dije que compráramos las cosas por internet pero no quiso, mi mamá disfruta pasear por las tiendas y más importante aún, quería salir conmigo.
Mi mamá sabe que la quiero, incluso si es tediosa con las preguntas de mi soltería. Hoy genuinamente me preguntó si era gay y digo genuinamente porque mi mamá no bromea, pude verlo en su lenguaje corporal, en cómo tomó mi brazo antes de la pregunta. Parecía asustada pero también quería una respuesta.
—Sabes que voy a seguir queriéndote —dijo ella.
Le creo, pero tuve que decepcionarla. No le dije que mi soltería se debe a mi personalidad y el cómo me parece tedioso dedicarle demasiado tiempo a una persona. El mero hecho de juntarme en exceso con alguien me parece agotador, Reigen es una excepción porque ahora es mi amigo. Entonces, solo le dije que estaba enfocado en mi trabajo, lo cual es un poco cierto, aunque no ejerzo mi carrera de contador como ella cree.
19 de mayo
Reigen se siente mejor, ha vuelto al trabajo y ya no le duele tanto levantarse, es agradable verlo de buen humor. El veintitrés en la noche viajaremos donde mi hermano y Reigen me preguntó si debía darle dinero, a lo que me negué profundamente. Según mis propias costumbres y mi nulo conocimiento en matrimonios, el invitado del invitado no lleva nada. Se le veía nervioso por el evento, así que le dije que no se preocupara, que son todos parecidos a mí.
—Mejor no voy —dijo él, como todo un comediante.
26 de mayo
Me siento cansado.
La boda fue precisamente como creí que sería, ostentosa. Si bien mi participación en eventos familiares ha sido larga (ya que la mayoría de mis primos están casados), jamás vi algo tan elegante en mi vida. Reigen lució impresionado desde el inicio, la casa de mi hermano hacía ver la mía como un motel barato y la de Reigen como una caja de fósforos. No pregunté, pero obviamente su futura esposa era la millonaria y con ausencia de hijos seguramente mi hermano podría jubilarse ahora.
Reigen se perdió por los pasillos un rato, saludó a toda la gente con la que hacía contacto visual. El resto de la noche fuimos a la despedida de soltero de mi hermano, algo que no estaba en mis planes. ¿Cómo haces eso la noche anterior a tu matrimonio?, me parece improvisado. Recuerdo a Reigen tirado en los sillones, escuchando a mi primo hablar de política y economía, lo salvé a tiempo y lo llevé al dormitorio antes de que se desmallara, no recuerdo más.
Al día siguiente, en el matrimonio, la mayor parte de los hombres se veía mal. Fue gracioso, lo comentábamos ocasionalmente durante la ceremonia.
—Ese hombre se va a desmayar —me susurró Reigen—. ¿Por qué no lo ayudamos?
—Ese es mi tío Kenji, siempre se emborracha en los eventos.
—¿Y ese de allá?
—Es mi tío Kenji de nuevo, ¿estás borracho aún?
Reigen soltó una pequeña carcajada y alguien lo hizo callar, no sé quién fue pero lo avergonzó. Tengo la teoría de que Reigen rara vez se comporta de forma infantil, ha sido por años el modelo a seguir de un niño que vio transformar en adulto. Así que cuando se junta con alguien de su edad, se permite ser un poco tonto, le sienta bien.
La fiesta fue agradable, mucha gente bailando y comiendo hasta media noche. Vi a Reigen emborracharse otra vez, cayendo en mis brazos un par de veces mientras bailaba. Yo también tenía un par de copas encima, las suficiente como para dar cumplidos en voz alta. No puedo decir mucho más de esa noche porque lo que consideré moderado para beber, escaló a un punto sin retorno en la barra libre, ¡condenada barra libre!
Al día siguiente viajamos tarde, Reigen estaba medio muerto en mi cama, supuse que caímos en el instante que llegamos al dormitorio. Me dolía la cabeza y a él la espalda, creo que se cayó o lo boté por la escalera en algún punto, no estoy seguro. Nos miramos un rato largo cuando debíamos levantarnos, burlándonos de la condición deplorable del otro. Se me ocurrió momentáneamente tocar su cabello, tiré su flequillo hacia atrás y me reí de él, aunque no fue chistoso, solo fue una excusa.
29 de mayo
Puede ser idea mía, pero creo ser muy cercano a Reigen. Pareciera que el tacto entre nosotros no es un problema, hoy le quité comida de la cara y ni se inmutó. Creo que es particularmente mi culpa, siempre he sido una persona de contacto físico cuando se me entrega la confianza suficiente, afortunadamente a Reigen no parece importarle. Cuando nos despedimos le doy un apretón de manos, a veces lo abrazo si él no se queja. Jamás en mi vida he tenido una amistad de este tipo, por lo que no tengo parámetros de comparación.
31 de mayo
Tuve un trabajo importante afuera de la ciudad, al parecer llamaron a un montón de psíquicos para ver quién lo solucionaría primero, allí me encontré a Reigen y a su equipo. No soy fan de estas convocatorias, así que me quedé mirando desde una esquina, notando cada intento fallido de los dichosos psíquicos. Todo se trataba de abrir un frasco con un sello antiguo, era tan “poderoso” que nadie podía romperlo, hasta que fue el turno de Reigen. Lo vi sacar un cuchillo, metiéndolo debajo de la tapa del frasco hasta que sonó algo. Un truco tan sencillo para abrir una mermelada dejó a todos en silencio, efectivamente un hombre común pudo abrirlo. Reigen no deseaba cobrar por un trabajo tan fácil, pensó que sería casi como engañar al cliente, allí me acerqué a él y le dije que no fuese estúpido, pero él respondió que no me entrometiera en sus finanzas. ¡Con razón es tan pobre!
7 de mayo
Hay demasiado trabajo en mi oficina, por lo que no he tenido tiempo de visitar a Reigen. Si el mes sigue así, no lo visitaré en lo absoluto. Los días están más calurosos que antes y me estoy imaginando lo que será el verano, tal vez me tome un mes de vacaciones o puede que deje esos días libres para invierno. ¿Será muy raro si lo invito a vacacionar?
13 de mayo
Fui a un trabajo encubierto, peiné mi cabello hacia atrás, me coloqué lentes y un sombrero. Me parecía a mi abuelo en los años 50, la ausencia de flequillo puede cambiar por completo tu apariencia. Tenía que vigilar a un hombre que parecía estar poseído, o eso creía su familia. Esta es una de las razones por la que mi mes estará ocupado, tengo que hacerle un seguimiento a este tipo, anotar su conducta y compararla con la que su familia me había mencionado. Necesito cigarros y que se filme en blanco y negro.
16 de mayo
El seguimiento ha funcionado, tengo algunos datos interesantes que reportar. Aunque eso no fue lo divertido, hoy utilice una barba postiza y relleno que me hacía ver más corpulento, no demasiado como para lucir obeso, pero definitivamente no parecía yo. Entonces, fui a la oficina de Reigen para asustarlo, me dije a mí mismo que sería algo pasajero porque debía volver al trabajo. Lo siguiente que supe es que Reigen me estaba tirando gas pimienta en la cara mientras yo gritaba mi nombre, supongo que no le gustan las bromas.
19 de mayo
Él no estaba poseído. Su cambio estaba ligado a las clases de kárate que estaba cursando. Al parecer, el tipo estaba muy metido en ello, así que estudió la disciplina en el deporte, razón por la que ahora hablaba tan formal. Tema aparte, Reigen me invitó a quedarme a su casa este fin de semana, tal vez se siente mal por lo del gas pimienta, le dije que me dejó ciego.
26 de mayo
Mierda.
27 de mayo
No puedo ir a ver a Reigen después de lo que pasó.
El domingo en la madrugada estábamos mirando una película y él se apoyó en mi hombro, le dije que se fuese a dormir si estaba tan derrotado, honestamente yo también tenía sueño. Elegimos apagar todo e ir a lavarnos los dientes, me propuso dormir en su cama, porque el sillón era muy duro y no tenía un saco de dormir. Accedí y me acosté a su lado, mirando el techo por los siguientes diez minutos.
—¿Mi cama no es lo suficientemente cómoda para ti? —dijo Reigen.
—Es diminuta, eso es seguro.
Me volteé a mirarlo, solo podía ver vagamente su silueta debido al poste de luz en el exterior del departamento. Nos quedamos así un rato hasta que mi mano se deslizó para acariciar su cabello, pensando que eso lo ayudaría a dormir. El silencio fue incómodo, me hizo pensar que la última vez que hice esto fue con una de mis novias, algo tan íntimo. Admito que fue un acto impulsado por la insensatez, que mi cercanía a sus labios no estaba dentro de mis cálculos, pero ya era muy tarde para alejarme de él y mis manos deslizándose hacia su cintura lo sabían.
Ambos vimos salir el sol ese día.
28 de mayo
Es difícil ignorar el recuerdo, hoy mientras almorzaba pensaba en su rostro. Siempre me ha gustado su apariencia, rasgos suaves que no han cambiado con la edad. No usa perfume, pero sí crema, hay un olor aromático en todo su cuerpo que lo delata. Le sienta bien la ropa informal y me he acostumbrado a su feo traje gris que (a veces) huele a cigarro.
29 de mayo
¿Cuál es mi problema?
30 de mayo
Él tuvo la valentía de enfrentarme, vino a mi oficina después del trabajo y se sentó frente a mí, algo que yo no hubiese hecho. Su faceta más tímida no es algo que acostumbre, pero aun así me gusta. Debo admitir que me costó prestarle atención, me perdí en los detalles de su rostro un par de veces, escuchando a medias lo que deseaba decir. Le pedí que me lo repitiera y se molestó, creyó que fue adrede pero no puede culparme por estar distraído. Finalmente cuando sus palabras fueron más firmes, entendí lo que deseaba decir:
—Cometimos un error —admitió él, sin dejar de mirarme a los ojos—. ¿No te molesta?
—Supongo que era cuestión de tiempo antes de que algo así ocurriera entre nosotros. Es raro, por supuesto, pero si admito en voz alta que me molestó y que no lo haría otra vez, estaría mintiendo.
Se ruborizó ante ello, ante la mera idea de considerar otra cosa entre ambos. Le dije que se lo planteara, que yo estaba de acuerdo en lo que sea que él quisiera.
31 de mayo
El imbécil me rechazó.
4 de junio
Cada uno asumió su responsabilidad en lo sucedido y fingimos que nada ocurrió, aunque parece más fácil para Reigen. Nuestra amistad sigue, le envío ocasionalmente clips de películas que podríamos ver y él me responde con bromas o un absoluto sí.
¡¿Pero cómo me vas a rechazar a mí?! No estoy dispuesto a pelear con él, pero estoy molesto.
6 de junio
Me siento apagado y se me nota, una clienta me lo hizo notar hoy. La señora Ayaka debe verme como a un hijo, lleva siendo mi clienta desde hace casi cuatro años. Le leo las cartas de vez cuando, pero la mayoría del tiempo solo quiere a alguien que la acompañe a tomar té. Le gusta hablarme de sus nietos, pero hoy solo se fijó en mí, decía estar segura de que algo ocurría y yo sólo negué con la cabeza. Ciertamente no miento, no es que fuese un problema real, ni si quiera estoy enamorado de él.
12 de junio
Hoy elegí por cuenta propia instalar una aplicación de citas. No sé cómo decirlo, pero la soledad se aferró a mi piel desde que esto ocurrió. Claro que no tenía oportunidad con él, un poco de afecto no significa nada y yo debería saberlo. ¿Cuántas veces discutí con mujeres que deseaban algo más?
13 de junio
Tal vez esto sea un castigo y no lo estoy viendo, una prueba de que merezco estar solo. No aprecié a las mujeres que me dieron una oportunidad, las dejé de lado y olvidé. Entonces llega Reigen y me siento distinto, obsesionado con la idea de tenerlo a mi lado, pero solo era una lección. No sé si quiero seguir siendo su amigo, me hace sentir mal cada vez que lo veo reír. Reigen lo entenderá, no es que fuésemos amigos hace tanto tiempo.
14 de junio
Estoy ignorando sus mensajes. No quiero ser un tipo horrible, lo juro, pero me cuesta fingir que todo está bien entre nosotros. Hoy me llamó en la noche y me preguntó si quería ir a su casa, le dije que no, con un tono tajante y descortés, me arrepiento de hablarle así pero estoy molesto. Estoy dispuesto a rechazar cada invitación que él me haga, me siento herido y me irrita que Reigen no sea el culpable, la culpa es mía porque elegí mal.
17 de junio
Una clienta frecuente me invitó a salir, en medio de la nada y sin antecedentes de que yo le gustase. Le dije que sí, no me importó, simplemente quería salir con alguien y fingir brevemente que todo era normal. Nos veremos el sábado, tal vez veamos una película y comamos hamburguesas, no estoy demasiado entusiasmado con la idea, pero al menos ella es bonita.
20 de junio
Es viernes y Reigen mi visitó en la oficina, lucía feliz, traía comida casera. Mi pecho sigue apretado, verlo entrar a mi oficina con tanto espíritu me hizo replantear mis elecciones. Perder su amistad tal vez no era necesario, incluso si dolía, desechar a este hombre parecía un error garrafal. Nos sentamos a conversar un poco y me sentí bien, me dijo que si estaba interesado en ir mañana al cine y aunque le dije que sí, tuve que inmediatamente retractarme. Le expliqué que tenía una cita y se burló de mí, claramente no me creyó. Cuando entendió que era verdad frunció el ceño.
—No es muy profesional de tu parte salir con una clienta —dijo él.
—El que está celoso no opina.
Se enojó conmigo.
21 de junio
Tuve una buena cita, aunque ella no quiso ir al cine o a comer hamburguesas, en realidad no sé en qué pensaba. La llevé a un restaurante y la dejé hablar, luego fuimos al museo donde ella trabajaba y me explicó un poco de su trabajo. Es paleontóloga, estudió en el extranjero y por alguna extraña razón decidió volver a Japón a trabajar. Es inteligente y tiene muchos más temas de conversación que yo, ninguno convencional, todos a un nivel intelectual que me deja alucinado. Me habló de distintos libros, cada uno de ellos mejor que el otro, debatimos sobre puntos de vista de autores y conclusiones erradas de algunos lectores. Al final de la noche la fui a dejar a su casa, se veía feliz.
22 de junio
Reigen vino a mi casa a ver películas, era evidente que tenía curiosidad por mi cita. No entré mucho en detalle pero dije la verdad, lo mucho que me sorprendía conocer a alguien que tuviese mis gustos. Reigen se sorprendió ante la idea, sobretodo porque solía llamarla por su primer nombre, con una confianza genuina.
—¿Se llama Mayu? ¿No la llamas por su apellido? ¿Qué hay de los honoríficos? —dijo Reigen, ambos estábamos sentados en el suelo frente a la televisión.
—Lleva un tiempo siendo mi clienta, supongo que no le interesa que la llame así.
—Eso es raro, ni si quiera nosotros nos llamamos por nuestros nombres.
Aquello me sorprendió, no creo haber pensado en eso anteriormente. Nos miramos un rato y de pronto dije su nombre, fue seguramente lo más extraño que ha ocurrido entre nosotros, incluso más que lo que ambos sabemos.
—Arataka suena terriblemente formal
—Dozen es el nombre que le pondrías a tu hijo si no sabes inglés, ¿a tu mamá le gustó una palabra que ni siquiera entendía?
—Perdona que sea yo el que te lo diga, pero mi madre si fue a la escuela —dije, intentando insultar a su familia.
—Entonces solo debe odiarte.
Hay algo en su sentido del humor que me destroza cada día.
26 de junio
Mayu vino a mi trabajo, esta vez no como clienta. Se quedó conversando conmigo, todo el tiempo muerto que tengo en la tarde, hasta la hora de salir. La invité a mi casa y vimos películas, a pesar de ser una mujer muy letrada, se ha perdido más de la mitad de la ficción existente.
—¡¿Eres paleontóloga y no viste jurassic park?! Creí que esa había sido tu motivación —exclamé con genuina sorpresa, estoy seguro que grité mucho más de lo que recuerdo.
—¿Me vas a decir que viste el sexto sentido y elegiste tu carrera?
Me reí un poco con aquello, pero no le di la razón. Claro que un montón de películas y libros me motivaron a iniciar este negocio, creo genuinamente que la ficción ayuda un poco a cualquiera, incluso si no deseamos admitirlo. Nos hicimos una maratón y debido a lo tarde que era se quedó a dormir. Fue gratificante despertar con alguien a mi lado y que no lo considerara un error.
30 de junio
Tal vez me estoy adentrando en lo que podría considerarse una relación real, ella me envía mensajes y me viene a visitar a la oficina, le envíe unas flores hoy. Siento que podría funcionar si yo lo intento, tal vez visitarla más a menudo, invitarla un poco más a la oficina, tendré que pensar en ello.
3 de julio
No siento nada más que la nefasta calidez del verano.
Hoy Reigen conoció a Mayu y fue incómodo. No sé cómo expresarlo, pero dos personas a las que considero objetivamente agradables, no pudieron llevarse bien. Fue tenso, no tenían tema de conversación y aunque Reigen lo intentara, se le notaba raro. Él decidió irse antes, supongo que se consideró a sí mismo la tercera rueda y se exilió.
4 de julio
Me junté con Reigen después del trabajo y me expresó con sinceridad sus opiniones del día anterior. Él está seguro de que Mayu fue clienta suya en algún momento, me preguntó su apellido y lo buscó en su sistema de registro. Claro, él no recuerda bien su caso, pero se preguntaba si esa fue la razón por la que lo trató tan fríamente. Lo vi fruncir el ceño, preocupado por la situación, seguramente pensando en mil razones por la que ella podría detestarlo, yo me limité a colocar un dedo en su entrecejo.
—A lo mejor la estafaste, como a todos tus clientes —dije en aquel momento, bromeando como usualmente hacemos.
—Eso no la haría enojar, por algo está contigo, ¿no?
—Le ofrezco un poco más que solo eso —admití riendo, guiñándole un ojo de forma descarada.
Por un instante pude ver incomodidad en el rostro de Reigen, tal vez hasta desilusión. Puedo estar fantaseando con la idea de que Reigen está celoso o dolido, pero me parece un pensamiento absurdo, él propuso que no pasara nada entre nosotros. Pero nunca lo sabré con sinceridad, Reigen moriría antes de admitirlo.
7 de julio
Mayu vino a mi oficina y le pregunté personalmente por qué odiaba a Reigen, le di opciones para aliviar el ambiente. Quizás era su exceso de confianza, su cabello rubio, su risa contagiosa, tal vez incluso sus bromas infantiles o lo fácil que es ponerlo nervioso.
—¿Eso es una lista de lo que a ti te gusta de él?
Cuando dijo eso creo haberme quedado quieto por al menos un minuto, en silencio total. Tal vez mi corazón se detuvo también y mi presión bajó, porque estoy tan seguro que sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo.
—No sé a qué te refieres —dije con calma, aunque cada poro de mi cuerpo decía lo contrario.
—Desde que era tu clienta me hablabas de Reigen, siempre ha sido aunque sea sutilmente tema de conversación, por lo que veo absurdo no asumir que estás enamorado de él.
—¿Y por qué seguirías saliendo con alguien que no te considera su primera opción?
Fue una conversación rara, no creo haber estado con una mujer tan moderna antes, supongo que iba de la mano con su propia inteligencia y sabiduría.
—Muy rara vez somos la primera opción de alguien y nos estamos divirtiendo, ¿no es suficiente?
—Yo estaba yendo en serio —dije.
Ella se acercó a mí y me miró con un poco de lastima. Supuse que sabía la verdad, que lo estaba intentando a duras penas, su despedida me indicó que no la volvería a ver.
No sé lo que quiero en este momento, finjo desear seriedad para despertar junto a alguien, para olvidar el hecho de que Reigen jamás se fijará en mí. Pude decirle a Mayu que sí, que esto era suficiente, que su compañía era lo único que necesitaba, que solo el tiempo diría lo que pasaría entre nosotros.
He vuelto al inicio.
10 de julio
Estoy pensando en trabajar como contador los fines de semana, tal vez la clave es permanecer lo suficientemente ocupado para evitar la tristeza.
12 de julio
Le dije a Reigen que ya no estoy saliendo con Mayu, me pidió perdón aunque no fuese su culpa, no hicimos ninguna broma al respecto. Hoy vino a mi casa, de hecho sigue aquí, está durmiendo. Compró un sabor de helado que no me gustaba pero me comí igual, el tipo realmente lo intenta para mejorar mi ánimo.
13 de julio
Creo que debería dejar este trabajo, me siento miserable por algo tan simple que me aterra el cómo sobreviviré a un futuro peor y más desdichado. ¿Qué haré cuando Reigen se enamore? No puedo seguir aquí, es patético, soy patético.
15 de julio
Hoy me llegó una oferta laboral distinta. Mi mamá tiene un amiga en Irlanda que necesita urgentemente un contador y me ofrecieron el trabajo. Llevo muchos años sin serlo, pero parece una oportunidad real. Le dije a Reigen por la noche y no creyó que aceptaría un riesgo tan grande como el de ir a trabajar a un lugar cuyo idioma no hablo. Supongo que me conoce bien, no soy un tipo arriesgado como Reigen, siempre me mantengo al margen ya que luego no puedo soportar las elecciones erradas que tomé, pero esta vez creo que será distinto.
—Iré a Irlanda —le dije serio—, es bueno experimentar.
No me dijo nada.
19 de julio
No entiendo a Reigen.
Fui a dejar a Reigen a su casa y él me invitó a entrar, me sentí incómodo porque después de hablar del viaje él empezó a tratarme distinto, mucho más evasivo al tacto. Como era viernes, me dijo que tenía algunos juegos de mesa que podían agradarme. Estuve gran parte de la tarde ganándole en el ajedrez y perdiendo repetitivamente en el uno. Cuando fueron las doce decidí irme, incluso si esperé una insistencia por su parte para que yo me quedara, mi sentido común me exigía irme. Fue allí que me levanté del sillón y él me fue a dejar a la puerta.
—Cuídate.
Me dio risa que lo dijese así, como una mujer que ve a su esposo irse a la guerra.
—No es que me vaya a Irlanda ahora, deja de llorar —dije bromeando.
—De todas formas.
Incluso si hubo genuina preocupación en sus palabras, nada de eso importó en los siguientes segundos, porque Reigen no permitió que me fuese. Creo que si le digo a cualquiera de sus conocidos que fue él quien me besó, ninguno me creería, pero dejo registro en este cuaderno, que el 19 de julio del presente año, Arataka Reigen me besó primero y por supuesto, yo lo besé después.
21 de julio
No hemos hablado nada, no hay aclaraciones de los límites, solo hacemos que funcione por iniciativa del otro. Ayer vino a dormir a mi casa y no lo solté en toda la tarde, casi no quise venir al trabajo hoy. Me siento en un sueño eterno donde finalmente dios me ha bendecido, donde existe un dios con el que hice las paces. Reigen podría pedirme un riñón ahora mismo y tal vez se lo daría, estoy en un punto obsesivo sin retorno, incluso rechacé la oferta laboral.
23 de julio
Fui a la oficina de Reigen a besarlo, asumí que la diversión no duraría mucho, porque aunque no lo parezca, el tipo tiene reglas estrictas de educación y protocolos. Me dijo que prefería no hacer eso en la oficina, solo en caso de que un cliente o Ekubo entraran, yo me tragué los insultos y las mil quejas que tengo con respecto a eso, porque este ya no era el Reigen al que podía tratar mal, viene en la lista de normas y deberes al salir con alguien. Así que obedecí sus reglas y me lo llevé a mi oficina.
27 de julio
El otro día me topé con Serizawa en el centro de la ciudad, lo saludé cordialmente porque si un día me caso con Reigen, preferiría que sus aliados también sean míos. Él dijo: “El señor Reigen y tú han superado finalmente su amarga rivalidad”. Entonces pensé en las primeras palabras de esa frase y en cómo podría contestar muchas preguntas diciendo “Reigen y yo”. No, Reigen y yo no estamos de acuerdo con usted; sí, Reigen y yo iremos a visitarlo el fin de semana; sí, Reigen y yo estamos enamorados… Al menos yo.
29 de julio
La primera etapa del romance es sin duda descuidada, te hace perder el control sobre tú propia vida. Ayer tenía ganas de ir al baño, pero elegí quedarme diez minutos más en la cama con Reigen. Este es un punto sin retorno, tengo la certeza de que he perdido al menos un porcentaje significativo de mi sentido común e inteligencia. La química de mi cerebro me ha hecho cambiar, hace cinco años ni si quiera pensé en la arrebatada idea de sacrificar mi vida por la de alguien, hoy fui corriendo a la cocina cuando Reigen gritó, era una cucaracha, nada grave pero ¡estuve dispuesto a exponerme a algo desconocido por Reigen! Me pregunto si este comportamiento me convierte en un ser incapaz de tomar una decisión correcta y más importante aún, me pregunto si él se siente igual.
1 de agosto
Me levanté a las 3 de la mañana, temeroso e inquieto debido a la incertidumbre. Fui a mi escritorio, a veces leo cuando la ansiedad me consume y no tengo con quién conversar, fue allí que Reigen se levantó para sentarse conmigo en la misma silla. Se le notaba cansado, incapaz de mantener sus ojos abiertos pero con la convicción suficiente para quedarse a mi lado y hacerme compañía.
—¿Quieres que te prepare un té de lavanda? Ayuda a dormir —dijo susurrando.
—Apenas puedes ponerte de píe, seguramente no podrías ir hasta la cocina.
—¿Pasa algo?
Hubo un silencio tranquilo, seguido de mi honestidad desesperada. Me permití expresar mi amor por él y mi lealtad, como nunca había hecho antes con ninguna otra pareja. La calma me alcanzó cuando escuché su risa, como si intentase decirme que estaba pensando de más, como si mis dudas para él eran lo obvio desde que me besó en su departamento.
El pesimismo y la razón me hacen un llamado de alerta, la idea de que mi relación con Reigen funcione es parte de un final prospero e idílico, algo no muy propio del antagonismo que tuve alguna vez en su vida. Pero si no soy capaz de intentarlo, no tengo derecho a ser feliz.
Ciudad condimento, de febrero a agosto, escrito por Dozen Roshuto.
