Chapter Text
– !!?? –. La chica de ojos con forma de flores se despertó abruptamente con un grito ahogado y respiraciones entrecortadas.
Estaba en un pequeño cuarto, con incienso y luces amarillentas sin poder ver la luz del sol. Las cortinas sin embargo, cubrían el brillo del día.
La castaña se sentó en la cama, todavía bastante conmocionada y angustiada por algo.
Los ojos le temblaban, escalofríos le recorrían todo el cuerpo, pero no había ninguna brisa fría capaz de pasar en el cuarto para explicar esta sensación inquietante, llegando hasta su corazón convulso.
El silencio provocó un leve pitido en sus oídos, mirando lentamente el contorno de ambos lados del cuarto, sintiéndose bastante sola y desolada.
Pasó un minuto paralizada, preguntándose como acabó aquí en primer lugar.
Rápidamente pudo volver atrás, lo último que estaba haciendo...algo tan importante que le impidió disfrutar del Rito de la Linterna y del tiempo con una persona especial.
Había cumplido con la parte del ritual, para llevarlo a cabo e impedir una calamidad en Liyue, ya estaba dispuesta a pasar a mejor vida solo para eliminar el hálito de la muerte.
Pero él...jamás pensó que fuese tan temerario de ir hasta la Colina Wuwang y adentrarse en la frontera, solo para rescatarla.
Aether realmente bailó entre la vida y la muerte, por ella. Su rostro ya iba contaminándose del hálito de la muerte, con marcas negras apareciendo en sus mejillas al atravesar la barrera.
Pero mientras él la trataba de devolverla a la vida, algo succionaba a Hu Tao, jalándola hasta el más allá.
– No te preocupes, puedo hacerlo...todos están esperando que regreses –.
En ese momento, Hu Tao puso su vida en manos del viajero y no quería irse.
Sería totalmente injustificable rechazar tal acto de rebeldía para salvarla, a sabiendas que también estaba poniendo su propia vida en riesgo.
La voluntad de Aether y la desesperación palpable de Hu Tao trabajaron en conjunto, logrando traerla de vuelta fuera del portal donde la muerte le tendió la mano.
Aún es demasiado joven para abandonar el mundo que tenía esperándola, incluyendo a Aether. Ella lo prometió a sus amigos, que esperaban verla un día más para celebrar juntos, cantar y comer.
Solo debía tratar de caer sobre Aether, quien había estirado los brazos en jarra para agarrarla. Estaban fuera del portal, habían escapado y el final feliz estaba tan cerca que todo quedó enmudecido, el tiempo pasó tan lento para ella en ese momento...
Todo lo que Aether hacía sentir en Hu Tao, este Rito de la Linterna solo sirvió para forjar unos sentimientos más sólidos. De nada serviría irse, si ya no podría volver a conectar el amor que él le provocaba...hasta el constante rechazo de verlo morir o tener que ser quien lidere su funeral.
Si todo esto terminaba, solo quería poner sus sentimientos a merced suyo, y dejar que él los tomara o esperar al momento más adecuado para responderlos.
La muerte no iba a dejar ir cualquier presencia, mucho menos que se burlen de ella.
El portal enganchó el pie de Aether, quien no se había dado cuenta por esperar a atrapar a la directora y que no golpeara el suelo. Solo se le vió un segundo antes de ser succionado dentro del mundo de los muertos, mientras gritaba totalmente atónito y aterrado.
El grito volvió a hacerse eco en la mente de Hu Tao, quien después de caer al suelo no recordaba nada más.
Los ojos de la joven escaparon las calientes lágrimas que caían sobre sus manos. Varios sollozos, con rostro de shock y incredulidad, tenían a Hu Tao en la etapa de la negación.
– No, no, no, no, no...nononono... –. Cada vez, el tono se convertía en uno más aguado por el nudo en su garganta.
– Es un sueño...una pesadilla. E-Él me atrapó, nos ayudamos a escapar de la frontera juntos y regresamos. D-Debe estar descansando en alguna parte de Liyue...o de Teyvat... -. Hu Tao sonreía casi traumatizada, mientras balbuceaba sin dejar de negar con la cabeza y ponerse las manos en el cabello.
– ¿V-Verdad? –.
Estuvo inmersa en sus delirios de pánico que cualquier mareo por despertar de golpe se fueron. Un temor muy fuerte creció, pidiéndole que por nada...abandonara la habitación y esperar tranquilamente si debía llorar o saltar de alegría.
El incienso no sirvió para relajarla ahora, no quería saber del tiempo, de cualquier parte del mundo...solo quería saber qué pasó con Aether, dónde está, y si está bien.
La intriga tan agonizante no la dejó en paz. Por eso, decidió salir de una vez con el rostro totalmente serio. Por dentro no estaba preparada de que algo saliera mal en cualquier sentido.
"Y si...tal vez...¡¿e-está esperando detrás de la puerta y me tapará los ojos como hacía yo?!". Ella cargaba una sonrisa tensa y angustiada.
"¡Solo por esta vez!, voy a caer a propósito mientras pueda verlo otra vez". Tomó el pomo de la puerta, estando menos frío que su propia mano llena de miedo.
Tenía miedo de que la muerte haya cobrado venganza y decidiera llevárselo a él.
La luz del día obligó que cerrara los ojos, cerrando los ojos bastante fuerte, dió varios pasos mientras escuchaba sus pasos avanzar lentamente.
– Directora... –.
La voz la confundió un segundo, pero por su tono grave y formal, sabía de quién era y ella abrió los ojos para mirar a su asesor. Parado con los brazos detrás de la espalda, estaba totalmente serio.
– Que bueno que usted esté bien –.
Hu Tao estuvo descansando en una de las habitaciones de la farmacia Bubu. Pero no había nadie, ni siquiera Baizhu o Qiqi estaban en el lugar de la farmacia.
– ¿Cuánto tiempo pasé así? –.
– Dos días enteros. Lo mejor que debes hacer ahora es ir a comer e hidratarte; Baizhu te revisó, pero por suerte no encontró rastros o alguna reacción del hálito de la muerte en tí, después que te sacaron de la frontera. Solo debes tomarte unos medicamentos para recuperarte –.
Hu Tao estaba más impaciente, dejando cualquier atisbo de diversión en ella. Faltaba saber qué pasó con la otra persona que estuvo salvándola antes de caer inconsciente.
– ¿Dónde está Aether? –.
Zhongli tragó saliva y solo se quedó en silencio, bajando los ojos.
– Zhongli, ¿dónde está Aether? –. Hu Tao de forma tajante a su asesor, acercándose para que no escapara de sus ojos y resolviera, el asunto que solo estresaba más a la chica.
Él no quería contarle esto tan rápido, pero el hombre también entendía los sentimientos que estaban atravesando ahora mismo a la directora, desesperada como nunca se le había visto en sus ojos.
– Después que te encontraron inconsciente en la Colina, el Ministerio de Asuntos Civiles estuvo investigando varias horas...el resultado oficial es que...Aether murió, al haber caído en el mundo de los muertos –.
La cara de Hu Tao perdió todo su color, mucho más que en el momento que había caído en la frontera y se encontraba dispuesta a dar su vida por salvar la de mucha gente de Liyue. Los ojos se pusieron grises mientras se abrían, con la mandíbula temblando totalmente abierta.
– Ja...jaja...¡JAJAJA! –. Ella estaba riendo, pero con un dolor quemándole el corazón, sacándole lágrimas y encontrándose cada vez más en delirio.
– ¡No sabía que también eras bromista, asesor!; o-ok...¡ahora dime dónde está Aether! –. La risa de Hu Tao era sumamente forzada, pero Zhongli no hizo ningún chiste de remate, se sentía super apenado y triste por ella especialmente que no había sabido de esto hasta ahora.
Es imposible, en la época más feliz de Liyue, cuando venía de ser el héroe de Natlan y ella estaba tan alegre de verlo.
Una de las razones por las que se resistió a morir, había ido a buscarla y la sacó de ir al más allá.
La chica en medio del pánico, tomó del brazo a Zhongli para que la viera a los ojos.
– ¡E-Él me salvó, luego me atrapó y salimos juntos de la Colina!...¡¿por qué me mientes?!, ¡yo le tapaba los ojos cuando salía de la farmacia y le decía que era mi héroe, ambos estábamos bien! –.
El rostro pesimista de Zhongli solo empeoraba con las palabras disparatadas de Hu Tao, quien lloraba entre balbuceos apretando sus labios.
– ¡Comimos juntos con Xiangling!, ¡vimos la ópera de Yun Jin!...¡SOLO DIME ALGO! –. Ante el silencio, Hu Tao respondió dándole golpes en el pecho mientras se desmoronaba cada vez más.
Ella cayó de rodillas, llorando desconsolada en la etapa de la aceptación. Zhongli se agachó y trató de darle un abrazo para que pasara el mal trago de la forma menos dolorosa posible.
Debió haber entendido porqué este año vino con una frase diferente con todos sus amigos, justamente después de venir de meses difíciles en Natlan:
"¡Encuentra el equilibrio entre el descanso y el trabajo!".
Normalmente en la ciudad de Liyue no suele llover, pero ante esta tragedia que azotaba varias partes de Teyvat, el cielo encapotado y el aguacero desdibujaban los días posteriores al Rito de la Linterna.
No había sido el mejor comienzo de año, especialmente para los amigos y aquellos que guardaban sentimientos muy luminosos por Aether.
•
– Bien, ya solo me queda la estrella de este cuento –.
En la oficina de Mavuika, donde pasa bastante tiempo cuando se trata de trabajo, había algo importante que debía terminar.
Aprovechando el tiempo para regresar a sus prácticas de pintura, estaba terminando un nuevo "proyecto" entre manos.
Usando de referencia una foto grupal tomada con los héroes elegidos de cada tribu, junto a ella, también estaba el nuevo ciudadano y vecino querido de Natlan, Aether.
Habían pasado días bastante tranquilos y sin mucho trabajo, aprovechando las horas de práctica y error.
Lo más complicado de replicar en la pintura, estaban siendo los accesorios que tenía encima el viajero. Por eso lo dejó al final; la unión que trajo toda su ayuda, había logrado unir a la nación aún más.
Después de todo, que el forastero pusiera el pecho para unirse y ayudar a Natlan, había levantado aún más el ánimo para no ser menos en esta batalla que ganaron.
Todos en Natlan lo consideraban un héroe, un amigo, un compañero, un hermano, un vecino a quien siempre pueden acudir por cualquier cosa.
Es un chico fácil de hacerse amigo, pero que tenía un corazón tan puro y reluciente, que cualquier piedra en las minas de los Vástagos del Eco no podía igualar ante su brillantez.
Muchas de las chicas abrieron bastante sus sentimientos con Aether para darle la motivación que la ayudó a vencer al Abismo. Aunque algunas fueron bastante comedidas cuando le transmitieron sus palabras de ánimo.
Y algo dentro de Mavuika también estaba maravillada con él.
Todavía Aether debía visitar una parte de Natlan que no ha visto, este podía ser un momento ideal para conocerlo sin guerras que interrumpan de por medio. Seguramente las demás chicas también iban a aprovechar la oportunidad cuando regrese.
Estos días estaría en el Rito de la Linterna.
Para Mavuika es un buen momento para terminar la guerra contra el Abismo...así comenzaba un nuevo año con una nueva historia que Natlan debería escribir.
– ¡MAVUIKA!, ¡ABRE LA PUERTA, POR FAVOR! –.
Un grito sollozante hizo estremecer el corazón de la Arconte. Los golpes en la puerta casi que la iban a tirar encima.
Dejó la pintura rápidamente, ante el estado tan dramático que vino detrás de su habitación y abrió. El rostro de aquella chica de cabello rosa le dejó un mal presentimiento.
Había venido desde los Augures Vientonocturno llorando, para venir a informar de algo importante. Mavuika no sabía cuál sería el motivo de su llegada, pero nunca había visto un rostro tan destrozado de la chamán.
Ella pasó sin esperar respuesta, poniéndose las manos en el rostro antes de romperse a llorar en llanto. Cualquiera seguramente podía estar escuchándola fuera de la Cámara Asamblearia.
– Oye, oye, oye...cálmate –. Mavuika puso las manos en sus hombros, mientras el llanto se volvía más personal para Citlali al esconder su rostro.
Varias veces negó, volviendo a escucharse el llanto agudo y ahogado de la mujer de la tribu de los Augures.
–.Dime qué pasa, necesito que pares de llorar lo más que puedas –.
No sabía la magnitud de la presencia de Citlali ahora, pero Mavuika quería consolarla y tranquilizarla lo más que pueda. Estaba llegando a asustarla en ese estado.
– N-No...Él...¡NO!, ¡AETHER NOOOOO! –. Ella había balbuceado algunas cosas, antes de volver a enloquecer de lágrimas y caer de rodillas al suelo.
– ¿Qué pasó con Aether? –.
Mavuika acarició la espalda de Citlali con mucha suavidad, sin ocultar la inquietud de su rostro en saber que está pasando y el que nombrara al héroe.
– No está...aquí...ni en Liyue –.
Mavuika solo ladeó la cabeza, sacudiéndola porque todavía no significaba algo claro para ella.
– ¿No sé supone que estaba en Liyue celebrando el Rito de la Linterna? –.
- ¡Sí!, ¡cada día me aseguraba de que estuviera allá!, pero no entendía lo qué estaba pasando y solo rezaba para volver a encontrarlo al siguiente día –. Citlali por fin había quitado sus manos del rostro, viéndose con los ojos rojos de tanto haber llorado en una hora.
Todo su maquillaje estaba bastante descuidado y borrado con las lágrimas que habían caído.
– Es un poco más extraño que estuvieras vigilándolo mientras estaba en Liyue, si me preguntas... –.
Ellos dos tenían una conexión especial, después que Citlali le permitió acceder a sus pensamientos cuando él quisiera con la clarividencia.
Para contactarle y avisarle del anuncio de Mavuika sobre Ixbalanqué, Citlali lo llamó en sus sueños, al tener la facilidad y el acceso que Aether ya tenía con su subconsciente.
De todas formas, todavía no es lo suficientemente claro para que Mavuika entendiera el hecho de que Aether no está. Eso le hacía estar aún más inquieta, buscando adivinar la respuesta más plausible y sensata.
_ ¿No será que está en la Relajatetera o en otra parte de Teyvat? –.
– ¡NO!, ¡LO QUÉ ESTOY TRATANDO DE DECIR ES QUE AETHER ESTÁ MUERTO! –.
Citlali entró en shock y conmoción al decirlo totalmente alterada. Se agarró el pecho, entrando en un llanto más doloroso que los anteriores.
Citlali tenía credibilidad como chamán, después de todo fue la única en predecir la llegada de Ixbalanqué. Pero...¿Qué Aether está muerto?, es imposible.
Sin embargo, Mavuika había quedado noqueada con esa idea. Cargó un rostro estúpido, quedándose un minuto pensando en las probabilidades de que realmente fuese verdad. Citlali también solía exagerar las cosas casi siempre cuando le informaba de algo.
– ¡No está aquí!, ¡no está en ningún lado de Teyvat! –.
No quería rechazar la posibilidad de que sea verdad, ¿pero qué podría ser capaz de hacerle esto a Aether justo después de haber vencido al mismísimo Abismo?
¿Acaso...tampoco podía aceptar que es bastante posible que Citlali diga la verdad?
Para la pobre mujer de cabello rosa era algo bastante duro de enfrentar, a pesar del poco tiempo que ha compartido junto a él. Tenía una conexión especial que no se podía explicar por magia.
– Mira...tal vez...está ocupado en algo importante y–.
Los golpes en la puerta de la Cámara Asamblearia llegó a oídos de Mavuika, interrumpiendo sus consuelos a Citlali.
No quería perder tiempo. Lo más seguro es que fuese un ciudadano de Natlan que venía a pedirle algo, resulta imposible para la Arconte que llegarían más pruebas de que Citlali estaba en lo cierto.
Y así parecía todo, cuando abrió la puerta de la Cámara para recibir a un mensajero de los Retoños Arbóreos.
– Ehm, buenos días, Arconte Pyro. Traigo una carta que vino desde Liyue, me insistieron mucho en dársela cuanto antes. Llegué lo más rápido que pude –.
El hombre mostró la carta, con un sello de los líderes de la nación de los contratos.
"Esto es...¿del Equilibrio Celestial?". Una exhalación de terror salió de los labios de Mavuika, tomando la carta. Proveniente del lugar donde Aether estaba pasando los días actualmente.
– Gracias, bueno...debo ocuparme de comprobarla. Puedes retirarte –. Mavuika cerró un poco apresurada, rápidamente abriendo el sobre y leyendo lo que estaba escrito en la hoja.
Mientras las llamas del fuego chispeaban en la sala de reuniones, la mujer de cabello ardiente se quedó leyendo mientras contenía el aliento.
Cuando terminó, después de revisarla otra vez para asegurarse que todo era verídico, no pudo ocultar más su preocupación.
– ¡Citlali!, ¡necesito que te arregles la cara ahora y llames a una reunión con los jefes de las tribus!, ¡debo visitar a la Señora de la Noche! –.
Mavuika salió corriendo con la carta, su grito repentino contenía todo el pánico que ya no eran simples exageraciones de Citlali. La carta de Liyue confirmaba que Aether había desaparecido de la fax de Teyvat, pero tal vez aún podía encontrarlo allá en el Reino de la Noche.
